KlanK

Es curioso cómo funciona esto de la información. Resulta que en una serie de televisión del universo expandido de un cómic sale una referencia que parece atar a los supes con los enmascarados justicieros de extrema derecha y, a partir de ahí, mucha tinta. O mucho pixel.

Que si Moore, que si Lindelof, que si el otro…

Y, a veces, parece que se olvida que, en realidad, todo se puede explicar mediante los taquiones.

Por ejemplo, 1946.

Ahora me diréis que no recordáis 1946.

¡Pero si es como si lo estuviérais viviendo!

Vale, quizá es demasiado moderno.

En 1946 el treméndamente popular serial radiofónico -o radionovela, radionovela gráfica, incluso- de The Adventures of Superman (TAoS para los amigos) decidió demostrar que ni todos los enmascarados, ni todos los encapuchados eran lo mismo.

Y que, al fin y al cabo, Superman es un inmigrante ilegal, así que bien le valía salir a defender a otros delo que en aquella serie de programas se llamó «Clan of The Fiery Cross».

Habrá quien piense que ojalá poder escuchar lo que allí se narraba. Y habrá quien piense que hay que ver, ya están metiendo política dentro de la ficción otra vez, con lo bien que estaban los superhéroes cuando solo luchaban contra Hitler y esas cosas.

Por supuesto no sería la única, ni la última, vez que un personaje de cómic se encontrara con ellos. No hay más que ponerse a mirar hacia delante para encontrar…

Esto no significa, por supuesto, que todos se enfrentaran al Klan…

Pero unos cuantos, desde luego. E, incluso, a veces…

Quien menos te lo esperas…

Qué queréis que os cuente.

En cualquier caso, volviendo a 1946, la historia de lo que se hizo y lo que se logró fue más que particular. Si tuviera que resumirla diría que:

Learn How a Superhero Shaped American History!

In this page-turning nonfiction book, author and newspaper reporter Rick Bowers explains in clear and compelling detail how the «Man of Steel» inspired a generation during a dark time in American history and then helped turn the tide against the evils of racism.

In the 1930s, when teens Jerry Siegel and Joe Shuster were coming of age, jobs were scarce, Nazis were on the rise in Europe, and the KKK was terrorizing innocent American families. The world needed a hero, one who would fight for the rights of all people, stomp out oppression, and restore hope. Together they created the character Superman, who became an enduring figure in comic books, newspapers, radio, television, and movies, as well as a force for real, positive change.

Superman’s influence was never more groundbreaking than in the spring of 1946. Millions of children and adults tuned their radios to the Adventures of Superman radio show entitled «Clan of the Fiery Cross,» crafted from secret information given to the show’s producers by spies inside the Klan. The shows strategically aired just as the KKK was attempting a major revival with high-profile cross burnings, renewed recruiting efforts, and death threats against its enemies. Superman’s fictional battles helped pave the way for the real civil rights crusaders of the 1950s and 60s.

¿Qué?

Ah, espera, que lo altavisteo.

¡Aprenda cómo un superhéroe formó la historia estadounidense!


En este libro de no ficción, el autor y periodista Rick Bowers explica con detalles claros y convincentes cómo el «Hombre de Acero» inspiró a una generación durante un tiempo oscuro en la historia de Estados Unidos y luego ayudó a cambiar el rumbo contra los males del racismo.

En la década de 1930, cuando los adolescentes Jerry Siegel y Joe Shuster estaban llegando a la mayoría de edad, los trabajos eran escasos, los nazis estaban en aumento en Europa y el KKK estaba aterrorizando a familias estadounidenses inocentes. El mundo necesitaba un héroe, uno que luchara por los derechos de todas las personas, aplastara la opresión y restableciera la esperanza. Juntos crearon el personaje de Superman, que se convirtió en una figura duradera en los cómics, periódicos, radio, televisión y películas, así como en una fuerza para un cambio real y positivo.

La influencia de Superman nunca fue tan innovadora como en la primavera de 1946. Millones de niños y adultos sintonizaron sus radios con el programa de radio Adventures of Superman titulado «Clan of the Fiery Cross», elaborado a partir de información secreta dada a los productores del programa por espías dentro del Klan Los espectáculos se emitieron estratégicamente justo cuando el KKK intentaba un renacimiento importante con quemaduras cruzadas de alto perfil, renovados esfuerzos de reclutamiento y amenazas de muerte contra sus enemigos. Las batallas ficticias de Superman ayudaron a allanar el camino para los verdaderos cruzados de los derechos civiles de los años cincuenta y sesenta.

¿Tampoco?

Ah, claro… Es que esto es la contra de un libro que sacaron en 2018.

Que sirvió, como siempre sirven estas cosas, para que le dieran bombo y escribieran sobre ello en todas partes. En serio, en todas. Con deciros que hasta el ABC decidió sacar una pieza sobre el asunto. Que, a ver, es un medio de contrastes y lo mismo te publica esto que sortéa una gorra de plato.

Tanto dá.

Porque lo importante es que hizo que se comentara la historia de la relación y la golpiza entre el Supes y el Klan y, a partir de ahí, a DC se le encendió la caja registradora.

Por eso prepararon para publicar un cómic adaptándolo. Total, solo han tardado unos setenta años. La idea es que fuera tan fiel que incluso el Superman fuera con el diseño de la época…

En los dibujos animados, claro. Eh, es la adapación de la radionovela que usa como base la adaptación a animación. A ver si creéis que lo de usar los cómics para vender cosas en otros medios era una nuevad.

Como véis, y para rematar el recochineo, los elegidos para la adaptación fueran Gene Luen Yang (sí, el de Chino Americano y habitual del Supes) y Gurihiru (no, no es un pokemon, es un equipo de ilustración compuesto por Chifuyu Sasaki y Naoko Kawano) que estaban más contentos que unas pascuas de poder darle al tema.

Hasta el punto de que Yang escribió un posteo en su blog sobre la publicación del mismo.

Mirad, estas son las variaciones:

Ah, es verdad. Que no os lo había dicho. Es que este cómic ya ha salido.

Concretamente… El mes pasado.

Son los taquiones, que lo enturbian todo, por eso salen las mismas cosas en 1946 y en 2019 y parece que algo que salió en octubre ha estado motivado por algo que salió después.

¿Qué os puedo decir? Nada termina nunca.

Pero con el Klan creo que podríamos hacer una excepción.

Normalización forever

Pierre-Emerick Aubameyang es un jugador de fútbol del Arsenal inglés de esos cuyo fichaje cuesta más dinero que lo que cuestan las novedades de Norma de un mes. Ayer, en partido de Europa League, su equipo venció al Rennes francés con dos goles suyos. Tras su segundo gol, el que remontaba la eliminatoria, el delantero lo celebró de esta forma

AUBAMEYANG FOREVER!

Siendo (poco) social en marzo

Esto es lo de marzo en mi Tuiter. No, no he estado muy locuaz…

Back in Black

De Iron Man hasta aquí han pasado 10 años. Lo que pasa es que parecen más porque con los grandes éxitos siempre suceden estas cosas. En cualquier caso también son 10 los años desde Hancock, así que cuando se ha estrenado Pantera Negra podía parecer que llevábamos una década sin películas de supes protagonizadas por personajes de color. Y, efectivamente, así era. Aparecía alguno u otro de secundario, o en películas de reparto que ahí sí que hay sitio para todos. Bueno, menos los asiáticos. Y los nativos americanos. No, homosexuales tampoco. No, tampoco diversidad funcional…

Aparecían en películas de reparto que ahí sí que hay sitio para un tipo concreto de gente de color y sin pasarnos. Pero aparecían.

En cualquier caso, estamos hablando de papeles protagonistas. Y es que aunque ya sepáis que nunca fue fructífera la relación de los superhéroes y el cine, si hablamos de protagonistas de color menos todavía.

Espera, ¿de color? ¿De color negro? Sí, pero no solo. Lo que pasa es que si prefieren otras denominaciones, ¿qué nos cuesta? Otra cosa sería no entender esto, o no entender por qué se usa el término afroamericano y cómo significa americano de origen africano frente a africano que es, bueno, africano de origen africano. Por ejemplo, El Halcón o Killmonger son afroamericanos. Pantera Negra o las Dora Milaje son africanas. Creo que eso está claro para todos.

Bueno, siempre y cuando no seas Mónica Zas o trabajes en El Diario, que para eso les da exactamente lo mismo que esto lleve subido desde el 1 de agosto de 2016.

No lo han cambiado pese a que se les haya explicado que está mal. -El porqué debería ser obvio leyendo el mismo artículo, pero ya sabemos que en la Prensa Bienqueda es más importante otras cosas.- Igual que sabemos que lo que sí define el carácter de un medio es el modo como se enfrenta a los errores.

Pero volvamos a las películas, que una cosa es que esté todo relacionado y otra muy distinta que no se cuente. Porque todo esto nos puede servir para hacer un poco de memoria. Al fin y al cabo la primera película con un Black en el superhéroe es Abar, the First Black Superman (1977). Estrenada un año antes que el Superman sin adjetivos, en realidad esta es una más de las películas dentro de la blaxploitation, ese movimiento de los setenta que tantas tardes de gloria nos dio, de Sweet Sweetback’s Baadasssss Song (1971) a Disco Godfather (1979) pasando por Super Fly (1972) y sus secuelas (esta sí, muy lejos de los superhéroes, qué le vamos a hacer) o Cleopatra Jones (1973) y que aún soltaría en los ochenta perlas como The Last Dragon (1985).

En el caso de Abar nos trajo a un guardaespaldas al que el padre de una familia con problemas -que resulta que es algo así como un científico loco- le da una poción que le otorga superfuerza y otras habilidades con las que puede combatir el crimen. Bueno, a algunos criminales. Y depende de la definición. Ya. Años complicados. Como siempre.

Como la historia detrás de la creación y produción de la película es complicada -en un resumen muy rápido diremos que acabaron teniendo que vender sus derechos, que uno de los creadores era un chulo y que parte de la película se rodó en localizaciones… ahm… funcionales…- fue cambiando de nombre con los años.

Originalmente -en 1975, el año en que se tenía que haber estrenado. Una producción difícil ya os digo- era SuperBlack. En los noventa le cambiaron el nombre a In your face.

Ya, como para ir a verla.

Y, a ratos, parecía que querían que solo se la llamara Abar.

Pero el caso es que esta fue la primera película de señor de color con superpoderes. Aunque en aquel entonces lo vendieran como de Ciencia Ficción. El poder de la música, supongo. Por supuesto con el tiempo el hecho de que los superhéroes hayan tenido cierta relevancia o que se llegue a enfrentar a nazis de los que llevan esvásticas -espera, ¿a estos sí les podemos llamar nazis, no? Quiero decir, llevan esvásticas y luchan contra gente de color. Nadie sería tan idiota de hablar de espiritualidad tibetana y movimiento ciudadano. ¿Verdad?- ayudó a un mínimo interés en su recuperación

Sí, el trailer deja bastante claro que en esta película el villano es Donald TRUMP! ¡Es broma! En los setenta TRUMP! tuvo que ir varias veces a los tribunales por negarse a venderle casas a la gente de color. Independientemente de cuánto dinero tuvieran, sí. ¡Él nunca les hubiera vendido la casa!

Así que el nombre regresó. Y la semilla ya estaba desparramada. O algo.

El interés en la comunidad afroamericana y el éxito de los primeros intentos de hacer filmes de supes mainstream desde que los seriales mezclaran televisión y cine llevó al movimiento habitual de sacar películas con otro tipo de protagonistas más cercanos al público general. Como un pato antropomórfico parlanchín de un universo paralelo. Personajes con los que sí se podían identificar, vaya.

De modo que entre el estreno del otro Superman (1978) y el éxito universal de Batman (1989) estaban muy ocupados con personajes de otros colores. Por ejemplo, el verde. Entre las tortugas por un lado y ese montón de musgo animado por el otro parecía que serían las únicas PdC que viéramos durante la década. Ni siquiera el estreno de algo llamado DarkMan (1990) resultó ser lo que su título prometía. Llegó un punto en el que parecía que Candyman (1992) sería lo más cercano que volverían a tener a un tipo de color con poderes ajusticiando a gente blanca. Pero en realidad la llegada de los noventa significó que ese péndulo de los veinte años volvía a permitir una rendija para que hicieran películas.

De esa manera para 1993 tendríamos The Meteor Man en la que el cómico y muchas más cosas Robert Townsend reunió un poco de dinero que realizando algunos ahorros como ser él mismo el guionista, director y protagonista además del productor, le permitieron poner en marcha esta comedia con capas. E incluir en ella a un reparto en el que estaban también Marla Gibbs, Eddie Griffin, Robert Guillaume, James Earl Jones, Bill Cos¡MUCHA MÁS GENTE!

Por supuesto esto también llevaría a una recuperación años más tarde en DVD cuando quedó claro que nada vendía en supes como

un tipo vestido de verde en un contexto espacial.

Por supuesto el estreno de esta película no significa que no tomaran nota las editoriales de cómics. Sin ir más lejos Marvel hizo un presupuesto o algo y acabó siendo

protagonista de su propia miniserie. Bueno, ellos dicen que estaba claro desde el principio que serían solo seis números. Yo digo que la puerta estaba bastante abierta. Pero, en cualquier caso, supongo que esto le convierte retroactivamente no solo en una de las primeras películas de Marvel, también en el primer superhéroe del Universo Cinematográfico…

de Sony. Luego pasa lo que pasa y como los derechos eran de Townsend no se volvió a saber más de él. Quizá acabe saliendo en una película junto a Conan y ROM.

Por suerte en los noventa era ver que existía una tendencia y todos para allá. Así que si alguien estaba teniendo éxito en la televisión, habiendo sido miembro del reparto del Saturday Night Live para luego crear su propio programa de sketches, In Living Color, y tenía además un conocido que había escrito una película supertaquillera como era Pretty Woman y un clásico de culto como Cannibal Women in the Avocado Jungle of Death, pues era normal que te dieran tu propia película de superhéroes. Y de ahí BlankMan (1994)

Por supuesto para hacer una película un Wayans nunca es suficiente,¡hacen falta más Wayans! De modo que Damon interpreta al protagonista y David Alan Grier a su hermano pero ya puestos contrataron para hacer de sus versiones juveniles a Damon Jr. y  Michael Wayans. También contarton con Jon Polito y Jason Alexander -eh, no todo el mundo puede conseguir salir en Troll– en personajes negativos. Y Christopher Lawford, un miembro de la Familia Kennedy haciendo de político bueno, que no se diga que todos los blancos son retratados iguales.

 

El éxito de esta película fue casi inexistente, pero eso no paró la máquina. Que, además, tenías un montón de figuras populares de color dispuestas a mover sus proyectos. Wesley Snipes estaba empeñado en tener su película de superhéroes y lo intentó con fuerza en varios proyectos, Michael Jordan se mezclaría con extraterrestres y dibujos animados en Space Jam (1996) y Shaquille O’Neal se mezclaría en el fantástico con Kazaam (1996) interpretando a un genio. De los de un espacio chiquitín para vivir. Pero se quedaría con ganas de hacer algo más superheróico, que él era un fan de Superman de toda la vida, y así movió todo lo movible hasta lograr que DC entrara en razón. Una frase que resulta tan complicado de explicar hoy como lo era hace veinte años.

Cinco películas de Batman después, cuatro de Superman y una de su prima Supergirl, más aquella del musgo, en DC por fin consideraban que lo mismo se podía hacer otro tipo de películas, aunque sea tirando por otro Superman. Y de esas sale Steel (1997).

16 millones de presupuesto – Batman & Robin, de ese mismo año, fueron 125. Supergirl, estrenada 13 años antes, tuvo 35.- para lo que fundamentalmente fue una pachanguita para que O’Neal dejara de darles la tabarra.

Por lo menos en España supieron darnos un poster en el que aparecía lo que queríamos ver.

Pero, mira, al menos sirvió para que la segunda vez que se llamaba a una serie Steel en DC se llegara a 52 números. Mucho más que la primera, que solo había medido 5. Aquí estuvieron desde 1994 con Louise Simonson

hasta 1998…

en la que su guionista de entonces, un tal Christopher Priest, tuvo que echar el cerrojazo.

Claro que ese mismo año se hizo la película del más noventero de los héroes,  Spawn (1997), que costó unos 40 M$ y recaudó unos pocos más.

Y que tenía a un héroe principal de color Michael Jai White mediante. Al que si te descuidas no llegas a descubrir que es de color. De hecho, a sus lectores parecía que se les olvidaba de tanto en cuando. Pero mira, algo es algo.

Y si esto les sirvió para tener su propia serie en la HBO, pues allá ellos.

Por supuesto, a base de ir haciendo películas tenían que acabar acertando. Y así, tras el parón que supuso en la industria de películas de superhéroes el fracaso en taquilla de Batman & Robin en 1997 la máquina se puso de nuevo en movimiento con Blade (1998). Fue un paréntesis de películas de superhéroes difícil de soportar, pero lo logramos con gran entereza.

Blade había tenido su propia cabecera unos años antes, en 1994, durante esa maravilla de los Midnight Sons.

Diez números estuvieron a ver si los vampiros le hincaban diente a ese culito. Que visto ahora podría parecer raro pero es que no sabéis lo que el Mundo de Tinieblas hizo en lo Narrativo. En cualquier caso, fue llegar la película y empezar a tener Blade por todas partes. Por detrás

y por delante.

Que llevó a darle una nueva oportunidad con una serie para él ese mismo año…

Y otra más en 1999. No, no además. En lugar. Que una cosa es vender en el cine y otra no encontrar cancelando la serie al tercer número. Por suerte la serie de 1999 funcionó mucho mejor.

Y llegó hasta el sexto. Por supuesto en cine hubo más Blade. En 2002 llegó la 2 y en 2004 llegó Trinity. Blade: Trinity, me refiero.


Lo que facilitaría, a su vez, que se le diera una nueva serie en 2004

que llegaría hasta el número seis. Y un último intento en 2006 que fue todo un éxito. 

Llegó hasta el número doce. ¡La más extensa del personaje! ¡¡¡Eh, no os metáis con él!!! Sólo ha necesitado tres películas y 5 volúmenes para lograr 37 número en solitario. ¡Con otro volumen más seguro que Marvel le da hasta el 50 en la cosa esa de Legado!

Por supuesto uno pensaría que lo lógico sería que las editoriales pensaran que si de un personaje que ha tenido una *cof* desigual vida editorial han logrado hacer varias películas sacando pasta lo lógico sería seguir por ese camino.

Ya.

Pero volvamos a 2004 porque hay otro momento especial. Traed confeti, que tenemos la primer y única película de superhéroes protagonizada por una afroamericana. Me refiero, por supuesto, a Catwoman.

*prrrrrrtttt*

¿Qué? ¿No os gustan los matasuegras? Vale, en la película pasó casi de todo y entre esta y Elektra (2005) -que, por algún extraño motivo… pero dejémos eso para otro día- seles olvidó que las mujeres podían protagonizar series de supes en solitario. Qué cosas. En cualquier caso la verdad es que en la propia serie estaban muy ocupados a sus cosas

y en cuanto pasó el verano se metieron en el crossover de turno.  Así que el impacto de la película en el cómic fue mucho menor que el número de posters alternativos. Menos mal,  si en una de estas la editorial llega a descubrir cómo usar los millones de espectadores de las películas y series para vender cómics lo mismo el mundillo hubiera cambiado.

No digamos ya las posibilidades de que Frank Miller decidiera hacer portadas. Pero ese es otro tema y será tratado en otro lugar.

Total, que llega Hancock (2008) y con el Will Smith y todo eso de Película que es más interesante cuando te cuentan todos los líos hasta que se ha hecho que la película en sí.

Pese a recaudar una cantidad razonable de dinero para lo que había costado está considera casi como el principio del lento declive de la carrera de Smith.

De hecho, para anunciar el DVD -para los más jóvenes. El DVD era una cosa de cuando existían formatos físicos en lugar de buscar por internete las películas o contratar un videoclub digital. … … … Un videoclub es… Mira, otro día.- decidieron probar con un poster diferente.

Y de esto hace 10 años, los mismos que han pasado desde Iron Man, como decía al principio. Durante esos años unos y otros y los terceros no han encontrado un hueco que les viniera bien para estrenar una película con protagonista afroamericano.

De hecho Pantera Negra tiene un protagonista africano, bueno, más que el protagonista la casi práctica totalidad de personajes. Pero, vaya, nos entendemos. Klaw, Killmonger y Ross no lo son, son fuerzas externas a esta historia sobre aislacionismo, tribus con tiranteces y el papel de la corona. Una versión con los Borbones os ponía yo.

Así que, bueno, esta es un poco la historia. Es difícil explicar a qué han dedicado estos últimos 10 años en los que se han producido 21 películas de personajes Marvel, 12 de ellos por la propia compañía;  6 de DC y 10 de otras compañías. En total tan solo 37 películas durante la década, cantidad obviamente ínfima como para que hubiera una oportunidad de hacer una.

Que en décadas anteriores tuviéramos todas estas, o que en el año 2000 Disney decidiera realizar el telefilme Up, up and away centrado en una familia de superhéroes afroamericanos,

igual que la aparición de obras en series y otros formatos -un saludo a Black Lightning, también de 2018, que ha logrado un acercamiento diferente-  es también pura casualidad.

A ver, si has estado ocupado haciendo películas de cosas verdes -y Marvel desde 2005 tiene también la suya- es normal que se te pasen estas cosas. Vamos, el día que tenga que hacer esto mismo con un superhéroe asiático va a ser una de las entradas más cortas de la vida de este blog.

Sobre todo ahora que están saliendo críticas y taquillas y parece que habrá continuidad. Aunque no sabemos cuándo, ¡lo mismo han pensado que el éxito de esto es aguantar una década para que salga a chorro!

Porque seguro que ahora hay un montón de películas más esperando al estreno. Cyborg y todo eso. ¿Verdad?

¿Verdad?

 

Lo Primero es Lo Primero

Creo que ya hemos comentado un par de veces cómo funcionan estas cosas. Uno tiene una idea para postear por aquí y, de improviso, el mundillo del cómic decide hacer sus cosas. Y te encuentras con tantos temas que solo puedes elegir casi al azar… o bien… pasar.

¿Que El País quiere titular «Así es el primer cómic sobre Franco«?

Pues estupendo, siempre está bien que le dediquen un poco de interés a la historia del cómic español.

¿Que empieza la clásica bronca de que si Pantera Negra esto o lo otro? ¡Ronda rápida que ya habrá tiempo de hablar de ellas!

¿La primera película de superhéroes protagonizada por un personaje africano o afroamericano?

No.

¿La primera desde 2008?

Sí.

Espera… ¿Me estás diciendo que desde los setenta hemos tenido películas de superhéroes con personajes africanos o afroamericanos y repentinamente en 2008 desaparecieron? ¿Durante una década?

Mira, apunta esto para una investigación para la semana próxima, a ver qué encontramos. ¿Alguna pregunta más?

Claro, ¿cómo de idiota sería montar un concurso sobre «Pantera Negra» en España y asociarla a un rapero… blanco?

Perdona, estoy muy ocupado toda la mañana, pasemos al siguiente tema.

¿Cómo se llama al asesor que ayuda a expresar de la manera más correcta…?

Te voy a parar ahí, que me está entrando una llamada.

¿Qué…?

¿Sí? ¿Apoyar al cómic Valenciano? No, por ese nombre no me sale nada. No… Bueno, ya.

¡Estabas fing…!

Como decía, ya está. A ver, ¿qué queda?

Nada. Bueno, el trailer de Venom.

Nah, a nadie le interesa el trailer de Venom, le interesa la parodia del trailer de Veneno que haga MuertoPiscinas.

Ehm… Que yo sepa, ninguna.

¿Cómo?

No ha…

¡Es nuestra oportunidad! ¡Hacemos nuestra propia parodia y ya hemos cubierto el expediente!

¡Ya está, ya podemos irnos hasta la semana próxima!

¿Qué? ¿Sin decir AVIV! ni nada?

Mira, suficiente que tengo dos voces en mi cabeza a la vez como para preocuparme, además, de lo que dicen. ¡Hasta aquí!

ComicGator or ComicGateter or ComicFlakes o Yo Qué Sé.

Actually it’s about no-se-qué in comic industry.

Los de siempre con sus cosas.

Explicar broncas siempre es medianamente entretenido. Es entretenido porque, bueno, es una bronca. Pero es medianamente porque tener que explicar una y otra vez lo mismo, o descubrir que hay gente que respeta manteniendo posturas que no es -sorprendemente- menos divertido de lo que parecía en un principio.

En este caso concreto resulta que el problema es… bueno, la verdad es que es difícil de saber. Digamos que la brillante luz de líder que irradia Donald TRUMP! ha animado a todos aquellos que estaban esperando una excusa para sentirse impunes. Y es que si en internete se está librando aquello de La Guerras de la Crítica no es menos cierto que el estado de La Era de la Impunidad ha acabado resultando más importante.

Porque parece que intentamos olvidar que el GamerGate vino antes que la victoria de TRUMP! y que muchas de las… estrategias de comunicación de la AltRight se probaron en ese campo. Así que en realidad estamos ante un reboot, remake o adaptación. Claro que no nos puede sorprender demasiado eso del Mundillo, digo yo.

Tranquilos, no vamos a ponernos a discutir de si el gremio tocando fondo o tocando el contrabajo. Esa es otra guerra, como lo de Narcos.

Así que vamos a contar la última bronca. La de Ethan Van Sciver que ha terminado tan mal como de costumbre. EVS es, o debería ser, suficientemente conocido por, en segundo lugar, su trabajo como dibujante y, en primero, por sus broncas interneteras. Bien sea su actuación como trol en Millarworld, sus casos anteriores de acoso internetero o aquella vez en verano del año pasado que tuvo que desmentir que fuera un nazi sólo por haber sacado un sketchbook titulado My Struggle. La gente, que se queja de todo sólo porque aplicara la página del manual de la AltRight que dice que hay que presentarlo sólo como una broma, decir que el de en frente se queja porque no tiene sentido del humor y porque es un delicado que sólo sabe quejarse de cosas, jajaja, antes no se ponían tantos reparos, pero mira, cualquier cosa que hagas ahora cómo son esta gente -aquí puedes elegir entre usar como insulto snowflake, millenial o SJW. Quizá todas. Total, definen más al que los usa como insulto que al insultado.- y sentarte tranquilo a que aparezca más gente con pruebas I-RRE-FU-TA-BLES de que EN REALIDAD el ataque lo estás sufriendo tú y que todas esas historias que están apareciendo han sido creadas por la Desnortada Progresía para hacerte quedar mal. ¡Y tú estás en contra de esas noticias falsas! ¡A favor de la ética periodísticas en las… Ahm… FAKE NEWS! SAD!

Total, que todo iba como de costumbre. Ese tipo tan poco sospechoso llamado Diversity and Cómics o el One Angry Gamer -que en absoluto nos dan desde su nombre una idea de cuál es su tendencia, por supuesto-  se dedicaban a acosar a creadores de cómics, en este caso Darryl Ayo, solos o en compañía de EVS.

 

Y entonces apareció el enemigo natural del pueblo: Un periodista.

 

Peor aún, un tipo decidido a hacer un artículo sobre los lazos de EVS con esta gente y su ‘seguidores de ataque’. Eh, el propio EVS decía que él era inocente, que lo que pasa es que como es un Republicano tradicionalista los izquierdistas del mundillo del cómic le quieren eliminar. Así que, ¿qué problema podría haber en un artículo?

Porque mira que a EVS no le importa usar aquello de la libertad de expresión y de la necesidad de confrontación para lograr un bien mayor y blalblabla cuando quieren. Pero parece que si es para escribir y exponer sobre ellos y sus tácticas ya no les gusta tanto. Y ahí sí que está bien escribir al medio del periodista -en este caso The Atlantic- para intentar que le despidan.

Por supuesto EVS no controla lo que sus seguidores hacen o deciden de hacer así que si ellos se dedicaron a unir a Elbein a la lista de gente a la que freían a tuits, preguntas, discusiones, etc… Eh, ¿cómo podía él saberlo?

Al fin y al cabo… ¿qué había pasado?

Bueno, según él que había habido algunos tipos de izquierdas que habían olido sangre. Por supuesto todo esto podría remitirse a cuando en abril pasado hubo aquella bronca sobre la Diversidad en los cómics -en lugar de hacerla sobre ¿Vaya, cómo es posible que la edad media del comprador de cómic está sobre los cuarenta años?–  y a cómo ante el pánico y la necesidad de esperar un poco a hacer un universo nuevo con nuevos números uno  -que es algo que mejor dejar para el verano o el próximo invierno- han decidido volver a la Carne con Patatas. Eh, eso siempre funciona. Si entendemos como Funcionar: Vaya, cada año hay menos compradores de cómics. Pero, bueno, conservar a los que están antes que hacer nuevos porque, dios no lo quiera, haya que explicar a los que ya están que NO TODOS LOS CÓMICS SE HACEN PARA ELLOS. Imagínate despertarte un día y descubrir que hay oferta para la que no eres el target. Vamos, no solo sería como descubrir que se escriben libros o se ruedan películas de temas que no te interesan o con un enfoque o perfil que no podría darte más lo mismo, es que además ¡¡¡compartirían espacio con los que sí!!! ¿Hay algo peor que ir a comprar un cómic y sentirte atacado porque no están intentando venderte algo A TI? ¡¡¡¿Cómo se atreven?!!!

Total, que si existe esa posibilidad y resulta que empieza a haber diversidad entre los protagonistas en plan cantidades locas como, por ejemplo, uno o dos cómics en tu universo favorito protagonizados por alguien que no es heterosexual ¡¡¡y que no lo usa como broma!!! sino, de verdad, con relaciones serias y tal. Pues intolerable, hombre, que ahí cabía otro tipo más. Un poco como ver la CBS, vaya. Tú imagínate que metes Supergirl en un sitio en el que hubiera cabido otro NCIS. Pues no, hombre, no. Supergirl fuera.

De modo que hay que buscar la forma de darle la vuelta a todas estas cosas. Por ejemplo, moviendo la idea de que Pantera Negra es una película racista. Bueno, no sólo racista… ¡Anti-Blanca! Así que si se hace una película que lo mismo no te tiene como público objetivo, ¿qué haces? Pues lo lógico:

 

 

Eso sí, aquí también resulta que no son AltRight ni nada de eso. Qué va. ¿Tú ves algún Nazi aquí? Son fanes de DC. Sí, eso. Fanes de DC. Que están preocupados porque las películas de Marvel tienen una buena prensa imposible. Es como si les gustara. Y eso no puede ser. Lo que pasa es que, claro, los izquierdistas por un lado y los maletines por otro, pues es normal que los periodistas a sueldo hagan estas cosas y por eso es por lo que hay que lanzar estas campañas. No porque el protagonista sea negro, en absoluto, que va. En realidad, es por la ética en el periodismo de superhéroes.

-No, no es como para ir a los periódicos a señalar los datos falsos o incorrectos, todos sabemos que los medios digitales serían incapaces de hacer algo así, mucho menos de mantenerlos más allá de un año y medio después. Imposible, os digo.-

Así puedes dedicarte a hacer bromas sobre que se cambie de nombre a un personaje. Eh, lo hacen por POLÍTICA. ¡Malvados izquierdistas! Meter la política en esto. Decir que a los africanos y sus descendientes americanos se les ha llamado peyorativamente monos y sus derivados durante años, o se hayan usado para caricaturizarles, especialmente con los Obama por medio y con distintos niveles de bronca como resultado

 

De todo esto se puede decir, por supuesto, que una cosa es que no haya rusos por medio -bueno, no muchos– o que la gente cómo es que no sabe tomarse un chiste inocente -etc- y otra, por supuesto, que no haya gente tan burda como para usar uno de estos dibujos o un gif de Wesley Snipes o lo que sea que toque esta semana, para lanzar sus ataques racistas.

Por otro lado, siempre habrá gente dispuesta a decir que el problema es que esto es politizar el cómic. Porque, como todos sabemos, el cómic jamás ha sido político. Entendámonos, no en el sentido de Jamás ha sido políticos de Eh, siempre ha preferido no tomar partido por ninguno de los dos lados y, por tanto, no estaba tomando partido, porque si ves a una persona con poder pegar a una que no puede defenderse y te quedas a un lado mirando obviamente no estás tomando partido o Neutral? You’re not neutral. You’re choosing sides. como decía aquel antiguo pensador, el Juez Dredd.

No, se refieren a la tradicional falta de discurso político en los cómics. Por ejemplo, los nazis es muy raro que aparezcan en ellos. Y si lo hacen es para discutir sus puntos de vista tal y como la libertad de expresión indica.

En ningún caso se tratarían asuntos de actualidad o con un fondo sociológico,

y, por supuesto, no se crearían elaboradas metáforas rollo Un tipo tiene que huir de su localidad natal porque ha sido destruida y se encuentra en un sitio nuevo en el que se siente concretamente extraterrestre pero decide, pese a todo, combatir la injusticia. Mucho menos por parte de algún tipo de minoría con vínculos históricos.

El mundo del cómic, como decimos, siempre ha permanecido al margen de este tipo de comportamientos.

De modo que era necesario que sitios cercanos -je- a la AltRight Nazi como Encyclopedia Dramatica -ya sabéis: Es solo una broma, os ofende todo, etc…- nos fueron avisando de que eso no era permisible y que algo habría que hacer. Lo que nos lleva de nuevo a los tipos antes mencionados. Que estaban examinando con humor el estado de la industria o el cortafuegos de turno que hayan decidido usar.

Y, claro, eso funcionó como uno podía esperar.

 

 

 

 

 

 

 

a
 

 

 

 

 

 

Al final la cosa ha terminado con EVS largándose de tuiter. Pero abriéndose un patreón, claro. Tampoco es que parezca algo de lo que preocuparse demasiado. ¿Qué es lo peor que puede hacer un dibujante rechazado de ideas extremistas? Por supuesto, como suelen pasar en estos casos aún quedaba un último giro sorpresa:

 

 

Así que podríamos decir que, por una vez, las cosas no han terminado tan mal como de costumbre, o, si lo preferís expresar así…

 

Ni tan mal.

Así que, una vez más, terminamos como hay que terminar estas cosas. Al grito de…

AVIV BÖR!

Jabaris y Jabaras

Oficinas de Marvel Studios. Interior tarde. Reunión creativa.

-Buenos días a todas y todos. Nos hemos reunido para…

-Perdón.

-¿Sí?

-No estoy de acuerdo con el saludo empleado. El segmento temporal al que se refiere es demasiado etnocéntrico. No es de día en todas partes, y el saludar así sólo porque aquí lo sea refuerza el geopatriarcado.

-Smith, para las y los que aquí estamos luce el mismo sol, es de día y…

-Agradecería que se me llamara por el nombre que he escogido: Gaiae, un nombre sin conflicto de género, raza o religión. Un nombre universal y extemporeo, que hunde su significado en las raices de la humanidad entendida como conjunto de todos los seres vivos que comprenden la biosfera pasada, presente y futura. Mi referente cultural actual se encuentra en unas pequeñas islas de extremo oriente, y allí es noche cerrada. Una o uno no es de donde nace, sino de donde quiere ser, lo contrario sería partocéntrico.

-(sigh) De acuerdo Gaiaie, y pido mis mas humildes disculpas por haberte llamado con el apellido de tu padre, que recuerdo que es un muy importante cargo de esta empresa, quien te introdujo y recomendó en el puesto que ocupas. Saludos y namastés a todas y todos. Nos hemos reunido aquí por conveniencia de cercanía para tratar los aspectos de la próxima película, que como teneís en los memorandos versará sobre Pantera Negra.

-Siempre entendiendo que se refiere al color de su uniforme y no al de su piel.

-Por supuesto, Gaiae, gracias por recordarlo. Como adversario tenemos de momento a Ulises Klaw, que salió brevemente en la película anterior de los Vengadores y vuelve a aparecer ahora.

-Todo, todo está conectado.

-La propuesta que exponemos ahora es de un enemigo recurrente del personaje en los cómics, un guerrero de Wakanda perteneciente a un oscuro…

-…mejor malvado…

-… a un malvado culto que pretende usurpar el trono de la nación a su…su…a su regente.

-O regenta.

-A su regente o regenta, de acuerdo. Este es el boceto que el equipo artístico formado de manera paritaria nos ha proporcionado.

-…

-…

-…

-…

-…Básicamente es un guerrero…

(mirada)

…un guerrero hombre por la milenaria cultura wakandesa la cual respetamos. Es de raza africana como es estadísticamente natural en su país y…

-¿Es vegano?

-¿Cómo?

-Que si es vegano ¿sale comiendo carne en alguna escena? podemos sugerir a la actriz o actor que la o lo interprete que actúe como si fuera vegano pese a que no tenga que manifestarse explícitamente en la película. Una esencia, por lo menos.

-De acuerdo, Gaiae, creo que podrá hacerse, aunque tendremos que pedir a los creativos que busquen una justificación a las escenas de caza ya rodadas ¿sería adecuado que lo hicieran para alimentar a refugiados?

-Sólo en el caso de que haya una fuerte sequía que reduzca las cosechas y que el líder espiritual de la zona esté de acuerdo.

-De acuerdo, entonces podrá hacerse, aunque igual lo que pides por metraje se quede fuera de la versión final, pero que por lo menos quede una esencia.

-De acuerdo.

-Pues quedamos en que es un guerrero, africano y va ataviado con…

(mirada)

…con una fibra vegetal…de comercio justo…que imita de forma muy convincente…a un gorila albino…

-¿Eso es compatible con la sequía que hemos dicho antes?

-Es…anterior a eso. Un ropaje que lleva varias centurias en el culto, que se lava con medios artesanales con productos compatibles con el medio ambiente.

-Ah, muy bien.

-Pues es un guerrero, africano, con un ropaje vegetal ecoamigable que imita a un gorila albino y que se llama…

(mirada)

-…Hombre Mono.

-¿Perdón? no lo he oido bien.

M’Baku. Se llama M’Baku. Le llamaremos M’Baku. De la tribu de las y los Jabari.

-Ah, perfecto ¿no?

-…

-…

-…

-(suspiro) Pues si todas y todos están de acuerdo podemos dar la sesión por concluida.

-¿Con un canto a los astros, si no es molestia?

MarvelAge (Octubre-Noviembre 1993)

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