Los excesos de las comilonas navideñas

Esta maravilla de historieta salió en el nº5 de Lois Lane de 1958. La acción se inicia cuando Lois sufre un espectacular aumento de peso por efecto del rayo de un científico (mira que perdían el tiempo en cosas raras los científicos de los años 50, estando aún por inventar el teléfono móvil o el mando a distancia). El caso es que a partir de entonces la mayor preocupación de la protagonista es evitar a Superman porque si la ve así no querrá casarse con ella (recordemos que casarse es el auténtico objetivo de Lois Lane durante esta década, como toda mujercita WASP que se precie). Podría destripar el final de este tebeo, pero creo que es mejor que bombardeeis a e-mails a Norma para que publique en castellano el Lois Lane Archives vol. 1 donde se incluye esta auténtica joya del arte secuencial

Portadas Marvel: La lógica absurda.

Parece que Marvel trata de engañar a los lectores.

En su línea clásica deslumbra al lector con portadas sugerentes que invitan al alivio personal y que no son más que un cebo para el pornógrafo despistado que cae en la trampa. Viendo la portada compra el tebeo y pensando que puede ver a sus heroínas preferidas como siempre las imaginó no tarda en descubrir que nada de nada, que le han tangao el dinero, que se han reído de él.

Pero aún hay más. Desde hace algún tiempo, Marvel tiene la línea Max que sirve para la publicación de contenidos adultos. ¿Y cómo son sus portadas? Son dibujos infantiles si las comparamos a las de Emma Frost, She Hulk o Mystique.
No hacen más que jugar al despiste.
Como ejemplo tenemos el último número de Supreme Power. En portada Wonder Woman pero en versión Marvel tapadita hasta el cuello con una cortina.
¡Que bien!, pensamos, ¡A lo mejor vemos una pelea contra Thor! Lo abrimos y vemos páginas y páginas de una señora o señorita en pelotas.

¿Qué puede suponer esta estafa para la industria? Nada más y nada menos que el caos.
Existe un único tipo de lectores de superhéroes. Los salidos. Todo el mundo sabe que es el único grupo demográfico que lee tebeos de señores con mallas y señoras sin sujetador que salvan el mundo por el puro placer de hacerlo.

Entonces ¿Qué hay de malo en poner esas portadas en la línea clásica de Marvel? Pues que un lector de cómics porno pueda hacerse con uno de estos ejemplares trampa.

Que las ventas de historietas porno son infinitamente superiores a las de cualquier otro género es un hecho. Es más, para algunas editoriales las publicaciones eróticas son el sustento económico que les permite sacar al mercado el resto de sus colecciones. Los lectores de cómic porno son legión y no conviene cabrearlos.

Especulemos un poco. Un lector de historietas de las que se leen con una mano se siente estafado al comprar algún número de Emma Frost. Gracias a Internet informa de su decepción a sus amigos y por todo el mundo mundial se crea una corriente de opinión por parte del fandom erótico-festivo contra la editorial Marvel. Empiezan a movilizarse cual masa furibunda y boicotean todas las producciones cinematográficas de la casa de las ideas. Las pérdidas de los estudios son multimillonarias y como todos sabemos que el único dinero que recibe la editorial americana son las pelis nos encontramos con la debacle.
Marvel cierra. A partir de ahí, el efecto dominó. Cierran todas las tiendas especializadas, cierran todas las editoriales, etc…

Ya tragamos transexuales en la Patrulla X como la Emma Frost de Quitely, prácticas morbosas entre la Avispa y su marido en los Vengadores, relaciones de adultos con menores en el Uncanny de Austen… Nos da igual, nos gusta, ya somos lectores de superhéroes y por lo tanto pervertidos. No hace falta que nos engañen con las portadas.
¿No ven que se están jugando los cuartos?

Señores de Marvel: Línea adulta = portada marrana. Línea clásica = portada asexual.
No es tan difícil.