Nosotros y los japos

A ver, decid ¿quién ha dibujado así a Andrés Iniesta?

La solución, al final del posteo.

Y cuando hablo de la solución, no me refiero a quién lo ha dibujado, sino a quién diréis que lo ha dibujado, que parece lo mismo pero no es igual.

Y es que aunque parece que el manga y anime japonés ya están plenamente integrados en nuestra sociedad, tampoco ha llovido tanto desde que comenzó a implementarse en nuestro mercado como una cosa exótica, y sobre todo a rebufo de Dragon Ball. Un tiempo en el que se debatía si el formato idoneo para el manga eran el cuaderno de 48 páginas o había que subirlas a 96, se discutía si dejar de espejar el orden de lectura podría producir disxelia a los lectores, y la estrategia de mercado mandaba que si un manga se quería colocar en el mercado culto debía contar con portada de autor español. A ver quién era el gafapasta que compraba algo de Tezuka con una portada de Tezuka, por Diso.

Y en ese ambiente hostil, los imaginativos creativos editoriales debían idear llamativos anuncios que cautivasen al público potencial. Y en aquellos esplendorosos noventa, gracias a la tecnología disponible, creaban sus llamados con imágenes, textos y fondos en los que desplegaban sus reclamos. Mirad por ejemplo la chulada que les quedó para anunciar Outlaw Star:

Algo original, algo agresivo. O lo compras o te preparas, que soy un dibujo inquietante. Y ten cuidado porque si no lo haces le pegaré a ella (o él, que con estos japos no se sabe) también. Es su si no.

¿A qué esperas? ¿Acaso necesitas más información?

Anuncio tipo de manga de PlanetaDeAgostini en los inicios del boom. Elaboración propia con creatividad, complicidad con el público y toda la información necesaria.

Incluyendo, evidentemente, datos sobre el formato de la edición y el autor de la obra.

Lo que pasa es que entonces aquellos nombres tan raros nos parecían todos iguales y si queríamos informar en vez de confundir debíamos tirar de referentes más que de datos. Entonces éramos así de brutos, tampoco hay que esconderlo.

Al menos podemos presumir de haber aprendido, evolucionado y cambiado a mejor.

Con la excepción, claro, de los que a la pregunta de Iniesta hayamos contestado que “el de Campeones” (aka “el de Oliver y Benji”).

Tekno Logia

Los Noventa fueron La Explosión. La explosión de las historietas molonas, la explosión del manga, la explosión del color informático. Los avances tecnológicos fueron aprovechados por la industria como gasolina para avivar esa explosión. Y estos avances se aplicaron, cómo no, a todo lo aplicado al diseño editorial. Correos de los lectores con fuentes y fondos de colores caleidoscópicos, publicidades epileptizantes, y mucho, mucho horror vacui. Cualquier hueco era aprovechable para poner un efecto, un fondo, un gráfico, un letrero. Que se notase que no faltaba de ná. Eso de que lo simple es elegante se lo inventó la gente simple. Y es que en aquella época efervescente cualquiera podía dedicarse al diseño a poco que se manejase algo en el Geocities.

htmls, CD-ROMS, modems…, toda una novedosa tecnojerga a rebufo de una autopista de la información que iba camino de ocupar más discos que la mismísima enciclopedia Encarta.

Y lo más de lo más en aquel entonces, combinando diseño, historieta y manganime…

Diseño molón es poder meter el código de barras y que el ojo apenas llegue a percibirlo

…tenemos publicidad de cromos de Dragon Ball Z en las contracubiertas de los cuadernos de historietas ¿dije “cromos“? ¡Cielos, no! ¡los cromos son cosas de carrozas, no como nosotros que vamos a cambiar de siglo, de milenio! ¡esto no son cromos, son Cards! ¡mejor aún, son Changingcards!

Eh, y nada de pensar que son dibujos de palo, que aquí hay tecnología, nada que ver con aquellas Tarjet Cards que se sacaron los de Ediciones Este dibujadas por algún familiar. No, lo nuestro es lo último de lo último…

…tecnología screener, titis.

 

(y no, no pone “Ilmágenes”, lo primero es un signo que antes se usaba cuando las exclamaciones…)