La penúltima cacería de Kraven

Hay personajes de Marvel que uno nunca sabe muy bien qué están haciendo. Dónde están, qué ha sido de ellos, cuándo volverán a aparecer, y, sobre todo, por qué demonios iban a volver a aparecer. Si hablamos de un personaje muy secundario, pongamos, qué sé yo, el Gibón, lo más probable es que alguien se haya olvidado de él y algún guionista lo recupere cuando lo necesite. Pero si se trata de un secundario más o menos popular, la respuesta más posible a los motivos de su desaparición siempre suele ser la misma: en algún momento ha muerto.

Así, entramos en el proceso del Marvel 3D. Un personaje muerto (Dead) acabará reapareciendo, bien a través de un imitador/clon/familiar (Double) o bien a través de émulo de otra dimensión (Dimension). Este triángulo se repite de forma infinita, pues es necesario que el personaje muerto en algún momento reviva, haciendo imprescindible la muerte del doble, o bien el nuevo sustituto, ya sea clon o de otra dimensión, acabará muriendo en un paralelismo al personaje primigenio, forzando al siguiente guionista interesado a buscar una nueva excusa: revivirlo, volver a buscarle un doble o volver a traerlo de otra dimensión.

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Un ejemplo muy ilustrativo es Kraven el Cazador. Kraven es uno de los villanos clásicos de Spiderman, creado por Steve Dikto y alguna servilleta en la que garabatease Stan Lee en 1964. Con la llegada de los 80 su popularidad comenzó a decaer, al ser un personaje demasiado camp y ridículo para las historias habituales del trepamuros. Esto era así hasta que J.M.DeMatteis tuviera la feliz ocurrencia de darle matarile en 1988, reciclando una historia que tenía pensada para otro personaje que no era Spiderman ni su némesis con piel de león. La última cacería de Kraven es lo más parecido a La Broma Asesina con lo que dan la turra los aficionados de Marvel, y marcó un nuevo punto en la vida de Kraven el Cazador. Aparte de por haberse muerto, claro.

El tono lúgubre e intensito de La última cacería permitió a los más lúgubres e intensitos aficionados a los tebeos de finales de los 80 subir a los altares de los mejores villanos del trepamuros a un secundario bastante ridículo, y esa popularidad era algo que Marvel no podía dejar escapar. De modo que fueron surgiendo Dobles variados.

El primero sería Vladimir Kravinov, hijo del Cazador en persona y que se puso el ridículo mote de El Cazador Macabro, con el que rondó las colecciones arácnidas durante un año antes de que Kaine, uno de los clones de Spiderman, le mandase al otro barrio temporalmente. Pero no fue el único.

Por ejemplo, hubo un momento en el que el Camaleón intentó hacerse pasar por Kraven…

…desgraciadamente para él, intervino Alyosha, otro de los hijos bastardos del auténtico Kraven. Aunque a este le duró poco la pájara. O eso pensábamos. De hecho, Al Kraven estuvo durante una temporada intentando hacerse un nombre en Hollywood como productor de cine, hasta que tuvo un enfrentamiento con Nedrocci Tannengarden, que se descubriría finalmente que era otro de los hijos ilegítimos de Kraven. A estas alturas, estaremos todos de acuerdo con que Kraven el Cazador es el equivalente marvelita de Julio Iglesias.

Más tarde tomaría el manto Anastasia Kravinoff, otra hija de Kraven que llegaría a asociarse con varios de sus medio-hermanos para revivir a su padre.

Y desde entonces, Kraven el Cazador, el de verdad verdadera, ha estado rondando por el Universo Marvel sin demasiado propósito en este mundo, porque, bueno, en realidad se había suicidado él y tampoco tenía mucho que hacer.

Como en Marvel no tenían una idea muy clara de qué hacer con el personaje, ha tenido que llegar Nick Spencer, el actual guionista arácnido y experto en retomar el hilo de villanos de Spiderman caídos en desgracia, a resolver la papeleta. Spencer demuestra que el revival de los 90 ya está aquí y recurre a un viejo truco al que todos los guionistas de Spiderman llevan décadas mirando de reojo. ¡Clones!

Entendemos el disgusto de Anastasia, que se ve venir que no va a volver a salir en un tebeo jamás ahora que hay un montón de señores blancos con bigote para copar las historias. El caso es que detrás de todo esto hay un enrevesado plan en el que Kraven ha decidido capturar a todos los villanos del Universo Marvel que utilizan el nombre y el aspecto de animales salvajes.

E igual que hace un par de semanas, confirmamos que ni un solo guionista de Marvel (o editor, ya que estamos) estaba pendiente de lo que se hacía en las colecciones del Castigador en la década pasada. En Punisher War Journal, Matt Fraction ya había hecho que Alyosha Kravinov, en uno de sus piques imitando a su padre… bueno, capturase a un montón de villanos con aspecto de animales.

De hecho, los villanos protagonistas de esta historia eran dos enemigos de Spiderman bien conocidos, El Buitre y el Rino.

Que casualmente también llevan la voz cantante en el cómic de Spencer…

Y es que, está claro, que de tal palo, tal astilla. O tal homenaje.

Veremos qué nuevas aventuras nos sugieren ahora que Spencer ha puesto fin al problema de Kraven, dándole por fin una muerte digna en la que vuelven a aparecer (y van…) todos los elementos clásicos del lore del Cazador desde sus orígenes hasta su mítica primera muerte en La última cacería de Kraven, dejando reposar al personaje para el merecido descanso que DeMatteis le ofreció hace ya 30 años.

Ah, no, el clon sigue vivo, coge la piel de león y va a seguir siendo Kraven el Cazador. Podemos empezar a hacer una porra de cuánto tarda en morir. O en tener hijos. O ambas. Los noventa han vuelto con fuerza.

Lo que hice el último verano (I)

Pues resulta que dejé el blog de ADLO! en modo automático para que saliera un DC News diario, y yo mientras me dediqué a trabajar en algo que da dinero. Y de vez en cuándo leía algún tebeo, claro. También creo que hubo un mundial de fútbol, pero el recuerdo de eso ya está lejano

Feudo

Llevamos un par de semanas que el mundillo del celuloide no nos da más que disgustos. No no, hablo de lo de Harvey Weinstein. Quién lo hubiera dicho, si era una bellísima persona, casi tan bueno como Robert Redford. O más. ¡Cómo será de gordo… digo lo de sus delitos… que en esos 15 días nadie se ha incorporado y luego abandonado el proyecto de película de Batman!

Pero bueno, esto es un blog de tebeos ¿no? Así que hablemos de tebeos y de los hombres que los escriben. Como Ron Zimmerman.

Y no dejamos el tema de autores que saltan del séptimo al noveno arte y luego de vuelta porque ahí donde lo veis el hijo del matrimonio Zimmerman tiene a sus espaldas una larga carrera de guionista de la cosa audiovisual, con destellos como un episodio de Los Simpson en su etapa cumbre (la de ahora) o uno de la mismísima VIP. Si hasta tiene su propia página de fans en Facebook. ¿Verdad que no extraña nada que Cher se lo agenciara?

(aquí cantando rodeada de marineros, con su siguiente disco dió una GRAN SORPRESA al reinventarse como icono del mundo gay)

Pero, como ya he dicho, este es un blog sobre tebeos y los hombres que los escriben. Y a principios de siglo (XXI) Ron tuvo a bien honrar al spiderverso marveliano con su presencia. Un paso que se plasmó primero en un serial en Marvel Comics Presents y después en una miniserie protagonizada por el (entonces) único vástago del (entonces) fenecido Kraven el Cazador y referencialmente titulada Get Kraven.

En ella nuestro homónimo protagonista decide mudarse a la Ciudad de las Estrellas LALALAND para producir una película. Siendo un guión escrito por un residente de dicha urbe no resulta extraño que la historia esté trufada de poco disimuladas referencias a la gente del Negocio del Show pero el mérito de Zimmerman es no olvidar que transcurre en un universo superheroico. Y ya sabemos que la medida del (super)heroe la da su (super)villano.

Y pocos tan inolvidables los ha habido como los Hermanos Rothstein.

Dos infraseres repugnantes tanto física como moralmente que sólo podrían existir en el mismo mundo de fantasía en el que viven Dormmamu, el Doctor Muerte y Howard el Pato.

Porque al fin y al cabo uno podría entender que intenten sabotear el proyecto de Kraven por aquello de la territorialidad pero su maldad va mucho más allá. No conoce límites, como los plazos del procés y el contraprocés. Los Rothstein tienen por costumbre adquirir guiones y… ¿estais sentados…?

¡REESCRIBIRLOS!

Es mérito de la pluma de Zimmerman mantener un delicado equilibro entre el Más Grande que la Vida™ y la credibilidad. Sus villanos nunca resultan exagerados por mucho que cometan atrocidades imposibles en el mundo real como amenazar a actores, incumplir acuerdos…

…o violar a la novia de Kraven.

En estos tiempos de recopilatorios y reediciones sería interesante recuperar Get Kraven, sin duda una pequeña joya semiolvidada, ejemplo de que las narraciones de distopias pesadillescas que muestran un reflejo tenebroso de nuestro mundo no siempre requieren un apocalipsis previo para tener lugar. Quizá eso podría volver a atraer a Zimmerman al spiderverso e incluso regalarnos una historia sobre ese villano al que sólo osó mencionar de pasada en su miniserie.

Un tal «Kevin Smith»