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Asumamos que el mercado está cambiando.

Asumamos que para captar nuevas cuotas de mercado, DC hasta se ha desligado de la distribuidora de los friquis.

Asumamos que su nuevo contenedor de material intere$ante es el sello Black Label.

Asumamos también que todo material susceptible de generar interés terminará recalando en dicho sello.

Asumamos pues que podemos ir olvidándonos de que Jeff Lemire escriba grapas para DC. Asumamos que lo tienen sacando cosas a destajo en Black Label. Asumamos también que DC tiene actualmente una cohorte de archivistas revisando fotolitos para ver qué material pretérito puede tener cabida allí. La hipótesis de que si convencen a Evan Shanner para que les haga las portadas podrían publicar tomos del Jimmy Olsen de los felices años 50 cobra fuerza. También suena como candidato la Liga de la Justicia de Dan Vado.

Asumamos que todo lo relacionado con El Regreso del Señor de la Noche es una única historia planificada como tal desde su inicio, publicándose con sus correspondientes pausas para que el mercado se fuera adaptando (y que lo del Chico Dorado coincidiera para cuando Trump fuera presidente).

Asumamos pues que toda historia puede ser sujeta a revisiones/mejoras/ampliaciones.

Asumamos que por tanto tiene sentido que ECC saque un intere$ante recopilatorio de 900 páginas con todo ello. Bajo el sello Black Label, por supuesto.

(¿Cómo? ¿que el tomo no incluye ni el All-Star Batman and Robin ni el Batman&Spawn? pues me veo que tampoco esa será la edición definitiva)

Asumamos que para una editorial es más intere$ante publicar una historia en 20 tomos que en 12 grapas (a menos que sea Panini, claro, entonces habría que hacer números).

Asumamos que hay que estar pendiente de los intereses transmedia de todo público potencial.

Asumamos que una secuela de Watchmen (¿del tebeo?¿de la peli?¿acaso importa?) en forma de serie de televisión ha recibido 26 nominaciones a los Premios Emmy.

El Relojero

Uno de los aspectos más fascinantes de las historias divergentes, los Y Si?, los Otrosmundos, es el estudio la cascada de eventos causados por un simple hecho diferencial. Que lleva de la nave de Richards y amiguetes estrellándose en su reentrada a los Vengadores intentando detener a Galactus. De un clavo pinchando una rueda del coche de los Kent al cerebro de Oliver Queen dentro del cuerpo de Amazo salvando al universo.

¿Y si la Marvel UK, esa editorial tan cara a este blog, hubiera despertado antes y el desembarco de autores británicos en suelo norteamericano de la segunda mitad de los ochenta no se hubiera producido en la DC sino en la Marvel? ¿Cómo de irreconociblemente diferente habría sido el devenir editorial de aquella época? Probablemente habríamos tenido un Dr Extraño surgido de la pluma de Neil Gaiman.

Quizá una sere en solitario de Hannibal King escrita por Jamie Delano.

Y sólo ROB! sabe qué otra cosa con protagonista cazadelincuentes leatherona y ultraviolento surgida de la calenturienta mente de autores provinientes de la revista 2000 AD.

Pero vamos al grano. A la pregunta que realmente nos estamos haciendo todos: qué habría hecho el Bardo de Northamptom, el Sumo Sacerdote de Glycon, el Visionario Guionista de Judgement Day que algunos conocemos familiarmente como El Barbas…

…pero que la historia conocerá como Alan Moore.

Dificil es discernirlo, el pasado cambiante es, siempre en movimiento está. No habría tenido una serie con protagonista vegetal en la que plasmar sus historias de terror ni sus inquietudes ecologistas.

Ni un villano clásico del que contar una historia definitiva que lo definiera para siempre.

Por no tener no habría tenido ni siquiera un universo superheroico de usar y tirar a mano (todavía quedaba más de una década para la compra del Ultraverso malibeño). Y sin embargo gracias a la cabecera What If podría haber escrito perfectamente su Watchmen. Incluso uno con la representatividad de raza y orientaciones que no contiene el que conocemos. Y con mínimos cambios, usando personajes Marvel detodalavida.

De hecho no cuesta nada identificar los equivalentes en que se habría basado.

Es como si fuera una verdad que hubiera estado siempre ahí, esperando ser descubierta.

Para que todas las piezas encajaran una a una.

Con matemática precisión.

De la primera a la última.

Pero en fin, no malgastemos el tiempo en infructuosas elucbraciones sobre lo que podría haber sido y no fué. En última instancia estamos hablando de un cómic.

Esta es una historia imaginaria.

¿O acaso no…?

Watching Never Dies

Muchas son las series que nos han apasionado durante este 2019 al que hace nada que hemos dicho adiós. Y en verdad en esta Era Dorada de las Ídem™ se hace dificil escoger a una que destaque por encima de todas las demás pero precisamente este año ha habido una indudable ganadora de la medalla de oro.

Esa serie que llevabamos años esperando. Esa serie que expande hasta límites insospechados un universo que creiamos conocer de cabo a rabo. Esa serie que demuestra que es perfectamente posible inventar personajes nuevos en una franquicia que se lo deban todo al trasfondo preexistente pero que al mismo tiempo resulten frescos e innovadores. Que rinde pleitesia a la continuidad pero tampoco se corta a la hora de inventar nuevo lore. Que le saca los colores a la superproducción hollywoodiense basada en la misma saga y estrenada en cines.

Como todos os estais imaginando, me refiero a…

…Watchmen, la serie que no es tan complicada.

Cierto, algunos descreidos se temian lo peor. «Un horror«, decían. «Una blasfemia«, gritaban. Necios que no tenían fé en el talento del Visionario Creador™ de Perdidos, Guerra Mundial Z o Star Trek en la Oscuridad.

Pero a los que ya lo vamos conociendo bien DAMON! Lindeloff no nos ha decepcionado. Empezando por esa impresionante galeria de personajes nuevos y rupturistas que no se parecen en lo más mínimo a ninguno de los creados por Dave Gibbons.

Entre los que brilla por derecho propio su vivaracha y valiente protagonista en torno a la cual se vertebra esta primera temporada.

Pero como ya he dicho DAMON! teje un delicado tapiz de lo nuevo con lo viejo. No abusa del recurso de jugar a Detrás de la Música con los protagonistas de la Novela Gráfica original pero nos muestra lo suficiente como para entroncar con la historia que quiere contar. Cómo olvidar ese Ozzymandias, antiguo genio de prometedor futro pero ahora viejo y amargado, viviendo en la lejana y recóndita reclusión.

(eso no nos priva de contemplar una nueva recreación de su legendario muro de monitores, por supuesto)

O ese emocionante sacrificio final con el que el Dr Manhattan prueba definitivamente su tierna humanidad en un devastador destello de su azulada energía.

No tienen nada que envidiar los arcos dramáticos de los nuevos personajes creados por DAMON! como la malvada genio científica que quiere reservarse todo el poder salvador para sí misma.

Que encuentra su merecido fin cuando el artefacto esférico que orbita su torre de tecnológica malevolencia le cae encima aplastándola durante el emocionante clímax de la serie.

Una tensa narración marcada por una omnipresente cuenta atrás. Tic, tac, tic, tac…

En definitiva podemos decir que por motivos obvios no es ¡¡¡¡LA MEJOR PELÍCULA ADAPTACIÓN DE SUPERHEROES DE TODOS LOS TIEMPOS!!!! sino ¡¡¡¡LA MEJOR SERIE DE STREAMING ADAPTACIÓN DE SUPERHEROES DE TODOS LOS TIEMPOS!!!!

Bueno, salvo para los haters, claro.

Esa gente que no va al cine a entretenerse sino sólo a ver los defectos de la película. Que se niegan a ver las cosas con la ilusión y el sentido de la maravilla de un niño y se aferran a hacerlo con la visión crítica de personas maduras de la edad que tienen. Y que no conformes con ello luego corren a Twitter a contárnoslo como si tuvieramos que estar expuestos a opiniones diferentes a las nuestras.

Esa gente.

Gente a la que les habrá faltado tiempo para decir que «Lindeloff ha tenido los santos cojones de volver a colarnos la misma trama de Tomorrowland«.

Pobres necios, ciegos voluntarios que no quieren ver el ingente talento de DAMON! y que en los peores casos se declaran cruzados defensores de la Novela Gráfica de Gibbons. Completamente incapaces de siquiera aprehender la idea de que ahí reside la mayor GENIALIDAD! de DAMON!, que en lo que ellos quieren ver un autoplagio en realidad hay una inteligente alusión a uno de los más ingeniosos detalles pensados por nuestro querido autor británico.

Que en realidad «son los taquiones que lo enturbian todo«.

Pero en fin, es inútil explicárselo. No van a querer escuchar la verdad. Dejémosles que hallen su pobre consuelo…

…revolcándose en su propia estulticia.

Los jueves de Kojima, los miércoles de periodismo

Bueno, hoy no vamos a hablar del Death Stranding porque es miércoles. Y ya sabemos que el día para hablar de Kojima es el jueves.

Pero no he venido a hacer leña del árbol caído, que el pobre Ángel Luis lleva sin tuitear nada desde el día 4, demostrándose así pionero de la estrategia en redes sociales de un buen puñado de opinadores del PSOE que llevan 6 meses diciendo que pactar con Podemos es inaceptable.

A lo que yo he venido a es a hablar de periodismo. Ya sabéis, de vez en cuando me gusta dar un repaso por lo que se escribe desde la prensa generalista sobre “lo friki”.

Ha sido comidilla durante la semana pasada el siempre certero Ramón de España, ese señor con nombre de historieta de El Jueves, por su… vamos a llamarlo crónica sobre el “Manga Barcelona”. Y es que al parecer a los catalanes les gusta llevar la contraria, y si en Madrid tenemos a la Heroes Con Adolfo Suarez Madrid Barajas cada vez con más nombres, ellos han decidido quitarle la palabra Salón y las preposiciones al suyo, solo por joder. Cómo son los catalanes.

Sin embargo, esta atención sobre el citado evento ha eclipsado uno igualmente importante y relevante que se daba en Madrid. Os hablo, evidentemente, de la Batcon, evento organizado por los GENIALES editores de ECC. A 10 euros de nada la entrada el evento ofrecía diversas (¡7 a lo largo de 2 días!) mesas redondas y charlas, prácticamente todas con una unidad de ponente femenina para evitar movidas en Twitter. Indudablemente, tan atractiva oferta cultural a precios razonables atrajo a una gran cantidad de público interesado en el mito del Hombre Muerciélago.

¡Pero como he dicho, no hemos venido a hacer leña del árbol caído! Hablemos de historias de éxito. Por ejemplo, aquí tengo una noticia del Diario de Sevilla sobre un exitoso crowdfunding español que…

Vale, hemos dicho que no vamos a hacer leña del árbol caído y lo decía en serio. Hablemos de una historia de éxito. Por ejemplo, hablemos de Planeta Cómics, que ha decidido alcanzar las cimas más altas de la edición en tebeos en castellano editando un Omnibus de Darth Vader.

75€ por 25 números. ¡Al mismo precio por grapa que Panini! ¡Cómo son estos italianos, marcando la marcha, señalando la tendencia! Eso sí, los compañeros de Planeta han tomado buena nota. También nos regalan este año con un coleccionable para montar una armadura de Ironman.

La primera entrega a 1€ puede parecer incoherente, pero por suerte a la tercera entrega ya se pone en un precio de verdad, 10,99 durante las restantes 97 entregas. Al final, la cosa sale por unos económicos 1070 euretes de nada. A 214 euros el Kg de Ironman. Y voy a la ruina.

Yo quería hablar de periodismo, de modo que me he puesto a leer las reseñas de la nueva serie de HBO de Watchmen a ver qué decían. Pero no he encontrado nada que comentar aquí. Igual que la serie todos los críticos patrios han decidido obviar lo más importante, el dildo del Dr. Manhattan los cómics.

Planeta, saca un coleccionable si te atreves.

El Watchmen del siglo XXI

Y yo que me burlaba un poco maliciosamente de Javier Zurro, de El Español, por sacar su reseña de The Boys un mes después del estreno de la serie en Amazon, en agosto… No podía esperar que en El Salto, el redactor José Carmona se esperaría hasta el 3 de octubre para sacar la suya.

Hay que reconocerle algo José, y es que ya que está le echa valor y hace algo que casi nadie hace a lo largo de las muchas reseñas de prensa que el periodismo cultural ha hecho en España de la adaptación del cómic de Garth Ennis y Darick Robertson. Por ejemplo, compararla con Watchmen, que así de entrada uno hubiera dicho que era la referencia más obvia y directa, y un producto no precisamente desconocido para el consumido de superhéroes en formato audiovisual. También es el primero que se las apaña para mencionar a Seth Rogen, cuyo nombre se ha volatilizado de los comentarios sobre The Boys una vez estrenada.

También hay que decir que probablemente es el periodista que menos habla del formato original de la historia. Ni Ennis ni Robertson son mencionados en ningún momento del texto. Bueno, cosas de este mundillo donde uno tiene suerte si, una vez muerto, empiezan a acreditarle en los créditos de las películas.

Carmona hace algunas reflexiones llamativas. Por ejemplo, opone el que los personajes de The Boys sean una parodia de la JLA de DC con que tengan un trasfondo similar al de los héroes de Watchmen. Como si Watchmen y DC no tuvieran nada que ver, oye. En esa moda tan boyante entre los periodistas de separar entre “los superhéroes bien” aka, el Youker, y los “superhéroes mal” aka, Los Vengadores, muchas veces nos olvidamos de que el mundo es más pequeño de lo que parece.

Por eso, uno puede afirmar cosas como esta:

Y rápidamente uno puede ponerse a pensar en esto:

Que claro, no es de Warner Bros, es de Sony, esa copañía que no tiene ningún interés en el mercado del cine de superhéroes más mainstream estilo Disney/Marvel.

Sin embargo, claro, uno también puede pensar en otras cosas. Obras que hablen de Superman como un “altavoz para todas las miserias yanquis”, como Carmona destaca como una virtud en The Boys. 

Bueno, no, esa no vale, porque el malo es Lex Luthor, no Superman. Hablo de alguna en el que se mostrase a Superman como un esbirro corporativo al servicio de la maquinaria de opresión estadounidense y todo su aparato militarizado.

Pero bueno, aquí lo importante es hablar con propiedad, y hablando en serio, las películas de dibujitos no pueden contar. Se empieza contando con eso y se acaba contando con los videojuegos de Injustice, y eso sí que no, ni que los videojuegos fueran una cosa seria o algo.

Y hablando de cosas que no cuentan. Cuando hablamos del origen de los superhéroes, obviamente todos pensamos en el mismo personaje. ¿No? Claro, en el Capitán América.

Porque evidentemente, Superman, Zatara, Batman, Sandman, Blue Beetle, Flash, Hawkman, el Capitán Marvel Shazam, o el Doctor Destino no cuentan. Porque estamos hablando de personajes que sirvan para hacer propaganda militarista estadounidense. Tampoco valdrían, por supuesto, Americommando, The Shield, Minute Man y otros superhéroes inspirados en la bandera americana y presentados en tebeos anteriores a marzo de 1941. Lo importante, lo fundamental, lo bueno para el SEO periodístico, es hablar de Marvel. Hasta cuando estamos hablando de The Boys.

Y es que, como dice José Carmona, aquí lo importante es que The Boys es la primera piedra para conseguir El Padrino de los tebeos… digooo, el Watchmen del Siglo XXI.

Y espera a que les toque escribir la necrológica…

Ese servicio de streaming en el que antes estaba Juego de Tronos ha lanzado por fin el trailer de su adaptación al formato televisivo de la Novela Gráfica Watchmen. Es un gran momento para los aficionados, que saben que el estreno audiovisual recuperará la atención sobre esta indispensable obra del noveno arte.

Quizá, incluso, provoque la reedición de la Novela Gráfica, tan demandada y complicada de encontrar en las librerías especializadas del país. Además, este paso de Watchmen a un medio superior, como es el audiovisual, ha atraído de nuevo la atención de los medios a la vida y obra de su creador, el visionario guionista Alan Moore.

La ocasión la pintan calva porque el pionero juntaletras Alan Moore acaba de dar carpetazo a La Liga de los Hombres Extraordinarios, obra que anunció en 2016 que iba a ser su última incursión en el medio, harto de los avaros intereses corporativos, los infantiles aficionados nostálgicos y esas infundadas acusaciones de que muchas de sus Novelas Gráficas incluían una serie de tropos misóginos bastante cuestionables.

Esa escueta despedida de Moore ha sido adelantada por The Guardian, y rápidamente el resto de medios se han dedicado a fusilar el artículo del diario británico… o a traducirla, a pesar de todo, en el caso del lodiario.

En palabras de nuestro/a misterioso/a periodista, Moore es «el creador de productos imperecederos como Watchmen, V de Vendetta o La cosa del pantano». Es una lástima que en lodiario hayan decidido no acreditar a ninguno de sus redactores como el autor de esta pieza, que ha podido adelantar esta exclusiva sobre la autoría de Swamp Thing. Asumimos que dicha creación a manos de Moore tuvo lugar antes de ese advenedizo de Lein Wein publicase un tebeo del personaje en 1971, cuando nuestro barbudo protagonista tenía 18 tiernos añitos.

Suponemos también que esa creación tuvo que ser anterior, taquiones mediante siempre, a 1996, momento en el que Moore se “estrenó” como escritor según la pieza de lodiario. Por suerte, «pronto» logró hacerse hueco en la industria del cómic, así le dio tiempo a publicar una larga trayectoria en Marvel UK para luego acabar en DC 12 años antes de la publicación de La voz de fuego.

O bueno, a ver, puede que los periodistas de lodiario se refieran a escritor De Verdad, es decir, no de Novelas Gráficas, sino Novelas De Verdad. Porque todos sabemos que ser escritor es solo si escribes De Verdad. Si escribes otras cosas como, por ejemplo, yo qué sé, relatos, no cuenta como escribir. No mirar ni la Wikipedia sí que cuenta, sin embargo, como documentarse.

Como digo, es una pena que no sepamos quién ha escrito el artículo de lodiario, porque estamos hablando, sin lugar a dudas, de alguien que sabe valorar la importancia de la palabra escrita y la Literatura de Verdad.

Y es que si hay algo con lo que siempre hemos podido contar los socios de lodiario es que cuentan con EXPERTOS.

Luz y Magia Industrial

¿Conocisteis La Guerra de las Galaxias? antes la llamaban así.

Lei en alguna parte, posiblemente próximo al estreno de La Amenaza Fantasma, que el conjunto de la obra debía ser considerada como un retablo tríptico. En ellos la vista y el orden de interpretación se dirigen inicialmente al corpus central, para pasar luego a la izquierda, donde se narran escenas anteriores, y finalmente a la derecha, siendo esta la parte futura. Es por esto, decían, que la obra comenzó a ser contada en su cuarto episodio, dando a entender con esta elipsis que había detrás toda una gran historia a la espera de ser contada. Lo cual, narrativa y económicamente, ahorraba muchas horas de metraje explicativo que podían ser sustituidos por una ristra de textos.

La primera tanda de la Obra fue pues el acto central, con su planteamiento, su nudo, sus interacciones, y su desenlace abierto. Una obra básicamente autoral pero que supo enganchar a crítica y público. Aventura y estilo. Una narración que podía haberse quedado ahí, contentando a todos y dejando un legado de interpretaciones y la aparición periódica de nuevas ediciones con mejoras técnicas.

Pero si algo funciona en la industria del entretenimiento debe explotarse hasta la saciedad, el público es voraz y debe ser alimentado con nuevos estímulos. Así que años después, cuando ya parecía que el acto central sería la Obra completa, comenzaron a mostrarnos la parte izquierda del retablo. Una nueva palabra comenzo a establecerse en nuestro vocabulario: precuelas.

Realizadas con oficio, sí, con con personal competente, de acuerdo, pero faltas en cierta medida de un motivo o una finalidad. Sabíamos a dónde iban a llegar, y lo que se nos iba a contar había quedado sugerido en el acto central. Todo lo demás, relleno. El visionado de las precuelas supuso pues un acto casi automático de reconocimiento al acto central. Tuvo sus momentos, pero no dejaba de ser deudora de la trilogía anterior. Si acaso introdujo algunos elementos heréticos que no venían a cuento y que misa prefiere olvidar. Cuando hay tanto metraje que rellenar pasan estas cosas.

Sucede después un nuevo parón y nuevamente parece que la Obra quedará finalmente así, en forma de díptico, lo cual tiene su sentido pues se consiguió un final bastante acertado y poco más se podría hacer con aquella trama y personajes a estas alturas. Peeero las ruedas del marketing siguen girando y la posibilidad de completar el tríptico siguen ahí. Más pronto o más tarde, acabaría sucediendo. Y si la industria huele dinero, sería pronto.

No se contaba con el autor original, pero esto no preocupa al estudio. Son otros tiempos, otros gustos, otro público. Demonios, algunos ni siquiera habrán conocido el acto central de tanto que hace que fue estrenado. De manera que dejando claro que todo esto al final es un negocio, dejan la parte derecha del retablo a manos de un asalariado de la industria, un afamado fabricante de blockbusters. Así funcionan las cosas ahora. Todo a su favor, nada puede fallar.

El tercer bloque de la saga se convierte pues en un éxito inmediato, pues auna al público nuevo y al nostálgico. Pero si bien el acto central supuso en su día un gran avance respecto a todo lo que se ofrecía en aquel momento, el producto que ahora se ofrece es comparable, y a veces indistinguible, de otras ofertas contemporaneas. Hay artificio y espectacularidad, pero cuando se rasca, poco hay bajo la fachada. Un producto sin mensaje guiado por la comercialidad y que de llevar a alguna parte será a añadir más páginas todavía al retablo, ya que la historia no debe terminar nunca mientras el público siga pasando por taquilla. La ilusión se convierte en automatistmo, de acuerdo, pero los billetes siguen siendo de curso legal. Hazlo con desgana si quieres, pero pasa por caja. Y mientras lo hagas seguiremos inventando algo.

Total, que yo venía hoy para hablar de El Reloj del Juicio Final, y no sé bien cómo me he liado con otras cosas…

Caminante, no hay camino; se hace camino al andar

DC está preparando un tomo interesantísimo para los aficionados a Steve Ditko: se trata de la reedición de los tebeos que hizo para la editorial Charlton en los años 60. Atención al listado del material, que es jugoso

CAPTAIN ATOM (1966) #83-86, BLUE BEETLE (1967) #1-6, MYSTERIOUS SUSPENSE #1, CHARLTON PREMIERE #3, THE CHARLTON BULLSEYE (1975) #1, #5, THE CHARLTON BULLSEYE (1981) #1, AMERICOMICS #3 and AMERICOMICS SPECIAL #1 [fuente]

En total 400 paginillas por 60 dolarcillos de nada. En los tiempos que corren casi se podría considerar un tomo ni demasiado grueso ni demasiado caro. Pero lo realmente adliano es cómo están vendiendo este recopilatorio de tebeos viejos para el público actual:

Y me parece un tremendo error de marketing. Porque sí, intentas enganchar a los suscriptores de HBO, relacionando estos tebeos con su nueva serie de Watchmen, pero te dejas fuera a parte del público potencial: los aficionados a los productos del Imperio Disney, que son muchos más

Vamos, que yo le hubiera echado más morro y hubiera anunciado el tomo tal que así:

¡Best-seller del año asegurado!