Los límites

 A veces uno echa la vista atrás y se sorprende del tiempo que ha pasado y lo que han cambiado las cosas.

Otras, las más, se sorprende de que hay cosas que nunca cambian.

De modo que cuando uno se encuentra con esto:

No puede dejar de pensar en aquella vez que hizo falta que lo de las líneas rojas lo explicara, ¿sabes quién? ¡Exacto!

O cuando hicimos un repaso a la situación cuando fuimos Charlie, de comer aparte

Porque, claro, es que España es así. Un país en el que está prohibido pulicar un cómic satírico sobre el nazismo pero no el Mein Kampf

Así que de vez en cuando hace falta recordar las broncas por la libertad de expresión y esas cosas, acordarse de David Ramírez y pensar que, efectivamente, a veces es cuestión de tiempo y  a veces debería ser cuestión de que haya más como su obra actual.

Cómics también.


Como funciona el mundo (Una modesta proposición valenciana para superar los debates de frikis en internet)

 Esta semana el conjunto de personas que grita cosas de cómics en la redes sociales se ha vuelto a polarizar—que es como cuando lo de la Civil War de Marvel pero sin banners y como lo de las dos Españas pero sin que nadie vote—por culpa de lo políticamente correcto.

En Europa el tema de la libertad de expresión es algo que nos tomamos muy en serio como demuestra el avatar de este chico que responde a @masaenfurecida.

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Sin embargo en Estados Unidos estas cosas que se ven de una manera muy distinta. Allí son más sensibles a los sentimientos de la gente y tienen más claro que la libertad de expresión tiene unos límites y esos límites son lo que interpreta parte del público y no la intención del artista, por lo que hemos vuelto a ver como una presión obliga a retirar una obra ilustrada. Hablamos, como ya habréis adivinado de…

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TINTIN EN AMÉRICA

Una tienda cuyo nombre no es importante recibió una queja diciendo que Tintín en América es un relato racista, por lo que la obra se retiró para no herir sensibilidades. Afortunadamente pronto se dieron cuenta de que no era así y la obra volvió a las estanterías.

Lo curioso es que claro, no es la primera vez que el reportero francobelga es acusado de racista. Hace unos años, Tintín fue a los tribunales por sus aventuras en El Congo.

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Como reza el titular al final la cosa se quedó en nada, pero no podemos dejar de mencionar que el Tintín en El Congo que fue a juicio ya venía censurado, así que algo de razón tenía, la compañía propietaria de los derechos ya aceptó de buena ganar lo que nos lleva a preguntarnos cual es el criterio objetivo por el que debemos aceptar, o no, una injerencia en la obra de un autor que no somos nosotros.

A la hora de posicionarnos sobre la libertad de expresión entran en juego los valores personales de cada cual, aquello que creemos que está bien o mal. Si pensamos que la integridad del artista es esencial, porque el que el Estado nos diga lo que nos tiene que gustar lleva a escenarios peligrosos, criticaremos cualquier injerencia sobre obras artísticas aunque no nos gusten; si por otra parte pensamos que hay conductas perniciosas que de tan arraigados que están en la sociedad son ya una emergencia social y por lo tanto someter la obra es artística es un mal necesario hasta que la sociedad esté debidamente educada. «El bienestar de la mayoría supera al bienestar de la minoría…o al de uno solo», ya tu sabeh.

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Pero claro, eso son criterios subjetivos, cada cual tiene los valores que tiene, y no son una vara de medir fiable porque a veces son incluso contradictorios, como cuando gente que cree que es válido censurar, o presionar para que se censure, porque hay que educar a la sociedad criticaría la dictadura del proletariado cuando se basa exactamente en la misma premisa ("un mal necesario y temporal mientras se educa a la sociedad"), y nosotros buscamos un criterio objetivo.

Hasta ahora en internet sólo se ha definido un criterio objetivo y absoluto para saber que está bien o que está mal en lo que a censura se refiere: EL CRITERIO DE PROXIMIDAD.

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El criterio de proximidad dice que si en Estados Undios una compañía retira de circulación algo que cree firmemente que ofende a un colectivo que sufre tanto, objetivamente y con tristes pruebas cada día, y en tantos ámbitos como es la mujer, está bien pero si se hace en España con alguien que conocemos está mal y nos rasgamos las vestiduras.

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O dicho de otra forma depende de a cuantos Migoyas estemos del Autor para decir que algo está bien retirado o que con la nueva ley del gobierno los integrales de Torpedo y los Pequeños Viciosas de Santiago Segura son materiales ilegales.

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Pero claro, en esto el espacio es como el tiempo, relativo al punto donde se encuentre el observador, y lo que desde nuestra cabeza es un criterio objetivo ("me siento próximo al autor") desde fuera es un criterio que se ve como contradictorio ("aquí dices blanco, allí dice negro"). Así que necesitamos un criterio más absoluto que nos ayude a descubrir de qué va todo esto. Y aquí es donde entra lo que la Comunidad Valenciana puede aportar a nuestra continuidad.

En mi ciudad, desde el pasado día 14, aquí somos así de chulos, hay más de 90 calles cortadas por las casi 58 fallas que se plantan entre infantiles y mayores en los dos núcleos de la población. Durante estos días la zona azul ha sido anulada permtiendo a los vecinos aparcar gratis en ella.

Podríamos pensar que esta dádiva por fiestas responde a que la necesidad de aparcamiento de la mayoría se impone a la necesidad de recaudación de la ORA, pero en realidad, como demuestra estas chapas que bloquean los parquímetros, la cosa se basa en más en que niños, adolescentes y borrachos tienen acceso legal a pólvora estos días y hay miedo al perjuicio económico que puede causar si alguien mete un tró de bac o un masclet dentro de la estructura de la máquina.

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Y ahí, señores y señoras que han sido capaces de llegar a este punto de la narración, es donde está todo el meollo de la cuestión. El único criterio objetivo que existe a la hora de decidir que se censura, o que se cambia es ESTE:

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El dinero es el que marca cualquier decisión editorial, incluso las más extremas. Si ISIS cogiera de rehén a Dan Didio, y amenazara en youtube con cortarle la cabeza si no vuelven a restaurar la JLI con Giffen & DeMatties, DC no movería un dedo por Didio porque negoci
ar con terroristas supone un descenso en ventas; pero si que retiraría una portada si alguien amenazara de muerte a quien critique el machismo en los cómics, porque entonces perdería dinero al parecer que apoya a los machistas que amenazan de muerte. 

Por eso el mismo acto condenable y boicotable como son las amenazas de muerte que recibe @barbijaputa no consiguen la misma repercusión, por mucho que las digamos en voz alta, las señalemos y mentemos al twitter de @policia, pero la amenaza de alguien que puede influir en las ventas de los productos que hay en el mercado.

Por eso está muy bien que haya blogs que, como hace este, señale con el dedo lo que le parece que está mal, e intente hacer pensar a la gente sobre qué está haciendo con su dinero (aunque sea dando el mal ejemplo de quedarse con cómics que objetivamente deberían haber sido devueltos a la tienda por su mala realización técnica). Y es necesario, y aplaudible, que alguien introduzca por fin debates que debería haber tenido la industria mucho antes. Pero acusar a una editorial de que cede ante "cuatro gatas" cuando cambian el traje de Wonder Woman, o salir a la palestra a decir que tú y sólo tú sabes lo que quieren los lectores de determinada serie son ganas de sermonear a los demás, cuando lo único que hay que hacer es dejar que las cosas salgan al mercado y sea el público, con su dinero, quien decida qué es lo que acepta y qué es lo que rechaza.

Porque si algo mueve dinero, ese algo será integrado en la sociedad por muy ridículo, denigrante e insultante que te haya parecido.

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Express Yourself

De todas las libertades por que el ser humano se ha ganado en base al sacrificio de su sangre pocas tan fundamentales como la de expresión pues es de ella de donde brotan las demás. Por ello no es de extrañar que sean los Estados Unidos de América, el país que inventó la libertad y la democracia, donde con más fuerza se defienda.

Hasta sus últimas consecuencias.

Caiga quien caiga.

Y si una malvada dictadura comunista (quiero decir comunista-MALA, como la de Venezuela, no comunista-BUENA como la de China) osa intentar prohibir el estreno de una película…

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…ESA PELÍCULA SE ESTRENA.

Bueno, tarde o temprano se acaba estrenando.

Pero no es Hollywood el único que planta cara valientemente a las fuerzas de la opresión, no señor. El mundo del comic no se queda atrás a la hora de luchar por la libertad de expresión como demuestran las muchas batallas libradas en ese campo.

Así que cuando, en la colección protagonizada por el Gigante Esmeralda™, aparece el líder de cierta dictadura comunista (ojo, comunista-MALA ¿eh?) del sudeste asiático…

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…sus creadores y editores rechazan rendirse al miedo y avergonzar a sus Padres Fundadores™ (sí, los amiguetes de farra de Ichabod Crane) y nombran dicha dictadura con todas las letras.

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¡Y que la República Unida de Valnon tome represalias si tienen cojones!

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#TodosSomosSPAM

Hay momentos en la vida de un habitante de Internete que no se pueden eludir, mucho menos preveer, de momento que acabas teniendo que decidir entre defenderte o perdonar a los que te dicen cosas.

Incluso cuando esas cosas puedan doler más que lo que te digan los más inquinados píxeles de la cibergalaxia-navegadora. Porque mira que nos llaman cosas pero… ESTO. ¡ESTO NO TIENE NOMBRE!

Y es que aprovechando que el próximo jueves 19 estaré por la tarde en un debate sobre Libertad de Expresión, cómic, Charlie Hebdo y asesinar gente con motivo, tal y como se puede ver por aquí…

¡¡¡ME HAN LLAMADO CRÍTICO CULTURAL!!!

Y mira que hay cosa que puedo aceptar y perdonar, pero esto… esto…

¡Ya veré qué hago cuando nos veamos en Valencia el próximo jueves 19 a las 18:30 el Aula Magna del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València !