Una edad difícil

Ya, ya lo sé. Estáis muy ocupados leyendo el posteo de ayer. ¿Cómo centrarse en otra cosa? Por suerte uno siempre puede confiar en las cosas sencillas. Es decir… Han estrenado una serie con supes en la tele.

O algo. Porque se trata de una cosa con Superman pero tiene unos poderes limitados (por ejemplo, no logra permanecer afeitado) y con dos hijos.

Lo importante es, por supuesto, ver cómo se han adaptado al presente. No te digo ya lo de lanzar fics. ¿Y qué mejor forma de mostrar esa vivencia en el presente que con la diferencia de edad de los protagonistas?

Frente a la competencia que es capaz de poner a uno de 49 con una pareja de 32 ellos lo llevan de otra forma y así aquí Tyler Hoechlin, el actor que hace de Superman, tiene 33 años

mientras que Bitsie Tulloch, la actriz que hace de Lois, tiene 40.

Todo un avance, acostumbrados como estábamos a lo contrario.

Pero gracias a los guionistas y responsables de reparto de la CW ahora por fin teníamos una pareja en la que ella tenía 7 años más que él y en la que, además, tenían hijos.

Dos, concretamente: Alexander Garfin que interpreta a Jordan y tiene 16 años.

Y Jordan Elsass, que interpreta a Jonathan Samuel, de 19.

¡Y no son los únicos miembros de la familia Kent – Lane que aparecen!

También hay un nuevo General Sam Lane, interpretado por Dylan Walsh, de 57 años.

Así que tenemos una magnífica historia familiar.

Con el abuelo de 57 años y su hija de 40 casada con un tipo de 33 con el que tiene hijos de 19 y 16 años.

Una bonita historia familiar con la que no hay que echar más cuentas.

Aún quedan posteos del año 20

Como son de noviembre esta es la única forma que tendréis hoy de leer tuits sin que os destripen el nuevo capítulo de Wandavisión

Una De Cada

Han estrenado serie nueva de Marvel así que tendremos que hablar de ella. Brillantemente traído el título al español desde WandaVision original a Bruja Escarlata y Visión, que logra dos cosas: cambiar el nombre de ella por uno con el que jamás se le llama y obviar que el de él tendría que llevar LA delante. Mucho mejor BrujiVisión, dónde va parar.

¿Y de qué va la cosa? Pues en teoría van a hablarnos de sus protagonistas principales mientras les hacen ir de década en década por diferentes tipos de telecomedia y blablabla. Vamos, algo que es rupturista porque antes no se había hecho. Más que en películas:

Vamos, eso de insertar a alguien en la ficción televisiva y tal no es como si fuera algo típico de los noventa.

Ni, desde luego, se ha seguido haciendo en años posteriores con todo tipo de temáticas y tecnologías (hasta YouTubers, vamos). Vamos, ningún actor de Marvel lo hubiera reconocido.

Por supuesto esto no significa más que no son los primeros en hacer algo. Si lo fueran en TV Tropes no habrían tenido tiempo a crear un tropo llamado Atrapados en TV Land. Pero seguro que no ser los primeros no les importa. Porque lo importante es hacer un trabajo continuado.

Aunque normalmente da solo para una película o un capítulo, claro. Es decir, es cierto que se supone que están preparando una adaptación a TV de Permanezcan en sintonía, pero cuando le toca el turno a Supernatural, Raven, Grace (sin Will) o Earl no suelen darle mucho recorrido.

Lo que significa que es toda una oportunidad para hacer las cosas bien.

Perdón, que era una oportunidad para hacer las cosas bien.

Porque esa idea de ‘cada capítulo equivale a una década‘ queda muy bien… si conoces cómo funcionan las décadas. Por ejemplo, que la década de los ’50s tiene que hacer referencias a, digamos, series de los años ’50. Por supuesto la sitcom de pareja más famosa de la década es I Love Lucy. De la que toman… ahm… ¿algo del aspecto visual? Porque el resto parece muy claramente sacado de The Dick Van Dyke Show o Embrujada. Que tienen el problema de ser de los años ’60.

Es aquello de los pequeños detalles en los que se notan las cosas. Por ejemplo, Lucy era 6 años mayor que su pareja en pantalla (y marido en la vida real durante varias décadas) mientras que en Bewitched eran 5 los años menos que Elizabeth Montgomery se llevaba con el primer Dick (York) y solo 3 con el segundo (Sargent), mientras en The Dick Van Dyke Show él se llevaba 11 años con Mary Tyler Moore y como todo evoluciona aquí el actor principal es 18 años mayor que su interés romántico. Un tema tan poco problemático que no tiene sentido ni mencionarlo. Eh, si consideramos que Su Electrodoméstico Favorito se creó no hace tanto tiempo en realidad él tiene solo como… diez años o así. Mucho más tranquilizador. Circulen, circulen, no hay nada que ver.

También está en que el estilo de comedia de Lucille Ball no dejaba de ser una mezcla de slasptick y fuerza de la naturaleza. Así que es una lástima que no recordaran momentos como:

Pero probablemente la elección de The Dick Van Dyke Show era más lógico porque no dejaba de ser una serie meta, muy conocida y con dos estrellas en sus personajes principales. Por eso – si suponemos que podemos fiarnos de que un actor sepa lo que han decidido los guionistas. Que es mucho suponer, casi al nivel de que un youtuber de cómics sepa sobre cómics. – eligieron para representar los años ’50 una serie que se emitió de 1961 a 1965. Es el famoso Cuidado por los Detalles que tanto nos están vendiendo los periodistas culturales que dicen las notas de prensa de la productora.

Lógicamente no iban a referencias series famosas y populares en aquellos años como Make Room For Daddy, Ethel and Albert o Life with Elizabeth, que tenían no solo la estructura de sitcom, también esa vida familiar/ de pareja en su centro. Quiero decir, no vamos a pedir que use The Phil Silvers Show/ Sergeant Bilko, suficiente con que no se hernien.

Pero bueno, igual que en los ’70s decidieron que la mejor representación de los ’50s era la de Leave It To Beaver (que no había sido una serie especialmente exitosa ni había tenido éxito con la crítica, pero cuyas reposiciones eran muy baratas para el sistema de sindicación americano) y a partir de ahí podían modelar ese pasado creado por falsos recuerdos en, por ejemplo, Happy Days en 1974. Algo que, por supuesto, no hemos visto pasar nunca con, digamos, los años ’80. *cof*

Pero los años ’60s tienen más sentido porque una de las tendencias que hubo durante esa década fue la del personaje con poderes especiales que tenía que esconderlo del resto. Fundamentalmente un marciano, un robot, una bruja y una genio.

Por orden de aparición:

My Favorite Martian (1963-66),

Considerada habitualmente la primera de estas fantasy sitcoms de coprotagonista inusual con extraños poderes que deben de ser escondidos, la creación de John L. Greene fue desarrollada por el productor Jack Chertok, que rápidamente sería dado de lado por la emisora, que se traería a Sherwood Schwartz (Creador de La isla de Gilligan y La tribu de los Brady) para sacarle más provecho. Y vaya si lo hizo. La primera intención – un joven periodista se encuentra con un marciano de aspecto moderadamente humano- pasó a centrarse más en el marciano, un Ray Walston encantadísimo, antes que en las idas y venidas del joven interpretado por Bill Bixby (sí, el mismísimo Dr. Banner. a ver si os creéis que las series de supes son un invento nuevo), porque sus poderes e inventos eran más interesantes que las historias del ‘normal’, sea un marciano o un gato cósmico. El invento duraría lo justo -aunque tendría serie de animación (¿qué somos? ¿bárbaros?) una década después y en la Filmation, con algunos de los guiones previstos para la cuarta temporada- porque la cadena se dio cuenta de que mejor que un señor mayor la persona especial podría ser una señorita.

My Living Doll (1964-65),

James T. Aubrey, el presidente de la CBS (la cadena de la serie anterior, vaya) le pidió a Chertok una serie nueva con un formato similar pero no exactamente. No podemos saber si le pidió directamente que la protagonista fuera un robot-señorita pero poco me extrañaría. Hasta el punto de que la excusa del mito de Pigmalión y Galatea -con un cambio en que no es el creador del roboz porque, claro, entonces sería una circunstancia extraña, mucho más lógico que haya tensión con un señor diferente, porque la parte de cosificar a las señoritas y zumbarse a los electrodomésticos es mucho más normal. Lamentablemente la serie tuvo un pequeño problema con su actor principal que según la época de las declaraciones sobre lo sucedido fueron: Desacuerdos, Celos del papel predominante de la señorita, Adicción a la metanfetamina. Como sospecho que todo se va sumando lo mismo en otros veinte años descubrimos qué le causó esa adicción. En cualquier caso tuvo éxito (sobre todo una expresión que se inventaron: «No computa«) pero no tanto, lo suficiente como para que uno de los productores creara década y pico más tarde Small Wonder, no tanto como para renovarla por una segunda temporada. Lo que permitió a la actriz que interpretaba al robot coger otro papel en una serie de tv de supes. Sí, claro. Que, además, la serie era Batman y la actriz Julie Newmar.

Bewitched (1964-72) y

Por supuesto el éxito acabaría llegando. Como llegan todas las cosas, adaptando éxitos. Perdón, no era una adaptación, era un homenaje. Un homenaje a Me casé con una bruja (1942) y a Me enamoré de una bruja (1958) -que a su vez adaptaban un libro y una obra de teatro- porque la cultura es circular y al final todo queda en casa, que para eso la productora detrás de las tres era al Columbia. Y es que si las dos anteriores eran CBS esta era ABC. Como era televisión en lugar de Veronica Lake o Kim Novak estaba Elizabeth Montgomery, y como su marido tuvo dos Dicks, York y Sargent (Sí, cambiar de actores también pasaba antes) aunque probablemente la que más partido le sacó fue Agnes Moorhead, una actriz memorable con una extensa carrera que incluía seriales radiofónicos como Terry y los Piratas (1937) , en la que interpretó a la Dama Dragón, o Las Aventuras de Superman (1940) -sí, claro que tan antiguo había supes- en la que interpretó a la madre de Superman. No, Lara. Tanto da, porque aunque las primeras tres temporadas fueran bastante accidentadas -el creador no llegó ni a filmar el piloto, el productor original fue despedido antes de que terminara la primera temporada porque la productora quería más magia y más comedia, acabaron teniendo cuatro productores en las cuatro primeras temporadas, se murieron un par de actores, lo típico… – pronto se convirtió en un éxito. Semana tras semana bien por algún hechizo que saliera mal, que saliera demasiado bien o porque alguien iba a descubrirles, Samantha y Dick tenían una aventura. Además, como Dick trabajaba en una agencia de publicidad a nadie le extrañaba que Samantha estuviera todo el rato agitando la nariz. Y, claro, si tienes éxito lo que quieres de inmediato es una copia.

I Dream of Jeannie (1965-1970).

Pues claro que la NBC también quiso tener su serie dentro de esta tendencia y por supuesto que fue al última en tenerla, ¡es la NBC! Si hasta tiene de creador a Sidney Sheldon. Más allá del éxito de inspirar ¡Ala… Dina! lo que se puede contar es cómo logra entender totalmente al revés Embrujada. Si en aquella es una poderosa bruja que, por su amor, acepta una posición de igualdad con un mortal aquí una poderosa genio se empeña en estar al servicio de un astronauta, pese a que él la liberara en el piloto, porque dos mil año sin salir de la botella tienen estas cosas y porque ella siempre querría estar A su servicio. Luego ya la idea de que la primera temporada fuera en blanco y negro funcionó regular porque en 1965 solo quedaba otra serie de prime time en B/N. La NBC se quería ahorrar unos duros pero para 1966 tuvieron que pasarla a color porque ya no quedaba ninguna en blanco y negro, así que la excusa puesta a Sheldon -No creemos que dure más de una temporada, que es algo aparentemente poco profesional que decir excepto si eres la NBC– y pasaría a color hasta su quinta y última temporada. Luego tuvo un par de telefilmes de reencuentro -aunque sin su protagonista principal, Larry Hagman, que tenía negocios en Dallas- pero por suerte con Barbara Eden, que para algo era la protagonista. Aunque cuando Hanna -Barbera decidió producir en 1973 una serie de animación (por supuesto que tuvo serie de animación) no pudieron pagar a los actores originales para mantener las voces. Y sin Sheldon por medio produciendo se inventan a un estudiante, surfero y deportista llamado Corey que sería el co-protagonista e interés romántico de esta versión de la genio. Incluso encontraron a un jovencito sin mucha carrera para hacer de actor de voz e, incluso, cantar el tema de los créditos. Un tal Mark Hamill.

Claro que este tipo de serie se siguió haciendo, como Mork & Mindy. E incluso con supes. Que parte de la premisa de Mi Doble Identidad no dejaba de ser esta. Claro que si hoy en día se busca algo más cercano a sitcom + supes (una vez olvidemos todos Powerless) es más fácil irnos a Los Thundermans o Henry Danger y su spin-off.

Por supuesto está muy bien que hagan homenajes al color de Pleasantville, al fin y al cabo es una película en la que el pasado que muestra es también falso. Al fin y al cabo Irna Phillips estaba por ahí con sus Guiding Light y As the World Turns. Así que reconstruir un pasado sin problemas ni tensiones obviando incluso los productos culturales del momento es lo que acaba llevando a ese Great Again inexistente. Que está bien en una serie en la que se han creado unas memorias falsas reconfortantes, al menos hasta que recuerdas que este borrado es el que hace que algunos piensen que hasta que no llegó Benetton a inventarlas todo esto era pura raza blanca.

De ahí la sorpresa de ver en blanco y negro los fragmentos de los ’60 muy claramente inspirados en Embrujada. Bueno, en lo que alguien que nunca hubiera visto Embrujada pero sí leído sobre ella podría pensar que va. Un poco como pasó con la película adaptándola. Claro que ahí estaba Nicole Kidman para hacer el papel protagonista, y a nadie se le ocurriría ponerla en un papel más cercano al de, digamos, Lucille Ball. De ahí, decía, que hubieran decidido tomar decisiones técnicas como rodar en exteriores o mostrarla en blanco y negro que son como mínimo discutibles. Primero, porque refuerza esa idea de que en los ’60s la tele era en B/N y, sobre todo, porque olvida que la propia Embrujada fue emitida mayoritariamente en color. ¿Cómo de mayoritariamente? Pues 6 de sus 8 temporadas.

Supongo que esto, como lo de las fechas de lo de Van Dyke, entran en la famosa Cuidada reconstrucción con atención a los detalles.

Que viene a ser también la fidelidad a los tebeos. Al fin y al cabo el personaje debutó en 1964 (en teoría en marzo) y Embrujada en septiembre de ese mismo año. Así que ambas comparten un rasgo distintivo que se ve reflejada en la serie de televisión: Nadie tiene ni puñetera idea de qué hacen, para qué sirven o cómo funcionan sus poderes. El guion necesita que hagas algo, lo haces; al guion le viene mal, eso los poderes no pueden hacerlo. Todo lo que pedimos a las series de TV y los cómics. Una conexión clara.

Y es que, al final, citando al clásico:

AVIV BÖR!

Terror en el Hispanomercado

Amigos, si esta Edad que estamos viviendo no es de Oro para una cosa es para el terror en español.

Oh, no me malinterpreteis, se siguen estrenando excelentes producciones realizadas en nuestra Piel de Toro™ como la magnífica 30 Monedas de Alex de la Iglesia. Sólo una mente privilegiada como la suya puede obsequiarnos con algo tan pero TAN diferente de nada que hubieramos visto antes en televisión.

Dejad a los alemanes que se toquen con las paradojas temporales. Dejad a los británicos que se entretengan con la transubstanciación de las almas. Donde estén las hilarantes aventuras del alcalde del pueblo en que una vaca da a luz a un zagal que se quite lo demás.

Y tú y yo ya lo sabíamos.

No, lo digo en serio. Ya en en el año 2005 lo sabiamos.

Y por eso en este post de florido verbo de Calduch homenajeabamos preventivamente su Jesucristo Gore de sonrisa ROB!iana.

No, no es un problema de falta de calidad de nuestra producción audiovisual presente sino de la inalcanzablemente superior calidad de la del pasado. Nunca volverá a haber una Edad de Oro del Terror Español como la de los 60-70 en la que reinaron supremos luminarias como Jesús Franco, Carlos Aured o Armando de Ossorio.

Y su reino no se limitaba a España. No, amigos, el cine español cruzó fronteras internacionales con una facilidad que haría morir de envidia a Almodóvar. Hasta tal extremo llegaba el prestigio mundial del que gozaban las películas hispánicas que en julio de 1971 en el número 15 de The Witching Hour, otra de las series antológicas de terror de la DC…

…el antagonista de la primera historia, dibujada por Wally Wood…

…es nada más y nada menos que José Sazatornil «Saza».

¡Chúpate esa, Alejandro Amenábar!

Detenme si la has escuchado antes

¿De qué toca hablar hoy? ¿Hay alguna novedad en lo de los cómics? Y por cómics me refiero, por supuesto, a sus adaptaciones.

Ah, sí.

No sé si la conocéis, es una serie que sale de una de las grandes de supes

de un tipo metido en cosas sobrenaturales que echa una mano ayudando a

las fuerzas del bien de turno, aunque por fuera parezca un bastardo.

Posiblmente por su acento inglés.

Por supuesto habrá gente que pensará, ¿pero esperarán realmente que no haya gente señalando el parecido con otras creaciones?

Pues no veo por qué. Es decir, fingir que todo lo anterior no existe,

se ha convertido a estas alturas en casi una manera de conseguir

tener una manera de saltar con ditirambos de «Lo nunca visto»

a cosas que ya están bastante vistas.

Pero, claro, no todo el mundo tiene el talento de cobrar una millonada a Netflix a cambio de nada.

Eso es un don.

Dos Vidas en un Instante (o dos)

-¡Hola Rich, cómo te va la vida!

-Coño, Rasmus, tú por aquí. Qué haces tan lejos de Toronto.

-Nada, que estaba en la ciudad para una reunión del banco, la Convención Anual del 76, y pensé «pues me llevo a la niña, le enseño Nueva York y de paso se la presento a mi querido amigo Rich Buckler». Di «hola» a Rich, Alison.

-«Hola a Rich».

-Qué salada, ha heredado tu gracejo estonio, Rasmus.

-¿Sabes, Alison, que mi amigo Rich dibuja tebeos como los que tú lees?

-¿TÚ DIBUJAS WONDER WOMAN?

-Ahm… Dibujo tebeos COMO los que lees.

-¿Sigues con aquel de Los Cuatro Maravillosos?

-Fantásticos. No. Ahora estoy dibujando una nueva serie titulada Deathlok

El protagonista es un cyborg q…

-LA TUYA, RICK, PUTO YANKI DE MIER…

-He dicho «cyborg», Rasmus, de «Organismo Cibernético». La estoy co escribiendo con mi colega Doug Moench.

Estamos incorporando un montón de conceptos de ciencia ficción que hasta ahora no se habían visto en los tebeos de superheroes. Futuros cercanos distópicos. Cibertecnología.

-¿Y por qué está bailando el Watusi con ese señor en calzonzillos?

-Ha heredado tu humor estonio ¿eh, Rasmus? No, guapina, está entrando en la dimensión de la computadora. Verás, mediante una sofisticada tecnología han conectado sus cerebros a los circuitos del ordenador principal.

Y están experimentando sus chips y programas como si fueran una realidad visible y palpable. Una realidad que no es real sino… uhm… otra cosa.

-¡Que idas de olla se os ocurren a los dibujantes! ¡Cómo se nota que no teneis que vivir en el mundo real ni pagar facturas!

-Oye que esto algún dia será realidad cotidiana ¿eh?

-Claaaro claaaro, como eso que me contabas el año pasado de la alteración temporal.

-Cambio climático.

-¿Y cómo se llama esa dimensión de la computadora?

-Como es un espacio cibernético yo pensaba llamarlo «ciberespacio» pero Bill Mantlo, mi guionista de este episodio, dice que es un nombre que no tiene futuro.

-¿Y cómo quiere llamarlo é?

-Matrix.

-Pues tampoco le veo mucho futuro a ese ¿eh?

-¿Y qué escena estás dibujando ahora?

-Ah si, Alison de mayor quiere ser actriz, cantante y hasta guionista. Y anda todo el dia preguntando por «arcos de personaje» y «estructura secuencial de actos».

-En esta escena unos rebeldes que habían prometido devolverle a Deathlok su cuerpo humano cumplen su promesa… y fracasan.

-¿No funciona?

-Sí, pero no sirve para nada. Lo que hacen es clonar su cuerpo original, conectarlo a su cerebro y copiar el contenido de uno a otro. Y se despierta y es felíz y de repente…

-Deathlok se queja porque sigue allí, claro.

-¡Qué lista eres, Alison! Obviamente lo has heredado de tu madre.

-No es dificil de deducir. Han duplicado la mente de un individuo y la han implantado en un cuerpo nuevo. NO es el individuo original, es una copia que tiene todos sus recuerdos y su identidad pero el original sigue ahí.

-Efectivamente.

-Habría que ser muy estúpido para llamar a eso supervivencia o reencarnación. A menos que trasplantes el cerebro físicamente si lo que haces es reproducir la información que contiene en otro soporte, biológico o electrónico, sólo has creado una copia.

-Veo que piensas mucho las cosas.

-La coherencia es importante. Nada rompe más la suspensión de la incredulidad que una trama que sigue una lógica fallida. Cuando sea actríz NUNCA participaré en una serie, y menos una que presuma de sus conceptos científicos, que de repente al final de temporada te quiera colar una chorrada como esa.

NI MUCHO MENOS EN DOS.

El trenecito

No hay nada más divertido que adaptar un cómic de éxito. Salvo, quizá, adaptar un cómic que en realidad no ha tenido tanto éxito. Eh, los segundos se pueden quejar menos.

Imaginad lo que pasa si lo que se adapta es una película de éxito limitado -hizo más en VOD que en salas- basada en un cómic. A ver, ¿adaptar al gusto del público americano una película que era colaboración USA-Corea del Sur adaptando una Bande Dessinée francesa? ¿Qué podría salir mal?

Total, que en 2015 Marty Adelstein decidió poner pasta para comprar la adaptación de 2013 de Le Transperceneige, que los franceses Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette sacaron en 1982. ¿Parecido? Ninguno, claro. Bueno, miento, había un tren. Y nieve.

Vale, la película de 2013 tenía a un guionista surcoreano –Bong Joon-ho, que también dirige cosas, un chico joven que está empezando- y al estadounidense Kelly Masterson. Al que, por supuesto, no llamaron. Joon-ho sacó un crédito de productor ejecutivo, Adelstein otro, pusieron a escribir el guión Josh Friedman y supongo que Masterson se llevó este aplauso del público y el juego de nuestro programa.

Para 2016 el canal TNT dijo que adelante, para 2017 el piloto, para 2018 se dijo que adelante con una serie. Un mes más tarde Friedman, a quien quizá conozcáis por The Sarah Connor Chronicles, fue expulsado por dos puntos diferencias creativas punto. Al mes siguiente se reunieron con Graeme Manson -uno de los responsables de Orphan Black– que casi lo primero que hizo fue pelearse con el director del piloto. Algo que quedó claro como quedan claras las cosas ahora, por un tuit:

La decisión en aquel momento parecía sencilla: Había que contratar a más señores. Esta vez le tocó a James Hawes que venía de dirigir unos pocos episodios de Penny Dreadful. Así que ya estaba acostumbrado a adaptaciones laxas y sainetes.

Manson decidió utilizar un total de nada del piloto original que consiguió que la cadena les pidiera una temporada entera. Luego hubo bronca y entonces usó una toma de un efecto especial. La cadena accedió a que se grabara un piloto completamente nuevo, probablemente pensando que en el futuro seguro que habría alguien tan tonto como para pagar el Friedman’s Cut.

Como en 2018 lograron que Netflix pusiera pasta para los derechos internacionales fuera de USA/China y parecía que en 2019 iban a estrenarlo decidieron moverla de canal de la TNT a TBS , ¿que quién lo anunció? Pues el dueño de TNT y TBS, claro. Warner. ¿No os había dicho que era de Warner? Pues creo que os lo podríais haber imaginado ya, sobre todo porque, ya puestos, decidieron darle una segunda temporada porque total, por qué no. Si al final hay bronca internacional por su emisión fuera de USA entre Netflix y HBO Max aún tendré que extender el texto.

Entre las brillantes decisiones tomadas entre medias estuvo mandar un tratamiento a diez guionistas para que hicieran su capítulo cada uno y que luego Manson le diera coherencia. Salió regular y tuvieron que hacer incluso más reescrituras aún.

Por supuesto los franceses autores del cómic original tenían también una opinión, así que aprovecharon para publicar… una precuelas. Porque cada vez estaba más claro que aquello no iba a ser como la película, ni como el cómic, ni como… Bueno, os hacéis a la idea. Con deciros que aprovecharon para cambiar a Legrand por Matz.

¿Por qué precuela? Teniendo en cuenta que ya le habían hecho cambios del cómic a la adaptación como si esto fueran Las tortugas ninja, y que además de los cambios quizá tuvo que ver que con el cachondeo de canales y demás -¿os había contado ya que decidieron volver a mandarlo a TNT? Pues lo hicieron- a los nuevos responsables les tocó convencer a los actores que ya tenían firmado su papel de… bueno…

Sí, que interpretaran diferentes papeles de los del piloto ya rodado, no digamos ya de aquellos que habían leído y accedido a interpretar.

El protagonista, Daveed Diggs -que verá en julio estrenado en Disney + un trabajo rodado hace como un lustro- pasa de ser un drogadicto que se pasea con una caja con ratas a ser un antiguo policía. Todo un Piolín de distancia entre ambos. Una actriz podría haber sido contratada para un papel pero la productora (una de ellas) decidir que hacía falta alguien para un papel similar al de Tilda Swinton, porque todos sabemos que Swinton es una actriz fácil de replicar (y ni siquiera tuvieron a bien poner a otra actriz asiática como Johansson), una chica podía ir de joven trabajadora a mocosa malcriada, un archivista pasar a ser un propietario de nightclub, o eliminar a un cuerpo de policía interno para justificar la trama y, sospecho, poder soltar esta frase:

Ah, sí, ¿no os lo había dicho? Ahora la serie era un policíaco.

Sí, esa es la protagonista. Jennifer Connelly. Por lo visto tenía una visión. Con Hulk funcionó.

Está muy bien porque permite tener a una mujer blanca y a un hombre negro de protagonistas pero no entre los creadores. ¿Y los guionistas? Bien gracias.

Por supuesto podríamos suponer que la idea de montar un policíaco en algo con un set tan limitado y ridículo solo podría recordarnos el genio creador de Agatha Christie, porque aquí parecen tener la misma culpabilidad. No digamos ya las posibilidades de Netflix de invertir en algo que podría ser incluso peor que Altered Carbon. Al fin y al cabo estaría por ver que un policía se uniera a una organización parafascista dirigida por una élite capitalistas y en contra del pueblo más allanado. No parece el tipo de tren en el que pueda haber cacerolas.

Pero qué podemos decir nosotros, si lo más interesante es ver cómo acaba todo esto después de tanta bronca entre bastidores.

Ahora que ha llegado podremos ver si todo este descarrile acaba en un auténtico choque de trenes. Supongo que es el motivo para verlo.

Tuiteos de un abril confinado

Reciclando materiales digitales se asegura el futuro del planeta por partida doble

De Visita

A principios de este mes se ha cumplido el aniversario de un evento histórico: el estreno de la primera miniserie de V, hace la friolera de 37 años ya.

Se Han Vertido Ríos de Tinta™ sobre todos y cada uno de sus aspectos. El impacto que supusieron en su momento sus valores de producción, la complejidad moral de sus personajes o las profundas lecturas políticas que se esconden bajo una aparentemente simple superficie de clásica historia de invasión aliena, por citar unos pocos.

Y los cromos de la Tele Indiscreta, claro.

Pero, reconozcámoslo por duro que sea, como toda obra clásica V está marcada por la época en que fué creada. Que su intrínseca valía narrativa no nos ciegue ante los elementos que han envejecido innegablemente. Como el concepto de «cromos» o el concepto de «revista de papel sobre televisión por la que la gente paga dinero«. Cosas que sólo habrían sido posibles en los albores de la década de los 80.

Como villanos estelares de escote vertiginoso luciendo pectorales.

Eran tiempos más ingenuos, para lo bueno y para lo malo, con efectos especiales que hoy en día resultarían risibles…

…y hasta lineas argumentales enteras que hoy sólo podrían causar hilaridad por su inocentona simpleza y su más que evidente imposibilidad. Como cuando los Visitantes, con la ayuda de los viles colaboracionistas, logran convencer a la población mayoritaria de que no hay que fiarse de lo que digan los científicos porque son malvados y tienen una agenda oculta.

¡ESO NUNCA PODRÍA PASAR AQUÍ!

Tuiteos de un marzo distópico

Como hoy es el día del trabajo y por tanto no se trabaja, hago copypaste de mis tuiteos durante el mes que empezamos libres como el viento y acabamos pandémicos y enclaustrados