Vivir de tebeo

Mientras en los USA la gente estaba con que Kansas o no Kansas, más perdidos que Superman en la continuidad de DC, en Europa estábamos con uno de esos temas que los que tienen resuelta la papeleta suelen meter dentro del Ya Kansas.

Pero no, hoy no toca hablar del Brexit. Hoy.

Hoy toca hablar de que hemos tenido Angoulême y en él (¿ello?) hemos podido ver protestas. En realidad supongo que no hace falta que yo los cuente porque, sin duda, todos esos medios, teóricos y profesionales del cómic se habrán hecho eco de ellas.

Pero como soy así de pesado vamos a darle otra vuelta. Porque en Angoulême han tenido manifestaciones y no precisamente por si sale, o no sale, o qué pasa con el Toda una vida -que es un cómic de Spider-Man tanto como un resumen de cómo funciona la cosa del cómic aquí- sino por otros temas.

En primer lugar, y como si fueran los Goyas, al ir por allí el presidente se lió, un poco como siempre, pero se lió. Y, como cuenta también Heidi McDonald, han tenido críticas y preguntas sobre la ausencia de Rumiko Takahashi, no solo que haya pasado de ir, que casi normal, sino que tampoco haya tenido una exposición a la altura de su Gran Premio.

Pero tampoco era esto.

La cosa realmente notable es esta otra:

Y podríamos seguir un buen rato…

Pero el resumen es lo que podéis ver. Se están quejando en Francia de la precariedad laboral de los autores de cómic. Sí, en Francia. Sí, de la Precariedad. Sí, en Francia. Sí, de la precariedad. Sí, en Francia. Esa Francia. La Francia de los chopocientos ejemplares y los premios y el anuncio de El Año de la BD y todo el follón. Sí, en Francia.

Por supuesto podríamos ponernos mandorlos y decirles que hay que ver qué pesados y qué falta de clase, siempre hablando de dinero. Que al cómic no se dedica nadie que no quiera, y el que se dedica, ya sabe lo que hay. Que hay quien se sabe buscar la vida y quien espera que venga a resolvérsela. Que se supone que estamos practicando no sólo un oficio profesional, sino también un arte, y nunca hay nada que hablar del arte de hacer tebeos. Que parece que a nadie le interese una reflexión sobre el medio, sobre las tendencias, sobre los temas, sobre las figuras, sobre los desafíos, sobre los soportes, sobre los formatos, sobre cualquiera de las cosas que deberían estar debatiendo las personas que se dedican en cuerpo y alma a una profesión. Que ya está bien siempre de si no se puede vivir del cómic, que si está muy difícil el divulgar tebeos en los medios, que si la novela gráfica vende más o menos… ¡YA ESTÁ BIEN! A ver si ahora los que tienen la vida resuelta -y el dinero de los premios nacionales o no, o el de Netflix- van a tener que pararse a pensar en los que no. ¡Cuanta vulgaridad!

Por suerte no es la norma general. Por aquello de que la mayoría de gente tiene esa fea costumbre de querer comer y tener un techo y, oye, no todo el mundo puede ser funcionario ni, desde luego, tener una pareja funcionaria. Qué le vamos a hacer.

Pero, bueno, como decía, si en Francia están así y hay protestas y movilizaciones seguro que la réplica aparece pronto en España. (En UK no, claro) y no tardaremos mucho en ver cómo las organizaciones del cómic (los sindicatos de creadores, las asociaciones profesionales) salen también a defender lo suyo. Que al final resulta que es lo nuestro.

Porque cuando las cosas van mal debemos seguir los ejemplos rutilantes y hacer piña para mejorarlas. ¡Nunca olvidemos Su ejemplo!

ACIC AL ECNARF!!!

Le Trolleur

Tras tanto tiempo de haber sido considerado por el vulgo como algo elitista, hay que reconocer que el festival de Angulema se está normalizando a marchas forzadas, mérito que se debe atribuir con toda seguridad a sus manageurs de la communaté o como lo llamen allí.

No lo digo sólo por la gestión del rebote cabreo malestar cuando los resultados de la selección de autores para el Gran Premio A Toooda una Carrera no mostraron ni un sólo nombre femenino entre treinta precandidatos. La primera reacción tras las explicaciones de «ey, es lo que ha salido y además con razón» fue presentar una segunda lista sacada de no se sabe dónde en la que aparecieron seis féminas. Pero antes de que se pudiera digerir la información de a quiénes habían puesto (y a quiénes no) y a costa de quiénes, volvieron a cambiar las bases con un «que cada cual vote lo que le rote y volvemos a contar, no limits». Y el cocinado de aquel sondeo dio el mejor de los resultados posibles ¿no es precioso cuándo los números cuadran TAN bien? quedando entonces una terna con los dos autores que habían quedado finalistas en la anterior edición (Hermann y Alan Moore) y, esta vez sí, una mujer, Claire Wendling. Que tal vez tiene poca obra publicada, de acuerdo, pero como se trata de una autora local no hacía falta pagarle el viaje.

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No es ninguna foto a mala idea, es la que sale en Wikipedia

Supongo que la mitad de vosotros no conoce a Wendling, y la otra mitad tampoco la conocíais hace un mes. Es la dibujante de los cinco álbumes de Las Luces del Amalou, publicado en nuestro país por Norma Editorial. La única reseña que he encontrado de la obra (Toni Boix en Zona Negativa, buen ojeador en un gran equipo) amplía algo más la bibliografía de la dibujante:

Wendling también ha participado en el making of de Sky Doll: Doll´s Factory, en el desarrollo de la película La espada mágica, y en la concepción gráfica del videojuego Alone In The Dark.

 

El resultado de todo esto ha sido la concesión del Gran Premio a Hermann, merecido aunque empañado por la trastienda de acontecimientos. No cabe duda que los gestores sabrán manejar en las próximas ediciones las reglas, precandidat@s y demás para que no vuelva  a haber suspicacias. Así que una suposición cabal sería que para el año que viene la tripleta de candidatos estuviera compuesta por Alan Moore y dos mujeres (si Wendling estará entre ellas queda en el aire, aquí somos más de Jill Thompson), y tras concedérselo al bueno de Alan nos plantaríamos ya dentro de dos ediciones con un podio compuesto exclusivamente por miembros del sexo femenino de, eso sí, indiscutible calidad. Queda escrito por si suena la flauta.

Pero no se conformaron con eso.

El Humor Francés. Existe.

Muchos lo asociaban a la sutileza de Goscinny en Asterix, pero las chabacanadas del célebre Charlie Hebdo se le acercan más. Con esto en mente, plantémonos en la ceremonia de concesión de premios del certamen, el presentador anuncia que será una gala rápida, despacha los premios en menos de diez minutos…y termina diciendo que ha sido todo una broma, que los premios de verdad comenzarán a continuación. Podemos imaginar la cara de los «premiados», la reacción que mas ha trascendido ha sido la del editor francés de Saga, candidata a mejor serie y ganadora según el listado falso de ganadores…pero que no resultó ganadora cuando se dijeron los de verdad. Hubiera molado que le hubieran dado el Gran Premio entonces a Wendling, pero supongo que TANTO humor hubiera sido demasiado.

Ha pasado. Más info (y mejor) aquí.

Y no sólo que no lo ganó Saga, sino que el que lo hizo era de la compañía de la competencia: Ms Marvel. Una serie de Marvel escrita por una mujer y protagonizada por una adolescente musulmana. Con otros community managers la noticia hubiera sido esta, pero no se habría publicitado tanto como todo lo demás.

Sé viral, mon ami.

Doo!

Hoy son los caucus de Iowa. A vosotros os puede parecer una tontería, pero que con Ike Perlmutter donando dinero a Donald Trump (por afinidad, por M.O.D.O.K., ¿quién sabe?) uno nunca tiene claro dónde empiezan y terminan las noticias. Por ejemplo, ¿tiene algún sentido que para acabar de liarla en Angouleme decidieran -sin avisar a nadie- hacer la humorada de dar unos ‘falsos premios’ a cómics que realmente existen? ¿Es que quieren quitarnos el puesto?

Da igual, se pongan como se pongan nosotros vamos a hablar de lo que interesa. A nosotros. Aunque el otro día ya hubiéramos empezado a tratar el tema. Concrétamente este tema:

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Que habrá quien piense: Ya está otra vez Jim Lee tomando cosas. Pero no. En realidad si quieren hacer un Todo-Nuevo-Todo-Diferente Universo Hanna-Barbera con visiones tan apocalípticas como si fuera el Universo Rita-Barberá es lógico que acuda a las fuentes. Y no me refiero a las fuentes de… Ahm… No me refiero a internete. Eso. Total, es inevitable que a alguien se le hubiera ocurrido lo de Scooby apocalíptico.

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O quizá a dos…

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¿Tres?

The-High-Ground

Bueno, da igual, una tendencia es una tendencia. Pero yo me refería sobre todo a Shaggy. Parece que ha habido quejas o algo porque aparentemente es un hipster. Yo pensaba que sería más porque la camisa cambia de color, pero eso por lo visto es menos problemático que el que aparentemente pertenezca a una tribu urbana concreta. Quizá porque esa en concreto demuestra no temerle a las agujas y prestarle un poco más de atención a su aspecto de lo que Shaggy ha tenido hasta el momento. El motivo por el que parece que aceptarían con menos problema que fuera un grunge, un rastafari o un protagonista de películas de Apatow. Pero, claro, James Franco haciendo de Shaggy es algo a lo que aún no hemos llegado.

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Aún.

El asunto es que si Shaggy pudo tener ese aspecto y personalidad es porque, en fin, se inspiraba en alguien. Sí, ha llegado el momento de echar un ojo a la historia de la creación de la serie original: Scooby-Doo, Where Are You!

Hablemos de genios del mal. Fred Silverman -para entendernos, un tipo tan capaz como Jim Shooter– estaba con su plan de ascensión a la cúpula mundial de la televisión bastante avanzado en 1968. De momento era el jefe de programación diurna de la CBS y teniendo en cuenta las broncas internas -como las que se producían casi cada semana con el aún reciente pero ya exitoso y polémico The Smothers Brothers Comedy Hour – casi que era el mejor lugar en el que estar. Al fin y al cabo él tenía que lidiar con las asociaciones de padres y sus quejas de que la programación infantil -léase Los Herculóides de Alex Toth– era muy violenta y había que cancelarla y poner algo más adecuado. De modo que decidió probar otra cosa, basándose en un cómic y también en los éxitos de los grupos musicales. Total, si la NBC se podía inventar a Los Monkees a ver por qué ellos no iban a poder crear un grupo en el que no hiciera falta ni pagar a actores.  A partir de ahí salió The Archie Show y The Archies y Oh, Honey, Honey, Sugar, Sugar, Etc, Etc… Todo lo cuál (Incluyendo el número uno en las listas de ventas USA hey hey hey e incluso del año, y lanzo una banda virtual que no fue la primera porque ya en 1961 apareció Alvin and the Chipmunks, pero ya sabemos que estas cosas no durarán nunca) hizo que Silverman tuviera una idea: Este programa era muy popular, los seriales -escritos o por radio- de detectives juveniles también eran muy populares… ¿Por qué no unirlos? Se creaba una banda juvenil que resolviera casos entre concierto y concierto y todos contentos.  La primera idea fue utilizar algo que tuvieran por ahí, como esa serie del co-creador de Willie Lumpkin sobre un grupo de chicas cantantes… Salvo que mejor seguir otro modelo quizá y meter chicos en el grupo *cof* y llamarlo Mysteries Five. ¡Famous! Digo… ¡Fabulous! El cambio de nombre serviría para evitar problemas, marcar distancias y que no aparecieran lloricas quejándose de que les habían destrozado la infancia y que en la actualidad no sabían hacer las cosas, no como a principios de siglo. Primero lo intentaron los propios Hanna – Barbera, bueno, fundamentalmente Hanna. Pero como su primera idea House of Mistery, tuvo nosequé quejas y él estaba muy ocupado con su empresa le pasó el marrón a Joe RubyKen Spears -que aún no e habían independizado, claro- y a Iwao Takamoto en el diseño. El grupo -que en ningún caso iban de picnic con galletas de genjibre y sandwich de pepino- lo componían Geoff, Mike, Kelly, Linda y su hermano W.W. además de su perro Too Much. El perro tocaba los bongos. A nadie le pareció mal que no sumaran cinco, pero quizá estábamos en un punto demasiado temprano como para contar cuanta gente estaba por medio. Sobre todo porque Ruby – Spears no había debido de recibir el memorandum de por qué narices estaban buscando una serie que no fuera de acción y puso al grupo a enfrentarse a fantasmas, zombies y otras criaturas de la noche. Conste que sí que tuvieron en cuenta la posibilidad de una acusación de plagio. De modo que en lugar de un gran danés, como habían pensando en un principio, decidieron que Too Much fuera un perro pastor. No fuera a demandarles el creador de Marmaduke. Silverman dijo que ni de coña y Barbera les animó a que fuera un Gran Danés. (Lo da el carácter). Así que Ruby – Spears tuvieron la oportunidad de decir de dónde más podían saq… homenajear. Sí. Eso. Lo que les llevó a la televisión. Concretamente a The Many Loves of Dobie Gillis.

Por si alguno de vosotros no conoce la serie (de gran éxito a principios de los sesenta, 147 episodios desde su estreno en 1959) resumiré diciendo que el protagonista es Dobie Gillis, que usa un estilo similar al de Archie para presentar a un chico buen-tío pero un poco cabezahueca que se enamora de la primera que pasa. A su lado tiene a un amigo fiel, Maynard G. Krebs, que es el que acabó robando la serie como suele pasar en estos casos, quizá por la brillante interpretación de Bob Denver, y unas cuantas chicas por las que suspira, alguna de manera recurrente como la vacua Thalia Menninger durante la primera temporada y a partir de la siguiente la inteligente Zelda Gilroy, con un aspecto particular – Sheila James acabaría siendo la primera política abiertamente gay en ser elegida en California- que la convertirían en un persona mucho más interesante que el de Thalia. Y ya no hay mucho más que añadir porque al resto de personajes -la familia de Dobie, sus rivales en el amor como ese Milton Armitage que aparecería en unos cuantos episodios hasta que su actor decidiera irse a buscar mejor suerte por ahí, ¡buena suerte con ello, Warren Beatty!-  no los tendrían en cuento Ruby – Spears para… inspirarse.

De entrada se quitaron de en medio a Mike. Luego decidieron que el -alivio cómico- hermano de Linda  dejara de serlo, dejándolo todo en dos chicos y dos chicas. Lo siguiente que hicieron fue repartir los papeles Geoff sería DobieW.W. sería KrebsKelly sería ThaliaLinda sería Zelda. que a su vez daría lugar a Ronie, Shaggy, Daphne y Wilma. Y se lo llevaron a Silverman que decidió cambiarle el título a Who’s S-S-Scared?. Inexplicáblemente el jefe de la CBS de aquel momento – Frank Stanton – penso que aquello seguía siendo demasiado oscuro. Así que les mandó de nuevo a darle una vuelta. Como a Silverman no le hizo ninguna gracia decidió sentarse con Hanna – Barbera, Ruby – Spears y Takamoto para intentar que aquello funcionara. En donde funcionara significa poder vendérselo a la cadena. Así que metieron comedia por todas partes, eliminaron lo de que fueran una banda -aunque mantuvieron los números musicales durante las persecuciones-, se centraron en Shaggy y Two Much y en el final en el que el monstruo es un conserje disfrazado. Más aún, Silverman estaba escuchando Strangers in the night de Frank Sinatra cuando se le ocurrió adaptar a nombre para perro lo que Sinatra tarareaba al final, y de ahí el Scooby – Doo y e nombre de Scooby-Doo, Where Are You! para la serie. Y, de paso, como muestra de agradecimiento, cambiaron el nombre de Ronie a Fred. Por Silverman. Que tampoco tenía mucho más donde elegir.

El éxito de la serie, estrenada finalmente el 13 de septiembre de 1969, fue brutal. Dio igual que la ABC les pusiera contra su propia idea de una serie de animación de adolescentes resolviendo misterios, ¡¿quién recordaba a The Hardy Boys?! Si, fue un éxito tan grande que enseguida empezaron a aparecer más grupos de chavales que tenían mascotas -o algo-y resolvían misterios -o bueno-. Pero solo había un Scooby Doo. Aunque fuera gracias a otras series.  Sobre todo porque Norville «Shaggy» Rogers seguía recordando mucho a Maynard G. Krebs, al fin y al cabo los dos tenían aspecto descuidado, perilla, interés en la comida, pocas ganas de trabajar

 

Como decía, pocas ganas de trabajar.  Y… el hecho de que eran beatniks. No, no querían derrotar a Sonic. Lo de beatnik fue un nombre e intención paródica para la gente del grup… de la tribu urbana de la generación beat. Solo que hizo la gracia mediana de que se lo podían quedar para usarlo, o algo. Y como se representaban con ropa amplia, barbita, pocas ganas de trabajar, jersey de cuello vuelto, boina, gafas negras y bongos alguien pensó que parte de eso se podía aplicar a Krebs con lo que lo heredó Shaggy y ha ido transmitiéndose más o menos hasta ahora. Que lo llamamos tribu urbana porque movimiento pendular queda largo.  Y como Krebs era un papel tan magnífico -pese a que Bob Denver acabara siendo más conocido en USA por su otra extensa serie de televisión, esa en la que era ya el protagonista: La isla de Gilligan – lo de que fuera un beatnik casi ni importaba. Posiblemente de ahí también el ser el personaje que menos ha cambiado durante estos años.

Pero vayamos al cómic, que hay que aprovechar la existencia de The Comic Book Database y de Comics.org. Porque si la serie se estrenaba en septiembre de 1969 tendríamos el primer cómic ya en abril de 1970. Lo publicaría la Gold Key adaptando un capítulo de su serie de televisión con un estilo de dibujo que solo puedo definir como… GENIAL!
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A partir de ahí y durante 16 números les veríamos en situaciones que solo JotaCe puede aclarar…

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o contra terribles personajes como El Reloj de Carrilón con Brazos.

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Luego hablamos del cambio de logo.

Mientras tanto, como vemos, los dibujantes intentaban ponerse de acuerdo en muchos asuntos pero, fundamentalmente, en el del bello facial de Shaggy. Sobre todo porque en portadas como la del pseudoScream aquello parece más un p*** de niño chico.

Algo que no escaparía tampoco cuando empezara a aparecer en otros cómics, dentro del March of Comics de la Western Publishing Company. La Western era la empresa que englobaba varios sellos editoriales, incluyendo Gold Key. Y si creías que los de la Gold Key eran especiales espera a ver estos.

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De modo que la Western acabó abriendo en 1973 otra colección de cómic de Scooby Doo, la Scooby Doo Mystery Comic alguna de cuyas portadas quizás os suene un poco.

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La inspiración, que a ratos parece limitada, aquí sirvió para lo esperable.

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Que en 1974 estuviera aún en la Western pero en 1975 se hubiera ido para la Charlton. Que durante un año y poco se pudo permitir sacar su aproximación particular al universo Doo.

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No diré que no tenga cierto interés este acercamiento entre el Clock Tower, la Bruja de Oro y tanto juego de espejos, pero lo que es seguro es que a ellos tampoco les duró mucho la alegría porque para 1977 tenían ya una nueva casa: La casa de las ideas.

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Que hizo como siempre y copió una idea anterior. Aunque hay que reconocerles que los pseudoScream tienen un gran diseño. A partir de ahí, como era de esperar, un buen puñado de momento inolvidables:193675 Como el  Falso Lincoln o

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el Payaso Príncipe del Crimen. Pero parece que no acababa de funcionar nada. Y mira que intentaron incluso el pseudocrossover.

193682Y encima en Malibú. A mala leche. Pero ni por esas. Y mira que intentaron incluso lo de darle un segundo título dentro de un grupo:

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Se ve que no había llegado el momento porque el evento se quedó en maxi de 13 números que terminó en 1979, y de los cómics de Scooby no se volvió a saber hasta una muy breve reaparición  dentro de una revista inglesa en 1986.

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A partir de ahí  no volveríamos a saber de él hasta los noventa. En 1992 regresó por unos pocos números en la Harvey. Y con él un clásico.

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Y, ya puestos, aunque de la colección regular solo salieran tres números hubo oportunidad de sacar un Giant Size
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y un Big Book

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El mundo del cómic, que es así. Porque para 1995 Scooby se había vuelto a mudar una vez más, en esta ocasión a Archie.

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Ya, sacar a Scrappy en portada no es la mejor de las ideas por muy young & hungry que seas. Pero pese a eso y todo duraría veintiún números. Hasta finales de 1996. Ese año hubo una breve aparición en otro cómic que es como para dedicarle su propio posteo. Así que pongamos la portada y pasemos al siguiente hecho noticiable.

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Es decir, hasta la compra/unión de Turner con Warner llevándose por delante Cartoon Network -con Hanna-Barbera dentro, claro- de modo que la editorial de cómics que desde 1967 pertenecía al grupo Warner comenzó a publicar en 1997 un título de Scooby Doo. Y por si queda algún despistando: Sí, hablo de DC.

La primera serie de Scooby en DC duraría nada menos que 159 números:

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E incluso conocería reedición de su primer número a un dolary algunas otras ideas promocionales. Como la publicación de mini-tpbs

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o la publicación de obras derivadas como esta adaptación al cómic del videojuego de la película de la serie… Algo así…

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Así como ejemplares especiales para regalar con el cestillo de comida rápida

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y ese truco tan viejo de las portadas alternativas:

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Pero como esto es DC fue ver que empezanab a subir números y decidir hacer lo más sensato para ellos. ¡¡¡Lanzar un nuevo número uno!!!

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Bueno, eso y -en vista de que vendía- sacar una segunda colección.

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Que debimos imaginar desde el principio que sería de Team Ups. (El día que hable de la carrera televisiva de la serie quedará todo más claro). Mientras tanto siguen haciendo cosas a ratos, como permitir que uno de sus números tenga una portada regular

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y otra limitada para la San Diego Comic Con.

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Pero, vaya, que por lo demás todo en su estilo, incluidas las portadas:

233063_20110821144126_large 285638_20131007083908_large 249964_20120712164532_largeY en febrero ya la serie secundaria ha superado los 13 números mientras que la principal va ya por el 64:

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Vamos, que en DC deben estar pensando que ya hace falta un nuevo número uno. Ahora que ya hemos echado un ojo a los años de la publicación y lo incansable de la misma, podemos mirar también a Shaggy.

Parece que llevamos más años con la versión mi-barba-tiene-tres-pelos que con la perilla -lógico, era algo TAN noventero- pero el caso es que han existido ambas. Lógico, teniendo en cuenta los antecedentes de su creación. Y la forma de encuadrarlo. Así que quizá logren que no nos extrañe tanto cuando los veamos. Aunque está claro que, puestos a copiar a Archie, es mejor cuando se hace bien que cuando se hace por calcar el éxito.

Pero, ¿quién sabe? Lo mismo para cuando Jim Lee quiera haber dibujado el siguiente dibujo se tiene que buscar una tribu urbana diferente. Al menos hasta que llegue el Scooby Doo All Star.

El insólito caso del autor francés con dos apellidos

Esta semana me he encontrado en prensa con otro artículo sobre Angulema. Pero lo que me ha llamado la atención (más que el titular, que suena un poco como a anuncio de colonia) ha sido descubrir el segundo apellido de Pierre Christin

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Como uno ya no se fía ni de los desconocidos que te ofrecen participar en su herencia en algún país africano, he googleado el nombre completo del autor por si había habido algún error taquigráfico al escribirlo, pero no

Pierre Christin 2

Si dice Bleeding Cool que es Withdraw es que es Withdraw