Latinos de antaño

Ya sé, ya sé… ¿cómo hemos acabado aquí?

La existencia del Batman con bigotes a.k.a. Bat-Hombre en realidad no es tan interesante por sí (bueno, un poco sí) como por lo que dice esto de los latinos en los cómics.

Ya, ya sé, habrá una parte de gente que pensará que esto son cosas de la diversidad forzada y blablabla que antes no existía. Así que hoy vamos a hablar de cómics y personajes inexistentes, claro.

Comenzando por el final. Bueno, casi. Porque podríamos ir a 1958. Ahí estaría en el Adventure Comics #250 nada menos que Flecha Verde.

Por supuesto, antes de eso estuvo Anthony Rodriguez, más conocido como Big Words, que debutó en Star Spangled Comics #7 (Abril 1942). Pero que posiblemente os suene más por su grupo, la Newsboy Legion.

¿Que quién es Big Words? Os dejo una página y seguro que lo descubrís.

Se empieza ahí, creado por Simon y Kirby, y se termina siendo padre de Superboy. Estas cosas de los cómics funcionan así.

Pero aún podemos irnos más atrás. Lo más atrás posible. Porque en enero de 1940 tuvo lugar el número uno de Flash Comics que incluía la primera aventura de The Whip.

Y lo primero que supimos de The Whip a.k.a. El Castigo es que es Don Fernando Suarez Rodrigo.

Por supuesto este señor que en absoluto se parece a nadie desapareció para ser sustituido por una versión más moderna, más blanca y con un nombre menos propenso a hacer chistes como es Elwood Gaynor.

Dos de tres tampoco está tan mal.

Y ahora que ya hemos mareado lo suficiente la cosa nos vamos al Batman #56 de diciembre de 1949.

Resulta que el presidente de un país sudamericano quiere tener su propio Batman, supongo que porque sabe que de las formas de intervención estadounidense que te manden a Batman siempre es mejor que un golpe de estado. Al final lo que deciden es que entrene a su propio Batman sindicado: Bat-Hombre. Por supuesto Batman tiene OPINIONES sobre cómo debe de hacer su trabajo:

Sí, El Papagayo es el malo. Qué queréis que os diga. En cualquier caso, acaba encontrando a un sustituto aceptables, que es este:

Y así hemos regresado al principio.

Bueno, sin duda hay otra cosa que habéis notado… ¿Qué? ¿Que es un doble agente a las órdenes de El Papagayo? ¡No, hombre, yo hablaba de EL BIGOTE!

YES, IT’S-A ME BATMARIO!!!

Ah, no, que es mexicano. Bueno, tanto da.

En cuanto al plan… Bueno, Batman lo descubre, el Bat-Hombre muere… ACCIDENTALMENTE y entonces Robin…

Bueno, Robin robinea, claro.

Pero casi mejor porque el plan entero… bueno, os pongo toda la página que se entiende mejor. Incluso que la forma de disfrazarse de Batman es con un bigote postizo. ¡Ah, los (cómics) clásicos que nunca fallan!

Por supuesto el resultado es el esperable, por un lado Batman apresa a los malos. Por el otro…

El Presidente electo muere con una sonrisa en los labios y el nombre de Batman y Robin. Al final las intervenciones norteamericanas siempre terminan igual.

Tanto da, lo importante es que hemos podido comprobar dos cosas fundamentales:

Que ya en la década de los cuarenta había personajes hispanos en DC.

Y que esos tipos con bigote tienen cara de… ahm… de Batman. Sí. Eso.

Esos tipos con bigote…

¿Queda alguien leyendo los Vengadores de Jason Aaron? Puede. ¿Alguien que entienda qué está haciendo Aaron todavía a los mandos? Probablemente no. Las alineaciones pintorescas de los Héroes Más Poderosos de la Tierra se han convertido en una constante durante los últimos 15 años y probablemente la actual no se trata ni de lejos de la más descabellada. Tiene la cantidad mínima e imprescindible de mujeres (2) y personajes racializados (1,5) para publicar un tebeo hoy en día sin que te digan cosas, un núcleo duro bastante normal (Capitán y Capitana, Thor y Ironman en sus encarnaciones más tradicionales), y solo da la nota la presencia de Blade y el Motorista Fantasma (nuestra cuota racial, precisamente), que convierte estos cómics en un crossover entre los Vengadores y los Hijos de la Medianoche.

GENIAL!

Pero Aaron no solo extiende sus referencias a este grupo marginal pero memorable creado por Howard Mackie y Andy Kubert en los 90. También hay referencias constantes a los Vengadores prehistóricos creados por Aaron en una de esas ideas de bombero torero que le son tan habituales. Incluso a lo de Nick Furia convirtiéndose en el Vigilante. Y por supuesto, si escribe Aaron, hay Fenixs y demonios. Eso siempre.

Lo que me ha llamado la atención es un detalle que se desvela en el número 31 de la colección (número 19, publicado este agosto, si estás siguiendo la numeración española de Panini). Lo que viene a continuación se puede considerar un spoiler, ya que vemos al demonio Mefisto, antagonista decisivo de esta etapa, dando órdenes a un inesperado secuaz:

HOWARD STARK.

Pero oye, como que de pronto esto me hace preguntarme cosas. ¿Esto no lo hemos visto ya? ¿No he visto a este mismo señor con bigote haciendo pactos con el demonio? ¿Lo de la figura paterna que resulta ser una entidad infernal? Y raca raca dándole vueltas, caigo.

¡Claro que lo he leído! ¡Es el arco del primer año de la etapa del Inmortal Hulk de Al Ewing! ¡Ni dos años han tardado en reciclar el invento en esta ocasión! ¡Y con el mismo bigotillo!

Un superhéroe de bigotes.

La cosa empieza con la enésima bronca de DC/Warner a cuenta de esa película que ya lleva como tres versiones y van a por la cuarta. La JLA.

Porque, claro, el problema es que como esto es poco menos que una piedra en el camino le enseñó que su destino era rodar y rodar. Rodar y rodar.

De modo que interfiere en otros rodajes -porque a estas alturas los actores se han buscado otros trabajos, excepto Ben Affleck que se ha buscado una alias- resulta que Cavill, que interpreta a alguien que nos diremos quién es porque es una sorpresa. De esas que te dan cuando en una fiesta aparece un pastel enorme y piensas «Oh, vaya, me pregunto si hay alguien dentro y si entró antes o después de que lo metieran en el horno». Cavill, decía, está rodando otra película. En la que lleva bigote. Y entonces…

 

Lo primero que uno pensaría es que lo lógico es que se pase esas escenas oliendo flores, comiendo un perrito caliente, leyendo un periódico, bebiendo café y todas esas cosas perfectamente normales.

Lo segundo es que todo esto ya lo vio venir Marvel. Vale, quizá no Marvel pero si Disney. Porque ya sabéis que nunca fue fructífera la relación de los superhéroes y el cine. Pese a lo cuál el Disney Channel realizó en el año 2000 un telefilme llamado

UP, UP, AND AWAY.

¿Queréis echar un ojo a una de sus escenas?

¿Qué queréis que os diga?

Todo esto ha pasado antes…