¡¡Bachalo-mon digievoluciona en… Bachalo-nator!!

La teoría de la evolución es curiosa. Las especies sobreviven a través de un proceso de selección natural gracias a su capacidad de adaptación al medio que las rodea. Por lo tanto, se supone que la evolución es buena. Excepciones como el ornitorrinco o Ámbar (a.k.a. Tamara) no hacen más que confirmar la regla.

Chris Bachalo no es una excepción. La evolución artística de este dibujante demuestra que la adaptación al medio es imprescindible para sobrevivir en la jungla editorial.

En sus inicios no se preocupaba nada más que de contar las historias. Su simpleza narrativa no obligaba al lector a releer cada página para entender que pasaba. Sus composiciones de página no te volvían loco. Sus viñetas no eran recargadas… En conclusión, era un principiante que no entendía que la espectacularidad se tiene que anteponer a todo lo demás. Que un tebeo está para mirarlo y no para leerlo, que mucho es sinónimo de mejor y que si te pierdes pues te jodes y te buscas mejor.
Hoy en día un dibujante tiene que ser la estrella. Los juntaletras, los calcadores, los del fotochop e incluso los lectores no dejan de ser un mal necesario.

Entre muchas otras cosas, las expresiones faciales de sus personajes son un ejemplo muy claro de su crecimiento como artista.

De dónde viene y hacia dónde va Bachalo se plasma en las caras de sus protagonistas. La sutileza, la elegancia y el sentimiento (noñerías al fin y al cabo) han evolucionado en algo que sólo se puede definir como indefinible. Lo sucio es bello, la rayitas molan y en cada viñeta nos aguarda una sorpresa

Ojalá en el futuro, este adalid de la teoría de la evolución, siga por este camino. Si es así, nos esperan grandes obras y cantidades industriales de muecas imposibles, cuerpos retorcidos y páginas ilegibles.

Adlo! ama a Bachalo. Pero cuidado, al de ahora.

Contraataca y vuelve a contraatacar

El último suspiro de Norma nos deja esta perlita.

Arrasó en los PicAdlo!s del 2003 con un premio a la mejor serie no hispana con más suerte por haber visto la luz editorial, una nominación a Frank Miller como dibujante no hispano más incomprensiblemente publicado y un premio en la categoría de correero y/o articulista a los críticos que lo defendieron.

Con este bagaje no hace falta decir que desde aquí recomiendo su compra e incluso, en caso de vida o muerte, su lectura. No voy a entrar en las virtudes de sobra conocidas de esta obra pero sí que llama la atención el texto publicitario que Norma nos brinda para convencernos de su adquisición.

“Frank Miller cambió para siempre la concepción del cómic de superhéroes en los años ochenta con El Regreso del Señor de la Noche”

Por fin alguien se digna a decirlo en voz alta (o en palabra escrita). Alan Moore muérete de envidia. Segundón, que eres un segundón, que el que lo cambió todo fue Frankito y tú te aprovechaste del rebufo.

“Ahora ha vuelto con un cómic que explora la evolución del medio durante estas dos décadas…”

Ahí, ahí le has dado. No importa la historia, es una excusa. No importa el dibujo, es un pretexto. No importa el color, es un subterfugio. Lo que importa es que es un estudio del medio. “El medio” al que se refieren se deja a la libre interpretación del lector, supongo.

“… Y una nueva aventura en la que aparecen casi todos los personajes del Universo DC”

¡Atención compradores y lectores potenciales! La palabra clave es “casi“. ¿Pero si aparecen poco más de una docena? Ahhhhhhh, se sieeenteeeeeeee. Nosotros no hemos dicho todos. Hemos dicho “casi” todos.

“¡Un clásico moderno del cómic de superhéroes!”

He aquí una frase irreprochable. Es clásico ya que se publicó hace algún tiempo. Es moderno por que se vuelve a publicar ahora. Clásico + Moderno = Clásico Moderno. No se le puede poner ni un pero.

Ríete tú de los anuncios de furgonetas con padres divorciados que compran el cariño de los niños con piruletas. Esto sí que es publicidad de la buena.

P.D. Aviso a posibles navegantes que quieran dejar un comentario a este post del tipo “A mi me gustó“, “Es que la narrativa del DK2 es la bomba“, “Tiene una doble lectura rompedora” y “Es mejor que el DK1“.
En Adlo! somos respetuosos, por encima de todo, con los gustos personales. Cualquier opinión es válida, este es vuestro sitio, aquí no se os juzgará, no se os discutirá y además os daremos la razón como a los…

Adelantándonos a La Cárcel de Papel

Ya es oficial

¡Ya se conoce el nombre de la editorial que esta primavera empezará a editar las publicaciones de D.C. Comics en español!

Y hasta tenemos una entrevista en que el nuevo asesor editorial de la linea nos cuenta cuáles serán sus primeros lanzamientos: pinchad aquí para leerla

Los excesos de las comilonas navideñas

Esta maravilla de historieta salió en el nº5 de Lois Lane de 1958. La acción se inicia cuando Lois sufre un espectacular aumento de peso por efecto del rayo de un científico (mira que perdían el tiempo en cosas raras los científicos de los años 50, estando aún por inventar el teléfono móvil o el mando a distancia). El caso es que a partir de entonces la mayor preocupación de la protagonista es evitar a Superman porque si la ve así no querrá casarse con ella (recordemos que casarse es el auténtico objetivo de Lois Lane durante esta década, como toda mujercita WASP que se precie). Podría destripar el final de este tebeo, pero creo que es mejor que bombardeeis a e-mails a Norma para que publique en castellano el Lois Lane Archives vol. 1 donde se incluye esta auténtica joya del arte secuencial

La Era de ¡El Apocalipsis!

Señores, resígnense: llegó El Día

El Día en que Planeta pierde sus derechos sobre los cómics de Marvel a favor de Panini

El Día en que la casa madre de Planeta de Agostini, ante el gran descenso de facturación, cierra el departamento de cómic

El Día en que los fans le dan la espalda a Panini antes de empezar como represalia por el cierre de la competencia y se pasan en masa a comprar por previews

El Día en que los pocos lectores que compraban los cómics de DC a Norma por pereza pasan a pedirlos por preview (“total, si tengo que pedir Marvel de todas formas…”)

El Día en que sin las ventas de Planeta, Panini y Norma las librerías especializadas en cómic se quedan sin ingresos suficientes y tienen que cerrar

El Día en que el resto de editoriales y los autores autoeditados se quedan sin sitios donde vender su trabajo y tienen que dejar los tebeos

¿Exageración? ¿Ciencia-ficción? ¿Alarmirmo? ¡Qué más quisiera yo! Acabo de darme una vuelta por el circuito habitual de librerías para obtener más datos, y ¡me las he encontrado todas cerradas a pesar de ser sábado! ¡El fin está cerca! ¡Corred, insensatos!