Zelig Born Again

Qué movida esto de la secuela de Watchmen ¿eh? Justo la semana pasada lo estaba comentando con Miller. “Frankie” le decía (si, sus colegas le llamamos Frankie) “una industria que no conoce su pasado está condenada a…”

¿A qué vienen esas caras de incredulidad? ¿Acaso poneis en duda mis palabras? ¡Pero bueno! ¡Qué ofensa! ¡QUÉ OPROBIO! Mira, os voy a enseñar la prueba porque estoy de buenas pero luego no os molesteis en pedirme perdón porque será demasiado tarde. ¡Dudar de mi palabra! ¡Lo nunca visto!

Contemplad el selfie que nos hicimos durante su reciente visita al Formerly Known as Expofriki. Que ya lo sé, estaban prohibidos, pero los influencers acreditados gozamos de privilegios especiales (y bien merecidos).

¿Cómo que “dónde está Miller“? Vale que mi apolíea belleza y mis varoniles rasgos distraigan pero está ahí, se le ve clarisimamente.

Esa es su perfectamente reconocible figura. ¿Contentos?

¿Cómo que “eh de lejos y mientras se marchaba no vale“? ¿Es un selfie en el que sale Miller SI o NO?

ENSEÑADME LOS VUESTROS. LISTOS, MÁS QUE LISTOS.

Mismamente Uno

Se nos dice mucho eso de que hay que revisitar los clásicos, pero se trata de tebeos viejos.

El tiempo no pasa en balde, y muchas de las cosas que aparecen en esas antiguas historias pueden sonar confusas para los desprevenidos e indefensos millennials. Transeuntes con gabardina y sombrero fumando en pipa, pero sin barba hipster. Cabinas de teléfono. Jóvenes tomando malteados frente a la gramola. Teléfonos de sobremesa. Geocities. Radios de onda corta. Está bien sacar este tipo de cosas como Huevos de Pascua curiosones en el Stranger Things de turno, pero siempre que te lo ofrezcan bien explicadito. El problema viene cuando te lo venden como algo obvio y sin explicación previa por ser parte de la época en la que se concibió la aventura. Es por esto que cada vez se hacen más necesarios los reboots, reinterpretaciones de lo ya inventado de manera que pueda ofrecerse al público nuevo.

Así, la génesis de Spiderman se entiende mucho mejor si en el último cumpleaños que celebró Peter Parker antes de morir su tío Ben, éste le regala un fantabuloso ordenador (Mackie + Byrne, 1998) en vez de un microscopio (Lee + Ditko, 1962). A Tobey Maguire hay que sustituirle tras tres películas por Andrew Garfield, al que se le rebooteará tras otras dos. Y siempre, siempre, hay que mantener un aire moderno. Muchas, muchas referencias a lo más actual con la tranquilidad de que cuando quede desfasado será momento de una nueva versión. La atemporalidad es de timoratos.

Lo grave viene cuando quieres ir de moderno sin que te reboteen. Esos Waid y Busiek queriendo ir de guays y molones, de teenagers pasando de largo la cuarentena. Recuerdo todavía, por ejemplo, cuando Nicieza había tomado el relevo de forma casi mimética de Busiek en los Thunderbolts, y había una subtrama sobre unos asesinatos corporativos que se descubrieron gracias a lo que el traductor Eduardo Braun nos versionó como un “vínculo flotante” ¿que carallo sería eso de un vínculo flotante? desde luego sonaba muy Carpeta de Geocities. Y gracias a las tecnologías actuales (¡gracias, emule!) he podido saber que decían en realidad en aquella escena:

 

Se referían a una Unattached Floating File Link. Y un Floating File Link es un…o sea, era…se refería a…me rindo, Google, dime que era eso:

Vale…

Una actitud actual que se está reflejando en muchos tebeos y que dentro de unos años vuestros hijos os preguntarán qué están haciendo son las selfies. En estos tiempos de posverdad y Google Images, lo importante no es sacar una instantánea a un lugar o momento interesante, sino reflejar que uno estaba allí. Yo mismo también lo hago en mis viajes familiares, le paso la cámara de carrete  a alguien que pase por ahí y le digo “oye, sácanos una selfie“. Así he perdido ya tres cámaras cuando salen corriendo. Normal que la gente se las haga ahora con un palo. Y eso que la primera vez que vimos ese palo fue en un libro de Inventos Inútiles Japoneses de 1995. Lo inútil de hoy es lo imprescindible del mañana.

Y todo esto nos lleva a Armatura Uno, la mítica obra de Jerry Finger que está siendo revisitada por autores españoles.

Si bien las aventuras originales de Armatura Uno se publicaron en Estados Unidos desde 1942 hasta 1954, momento en que entró en vigor la Ley Wertham, el mensaje de la odisea vital del personaje merecía ser conocido por una nueva generación de lectores. Y ha habido la suerte de que los azares editoriales han querido que los derechos de la obra de Finger hayan recaido en manos patrias, que están remozando el envoltorio para que la aventura clásica parezca moderna. Por actitud, por pose, por molonismo.

Y nada ilustra mejor al moderno rancio…

…que una selfie torcida con perspectiva contraria al campo a fotografíar, y con el flash apuntando al espectador ¿nos está retratando? ¿o es una autofoto enfocando al espejo?

Tebeos clásicos hechos modernos, esa mezcla tan inestable. Como usar una Smart TV 4K para ver youtubes de VHS de Chiquito de la Calzada (true story). La Vida Moderna es esto. Sólo el tiempo dirá si Armatura Uno se convertirá en un clásico otra vez. En los estantes de las grapas de vuestras librerías. Papel ¿os acordáis, millennials?