Ve despacio y veremos el accidente

En los inicios de eBay era todavía posible conseguir series completas añejas a precio de cuasiganga contando los gastos de envío, situación que aproveché para hacerme con unas cuantos títulos marvelianos que tenían cierta aura de misticismo marcada por alguna extensa etapa con un equipo creativo especialmente afortunado: Master of Kung-Fu, Moon Knight con Doug y Bill, Ka-zar de Jones y Anderson…números y títulos que devoré con gran afan, pero al placer previsible de la lectura de aquellas etapas se le sumó uno inesperado, que fue el contemplar los últimos estertores de aquellas series cuando esos equipos creativos, muy respaldados por la crítica pero bastante menos por el público, abandonaban el barco y eran sustituidos en los números finales por aventuras autoconclusivas con poca o nula relación con la etapa anterior. Se trataba de los fillines.
Una de las cosas todavía sagradas por la época en que aquellos tebeos se publicaban era el cumplimiento estricto de la periodicidad mensual de las series. Y por si acaso alguno se retrasaba en la entrega, los editores disponían de un fondo de unas pocas historias atemporales realizadas por autores con menos nombre y que podían colocar en cualquier momento en la serie si surgía la necesidad. Y cuando la serie tenía ya los días contados, esas historias se publicaban en sus números finales porque total ya estaban hechas y pagadas. Y es curioso como en aquellos fillines había algunos nombres que se repetían con bastante frecuencia, tanta que uno ya debía comenzar a sospechar que a su serie preferida no lo quedaba ya demasiada cuerda si de un mes al siguiente te ponían una aventura anodina escrita por Peter B Gillis o David Anthony Kraft, o entintada por Danny Bulanadi. Se adquiría un instinto especial para detectar a los fillineros.

Fue cuando descubrí esa situación y esa sensación que fui consciente de la primera vez que había experimentado aquello cuando aún ni siquiera sabía ponerle nombre. Me sucedió en el primer momento que vi los lápices de Pino Rinaldi para Clandestine tras la marcha de Alan Davis del título. Era algo independiente de si era o no un artista indicado para el título, se trataba de algo más profundo, del convencimiento de que desde ese preciso instante la serie olía a cancelación que tiraba de espaldas. Y así fue, la serie en origen duró solamente cuatro números, que en la edición española fueron dos entregas dobles. Es decir, que un mes aquello me olía a cierre y al siguiente ya anunciaban el adiós. Menuda puntería, no tuve tiempo de reacción ni para abandonar la serie antes de que la cancelasen.
 

MB_ClanDestine09_18.jpg
Todo esto viene a cuento de que tanto tiempo después encontré hace poco unos lápices muy parecidos a los de aquel Pino Rinaldi, o al menos tuve una sensación muy similar, unos de un autor con un nombre parecido, en una serie coral anteriormente celebrada y que de la noche a la mañana los personajes dejaron de parecerse a ellos mismos y comenzaron a actúar como autómatas sin alma ni motivación: hablo de Amilcar Pinna para los All-New Ultimates, que ocupan parte de la publicación Ultimate Marvel en nuestro país desde su número 27 en lo que viene a ser el tercer relanzamiento de la línea Ultimate.
 
All-New Ultimates (2014-) 001-002.jpg
De Pino a Pinna
 
Y es que la línea Ultimate comenzó siendo un gran bombazo a base de fichajes de postín en sus números iniciales, pero a medida que otros autores con menos bombo fueron cogiendo el relevo el sello comenzó poco a poco a decaer, de manera que se hizo necesario un evento con su consiguiente renumeración para sacudir un poco las cosas y que las ventas volvieran por el buen camino. Esa es la explicación de Ultimatum, que dio lugar a una nueva numeración para Ultimate Spiderman y varias minis encadenadas de los Ultimate Vengadores.

Poco tiempo después el evento-excusa para relanzar la línea de nuevo fue la muerte de Peter Parker y la recogida del testigo arácnido por parte de Miles Morales. Aquí se fue ambicioso y se otorgó un equipo de relumbrón a los Ultimates, con Jonathan Hickman como Arquitecto y Essad Ribic de albañil, que lo hicieron tan bien que alguien en las oficinas dijo en voz demasiado alta que ese tipo estaba desaprovechado en la línea Ultimate y que debería estar haciendo algo más grande con los Vengadores de verdad, y le hicieron caso y…pero eso es otra historia. La línea Ultimate se completaba además con una serie de los X-Men en la que nunca se tenía claro qué estaba pasando o quiénes eran los protagonistas, pero aún así era bastante mejor que los últimos números de su serie anterior. Se le suma a esto que cada mes de alguno de estos tres títulos siempre salía más de una entrega y Panini tuvo el perfecto material servirnos una revista mensual de 96 páginas con lomo conteniendo cuatro historietas americanas por el ajustado precio de 5.95.

Y fue todo bien por un tiempo, pero Hickman se marchó y fue sustituido por Joshua Hale Fialkov, un tipo cuyo currículum se limitaba a haber escrito una serie legible de las de los Nuevos52 (aunque dicho así tiene su mérito), y en Ultimate X-Men llegó un Brian Wood que estiró y ralentizó una trama hasta que personajes y público se quedaron apáticos. La cadencia de salida de los tebeos también se relajó hasta llegar al momento en que Panini sólo nos pudo ofrecer tres números en cada tomo, pero para que el cambio no fuera traumático siguió manteniendo el formato y el ajustado precio de 5.95.

(En honor a la verdad no solamente ofrece las historietas, sino también material de elaboración propia en cada entrega, como una serie de artículos por entregas de la Marvel en los 2000 por Julián Clemente, de dos a cinco páginas con letra grande, una página con el checklist del mes, la sección de Miguel G Saavedra con dos a tres páginas de letra apretada, algún anuncio que otro, un checklist a doble página con lo más mejor del mes y la doble página de Clemente con comentarios sobre las series en curso)

Era por tanto momento de una nueva revolución, aunque ya comenzamos a ver que pasa como con las Crisis en DC, que el tiempo entre una y la siguiente se va acortando y los resultados tardan menos en estropearse. Y los estrenos de la nueva serie de los Ultimates con Michel Fiffe y Amilcar Pinna no hacía presagiar nada bueno.

¿Que quién es Michel Fiffe? en seguida nos lo contestan:
 

img289.jpg
Pero es que además el tercer título en discordia ha sido Ultimate FF, protagonizado por una Fundación Futuro con mucho potencial, encabezado por Susan Richards y acompañada por Tony Stark, Sam Wilson y el Doctor Muerte; cuatro cerebros con actitud encargados de vigilar y proteger el Multiverso de las amenazas que lo acechan por brechas dimensionales.
 
ultimateis.jpg
    
Un diálogo como este parece sacado de la mismísima Authority. Pero si ampliamos el campo vemos que algo fallaba.
 
img288.jpg
(ese símbolo son dos efes, que lo sepais)

Y los créditos indican bien claro que está pasando.

groumet.jpg
Que no puedes idear una serie con espíritu palomitero noventero y encargar los bocetos a un tipo tan rancio como Tom Grummett. Le quita toda la gracia.

Para el cuarto número Grummett fue sustituido por André Araújo, pero el mal ya estaba hecho y se anunció que la serie terminaría en la sexta entrega, cuya publicación tiene prevista Panini para su número de Diciembre, por lo que tenemos este mes y el próximo para ver con qué tramas y dibujos nos deleitan. Y se verá qué hará la editorial con la publicación del Universo Ultimate a partir de Enero, aunque lo suyo sería bajar las páginas a 48 pero mantener el lomo y el precio, por eso de no romper la uniformidad. Se hace la letra más grande en los artículos de Saavedra y nadie lo notará.

En fin, que el olor a serie muerta de un fillinero ha terminado contagiando a la que se publicaba al lado, pero no hay nada que indique que las dos series que todavían quedan estén mal de salud ni…
 

Ultimate_Universe_The_End_2015.jpg
…o tal vez sí, claro.