Lectus interruptus

Pocos suelen acertarlo: serie de Vertigo de 75 números, todos con el mismo escritor. Primera pista: su número 50 fue dibujado por P Craig Russell.

Por si acaso les doy la segunda pista, que para mi ya es inequívoca: con otra ortografía, su título podría ser el nombre de una tienda de ultramarinos.

¡Pues van, dudan, y al final se confunden!

(aunque debo reconocer que en la segunda pista en vez de “ultramarinos” tendría que haber dicho “iluminación y diseño“)

 

Bien es cierto que la fama de esta serie se ve eclipsada por originarse como spinoff de otra también bastante popular, pero debo decir tras haberla leído que la prosa de Carey en Lucifer le pega catorce mil vueltas a la de esa otra serie de la que usted me habla. Así de claro. Lo de molar más o menos, ya tal.

Eso sí, la lectura de la serie en la edición de Planeta me ha vuelto a recordar por qué odio la lectura en tomo.

Y es que he seguido página a página, episodio a episodio, las andaduras del portador de luz y acompañantes, sus auges y caídas, su evolución, sus decisiones. Me he maravillado, asqueado, emocionado, al ritmo de lo que se me iba contando. Y a medida que quedaban menos tomos por delante me iba preparando para el final, la despedida, para ese momento en el que toca recogerlo todo y quedarse con el buen recuerdo del trayecto vivido y el punto de destino. Por mucho que uno sea lector lento (os lo repito, os hablo en 2017 de la edición de Planeta) todo termina llegando, el último episodio, la despedida. Carey recoge, el ángel rebelde dice adios. Fin.

Y al tomo le quedan todavía cincuenta páginas, pues si Lucifer terminó en 2006, se incluye al final del tomo un especial publicado en 2002: Lucifer: Nirvana.

Un especial en el que las circunstancias de los personajes no tienen nada que ver con la de unas pocas páginas antes, pues ese especial tenía sentido en su momento, ni antes ni después.

En definitiva, lo que podía haber sido una experiencia lectora redonda queda truncada por la inclusión sin venir a cuento de un especial fuera de sitio que te saca del momento. Como cuando se veían películas por televisión y tras el fin de una enlazaban cortando créditos con la siguiente. El verano pasado lo hacían en Cuatro con el Blockbuster infantil enlazando con comedias adultas de lenguaje grueso.

Que sí, que el especial del final podía estar bien, que no debería haber para tanto. Pero lo hay. No es sólo porque no se hubera publicado en el momento en que tenía sentido, varios tomos/años antes, sino porque colocarlo tras el momento emotivo de la clausura de la historia arruina la experiencia que los creadores buscaban.

(Bueno, lo que Carey buscaba era irse a escribir X-Men y Ultimate Fantastic Four, a ver si eso de escribir le daba dinero de una vez, pero esa es otra historia)

Por eso siempre, siempre, preferiré la lectura de la grapa sobre el tomo. Porque soy yo el que puede imponer el orden de episodios regulares, especiales y Annuales, y arbitrar una solución en caso de conflicto (como entre qué páginas de qué grapa de La Patrulla-X decido ubicar el clásico cruce con Alpha Flight). La elección, para bien o para mal, será mía, no de otro.

¿Que si estoy siendo demasiado pejiguero? yo diría que no, pero allá cada uno con su umbral de tragaderas, que cada uno se indigna con lo que le sale.

Y que se puede argumentar que la culpa no es de Planeta. Ni tampoco de ECC, aunque haya hecho lo mismo en su edición, pues ambas siguieron el modelo de publicación de los tomos americanos y en ellos ese especial de 2002 estaba puesto en ese mismo sitio. Ya, pero en origen publicaron los tomos después de haberlo hecho en grapas. Y en las grapas no retuvieron cuatro años el especial, sino que lo sacaron cuando tocaba. Los que adquirieron los tomos lo hicieron por decisión propia, pues habian podido elegir entre una edición u otra, una elección que en el caso de Lucifer en castellano se nos negó.

Por eso repito lo de Viva la Grapa. Y a lo mejor es por eso por lo que últimamente menos material de ROB! se termina publicando en tomo. Ey, si es por esto bien hecho.

Aunque admito que mi enfado viene también por que el especial estaba dibujado por uno de esos artistas que no soporto.

John J Muth.

Correcto en las formas, en la anatomía, en el manejo del color, de la composición. Pero aún así frío, aburrido, sin alma. No llega.

¿No os pasa a vosotros con otros autores? que pase con nota en casi todos los campo pero que el resultado final no mole. Mi ejemplo más claro es Aaron Lopresti, dibujante de varias series y limitadas de corta vida sobre todo en DC, que a primera vista parece atractivo pero tras unas pocas páginas suelto el bostezo, sin poder explicar qué le falta a su trazo para que mole. Es algo que se tiene o no se tiene, y hay artista que no lo tienen por mucho que lo intente.

Con John J Muth me pasa eso.

(y si alguien pensaba rebatirlo con lo de Kaos & Lobezno: Meltdown, recordaros que fue pintado a medias con Kent Williams, y si lo repasais comprobareis que las partes que molaban las dibujaba este último)

Que algunos podéis pensar otra cosa, claro. Porque John J Muth está sobrevalorado. Un ejemplo:

 

Cuando esto mismo lo hace Greg Land bien que os quejáis ¿eh?