Bring it Black (Scorpion)

Creo que a lo largo de los años hemos hablado varias veces de Black Scorpion pero nunca nos hemos detenido a dedicarle un bien merecido posteo, así que vamos a ello.

“And you know, this isn’t brain surgery. But I’ve always tried to be one jump ahead.”

“If I can’t be one jump ahead, then I try to be no more than one jump behind.”

Roger Corman es el principio, el final y el relleno de una enorme cantidad de historias. Incluyendo a esta. A principio de los años noventa habían pasado dos cosas -tres si contamos Image-, uno fue el éxitazo de Batman, que se convirtió en la película que más recaudó aquel año, la otra fue que en 1995 Showtime le dio su propio espacio a Corman. Y por espacio queremos decir Dinero pero no demasiado, lo de siempre con él.   La idea era que volviera a filmar alguno de sus éxitos -no las películas que adaptaban a Poe, Vincent Price era insustituible- y crear alguna historia nueva. Y dentro de estas historias, ¿cómo no incluir superhéroes?

Como Corman es como es pensó en hacerlo con una mujer porque así podría ahorrar dinero en el vestuario. (Ya, excusas) Luego pensó que si podía mezclar una historia seria con un tono más humorístico podría aprovechar la falta de dinero para justificar el over the top. Eh, Batman estaba siendo un éxito y la anterior vez que lo fue ya sabemos cómo lo logró. Así que si Batman Returns había sido (másomenos) un éxito con Michelle Pfeiffer haciendo una Catwoman inolvidable, ¿por qué no intentar algo propio? Con esas dos ideas principales más la decisión de meter diversidad con un secundario negro importante para el personaje principal se puso a crear la película. ¿Y qué mejor idea que co-crearlo con Craig J. Nevius? Al fin y al cabo él era todo un experto en superhéroes, ¡habían co-escrito juntos su versión de Los cuatro fantásticos! Una película llamada Black Scorpion, para así  comenzar contando la fábula del escorpión y la rana no fuera a ser que alguien no la supiera y porque, bueno, qué más dará todo. Contó para el papel con la gran Joan Severance que ya estaba reinando en el directo a vídeo tras años de cine y televisión en papeles tan magníficos como el de su temporada de Wise Guy junto a Kevin Spacey. Su interés romántico –Michael– sería interpretado por otra cara conocida, Bruce Abbott (Un día tenemos que hablar de la producción de Blind Justice) y su… ayudante… por llamarlo de alguna manera, iría a otro grande: Garrett Morris.

Así que, resumiendo, una agente de policía -aparentemente especializada en disfrazarse de prostituta (Corman tenía casi 70 años y 40 en la industria, supongo que no es excusa pero sí explicación)- cuyo padre -un expolicía con un pasado complicado por decir algo- es asesinado ante sus narices. De modo que decide honrarle y perseguir a los malos sin esas cosas de la burocracia haciéndose un disfraz: Black Scorpion. Por la historia y un anillo que su padre… Bueno, las cosas de Corman, ya sabéis. Pero al menos eso era una excusa para ponerse una trenza.

– A ratos uno podría preguntarse si Corman quería canalizar Miss Fury. Sí, vamos a poner canalizar.-

A partir de ahí un extraño villano en una especie de extraña armadura -sí, el villano extraño antes que el héroe, esas cosas se pueden hacer- un grupo de policías tirando a lo inútil, un ¿ex?delincuente afroamericano experto en coches -y en cualquier cosa ingenieril que hiciera falta, por supuesto). Por supuesto hay peleas entre buenos y malos, hay un sistema corrupto con un alcalde a la cabeza y una de las escenas sexuales más ridículas que recuerdo haber visto jamás en una película –Black Scorpion completamente desnuda excepto por su máscara tirándose al interés romántico completamente vestido y amenazándole cada vez que intenta levantarse. No, en plan ponerse de pie. Ya, es básicamente una violación y, a la vez, una sexualización extrema del personaje aunque sea la que esté en control todo el rato. Muy complicado. Claro que luego le borraría la memoria así que eso es… ahm… ¿mejor?- y que se supone su último acto antes de dejar atrás su personalidad secreta (?). Luego ya llegaría una segunda lucha contra dos wrestlers femeninas, el enfrentamiento contra el malvado cuya identidad es conocida ya pero que sirve para fusilar más o menos una escena de El retorno del Jedi, y su vindicación como policía. Todo bastante cerrado.

Bien sea por el éxito propio, el interés del canal, las comparaciones con Batman Forever o que meses después llegaría a las pantallas Xena y abriría otra ventana de oportunidad, por el motivo que fuera para 1997 pudimos tener otra película: Black Scorpion II: Aftershock. Esta vez con Whip Hubley como Michael, el interés romántico de la protagonista. Morris repetiría como el ¿ayudante tecnológico? ¿proveedor?, tanto da. La cosa es que deciden ponerle un oponente femenino que para algo es el año de Batman & Robin, y de ahí sale, Aftershock, y ya puestos a ello meten a un personaje que parece la versión negra de lo que Tomy Lee Jones habría hecho con Dos Caras. Solo que esta vez una cara sería el Joker. De todo ello sale la interpretación del ya casi olvidado Stoney Jackson.

A partir de ahí, y ya roto el acuerdo con Showtime, podríamos creer que no íbamos a volver a saber de Black Scorpion. Pero no contábamos con los alemanes, claro. Un productor alemán le hizo una oferta económica a Corman para adaptarla a televisión. Y Corman decidió que si alguien ofrecía pasta es que había pasta, así que se iba a ocupar él de ello y vendérselo a cualquier idiota. En este caso a SyFy. Bueno, Sci-Fi Channel.  Vale lo mismo.

La serie ofrecería una versión animada. No es que tuviera mucho más sentido, ni que ofreciera una explicación mejor y, desde luego, la animación era… bueno… los años noventa. Vale, es una serie de 2001, pero es que los noventa duraron tanto.

El caso es que pasan de las películas más o menos, ofreciendo un nuevo origen excepto porque no se molestan en contarlo. Pero, eso sí, para el sexto episodio aparece el villano original interpretado esta vez por Adam West. El que no sigue es Michael, que es sustituido por Steve Rafferty -e interpretado por Scott Valentine, un actor de tan poco éxito que acabaría pasándose a la producción- mientras que Black Scorpion pasaría a estar interpretada por Michelle Lintel, que reunía todo lo que Corman buscaba: altura, haber sido Miss y ganado premios olímpicos juveniles con algo que quizá o quizá no fueran artes marciales. Quizá no buscaba EXACTAMENTE eso, pero más o menos.

La serie fue incluso más barata y exagerada que las películas pero le permitió unir algunos episodios para sacar dos directos a vídeo de la única temporada que duró. Ahí podía haber terminado la cosa. Pero siempre están los cómics.

Así que para 2009 una serie de imposibilidades y extraños movimeintos hicieron que primero Devil’s Due en digital y luego BlueWater impreso sacaran una serie limitada del personaje.

A esos cinco números -con su TPB correspondiente, que Corman puede no estar directamente detrás del cómic pero no es conocido por perder dinero precisamente- y luego un inevitable número independiente crossover, por supuesto.

Como es de esperar ahora mismo hay uno de esos número gratuitos en Comixology, así que uno nunca puede estar seguro de si realmente esto será lo último que sepamos de Black Scorpion.

Al fin y al cabo Roger Corman siempre estará al acecho para ganar otro par de pavos. Y parece que los superhéroes aún pueden darlos, así que… ¿qué problema habría en volver a los noventa para hacer caja?