Vente a Expofriki, Pepe

Desde luego, el Expofriki a priori era una cita cuasi-imprescindible para todos los adláteres y simpatizantes (siete premios de ADLO!, seis PicADLO!s y un Re:PicaADLO! lo avalan), pero es que me acabo de pasar el día visitando la edición 2004 del certamen y ahora sí puedo recomendaros que vayais con conocimiento de causa

Va, para enlazar con el título del post anterior, una ronda de Blade Runner. He visto cosas que no creeríais…

He visto Supersonicman proyectada con un sonido estremecedor. He visto al público bailar al ritmo de su banda sonora. He visto la tertula posterior en el bar

He visto colas para firmas. He visto que en determinados momentos la cola para Enrique Vegas era más larga que para Stan Sakai

He visto novedades. He visto un nuevo Fanhunter. He visto páginas de JMV en el nuevo Fanhunter

He visto otro Bone. No he visto la presentación de novedades de Dude. Estaba mirando, pero me la debí perder cuando pestañeé

He visto el último Supreme de Recerca. No he visto el último Supreme de Dolmen. He visto a alguien perder una apuesta

He visto a Julián Eme intentando moderar un debate entre Lorenzo Efe y Jónatan Sark. He visto más personas en la misma mesa; visto, pero apenas escuchado

He visto adláteres, muchos adláteres. He visto miembros de la organización lucir con orgullo en la solapa la chapita de ADLO! He visto un tipo con una bolsita de chapas de ADLO! vendiendolas a 1€ (sí, me miré al espejo…) Ya sabeis, interceptadme y pedidmela los que querais alguna

He visto a Vicente García compartir mesa con una actriz porno. No hemos visto a Guillermo March tomar nota de esto para alguna futura tira

He visto a nuestro nuevo grafista, que dice que no ha empezado a «dibujar» el guión de la ADLOsprite ambientada en el Expofriki. Snif

He visto la gente que llegaba por la tarde preguntarnos por lo que había publicado La Cárcel de Papel. Elegí un mal día para dejar de meterme ADSL en vena

He visto lectores de la Nemo preguntandome por la revista. He visto que la gente cree que yo sé escribir, o algo. Por cierto, parece ser que saldrá antes del domingo, así que a comprarla, que trae El ADLO!

He visto bolsas de basura. ¡He visto bolsas de basura! Los que sigais las enseñanzas adlianas año a año ya deberíais conocer la importancia de las bolsas dentro de la parafernalia del Salón del Tebeo de Madrid

Me dejo muchas cosas, pero hay que dejar algo para las crónicas oficiales. Nos vemos mañana en la Casa de Campo

Fuera de scope

Pako Kat es uno de esos personajes que aparecen de vez en cuando en los foros de Dreamers aspirando a ser Piñol en lugar del Piñol. Y prueba de ello es que ha sacado un fanzine (Katz volume 1, se llama) en que mete a amigotes y conocidos, les pone narices enormes y los lanza a una orgía de violencia y chistes. Igualito que Celso, vaya

Lamentablemente, Pako no ha hecho bien sus deberes. Coger los nombres o seudónimos de personas más o menos conocidas entre la gente de internet (el target principal de la reducida tirada de este fanzine) es fácil, lo difícil es convertirlos en personajes que actúen de forma coherente con sus alter egos

Por ejemplo, por veinticinco perras chicas cada uno, diganme frases, acciones o actitudes que no se correspondan con lo que se espera de los personajes en la página inferior:

Saldo y derribo

Ir a librerías de saldos (VIPS, Happy Books o similares) es una experiencia altamente recomendable para cualquiera que disfrute de la literatura en cualquiera de sus formas. En la madrileña Glorieta de Bilbao hay un Books Center por el que se dejan caer de vez en cuando algunos adláteres en busca de los libros que ya no se encuentran con facilidad. Algunas de las maravillas que se encuentran en su fantástico sótano son un libro con tapas color furcia donde Jorge Javier Vázquez te explica las personas más in, la imprescindible guía para adolescentes A tu Bola de Ana Chavarri, la novelización del guión de Dungeons & Dragons: La Película o todos los libros editados por los colaboradores y ex-colaboradores del programa Crónicas Marcianas, con Sardá y Casamayó a la cabeza

Pero entre tantas maravillas siempre hay alguna joya que reluce más que las demás, y ésta es la que protagoniza la fotografía de la izquierda: de una pila de un metro de altura de ejemplares de Fanhunter: Herencia de Cels Piñol al ridículo precio de 2’50€. Desde este Diario de lo GENIAL! hacemos un llamamiento a todos los aficionados a Fanhunter a que vayan a dicho establecimiento, compren todos los ejemplares disponibles y los regalen en los cumpleaños a los que sean invitados a lo largo de los próximos doce meses. Es un regalo bueno, bonito y barato y con un poco de suerte añadiremos nuevos aficionados a la legión de adoradores de Cels. ¡Es tan bonito hacer proseletismo! (Claro que lo más normal será que después de semejante regalo el cumpleañero de turno nos retire la palabra, pero no importa: ¿quién necesita amigos a los que no les gusta Cels Piñol?)

Fanhunter Update

Pocas cosas hay en el mundillo del cómic español tan largas como la lista de webmasters que ha tenido la Web Oficial de Fanhunter: Unai Herrán, Iván Llamas, Iker & Iñaki, David «Gozer»… la presión por trabajar con un mito de ese calibre es tan grande y el nivel exigido por Cels Piñol tan alto que ninguno se ve capaz de responder a las expectativas y una tras otra las sucesivas versiones de la web van cayendo como moscas

No es de extrañar pues que ahora mismo lo único que haya en la dirección http://www.fanhunter.com sea el weblog personal de Cels. Se consigue así un doble objetivo: Por un lado, aumenta la identificación del autor con la obra, que aumenta su prestigio como comic de autor (un texto de Cels hablando de lo mona que es su hija es más valioso para los lectores de Fanhunter que cuarenta páginas de narizones dibujadas por Adri Ortíz o Nacho Fernández). Por otro, Cels Piñol aumentará su implicación en la web, ya que introducirá los contenidos en persona, los redactará, los maquetará y controlará hasta la última coma de cada texto

Todo parece indicar que Cels Piñol por fin ha encontrado a su webmaster ideal: Cels Piñol