En DC saben lo que nos gusta

He decidido que voy a seguir la nueva serie de Power Girl que está a punto de aparecer en USA, porque tengo dos buenas razones para hacerlo

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Que son el guión del dúo Palmiotti/Gray y el dibujo de la talentosa Amanda Conner, claro

Por qué me gusta DC

Sí, lo confieso: me gusta DC. Así de directo. Así de simple. Así de cierto. Ya sé que eso me hace una rareza (como si no bastase con lo de ser maricón, lo de ser profe de mates y las cosas raras que me gusta hacer con el brócoli). Pero sí, me gusta DC. Y la gente no me entiende. La gente siempre ha preferido Marvel. La gente me para en las tiendas, me coge por la solapa de las camisas y me espeta: «¡¿Cómo?! ¿Cómo es posible que te guste la DC de Didio?».

Y no es que tenga nada en contra de Marvel. De hecho, los tebeos Marvel y todo lo que les rodea me tiene total, completa y absolutamente hechizado.  Me gusta sobretodo cuando los propios autores comentan el tebeo en cuestión, como en el último Daredevil de Panini, donde cuentan que Ed Brubaker ha dicho:

«Me gusta hacer que Michael dibuje escenas de lluvia, porque Michael tiene una habilidad especial para dibujar la lluvia»

A lo que Michael Lark ha contestado:

«Sí, bueeeno, es un filtro que me hice con el Photoshop y tal y tal…»

Pero, a pesar de que los cómics Marvel son, como podéis ver, mucho más didácticos, yo sigo prefiriendo los de DC. «¿¡Por qué!?», me grita la gente en los Salones. ¿Quéreis saber por qué? ¿De verdad queréis conocer la razón por la que me gustan los tebeos DC? Pues la razón es que…

…en DC son unos
 CACHONDOS!!!!!

Que sí, que sí, joer, unos cachondos mentales. Y no lo digo ya por Didio, que lleva seis meses descojonándose de Paul Dini con llamadas telefónicas del tipo «Oye, Paul, ¿sabes aquello de los supervillanos que querías contar en Countdown? Pues mira, he pensado que mejor sacamos una limitada llamada Salvation Run y lo contamos aparte. Pero tranquilo, que si necesitas cosas para llenar la serie, te dejamos que cuentes lo de los Nuevos Dioses. Que no, que de eso no sacaremos limitada, te lo prometo… ¡Uy! Tengo que dejarte, Paul, que tengo una llamadita de Jim Starlin por la otra línea…».

No, hoy en día hay muchas muestras de que DC está llena de auténticos CACHONDOS. Como Kurt Busiek, que se sacó de la manga hace un añito o así que en la Tierra había… ¡¡UN TERCER KRIPTONIANO!! Claro que cuando el tebeo salió a la venta, le contestaron que en realidad kriptonianos hay unos pocos más…

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…ante lo cual el tío ni corto ni perezoso despachó a todos los que no le interesaban con argumentos del calibre de «Power Girl no cuenta porque… ¡¡viene de una realidad paralela!! Y Kripto tampoco porque… ¡¡en el momento que se dijo lo del tercer kriptoniano no estaba en la Tierra!! ¡¡Y Christopher Kent todavía no había llegado a la Tierra!! Y Superman Prime tampoco vale porque… ¡¡porque es muy malo!!». Otra persona le hubiera cambiado el nombre a la saga por el de «El Sexto o Séptimo Kriptoniano, Según Lo Mires», pero Busiek no, él se limita a poner unas excusas cutres y salchicheras. A otro guionista se le caería la cara de vergüenza, pero a Busiek no… ¿Y sabéis por qué? Pues porque …

…Busiek es un CACHONDO!!!!

No es el único. Mark Waid también ha demostrado en numerosas ocasiones que se parte el nabo de la risa cada vez que le toca guionizar un cómic. El último ejemplo es la tralla que le da a su queridísimo Jay Garrick en el último Flash, donde un alien que acaba de conocer a nuestro velocista preferido (o casi) se pregunta…

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«¿Dónde se meterá ese sombrero cuando no lo lleva puesto?»

Mark Waid comparte el puesto de CACHONDO con ese otro gran hombre que es George Pérez. Yo, leyendo el último Brave and The Bold (que aclaro a los  Marvel Zombies que es la versión DC del Marvel Team Up, pero en divertido), me imagino las duras conversaciones que tuvieron Waid y Pérez hasta conseguir que la portada transmitiera el mensaje oportuno:

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«Pues yo creo, George, que las tetas de Power Girl deberían ser más grandes». «¿Más grandes aún?». «Sí, sí, las tetas de Power Girl deben ser más grandes que las de Wonder Woman». «Joer, pues para dibujárselas más grandes voy a necesitar las dos manos, ¿eh? Voy a tener que soltar la Budweiser». «Ves, ya te dije que lo mejor era hacerse guionista. Mírame a mí, escribiendo con una mano  mientras con la otra me hago una manola».

Lo que yo te diga. Waid y Pérez: unos auténticos CACHONDOS!!!!

¿Y qué me decís de Tom Palmer Jr.? ¿Que no sabéis quién es? Pues es el editor de la cole de Uncle Sam and the Freedom Fighters, y fijaos si es CACHONDO que ha fichado como dibujante a… ¡Sí! ¡Lo habéis adivinado! ¡A nuestro adorado Renato Arlem!

Pero el Arlem no se queda atrás, ¿eh? Él siempre ha sido de, en vez de dibujar todos los personajes del cómic uno por uno, dibujar cuatro diferentes y con un poco de Photoshop (ahora éste lo amplío un poco, a ésta le aplico una simetría…) ya queda el cómic apañao. Pero es que ahora ya ni lo disimula, coño, que mirad esta página del Uncle Sam #2…

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clicá para disfrutarla en grande, pibe

¡¡Alguien con tanto morro tiene que ser un CACHONDO de cojones!!

Pero el que sí se lleva la palma, el que supera a todos los demás, el que se parte el pecho cada vez que se pone a guionizar un tebeo es… Geoff Johns. Y no lo digo por todo lo que está haciendo en esa serie paradigma de los Adliano que es Booster Gold (y si queréis un ejemplo con spoilers de como disfruta Johns con esta serie, clicad aquí para ver la portada del número 6), no. Ni tampoco por permitir a Eric Powell marcarse la versión bizarra de la Liga de Justicia, no. Que, por cierto, mirad que es chula:

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No, Johns es el puto amo de los CACHONDOS por lo que ha hecho en el Tales of the Sinestro Corps Special: Superman Prime #1. Y no me refiero a lo de intentar  ganar el Guiness al título más largo, no. Me refiero a lo de Risk.

¿Os acordáis de él? Si hacéis memoria, Risk era el Titán al que Superboy Prime arrancaba el brazo en vivo y en directo durante la archiconocida batalla de las Crisis Infinita (curiosamente, en aquella batalla los únicos que recibieron de verdad fueron Titanes de Jurgens; una muestra más de lo CACHONDO  que es Johns).  Ahora, Johns ha aprovechado el rollo de la Guerra de Sinestro para devolver a Superboy Superman Prima a la Tierra, y evidentemente, allí que se le plantan delante todos los Titanes, entre ellos Risk, que quiere venganza por lo de su ex-brazo derecho y… ¿a que no sabéis cómo acaba la cosa? Pues tal que así:

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¡¡¡ raaaaaaaaaash !!!!… perdón, ¡¡¡ tnkkkchhh !!!

¡¡¡ BWA-HA-HA-HA!!! Ya me lo imagino al tío escribiendo en su típica libretita de guionista donde apunta sus ideas «Superman Prime 2 – Risk 0» mientras se echaba unas risas. Y luego llamando a Jurgens: «ei, Dan, ¿a que no sabes lo se me ha oucrrido hacerle a Risk?». Seguro que en próximas entregas veremos como Risk se gana la vida pintando bodegones con los pies para los almanaques de los de Artis Mutis. O como para comérselas, tiene que pinchar las albóndigas con la punta del pijo. Y todo ello gracias a Johns. ¿Veis lo que hay que tener para ser un autèntico CACHONDO?

Vamos, que si después de estos ejemplos no entendéis mi amor por DC, yo más razones ya no os puedo dar. Bueno, en realidad sí que podría, pero carajo, este post aunque largo me está quedando niquelao. Así que, ¿para qué seguir hablando y cagarla en el último momento? ¡Hala, hasta la semana que viene si no pasa ná!

¡Y tiene tetas!

Swipe of the Week 03-Jul-2007: Michael Turner vs Rob Liefeld

Rob Liefeld. Poster promocional (1996)

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Michael Turner. Portada del Justice League of America #10 sin spoilers (2007)

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Quiero felicitar a Michael Turner por dotar al famoso escote circular del traje de Power Girl (del que todos creíamos que ya se había dicho, escrito y dibujado todo) de una nueva cualidad: la horizontalidad. De ahí a que el cómic de JLA alcance la transversalidad sólo hay un paso.

Poder Absoluto

Hoy en nuestro programa traemos el testimonio de una víctima de la vigorexia. Cada día miles de jóvenes sucumben a la desesperada búsqueda de un cuerpo físicamente perfecto. El relato que van a escuchar de boca de nuestra protagonista, a quien llamaremos PG, es terrible. Incluso dificil de soportar en algunos momentos. Pero hemos preferido no mitigar su crudeza a fin de dar un toque de aviso a esta sociedad obsesionada por la belleza y el poder.

Entré en el negocio en 1976. Eran buenos tiempos.

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Como mucho tenías que pelearte con alguna entidad descontextualizable. Pero ni siquiera salpicaban.

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Si, lo reconozco, me aproveché de mis lazos familiares. Pero ¿quién no lo hacía en aquella época? Las cosas me iban bien. Tenia éxito en un trabajo que me llenaba como persona. Tenía familia. Tenía amigos. Por un tiempo pareció que nada podia destruir mi felicidad.

Y entonce sucedió.

De repente la empresa cayó en una mala racha. Y cuando las cuentas no cuadran, comienzan los recortes de plantilla.

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Todo el mundo entró en pánico. Nadie tenía asegurado su puesto de trabajo. El supervisor de mi departamento nos comentó que los primeros en caer serían los personajes redundantes. Asi que hize lo que cualquiera habría hecho:

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Cambié mi uniforme. Fue un cambio radical. A muchos otros les bastó con eso.

Pero a mi no. Tuve que volver a cambiarme de uniforme.

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…literalmente.

Pero eso tampoco bastó. La crisis económica ya había pasado, pero nos había dejado como recuerdo una permanente inseguridad laboral. Nadie, absolutamente nadie estaba seguro en su puesto. Ni siquiera Los Grandes. Tenía que hacer algo.

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No me arrepiento. Yo sólo hice lo que me recomendó mi agente. Decía que a Carol le había funcionado. Y, aparentemente, funcionó. Mi contrato fue renovado.

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Lástima que no durara demasiado.

Los noventa se estaban conviertiendo en una década muy dura. La portadas estaban llenas de golfas enseñando las domingas. Si quería sobrevivir debía tener algo que ellas no tuvieran.

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¡Musculos!
¡No podeis poneros implantes de silicona en vuestros biceps, guarras!

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Esa era la solución a todos mis problemas. Necesitaba cada vez más músculos. No importaba la manera de conseguirlos. Empecé a consumir esteroides y no pasó mucho tiempo antes de convertirme en adicta.

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Y de repente, una mañana me levanté…y descubrí el precio que había pagado mi cuerpo.

No… no puedo describir cómo me sentí. Incluso pasado el tiempo, el recuerdo es doloroso.

Afortunadamente desde entonces he recibido ayuda psiquiátrica y he podido reorientar mi carrera acorde con mis características físicas.

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Ojalá mi historia sirva de ejemplo y de advertencia.

¿Esteroides?

¡Di NO!

Valores Familiares

Queridos hermanos adláteres. Vivimos tiempos de confusión moral, de Blog Wars, de fans vendidos por un puñado de comics, de ediciones saboteadas con ácido bórico…

¿Y cuál es la causa? ¿La avaricia editorial? ¿Las prisas de los maquetadores? ¿Las ansias de poder de los blogueros? ¿La expulsión de Plutón del sistema solar?

A eso digo ¡NO!

La auténtica causa, el origen del todos los males que asolan el mundillo en la actualidad es la pérdida de los tradicionales valores familiares.
Analicemos las pruebas:

Y recordemos que una vez existió una Familia Superman.

Paradigma de los valores familiares. Firme anclaje moral con el que resistir los mundanos embates de la realidad.

Con Superboy diciendo ¡NO! a las drogas.

Lois soñando con una maternidad en masa.

Y Superman explorando el pasado de mamá.

Bueno, cierto es que la prima Kara siempre fué algo ligera de cascos.

Y que fue irse a estudiar a la universidad…

…y empezar a portarse raro.

Y a volar por ahí enseñando las bragas sin preocuparse lo más mínimo.
Y ¡hasta le dio por practicar el streaking!


Pero en fin, no eran más que locuras de juventud, ¿quién no ha pasado la edad del pavo?

La Familia Superman seguía siendo un eje de rectitud sobre el que articular tu vida. Una sólida fuente de enseñanzas y moralejas. Una Supercasa de la Superpradera. En este episodio, por ejemplo…

…Superboy aprendía porqué no se debe decir nunca «pegas como una chica».

Pero nada es para siempre, decían tus ojos tristes. Dos Crisis después, ¿que se encuentra un joven confuso que acuda a la Familia Superman en busca de auxilio ético?

Pues a una Steel (II) que se le… le saplican en las… ejem… ahi…

Y su tío, el primer Steel…

…pues va y se co… le salpica en… ahi… también…

(Y no parece que a ella le importe demasiado)

Y claro, con semejante conducta desordenada y promiscua…

…pues no me extraña que haya pillado algo chungo.


(Que a saber dónde o con quién lo ha pillado)

¿Y la dulce y pura Supergirl?
Pues, sin entrar en lo que le ha pasado entre esas dos Crisis, que me da dolor de cabeza, ahí anda.

Magreándose ¡EN PÚBLICO! con Power Girl en cuanto tiene ocasión.

Y cuando no, también. Y de paso compitiendo a ver cuál de las dos enseña más carne.

¿Y qué fué de Flamebird y Nightwing? Pues que ser los miembros más olvidados de la Superfamilia antigua no les ha salvado de ese pozo de contumaz regodeo en la concupiscencia que es la Superfamilia moderna. Ahora son dos chicas.

Y eso en la DC actual implica tres cosas.

Escenita de ducha:

Morreo lésbico:

Y, por supuesto, co… salpicadura en… ahí…

En conclusión: hace treinta años, con una Familia Superman Como Debe Ser, no había discusiones en los foros. Ni trolls en los comments de los blogs. Ni peleas entre los colaboradores de distintas editoriales. Ni broncas en las Maling List.

Y ahora, tras esta debacle moral, este sindiso, este apocalipsis sicalíptico, todo lo anterior se ha tornado en escalofriante realidad. El mundillo, podridas sus raices morales por el libertinaje, se derrumba por momentos.

Los foros son arroyos y los arroyos están llenos de sangre… Y cuando todos los desagües se atasquen, todos los gusanos se ahogarán.

Toda la inmundicia de su sexo y violencia hará espuma a su alrededor, y todos los editores y blogueros mirarán arriba y gritarán «¡Salvanos!«…

…y yo miraré abajo y diré «no«.

Tuvieron su oportunidad, todos ellos. Pudieron seguir las huellas de buenos hombres como mi padre o el presidente Truman. Hombres que…

¿Ya es la hora de mi medicación diaria? Vaya, justo ahora que iba a escribir sobre el perro muerto en la calle esta mañana… No, enfermera, no pienso darle problemas esta vez… No, nada importante, ya lo acabaré el jueves que viene…