La veteranía es un grado. O varios.

 
Los grandes guionistas buscan siempre trabajar con grandes dibujantes. Pero sólo los mejores guionistas entienden que los mejores dibujantes son los veteranos. Debe ser por eso que bendis lleva un tiempecillo colaborando con Howard Chaykin en los Vengadores. Y es que Chaykin es perro viejo, y domina el arte de su oficio con una aplastante superioridad. Sólo hace falta echar un vistazo al último Nuevos Vengadores publicado por Panini para darse cuenta de que domina a la perfección recursos dificilísimos de usar. 

El que más llama la atención es el de la repetición de viñetas. No dudo que haya dibujantes malos y perezosos que insistan en repetir y repetir viñetas al tuntún con tal de ahorrarse dibujar un poco y sacar más rápidamente la cuota de páginas al mes que les permitan pagarse las facturas. Pero en realidad, la repetición de viñetas es un recurso narrativo de primer orden que, usado por las manos correctas, desprende storytelling por los cuatro costados. Bien usado, esta técnica dar muchísima más relevancia a importantes detalles de la trama o del subtexto que de otra manera permanecerían ocultos a ojos del común de los lectores. Repitiendo la misma viñeta, pero variando un ínfimo detalle, ese minúsculo detalle pasa a ser el centro de atención absoluto del lector en ese instante, creando un bello y poderoso momento de satisfacción lectora. Y Chaykin lo entiende perfectamente, como podéis ver en este ejemplo:

 

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Y es que… ¿qué es lo más importante de la segunda viñeta? Que al pobre camiseta roja le han reventado la cabeza, ¿verdad? Y los autores quieren que el momento impacte, destaque. Otro dibujante hubiera quizás gastado media splash-page, con un primer plano de los trocitos licuados de cerebro intentando saltar de la página y llegar al lector mismo. Pero Chaykin, dibujante fogueado en mil batallas sabe hace lo mismo sin alharacas: sólo hace falta transformar la explosión capilar en el único detalle variable de una viñeta repetida, y el efecto está conseguido. Toda una lección de narrativa gráfica que no debe ocultar que el mismo recurso puede ser usado de maneras infinitamente más sutiles, como en este otro momento…

 

 
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…en el que Chaykin usa la repetición como medio para centrar nuestra atención en ese trozo de manzana que sujeta Nick Furia en la mano, llevándosela el mismo a la boca mientras sigue manteniendo los dientes cerrados. Todo ello consigue transmitirnos la esencia misma de Nick Furia: una personalidad cerrada, de voluntad férrea, vulnerable a la tentación de lo físico (representado, como en la Biblia, por el trozo de manzana que él mismo se lleva a la boca), pero capaz de doblegar las apetencias de sus sentidos manteniendo sus dientes apretados. Una metáfora sobre cómo el personaje está consagrado a una misión por encima de sí mismo. Un golpe de genio que pocos autores están capacitados para producir.

Y es que a menudo se acusa a Chaykin de dibujar historias centradas en personajes violentos y sangrientos, pero en realidad es todo lo contrario. A Chaykin le encanta mostrar que sus personajes no se sienten cómodos con la violencia. Pero lo hace usando su dibujo, su habilidad expresiva, retorciendo físicamente las figuras de sus protagonistas hasta un punto en el que el lector empatiza con los personajes hasta el mismo punto de sentir el dolor físico de sus articulaciones retorcidas. Pero ese dolor físico es en realidad una parábola del dolor espiritual que los personajes sienten al usar la violencia. ¿Está cómodo Nick Furia disparando esta metralleta?

 

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No, y es por eso que Chaykin le dibuja en una postura corporal anatómicamente imposible, incómoda. ¿Acaso creéis que a Cráneo Rojo le resulta fácil salir corriendo abandonando la lucha ante el fracaso de su enésimo plan maestro?

 

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No. Y por ello Chaykin le dibuja unas piernas irreales, casi podríamos decir que desmontadas, que si existieran realmente no permitirían correr al personaje. Pero es que en realidad esas piernas son una ventana al alma rota, torcida, vencida, descoordinada por dubitativa, de Cráneo Rojo al verse forzado a emprender la huida. 

Como podéis ver, no se puede relegar a un guionista al ostracismo sencillamente porque sea veterano. Sabe más el diablo por viejo que por diablo, y cualquier artista que lleva tanto tiempo en el candelero como Chaykin tiene más arte en una uña que cualquier mindundi de los que contratan normalmente en el mainstream americano. Es por ello que me despido hoy de vosotros entonando un fuerte…

 

¡¡¡AVIV DRAWOH NIKYAHC!!!
 

Estamos de campaña

¡¡Joer que harto estoy de las put*s elecciones!! Que si uno va a plantar  pinos hasta cansarse, que si el otro va a enseñar inglés hasta a las piedras, que si los otros quieren ser más bisagras que las de la puerta de la catedral de Compostela… ¡¡¡Ya estoy harto!!! ¡¡Machándonos un día tras otro, un día tras otro, a toda hora, en cada momento!! Haces un poco de zapping, pillas un informativo y… ¡zasca! Rajoyazo que te crió. Te pones a ver House tranquilamente y ahí lo tienes: el banner recordándote que el lunes hay combate (como si pudiésemos olvidarlo… ¡Oh Dios!). Y lo peor de todo es que a partir de hoy, encima tendrán respaldo legal para montar sus zapatiestos multitudinarios, aparecer en todos los telediarios de todas las cadenas, salir dos veces al día como mínimo en todas las cadenas públicas… ¡¡Esto es un auténtico y deprimente  coñazo!!

Menos mal que al menos los friquis tenemos una válvula de escape: nuestros queridos tebeos de superhéroes, llenos de historias que rebosan aventura, entretenimiento y evasión. Como la saga del nuevo Capitán América de Brubaker, donde…

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¡¡¡¡AAAAAAAAAARGH!!!!