Lo Escualo

Está claro que este es el año del tiburón. No tanto porque se haya saltado, que a estas alturas parece una comba, como porque van apareciendo por todas partes. Estamos viviendo una especie de Semana del Tiburón eterna.

Pero en realidad habría que preguntarse de dónde viene todo esto. Que lo lógico sería pensar que es de los años noventa. Al fin y al cabo…

algo de eso hay.

Pero más allá del King Shark y sus múltiples versiones, y más allá de otras configuraciones populares, porque al fin y al cabo en todas partes cuecen habas,

en todas.

Y fuera de otras posibilidades comiqueras que podríamos sacar porque claro:

Que hayan sido villanos en su mayoría (bueno, hay uno que quizá sea budista) no ha ayudado.

Por suerte hace unos años apareció Jeff.

¿Qué Jeff?

Este Jeff.

Que no es solo que se haya convertido en un personaje bienamado, merecedor de que en Marvel le dediquen artículos y mucho más.

Es que ha traído algo más poderoso con él.

¡LOS TAQUIONES!

Porque, ¿de qué otra manera podemos definir que hace dos semanas Netflix estrenara esta serie si no?

Que no se hayan demandado mutuamente aún sólo demuestra una cosa.

Están aún revisando si tenía un perro Baby Shark.

Nananananana.

Qué os puedo decir, todo esto ha pasado. Y volverá a pasar. En Disney Plus probablemente.

Vuelve el El-Hombre

Probablemente no os hayais enterado porque es una de esas cosas que pasa desapercibida en el mensual aluvión de novedades de los servicios de arroyo pero se ha estrenado una nueva serie protagonizada por los añorados Masters del Universo.

Y ciertamente ha habido reacciones de todos los colores. Desde los que consideran que está bien hasta los que piensan que es un ataque de las Feminazis aliadas con la Mafia Rosa diseñado para castrar psicológicamente a futuras generaciones de hombres heterosexuales y normales de toda la vida. Lo que un periodista español llamaria «amplio rango de opiniones totalmente válidas e igualmente respetables«.

Y si bien es cierto que a los aficionados que guardan un caro recuerdo de la serie clásica de Filmation les puede chocar la repentina aparición de tantos personajes femeninos nuevos creados para la ocasión que se hacen con el protagonismo de la historia…

…su responsable, Kevin Smith, ha sabido respetar las más arraigadas tradiciones de la animación tanto occidental como oriental.

Como la reglamentaria ración de tentáculos.

Porque el milagroso equilibrio entre tradición y renovación que alcanza esta MotU:R parte de una profunda reflexión previa sobre el maravilloso sentido de la fantasia desatada y sin complejos que hacía de la serie original algo tan inolvidable. Por eso desde el principio establece detalles cruciales de su canon.

Sin ir más lejos tenemos a un rey que no se entera de nada, ni siquiera de qué es lo que le va realmente a su hijo príncipe heredero. Y a una reina que se entera de todo pero hace como si no supiera nada porque es una PROFESIONAL. Y es basándose en estas ideas que la serie aporta giros nuevos igualmente fantasiosos pero continuistas dentro de su rupturismo.

Como que la monarquia y su castillo se basen en una mentira, un mero espejismo para engañar a las masas porque el verdadero poder de Grayskull siempre ha residido en una secreta sala subterranea. Smith entiende perfectamente que uno de los atractivos del genero fantástico es que muestra cosas que jamás pasarían en nuestro mundo real. HE DICHO QUE NUNCA PASARÍAN EN NUESTRO MUNDO REAL, SEÑOR JUEZ.

Algunos espectadores se han quejado del cliffhanger con que acaba esta primera temporada pero era necesario dado el compromiso de Smith de adaptar todo el material original que, no olvidemos, consta de tres libros no escasos en número de páginas.

Aunque esta vez TAMPOCO haya habido tiempo para incluir a Tom Bombadil.

¿Es realmente buena esta MotU:R? Lo siento, no puedo hablar de ella objetivamente. Smith conoce de primera mano la nostalgia de los dibujos que formaron tu preadolescencia y ha tenido especial cuidado en incluir esos detalles clave, esos momentos que hacen que se te ponga la carne de gallina.

Concretamente la secuencia de la transformación la ha CLAVADO el jodio.

En abril tuiteos mil

Vale, exagero, son un 1% de eso, pero es que si no no rimaba

Genios de la profesión

Tenéis toda una web de prensa AQUÍ en la que mirar las variaciones del cartel, aunque por algún misterioso motivo parezcan no estar usándolos en sus redes sociales. ¡¿Quién puede entender por qué?!

Pero – oh, tiempos, oh, costumbres – parece que a estas alturas Lupin III no es muy conocido. Total, solo han tenido seis temporadas animadas, siete películas, veintiocho especiales televisivos, seis ovas, y toda una serie de material derivado. Incluyendo dos incursiones en la acción real (no confundir con la acción falsa o lo de los dibujitos). O, peor aún, han leído cualquiera de las dos ediciones en Español -que demuestran que Restauración para muchos editores es un periodo históricos que va de 1874 a 1931-. Es fácil que a alguien se le haya pasado la existencia de este personaje.

Por supuesto es comprensible que ahora quieran acercarse a él teniendo en cuenta que está basada en… ¿cómo era? El éxito de Netflix. Esa serie que nos ha conquistado a todos en sus… veamos… cinco capítulos emitidos. Un nuevo clásico.

Y, claro, se quieren acercar a esto conociendo solo la serie de Netflix y es lógico que se líen. Por suerte aquí estamos nosotros para explicar correctamente quién es este personaje ignoto. Pues bien, Lupin III es

un ladrón de guante blanco que se burla de la ley, nadie tiene tanta clase como él. Va con Óscar y con Francis -Genios de la profesión-, juntos viven aventuras y hacen mil locuras pero tienen un gran corazón.

Lupinx3: El ladrón más elegante que se puede imaginar. Nunca le echarán el guante, nunca lo sorprenderán. Siempre el inspector Basilio va tras él, pero no consigue pruebas que le valgan de una vez. Es un juego divertido de ganar y de perder. Nunca le echaran el guante, siempre escapará.

Esperamos que ahora haya quedado más claro incluso a aquellos que -como hipótesis de trabajo- no tengan Netflix.

No nos deis las gracias, no es nuestro trabajo.

El agosto del estreno más improbable

Hoy no trabajo, hoy tocan reposiciones de lo que escribí en agosto

Spanish Gothic

Madrid, 2020

Gotham City, 2008

¿Coincidencia? ¿Serendipia? ¿HOMENAJE?

Veamos, una es una ciudad corrupta hasta la médula en la que el crimen está descontrolado y los millonarios conducen pasándose por el forro el código de circulación porque se saben impunes.

Gracias a la complicidad de una fiscalia y unas fuerzas y cuerpos de seguridad fieles perros guardianes a sueldo del poder financiero.

Que con algunos delincuentes extreman la mano dura pero sin embargo con otros se muestran curiosa y sospechosamente clementes.

Una urbe de la que se acaba apoderando una figura de la que nadie está seguro de si tiene un retorcido y maquiavélico plan o simplemente es un demente totalmente disfuncional porque lo único que está claro es que quiere desencadenar caos, muerte y destrucción…

...EMPEZANDO POR DEMOLER LA SANIDAD…

Y la otra la ciudad imaginaria en la que transcurren las ficticias aventuras de una querida y afamada serie de animación de los noventa, claro.

¡NADA QUE VER!

Al fin y al cabo no vamos a caer en la madrileñofobia de decir que es un sitio donde la gente hace descarados… ahm… homenajes…

…a tebeos de Garth Ennis de 2017

…¿VERDAD QUE NO?

Tuiteos de febrero

¡Ahí vamos con febrero!

Producto nacional

Lo del periodismo cultural es muy interesante. Hay que hablar de superhéroes, porque es de lo que toca, pero claro, el problema es que no vamos a leernos un tebeo para ello, y este año quedan pocas películas por salir (supongo que por lo de la fatiga del género o algo). Entonces, los periodistas, en lugar de intentar hablar de cosas nuevas, se dedican a exprimir lo que queda, y si para eso hay que hablar de una película estrenada hace 4 meses, o traducir un clickbait de una web anglosajona para exprimir unos clics, pues se hacer, claro. Sin problema.

Por suerte esta semana vamos a tener un montón de nuevo material para traducir sobre el acuerdo entre Sony y Marvel sobre Spiderman, un tema del que no discutimos desde… finales de 2018, y que era completamente diferente a cuando lo discutimos en… marzo de 2017. Sí, bueno. Eso.

Comentaba yo la semana pasada en Twitter que los suplementos culturales no había hablado sobre Doom Patrol, la serie esa de DC que por lo visto no se ha visto nadie en las redacciones de nuestro país, y fíjate que casi como para darme una lección de humildad, 2 días después publicaba Eneko Ruiz unos comentarios en El País. ¿Sobre Doom Patrol? Bueno, casi, sobre The Boys, porque la gente de marketing de Amazon claramente le lleva ventaja a los de HBO. Pero, ¡eh!, al menos la mencionaba, e incluso comentaba cosas del penúltimo capítulo, de modo que entiendo que se la ha visto. Como nos descuidemos, los profesionales se van a poner a verla y hasta igual algún periódico acaba con un artículo sobre ella. ¡No es como si diera un montón de excusas para meterse con las películas de Marvel!

El caso es que a Eneko lo de hablar de The Boys se le queda corto y aprovecha para hacerse eco de unas cuantas opiniones de artistas (artistas de los de verdad, del audiovisual, no pintamonas) sobre el papel de los superhéroes en la cultura popular. Y para ello cuenta con varios implicados en la producción del futuro estreno de Netflix El vecino.

Reconozco que me sorprendí al descubrir que Netflix iba a hacer una adaptación de la serie esa del marciano de Jorge Sanz, pero esa se llamaba El inquilino. Aunque parece ser que Jorge Sanz también va a salir en esta otra. Este vecino es un tebeo español de Santiago García, titulado en Periodismo y gran entusiasta de los cómics que ganó el Premio Nacional del Cómic de 2015 porque era más fácil que conseguir un contrato en la prensa española sabiendo algo de tebeos. El vecino lo edita Astiberri, que también tiene mejor departamento de medios que HBO, y la adaptación audiovisual la dirige Nacho Vigalondo, al que ahora que está bien visto negar el Holocausto vuelven a dejar que haga declaraciones en El País.

Asumo que el plan de Netflix es prepararse para el golpe que pueda a suponer la llegada de Disney Plus a nuestras tierras, algo extraño teniendo en cuenta que según los periodistas de El País, Netflix canceló las series de Marvel porque los superhéroes habían dejado de interesar a la gente. Supongo que nos lo explicarán en algún momento. El caso es que El vecino plantea los superhéroes desde un punto de vista costumbrista.

No, esa foto no es.

Esta tampoco.

¡Ahí estamos!

Y aunque así de entrada puede parecer que tiene toda la pinta de ser un Kick-Ass, dicen en El País que se trata de una propuesta “menos convencional” que trata sobre un superhéroe que no llega a fin de mes y es un poco gorrón.

El caso es que espero que cuando la estrene Netflix estén más rápidos mandando copias de prensa meses de suscripción gratis a los redactores de los medios de lo que lo ha estado HBO con Doom Patrol.

Frank Castle, un policía diferente

En estos tiempos del Nuevo Periodismo Multimedia cualquier excusa es buena para enlazar un contenido audiovisual morboso en tu página de noticias, ganar unos cuantos clicks y sentarte a esperar que te hagan una película nominada a un Oscar. La última ocurrencia la ha tenido el diario estadounidense St. Louis Post-Dispatch, al que le pareció que enlazar un streaming de Facebook donde se veía agonizar a un policía asesinado en acto de servicio era una muestra de cuarto poder y de defensa de la democracia sin precedentes.

El asunto ha convertido la muerte del agente Michael Langsdorf en un asunto notorio en Estados Unidos, donde las fuerzas de seguridad ha estado teniendo últimamente algunos problemillas de imagen por unos quítame esos asesinatos con tintes racistas por allí y unos campos de concentración con niños muertos por allá. La más pintoresca de las ideas la ha tenido el sindicato policial de St. Louis, que ha decidido utilizar a un conocido personaje de la cultura popular para acercar sus reivindicaciones a la población. Normalización del cómic en estado puro, amigos.

El personaje que estos policías han decidido que representa mejor sus intereses y su defensa de la seguridad y los derechos de todos los estadounidenses es Frank Castle. El Punisher, vamos. Suponemos que la popularidad de la serie de Netflix ha hecho que les parezca mucho mejor opción que otras figuras del cómic como el Juez Dredd o RoboCop.

Para dejar claro su compromiso con los valores que todo cuerpo de seguridad del Estado debe defender, han añadido al logotipo de la calavera un diseño basado en la bandera estadounidense con la Thin Blue Line, un símbolo creado originalmente para mostrar que la policía es lo que separa el orden social del caos. Por desgracia, Netflix no ha sacado recientemente ninguna serie sobre la forma en la que la alt-right lleva usando dicho símbolo como respuesta racista al movimiento Black Lives Matters, como dando a entender que la policía es lo opuesto a la defensa de la vida de los afroamericanos.

Por supuesto, esto no lo podían saber los miembros de esta asociación de policías de St- Louis, que no tienen absolutamente nada de racista. Para muestra, han elegido un hashtag para sus movilizaciones que no tiene nada de raro: #BlueLivesMatter. Ningún racista haría un hashtag así. Este sindicato no tiene ninguna línea política, por favor, no vayamos a pensar nada raro.

Pero dejando de lado estas cosas sobre política que no interesan a los verdaderos aficionados al cómic, algunos han mostrado su desconcierto ante el uso del personaje de Frank Castle para defender a los cuerpos de policía. Algunas mentes malpensadas han llegado a insinuar que el Castigador no es precisamente un firme defensor de la ley y la justicia, y que se trata tan solo de un justiciero fuera de la ley, lo contrario a lo que un buen cuerpo de policía debería aspirar. Incluso de nuevo se ha insinuado algún tipo de relación entre la policía y la extrema derecha, algo sin ningún fundamento.

Por supuesto, nadie que haya leído un tebeo del Castigador defendería tales afirmaciones. Frank Castle siempre se ha caracterizado por encarnar los valores de servir y proteger y del respeto constitucional en los que cualquier policía del mundo se siente reflejada.

Otros han ido más allá en su atrevimiento insinuando que Frank Castle no solo no es un agente de policía ejemplar, es además un asesino en serie. Cualquier fan estará de acuerdo en que matar a gente de forma organizada cumpliendo siempre un patrón similar y seleccionando a las víctimas debido a causas que tú has elegido no es ser un asesino en serie.

Por supuesto, todo esto son lecturas políticas de un personaje de ficción que claramente no tienen cabida para un verdadero fan.

Para los aficionados al Punisher toda esta historia es motivo de celebración. Ojo, no por la muerte de un agente de policía, ¡nada más lejos!, sino por ser una muestra más de un mundo que camina hacia la perfecta normalización del cómic y los superhéroes en nuestro día a día. La semana que viene hablaremos sobre otro héroe incomprendido y al que las fuerzas armadas de Francia han querido homenajear: Norman Osborn.

Por si las Fly

Sabemos que lo estabais esperando. No se ha hablado de otra cosa en este fin de semana. Sí, también a nosotros nos ha sugerido un post el estreno en Netflix de Evangelión porque…

¿Qué? No entendemos a qué os referís. ¿Qué ambigüedad sexual en la traducción? No, a ver, el de traductor es un oficio MUY complicado porque saben que jamás lograrán reproducir exactamente lo que dice en el original. Por eso los traductores son siempre gente tan humilde. Jamás usarían su posición para darle un sesgo a la obra, no es como si de eso hubiera ejemplos en absolutos de ningún tipo de libro, y, por supuesto, todos sabemos que en ningún momento de la obra hay nada ni remotamente sospechoso, si ya lo decía el protagonista.

El resto no es más que una estéril discusión montada sin duda por el lobby gay que no contentos son señalar como sospechosos a gente que opina que la gente trans y no binaria tiene problemas mentales y necesita de terapias de conversión, están intentando engañarnos para aprovecharse de nuestras mujeres o merecen que se saque un autobús contando la verdad a las calles, y aún tienen los nervios de acusar de retrógados a alguien que hace algo de esto, encima se empeñan en buscar dobles significados en obras que, obviamente, ofrecen una explicación más sencilla.

Como la amistosa masculinidad de los vestuarios,

los malentendidos propios de los tropiezos y torpezas de la edad juvenil que conducen al asma,

las fraternales muestras de ayuda a los enfermos con fiebre que solo quieren que se les cante Sana, sana, culito de rana al oído,

Y, en fin, todos esos momentos que todos hemos vivido en el instituto o la universidad o el seminario.

Sin contar, por supuesto, con que además una cosa es el manga y otra el anime. Que aquí ya sabemos que una cosa es que algo sea Oficial para venderlo u Oficial para que lo que nos muestra sea Canon. ¡Como si fuera lo mismo!

¡No, no, no!

El auténtico problema de la subida a Netflix es que se han saltado Fly me to the Moon. Eso SÍ que es un problema real.

Sobre todo porque significa dejar al público a merced solo del opening. Que ya sabemos todos lo soso que era.

Eurovisión, ya sabéis como es.

Por suerte esto me sirve para llegar hasta donde quería. Sí, todo esto ha sido el opening. ¿Veis lo que os decía?

Porque tardaron, pero acabaron entendiendo que esto no iba a ningún lado. Así que en 1995 un grupo de productores (Yoshio Nomura y Yorisama Hisatake) y músicos (sobre todo Eizo Sakamoto, pero también She-Ja, Take-Shit, Katsuki, Masaki, Syu…) decidieron que a los openings les hacía falta algo más de ritmo. Y, claro, de ahí nació

¡ANIMETAL!

El grupo -bueno, más bien no-grupo, pero ya sabéis- duraría hasta 2006 y haría más de 150 versiones de clásicos. Que ya podrían aprender los de aquí, a ver para cuando Gigatrón haciendo una versión de Los Fruitis.

Por supuesto ellos se fueron a mezclar lo más conocido…

con otras algo menos…

Como decíamos, para todos los públicos…

pero todos,

todos.

Ah, sí, es que sacaron proyectos paralelos. Salió Animetal Lady que cambiaba a Sakamoto por Mie de Pink Lady. En teoría para hacer versiones de shojos, series infantiles y similares en los que la vocalista original fuera mujer. No por la frágil masculinidad, claro, sino por fidelidad histórica. Vamos, no os pongo la versión Animetal de La Abeja Maya porque no he encontrado un vídeo que no la tenga independiente del álbum completo prefiero que vayáis descubriendo por vuestra parte todas las maravillas que ofrece el proyecto. Aunque sí que os voy a poner esta otra:

También hubo un Animetal USA porque a ver quién les dice a los USA que la Liga de la Justicia es Internacional. Que se montaba también sus cosillas, desde versiones propias de Comando G

a medleys de, por ejemplo, Caballeros del Zodiaco

¿Qué?¿A que os estáis acordando de cuando hice el repaso de las diferentes versiones de una misma canción según el país? Ya sabía yo. Precisamente por eso siempre está bien recordar esta.

Pero lo importante, ante todo, es que os quede claro que sea una serie más clásica a la que meterle más cencerro

o más moderna para conectar con lo que se lleva ahora…

(al menos hasta 2006) lo más sencillo es que tenga una versión en Animetal. Y si no es por ellos, por alguno de los grupos a los que inspiraron.

igual que ellos mismos no tendrían problemas en hacer mezclas de diversas canciones buscándole unas u otras temáticas.

¿Todo esto para qué? Ya, ya sé, vosotros hubierais preferido un posteo lleno de youtubes repasando la trayectoria de las Charm. Pero eso será otro día. Hoy toca esto porque creo que deja bastante claro que si vas a quitar Fly me to the moon lo mínimo que puedes hacer es aprovechar para sustituir la canción del principio por

Al fin y al cabo si algo puede pedirse en esa serie es…

¡MÁS METAL!

¿Qué? ¿Mejor tratamiento de…? ¡NO! ¡NO OS ESCUCHO! ¡SUBO MI ANIMETAL A VOLUMEN BRUTAL! ¡LALALA!

¡MÁS METAL!