El último chorizo, el último poeta

Dolmen está reeditando (entre otras maravillas) de forma cronológica y completa el Maki Navaja de Ivà

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Se trata de una obra que recomiendo fervientemente siempre que puedo. Eso sí, advirtiendo a la generación de la ofensa fácil que quizá este tebeo no sea para ellos

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Porque Dolmen pone mucho cuidado en contextualizar estas historias y dejar bien claro que son hijas de los años 80

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¡Mucho, mucho cuidado!

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La Tentación de Cada Septiembre

En casa tengo un único álbum de Asterix, y ni siquiera está en ninguna de las lenguas oficiales de nuestro Estado. Se trata del último aparecido, que adquirí antes de un viaje en tren por las Francias aprovechando que estaba en todos los puntos de venta de revistas. papyrusEl no poseer el resto no quiere decir que no los conozca, ni mucho menos que no los haya leído ¿es acaso posible no haber catado jamás ningún Asterix? en mi infancia pude disfrutar de todos los que habia en la biblioteca pública más cercana, aunque era difícil hacerse con alguno porque la competencia entre lectores era feroz por ellos; pasaba lo mismo que supongo que debía pasar en todas, que cuando ibas a ver qué quedaba tenían con suerte uno o dos Asterix, algún que otro Lucky Luke, y toda la serie completa de Tintin, que por mucho que estuviera libre no nos la llevábamos nadie.

Así durante la infancia me fui poniendo al día con los que había, y durante mi actual tardoadolescencia siempre he podido conseguir de alguien el último publicado para echarle una leida, es lo bueno de los títulos verdaderamente mainstream, que siempres conoces a alguien que los tiene e incluso que les gusta.

De manera que, sin presencia fija de los álbumes en mi hogar, disfrute de aquellos primeros escritos por Goscinny, y más adelante gracias a enérgicas terapias de Adlo! aprendí a apreciar los siguientes con guiones de Uderzo. Una obra fundamental de nuestro arte que he saboreado sin necesidad de poseer. Lo que dicho en jerga de los coleccionistas compulsivos significa que me falta.

Pero lo bueno de cuando te faltan todos es que puedes llevarlo, dada la tarea que supondría ponerse al día buscando todos los ejemplares en una edición similar, sin efectos raros de rotulación, o cambios de tamaño, o saltos entre rústica o cartoné. Esa edición para ponerse al día con todo de golpe sencillamente no existe, así que el espíritu del coleccionista se ve (de momento) calmado.

En eso que llega Septiembre y en la vorágine fasciculera va Salvat y anuncia una edición integral de Asterix.

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Puesta al día, con todos los álbumes, en un mismo formato, con lomo de tela y, atención, con extras de los autores en cada entrega.

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Excepto las entregas iniciales, salen a 9.99 cada uno con periodicidad semanal, con lo que completa la colección antes del próximo verano. Si te suscribes te mandan junto con las entregas una taza y dos reposalibros. Y para colmo los lomos de los tomos forman un dibujo alegórico de esos que tanto lucen en las bibliotecas.

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Y claro, lo ponen TAN en bandeja que se hace muy cuesta arriba resistirse. Que no queda sitio en casa, pero eso no es nada que no pueda resolver alguien con conocimientos de Tetris. Que ya los he leído, pero que no lo hago por mi esta vez, cariño, que lo hago por los pequeños, para que tengan la misma oportunidad que tuve yo en su día de descubrir de forma ordenada y cronológica…

…ordenada y cronológica…

En este punto del razonamiento es cuando la alarma coleccionista-completista comienza a vibrar. La primera entrega es Asterix y Latraviata (2001), el álbum número 31 según la cronología oficial y realizado exclusivamente por Uderzo. Le sigue Asterix en Hispania (1969), de Goscinny y Uderzo. De hecho, el primer álbum oficial, Asterix el Galo (1961) será la cuarta entrega tras Asterix y los Pictos (2013) de Ferry y Conrad, que es el el penúltimo.

No-los-están-publicando-en-orden.

Bueno, tampoco es tan grave, se pueden ir adquiriendo y ordenarlos a medida que lleguen, porque algo que ningun buen coleccionista-completista podría soportar es tener una colección expresamente desordenada es las estanterías. Se coge el orden de las entregas, se compara con las fechas de aparición originales y..

Y se pasa de lo que uno fantaseaba conseguir…

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…a la imagen que me acompañaría en mis próximas pesadillas.

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Y ya de la posibilidad de conseguir solamente los escritos de Goscinny para…uh…(¡no, señores de Adlo!, no malpiensen, tiene una razón, no vuelvan con los electrodos!)…para replicar la experiencia lectora con mis retoños, exactamente la misma exposición que tuve yo en la biblioteca, ni nos lo planteamos

Otra vez será, querido Septiembre. Has estado cerca esta vez, pero para atrapar a un coleccionista-completista no puedes dejar de lado ni el más mínimo detalle. Vuelve a intentarlo el año próximo.

(Aunque…¿y si los colocara con el lomo mirando hacia el fondo de la librería? que sólo se vieran las páginas…o colocarlos tumbados uno encima de otro, en el orden correcto, sin que los lomos se vieran, taparía el primero con una portada escaneada del primero ¿esto valdría? maldita sea, tentación ¿le quedan muchos más días al mes?)

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Gran parte de la querencia o la manía que se tenga a un autor viene condicionada por la impresión causada por la primera lectura de alguna obra suya. La primera vez es importante. Lo que venga después podrá ser mejor o peor, pero el prejuicio ya vendrá desde buen principio.

En mi caso, mi primera impresión de Brian Wood vino con Ultimate X-Men.

Cierto que había picoteado algo suyo antes en Northlanders por lo bien que se le reseñaba, pero no me terminó de convencer aquella sensación de que el verdadero significado de todo lo que se nos estaba contando sólo cobraría sentido más adelante cuando fuéramos capaces de contemplar el gran tapiz en su totalidad. Los lectores de la vieja escuela preferimos que cada historia tenga chicha por si misma, bien sea en el episodio de turno o en el tomo correspondiente, pero cuando te dicen que con un tomo “solo” no puedes hacerte una idea…De Northlanders terminaron saliendo tanto en origen como aquí 50 entregas recopiladas en 7 tomos. No sé si con eso se llegó a ver ese gran tapiz, ni tampoco qué le pareció a quien lo viera.

Pero con Northlanders fueron aventuras sueltas, con Ultimate X-Men me lo tomé más seguido en las entregas que se fueron dando en la recien difunta publicación de Panini titulada Universo Marvel. Y siguiéndolo aventura a aventura mes tras mes durante veintialgo entregas, tengo que confesar que no me llegó a quedar muy claro de qué iba todo aquello. En ninguna entrega sucedía demasiado, y los mutantes estaban proscritos y todo eso, e iba a haber una guerra de algún tipo que prometía mucho, pero eso sería más adelante, un poco de paciencia, otro episodio en el que pasa poca cosa, a ver en el siguiente, uy tampoco pero promete…y así hasta que aquello que parecía que iba a suceder en algún momento sucedió y resultaba que tampoco fue para tanto. Con esto se resumen año y pico de episodios.

Quedé decepcionado con aquello, lo admito, ni tapiz ni niño muerto. Pero intentando ser de pensamiento positivo concluí que a lo mejor la culpa era mía por haberme emperrado en seguir aquellas sagas por episodios individuales en vez de esperar a que cada arco argumental fuera recopilado para disfrutarlo todo de corrido. Vale que lo que estaba pensando es que hice mal leyendo las aventuras al ritmo en el que se habían editando, pero me dije que lo próximo que leyera de Brian Wood sería extenso y seguido. Quería ver el tapiz.

Total, que el día que se juntó un buen cambio del dólar y precios irrepetibles en el Book Depository, me lie la manta a la cabeza y termina pillando completa su DMZ.

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Aventura completa en 12 tomos, 72 episodios. Desarrollo de personajes, diálogos y textos, ritmo pausado, procesos que se toman su tiempo…y las páginas iban pasando y pasando y la gente hablaba, y como la cosa va de cómo se ve una Guerra Civil Americana desde la ciudad de Nueva York algún tiro hay de vez en cuando, más que en Ultimate X-Men, hay que decirlo, pero todo lo que en los dos o tres primeros tomos se plantea y hace avanzar llega un momento en que se alcanza un estado casi de standby en el que el autor cree saber cuánto quiere contar en cada saga y va estirando las páginas para llegar a eso sin contar más de lo necesario. En los episodios se suceden entonces alguna que otra página splash cuya finalidad es más que el número de páginas cuadre que la espectacularidad. Y entre cada saga que quiere avanzar la trama se intercalan tomos con historias individuales de personajes diversos para ver la riqueza multicultural y eso, no olvidemos que es un tebeo de Vertigo.

Y en el tomo 12 se acabó.

Tuvo sus momentos, sí, pero también los tiene cualquier serie por mal recuerdo que se le tenga si se repasan sus últimas 72 entregas. Seis años, más de mil quinientas páginas, dan tiempo para caracterizar bien más de un personaje y de dos. Y de paso que ocurran cosas. Y si mi vara de medir venía condicionada por aquellos Ultimates X-Men, debo decir que en DMZ sucedía más cosa, de acuerdo, pero no el triple de cosas en el triple de extensión. Si lo normalizamos, tanto me ha sabido una como otra, que es más bien poco.

No pasa nada, el lector es el humano que compra y lee varias veces la misma piedra, de manera que sé que el día menos pensado lo volveré a intentar (oh, mira, tambié ha hecho X-Men de los de toda la vida…); de momento ahí quedarán sus tomos americanos en la estantería, reflejando en su desabrido blanco y negro la misma sensación monocorde y monótona que me produjo su lectura.

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Incluido ese bajón en trama y ritmo a la altura del noveno tomo, sí.

Por todo esto, no puedo hacer otra cosa que envidiar a los que seguistéis DMZ en su edición española.

Porque al menos, Planeta os lo quiso poner un poquito más atractivo, y eso siempre es de agradecer.

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