Bat-Prime-Time: S 01, EP 13 y 14 – The Thirteen Hat / Batman Stand Pat

Bueno, pues lo han logrado, esta vez el título en español también rima. «El Sombrero Número Trece / Batman se Mantiene en sus Trece«. Como curiosidad, circula por la red una versión de los títulos españoles como El Tercer Sombrero / Batman está en un molde. Imaginemos que es fruto de una sobreexposición al sol.

No hay mucho más que decir sobre este capítulo, bastante rutinario en todos los aspectos y que nos presenta a un personaje que sólo tendrá otra oportunidad contra Batman. Se trata de El Sombrerero Loco, un viejo villano al que daría nueva vida el tandem Dini / Timm en la serie de animación y que aquí se limita a salir con las pintas «un momento, permitan que les muestre las pintas-

las pintas, decía, de su aparición en los años cincuenta. El intérprete, David Wayne, era un actor de Broadway de los de toda la vida con alguna incursión en la pequeña pantalla de tanto en tanto. Lamentablemente ni el director, Norman Foster, ni el guionista, Charles Hoffman, supieron sacarle mayor rendimiento al personaje o al actor más allá de un poco de sobreactuación, del mismo modo que no aportaron demasiado al «imaginario» de la serie dedicándose a seguir con el colorido «como con la «línea de producción de sombreros»-

y , claro, con las pintas del pobre Jervis Trech, nuestro Mad Hatter. Reutilizaban una historia aparecida en el 56 y reeditada en el tercer Annual del personaje a principios de los años 60 en el que el Sombrerero, en Libertad Condicional, decidía vengarse del jurado que le había condenado y del testigo estrella del proceso. Si al llegar a Testigo Estrella has pensado en Batman está claro que sabes como va todo esto.

Cuando entramos los espectadores el Sombrerero acaba de probar su «mesmerizador instantáneo» «un artilugio de hipnotizar oculto en su sombrero que le da un cierto aire a lo Chapeau el Esmirriau, personaje creado por F. Ibáñez cinco años más tarde-

Para raptar a tres señores. El Comisario reacciona y avisa a Batman. Bats se pone a buscar algo en común y descubre dos cosas: Que los tres fueron miembros del jurado que condenó al Sombrerero y que hay otros SIETE miembros del jurado «desaparecidos». Menos mal que está Bats porque aquí la poli es de juguete.

Ya puestos meten un par de referencias a la escultura; cuando vimos antes a Bruce y a Dick estaban discutiendo sobre bustos y estatuas

Y ahora sabemos el motivo. El Alcaide de la prisión quiere una estatua «sólo de Batman, sin Robin- para ponerla en el patio y así «que los criminales sientan temor y decidan apuntarse al programa de rehabilitación». Una cosa es que los criminales sean estúpidos y supersticiosos y otra esta pasada… -¡¡¡Vuelve a los guiones, Lorenzo Semple Jr.!!! – ¿A qué viene todo esto? Pues a que logran raptar al jurado número once y en la huida dejan «descuidadamente» la tarjeta de un escultor. Concretamente, del que está haciendo la estatua de Bats.

Eso sí, cuando llegan allá el escultor tiene un comportamiento extraño, me pregunto por qué.

Menos mal que Bats tiene preparado un Bat-Reflector de Rayos Mesmerizantes.

A alguno le parecerá un espejo con -remota- forma de murciélago para.. bueno… para todo aquello que pueda necesitar un luchador contra el crimen. En realidad es un reflector contra rayos mesmerizantes, que tiene más sentido aunque, como ahora, el criminal se aparte y termine mesmerizando a Robin. ¿Cuánto hacía que no leíais tantas conjugaciones del verbo «mesmerizar»? Con Batman como único enemigo tiene lugar la pelea que termina con Bats cubierto de escayola. O algo. Y el tradicional Bat-Cartelito. Para aquellos que hayan notado alguna diferencia entre el traje de Bats al recibir la ducha y ahora… El doble de West lleva el traje original, el del episodio piloto, por eso puede parecernos que pasa algo raro.

Habrá quien piense que exageraba al hablar mal de este capítulo pero es que en la segunda parte todo decae, Bats se libera, libera a Robin, juegan al gato y al ratón, tratan de robar el Batmovil… poco que rascar, excepto la colorista «máquina de hacer sombreros» que desde que la vimos supimos que no estaba pensada para los sombreros, precisamente.

La verdad es que dan ganas de saber cómo hacían los sombreros con esa máquina. Por si lo dudabais, el que acaba en ella no es Batman, es Robin.

En fin, hablaría del epílogo, en el que dedican una cantidad larga e innecesaria de tiempo a que Tía Harriet se compre un sombrero pero, ¿a alguien le importa?

Un único apunte más. En principio se llegó a pensar en pasarle toda esta trama a Dos Caras, introduciéndole así entre los villanos de la serie. Finalmente Dos Caras no llegó a aparecer jamás por aquí -fue uno de los villanos olvidados por ser «demasiado adulto»- pero estaba previsto que se tratara de un presentador de televisión al que la manipulación de los focos por un rival había dejado convertido en… Dos Caras. ¿Hubiera cambiado esa percepción al personaje original tal y como sucedió con otros? Nunca lo sabremos.

Vidas de Santos:
Posado, por lo de la estatua, no penséis mal; Switcheroo al descubrir que el Sombrerero sustituye al escultor; Ricochet, cuando Batman reflecta el reyo mesmerizador y acaba dándole a él -menos «Santos» y más agacharse…- ; Encerrona, cuando el Sombrerero atrae a su guarida a Bats y Robin con eldispositivo de rastreo.

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