ReBoota, ReBoota…

El principal canal de contratación de gente cuestionable nos sorprendía hace un par de semanas con…

¿Qué? ¿Qué mesas redondas? ¿De qué estáis hablando? ¿De cómic? ¡Yo estoy hablando de televisión, como siempre! ¿Qué pinta el cómic en… Ah, que hay un Saló. ¿Y eso qué tiene que ver con el cómic? ¿Es por los robots? Ah, no, que es por lo de la gente cuestionable. Ya. ¿Y qué Saló es? ¿De dónde? Barcelona… ¿El qué de qué? Nah, ni idea. Pero volvamos a lo que yo hablaba, el sitio ese de casi televisión, que es una cosa de jóvenes. Con deciros que ellos nunca tendrían un cartel en el que la edad media de los personajes fuera de 50 años.

Pero, claro, tampoco tendría una portada en un dominical. No, espera, olvídate de ese otro asunto, ¡estamos hablando de gente con series de televisión!

Como decía…

El sitio ese, ya sabéis, el que suena como el soniquete de Ley y Orden porque algo seguro que sospechaban, encargó un ReBoot de ReBoot. El resultado fue puesto a disposición del público hace unos días y no puede ser más en consonancia con lo que esperábamos de ellos.

Concretamente, con lo que yo esperaba.

Total, que uno tiene muy claro lo que va a encontrar en esta serie.

Así que no se puede sorprender cuando uno se encuentra exactamente eso.

Sí, las tradicionales historias de ReBoot y su lucha para mantener libre de problemas el MainFrame. Aún recuerdo la llegada de Bob,

y cómo se reunían los personajes en el restaurant… ¿Eso es un plátano? Bueno, da igual, como decía, encuentro perfectamente normal la manera en la que han recuperado la idea de unidad, de familia incluso,

y cómo sería prácticamente imposible distinguir las imágenes de una de las series con las de la nueva versión que han hecho.

¡Ja, ja, ja! ¡Sí, una de estas no es como las otras dos! ¡El tradicional humor de este blog!

Pero, en serio, es prácticamente indistinguible una serie de la otra, por eso en el episodio en el que los personajes de la nueva se reúnen con los de la vieja no podría ir más fluido todo. ¡Qué manera de mezclarse, de fundirse entre dos series que son no ya continuación una de la otra sino prácticamente la misma!

(Para los que no sean capaces de notar la diferencia, los de la derecha son de la serie original y los de la izquierda son de la nueva.)

Un episodio que, además, rinde homenaje también a los espectadores de la serie original y sus divertidas historias, en un giro meta podemos ver a este tipo que de manera tan divertida representa a esa antigua audiencia a la que están intentando mantener, apelar y gustar…

retratándolos como señores de mediana edad quejicas que viven en el sótano de sus padres y sólo saben quejarse de los cambios de sus series favoritas.

¡Ah, el humor!

Pero, sobre todo, ¡Ah, el metacomentario! ¡¿Pero de qué cambios se va a quejar nadie?! ¡¡¡SI ES QUE SON IMPOSIBLES DE SEÑALAR!!!