Bac-1 (vose)

Tras Kylie y Kendall, posiblemente el Jenner más famoso sea Edward. Y hay motivos.

Que vale que aquello de asociar las pústulas en las vacas con la respuesta de superación de determinadas infecciones tuvo su cierto mérito, vale. Y pergeñar que en la sustancia purulenta de aquellas ampollas podría encontrarse el agente que había ganado la batalla al microbio invasor también tuvo su gracia.

Pero lo verdaderamente grande tras aquello (que tal como ha sido contado, los capitanes a posteriori pensarán que tampoco era para tanto, que era bastante evidente), fue convencer a la gente de que dejarse pinchar con una aguja empapada de aquel pus de vaca iba a traer beneficios para su salud (aunque más que de salud o bienestar, entonces se hablaba de supervivencia).

Convencer a la gente. Tarea difícil, pues hay gente para todo.

Algo más de 200 años después, estamos viviendo un ejemplo de sociedad en la que todavía no hay cura para una importante enfermedad de transmisión aerea. Y hay gente que ya manifiesta que cuando se ponga a disposición pública una vacuna contra la misma, no va a someterse a la vacunación.

Exponen motivos para ello, que voy a tratar de condensar en una sola oración: la vacunación masiva de la humanidad es una estrategia promovida por Bill Gates y su mujer Melinda para inocularnos unos nanochips que mediante 5G podrán controlar nuestros cuerpos y mentes.

Si es así, tiene sentido no vacunarse. Pero ¿es así?

Dejando de lado motivaciones malignas que me sobrepasan (¿para qué querría la gente que ya domina el mundo dominarnos todavía más? ¿pura maldad? ¿aburrimiento?) o cómo funciona la próxima tecnología de comunicación, hay un punto en el que el argumentario se cae, que es la posibilidad física de la operatividad de esos malvados nanochips con el propósito que les suponen.

Pues si bien existen desde hace tiempo aparatos transpondedores muy muy muy diminutos capaces de emitir una señal determinada, algo muy diferente es poder recibir una señal controladora y actuar en consecuencia. Los factores limitantes más obvios en este caso son el tamaño de una bateria y de una antena. El chip en ese caso es lo de menos. En cambio, la energia necesaria para su funcionamiento requerirá una pila que superará en mucho el tamaño del chip. Y no hablemos del de una antena receptora. Disimular eso en una solución inyectable no parece factible. El aspecto de la jeringuilla sería el de una botella de licor chino con el lagarto dentro. Si para vacunarnos contra la covid tuviésemos que pasar por quirófano no os diría que no, pero con las leyes de la física imperantes hoy día, chips inyectables con esa intención no son factibles a escala nano.

-Vaya, vaya, otros que se suben a la corriente progre de opinión imperante.

Disculpa, voz en off, pero no se trata de una opinión, que a mi tanto me da, hablo más bien de hechos.

-Sí, sí, de hechos pero sesgados. Pues tú mismo te has limitado a las leyes de la física que nos afecta.

Exacto, es una cuestión de tamaños, pues si un dispositivo así pudiera hacerse, por más miniaturización que haya existen cuellos de botella…

-¿Y que hay del Microverso?

¿ein?

-Esto va de tebeos ¿no? aunque cada vez más tengáis otras agendas. En el Microverso todo es más diminuto ¿verdad? tenemos universos contenidos en el interior de un átomo. Es posible por tanto tener dispositivos de control altamente sofisticados, con sus baterias y antenas, que fabricado en el microverso tuviera allí el tamaño de un autobús y en nuestro universo no pasara de la micra de espesor como mucho ¿estoy en lo cierto o no?

Bueno, me alegra que leas tebeos de los Micronautas.

-Hay que leer para estar enterado. Nuestros argumentos tienen bases fundadas y sólidas.

Pero veo que dejas de lado un factor que no es baladí, que es el acceso al Microverso.

Aunque cambiamos de escala, pues ahora volvemos a hablar de grandes cantidades de energía para acceder a la Fuerza Enigma, como aquel pozo del Profesor Prometheus. Algo futurible en tebeos de 1979, pero no imposible 40 años después. Bill Gates puede hacer eso y más con su fortuna.

Podría estar de acuerdo con eso, pero sigue habiendo un gran problema. Y es que siguiendo la aventura de aquellos tebeos, la Fuerza Enigma para acceder al Microverso no está desprotegida, sino que hay un ente que controla el acceso, el Viajero del Tiempo, que tiene un poder que igual al del mismísimo Capitán Universo. Y no lo digo por decir, me baso en los mismos tebeos que citas.

-¿Me dices que el Viajero del Tiempo les impedira….? BWA-HA-HA-HA-HA!!

Menos risas y más argumentos, que creo que lo haces por no tener otra salida.

¿Pero tu te miras los tebeos que lees? ¿Acaso a estas alturas te tengo que decir…

…con QUIÉN está el maldito Viajero del Tiempo?

-Llevan mucho tiempo planeando todo esto, te lo puedo asegurar.

Bulanadi Challenge

Hola ¿cómo va? ¿tenéis lecturas? que os duren pues.

Pero por si el tiempo libre se os echa encima os ofrezco dos alternativas.

La primera es un enlace a miles de posteos gratuitos (por búsqueda, por meses, por categorias o por etiquetas, todo en la columna de la derecha)

Y ya el segundo es un pasatiempo visual, el Bulanadi Challenge.

Esto surgió porque en un post de hace mucho tiempo (muchísimo, lo escribí al sol tomando un refresco en una terraza de un parque público, imaginad) os mostré el atractivo de una portada de Pat Broderick para Micronautas, un gancho que no se mostraba tan molón en el interior de la historieta. Al rato me percaté que la diferencia entre cubierta e interior radicaba en el entintador de lo de dentro: Danny Bulanadi.

Hola. Se trata de un entintador con un estilo muy marcado, que suele fagocitar el trazo del pencilero de turno. Y de esto trata el pasatiempo. A continuación os muestro diez imágenes de la serie de Micronautas, todas ellas correspondientes a la primera página del primer número dibujado por un artista, y cubiertas por la tinta de Danny Bulanadi. El reto consiste en acertar de qué artistas se trata. De los diez, nueve son conocidos, y al menos tres tienen un estilo bastante característico. Como pista piadosa, tras las imágenes dejo los nombres de los artistas para que podáis asociarlos con las figuras en los comentarios. Si alguien las acierta todas, decirle que es un tramposo.

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A primer vistazo ninguno ¿verdad? pues abajo os dejo los nombres de los diez dibujantes para que hagáis la asociación de numeros y letras.

A. Luke McDonnell

B. Pat Broderick

C. Kelley Jones

D. Mike Vosburg

E. Val Mayerik

F. Gil Kane

G. Butch Guice

H. Keith Giffen

I. Steve Ditko

J. John Garcia

Va, que se rumorea que si alguien los acierta todos nos sueltan antes. Y si no lo conseguís, al menos os habréis aprendido la alineación del grupo de memoria.

MICRONAUTAS 32

1981. Oficinas de Marvel Comics. Despacho de Louise Jones y Roger Stern, editores.

-Lo que yo te diga, Louisita, editar está bien, incluso puede ser un placer culpable lo de ir señalando los fallos de los demás y hacerles corregirlos, pero ya que te dedicas a esto y estás todo el día con papeles delante, píllate también un rato para guionizar algo tu misma. Así te sacas un dinero, que tal como dibuja ese marido nuevo tuyo tardará en que le den un encargo regular bien pagado.

-Pues tienes razón, con un poco más de rodaje y viendo cosas que hacen los demás, igual en breve les digo de pillar algo.

-Lo que yo te diga, Louisita, lo que yo te diga ¿eh? ¿quién hay ahí en la puerta? ¡pero si es ni más ni menos que nuestro dibujante estrella de Los Micronautas, Pat Broderick! ¿Qué passa, Bro’?

-Hola, Roger. Hola, Louise.

-Pasa, pasa y siéntate ¿qué nos traes? precisamente antes le contaba a Louisita lo alucinante que era que estéis sacando un título basado en unos juguetes que no conoce apenas nadie ¡se venden más los tebeos que los muñequitos! como no puede ser de otra forma, claro, la industria es así y no va a cambiar. Cuenta, Bro’.

-Pues os traigo la portada del número del mes.

-El número, a ver…el 32. Bill y tú llevais ya unos meses dando vueltas por el microverso, dejando atrás los superhéroes puros y duros y haciendo algo más en plan fantasía ¿qué amenaza acecha a nuestros queridos personajes esta vez, Pat? sorpréndeme.

-Mira, este mes se enfrentan a un oso místico.

-Vaya, Pat, es un concepto atrevido y original, ciertamente . Oye, Louisita ¿qué está apuntando?

-¿Yo? no, no, tomaba notas, simplemente, cosas…

-Me gusta sobre todo el símbolo del pecho en el oso, centra la composición y hace que la vista se vaya ahí al mirarla.

-Sí, es una runa mística muy importante para el microverso y hemos pensado que puesta ahí se notaría su importancia. Luego he usado un recurso arriesgado para que la mirada del lector migre al cuadrante inferior izquierdo, con la intención de que…

-…con la intención de que nadie note de que has puesto cinco garras en una zarpa y sólo cuatro como mucho en la otra ¿no es así, Pat?

-Canastos, Louisita, yo ni me había fijado todavía que el oso tenía garras ¡oye, Bro’, tu truco funciona!

-Sí, es que me quedaba sin sitio y se notaba demasiado, así que puse un anzuelo…

Tranquilo, Pat, nadie lo notará. A lo mejor alguna chica, pero estamos en 1981 y no hay chicas que lean tebeos.

-Ni lectores con novias. Podrán pasar décadas, Bro’, tranquilo por eso.

-Sólo una cosa, Pat.

-Dime, Louise.

-Dentro, en la historia, tápala ¿vale? que los planetas polares son muy traicioneros.

-Tranquila, me hago cargo.

(haz clic aquí para solventar la duda que te reconcome, las respuesta es cinco)

Los Cuentos de la Tía Vazquez

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   Queridísimos niños, vivimos tiempos de crispación salvaje. Disturbios callejeros por los resultados de los PicADLOs. La Pantoja en el trullo por culpa de Sark. Enfrentamientos entre gobierno y oposición a cuenta del sentido del post de J Calduch. Guerras internas entre editoriales y packagers por el descontrolado crecimiento del Euribor. Rumores de un próximo Hormigas Blancas dedicado a Cels Piñol…

   Y es por ello, mis adorados pequeñuelos, que E. Martín ha acuidido a mí en busca de auxilio (guiado sin duda por la sabiduría de ROB!) y me ha suplicado que traiga la paz y el sosiego a las turbulentas aguas del mundillo.

   Tan hercúlea tarea está por encima de mis posibilidades, mis chiquilines. Diso no me llamó por los caminos de la diplomacia. Sólo me enseñó a contar cuentos. Y eso es lo que voy a hacer.

    Érase una vez el espacio. Érase una vez su patrulla. Érase una vez un señor llamado Go Nagai que vivía en el país del sol naciente, también llamado Japón (igual que la canción de Mecano). Y Go creó una serie de dibujos animados que llegó a hacerse muy famosa llamada Mazinger Z en la que se narraban las apasionantes aventuras de este caballerete:

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   Y sucedió que debido al éxito de su empresa, Nagai-san creó otras series como Cutie Honey, que también narraba apasionantes aventuras, pero (ejem) esa es otra historia…

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    Go volvió al género de los robots gigantes para continuar la saga de Mazinger y crear nuevas sagas como Steel Jeeg.

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   Y como éra habitual en la época, y no ha dejado de serlo hoy, una empresa juguetera japonesa llamada Takara decidió fabricar muñecos de tal serie con el fin de dejar secos a los padres de los pequeños espectadores, futuros frikis gastadores de su propio sueldo (no me extraña tal malicia, se llama igual que un villano de James Bond).

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   Y, como ya entonces comenzaba a ser la norma, una empresa juguetera norteamericana llamada Mego, no dando a basto con la fabricación de muñecos basados en superheroes que arruinarían la economía de frikis desesperados por ajustar cuentas con su infancia treinta años después, decidió ampliar su oferta vendiendo en occidente unos juguetes japoneses llamados Microman.


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   Pero mentes preclaras en Mego decidieron americanizar el nombre de la línea. Con lo que los niños gaijin jamás gozaron de los juguetes de Microman, sino de los Micronautas.

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   Y dado el éxito arrollador de la nueva línea, mentes aún más preclaras de Mego decidieron incorporar a la línea de los Micronautas las figuras de Steel Jeeg de Takara.

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   Y aconteció que Stan Lee, sin duda demostrando el acierto que años más tarde le llevaría a abrir sus puertas editoriales a la Genialidad! de ROB!, llegó a publicar un cómic basado en los Micronautas…

…pero eso es otra historia…

   Y he aquí la moraleja de este cuento, pequeños y pequeñas. He aquí la razón de que estos dos muchachotes se parezcan tanto:

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   No, no es que les haya hecho el lifting el mismo cirujano. ¡ES QUE SON HERMANOS!

   Y cuando hayais digerido tal hecho, leed aquí cómo el juguete de Koji Kabuto es primo hermano de Optimus Prime…