¡Imposible mantener la mente limpia!

Jotace (podeis pinchar en el enlace, ya ha vuelto de sus vacaciones) lleva meses pervirtiendo nuestras mentes con portadas y viñetas de los cómics de DC que demuestran que el doctor Wertham tenía razón. Pero el asunto se agrava cuando descubres que intercalados entre esas páginas también había anuncios, como el de este juego de construcción:


(La fuente es el Comic Cavalcade 48, de Dic-51/Ene-52, por si quereis pedir a Planeta que lo edite)

¡Cuaderno Coloreable: Batman ya!

En el avance de novedades de Planeta para Junio tenemos: el Coleccionable Batman, con historietas a partir de los años 80; La Saga de Ra’s Al Ghul, de los años 70 en adelante; Las Aventuras de Batman, mayormente de principios de los 90; Batman el Culto, un intento desesperado de colar un tomo en el Espacio Sins Entido (ya sabeis, el de los tebeos “cultos”…)


Pero yo lo que estoy deseando que Planeta anuncie un Cuaderno Coloreable: Batman para poder disfrutar en condiciones de las mejores historias del personaje: el Batman jefe indio, el Batman de la selva (ya mentado en su momento en este blog), el Batman escocés… ¡ReclamADLO!

Los excesos de las comilonas navideñas

Esta maravilla de historieta salió en el nº5 de Lois Lane de 1958. La acción se inicia cuando Lois sufre un espectacular aumento de peso por efecto del rayo de un científico (mira que perdían el tiempo en cosas raras los científicos de los años 50, estando aún por inventar el teléfono móvil o el mando a distancia). El caso es que a partir de entonces la mayor preocupación de la protagonista es evitar a Superman porque si la ve así no querrá casarse con ella (recordemos que casarse es el auténtico objetivo de Lois Lane durante esta década, como toda mujercita WASP que se precie). Podría destripar el final de este tebeo, pero creo que es mejor que bombardeeis a e-mails a Norma para que publique en castellano el Lois Lane Archives vol. 1 donde se incluye esta auténtica joya del arte secuencial

Real Americans never…

Señoras y señores, con todos ustedes el GENIAL Captain America, Commie Smasher de los años 50 (sí, lo de “machacacomunistas” venía en la portada)

Más tarde, en pleno hippismo, vendría Steve Englehart a rehacer la continuidad y aclarar que no, que ése no era el verdadero Capi, que era otra persona que se tomó el suero del supersoldado, consiguió un uniforme y un escudo, se hizo la cirugía estética para parecerse al original, se cambió el nombre legalmente a Steve Rogers y… la verdad es que es más creíble la excusa de “ese otro con mi misma IP es mi hermano”