Daisy, Daisy, eres mi unico amoooorrrr…

Amigos, es hora de poner fin a esa insidiosa propaganda con que la progresía de ultraizquierda lleva años bombardeandonos. Me refiero, como ya habreis imaginado, a las armas de fuego. Esa némesis a la que los buenistas radicales le tienen ese miedo insuperable que pretenden inculcarnos a las personas de bien. Oyendo sus argumentos cualquier podría creerse que son una tecnología desarrollada únicamente para matar y herir cuya letalidad acabó con la supremacía de las armas blancas en el campo de batalla. ¡COMPLETAMENTE ABSURDO!

En esto, como en tantas y tantas cosas, tendríamos que aprender de los americanos. No coño, esos no, digo los guays, los del norte.

Inmejorable ejemplo de una sana y equilibrada visión de las armas y del lugar que deben ocupar en la sociedad. Porque debo confesar que entre esos propagandistas anti armas se hayan mis propios compañeros de blog.

Sí, estimados lectores. Creedme, yo los conozco y doy fé de sus buenas intenciones. No es culpa suya, lo es de esa cultura de libertinaje desencadenado en que han crecido que les ha llevado a incluso criticar y mofarse de las publicidades del fabricante de armas de aire comprimido Daisy en los tebeos de los 50 y 60.

¡Como si educar a los niños en el manejo de armas de fuego fuera algo malo! Es una habilidad imprescindible para afrontar los lances y retos de la adulta vida futura, como una epidemia zombi o una invasion extraterrestre. Si alguna vez os topais en un callejón oscuro con un grupo de extraños con máscaras de animales agradecereis llevar encima una fiable Beretta-92 y saber cómo usarla. Creedme.

¿Cómo? Si, el jucicio es el mes que viene. ¿Podeis creeros que sus abogados y la fiscalía han argumentado que eran los carnavales? ¡Excusas de bolivarianos!

Decía que las armas son una parte irrenunciable de una educación juvenil sólida y centrada y por ello su publicidad debería volver a adornar los cómics. Sólo alguien con la mente muy sucia podría ver algo raro en aquellos entrañables anuncios a página completa.

Porque, por si hiciera falta un argumento adicional, pocas publicidades son tan honestas como la de armas de fuego. Al fin y al cabo vende un producto palpable de valores verificables por lo que no necesita mentir. Además si algo caracteriza a la cultura de las armas es que, a diferencia de esa imagen caricaturesca y distorsionada que el progresismo feminazi pretende dar de ella, antepone la seguridad a cualquier otra consideración.

La afición y el coleccionismo de las armas tiene como guías la mesura y la prudencia, no las conductas irresponsables y alocadas que pongan en peligro la integridad y la salud propia o ajenas. Esas ideas son inculcadas en sus practicantes desde la más tierna infancia y la publicidad de armas es una pieza clave de ese empeño.

Sí, amigos. Así es esa positiva y educativa publicidad de armas de fuego. Y, por encima de todo, honesta y veraz.

Si promete que su juguete parece una pìstola real

…es que PARECE una pistola REAL.

¿O es que acaso no considerais que las pistolas de soldadura sean reales, listos, más que listos?

Un niño tiene que aprender a portarse como un hombre

Los habituales del blog recordarán diversos anuncios de los rifles de aire comprimido marca Daisy que fueron apareciendo en las publicaciones de DC a lo largo de los años, pero siempre hay espacio para alguno más. Este es de 1973

daisy 1973

Los derechos de los niños de América

En el Sensation Comics 72 de Diciembre de 1947 (recordemos, la revista cuya estrella era Wonder Woman) aparecía este bonito dibujo publicitario


Ahora (zoom mediante) leed el texto de arriba a la derecha que defiende el derecho de los niños USAmericanos a pegar tiros


Afortunadamente iniciativas como ésta forman parte del pasado y en pleno siglo XXI los niños de América ya no reivindican su derecho a aprender a disparar: ya saben