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Hubo mucho revuelo cuando en 2009 la Disney adquirió la Marvel. Se suponía que la compra de la Casa de las Ideas por parte de la Casa del Ratón comportaría una infantilización de los contenidos de los tebeos, o que como los personajes serían formarían parte de mercha juguetero y atracciones varias ya no veriamos muertes o cambios de status quo en los mismos. Craso error, como fuimos viendo con el Capi negroamericano, el Thor chica terminal o Iron Muerte. Sí, se metió de cabeza en aquello de la diversidad (¿existió un personaje llamado Spider-Gwenpool o lo he imaginado?), pero conviene recordar que ese berenjenal lo inició DC con Batgirl y luego la efímera línea DC You, Marvel lo único que hizo fue demostrar que podía mear más lejos.

No, Disney se abstuvo de meter la zarpa en los comics. Total, la cuota de mercado de las páginas aquellas era ínfimo. Que hicieran lo que quisieran mientras no generasen pérdidas. Y si salía algo con potencial, ya tomarían cartas en el asunto.

Lo que pasa es que un año antes de la compra los Marvel Studios habían tenido un éxito algo inesperado con una película sobre…Iron Man. Lo que no consiguieron ni Ang Lee ni Nicolas Cage, el público es así de impredecible. Y tirando por ahí encontraron el verdadero filón, el que a la casa madre Disney interesa. Así que los tebeos podían seguir sirviendo de banco de pruebas, que con que uno de cada cien tuviera potencial ya iba valiendo la pena. Pero con los personajes adaptados a la gran pantalla y otros audiovisuales había que tener un especial cuidado.
La necesidad de generar más material y adecuado para todos los públicos ha llevado incluso a que el material de los personajes de Marvel para el público juvenil lo realice otra editorial, un detalle menor. Nada de actitudes reprochables, lenguaje inadecuado o acciones inapropiadas para estos personajes. Iban a ser objeto de atención por parte de un público masivo, variado y mayormente familiar. Aunque tampoco era difícil hacerlos comportarse como ejemplos de virtud, no en vano hablamos de héroes.

Y el otro día, en su camino hacia el monopolio universal van y adquieren la Fox, y con ello vuelven a Marvel los derechos cinematográficos de grupos y personajes como los Cuatro Fantásticos o los mutantes, entre los que destaca el popular Lobezno.

El mutante canadiense, el espíritu indomable, el hombre con garras de adamantium.

Coincide que precisamente ahora Lobezno ha regresado a los tebeos, ya que estuvo apartado un tiempo, al igual que precisamente los Cuatro Fantásticos. Cabe por tanto preguntarse cómo afectará en las páginas impresas el nuevo status del Lobezno audiovisual ¿podrá seguir usando las garras alegremente como hasta ahora?

En Fox podía ir a la suya, podía hasta protagonizar su propia película clasificada para mayores ¡llegó hasta a fumar!

Acción esta que en las viñetas dejó de hacer a principios de siglo, por cierto ¿dejarán que se siga comportando como nos tenían acostumbrados…

…o volveremos a tiempos pasados en los que ni sangre ni tajos podían mancillar los ojos de los infantes?

Es un tema serio para editores y autores ¿qué hacer con el personaje de las garras si no le permiten hacer nada con ellas?

Sentidos animales, factor curativo. Que emoción, oler rastros y recibir golpes. Se corre el riesgo de que el personaje pierda atractivo, tanto para los posibles guionistas como dibujantes. Puede volverse un personaje aburrido y poco comercial. Y Disney no puede permitir eso.

Pero no alarmarse, hay precedentes de un longevo personaje,popular, y que ha formado parte de la liea adulta de Marvel, que se enfrenta a la injusticia armado con dos poderosas armas blancas. Un bárbado que no duda en meterse en cualquier refriega y ganarla a katanazo limpio, sin que se le haya reprochado nunca derramamiento explícito de sangre.

El-es-Groo.

Eso sí, para poder saciar la sed de violencia del yonqui de las viñetas hará falta introducir otro elemento en el entorno del personaje.

El Wolviperro.

Todo sea por el Box Office. Que razón tenía Mojo.


Nunca estuvo publicado Eurasia

La política editorial ha tenido siempre una multitud de fórmulas para buscar el triunfo que incluyen, entre otras, el clásico ¿A quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos?

Eso es lo que uno puede pensar con tanta edición inédita que trae lo de siempre y tanta edición exclusiva con una tirada superior a la media. Aunque debo de reconocer que tras todos estos años nunca me acostumbraré a que traten de asegurarme que no hay lo que cualquiera puede consultar.

Vamos, el viejo “Mentir a la cara”:

Es lo que pasa cuando va a llegar un salón, aunque ahora lo llamen living room, y vas a por todas. Que al final te da un poco lo mismo sacar una revistilla que montar un evento en el que decir, con total tranquilidad:

Tras cinco años sin presencia en las librerías, vuelven las historietas largas de Zipi y Zape

¿De dónde podía salir una afirmación tan temeraria?

Pues como cualquiera que hiciera una búsqueda on line encontraría -y el resto, sin búsqueda, os imaginábais ya- de una nota de prensa.

Bla, bla, bla…

Lo bien que llevan los medios el anarroseo de notas de prensa, de verdad, que parece que su especialidad es hacer de feed. Y lo mal que llevan echar un ojo a temas básicos. Como, por ejemplo…

¿Realmente no ha habido Zipi y Zape en librerías los últimos 5 años?

Pues parece que a estos nadie se lo había comunicado. Sí, una búsqueda sencilla -otra- nos ofrece un listado de las librerías que tienen ahora mismo ejemplares. Así, sin necesidad de encargarlos. Que encargándolos lo mismo aparecían más.

¿Cómo es esto posible?

Pues porque una cosa es que no se hayan publicado ni reeditado los títulos de Zipi y Zape, que eso sí, la última vez fue en 2013 con la primera película, a la segunda de 2016 no llegó nada; quizá porque estaban las conversaciones de Ediciones B para su venta al grupo Penguin Random House aún dando vueltas, y otra distinta su presencia en librerías.

Ya sé que a las editoriales tiende a olvidárseles lo que han publicado según sale por la puerta, y entiendo que estén intentando hacer ruido para llamar la atención a los despistados con un relanzamiento que, a falta de alguna otra novedad notable, se tiene que apoyar en un aniversario de fallecimiento.

Pero convendría recordar, al menos para aquellos que viven de organizar palabras, imprimirlas y venderlas, que no es lo mismo presencia en librerías y regreso que llevaban sin editarse.

Lógico que pongan esa última frase en el segundo párrafo. Al fin y al cabo…

¿Quién lee el segundo párrafo?

Odio Vida +Humanos

Hace muchos, muchos años en un occidente muy, muy lejano, los tebeos eran cosa de niños. Un medio destinado exclusivamente al más simplón e intrascendente entretenimiento infantil.

En eso llegaron los locos 70 y con ellos vino cual tsunami una revolución que cambió el panorama cuatricómico por siempre jamás: el Tebeo Adulto™. Historietas libres de las censuras y ataduras de antaño que por fín podían mostrar temáticas complejas lejos del maniqueismo educativo al que estaba abocado y, en definitiva, alcanzar su pleno potencial como un medio artístico serio y maduro explorando los Grandes Temas de la humanidad.

Las tetas.

Pero ocurre que cosas que eran vistas como normales y excusables en un tebeo creado en 1982 no lo son en absoluto en estos tiempos en que por fin somos conscientes de tanto. Ojalá alguien se lo hubiera explicado a Tim Miller o a David Fincher quienes llevados por una mala entendida nostalgia (¿la hay de otra clase?) han producido una miniserie de animación que homenajea aquellos cómics adultos ochenteros.

Sorprendiendo a nadie (salvo quizá a sus [ir]responsables) el resultado ha sido una ristra de episodios cuya casposa viejunidad ha levantado justamente en armas a la Red de Redes™. Bien podemos repetir que “todo esto ha pasado antes…” pues como en 1986 con la publicación de Watchmen los necios en lugar de mirar a la Luna se han fijado en el dedo de la violencia.

Una violencia salvaje y desenfrenada. Paradójicamente infantil en la saña y el regodeo con que los creadores de la serie chapotean en la sangre y las vísceras como crios saltando en los charcos tras una tormenta.

Uno se imagina a los guionistas y escritores reunidos ante una hilera de latas de cerveza ya vacias intentando sucesivamente pergreñar una barbaridad que superase en casquería y repugnancia a la que se le acababa de ocurrir al anterior.

Y he dicho bien, “guionistas y escritores” y no “guionistes y escritore-es” porque si la ultraviolencia desmedida no fuera suficiente indicativo de que ninguna mujer ha participado en la creación de esta (llamémosle) serie lo sería la lamentable manera en que son tratados los personajes femeninos.

Damiselas indefensas, víctimas propiciatorias cuyo único destino es ser violadas.

Que incluso cuando muestran algún valor o destreza este es “explicado” como el resultado de una pasada violación.

Muñequitas hipersexualizadas a mayor gloria de la lúbrica mirada voyeurista del heteromacho patriarcal.

Y pajillero, digámoslo abiertamente, para quien en la mejor tradicion de los casposos slashers de los ochenta la violencia es el precalentamiento que desemboca en un igualmente violento sexo.

En este contexto resulta completamente coherente que el medio usado para plasmar en imágenes esta incesante catarata de caspa sea una cutre animación por ordenador digna de uno de esos videojuegos tan caros a los Gamers.

(como, sin ir más lejos, Dead Island: Riptide, otro de esos shooters hiperviolentos donde las mujeres son meros floreros sexuales)

Porque claro, mientras las mueres son mostradas completamente desnudas de la manera más gratuita posible los hombres deambulan permanentemente abotonados hasta el cuello.

No vaya a ser que la mera visión de carne masculina puediera hacer que a sus espectadores se les tambaleara su sacrosanta heterosexualidad opresora.

Los ejemplos son incontables pero a estas alturas ya ha quedado incontestablemente claro que Amor Muerte +Robots es una inadmisible vuelta atrás a tiempos ya pasados en los que sufrir violencia y estar objetivizadas eran atributos perennes de los personajes femeninos. Unos tiempos que más de uno echa de menos.

Como el autor que tendremos la desgracia de reseñar la próxima semana.

Un tal John Byrne…

Momentos Memorables Marvel (V)

Aquí tenemos a Quentin Quire y Gwenpool usando la vieja táctica de dejar fuera de combate a dos minions y disfrazarse con sus ropas para colarse en el cuartel general del malo

Así que con toda la confianza del que ha visto hacer esto docenas de veces nuestros héroes se infiltran en territorio enemigo…

…para ser descubiertos en menos de dos viñetas. ¿Pero cuándo se ha visto un secuaz de alquiler con pelo rosa, par de… millennials?

[Viñetas de West Coast Avengers (los de 2019) 8]

¡Referente!

Aunque ya estaba curtido en largas etapas con otros personajes, la fama, la gloria y todo lo demás le llegó a Geoff Johns cuando le metió mano a Green Lantern. Y no es ningún secreto que el background de toda la épica de las guerras de coloritos y demás, el germen de todo ello, le salió cogiendo algunas ideas antiguas y breves de Alan Moore y estiráááááándolas. Con lo que uno te cuenta en un puñado de páginas, otro te hace siete recopilatorios. Y mola. De hecho, aprovechar el legado argumental de lo que otros hicieron es la base de la continuidad, que es lo que cimenta y enriquece los universos de los tebeos. La parte que engancha. Geoff Johns sencillamente fue consecuente con lo que otro había hecho previamente y lo actualizó. Porque además se trataba de otra continuidad, señoría. Pero siempre habrá maledicientes que le echarán en cara que la idea original era de otro. Esperamos que pueda redimirse de estas críticas con el éxito en su próxima obra, Doomsday Clock.

Otro que tal, cuando al bueno de Scott Snyder lo pluriemplearon para la versión Nuevos52 de La Cosa del Pantano ¿de dónde se inspiró para aquello? pues en el poso dejado por Alan Moore también. Inspirarse está bien, inspirarse actualiza los conceptos y los trae de vuelta para una nueva generación de lectores, inspirarse es casi éxito asegurado. Pero cuando el referente es tan obvio siempre habrá el que quiera restarte méritos.

La clave entonces estaría en basarte en el desarrollo de ideas anteriores llevadas a cabo por algún autor poco conocido en algún título poco puntero. Fijaos por ejemplo en Sholly Fisch ¿en quién? pues en uno que lleva más de 30 años escribiendo para Marvel y DC.

Este chico con carita de Flanders tiene multitud de historias escritas a sus espaldas, pero hasta que no entró en DC no las hacía más largas que 8 páginas, en títulos como What If, Marvel Tales, What The, Marvel Comics Presents o Marvel Holidays varios. Un escritor intenso pues, capaz del clásico planteamiento-nudo-desenlace condensando sus ideas en poco espacio. Y en DC encontró su nicho de trabajo en la linea de tebeos basados en cartoons. Me resisto muy mucho a llamarlos “infantiles“. Looney Tunes, Superfriends, Scooby-Doo, Batman Brave and the Bold… Su única incursión notable en el Universo DC oficial se limita a historias de complemento (nuevamente las 8 páginas) en los primeros números del Action Comics de los Nuevos52. Y este trabajo se debió a que…

…a que Grant Morrison se lo pidió. Los Nuevos 52 fueron recordados únicamente por dos bombazos: un escritor y un dibujante. Por el regreso de ROB! a Halcón y Paloma y por el escocés loco reiniciando la serie señera de los superhéroes, aquella que lo empezó todo. Y para esta intrépida e histórica andadura le pidió a Sholly Fisch que fuera su telonero. Los que lo conocen lo aprecian.

Sholly Fisch, todo un tipo. Y ejemplo de libro de alguien en quien inspirarse por la potencia de sus historias cortas, con muchas posibilidades de que no te pillen dada su discreta fama al dedicarse a títulos considerados residuales por el gran público. Pero pregúntales a los de ECC que tal van las grapas y tomos “infantiles“. Ahí hay material.

Con esos ojos me acerqué al cuarto número de All-New Batman Brave and The Bold, del 2011 previo a los Nuevos52. Y ahí pude encontrarme con cosas que me sonaban mucho. Una aventura que gira alrededor de la preparación de una boda…

Una historia en la que aparece la madre de su hijo.

En la que hay tensión sentimental con Wonder Woman.

Confrontación con una amplia galería de villanos…

Batman esperando frente al altar…

…y Catwoman jugando un importante papel.

Hasta aquí la cosa puede parecer algo forzada, de acuerdo. Pero…

¿Pero en cuántas otras aventuras de Batman te habías encontrado con el Hombre Cometa, eh?

Sholly Fisch, un tipo a seguir. Y si no lo haces tú, lo hará otro. Y ese otro te lo venderá.

Cohen Rey

Hay ciertas reiteraciones en la vida de este vuestro blog que han ido incluso más allá de la vida de esta vuestra desorganización, convirtiéndose en eventos fijos en el tiempo que todo el mundo podía imaginar que antes o después acabaría sucediendo algo.

Uno de ellos es nuestro declarado amor por el cineasta Larry Cohen. Hasta el punto de que uno de nuestros posteos de 2004 fuera para cantar las alabanzas de su The Stuff. Recordad lo que dijimos en su momento de este Yogur Mutante Controla-cerebros Intra-terrestre.

Sí, “The Stuff” o “In-Natural” o “La Sustancia Maldita” o yo qué sé cómo la llaman ahora.

Ha pasado tanto tiempo desde entonces que me ha dado tiempo a tenerla en dos versiones domésticas diferentes, la última nada menos que de Arrow Films. (Tranquilos, no incluye flashbacks a ninguna isla)

Pero incluso más que por esa película se le recordaba de manera regular por otra. Sí, ya en aquel primer posteo hace tanto tiempo se escribía sobre ella, pero no solo allí, hubo más ocasiones, la última de las cuales fue cuando alabamos la ética de trabajo de ese otro grande que es Eric Roberts.

Y es que Larry Cohen era un titán. Fuera como director o como guionista siempre encontraba un enfoque de lo GENIAL!, creador de la serie de TV de fantástico y misterio Los Invasores (1967 – 1968) -que fue referenciada en los cómics de Bruguera– además de escribir numerosos guiones para series que van de Los Defensores -La que tuvo más de una temporada- a El Fugitivo pasando por Colombo. Y entonces se puso a dirigir.

Ya solo los títulos alternativos de su primera película, Bone (1972), nos dan una idea de por dónde iban a ir los tiros con él: Beverly Hills Nightmare, Dial Rat for Terror o Housewife. ¿A que ya os ha quedado más claro de qué va?

Y aún le daría tiempo de seguir montado en la blaxploitation adaptando el clásico noir Little Caesar como Black Caesar (1973) y sacándole muy rapidito una secuela: Hell Up in Harlem (1973)

Su siguiente obra daría ya para serie de películas. It’s Alive (1974) va sobre niños que son diferentes pero hay que quererlos igual. O algo así.

Luego llegaría la obra maestra God Told Me To (1976) o Demon o como le toque llamarse esta semana. Sí, los títulos de Cohen siempre están con estas cosas. Aquí que teníamos desde remontar escenas de Espacio: 1999 a darle su primer papelito en cine a Andy Kaufman. Que fuera de un policía que sufre una crisis y empieza a disparar a la gente durante el desfile del Día de San Patricio no tuvo nada que ver. Quiero decir, el hecho de que no tuviera permiso para rodar durante el desfile real y decidiera hacerlo de todos modos con la complicidad de Kaufman.

Los setentas eran así, tú podías hacer una película con intención de que fuera un drama histórico policíaco como The Private Files of J. Edgar Hoover (1977) y el paso de los años harían sonar el título como un softcore kink gay. Son los taquiones.

Para los ’80 ya había llegado a la idea de que aquí había que sorprender, fuera con comedias como Full Moon High (1981), rodar un piloto y que como no salga lo conviertas en un estreno en salas como Momma the Detective, perdón, Hearsay, perdón, See China and Die (1981) y de ahí películas como Q (1982), que como tenía un nombre muy corto para los buscadores tuvo también el título Q: The Winged Serpent. No sé qué problema hubiera habido en llamarla directamente Quetzalcoatl. Esta vez tocaba investigar a los aztecas.

La cosa seguiría con películas como Perfect Strangers (1984) que en lugar de adaptar la serie metía asesinos de la mafia, niños demasiado pequeños como para ser testigos protegidos y madres solteras. Lo típico. No digamos ya el guión de Special Effects (1984), sobre un director de cine que decide dirigir una película basada en un asesinato que acaba de cometer y que están investigando aún, contando con el marido de la víctima y principal sospechoso como ‘asesor’. Eso es solo la mitad de las cosas raras que tiene la película. Como un título que no tiene nada que ver con lo que se cuenta, claro. Teniendo en cuenta que puede rastrearse la influencia de un guión suyo que vendió anteriormente llamado Daddy’s Gone A-Hunting (1969) -él quería que fuera para Hitckcock, pero Hitchcock no opinaba lo mismo- os podéis imaginar lo que nos vamos a encontrar cuando repasemos su carrera como guionista.

Y, por supuesto, la siguiente fue la favorita The Stuff (1985). De la que no creo que haya más que podamos decir.

En los ’80 aún le quedaría tiempo para dirigir la secuela salida de la nada A Return to Salem’s Lot (1987), otra película eminentemente afroamericana como Deadly Illusion (1987) que no diré yo que tenga nada que ver con Action Jackson, pero esta cuenta con Billy Dee Williams, Vanity y Morgan Fairchild y la otra con Carl Weathers, Vanityy Sharon Stone. Bien es cierto que Action Jackson se estrenaría al año siguiente.

Aún le quedaría tiempo en la década para dirigir una última vez a Bette Davis en Wicked Stepmother (1989). No, no es que la hubiera dirigido antes, es que sería su última película. De hecho, se largó del rodaje antes de que terminara -por salud, dijo Cohen; por Cohen, por el guión, por la falta de presupuesto, POR TODO, dijo Davis– así que tuvieron que contratar a otra actriz y reescribir el guión. Pusieron a Barbara Carrera en su lugar, como su hija, y explicaron que la consciencia de Davis había pasado a habitar un gato y se negaba a salir de ahí. ¡Un director de recursos!

Luego llegarían los noventa y con ellos sus últimas tres películas dirigidas: As Good as Dead (1995) y Original Gangstas (1996) serían las dos últimas. La primera un policíaco televisivo con un rato de Traci Lords y un guión setentero. El segundo sería su última película. Una que justifica más que de sobra su leyenda como el director judío que más blaxploitations ha dirigido, y lo hace con una celebración que reúne a Fred Williamson, Pam Grier, Jim Brown y Richard Roundtree entre otros.

Los guiones escritos pero no dirigidos por Cohen serían, entre otros, una multitud de capítulos de series reunidos luego como películas pero también cosas como la adaptación de Mickey Spillane con Armand Assante I, The Jury (1982), el locurón de Best Seller (1987), la nueva adaptación de los Body Snatchers (1993) para Abel Ferrara, el slasher sobrenatural Uncle Sam (1996), las películas de teléfonos y actores Marvel Phone Booth (2002) y Cellular (2004) -¡que sería adaptada en Hong Kong como Bo chi tung wah (2008)!- o Messages Deleted (2010) y, por supuesto, la serie Maniac Cop (1988 -).

Pero, como decía, hay una película en especial que queremos celebrar.

Efectivamente, la película que justificaría por sí solo la presencia de Larry Cohen en este vuestro blog. Es cierto que dicen de él que ha fallecido pero la BBC no ha confirmado nada. Claro que suficiente lío tiene la BBC con lo que tiene. Así que hablemos de

LA AMBULANCIA

En esta película de 1990 un Eric Roberts con el noventeriosmo a tope

pero que muy a tope…

investiga la desaparición de una muchacha, aparentemente raptada por una ambulancia en mitad de la calle. Por supuesto es una posibilidad de explorar la credibilidad de su personaje, realizar una investigación, encontrar aliados, hacer un comentario sobre el principelrescatismo y hablar de la diabetes. Ya, las películas de Cohen son así.

Pero lo más importante para nosotros es el trabajo de Roberts. De su personaje en la película, digo.

Aunque supongo que en esta explosión de noventerismo se nota a qué se dedicaba. ¿No?

¡¿NO?!

Efectivamente, trabajaba como dibujante. En esta empresa, ya sabéis…


Marvel Comics

Esa.

Lo que significa que estamos ante una película que entendió muy pronto, casi podríamos decir que antes de su época, un asunto fundamental.

¡LOS CAMEOS!

No solo porque a Stan Lee le faltara tiempo para ponerse a promocionar que salía en una película* sino, sobre todo, porque entendía que la credibilidad de alguien de la industria del cómic era reducida.

*¡Cómo se puede ver en Namor, The Sub-Mariner, Vol. 1, No. 2, May, 1990, y luego en Conan the Barbarian, Vol. 1, No. 235, August, 1990, joven creyente!

Pero sí, también porque había cameos varios y variados.

ROB! VENDIGA A LARRY COHEN!

Sobre todo teniendo en cuenta que casi podríamos pensar que esta es la historia de orígenes del propio ROB!

Así que sólo podemos despedirnos de él con un sonoro

AVIV YRRAL NEHÖC!