Producto nacional

Lo del periodismo cultural es muy interesante. Hay que hablar de superhéroes, porque es de lo que toca, pero claro, el problema es que no vamos a leernos un tebeo para ello, y este año quedan pocas películas por salir (supongo que por lo de la fatiga del género o algo). Entonces, los periodistas, en lugar de intentar hablar de cosas nuevas, se dedican a exprimir lo que queda, y si para eso hay que hablar de una película estrenada hace 4 meses, o traducir un clickbait de una web anglosajona para exprimir unos clics, pues se hacer, claro. Sin problema.

Por suerte esta semana vamos a tener un montón de nuevo material para traducir sobre el acuerdo entre Sony y Marvel sobre Spiderman, un tema del que no discutimos desde… finales de 2018, y que era completamente diferente a cuando lo discutimos en… marzo de 2017. Sí, bueno. Eso.

Comentaba yo la semana pasada en Twitter que los suplementos culturales no había hablado sobre Doom Patrol, la serie esa de DC que por lo visto no se ha visto nadie en las redacciones de nuestro país, y fíjate que casi como para darme una lección de humildad, 2 días después publicaba Eneko Ruiz unos comentarios en El País. ¿Sobre Doom Patrol? Bueno, casi, sobre The Boys, porque la gente de marketing de Amazon claramente le lleva ventaja a los de HBO. Pero, ¡eh!, al menos la mencionaba, e incluso comentaba cosas del penúltimo capítulo, de modo que entiendo que se la ha visto. Como nos descuidemos, los profesionales se van a poner a verla y hasta igual algún periódico acaba con un artículo sobre ella. ¡No es como si diera un montón de excusas para meterse con las películas de Marvel!

El caso es que a Eneko lo de hablar de The Boys se le queda corto y aprovecha para hacerse eco de unas cuantas opiniones de artistas (artistas de los de verdad, del audiovisual, no pintamonas) sobre el papel de los superhéroes en la cultura popular. Y para ello cuenta con varios implicados en la producción del futuro estreno de Netflix El vecino.

Reconozco que me sorprendí al descubrir que Netflix iba a hacer una adaptación de la serie esa del marciano de Jorge Sanz, pero esa se llamaba El inquilino. Aunque parece ser que Jorge Sanz también va a salir en esta otra. Este vecino es un tebeo español de Santiago García, titulado en Periodismo y gran entusiasta de los cómics que ganó el Premio Nacional del Cómic de 2015 porque era más fácil que conseguir un contrato en la prensa española sabiendo algo de tebeos. El vecino lo edita Astiberri, que también tiene mejor departamento de medios que HBO, y la adaptación audiovisual la dirige Nacho Vigalondo, al que ahora que está bien visto negar el Holocausto vuelven a dejar que haga declaraciones en El País.

Asumo que el plan de Netflix es prepararse para el golpe que pueda a suponer la llegada de Disney Plus a nuestras tierras, algo extraño teniendo en cuenta que según los periodistas de El País, Netflix canceló las series de Marvel porque los superhéroes habían dejado de interesar a la gente. Supongo que nos lo explicarán en algún momento. El caso es que El vecino plantea los superhéroes desde un punto de vista costumbrista.

No, esa foto no es.

Esta tampoco.

¡Ahí estamos!

Y aunque así de entrada puede parecer que tiene toda la pinta de ser un Kick-Ass, dicen en El País que se trata de una propuesta “menos convencional” que trata sobre un superhéroe que no llega a fin de mes y es un poco gorrón.

El caso es que espero que cuando la estrene Netflix estén más rápidos mandando copias de prensa meses de suscripción gratis a los redactores de los medios de lo que lo ha estado HBO con Doom Patrol.

Frank Castle, un policía diferente

En estos tiempos del Nuevo Periodismo Multimedia cualquier excusa es buena para enlazar un contenido audiovisual morboso en tu página de noticias, ganar unos cuantos clicks y sentarte a esperar que te hagan una película nominada a un Oscar. La última ocurrencia la ha tenido el diario estadounidense St. Louis Post-Dispatch, al que le pareció que enlazar un streaming de Facebook donde se veía agonizar a un policía asesinado en acto de servicio era una muestra de cuarto poder y de defensa de la democracia sin precedentes.

El asunto ha convertido la muerte del agente Michael Langsdorf en un asunto notorio en Estados Unidos, donde las fuerzas de seguridad ha estado teniendo últimamente algunos problemillas de imagen por unos quítame esos asesinatos con tintes racistas por allí y unos campos de concentración con niños muertos por allá. La más pintoresca de las ideas la ha tenido el sindicato policial de St. Louis, que ha decidido utilizar a un conocido personaje de la cultura popular para acercar sus reivindicaciones a la población. Normalización del cómic en estado puro, amigos.

El personaje que estos policías han decidido que representa mejor sus intereses y su defensa de la seguridad y los derechos de todos los estadounidenses es Frank Castle. El Punisher, vamos. Suponemos que la popularidad de la serie de Netflix ha hecho que les parezca mucho mejor opción que otras figuras del cómic como el Juez Dredd o RoboCop.

Para dejar claro su compromiso con los valores que todo cuerpo de seguridad del Estado debe defender, han añadido al logotipo de la calavera un diseño basado en la bandera estadounidense con la Thin Blue Line, un símbolo creado originalmente para mostrar que la policía es lo que separa el orden social del caos. Por desgracia, Netflix no ha sacado recientemente ninguna serie sobre la forma en la que la alt-right lleva usando dicho símbolo como respuesta racista al movimiento Black Lives Matters, como dando a entender que la policía es lo opuesto a la defensa de la vida de los afroamericanos.

Por supuesto, esto no lo podían saber los miembros de esta asociación de policías de St- Louis, que no tienen absolutamente nada de racista. Para muestra, han elegido un hashtag para sus movilizaciones que no tiene nada de raro: #BlueLivesMatter. Ningún racista haría un hashtag así. Este sindicato no tiene ninguna línea política, por favor, no vayamos a pensar nada raro.

Pero dejando de lado estas cosas sobre política que no interesan a los verdaderos aficionados al cómic, algunos han mostrado su desconcierto ante el uso del personaje de Frank Castle para defender a los cuerpos de policía. Algunas mentes malpensadas han llegado a insinuar que el Castigador no es precisamente un firme defensor de la ley y la justicia, y que se trata tan solo de un justiciero fuera de la ley, lo contrario a lo que un buen cuerpo de policía debería aspirar. Incluso de nuevo se ha insinuado algún tipo de relación entre la policía y la extrema derecha, algo sin ningún fundamento.

Por supuesto, nadie que haya leído un tebeo del Castigador defendería tales afirmaciones. Frank Castle siempre se ha caracterizado por encarnar los valores de servir y proteger y del respeto constitucional en los que cualquier policía del mundo se siente reflejada.

Otros han ido más allá en su atrevimiento insinuando que Frank Castle no solo no es un agente de policía ejemplar, es además un asesino en serie. Cualquier fan estará de acuerdo en que matar a gente de forma organizada cumpliendo siempre un patrón similar y seleccionando a las víctimas debido a causas que tú has elegido no es ser un asesino en serie.

Por supuesto, todo esto son lecturas políticas de un personaje de ficción que claramente no tienen cabida para un verdadero fan.

Para los aficionados al Punisher toda esta historia es motivo de celebración. Ojo, no por la muerte de un agente de policía, ¡nada más lejos!, sino por ser una muestra más de un mundo que camina hacia la perfecta normalización del cómic y los superhéroes en nuestro día a día. La semana que viene hablaremos sobre otro héroe incomprendido y al que las fuerzas armadas de Francia han querido homenajear: Norman Osborn.

Por si las Fly

Sabemos que lo estabais esperando. No se ha hablado de otra cosa en este fin de semana. Sí, también a nosotros nos ha sugerido un post el estreno en Netflix de Evangelión porque…

¿Qué? No entendemos a qué os referís. ¿Qué ambigüedad sexual en la traducción? No, a ver, el de traductor es un oficio MUY complicado porque saben que jamás lograrán reproducir exactamente lo que dice en el original. Por eso los traductores son siempre gente tan humilde. Jamás usarían su posición para darle un sesgo a la obra, no es como si de eso hubiera ejemplos en absolutos de ningún tipo de libro, y, por supuesto, todos sabemos que en ningún momento de la obra hay nada ni remotamente sospechoso, si ya lo decía el protagonista.

El resto no es más que una estéril discusión montada sin duda por el lobby gay que no contentos son señalar como sospechosos a gente que opina que la gente trans y no binaria tiene problemas mentales y necesita de terapias de conversión, están intentando engañarnos para aprovecharse de nuestras mujeres o merecen que se saque un autobús contando la verdad a las calles, y aún tienen los nervios de acusar de retrógados a alguien que hace algo de esto, encima se empeñan en buscar dobles significados en obras que, obviamente, ofrecen una explicación más sencilla.

Como la amistosa masculinidad de los vestuarios,

los malentendidos propios de los tropiezos y torpezas de la edad juvenil que conducen al asma,

las fraternales muestras de ayuda a los enfermos con fiebre que solo quieren que se les cante Sana, sana, culito de rana al oído,

Y, en fin, todos esos momentos que todos hemos vivido en el instituto o la universidad o el seminario.

Sin contar, por supuesto, con que además una cosa es el manga y otra el anime. Que aquí ya sabemos que una cosa es que algo sea Oficial para venderlo u Oficial para que lo que nos muestra sea Canon. ¡Como si fuera lo mismo!

¡No, no, no!

El auténtico problema de la subida a Netflix es que se han saltado Fly me to the Moon. Eso SÍ que es un problema real.

Sobre todo porque significa dejar al público a merced solo del opening. Que ya sabemos todos lo soso que era.

Eurovisión, ya sabéis como es.

Por suerte esto me sirve para llegar hasta donde quería. Sí, todo esto ha sido el opening. ¿Veis lo que os decía?

Porque tardaron, pero acabaron entendiendo que esto no iba a ningún lado. Así que en 1995 un grupo de productores (Yoshio Nomura y Yorisama Hisatake) y músicos (sobre todo Eizo Sakamoto, pero también She-Ja, Take-Shit, Katsuki, Masaki, Syu…) decidieron que a los openings les hacía falta algo más de ritmo. Y, claro, de ahí nació

¡ANIMETAL!

El grupo -bueno, más bien no-grupo, pero ya sabéis- duraría hasta 2006 y haría más de 150 versiones de clásicos. Que ya podrían aprender los de aquí, a ver para cuando Gigatrón haciendo una versión de Los Fruitis.

Por supuesto ellos se fueron a mezclar lo más conocido…

con otras algo menos…

Como decíamos, para todos los públicos…

pero todos,

todos.

Ah, sí, es que sacaron proyectos paralelos. Salió Animetal Lady que cambiaba a Sakamoto por Mie de Pink Lady. En teoría para hacer versiones de shojos, series infantiles y similares en los que la vocalista original fuera mujer. No por la frágil masculinidad, claro, sino por fidelidad histórica. Vamos, no os pongo la versión Animetal de La Abeja Maya porque no he encontrado un vídeo que no la tenga independiente del álbum completo prefiero que vayáis descubriendo por vuestra parte todas las maravillas que ofrece el proyecto. Aunque sí que os voy a poner esta otra:

También hubo un Animetal USA porque a ver quién les dice a los USA que la Liga de la Justicia es Internacional. Que se montaba también sus cosillas, desde versiones propias de Comando G

a medleys de, por ejemplo, Caballeros del Zodiaco

¿Qué?¿A que os estáis acordando de cuando hice el repaso de las diferentes versiones de una misma canción según el país? Ya sabía yo. Precisamente por eso siempre está bien recordar esta.

Pero lo importante, ante todo, es que os quede claro que sea una serie más clásica a la que meterle más cencerro

o más moderna para conectar con lo que se lleva ahora…

(al menos hasta 2006) lo más sencillo es que tenga una versión en Animetal. Y si no es por ellos, por alguno de los grupos a los que inspiraron.

igual que ellos mismos no tendrían problemas en hacer mezclas de diversas canciones buscándole unas u otras temáticas.

¿Todo esto para qué? Ya, ya sé, vosotros hubierais preferido un posteo lleno de youtubes repasando la trayectoria de las Charm. Pero eso será otro día. Hoy toca esto porque creo que deja bastante claro que si vas a quitar Fly me to the moon lo mínimo que puedes hacer es aprovechar para sustituir la canción del principio por

Al fin y al cabo si algo puede pedirse en esa serie es…

¡MÁS METAL!

¿Qué? ¿Mejor tratamiento de…? ¡NO! ¡NO OS ESCUCHO! ¡SUBO MI ANIMETAL A VOLUMEN BRUTAL! ¡LALALA!

¡MÁS METAL!

Odio Vida +Humanos

Hace muchos, muchos años en un occidente muy, muy lejano, los tebeos eran cosa de niños. Un medio destinado exclusivamente al más simplón e intrascendente entretenimiento infantil.

En eso llegaron los locos 70 y con ellos vino cual tsunami una revolución que cambió el panorama cuatricómico por siempre jamás: el Tebeo Adulto™. Historietas libres de las censuras y ataduras de antaño que por fín podían mostrar temáticas complejas lejos del maniqueismo educativo al que estaba abocado y, en definitiva, alcanzar su pleno potencial como un medio artístico serio y maduro explorando los Grandes Temas de la humanidad.

Las tetas.

Pero ocurre que cosas que eran vistas como normales y excusables en un tebeo creado en 1982 no lo son en absoluto en estos tiempos en que por fin somos conscientes de tanto. Ojalá alguien se lo hubiera explicado a Tim Miller o a David Fincher quienes llevados por una mala entendida nostalgia (¿la hay de otra clase?) han producido una miniserie de animación que homenajea aquellos cómics adultos ochenteros.

Sorprendiendo a nadie (salvo quizá a sus [ir]responsables) el resultado ha sido una ristra de episodios cuya casposa viejunidad ha levantado justamente en armas a la Red de Redes™. Bien podemos repetir que «todo esto ha pasado antes…» pues como en 1986 con la publicación de Watchmen los necios en lugar de mirar a la Luna se han fijado en el dedo de la violencia.

Una violencia salvaje y desenfrenada. Paradójicamente infantil en la saña y el regodeo con que los creadores de la serie chapotean en la sangre y las vísceras como crios saltando en los charcos tras una tormenta.

Uno se imagina a los guionistas y escritores reunidos ante una hilera de latas de cerveza ya vacias intentando sucesivamente pergreñar una barbaridad que superase en casquería y repugnancia a la que se le acababa de ocurrir al anterior.

Y he dicho bien, «guionistas y escritores» y no «guionistes y escritore-es» porque si la ultraviolencia desmedida no fuera suficiente indicativo de que ninguna mujer ha participado en la creación de esta (llamémosle) serie lo sería la lamentable manera en que son tratados los personajes femeninos.

Damiselas indefensas, víctimas propiciatorias cuyo único destino es ser violadas.

Que incluso cuando muestran algún valor o destreza este es «explicado» como el resultado de una pasada violación.

Muñequitas hipersexualizadas a mayor gloria de la lúbrica mirada voyeurista del heteromacho patriarcal.

Y pajillero, digámoslo abiertamente, para quien en la mejor tradicion de los casposos slashers de los ochenta la violencia es el precalentamiento que desemboca en un igualmente violento sexo.

En este contexto resulta completamente coherente que el medio usado para plasmar en imágenes esta incesante catarata de caspa sea una cutre animación por ordenador digna de uno de esos videojuegos tan caros a los Gamers.

(como, sin ir más lejos, Dead Island: Riptide, otro de esos shooters hiperviolentos donde las mujeres son meros floreros sexuales)

Porque claro, mientras las mueres son mostradas completamente desnudas de la manera más gratuita posible los hombres deambulan permanentemente abotonados hasta el cuello.

No vaya a ser que la mera visión de carne masculina puediera hacer que a sus espectadores se les tambaleara su sacrosanta heterosexualidad opresora.

Los ejemplos son incontables pero a estas alturas ya ha quedado incontestablemente claro que Amor Muerte +Robots es una inadmisible vuelta atrás a tiempos ya pasados en los que sufrir violencia y estar objetivizadas eran atributos perennes de los personajes femeninos. Unos tiempos que más de uno echa de menos.

Como el autor que tendremos la desgracia de reseñar la próxima semana.

Un tal John Byrne…

Frakiemente, querida…

Finalmente nos llegó segunda temporada de El Castigador de Netflix y frente a las desdichas sin cuento que vaticinaban los agoreros, haters y trolls de siempre…

…ha sido tan modélica como todas las demás que han conformado el netflixverso. ¡Incluso más! Es cierto que quienes esperabamos nuevos y divertidos enredos y triángulos amorosos entre Micro, su familia y Tito Frank nos hemos visto decepcionados pero a cambio podemos decir que existe la adaptación definitiva del Castigador.

Si, amigos. Pocas veces hemos podido ver en la pequeña pantalla una inerpretación tan fiel y respetuosa con el original cuatricómico.

Todos y cada uno de los elementos que hacen del Castigador un personaje único e irrepetible han sido cuidadosamente plasmados.

Con una devoción y un tacto que hacen que The Flash parezca Teen Titans.

Es como si un mago hubiera convertido directamente las páginas del cómic en imágenes en pantalla.

Por fín tras décadas de frustraciones y tres películas con sus respectivos interpretes podemos decir que tenemos un Castigador como Zeck manda. Un justiciero implacable que no conoce el significado de la palabra «piedad». Una sombra letal y oscura en cuyo centro brilla una calavera blanca y pálida como la muerte que masacra narcotraficantes con un fusil de asalto M4 en cada mano.

Bueno, vale, sólo al final de la serie. Pero esto implica que se acabaron las dudas, los momentos de meditación, los diálogos de personajes revelándose sus anhelos y miedos, las miradas meditabundas al horizonte. A partir de la próxima temporada todo va a ser violencia desencadenada e irrefrenable y por fin…

OH ESPERA…

Alucina, Vecino

Esta mañana nos hemos desayunado (al menos los que no madrugamos) con una noticia que demuestra que Millar en solitario no es capaz de llenar el hueco que deja Marvel en Netflix, ni siquiera antes de que Marvel se haya ido del todo

Este movimiento ha pillado a la cosa comiquera internetera fuera de juego, entre otras cosas porque hacía unos diez años que no se publicaba un Vecino nuevo (fueron tres tomos en 2004, 2007 y 2010 respectivamente, dos en color y el último en glorioso blanco y negro), así que estos tebeos están un poco lejos de su radar. No del de ADLO!, claro, que sí ha dedicado textos tanto al propio Vecino como a sus autores. Así que nos creemos preparados para contestar a esta pregunta: ¿gustará El Vecino al público de la televisión española?

El Vecino

Sí, yo creo que va a funcionar…

Algo pasa Konmari

El título de hoy, basado en la técnica de la proclamada guruesa del orden, es un ejercicio de contención dado los gruesos titulares que se podrían haber generado usando el nombre de Marie Kondo, habida cuenta sobre todo de las airadas reacciones que se han ido generando a causa de las declaraciones que redes y medios han ido vertiendo en estos últimos días. Concretamente a cuando dicen se refirió a limitar el número de libros acumulados en una casa a 30.

Pongámonos en el mejor de los casos y tengamos un conteo aparte del de los libros para tebeos de toda índole, sean grapas o novelas gráficas. La primera duda que nos viene es si en este caso se está refiriendo al formato físico, contando tanto como una unidad la revista gratuita en grapa de Panini o el maletín con la serie de 100 Balas completa. Dada la estructura episódica de muchos títulos podríamos pensar que en el caso de historietas estos 30 se referirían al número total de series, independientemente de su extensión. Aunque dadas las características del mercado, cabría cuestionarse si la renumeración y consiguiente cambio de volumen irían sumando unidades. De ser así, seguir títulos en los últimos tiempos como Thor o Capitana Marvel restaría muchos créditos. Siempre habrá además quien que para estirar las reglas del juego se querrá referir al cosmos mutante marveliano como una misma entidad, de tal manera que todos los colores de la Patrulla entrarían en la misma categoría/unidad, dentro de la cual también encajan otros equipos como Nuevos Mutantes y X-Force, y personajes como Lobezno y Lobezna. Y si cuela, otros replicarán que desde los Nuevos 52 el Universo DC está unificado, contando todo lo generado desde entonces como una sola historia/libro. Ey, Marie Kondo, seguro que la Biblia la contarías como un único libro ¿verdad? pues no hay tanta diferencia ¡Y Amalgam sucedió!

Más adelante los mismos medios que levantaron la polémica terminaron calmándola (así son dos clicnoticias, en la primera fazen el entuerto y en la segunda lo desfazen) diciendo que no era para tanto, que era más como concepto que como regla estricta, pero la semilla del mal ya estaba plantada y sus brotes terminaron tocando al medio historietil, son gajes de estar normalizado. Aunque por lo menos fue para poner orden, orden del bueno.

Del que sabe que el 30 debe referirse como poco a metros lineales. Un sitio para cada cosa y las baldas bien resistentes. Techos altos y montoncitos. 30 metros, 30 baldas, 30 cajas y 30 montones.

No hay por tanto mucho que rascar con la semipolémica de Kondo, pero aún así ¿a santo de qué había saltado esta noticia justo ahora? con dos libros (dos unidades) publicados en ocho años y una adaptación a historieta publicada en castellano el año pasado ¿por qué es noticia Marie Kondo en 2019?

Por Netflix.

Por el docushow recién estrenado en el que va por casas imponiendo su orden. Hay Netflix, hay tendencia, hay noticia que se propaga. De manera que si familiares, parejas o amistades (estas cosas nunca salen de uno mismo) os han propuesto deshaceros de vuestro valioso material de lectura o audiovisual (pelis y discos también abultan, así que por extensión 30 de cada también ¿o 30 en total?) recordad de quién ha sido la culpa ¿de Marie Kondo? no, de Netflix.

De una empresa de entretenimiento basada en el streaming, que aboga porque te deshagas de esas cintas, discos, DVDs, libros, grapas, álbumes, tomos ¡mucho sitio libre, un espacio diáfano, ya lo preconizaban los gemelos! no tienes por qué ocupar tanto espacio vital con esas cosas, máxime teniendo en cuenta que para tener todo eso y mucho más, lo único que te hace falta es esto.

Esto y estar abonado, claro. Pon orden pero pasando por caja.

No acumules estuches, tienes las temporadas completas en streaming. Deshazte de esa videoteca ¿y esos libros y tebeos? también existen servicios, tarifa plana, casi todo lo que necesitas está a un clic tras tener tus datos de facturación. Y para todo lo demás…digamos que con una conexión a Internet todo termina estando al alcance de una manera o de otra.

Así que comenzamos haciendo caso a Kondo en Netflix y siguiendo el razonamiento terminamos con las paredes peladas, una supuesta tranquilidad espiritual y la conexión bajando cosas a plena capacidad. Legales o como sea. Terminamos fomentando la piratería.

¿Queremos eso? no contestéis todavía ¿queremos eso a costa de deshacernos de nuestras tebeotecas? contestad ahora.

Decimos NO. NO a Kondo. NO a Netflix.

Y en nuestro NO, actuamos. Dejando de consumir cosas de la empresa. Y si además eres abonado, cancelando la suscripción. Y si eres más que eso, mucho más, entonces siempre puedes…

…siempre puedes tomar medidas más drásticas. Nada sucede por casualidad.

Swipe que me estás matando (ochenta y ocho)

Polar (2019, Jonas Åkerlund)

John Wick (2014, Chad Stahelski y David Leitch)

Polar (2012, Víctor Santos)

Swipe que me estás matando (ochenta y ocho). Para mi que va a ser:
 
pollcode.com free polls

Una simple pregunta…

Ya sé, ya sé… Hay tantas cosas que preguntar. Desde si os habéis acordado de escribir quejandoos de aquel artículo de la semana pasada

hasta sobre el tipo de gente que sería capaz de defenderlo. Quiero decir, no sólo si es por pura estupidez, amiguismo o buscando alguna ganancia personal. También están los que salen con Spielberg lo dijo que se dividen entre los que repiten como loros sin haber leído lo que dijo y los que lo han leído pero no lo han entendido, o han elegido no entenderlo. pero ahí entraríamos en bucle en el inicio del texto de nuevo.

No, no, no es como si el artículo hubiera salido un lunes y para el viernes Netflix hubiera estrenado una producción propia, turca, la primera en aprobar en ese país, que resultara ser de… ya sabéis…

Superhéroes.

Ya, ya sé. Si Netflix se dedicara a sacar series de supes en las que el control lo tienen ellos como esta o como el inicio de las producciones tras el acuerdo millonario con Mark Millar, lo mismo el problema no está en los supes sino en los propietarios y derechos.

Pero no, esa no es la pregunta. 

La pregunta es:

¿Cómo es posible que después de más de una década…

resulte que «Arrugas» no ha vendido aún ni 100.000 ejemplares?

(En cualquier momento empezarán las columnas sobre que la Novela Gráfica está muriendo. Lo veo.)

(Ah… por esto no dan las editoriales cifras de venta. Claro.)

David Ramírez Predicted It!

Puede que las noticias de un nuevo remake de Los Caballeros del Zodiaco en 3D y producida por Netflix haya sorprendido a algunos. ¡Pero no a nosotros!

Y no lo ha hecho porque nosotros sabemos una cosa que quizá no todo el mundo ha notado… ¡David Ramírez lo predijo!

De hecho… no fue lo único que predijo…

 

Pero ese es otro tema.

Puede que alguna gente no se haya dado cuenta pero David Ramírez lleva, de hecho, años dedicándose a predecir el futuro. Predijo, por ejemplo, la creación de Tumblr.

Y luego fue cancelada la serie… ¡PREDICIENDO SU FINAL!

A veces ha sido tan humilde que no ha querido figurar…

y la presciencia de su lápiz se ha atribuido a otros colaboradores

En ocasiones el futuro se le ha predicho en la cara.

Y así estamos ahora… 

Y algunas cosas aún no tenemos muy claro a qué se refieren…

(Tampoco tenemos muy claro que queramos saberlo)

En cualquier caso, cuando empezó a hablarnos de pequeños monstruos y decidió juntarlos todo en algo que parecía una unión definitiva…

Tuvimos muy claro que había que oír lo que tenía que decir. 

¡Y para eso nada mejor que acudir a la presentación el próximo jueves 13!

Espera… ¿Food Makers? ¿Van a hacer una presentación de David Ramírez entre nabos, melones, berenjenas, sandías y pepinos? ¿De una obra infantil?

Pues resulta que al final el propio David Ramírez ya lo había predicho: 

AVIV RD!!!