¿Mister Ké?

La revista Mister K no parece atravesar un buen momento de ventas: se notan los síntomas habituales en todas las revistas que buscan subir las ventas y que los viejos aficionados sin duda reconocerán

primero fue la sustitución de algunos de sus autores por otros
luego vino el cambio de formato (doblando el número de páginas) y periodicidad (de semanal a mensual)
y por fin, el recurso al que acaban echando mano todas las revistas de cómic del mercado (las que siguen abiertas): las tetas

  

¿Pero esta revista no era para niños? Bueno, sí, pero ¿alguien ha visto a algún niño comprarsela últimamente? ¡Si al final somos siempre los mismos los que lo compramos todo!

The Junior Justice Society of America

Planeta va a continuar publicando la JSA desde el punto en que la dejó Norma. No es una noticia que me entusiasme especialmente… todo Opinador Comiquero que se precie sabe que la JSA de hoy día está descafeinada y que la Puta Obra Maestra De Verdad De La Buena es la de los años 40. Y eso dejando aparte el mimo al lector que se gastaban por entonces… ¿A que ahora se antojarían impensables iniciativas como ésta?

Cuidando la cantera

Llega Navidad y llegan los Reyes. Como buen aficionado a esto de los monigotes uno se plantea fomentar un poco la cantera. Regalar cómics a los familiares más pequeños no tiene que suponer ningún quebradero de cabeza. Todos sabemos que los tebeos son para niños. Lo hemos escuchado miles y miles de veces así que tiene que ser verdad.

Pero con la psicología hemos topado. Estos días sólo hace falta abrir el periódico, ver la televisión o escuchar la radio para descubrir a un señor o señora ( o peor aún, un estudio de una universidad de vete a saber dónde) dándonos consejos sobre lo que es más adecuado regalar a esos enanos gritones y los peligros que conlleva el errar nuestra elección.

Existen cosas como el síndrome del niño Híper-regalado que viene a decir que si se regalan muchas cosas el crío se convertirá el día de mañana en carne de presidio. Si extrapolamos al mundo del cómic no podríamos regalar más de un tebeo para que luego no nos remuerda la conciencia cuando años más tarde lo visitemos en la cárcel.
Sería preferible que sea un tomo de tapa dura para que quede más aparente una vez envuelto pero que el papel de embalar no sea demasiado lujoso. No tenemos que dar mal ejemplo con signos de ostentación.

No se pueden hacer regalos que contengan, explícita o implícitamente, algún grado de violencia, sexo o que representen actitudes sexistas o racistas. Corremos el riesgo con ello de crear una muchedumbre de adultos degenerados y violentos que sumirán el planeta en el caos.
Con esto ya vamos afinando las cosas. Así nos quitamos de encima el 99% del material americano, japonés, europeo y mundial en general.

Si puede ser, del 1% que queda tendremos que escoger una lectura que fomente valores como la cordialidad, la convivencia, la igualdad y todas esas cosas tan bonitas que si un crío no las lee en un trozo de papel dibujado no se podrá convertir nunca en una persona buena y normal.

Ante todos estos consejos, y teniendo en cuenta que además el regalo les tiene que gustar o como mínimo lo tienen que entender, en teoría no nos quedaría más remedio que tirar de lo de siempre ¿no?
¡Pues no!

¿Astérix? Unos de un pueblo que la emprenden a tortazos con unos extranjeros Descartado por violento y xenófobo.
¿Tintín? No contiene modelos femeninos a la altura del protagonista. Descartado por sexista.
¿Lucky Luke? Muchas pistolas. Apología de la violencia.
¿Mortadelo y Filemón? Porrazos=violento, secretaria=sexista. A los leones.
¿Zipi y Zape? Travesuras, castigos físicos y psicológicos, padre autoritario, madre sumisa… A tomar pol culo. Tampoco vale.
Y así hasta el infinito.

A bote pronto, se me ocurre algún tebeo del pato Donald o de Mickey pero seguro que si se lo propone, alguna eminencia del comportamiento humano encuentra actitudes poco adecuadas para el desarrollo intelectual de los peques de la casa.

Con todo esto, mi gozo en un pozo. Siguiendo todas las recomendaciones que he escuchado y leído estos días no he encontrado ningún tebeo que no cause daños irreparables y me decidiré por algo tan sufrido como unos bonitos calcetines para mis sobrinitos.

Seguro que me escupen en un ojo pero el día de mañana me lo agradecerán. ¿Verdad?

¿Y qué será lo próximo?

Al Sr. Michael Chabon le dejaron hablar en la ceremonia de entrega de los premios Eisner.
En su discurso reflexionó sobre la necesidad de recuperar a los niños como lectores a través de las historias.
Según él, en los últimos años (quizá décadas), se ha intentado conquistar al público adulto con la intención de dignificar el cómic como un arte que no tiene nada que envidiar a los demás.
En ese proceso se perdió el público infantil y por ello la cantera de futuros lectores. Chabon se centra en la importancia del cómic como medio para contar buenas historias para niños pero no hace falta darle muchas vueltas a la cabeza para saber que recuperar a la chavalería sería bueno para la industria. Lo que nos enganchó a nosotros de pequeños, salvando las distancias, seguramente funcionaría hoy.

Es su opinión y hay que respetarla. Y dentro de ese respeto no cabe más que decirle ¡¡¡ESTÁS TONTO O ESTÁS TONTO!!!

¿Historias para niños? ¿Niños leyendo cómics? ¡Amos, hombre!
¿Y qué será lo próximo? ¿Formatos con precios populares? ¿Recuperar el kiosco? ¿Diferentes temáticas para abarcar el gusto de todos?

Cada cierto tiempo sale un “listo” de estos. Todos sabemos que no puede haber tebeos para diferentes públicos. El medio se degradaría, los lectores ya no seríamos “raritos” y, Diso no lo quiera, no podríamos hacer gala de ese victimismo que tanto nos gusta.

Y además, la idea ya se sabe que no funcionaría. Ahí están esos japoneses con su variedad de formatos y multitud de temáticas que no se comen un rosca ni en su país ni en ninguna parte del mundo.

Mucho iluminado es lo que hay.