Inocenti

He tenido durante años en el altar el tomo 39 de Marvel Héroes de Panini.

Sí, era tapa dura pero por 9.99

Y el motivo era por contener el número 260 de Daredevil.

Tócate los J.G. Jones

Los que no conozcais el episodio podéis preguntaros qué tiene de especial. Los que lo conocemos sabemos que terminaríamos antes de contestar si nos hubieran preguntado qué NO tiene.

A ver, se trataba de una aventura de 39 páginas sin tratarse de ningún número especial de aniversario ni nada; y de ellas 9 eran splashes, 3 de doble página y 3 de simple. Aunque en portada se insinua la resolución de la trama de María Tifoidea, la cosa no termina ahí, y al número siguiente comienza un cruce con un evento. Todo esto en 1988. Cuando Marvel se dedicaba a lo de hacer tebeos era una adelantada a su tiempo. Hasta ponía a mujeres guionistas antes de que fuera tendencia.

Ann Nocenti no era ninguna novata ni desconocida en el medio, pues se había curtido en labores de asistente de editor para distintas series de la casa, entre ellas la mismísima Patrulla-X de Claremont. Y conociendo este detalle y la querencia de los personajes de las historias de Nocenti a llenarlo todo de globos de diálogo y pensamiento histéricos dándole mil vueltas a todo hasta marearlo bien, uno se pregunta quién debió influir a quién. Tras haberse fogueado con números sueltos y un par de series limitadas (la Bella y la Bestia, Longshot), la oportunidad de guionizar Daredevil le vino casi sin querer, pues ella solamente tenía previsto colaborar con un número suelto que dibujaba Barry Smith. Era la época en que…en que Daredevil había pasado una etapa muy crítica, pero había renacido (¡mirad, voy a conseguir escribir un párrafo sobre Daredevil sin escribir SU nombre ni meter ningún enlace a amazon! ¡puede hacerse!) y no se tenía muy claro por dónde podrían tirar personaje y serie. La primera intención era que tomara las riendas Steve Englehart, que tenía entre sus planes que se mudara a San Francisco y unirse a sus Vengadores Costa Oeste. En el segundo Annual de la revista promocional Marvel Age salió una página-anuncio y todo.

Sin embargo su andadura se terminó limitando a un único número que firmo como John Harkness. Y es que no terminó de comprender al personaje.

Faltarse con el uniforme de color rojo del adversario. Daredevil nunca haría eso.

Pero volvamos al 260 de Daredevil. El episodio, especial, consistía en un enfrentamiento con cada uno de los adversarios que había acumulado la guionista desde el inicio de su etapa, y estaba estructurado de manera similar a otro episodio clásico de peleas, el primer Annual de Spiderman.

En dicho Annual, el intrépido trepamuros se peleaba de manera sucesiva con los más representativos villanos de la cabecera, con la particularidad de que en cada enfrentamiento, el artista Steve Ditko plasmaba el instante más representativo del mismo en una viñeta a toda página. En una época en que Stan Lee podía meter prosa a presión en seis-ocho viñetas por página, disponer de este espacio fue todo un lujo para el dibujante y también para los fascinados lectores.

De forma similar, Nocenti aprovechaba que disponía de un John Romita Jr recién salido de la Patrulla y presentaba a cada nuevo adversario reclutado por Tifoidea en una espectacular imagen en una o en dos páginas.

De Bala y Guerrillero me acuerdo, los nombres de los otros son carne de pregunta de Viernes (a las 15h)

 

La principal diferencia es que mientras Spiderman triunfaba en cada enfrentamiento, aquí cada uno le zurraba de lo lindo, dejando para Tifoidea la oportunidad de darle el golpe de gracia en página doble, que no splash.

En una época en que el guionista era el que cortaba el bacalao, que Nocenti dejase tanto espacio de lucimiento al dibujante fue todo un enfrentamiento a lo establecido, un replantearse las cosas, un admitir que había un hueco en todo aquello que podía ser llenado con molonismo. En definitiva, un manifiesto gráfico en 1988 como antesala a lo que serían luego los gloriosos noventa.

Pero hablaba de 9 páginas en splash y solamente os he mostrado 8. Eso es porque una se salía de la rutina de enfrentarse a enemigos.

La Antorcha Humana saliendo de ninguna parte, con el vacío tras él y sorprendiéndose por una revuelta callejera que no acertamos a ver. Esta escena me tuvo fascinado desde la primera ojeada. Tiene una función argumental porque introduce al personaje y la revuelta en las calles, pero el conflicto entre escritor y dibujante es evidente. El escritor dice “haz una splash“, y el artista dice “de mil amores“. Le pide también “La Antorcha Humana en primer plano y una revuelta callejera de fondo“, y a esto le responde “no me da la gana, dibujo sólo lo que me mola“.  Esta página rezuma conflicto, un enfrentamiento entre el artista que dibuja lo que quiere y el escritor que tiene la potestad de hacer decir a lo dibujado lo que quiera. Si hubiera dicho “¿qué ven mis ojos? ¡una invasión de dinosaurios zombies atlantes!” pues también hubiera colado. Tal es el poder del espacio vacío cuando está bien emplazado. Por todo esto, en mi admiración por los Gloriosos Años Noventa, cuando descubrí esta viñeta me convencí de que esa Época se había iniciado a partir de ella.

Que maravilloso fue descubrir escondida entre las páginas de un tomo popular nada menos que el germen de una de las revoluciones más importantes de la historia de este arte. Quedé tan extasiado con el hallazgo que…

…que cuando descubrí que todo había sido una estrategia de Marvel partiendo una página en dos en el tomo recopilatorio para calzar la historia sin que se les descuadrara la paginación con tanta doble, pues tampoco me importó mucho. Aunque lo bajé del altar, de manera que ahora me queda un hueco en el panteón.

A ver si sale ya esta semana, que me ha quedado un sitio.