Exclusivas

Vivimos una época muy mediatizada en todos los aspectos, y en el campo de la historieta esto repercute en que estamos más atentos a los movimientos de escritores y artistas dentro del mercado que a sus propias creaciones. Esta sensación es más acusada en un mercado como el nuestro, que se alimenta principalmente de material norteamericano editado en origen uno o dos años atrás. El internauta medio recibe la noticia de un proyecto interesante meses antes de su creación (mucho antes de su salida a la calle en los EEUU) mediante webs como Newsarama o sus homólogas hispanas. Le llegan entrevistas con los autores, bocetos del proyecto. Meses más tarde lee en la revista Previews el anuncio de su inminente salida, al tiempo que se van filtrando imágenes de portadas y más entrevistas. El cómic en cuestión sale a la calle y a las pocas horas las redes bullen de información, entre la que se encuentran numerosas reseñas. Y tras las reseñas, debates. Tanto en foros americanos como hispanos. Y un año después de que el fuego de la novedad se haya apagado, aparece la edición española que, para este internauta, su compra y posible lectura supone únicamente el último eslabón de la cadena, y no es necesariamente el paso más entusiasta, pues todos los elementos de sorpresa y admiración se han ido filtrando irremediablemente en los pasos anteriores («eh, que van a publicar la Crisi Infinita» «oh» Sí» «Vaya…» «Si hasta 52 está out, lo que mola ahora es Countdown…») Comprar el tebeo y guardarlo se convierte en un proceso mecanizado para procesar el tebeo y poder quitárnoslo de la cabeza para dejar sitio al siguiente. La sobrecarga de información necesaria para el marketing del producto ha hecho que pasemos de ser lectores a ser consumidores. Una vez admitimos esto, el hecho en si no es necesariamente malo, seguimos disfrutando de los tebeos aunque a otro nivel ¿o acaso los futboleros creen todavía que el balonpié es sólo un deporte?

Buscamos fichajes y cotilleos. Que si Gaiman escribe para Marvel para costearse el litigio de Miracleman con Todd McFarlane. Que si Phil Jimenez dibujará Amazing Spiderman… las editoriales son consciente de esto y se encargan de generar ruido, madera para alimentar la Wizard y compañía. Las casas editoras son conscientes también de que determinados autores atraen a gran cantidad de clientes, y es entonces cuando en este mercadeo de lapicistas y escribidores aparece la figura del contrato en exclusiva.

En principio esto no va como en los equipos de fútbol profesional y los artistas son libres de acordar con la editorial que les plazca un determinado trabajo, y si su capacidad de trabajo es elevada puede darse el caso de que trabajen para varias editoriales a la vez. Dada la vagancia innata de los dibujantes, esto es más frecuente verse en guionistas. Dan Slott (Hulka para Marvel, JLA Classified para DC) o Rob Kirkman (Muertos Vivientes para Image, Marvel Team-up para Marvel) son sólo dos ejemplos. El contrato en exclusiva liga al autor a una sola editorial durante un plazo acordado de tiempo. A cambio de esta exclusividad, el artista percibe unos emolumentos bastante elevados.

Pero pasa que esto del arte es ¿cómo llamarlo? subjetivo. En determinados oficios es posible medir el grado de cumplimiento de objetivos. Una cadena de montaje produce un número de productos a la semana, un señor con cara de mala leche sexa equis pollos a la hora… En actividades más creativas, cuando se firma un contrato de trabajo el empresario está haciendo en cierta manera un acto de fe de que el trabajador va a hacerlo «bien», si eso puede medirse.

El ejemplo futbolero siempre viene bien. Cuando se ficha a un futbolista éste se compromete a asistir y participar en una serie de entrenamientos y desplazarse con el equipo a jugar los partidos que el cuerpo técnico considere conveniente. Pero una vez la bola echa a rodar, su rendimiento en el campo es imprevisible. Ninguno se ha comprometido en su contrato a marcar una cantidad de goles, una serie de pases o grado de posesión de balón. Es como un melón, que hasta que no lo abres no sabes cómo va a estar. Pues algo similar pasa con los artistas que producen los tebeos. Por sus obras pasadas se les supone un determinado tirón, y es de esperar que mantengan o superen su listón de calidad de trabajos anteriores. Pero la única garantía que se tiene de que esto será así es el tiránico «chaval, te contrato para una mini de cuatro números, y si no gusta no vuelves a pasar por esta puerta ni para entintar los tebeos de la línea infantil«. Cuando se hace un contrato en exclusiva por un número de años, no se tiene ni eso.

Así, en teoría, si te han fichado para dibujar un tebeo, podrías emborronar veintipico páginas con cuatro poses mal hechas y decir que ese es tu trabajo, que es un nuevo estilo, que patatín patatán y exigir tu cheque. Te han contratado para dibujar y has dibujado. Si no les gusta el resultado…eso es algo TAN subjetivo ¿acaso pueden encadenarte a la silla y obligarte a repetirlo hasta que quede como la Capilla Sixtina? Lo que sucedería en este caso teórico es que te pagarían, tirarían el trabajo a la basura y no volverían a contratarte nunca mais. Y si eres futbolista, digo contratado en exclusiva, terminas contrato chupando banquillo sin publicar un solo dibujo y a ver quién es el tonto que te quiere cuando acabes contrato (insisto que es un ejemplo teórico, en la realidad nunca faltan tontos a la salida).

Por tanto al artista contratado en exclusiva también le conviene que su trabajo sea el mejor posible, que le garantice un contrato posterior todavía mejor. Pero sin esforzarse también cobra una cantidad importante. Y es por tanto de naturaleza humana descuidarse. En el fútbol están las barriguitas de los brasileños, en el cómic están los retrasos. El artista en exclusiva ya no siente como suyos los plazos de entrega de la empresa, él va a cobrar igual. A él le interesa entregar un trabajo lo más vistoso posible, aunque tarde más de lo habitual. Hoy día el ejemplo más claro del artista en exclusiva espectacular pero con retrasos es Bryan Hitch (Ultimates).

Sin embargo a las editoriales les compensa esta estrategia. Vale que salen cuatro Ultimates al año, pero las ventas son espectaculares. Y tal como está el mercado, lo que gana la editorial es lo que no ganan las otras si pudieran disponer de ese autor. Molaría ver a Hitch haciendo la JLA, sí, pero es que está con Marvel (espera, Hitch ya hizo la JLA, alguno que otro…) y no puede ser… esto genera a su vez un efecto rebote de morbo. Si tal autor está en exclusiva con una editorial, los proyectos que tenga cuando firme en exclusiva con otras tendrán una buena expectativa de ventas, sean los que sean. Mirad por ejemplo cuando Brubaker se pasó a Marvel ¡el Capitán América vendiéndose bien tras cerrar cuatro series en ocho años!

(por esto mismo, cuando Bendis vaya a DC, que cada vez queda menos, triunfará)

Pero volvemos a estar en las mismas: el marketing, el tener la paga asegurada, el tirón popular…todo esto hace que el artista que ha conseguido un contrato en exclusiva se esfuerce menos. Total ¿para qué? el refranero español, tan rico y lleno de sílabas (¿verdad, Doctor Kawashima?) resume toda esta parrafada en una sencilla frase:

Cría fama y échate a dormir (11 sílabas)

Pero es que Dolmen consigue una verdadera proeza de síntesis al resumirlo en sólo tres letras en la solapa del libro En Primera Persona George Pérez.

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Admirable. Con este talento escritor, su autor llegará lejos. A menos que lo fichen en exclusiva.

10 comentarios en «Exclusivas»

  1. No hombre,no ves que es lo unico que tiene en la cabeza? «Dormir,dormir,dormir»…pues le sale solo,no puede hablar de otra cosa 😛
    Yo me he levantado hace 15 minutos XD
    *LoKKie huye

  2. Hola. Me llamo Christian y soy consumidor.
    >(por esto mismo, cuando Bendis vaya a DC, que cada vez queda menos, triunfará)
    No sabes cuántos somos los que rezamos por ello (sobre todo los Marvel Zombies xD). Y ya si se llevara de nuevo a Loeb (perdón, LOEB!), podría vivir tranquilo y no sufriendo cada vez que «se va a anunciar» el guionista que se hará cargo de Amazing. :S

  3. ¿Dr. Kawashima? Vaya, veo que no soy yo el único que conoce el Brain Training (aunque seguro que mi edad mental es bastante superior a la media…)

  4. Amos a ver… Qué significan las tres Zs (o sea, el «zzz») que sale la frase esa de Dolmen?
    Ahora que lo pienso… Bendis en DC… Hmmm… Igual así llega la serie de Robin a espaÑa… O tenemos una especie de Yasica Juanes, investigadora ex-superheroina, por ahí pululando…
    Jo, siempre lo he pensado y lo pensaré… Tendrían que haber sacado algún «What if Brian Bendis had created Spider-man?» en tomo (porque en comic-book no cabría).
    Ay… Si es que me habláis de Bendis y me emociono…

  5. > Tendrían que haber sacado algún «What if Brian Bendis had created Spider-man?» en tomo (porque en comic-book no cabría).
    Ya existe, se llama Ultimate Spiderman
    Y, un paso más allá, también hay un «What if Stan Lee had created Ultimate Spiderman?»

  6. …que el comic es un negocio no es nada nuevo…
    …como tampoco lo es el que en dolmen escriben a otro nivel…a otros niveles…

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