El Spiderman de los 90. Parte 3: Who let the clones out?

A comienzos de 1996, Marvel da el paso de refrescar a Spiderman después de estos dos años de travesía y clones. Lo primero que hace es cancelar Web of Spiderman. En los hechos, esto no sirve para nada, puesto que la cancelación lleva a la creación de una nueva cabecera, Sensational Spiderman. A los mandos de esta nueva colección ponen a Dan Jurgens, que se había hecho su huequito en la historia de los 90 dibujando la GENIAL! “Muerte de Superman” poco antes. Jurgens ejerce de autor completo durante una breve etapa que prometía un Spiderman más divertido, juvenil, fresco y clásico.

Junto a él trabajan DeFalco (al que inexplicablemente nunca echaron de Marvel) con Bagley en Amazing, Howard Mackie con Romita Jr en Spectacular y en Spider-man ponen a un tal Todd Dezago, un completo desconocido al que le colocaron a Sal Buscema y que en un año sería sustituido de nuevo por DeMatteis, que debía estar de año sabático. ¿Qué pasa con Dezago? Le pasan a guionizar la nueva Sensational. El hueco se queda libre cuando Jurgens se da cuenta de que la colección arácnida no va a cambiar con este pequeño baile de nombres y cabeceras. ¿Qué le lleva a esa conclusión?

Bob Harras *sonido de tormenta*

Desde la destitución de DeFalco, Marvel se había dirigido no desde una única silla de editor jefe, sino desde varios despachos independientes. El de Spiderman lo había ocupado Bob Budiansky, cuyo mérito principal está en ser uno de los principales artífices de la creación de la franquicia de los Transformers en tebeo. También guionizó un “What If… Ghost Rider owned a fast food franchise?” y algunos tebeos para Marvel UK. Efectivamente, pusieron a este tipo a mantener en orden una sala de guionistas donde estaba el anterior Editor en jefe de Marvel y varios guionistas con carreras mucho más importantes. Eso explica algunas cosas.

Al final todo el fiasco de los clones obedece a una pérdida de talento por parte de Marvel y hay que entenderla en su contexto. McFarlane y Larsen, con sus cosillas, eran creadores inquietos y llenos de nuevas ideas y ganas de experimentar, y todo lo que ellos crearon durante los primeros 4 años de la década para el personaje era divertido, interesante y, aunque ahora es fácil olvidarlo, muy exitoso. Nadie puede negar el talento que DeFalco exhibía en los 80, o el de Bagley como ilustrador durante toda su carrera. Había buenos autores aquí implicados, pero metidos en un barrizal en una compañía que iba como pollo sin cabeza frente a la novísima Image.

Bob Harras ejercía el mismo puesto que Budiansky pero en las colecciones mutantes, y acabó tomado el poder de toda Marvel con la intención de volver a centrar la editorial y hacerla tomar un rumbo. Aquello significaba, entre otras, darle aún más peso a los mutantes y hacer girar el resto de tramas y eventos alrededor de lo que él ya había autorizado como editor de los X-Men. Y eso implicaba no menear mucho a Spiderman durante unos meses. Jurgens salió de ahí y ha insinuado desde entonces que esta breve estancia como autor de Spiderman “no cuenta”, ya que ni era el auténtico Spiderman ni le dejaron hacer nada de lo que quería hacer.

¿Y qué quería hacer Jurgens? Pues dejarse de clones, recuperar al Peter Parker que la gente llevaba leyendo dos décadas y reivindicar un tono más clásico, sin amarguras ni llevar al personaje al límite de su paciencia cada dos números. En realidad, es lo que casi todos los guionistas parecían estar deseando, enfrentando a Spiderman con conflictos más clásicos o villanos conocidos como Mysterio, el Hombre de Arena, la Antorcha Humana,…

Esto duró literalmente un mes, hasta que DeZago vuelve a sacar a Kaine, a Peter y a MJ, y en general, todos los viejos elementos de la Saga del Clon.

Y es que comentábamos la semana pasada, no había un plan para después de esto, y Harras estaba muy ocupado con el evento de Onslaught, con lo que imaginamos que las directrices que dió para Spiderman fueron algo similar a “id mareando la perdiz y ya os avisaremos”. Estos meses fueron tremendamente irregulares, aunque ocasionalmente GENIALES e incluyeron a personajes nuevos como Jessica Carradine, una fotógrafa de Spiderman inspirada por el trabajo de Parker y que acabó saliendo con Ben Reilly. El girito era que era la hija… ¡del ladrón que mató a Tío Ben! No hay nada más clásico en Spidey que un buen girito familiar.

En noviembre de 1996 aparece en las tiendas The Spectacular Spiderman 240, primer número del arco Revelations, uno de los momentos álgidos de la década. Lo de Onslaught había acabado con un montón de muertes de mutantes y Vengadores, y Harras dió por fin luz verde para hacer algo parecido a un evento con Spiderman que pusiera también punto y aparte para los leales al trepamuros.

Y en ella se desvelaría que detrás de estos casi 3 años de desastrosos tebeos había una respuesta.

Un golpe de efecto, tan importante, tan relevante, que justificaría todo este estropicio.

¡EL LETTERING HORRIBLE!

Finalmente, en Spiderman 75, Ben Reilly moriría, desvelándose así que él era el clon y que Peter siempre había sido el auténtico y original. Además, toda la trama de MJ embarazada se resolvería de una forma que hoy en día nos resulta muy conocida.

Así termina la saga del clon. Imagino que fue un alivio para todos los implicados, a pesar de dejar un buen puñado de incoherencias en medio (unos implantes mentales en el “cerebro clónico de Peter” que ahora quedaban sin sentido al revelarse que él era el auténtico, por ejemplo) y resolverse trayendo a la vida a una de las pocas personas del Universo Marvel cuya muerte se había mantenido durante más de 25 años. Las consecuencias de la vuelta de Norman Osborn como villano definitivo de Spiderman han sido de calidad variable desde entonces, pero lo cierto es que mucho antes de llegar allí se había especulado con que el villano final fuera Harry Osborn, algo que hubiera tenido, quizá, algo más de sentido.

Después del desastre, y con un poquito más de libertad por parte de los autores para operar independientemente, algunos de los tebeos de Spiderman recuperaron cierta calidad. A partir de Spectacular Spiderman 241 DeMatteis planteó una pequeña secuela de su Última Cacería de Kraven que era bastante mejor que todos los intentos posteriores de recurrir al personaje. DeFalco trajo de vuelta a viejos conocidos como el Buitre, Electro o la Dra. Octopus a aventuras más mundanas y, por suerte, libres de clones. Hubo un intento que hay que reconocer de crear nuevos villanos para Ben Reilly durante estos años previos, aunque la mayoría no llegasen a ser nada más que un personaje episódico.

De hecho, Mackie y Romita Jr. escribían la más estable de las 4 colecciones, aunque muy olvidable, lo bastante digna como para no echarles en cara que hicieran un remake del mejor tebeo de Spiderman que había dibujado Jr. Y lo hicieron peor.

Sin embargo, los guionistas no saben estarse quietos, y muy pronto comenzaron de nuevo los arcos argumentales que conectaban las 4 colecciones. Sí, en Marvel seguían empeñados en que obligar a alguiena  comprar 4 grapas mensuales para seguir la historia cuadruplicaría las ventas, en lugar de hacer que todo el mundo dejase de comprar ninguna de las cabeceras. Llegaría entonces Crisis de Identidad, una etapa que venía prometiendo…

NO TENER SUDADERAS CON CAPUCHA

¿Vendrían mejores tiempos? ¿Volverían a ser los tebeos de Spiderman a ser GENIALES y no solo aburridos? ¿Os da alguna pista si os digo que menos de un año después de esto tuvieron que renumerar la colección de The Amazing Spiderman por primera vez en casi 40 años? La semana que viene lo vemos.

El Spiderman de los 90. 2ª Parte : Este clon está muy vivo

En septiembre de 1994 comienza a sugerirse lo que, un mes después, quedaría confirmado: el clon de Spiderman de los 70 estaba vivo, y había vuelto a Nueva York a ver a la Tía May, en coma y hospitalizada en aquel momento. El primer evento, Poder y Responsabilidad, ocuparía el mes de octubre con un viaje a la psique de Peter Parker. Un Parker afectado por los últimos años de guiones atroces con una personalidad violenta y pendenciera.

Creo que es importante destacar que, por algún motivo, los guionistas de Spiderman habían decidido darle una nueva personalidad a Peter, mucho más agresiva, irreflexiva y exenta de casi todo humor. De hecho, hay varios ejemplos entre el 93 y el 94 de Spiderman atacando sin provocación a toda clase de personajes de Marvel, muchas veces con graves consecuencias perfectamente evitables. Todo esto era secuela de los movimientos de los últimos años, contando historias más radicales y extremas para el personaje para atraer y atar a la audiencia young-adult antes de que se fuera a DC, o peor, a Image.

Hay enormes diferencias entre el Spidey tras la muerte de Gwen o la de Jean DeWolff en los 80 y la reacción que Peter tenía a los ataques de Veneno o a La Última Cacería. Los culpables últimos de esto eran los mismos guionistas que se encontraban ahora ante un Peter Parker que le caía mal a todo el mundo. Es decir, DeFalco y DeMatteis, como comentamos la semana pasada. Los demás pasaban por ahí.

La idea, suponemos, era ofrecer un Spiderman más fresco, sin el bagaje dramático de los últimos años, pero tomando las claves estéticas de la década de los 90.

En Web of Spiderman 118 teníamos el origen del traje y una breve presentación de personaje, explicando el bagaje de Ben Reilly y dando pinceladas también sobre su primer enemigo, que no podía ser otro que Veneno. Se creaba así una nueva dinámica. Web of Spiderman y Spider-man las protagonizaba el clon, mientras que Amazing y Spectacular seguían al Peter Parker de siempre. De hecho, durante dos meses, ni en AMS ni en TSS se menciona al clon. Además a esto se unió Spider-Man Unlimited, colección trimestral en la que también se desarrollarían algunos episodios de la saga del Clon. Aquella cabecera desastrosa probablemente es el mejor resumen de todos los males que sufren estos tebeos.

Para sorpresa de cualquiera que vuelva sobre esta etapa ahora, cuando Ben Reilly no está en la página, no sale ningún personaje preguntando «¿Dónde está Poochie?». Las tramas de Amazing y Spectacular son tediosas hasta el agotamiento durante bastante tiempo, de modo que pisemos acelerador.

Al comienzo de 1995, ambas sub-series mensuales estrenan arco. Las colecciones de Ben Reilly cuentan Web of Life mientras que las de Peter Parker narran Web of Death. En Web of Life nos presentan al villano Kaine, con una relación misteriosa con el pasado de Ben Reilly. La idea original, de tener un Spiderman sin tanto bagaje,se va a hacer gárgaras 4 meses después de empezar. La idea, cómo no, fue de Terry Kavanagh, encargado de Web of Spiderman y liante profesional.

Sin embargo, las ideas de fondo siguen ahí de mano de DeFalco y DeMatteis. Peter y MJ descubren que van a tener un hijo, lo que debería llevar a que finalmente se retire y pase el manto al clon. ¿No?

En el arco argumental Humo y Espejos, a partir de Marzo de 1995, ambas subseries colisionan y Spiderman y la Araña Escarlata vuelven a reunirse para enfrentarse a la amenaza de El Chacal, revivido desde los 70. El embrollo se complica cuando los guionistas deciden sembrar la duda sobre si el auténtico Peter Parker no es en realidad Ben Reilly, y el Spiderman de los últimos 20 años no es más que el clon, todo en una compleja manipulación de El Chacal.

Esta idea no estaba en los papeles originales y no aporta nada al plan “renove” del personaje, es solo un embrollo para mantener el tema de los clones vivo y activo durante más tiempo. A los fans aquello les gustó regular, hay que decirlo. 

En Mayo del 95 la trama se ha ido enrevesando con la presencia de un tercer Peter Parker que alega ser el verdadero. En medio hay un combate con Kaine, que secuestra a MJ, y un montón de relleno infumable. Lo que originalmente iba a ser un pequeño arco para darle un toque fresco al personaje es en ese momento un mamotreto de 40 números en el que sigue habiendo más preguntas que respuestas y nadie está satisfecho.

Sabes que las cosas van mal en tu cómic cuando puedes terminar el Spectacular Spiderman 225 con este rótulo:

Tampoco es una buena señal que tengas que recurrir a chorradas en las portadas para intentar convencer a algún coleccionista o a algún pobre niño de comprar un tebeo, como es este HOLODISCO.

Hay cierta tendencia aquí de culpar al coleccionismo de todos los males de los tebeos de los 90, y no seré yo el que le reste responsabilidades a la especulación, pero principalmente lo que ocurre con estos tebeos es que no pasa nada en ellos. Y cuando pasa, son solo golpes de efecto para convencerte de comprar el siguiente número en el que, sorpresa, no pasa nada tampoco.

Por ejemplo, en Spider-Man 60, escrito por Howard Mackie, se revela que Kaine es… ¡OTRO CLON DE PETER PARKER!

Y en Spectacular Spiderman 226 descubrimos… ¡que Peter es el clon y Ben es el original! Es decir, que seguimos dándole vueltas a esta mierda.

¿Por qué todo este ir y venir? Lo cierto es que ahora resulta bastante complicado de decir. Tanto DeFalco como DeMatteis e incluso Howard Mackie han expresado varias veces que nunca fue su intención llegar tan lejos con todo esto. La explicación más sencilla es que Marvel insistió en mantener este dramón a ver si mantenía las ya algo paupérrimas ventas de las colecciones arácnidas y confirmaban que ya habían tocado suelo de lectores.

Mi otra teoría es que nadie tenía nada planeado para cuando acabase esto, y se limitaron a hacer tiempo esperando a que a alguien se le ocurriese algo. Cosa que nunca llegó a pasar, por cierto.

Por si acaso aquello no era bastante embrollo, alguien decidió sacar OTRA miniserie de dos números llamada Spider-Man: Maximum Clonage Omega, que era, como cabría esperar, un mojón insoportable guionizado por el recientemente fallecido Tom Lyle. En Spectacular Spiderman 227 finalmente muere Kaine, en una batalla contra un montón de clones de Spiderman en uno de los tebeos más mediocres de toda la saga, ilustrado con absolutamente ningún gusto por Sal Buscema.

No es que quiera insistir en este tema, pero mientras que el resto de colecciones contaban con dibujantes promedio (con loables excepciones como Gil Kane, Mark Bagley o Darick Robertson) el Spectacular de Buscema es absolutamente ilegible a estas alturas.

Un par de meses después de la muerte de Kaine y el Chacal, y cumpliendo 14 meses desde el comienzo de La Saga del Clon, por fin el prometido relevo se produce, Peter Parker (¿clon o persona real?) cuelga las redes y deja paso a Ben Reilly como Spiderman. Y así, tras un par de meses con los nombres de las cabeceras cambiados (Web of Scarlet Spider, Amazing Scarlet Spider, Scarlet Spider y The Spectacular Scarlet Spider), Ben Reilly finalmente se enfunda un nuevo traje y retoma el nombre de Spiderman.

Si hasta ahora la cosa parecía infame, la semana que viene hablamos del rediseño del traje y de todo lo que vino después.

El Spiderman de los 90. 1ª Parte: Donde caben 3 caben 4

Han pasado 25 años desde que comenzase la publicación de la infame Saga del Clon, y para celebrarlo, voy a pasarme un mes reivindicando la valía del tan denostado Spiderman de la década de los 90. De modo que durante las próximas 4 semanas os espera una buena brasa arácnida.

Para esa historia vamos a ir un poco atrás en el tiempo, cuando el resto de redactores de ADLO! todavía no eran viejos y aún se hablaba de los kioskos como un sitio donde se podía comprar cómics. Vamos a 1987. A finales del año 87 el bastón de editor en jefe de Marvel cambia de manos después de una década de control de Jim Shooter. El artífice de la época más sólida y aplaudida de la historia de Marvel se había ganado mucho enemigos por ejercer demasiado control sobre los artistas y para sustituirle ponen a Tom DeFalco, que llevaba tiempo siendo el guionista del trepamuros. A Spiderman el equipo Shooter-editor y DeFalco-guionista le había sentado maravillosamente. Uno pensaría que con DeFalco a los mandos de todo Marvel, todo iba a salir a pedir de Peter Parker. 

Así de entrada, el cambio le pilló en medio del arco narrativo de La última cacería de Kraven, y dos números después de que este terminase, entraría a hacerse cargo de los lápices de The Amazing Spiderman un chavalito que venía de dibujar Hulks con Peter David: Todd McFarlane

Una de las cosas por las que DeFalco tuvo mejor aceptación que los últimos años de Shooter fue porque era más abierto a ideas ajenas. Para demostrarlo, dejó que los artistas de The Amazing Spiderman hicieran lo que les saliera del rabo llevasen a cabo sus atrevidas propuestas, como por ejemplo, crear a un villano únicamente para obligar a Spiderman a llevar el uniforme “clásico” que llevaba más de 5 años sin aparecer.

¿Pero qué pasaba mientras tanto en las demás colecciones arácnidas? Porque claro, el éxito sale caro, y es que además de la cabecera principal, Spiderman contaba con otras 2 colecciones mensuales. La segunda en importancia era The Spectacular Spiderman, guionizada por Gerry Conway (el señor que mató a Gwen Stacy en los 70) y Sal Buscema. Al poco tiempo los guiones de Spectacular recaerían sobre J.M.Dematteis, autor intelectual de La última cacería, y uno de esos guionistas a los que les da igual 8 que 80.

¿Qué hizo Marvel con Conway? Le movió a Web of Spiderman, tercera serie regular del cara de red, un sin dios que durante años dio tumbos sin demasiada dirección cerrando los arcos de Conway de otras cabeceras e ideas descartadas de los 70.

Nota mental: escribir sobre la obsesión de Conway con los hombres lobo…

Conway acabó largándose y fueron probando guionistas de todo pelaje, siendo el más habitual Terry Kavanagh, al que nadie recuerda ya pero que llegó a ser el hombre más importante de la habitación. Ya volveremos sobre Terry.

Como a DeFalco le parecía que 3 colecciones regulares (regular usado aquí de forma polisémica) no eran suficientes, en 1990 crea simplemente “Spider-man”, dibujada y guionizada enteramente por TODD y por tanto, la serie más GENIAL de las 4. McFarlane no puede hacer tanto arte cada mes, de modo que en The Amazing Spiderman entra a sustituirle Erik J. Larsen, dibujante cubista y contorsionista en sus ratos libres.

Estos tebeos se venden como churros gracias al auge de las tiendas especializadas en cómics, lo famosos que eran sus artistas y a la aparición desbocada de los coleccionistas completistas y de portadas alternativas. Y a que no eran malos, salvo Web of Spiderman. Claro que tenían defectos horribles y que han envejecido como el culo, pero sobre todo Amazing y Spectacular fueron hasta 1992 un laboratorio de ideas nunca vistas en el personaje y diversión a raudales.

Spiderman volvía a tocar temas sociales y de actualidad, aunque el tratamiento de dichos temas fuera un poco rancio (sorpresa, también Stan Lee y Conway eran algo rancios en los 70), se reinventaba a varios de los villanos clásicos y se intentaba darle una nueva dimensión a los secundarios no superpoderosos de Spidey, especialmente a MJ, con la que nadie sabía qué hacer pero que a TODD le parecía guay dibujar medio en pelotas todo el rato.

Esto dura año y medio hasta que McFarlane se cansa de DeFalco y de Marvel, por lo que la colección de Spider-Man se la queda, otra vez como segundo plato, Larsen, y en The Amazing Spiderman se coloca un tal Mark Bagley.

¿Que por qué McFarlane abandona una colección creada específicamente para él, con sus dibujos y sus guiones? Pues porque Marvel le pone pegas con el tratamiento de la violencia, los apuñalamientos y su forma de gestionar al personaje de MJ. Marvel argumenta que sus tebeos los leen niños (¿y es que nadie va a pensar en los niños?) mientras que TODD y una parte de sus fans acusan a Disney Marvel de estar cargándose los tebeos de superhéroes.

Ni una grapa mensual sin su MJ en picardías…

Aquí hay un baile de guionistas y dibujantes donde los tebeos de Spiderman se llenan de cameos de personajes más “molones”, especialmente el Castigador, que sale mes sí mes no en una portada arácnida. La cosa no mejora cuando TODD resulta que saca Image y su propio personaje, llevándose al público que Marvel había seducido con hot-artists a una editorial más radical. Como Ciudadanos perdiendo los votantes fachas en favor de VOX.  También Erik Larsen se larga en 1992 a Image, obligando a DeFalco a tirar de agenda para intentar llenar 4 colecciones arácnidas, una de las cuales tenía como único propósito que los ahora dibujantes de Image se sacasen la polla se lucieran.

¿Resultado a partir del debut de Spawn en el 92? Michelinie y Bagley intentan salvar la papeleta en The Amazing, DeMatteis y Sal Buscema en The Spectacular y Web of Spiderman sigue siendo intragable en manos de Kavanagh y el dibujante que toque en cada momento. No todo lo que sale es malo, especialmente en Amazing, pero está lejos de la imaginación que habían poseído las historias del personaje tan solo un año antes.

La famosa Spider-man pasa a ser un contenedor de artistas que no tienen ni página en la Wikipedia a día de hoy y guionizada a 6 manos por los 3 guionistas de las otras colecciones o por quien estuviera libre ese mes.

Sorprendentemente esta estrategia no solucionó absolutamente nada y las ventas en Marvel comenzaron a irse a la porra (en los mutantes había pasado exactamente lo mismo, cambiando a McFarlane y a Larsen por Jim Lee y Rob Liefeld). Al final rodaron cabezas y Marvel degradó a DeFalco a guionista, y al final quedaría a los mandos Bob Harras, que había sido mano derecha de DeFalco y editor de los tebeos mutantes. Y que fue el peor editor de la historia de Marvel. Ya llegaremos.

¿Qué pasó con DeFalco? Probablemente ya se olía la tostada, en 1994 puso a DeMatteis de guionista en Amazing… y se puso él mismo a la cabeza de los guiones de The Spectacular Spiderman.

De modo que tenemos cuatro colecciones que funcionan tal que así: cada guionista está contando más o menos su historia pero hay subtramas comunes que conectan todas las series del trepamuros. Cronológicamente, cada mes los sucesos de Web of Spiderman continuaban en Amazing, seguían luego en Spider-Man y finalmente en The Spectacular. Ese era el orden de lectura si comprabas las 4 colecciones.

Si os estáis preguntando si obligar a la gente a comprar 4 tebeos diferentes cada mes y a averiguar qué grapa había que leerse primero mejoró las ventas, ya os adelanto yo que no.

Pero Kavanagh dió con una sorprendente idea que, quizá, podía dar olor a nuevo y volver a atraer al público hacia Spiderman. Una idea atrevida y tan osada que DC la acababa de probar con Batman unos meses antes. ¡Sustituir al personaje por una alternativa más GENIAL! Mi teoría, por cierto, es que rebuscando en la papelera Kavanagh encontró una servilleta con anotaciones de Gerry Conway, que llevaba ahí desde 1990. Y es que retomaba una vieja trama de Conway en los 70, el clon de Spiderman. Rápidamente, y con aquella idea en mente, DeFalco y el resto de guionistas crean un arco breve que marcará un antes y un después en la historia del trepamuros. El mayor pifostio editorial de Marvel. La saga del Clon. La semana que viene os cuento.

La penúltima cacería de Kraven

Hay personajes de Marvel que uno nunca sabe muy bien qué están haciendo. Dónde están, qué ha sido de ellos, cuándo volverán a aparecer, y, sobre todo, por qué demonios iban a volver a aparecer. Si hablamos de un personaje muy secundario, pongamos, qué sé yo, el Gibón, lo más probable es que alguien se haya olvidado de él y algún guionista lo recupere cuando lo necesite. Pero si se trata de un secundario más o menos popular, la respuesta más posible a los motivos de su desaparición siempre suele ser la misma: en algún momento ha muerto.

Así, entramos en el proceso del Marvel 3D. Un personaje muerto (Dead) acabará reapareciendo, bien a través de un imitador/clon/familiar (Double) o bien a través de émulo de otra dimensión (Dimension). Este triángulo se repite de forma infinita, pues es necesario que el personaje muerto en algún momento reviva, haciendo imprescindible la muerte del doble, o bien el nuevo sustituto, ya sea clon o de otra dimensión, acabará muriendo en un paralelismo al personaje primigenio, forzando al siguiente guionista interesado a buscar una nueva excusa: revivirlo, volver a buscarle un doble o volver a traerlo de otra dimensión.

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Un ejemplo muy ilustrativo es Kraven el Cazador. Kraven es uno de los villanos clásicos de Spiderman, creado por Steve Dikto y alguna servilleta en la que garabatease Stan Lee en 1964. Con la llegada de los 80 su popularidad comenzó a decaer, al ser un personaje demasiado camp y ridículo para las historias habituales del trepamuros. Esto era así hasta que J.M.DeMatteis tuviera la feliz ocurrencia de darle matarile en 1988, reciclando una historia que tenía pensada para otro personaje que no era Spiderman ni su némesis con piel de león. La última cacería de Kraven es lo más parecido a La Broma Asesina con lo que dan la turra los aficionados de Marvel, y marcó un nuevo punto en la vida de Kraven el Cazador. Aparte de por haberse muerto, claro.

El tono lúgubre e intensito de La última cacería permitió a los más lúgubres e intensitos aficionados a los tebeos de finales de los 80 subir a los altares de los mejores villanos del trepamuros a un secundario bastante ridículo, y esa popularidad era algo que Marvel no podía dejar escapar. De modo que fueron surgiendo Dobles variados.

El primero sería Vladimir Kravinov, hijo del Cazador en persona y que se puso el ridículo mote de El Cazador Macabro, con el que rondó las colecciones arácnidas durante un año antes de que Kaine, uno de los clones de Spiderman, le mandase al otro barrio temporalmente. Pero no fue el único.

Por ejemplo, hubo un momento en el que el Camaleón intentó hacerse pasar por Kraven…

…desgraciadamente para él, intervino Alyosha, otro de los hijos bastardos del auténtico Kraven. Aunque a este le duró poco la pájara. O eso pensábamos. De hecho, Al Kraven estuvo durante una temporada intentando hacerse un nombre en Hollywood como productor de cine, hasta que tuvo un enfrentamiento con Nedrocci Tannengarden, que se descubriría finalmente que era otro de los hijos ilegítimos de Kraven. A estas alturas, estaremos todos de acuerdo con que Kraven el Cazador es el equivalente marvelita de Julio Iglesias.

Más tarde tomaría el manto Anastasia Kravinoff, otra hija de Kraven que llegaría a asociarse con varios de sus medio-hermanos para revivir a su padre.

Y desde entonces, Kraven el Cazador, el de verdad verdadera, ha estado rondando por el Universo Marvel sin demasiado propósito en este mundo, porque, bueno, en realidad se había suicidado él y tampoco tenía mucho que hacer.

Como en Marvel no tenían una idea muy clara de qué hacer con el personaje, ha tenido que llegar Nick Spencer, el actual guionista arácnido y experto en retomar el hilo de villanos de Spiderman caídos en desgracia, a resolver la papeleta. Spencer demuestra que el revival de los 90 ya está aquí y recurre a un viejo truco al que todos los guionistas de Spiderman llevan décadas mirando de reojo. ¡Clones!

Entendemos el disgusto de Anastasia, que se ve venir que no va a volver a salir en un tebeo jamás ahora que hay un montón de señores blancos con bigote para copar las historias. El caso es que detrás de todo esto hay un enrevesado plan en el que Kraven ha decidido capturar a todos los villanos del Universo Marvel que utilizan el nombre y el aspecto de animales salvajes.

E igual que hace un par de semanas, confirmamos que ni un solo guionista de Marvel (o editor, ya que estamos) estaba pendiente de lo que se hacía en las colecciones del Castigador en la década pasada. En Punisher War Journal, Matt Fraction ya había hecho que Alyosha Kravinov, en uno de sus piques imitando a su padre… bueno, capturase a un montón de villanos con aspecto de animales.

De hecho, los villanos protagonistas de esta historia eran dos enemigos de Spiderman bien conocidos, El Buitre y el Rino.

Que casualmente también llevan la voz cantante en el cómic de Spencer…

Y es que, está claro, que de tal palo, tal astilla. O tal homenaje.

Veremos qué nuevas aventuras nos sugieren ahora que Spencer ha puesto fin al problema de Kraven, dándole por fin una muerte digna en la que vuelven a aparecer (y van…) todos los elementos clásicos del lore del Cazador desde sus orígenes hasta su mítica primera muerte en La última cacería de Kraven, dejando reposar al personaje para el merecido descanso que DeMatteis le ofreció hace ya 30 años.

Ah, no, el clon sigue vivo, coge la piel de león y va a seguir siendo Kraven el Cazador. Podemos empezar a hacer una porra de cuánto tarda en morir. O en tener hijos. O ambas. Los noventa han vuelto con fuerza.