País de lecturas ¿país de lectores?

Cada vez que cual serpiente de verano salen en los noticieros las descorazonadoras estadísticas de lo poco que se lee en nuestro país ("uno de cada cuatro españoles asegura haber tocado un libro este año, aunque no recuerda cual...") me viene a la mente la misma cuestión: con la de tebeos que han mamado generaciones y generaciones de chiquillos, la de carretadas de ediciones que llegaban al quiosco cada semana, la canción de "Yo quiero un tebeo y si no me lo compras lloro y pataleo", y sobre todo aquello de "dónde hoy hay un tebeo, mañana habrá un libro" ¿Dónde ha quedado todo eso? ¿en qué se ha concretado? ¿por qué no estamos todos los españoles leyendo libros a dos manos como posesos?
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Es algo que se puede plantear también en otros muchos países desde la popularización de los comics-books hasta ahora. Bueno, hasta antes quiero decir, hasta cuando llegaron otros entretenimientos con menor exigencia intelectual que desplazaron a la lectura como los videojuegos, o antes de eso la televión, o antes de eso…

Asumámoslo, leer estuvo bien, sí, pero mientras no había otra cosa. En cuanto surgieron alternativas novedosas y sobre todo descansadas, para allá que se volcó la mayor parte de la chavaleria. Fin de la explicación.

Sin embargo este razonamiento tenía un hueco: en el lapso desde que se popularizaron los tebeos hasta que surgió cualquier otra alternativa de ocio ¿hacia que formas de entretenimiento evolucionaron los otrora chavales a medida que maduraban? ¿pasaron a los libros como se esperaba? ¿hubo por tanto una generación dorada de la lectura? ¿fueron acaso estos superdotados los padres de nuestra Constitución, con todos sus artículos, capítulos, entradas y subentradas llenas de letras, gracias a su capacidad adquirida por haber dado el gran salto al abandonar los tebeos en pos de otras metas más adultas y enriquecedoras?

Pues hubiera podido ser así, sí, de no ser porque en el trayecto hubo un eslabón perdido por el que se nos cayeron todos.

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A partir de hay, el resto es istoria.

Love Comic Book Style

 Ahhh que semana la que nos espera. Este fin de semana llega San Valentín—que para los grandes almacenes es como Navidad 2 pero con un nombre menos descarado—y el viernes se estrena 50 Sombras de Grey, que es la historia de un tío que le dice a una universitaria como tiene que vestir, como tiene que comer, con qué hombres puede juntarse y con cuales no, pero no es machismo porque ella pasa por el aro , acepta todo y al final él decide que ya no necesita más sumisas. Todo muy feminista que me lo has explicado en un grupo de whatshapp.

Por eso qué mejor esta semana que hablar  del amor, y de como ha pasado de ser una cosa sórdida en la que acudías a casa de tu futuro suegro con 50 ovejas que asegurarán la mano de tu hija, a una bonita fase de cortejo que acaba en casa de tu suegro explicándole en que trabajas y tus planes de futuro mientras comes ese putrefacto arroz con cosas que los que sóis de fuera de Valencia llamáis paella.

El concepto del cortejo ha cambiado, para nuestra suerte, y gran parte de ello ha sido gracias al cómic, encargado de liberar a la mujer de sus cadenas, y buscar su propia felicidad. Veamos algunos ejemplos:

¿Os acrodáis cuando decían que no hay que follar en la primera cita?

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¡¡Pues los cómics fueron pioneros en decir que podías besar al muchacho una de cada diez primeras citas!! ¡¡Se acabó culpabilizarte por haber dejado que te metieran en la lengua!! 

¿Y que podemos decir de aquel tópico de los años 50 del Father Knows Best? ¿Es que las mujeres no pueden ser más inteligentes que los hombres?

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Pues fueron los cómics los que gritaron a los cuatro vientos: ¡¡Claro que la mujer puede ser más inteligente que un hombre!! No hay nada de malo siempre que se lo oculte a su marido.

También existía el tópico de que si bien el amor está muy bien, más importante era encontrar un marido con dinero que garantice el futuro financiero de la mujer ¿Es que hay que juzgar a los hombres por su cuenta corriente? Fueron los cómics de nuevo los que dijeron: ¡¡NO!!
 

 
 
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Porque más valioso es el muchacho capaz de endeudarse para regalarte cosas que el ricachón que sólo gasta en ti aquello que le sobra. ¡¡Eso son valores señores!! ¡¡Eso son valores!!

Por eso, como frikis, podéis salir a la calle este San Valentín y gritar a los cuatro vientos que formais parte de una tradición que ha apostado siempre por modernizar el amor. LARGA BIDA AL CÓMIS!!!

 

Retrocontinuidad retro

Este es el origen de Flash, tal como se vio en el Showcase 4 de 1956. Barry Allen está al lado de una estantería llena de productos químicos, cae un rayo y…

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¡Hala, a correr como un loco!

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Y este origen permaneció eterno e inmutable hasta el Flash 167 de 1967, en que a Gardner Fox (o a Julie Schwartz, que las injerencias editoriales en DC no son un invento de DiDio) se le ocurrió que ya era casualidad que a Barry le pasara precisamente eso, que no había quien se lo tragara. Y por eso crearon a Mopee

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Y éste le cuenta a Flash que tenía un examen de magia que consistía en dar a un ser humano el don de la supervelocidad. Así que el rayo no cayó por casualidad, sino que lo guió él. Así que como resultado tenemos un origen de Flash aún más difícil de creer que el anterior. ¡Vamos, un ejemplo de retrocontinuidad de cajón!

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Y este, queridos lectores, fue el origen de la famosa explicación universal del mundo de la ficción: "lo hizo un mago"