Esos tipos con bigote…

¿Queda alguien leyendo los Vengadores de Jason Aaron? Puede. ¿Alguien que entienda qué está haciendo Aaron todavía a los mandos? Probablemente no. Las alineaciones pintorescas de los Héroes Más Poderosos de la Tierra se han convertido en una constante durante los últimos 15 años y probablemente la actual no se trata ni de lejos de la más descabellada. Tiene la cantidad mínima e imprescindible de mujeres (2) y personajes racializados (1,5) para publicar un tebeo hoy en día sin que te digan cosas, un núcleo duro bastante normal (Capitán y Capitana, Thor y Ironman en sus encarnaciones más tradicionales), y solo da la nota la presencia de Blade y el Motorista Fantasma (nuestra cuota racial, precisamente), que convierte estos cómics en un crossover entre los Vengadores y los Hijos de la Medianoche.

GENIAL!

Pero Aaron no solo extiende sus referencias a este grupo marginal pero memorable creado por Howard Mackie y Andy Kubert en los 90. También hay referencias constantes a los Vengadores prehistóricos creados por Aaron en una de esas ideas de bombero torero que le son tan habituales. Incluso a lo de Nick Furia convirtiéndose en el Vigilante. Y por supuesto, si escribe Aaron, hay Fenixs y demonios. Eso siempre.

Lo que me ha llamado la atención es un detalle que se desvela en el número 31 de la colección (número 19, publicado este agosto, si estás siguiendo la numeración española de Panini). Lo que viene a continuación se puede considerar un spoiler, ya que vemos al demonio Mefisto, antagonista decisivo de esta etapa, dando órdenes a un inesperado secuaz:

HOWARD STARK.

Pero oye, como que de pronto esto me hace preguntarme cosas. ¿Esto no lo hemos visto ya? ¿No he visto a este mismo señor con bigote haciendo pactos con el demonio? ¿Lo de la figura paterna que resulta ser una entidad infernal? Y raca raca dándole vueltas, caigo.

¡Claro que lo he leído! ¡Es el arco del primer año de la etapa del Inmortal Hulk de Al Ewing! ¡Ni dos años han tardado en reciclar el invento en esta ocasión! ¡Y con el mismo bigotillo!

Un superhéroe de bigotes.

La cosa empieza con la enésima bronca de DC/Warner a cuenta de esa película que ya lleva como tres versiones y van a por la cuarta. La JLA.

Porque, claro, el problema es que como esto es poco menos que una piedra en el camino le enseñó que su destino era rodar y rodar. Rodar y rodar.

De modo que interfiere en otros rodajes -porque a estas alturas los actores se han buscado otros trabajos, excepto Ben Affleck que se ha buscado una alias- resulta que Cavill, que interpreta a alguien que nos diremos quién es porque es una sorpresa. De esas que te dan cuando en una fiesta aparece un pastel enorme y piensas «Oh, vaya, me pregunto si hay alguien dentro y si entró antes o después de que lo metieran en el horno». Cavill, decía, está rodando otra película. En la que lleva bigote. Y entonces…

 

Lo primero que uno pensaría es que lo lógico es que se pase esas escenas oliendo flores, comiendo un perrito caliente, leyendo un periódico, bebiendo café y todas esas cosas perfectamente normales.

Lo segundo es que todo esto ya lo vio venir Marvel. Vale, quizá no Marvel pero si Disney. Porque ya sabéis que nunca fue fructífera la relación de los superhéroes y el cine. Pese a lo cuál el Disney Channel realizó en el año 2000 un telefilme llamado

UP, UP, AND AWAY.

¿Queréis echar un ojo a una de sus escenas?

¿Qué queréis que os diga?

Todo esto ha pasado antes…