Instagrameos de octubre

Porque si han colado una vez, por qué no dos

KlanK

Es curioso cómo funciona esto de la información. Resulta que en una serie de televisión del universo expandido de un cómic sale una referencia que parece atar a los supes con los enmascarados justicieros de extrema derecha y, a partir de ahí, mucha tinta. O mucho pixel.

Que si Moore, que si Lindelof, que si el otro…

Y, a veces, parece que se olvida que, en realidad, todo se puede explicar mediante los taquiones.

Por ejemplo, 1946.

Ahora me diréis que no recordáis 1946.

¡Pero si es como si lo estuviérais viviendo!

Vale, quizá es demasiado moderno.

En 1946 el treméndamente popular serial radiofónico -o radionovela, radionovela gráfica, incluso- de The Adventures of Superman (TAoS para los amigos) decidió demostrar que ni todos los enmascarados, ni todos los encapuchados eran lo mismo.

Y que, al fin y al cabo, Superman es un inmigrante ilegal, así que bien le valía salir a defender a otros delo que en aquella serie de programas se llamó «Clan of The Fiery Cross».

Habrá quien piense que ojalá poder escuchar lo que allí se narraba. Y habrá quien piense que hay que ver, ya están metiendo política dentro de la ficción otra vez, con lo bien que estaban los superhéroes cuando solo luchaban contra Hitler y esas cosas.

Por supuesto no sería la única, ni la última, vez que un personaje de cómic se encontrara con ellos. No hay más que ponerse a mirar hacia delante para encontrar…

Esto no significa, por supuesto, que todos se enfrentaran al Klan…

Pero unos cuantos, desde luego. E, incluso, a veces…

Quien menos te lo esperas…

Qué queréis que os cuente.

En cualquier caso, volviendo a 1946, la historia de lo que se hizo y lo que se logró fue más que particular. Si tuviera que resumirla diría que:

Learn How a Superhero Shaped American History!

In this page-turning nonfiction book, author and newspaper reporter Rick Bowers explains in clear and compelling detail how the «Man of Steel» inspired a generation during a dark time in American history and then helped turn the tide against the evils of racism.

In the 1930s, when teens Jerry Siegel and Joe Shuster were coming of age, jobs were scarce, Nazis were on the rise in Europe, and the KKK was terrorizing innocent American families. The world needed a hero, one who would fight for the rights of all people, stomp out oppression, and restore hope. Together they created the character Superman, who became an enduring figure in comic books, newspapers, radio, television, and movies, as well as a force for real, positive change.

Superman’s influence was never more groundbreaking than in the spring of 1946. Millions of children and adults tuned their radios to the Adventures of Superman radio show entitled «Clan of the Fiery Cross,» crafted from secret information given to the show’s producers by spies inside the Klan. The shows strategically aired just as the KKK was attempting a major revival with high-profile cross burnings, renewed recruiting efforts, and death threats against its enemies. Superman’s fictional battles helped pave the way for the real civil rights crusaders of the 1950s and 60s.

¿Qué?

Ah, espera, que lo altavisteo.

¡Aprenda cómo un superhéroe formó la historia estadounidense!


En este libro de no ficción, el autor y periodista Rick Bowers explica con detalles claros y convincentes cómo el «Hombre de Acero» inspiró a una generación durante un tiempo oscuro en la historia de Estados Unidos y luego ayudó a cambiar el rumbo contra los males del racismo.

En la década de 1930, cuando los adolescentes Jerry Siegel y Joe Shuster estaban llegando a la mayoría de edad, los trabajos eran escasos, los nazis estaban en aumento en Europa y el KKK estaba aterrorizando a familias estadounidenses inocentes. El mundo necesitaba un héroe, uno que luchara por los derechos de todas las personas, aplastara la opresión y restableciera la esperanza. Juntos crearon el personaje de Superman, que se convirtió en una figura duradera en los cómics, periódicos, radio, televisión y películas, así como en una fuerza para un cambio real y positivo.

La influencia de Superman nunca fue tan innovadora como en la primavera de 1946. Millones de niños y adultos sintonizaron sus radios con el programa de radio Adventures of Superman titulado «Clan of the Fiery Cross», elaborado a partir de información secreta dada a los productores del programa por espías dentro del Klan Los espectáculos se emitieron estratégicamente justo cuando el KKK intentaba un renacimiento importante con quemaduras cruzadas de alto perfil, renovados esfuerzos de reclutamiento y amenazas de muerte contra sus enemigos. Las batallas ficticias de Superman ayudaron a allanar el camino para los verdaderos cruzados de los derechos civiles de los años cincuenta y sesenta.

¿Tampoco?

Ah, claro… Es que esto es la contra de un libro que sacaron en 2018.

Que sirvió, como siempre sirven estas cosas, para que le dieran bombo y escribieran sobre ello en todas partes. En serio, en todas. Con deciros que hasta el ABC decidió sacar una pieza sobre el asunto. Que, a ver, es un medio de contrastes y lo mismo te publica esto que sortéa una gorra de plato.

Tanto dá.

Porque lo importante es que hizo que se comentara la historia de la relación y la golpiza entre el Supes y el Klan y, a partir de ahí, a DC se le encendió la caja registradora.

Por eso prepararon para publicar un cómic adaptándolo. Total, solo han tardado unos setenta años. La idea es que fuera tan fiel que incluso el Superman fuera con el diseño de la época…

En los dibujos animados, claro. Eh, es la adapación de la radionovela que usa como base la adaptación a animación. A ver si creéis que lo de usar los cómics para vender cosas en otros medios era una nuevad.

Como véis, y para rematar el recochineo, los elegidos para la adaptación fueran Gene Luen Yang (sí, el de Chino Americano y habitual del Supes) y Gurihiru (no, no es un pokemon, es un equipo de ilustración compuesto por Chifuyu Sasaki y Naoko Kawano) que estaban más contentos que unas pascuas de poder darle al tema.

Hasta el punto de que Yang escribió un posteo en su blog sobre la publicación del mismo.

Mirad, estas son las variaciones:

Ah, es verdad. Que no os lo había dicho. Es que este cómic ya ha salido.

Concretamente… El mes pasado.

Son los taquiones, que lo enturbian todo, por eso salen las mismas cosas en 1946 y en 2019 y parece que algo que salió en octubre ha estado motivado por algo que salió después.

¿Qué os puedo decir? Nada termina nunca.

Pero con el Klan creo que podríamos hacer una excepción.

El Watchmen del siglo XXI

Y yo que me burlaba un poco maliciosamente de Javier Zurro, de El Español, por sacar su reseña de The Boys un mes después del estreno de la serie en Amazon, en agosto… No podía esperar que en El Salto, el redactor José Carmona se esperaría hasta el 3 de octubre para sacar la suya.

Hay que reconocerle algo José, y es que ya que está le echa valor y hace algo que casi nadie hace a lo largo de las muchas reseñas de prensa que el periodismo cultural ha hecho en España de la adaptación del cómic de Garth Ennis y Darick Robertson. Por ejemplo, compararla con Watchmen, que así de entrada uno hubiera dicho que era la referencia más obvia y directa, y un producto no precisamente desconocido para el consumido de superhéroes en formato audiovisual. También es el primero que se las apaña para mencionar a Seth Rogen, cuyo nombre se ha volatilizado de los comentarios sobre The Boys una vez estrenada.

También hay que decir que probablemente es el periodista que menos habla del formato original de la historia. Ni Ennis ni Robertson son mencionados en ningún momento del texto. Bueno, cosas de este mundillo donde uno tiene suerte si, una vez muerto, empiezan a acreditarle en los créditos de las películas.

Carmona hace algunas reflexiones llamativas. Por ejemplo, opone el que los personajes de The Boys sean una parodia de la JLA de DC con que tengan un trasfondo similar al de los héroes de Watchmen. Como si Watchmen y DC no tuvieran nada que ver, oye. En esa moda tan boyante entre los periodistas de separar entre “los superhéroes bien” aka, el Youker, y los “superhéroes mal” aka, Los Vengadores, muchas veces nos olvidamos de que el mundo es más pequeño de lo que parece.

Por eso, uno puede afirmar cosas como esta:

Y rápidamente uno puede ponerse a pensar en esto:

Que claro, no es de Warner Bros, es de Sony, esa copañía que no tiene ningún interés en el mercado del cine de superhéroes más mainstream estilo Disney/Marvel.

Sin embargo, claro, uno también puede pensar en otras cosas. Obras que hablen de Superman como un “altavoz para todas las miserias yanquis”, como Carmona destaca como una virtud en The Boys. 

Bueno, no, esa no vale, porque el malo es Lex Luthor, no Superman. Hablo de alguna en el que se mostrase a Superman como un esbirro corporativo al servicio de la maquinaria de opresión estadounidense y todo su aparato militarizado.

Pero bueno, aquí lo importante es hablar con propiedad, y hablando en serio, las películas de dibujitos no pueden contar. Se empieza contando con eso y se acaba contando con los videojuegos de Injustice, y eso sí que no, ni que los videojuegos fueran una cosa seria o algo.

Y hablando de cosas que no cuentan. Cuando hablamos del origen de los superhéroes, obviamente todos pensamos en el mismo personaje. ¿No? Claro, en el Capitán América.

Porque evidentemente, Superman, Zatara, Batman, Sandman, Blue Beetle, Flash, Hawkman, el Capitán Marvel Shazam, o el Doctor Destino no cuentan. Porque estamos hablando de personajes que sirvan para hacer propaganda militarista estadounidense. Tampoco valdrían, por supuesto, Americommando, The Shield, Minute Man y otros superhéroes inspirados en la bandera americana y presentados en tebeos anteriores a marzo de 1941. Lo importante, lo fundamental, lo bueno para el SEO periodístico, es hablar de Marvel. Hasta cuando estamos hablando de The Boys.

Y es que, como dice José Carmona, aquí lo importante es que The Boys es la primera piedra para conseguir El Padrino de los tebeos… digooo, el Watchmen del Siglo XXI.

Ortografía friqui

Cuando uno vive en Madrid está acostumbrado a que le acusen de mirarse solo al ombligo, de estar hablando siempre de si llueve o no llueve y de acaparar toda la agenda informativa. Sin embargo, hay algunas cosas en las que no somos tan especiales. Por ejemplo, lo de creer que tu ciudad es el centro del universo también lo practican los barceloneses con una fijación casi patriótica. En un momento en el que en Twitter debatimos si han llegado ya a Albacete los aerogeneradores o si siguen haciendo la harina en molinos del siglo XV, los compañeros de lodiario aclaran: la puerta de entrada a la ciencia ficción en España está en Barcelona. Lo demás es todo felpudo.

Quizá lo más sorprendente de este artículo es que de esos “más de 20 comercios” se nombren 3, dedicándole más de la mitad del texto a Gigamesh. Pero a mí me llama la atención ese “Friqui” del titular. No porque no pueda ser correcto, no, pero lo cierto es que el diccionario de la RAE recoge como más correcta la grafía “friki”.

Parece que en lodiario han decidido hacer su enmienda a esta forma preferente de escritura por parte de los imperialistas y fachas del DRAE, porque no se trata de un caso aislado en los últimos días.

Al ser Isaac Sánchez catalán, igual que el autor del otro artículo, me planteo si no será algún tipo de estrategia separatista y catalana. Ya sabemos lo mucho que le gusta a esta gente ir a la contra del resto de España, ese felpudo cultural que gira alrededor de Arc de Triomf. Pero creo que ni el desaforado empeño catalanista puede explicarnos por qué en lodiario han decidido que Superman no viene de Krypton…

… si no del Planeta Bitcoin.

Instrucciones para sobrevivir a la ola de calor

Este fin de semana vete con tu pareja a ese chaletito que teneis en las afueras. Ya sabes, ese que está en un páramo helado y por dentro parece hecho de barras de hielo

[Viñeta de Actions Comics 1012]

¿Que no tienes segunda residencia en el Ártico? ¡Haberlo pensado antes, gañán! ¡Que me tenéis harto todos los jóvenes que derrocháis el sueldo en cafés o en aguacates en vez de invertirlo en vivienda como es vuestro deber!

Cuando el alcohol decide por ti

Lo bueno de hacer una despedida de soltera en la Fortaleza de la Soledad es que te puedes emborrachar y poner objetos divertidos en la cabeza sin miedo a cruzarte con conocidos. Lo malo es que estás a miles de kilómetros del stripper más cercano, por lo que una Lois Lane fuera de control decide montar un numerito con los superrobots de Superman

Selina aguanta el alcohol un poco mejor que Lois, y ve las implicaciones de este uso de unos robots que son anatómicamente exactos a Superman, pero Lois por primera vez en ochenta años de personaje confiesa lo hasta el moño de la vida que está y le da todo igual

[Viñetas de Batman 68]