Lo que hice el último verano (II)

Entre los tebeos que me leí estaban este tomo de Thor y este otro de Snoopy

La rehén más hermosa #thor184 #marvel #los70

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Lady Sif, el justo trofeo #thor187 #marvel

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Una sutil forma de sugerir a Lady Sif que quizá esté hablando demasiado #thor195 #marvel

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El Hombre Absorbente no pelea con chicas #thor206

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¡No lo es, Charlie Brown! ¿Quieres dejar de ser tan chungo? #peanuts1992

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Los uniformes de Quasar

Cuando Quasar estrenó serie propia, allá por 1989, lo hizo con su uniforme tradicional heredado de su etapa como Marvel Boy

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Pero los 90 eran época de cambios, y no sé si se le ocurrió al guionista Mark Gruenwald, al dibujante Greg Capullo o si vinieron órdenes de arriba, pero Quasar cambió de uniforme a la altura del nº18

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A pesar de las elogiosas palabras escritas por Gruenwald estaba claro que el uniforme era más feo que pegarle a un padre, y Quasar sufrió un segundo rediseño tan solo medio año después, en el nº25

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Por aquel entonces se publicó un tebeo del que muchos habréis oido hablar (sobre todo en 2018), El Guantelete del Infinito. Y el cambio de Quasar fue tan apresurado que mientras que en los cruces de la serie regular con el Guantelete Quasar lleva el uniforme nuevo, en la miniserie troncal del evento… Bueno, parece que nadie les avisó del cambio

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Mark Gruenwald, como buen enfermo de Marvel, parcheó este atentado contra la continuidad en el nº28 de la serie del superhéroe cósmico, haciendo que Wendell Vaughn… se equivocara de uniforme

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Sí, así de sencilla es la explicación de Guenwald al cambio de uniforme en El Guantelete: ¡no fue un error del dibujante, sino del propio personaje! ¡GENIAL!

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Esta semana Mark Gruenwald hubiera cumplido 65 años. ¿Hace falta decir lo mucho que le echamos de menos en este blog?

Metropolis Fashion Week

El reciente anuncio de retorno a los tradicionales calzoncillos por fuera pone nuevamente de actualidad al superuniforme.

Y es que el reemplazado Nuevos-52 es probablemente el traje que más haya durado si contamos sólo versiones que intentaron hacernos creer que eran definitivas. Ciertamente el Último Hijo de Krypton™ viste uno de los diseños más icónicos del séptimo arte.

Uno cuya inalterabilidad salvo pequeños detalles sólo rivaliza con el spandex de Spider-Man o los pantalones hechos cisco de Hulk. Básicamente los cambios que se han ido produciendo se han limitado al tamaño del logotipo o al número Pantone de sus colores.

No es de extrañar, por ello, que el mayor cambio que se ha producido en su singladura, el que sigue siendo recordado décadas después y seguirá siendo objeto de estudio de investigadores futuros no se produjera en su ropa sino en su corte de pelo.

Como ya os veiais venir…

…estoy hablando del legendario supermullet.

Ríos de tinta se han vertido sobre papel comentándolo. Oceanos de electrones fluyen por la Red de Redes™ analizándolo. No voy aquí a desglosar sus virtudes o defectos, me limitaré a señalar que el consenso es que algo así sólo podría haber sucedido en los enloquecidos años noventa. Pero ah, amigos adláteres, existe otra gran década de los tebeos. La década olvidada por todos cual tierra paralela de versiones furry de superheroes. Esa década tan ignorada y despreciada que parece mentira que apenas ocho años nos separen de ella.

La década cero-cero.

Y de hecho ni siquiera había comenzado cuando en agosto del 2000, en un episodio de relleno de una serie de Flash que aguardaba impaciente el desembarco de Geoff JOHNS!, un visionario Ron Lim nos regaló con un cambio de aspecto del Hombre de Acero™ todavía más innovador que el supermullet. Sólo los más avezados exploradores de los profundos recovecos del canon deceita conocemos su existencia y mantenemos vivo su recuerdo.

Porque el mundo debe saber que en el episodio 163 del segundo volumen de Flash, durante un instante tan fugaz como glorioso…

…Kal-El lució unos ESPECTACULARES pendientes de oro con forma de S de Superman “esperanza” en kryptoniano.

Un iconoclasta y rompedor look que, ay, los anquilosados responsables de la DC, demostrando nuevamente su pertinaz falta de perspectiva, desaprobaron de inmediato volviendo al tradicional y aburrido aspecto libre de piercings en menos de lo que canta un pájaro azul de Krypton..

Tekno Logia

Los Noventa fueron La Explosión. La explosión de las historietas molonas, la explosión del manga, la explosión del color informático. Los avances tecnológicos fueron aprovechados por la industria como gasolina para avivar esa explosión. Y estos avances se aplicaron, cómo no, a todo lo aplicado al diseño editorial. Correos de los lectores con fuentes y fondos de colores caleidoscópicos, publicidades epileptizantes, y mucho, mucho horror vacui. Cualquier hueco era aprovechable para poner un efecto, un fondo, un gráfico, un letrero. Que se notase que no faltaba de ná. Eso de que lo simple es elegante se lo inventó la gente simple. Y es que en aquella época efervescente cualquiera podía dedicarse al diseño a poco que se manejase algo en el Geocities.

htmls, CD-ROMS, modems…, toda una novedosa tecnojerga a rebufo de una autopista de la información que iba camino de ocupar más discos que la mismísima enciclopedia Encarta.

Y lo más de lo más en aquel entonces, combinando diseño, historieta y manganime…

Diseño molón es poder meter el código de barras y que el ojo apenas llegue a percibirlo

…tenemos publicidad de cromos de Dragon Ball Z en las contracubiertas de los cuadernos de historietas ¿dije “cromos“? ¡Cielos, no! ¡los cromos son cosas de carrozas, no como nosotros que vamos a cambiar de siglo, de milenio! ¡esto no son cromos, son Cards! ¡mejor aún, son Changingcards!

Eh, y nada de pensar que son dibujos de palo, que aquí hay tecnología, nada que ver con aquellas Tarjet Cards que se sacaron los de Ediciones Este dibujadas por algún familiar. No, lo nuestro es lo último de lo último…

…tecnología screener, titis.

 

(y no, no pone “Ilmágenes”, lo primero es un signo que antes se usaba cuando las exclamaciones…)

Matematicalendario

No nos cansamos de alabar los Años Noventa por su influencia en los comic-books. Nunca un nombre de década ha dicho tanto. Y pocos autores han definido esos Gloriosos Años como ROB! Liefeld. Y como ROB! inició su Gloriosa Andadura ante el gran público con Halcón y Paloma se tiende a encasillar a obra y personajes como noventeros.

Pero que no os engañen músculos y pistolones. La Mítica Miniserie Original data de 1988, y la serie regular derivada de la misma, cuya primera portada teneis arriba, es de 1989. Se trata por tanto de una serie ochentera.

La diferencia entre ochentero y noventero es radical y drástica. De hecho, la serie regular de Halcón y Paloma (1989-1991) constituye un mirador de excepción para darse cuenta de ello. La primera escena de la primera página del primer número, dibujado por nuestro amigo Greg Guler, grita “¡Ochentas!” por todos lados.

Típico escenario random de campus universitario con cemento, chavales leyendo el periódico en el suelo, y sobre todo la moda. Esos ropajes, esos colores, ese entalle de los pantalones y esas camisas bien metidas por dentro. Eso era juventú. Que bien peinados ellos y cuanta laca ellas.

Es ver a estos muchachos tomando un malteado tan formales, tan sonrientes, tan pulcros, con tan buena educación, que casi dan ganas de votar a Ciudadanos ¿cuándo se echó a perder nuestra juventud universitaria?

La estética ochentera impregna todo este episodio de 1989. Claro ejemplo es este duro inspector de policía. La dureza viene demostrada por el mullet, los walkman y ESA CAMISA.

Esa camisa. No había color informático todavía, pero ser colorista en los Ochenta era deporte de riesgo.

En episodios posteriores, siempre en 1989, se mantiene la tendencia estética en protagonistas y secundarios.

Camisas por dentro, hombreras, peinados, diseños en los jerseys…fue por esa época por la que Romita Jr se desmelenaba cambiando uniformes en la Patrulla-X.

 

Hasta que nos plantamos en el número 22 de la serie, con fecha de portada Marzo de 1991, aparecido en tiendas en Enero. El primer episodio de la serie en la década de los Noventa. Sí, al igual que el siglo XXI comenzó en 2001 las décadas no empiezan por cero, sino que terminan. Aunque este número no lo dibuje Guler, fijaos en la portada:

Dureza, energía, dientes, gafas de sol y barba de tres días. Testosterona. Bienvenidos a los Noventa. Casi seguro que el nombre del malo en dos palabras en vez de en una sola fue un error de transcripción.

Y en el interior el bueno de Hank/Halcón que va dejando atrás su pulcritud ochentera.

¿Que si el cambio fue tan radical? acabamos de ver el número 22, volvamos al 21, del mes anterior ¿era ochentero?

Lo era.

Pudo haber sido casualidad, por el cambio de dibujante… Vale, pues vamos entonces con el último número dibujado por Guler, el 27, con fecha Agosto de 1991. No es sólo la barba, no.

Es que Hank ya nos lleva la camiseta por fuera.

Y nuestro amigo inspector…

Uniforme, pistola, barba y el mullet recogido en coleta.

No hablamos de una evolución de décadas o años, sino de un número al siguiente, de un mes al siguiente, el mes que marcó el paso de los Ochenta a los Noventa.

CONCLUSIÓN: Los Noventa eran TAN importantes y necesarios que llegaron en seguida. No le dieron a los ochenta ni tiempo a empaquetar y despedirse.

AVIV s’Ö9!!

El Universo DC se pone en línea (I)

Los cómics de DC de enero de 1995 vendían al público las bondades del nuevo servicio que la editorial ofrecía a sus lectores: DC Universe Online (a través del por entonces todopoderoso AOL, claro) donde podías hablar con el personal de la casa. Eso sí, aunque te prometían la llegada inminente de Mark Waid, Garth Ennis o Denny O’Neil de momento te tendrías que conformar con Kevin Dooley o Scott Peterson

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Y para moverse mejor en este nuevo medio, el compi Dooley te ofrece una guía de la jerga que se marca la basca para estar al loro

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Y lo que de verdad da ternurica es cómo se imaginaba la gente de DC que sería comunicarse con los lectores en tiempo real. ¡Todo parecido entre esto y Twitter es pura coincidencia!

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Back in Black

De Iron Man hasta aquí han pasado 10 años. Lo que pasa es que parecen más porque con los grandes éxitos siempre suceden estas cosas. En cualquier caso también son 10 los años desde Hancock, así que cuando se ha estrenado Pantera Negra podía parecer que llevábamos una década sin películas de supes protagonizadas por personajes de color. Y, efectivamente, así era. Aparecía alguno u otro de secundario, o en películas de reparto que ahí sí que hay sitio para todos. Bueno, menos los asiáticos. Y los nativos americanos. No, homosexuales tampoco. No, tampoco diversidad funcional…

Aparecían en películas de reparto que ahí sí que hay sitio para un tipo concreto de gente de color y sin pasarnos. Pero aparecían.

En cualquier caso, estamos hablando de papeles protagonistas. Y es que aunque ya sepáis que nunca fue fructífera la relación de los superhéroes y el cine, si hablamos de protagonistas de color menos todavía.

Espera, ¿de color? ¿De color negro? Sí, pero no solo. Lo que pasa es que si prefieren otras denominaciones, ¿qué nos cuesta? Otra cosa sería no entender esto, o no entender por qué se usa el término afroamericano y cómo significa americano de origen africano frente a africano que es, bueno, africano de origen africano. Por ejemplo, El Halcón o Killmonger son afroamericanos. Pantera Negra o las Dora Milaje son africanas. Creo que eso está claro para todos.

Bueno, siempre y cuando no seas Mónica Zas o trabajes en El Diario, que para eso les da exactamente lo mismo que esto lleve subido desde el 1 de agosto de 2016.

No lo han cambiado pese a que se les haya explicado que está mal. -El porqué debería ser obvio leyendo el mismo artículo, pero ya sabemos que en la Prensa Bienqueda es más importante otras cosas.- Igual que sabemos que lo que sí define el carácter de un medio es el modo como se enfrenta a los errores.

Pero volvamos a las películas, que una cosa es que esté todo relacionado y otra muy distinta que no se cuente. Porque todo esto nos puede servir para hacer un poco de memoria. Al fin y al cabo la primera película con un Black en el superhéroe es Abar, the First Black Superman (1977). Estrenada un año antes que el Superman sin adjetivos, en realidad esta es una más de las películas dentro de la blaxploitation, ese movimiento de los setenta que tantas tardes de gloria nos dio, de Sweet Sweetback’s Baadasssss Song (1971) a Disco Godfather (1979) pasando por Super Fly (1972) y sus secuelas (esta sí, muy lejos de los superhéroes, qué le vamos a hacer) o Cleopatra Jones (1973) y que aún soltaría en los ochenta perlas como The Last Dragon (1985).

En el caso de Abar nos trajo a un guardaespaldas al que el padre de una familia con problemas -que resulta que es algo así como un científico loco- le da una poción que le otorga superfuerza y otras habilidades con las que puede combatir el crimen. Bueno, a algunos criminales. Y depende de la definición. Ya. Años complicados. Como siempre.

Como la historia detrás de la creación y produción de la película es complicada -en un resumen muy rápido diremos que acabaron teniendo que vender sus derechos, que uno de los creadores era un chulo y que parte de la película se rodó en localizaciones… ahm… funcionales…- fue cambiando de nombre con los años.

Originalmente -en 1975, el año en que se tenía que haber estrenado. Una producción difícil ya os digo- era SuperBlack. En los noventa le cambiaron el nombre a In your face.

Ya, como para ir a verla.

Y, a ratos, parecía que querían que solo se la llamara Abar.

Pero el caso es que esta fue la primera película de señor de color con superpoderes. Aunque en aquel entonces lo vendieran como de Ciencia Ficción. El poder de la música, supongo. Por supuesto con el tiempo el hecho de que los superhéroes hayan tenido cierta relevancia o que se llegue a enfrentar a nazis de los que llevan esvásticas -espera, ¿a estos sí les podemos llamar nazis, no? Quiero decir, llevan esvásticas y luchan contra gente de color. Nadie sería tan idiota de hablar de espiritualidad tibetana y movimiento ciudadano. ¿Verdad?- ayudó a un mínimo interés en su recuperación

Sí, el trailer deja bastante claro que en esta película el villano es Donald TRUMP! ¡Es broma! En los setenta TRUMP! tuvo que ir varias veces a los tribunales por negarse a venderle casas a la gente de color. Independientemente de cuánto dinero tuvieran, sí. ¡Él nunca les hubiera vendido la casa!

Así que el nombre regresó. Y la semilla ya estaba desparramada. O algo.

El interés en la comunidad afroamericana y el éxito de los primeros intentos de hacer filmes de supes mainstream desde que los seriales mezclaran televisión y cine llevó al movimiento habitual de sacar películas con otro tipo de protagonistas más cercanos al público general. Como un pato antropomórfico parlanchín de un universo paralelo. Personajes con los que sí se podían identificar, vaya.

De modo que entre el estreno del otro Superman (1978) y el éxito universal de Batman (1989) estaban muy ocupados con personajes de otros colores. Por ejemplo, el verde. Entre las tortugas por un lado y ese montón de musgo animado por el otro parecía que serían las únicas PdC que viéramos durante la década. Ni siquiera el estreno de algo llamado DarkMan (1990) resultó ser lo que su título prometía. Llegó un punto en el que parecía que Candyman (1992) sería lo más cercano que volverían a tener a un tipo de color con poderes ajusticiando a gente blanca. Pero en realidad la llegada de los noventa significó que ese péndulo de los veinte años volvía a permitir una rendija para que hicieran películas.

De esa manera para 1993 tendríamos The Meteor Man en la que el cómico y muchas más cosas Robert Townsend reunió un poco de dinero que realizando algunos ahorros como ser él mismo el guionista, director y protagonista además del productor, le permitieron poner en marcha esta comedia con capas. E incluir en ella a un reparto en el que estaban también Marla Gibbs, Eddie Griffin, Robert Guillaume, James Earl Jones, Bill Cos¡MUCHA MÁS GENTE!

Por supuesto esto también llevaría a una recuperación años más tarde en DVD cuando quedó claro que nada vendía en supes como

un tipo vestido de verde en un contexto espacial.

Por supuesto el estreno de esta película no significa que no tomaran nota las editoriales de cómics. Sin ir más lejos Marvel hizo un presupuesto o algo y acabó siendo

protagonista de su propia miniserie. Bueno, ellos dicen que estaba claro desde el principio que serían solo seis números. Yo digo que la puerta estaba bastante abierta. Pero, en cualquier caso, supongo que esto le convierte retroactivamente no solo en una de las primeras películas de Marvel, también en el primer superhéroe del Universo Cinematográfico…

de Sony. Luego pasa lo que pasa y como los derechos eran de Townsend no se volvió a saber más de él. Quizá acabe saliendo en una película junto a Conan y ROM.

Por suerte en los noventa era ver que existía una tendencia y todos para allá. Así que si alguien estaba teniendo éxito en la televisión, habiendo sido miembro del reparto del Saturday Night Live para luego crear su propio programa de sketches, In Living Color, y tenía además un conocido que había escrito una película supertaquillera como era Pretty Woman y un clásico de culto como Cannibal Women in the Avocado Jungle of Death, pues era normal que te dieran tu propia película de superhéroes. Y de ahí BlankMan (1994)

Por supuesto para hacer una película un Wayans nunca es suficiente,¡hacen falta más Wayans! De modo que Damon interpreta al protagonista y David Alan Grier a su hermano pero ya puestos contrataron para hacer de sus versiones juveniles a Damon Jr. y  Michael Wayans. También contarton con Jon Polito y Jason Alexander -eh, no todo el mundo puede conseguir salir en Troll– en personajes negativos. Y Christopher Lawford, un miembro de la Familia Kennedy haciendo de político bueno, que no se diga que todos los blancos son retratados iguales.

 

El éxito de esta película fue casi inexistente, pero eso no paró la máquina. Que, además, tenías un montón de figuras populares de color dispuestas a mover sus proyectos. Wesley Snipes estaba empeñado en tener su película de superhéroes y lo intentó con fuerza en varios proyectos, Michael Jordan se mezclaría con extraterrestres y dibujos animados en Space Jam (1996) y Shaquille O’Neal se mezclaría en el fantástico con Kazaam (1996) interpretando a un genio. De los de un espacio chiquitín para vivir. Pero se quedaría con ganas de hacer algo más superheróico, que él era un fan de Superman de toda la vida, y así movió todo lo movible hasta lograr que DC entrara en razón. Una frase que resulta tan complicado de explicar hoy como lo era hace veinte años.

Cinco películas de Batman después, cuatro de Superman y una de su prima Supergirl, más aquella del musgo, en DC por fin consideraban que lo mismo se podía hacer otro tipo de películas, aunque sea tirando por otro Superman. Y de esas sale Steel (1997).

16 millones de presupuesto – Batman & Robin, de ese mismo año, fueron 125. Supergirl, estrenada 13 años antes, tuvo 35.- para lo que fundamentalmente fue una pachanguita para que O’Neal dejara de darles la tabarra.

Por lo menos en España supieron darnos un poster en el que aparecía lo que queríamos ver.

Pero, mira, al menos sirvió para que la segunda vez que se llamaba a una serie Steel en DC se llegara a 52 números. Mucho más que la primera, que solo había medido 5. Aquí estuvieron desde 1994 con Louise Simonson

hasta 1998…

en la que su guionista de entonces, un tal Christopher Priest, tuvo que echar el cerrojazo.

Claro que ese mismo año se hizo la película del más noventero de los héroes,  Spawn (1997), que costó unos 40 M$ y recaudó unos pocos más.

Y que tenía a un héroe principal de color Michael Jai White mediante. Al que si te descuidas no llegas a descubrir que es de color. De hecho, a sus lectores parecía que se les olvidaba de tanto en cuando. Pero mira, algo es algo.

Y si esto les sirvió para tener su propia serie en la HBO, pues allá ellos.

Por supuesto, a base de ir haciendo películas tenían que acabar acertando. Y así, tras el parón que supuso en la industria de películas de superhéroes el fracaso en taquilla de Batman & Robin en 1997 la máquina se puso de nuevo en movimiento con Blade (1998). Fue un paréntesis de películas de superhéroes difícil de soportar, pero lo logramos con gran entereza.

Blade había tenido su propia cabecera unos años antes, en 1994, durante esa maravilla de los Midnight Sons.

Diez números estuvieron a ver si los vampiros le hincaban diente a ese culito. Que visto ahora podría parecer raro pero es que no sabéis lo que el Mundo de Tinieblas hizo en lo Narrativo. En cualquier caso, fue llegar la película y empezar a tener Blade por todas partes. Por detrás

y por delante.

Que llevó a darle una nueva oportunidad con una serie para él ese mismo año…

Y otra más en 1999. No, no además. En lugar. Que una cosa es vender en el cine y otra no encontrar cancelando la serie al tercer número. Por suerte la serie de 1999 funcionó mucho mejor.

Y llegó hasta el sexto. Por supuesto en cine hubo más Blade. En 2002 llegó la 2 y en 2004 llegó Trinity. Blade: Trinity, me refiero.


Lo que facilitaría, a su vez, que se le diera una nueva serie en 2004

que llegaría hasta el número seis. Y un último intento en 2006 que fue todo un éxito. 

Llegó hasta el número doce. ¡La más extensa del personaje! ¡¡¡Eh, no os metáis con él!!! Sólo ha necesitado tres películas y 5 volúmenes para lograr 37 número en solitario. ¡Con otro volumen más seguro que Marvel le da hasta el 50 en la cosa esa de Legado!

Por supuesto uno pensaría que lo lógico sería que las editoriales pensaran que si de un personaje que ha tenido una *cof* desigual vida editorial han logrado hacer varias películas sacando pasta lo lógico sería seguir por ese camino.

Ya.

Pero volvamos a 2004 porque hay otro momento especial. Traed confeti, que tenemos la primer y única película de superhéroes protagonizada por una afroamericana. Me refiero, por supuesto, a Catwoman.

*prrrrrrtttt*

¿Qué? ¿No os gustan los matasuegras? Vale, en la película pasó casi de todo y entre esta y Elektra (2005) -que, por algún extraño motivo… pero dejémos eso para otro día- seles olvidó que las mujeres podían protagonizar series de supes en solitario. Qué cosas. En cualquier caso la verdad es que en la propia serie estaban muy ocupados a sus cosas

y en cuanto pasó el verano se metieron en el crossover de turno.  Así que el impacto de la película en el cómic fue mucho menor que el número de posters alternativos. Menos mal,  si en una de estas la editorial llega a descubrir cómo usar los millones de espectadores de las películas y series para vender cómics lo mismo el mundillo hubiera cambiado.

No digamos ya las posibilidades de que Frank Miller decidiera hacer portadas. Pero ese es otro tema y será tratado en otro lugar.

Total, que llega Hancock (2008) y con el Will Smith y todo eso de Película que es más interesante cuando te cuentan todos los líos hasta que se ha hecho que la película en sí.

Pese a recaudar una cantidad razonable de dinero para lo que había costado está considera casi como el principio del lento declive de la carrera de Smith.

De hecho, para anunciar el DVD -para los más jóvenes. El DVD era una cosa de cuando existían formatos físicos en lugar de buscar por internete las películas o contratar un videoclub digital. … … … Un videoclub es… Mira, otro día.- decidieron probar con un poster diferente.

Y de esto hace 10 años, los mismos que han pasado desde Iron Man, como decía al principio. Durante esos años unos y otros y los terceros no han encontrado un hueco que les viniera bien para estrenar una película con protagonista afroamericano.

De hecho Pantera Negra tiene un protagonista africano, bueno, más que el protagonista la casi práctica totalidad de personajes. Pero, vaya, nos entendemos. Klaw, Killmonger y Ross no lo son, son fuerzas externas a esta historia sobre aislacionismo, tribus con tiranteces y el papel de la corona. Una versión con los Borbones os ponía yo.

Así que, bueno, esta es un poco la historia. Es difícil explicar a qué han dedicado estos últimos 10 años en los que se han producido 21 películas de personajes Marvel, 12 de ellos por la propia compañía;  6 de DC y 10 de otras compañías. En total tan solo 37 películas durante la década, cantidad obviamente ínfima como para que hubiera una oportunidad de hacer una.

Que en décadas anteriores tuviéramos todas estas, o que en el año 2000 Disney decidiera realizar el telefilme Up, up and away centrado en una familia de superhéroes afroamericanos,

igual que la aparición de obras en series y otros formatos -un saludo a Black Lightning, también de 2018, que ha logrado un acercamiento diferente-  es también pura casualidad.

A ver, si has estado ocupado haciendo películas de cosas verdes -y Marvel desde 2005 tiene también la suya- es normal que se te pasen estas cosas. Vamos, el día que tenga que hacer esto mismo con un superhéroe asiático va a ser una de las entradas más cortas de la vida de este blog.

Sobre todo ahora que están saliendo críticas y taquillas y parece que habrá continuidad. Aunque no sabemos cuándo, ¡lo mismo han pensado que el éxito de esto es aguantar una década para que salga a chorro!

Porque seguro que ahora hay un montón de películas más esperando al estreno. Cyborg y todo eso. ¿Verdad?

¿Verdad?

 

MAD about FRIENDS

La memoria es selectiva. Por suerte, de lo contrario tendríamos que recordar todo todo el tiempo y vaya juerga sería esa. Pero, claro, lo contrario significa que a veces uno se sorprende de cosas que ya salieron en su momento pero a las que uno no le estaba prestando atención. O no leías ese tipo de cosas en ese momento. O en realidad te parecían tan poco importantes entonces como ahora.

Lo de Friends, por ejemplo. La serie de televisión, digo. ¿Qué es todo eso de que si era racista por una tontería de nada de no sacar a gente no-blanca? ¿Pero cuándo se ha visto que se les echara eso en cara?

Ah, sí. La revista MAD. Seguro que os acordáis de ella. Quizá incluso leyerais la versión española. En cuyo caso os acordaréis de algo muy distinto. Pero, vaya, si una revista con ánimo satírico ligero lo ve como un blanco fácil para la crítica es que lo mismo la cosa es más habitual de lo que parecíamos recordar.

Y mira que la queja de la Corrección Política la tenían ya ahí bien colocada. Bueno, colocada era lo que querían ellos que dijera, pero, claro, era una revista demasiado familiar como para ir mucho más allá de culparla de lo que puede ser las normas de la televisión americana. Pero, eh, es mucho más fácil de entender lo que es la PC que la FCC.

En cualquier caso, un momento en el que ya se mencionaba la no excesiva credibilidad de la situación

o imitaban el estilo de los chistes. Y, por supuesto, señalaban lo que parecía obvio para cualquiera sobre la falta de interacción sexual entre ellos. Algo en lo que volvían a incidir -y eso que sólo le dedicaban cuatro páginas a la afectuosa parodia-

Y es que demostrarían una cercanía atemporal capaz de saber ver venir alguna cosa que quizá en aquel momento no tuvieran tan claro, pero que ya se iba oliendo.

Total, que si incluso en una publicación generalista como esta iban dejando caer pullas y sabían ver venir historias enteras de temporadas posteriores

quizá el asunto era menos que nadie dijera nada en aquel momento como la falta de interés que provocaba. Pero, claro, ocupados como estábamos viendo las referencias a tiras cómicas como el Beetle Bailey de Mort Walker no caimos en que se estuviera haciendo algún otro tipo de crítica por aquel entonces. Y mira que debimos haberlo supuesto de unos tipos como Josh Gordon y la leyenda Mort Drucker. Gente sin duda al cabo de la calle ya en aquel entonces.

¿Cómo que a qué época me refiero? Pues, por supuesto, a la del número de la revista en que salió esta parodia. El 339, es decir…

Septiembre de 1995, justo a tiempo para el comienzo de su segunda temporada.

Sí, todos estos comentarios son tras sólo una temporada. Imaginad lo que podrían haber hecho si llegan a esperarse a la última.