La Casa del Pantano

Era inevitable.

Vosotros y yo lo sabiamos. Siendo como es este un blog tradicionalmente seguidor del Barbas de Northampton era cuestion de tiempo que abordáramos la famosa adaptación televisiva. Esa de la que está hablando medio planeta.

Como ya os habreis imaginado me refiero a la serie de La Cosa del Pantano.

No, la de imagen real.

*suspir* No, la de ahora.

Esta.

Y la verdad es que ya va siendo hora de plantarse y acabar con esa idolatría a Moore tan extendida en el mundillo. Que sí, que escribió Watchmen, pero eso no quiere decir que automaticamente le pertenezcan personajes por los que sólo pasó ocasionalmente. Los verdaderos creadores de la Cosa del Pantano fueran Len Wein y Bernie Wrightson y por muy excelente que fuera la etapa escrita por Moore simplemente fué una más entre tantas surgidas de las plumas de Veicht, Snyder (el otro) o Soule. Y se nota que ha sido ese el principio que ha guiado James Wan y a los creadores de esta nueva serie. Plantear una reimaginación del personaje fresca e innovadora lo más alejada posible de las axfisiantes adaptaciones de páginas adoradas como intocables por friquis que trolean por internet desde sus sótanos.

Por eso esta primera temporada ha estado repleta de ideas originales e innovadoras comenzando por su villando principal.

Sunderland, quien para sus malévolos planes requiere la ayuda de un clásico mad doctor.

La Mole Jason Woodrue.

Y ese terrorífico oponente de mitad de temporada. Ese ente oscuro que se alimenta de los miedos humanos. Que podría ser su REY.

Reconozcamos que es un episodio muy MONO.

La Cosa del Pantano: la Serie no sólo nos presenta a nuevos personajes. Osa avanzar la relación entre los que conocíamos de toda la vida por senderos jamás siquiera insinuados en los cómics. Como esa relación romántico-espiritual que se establece entre la titular Cosa y Abby Arcane…

…que se materializa gracias al consumo de sustancias estupefacientes generadas por Alec.

O el absolutamente imprevisible giro argumental que deja en pañales a los de Juedo de Tronos…

…con ese accidente de coche que manda a Matt Cable al hospital.

Y qué decir de la IMPACTANTE revelación que sirve de preámbulo al final de la primera temporada. Ese inolvidable capítulo en que mercenarios a sueldo de Sunderland dejan en estado de shock a la Cosa del Pantano…

…y llevan su cuerpo a Woodrue quien, tras diseccionarlo, efectua el escalofriante descubrimiento de que…

¡¡¡No es un Alec Holland transformado en planta humanoide sino una planta humanoide que creia ser Alec Holland!!!

Y que desemboca en ese icónico momento en que nuestra segunda burla de humanidad incrustada de musgo preferida surge de las aguas pantanosas cargando el esqueleto de su original identidad humana.

Algunos pensareis que es una lástima que no se hayan aprovechado ninguna de las magníficas ideas que Moore aportó al personaje pero, igual que El Mandaloriano se beneficia de la libertad de transcurrir dentro del universo de Star Wars pero no contar con ninguno de sus reconocibles personajes, La Cosa del Pantano: la Serie lo hace de volver a sus raices (guiño-guiño) para explorar nuevos horizontes.

No me mailterpreteis, yo también soy fan acérrimo del verbo de Alan, pero hay vida más allá de sus barbas. La idolatría siempre es mala (salvo cuando es a ROB! por supuesto) y conduce a conductas distorsionadas y obsesivas.

Como querer ver cosas donde no las hay.

Empeñarse en ver adaptaciones de otras obras de Moore en detalles casuales e insignificantes. ¡Ni que Alan alguna vez hubiera creado un personaje azul de poderes energéticos que percibe el futuro y que se paseara por ahí en pelota picada!

¡Ni que hubiera escrito alguna vez alguna historia de complemento contando el origen de un fantasma!

¡O de un errante!

¡O de nada, NADA relacionado con la zona verde del espectro lumínico ni sus presuntas cualidades energéticas!

!Ni que… Ahm… Esperad que lo miro que… Ah pues no.

Moore no escribió el guión de Se7en…

Ciertamente vivimos una Era Dorada de las Series™ y quizá vosotros espereis con impaciencia el Crisis en Tierras Infinitas del Arrowverso o la serie televisiva de El Señor de los Anillos pero yo me muerdo las uñas esperando que anuncien la segunda temporada de La Cosa del Pantano: la Serie.

Que me imagino que caerá para enero ¿no?

El Spiderman de los 90. 1ª Parte: Donde caben 3 caben 4

Han pasado 25 años desde que comenzase la publicación de la infame Saga del Clon, y para celebrarlo, voy a pasarme un mes reivindicando la valía del tan denostado Spiderman de la década de los 90. De modo que durante las próximas 4 semanas os espera una buena brasa arácnida.

Para esa historia vamos a ir un poco atrás en el tiempo, cuando el resto de redactores de ADLO! todavía no eran viejos y aún se hablaba de los kioskos como un sitio donde se podía comprar cómics. Vamos a 1987. A finales del año 87 el bastón de editor en jefe de Marvel cambia de manos después de una década de control de Jim Shooter. El artífice de la época más sólida y aplaudida de la historia de Marvel se había ganado mucho enemigos por ejercer demasiado control sobre los artistas y para sustituirle ponen a Tom DeFalco, que llevaba tiempo siendo el guionista del trepamuros. A Spiderman el equipo Shooter-editor y DeFalco-guionista le había sentado maravillosamente. Uno pensaría que con DeFalco a los mandos de todo Marvel, todo iba a salir a pedir de Peter Parker. 

Así de entrada, el cambio le pilló en medio del arco narrativo de La última cacería de Kraven, y dos números después de que este terminase, entraría a hacerse cargo de los lápices de The Amazing Spiderman un chavalito que venía de dibujar Hulks con Peter David: Todd McFarlane

Una de las cosas por las que DeFalco tuvo mejor aceptación que los últimos años de Shooter fue porque era más abierto a ideas ajenas. Para demostrarlo, dejó que los artistas de The Amazing Spiderman hicieran lo que les saliera del rabo llevasen a cabo sus atrevidas propuestas, como por ejemplo, crear a un villano únicamente para obligar a Spiderman a llevar el uniforme “clásico” que llevaba más de 5 años sin aparecer.

¿Pero qué pasaba mientras tanto en las demás colecciones arácnidas? Porque claro, el éxito sale caro, y es que además de la cabecera principal, Spiderman contaba con otras 2 colecciones mensuales. La segunda en importancia era The Spectacular Spiderman, guionizada por Gerry Conway (el señor que mató a Gwen Stacy en los 70) y Sal Buscema. Al poco tiempo los guiones de Spectacular recaerían sobre J.M.Dematteis, autor intelectual de La última cacería, y uno de esos guionistas a los que les da igual 8 que 80.

¿Qué hizo Marvel con Conway? Le movió a Web of Spiderman, tercera serie regular del cara de red, un sin dios que durante años dio tumbos sin demasiada dirección cerrando los arcos de Conway de otras cabeceras e ideas descartadas de los 70.

Nota mental: escribir sobre la obsesión de Conway con los hombres lobo…

Conway acabó largándose y fueron probando guionistas de todo pelaje, siendo el más habitual Terry Kavanagh, al que nadie recuerda ya pero que llegó a ser el hombre más importante de la habitación. Ya volveremos sobre Terry.

Como a DeFalco le parecía que 3 colecciones regulares (regular usado aquí de forma polisémica) no eran suficientes, en 1990 crea simplemente “Spider-man”, dibujada y guionizada enteramente por TODD y por tanto, la serie más GENIAL de las 4. McFarlane no puede hacer tanto arte cada mes, de modo que en The Amazing Spiderman entra a sustituirle Erik J. Larsen, dibujante cubista y contorsionista en sus ratos libres.

Estos tebeos se venden como churros gracias al auge de las tiendas especializadas en cómics, lo famosos que eran sus artistas y a la aparición desbocada de los coleccionistas completistas y de portadas alternativas. Y a que no eran malos, salvo Web of Spiderman. Claro que tenían defectos horribles y que han envejecido como el culo, pero sobre todo Amazing y Spectacular fueron hasta 1992 un laboratorio de ideas nunca vistas en el personaje y diversión a raudales.

Spiderman volvía a tocar temas sociales y de actualidad, aunque el tratamiento de dichos temas fuera un poco rancio (sorpresa, también Stan Lee y Conway eran algo rancios en los 70), se reinventaba a varios de los villanos clásicos y se intentaba darle una nueva dimensión a los secundarios no superpoderosos de Spidey, especialmente a MJ, con la que nadie sabía qué hacer pero que a TODD le parecía guay dibujar medio en pelotas todo el rato.

Esto dura año y medio hasta que McFarlane se cansa de DeFalco y de Marvel, por lo que la colección de Spider-Man se la queda, otra vez como segundo plato, Larsen, y en The Amazing Spiderman se coloca un tal Mark Bagley.

¿Que por qué McFarlane abandona una colección creada específicamente para él, con sus dibujos y sus guiones? Pues porque Marvel le pone pegas con el tratamiento de la violencia, los apuñalamientos y su forma de gestionar al personaje de MJ. Marvel argumenta que sus tebeos los leen niños (¿y es que nadie va a pensar en los niños?) mientras que TODD y una parte de sus fans acusan a Disney Marvel de estar cargándose los tebeos de superhéroes.

Ni una grapa mensual sin su MJ en picardías…

Aquí hay un baile de guionistas y dibujantes donde los tebeos de Spiderman se llenan de cameos de personajes más “molones”, especialmente el Castigador, que sale mes sí mes no en una portada arácnida. La cosa no mejora cuando TODD resulta que saca Image y su propio personaje, llevándose al público que Marvel había seducido con hot-artists a una editorial más radical. Como Ciudadanos perdiendo los votantes fachas en favor de VOX.  También Erik Larsen se larga en 1992 a Image, obligando a DeFalco a tirar de agenda para intentar llenar 4 colecciones arácnidas, una de las cuales tenía como único propósito que los ahora dibujantes de Image se sacasen la polla se lucieran.

¿Resultado a partir del debut de Spawn en el 92? Michelinie y Bagley intentan salvar la papeleta en The Amazing, DeMatteis y Sal Buscema en The Spectacular y Web of Spiderman sigue siendo intragable en manos de Kavanagh y el dibujante que toque en cada momento. No todo lo que sale es malo, especialmente en Amazing, pero está lejos de la imaginación que habían poseído las historias del personaje tan solo un año antes.

La famosa Spider-man pasa a ser un contenedor de artistas que no tienen ni página en la Wikipedia a día de hoy y guionizada a 6 manos por los 3 guionistas de las otras colecciones o por quien estuviera libre ese mes.

Sorprendentemente esta estrategia no solucionó absolutamente nada y las ventas en Marvel comenzaron a irse a la porra (en los mutantes había pasado exactamente lo mismo, cambiando a McFarlane y a Larsen por Jim Lee y Rob Liefeld). Al final rodaron cabezas y Marvel degradó a DeFalco a guionista, y al final quedaría a los mandos Bob Harras, que había sido mano derecha de DeFalco y editor de los tebeos mutantes. Y que fue el peor editor de la historia de Marvel. Ya llegaremos.

¿Qué pasó con DeFalco? Probablemente ya se olía la tostada, en 1994 puso a DeMatteis de guionista en Amazing… y se puso él mismo a la cabeza de los guiones de The Spectacular Spiderman.

De modo que tenemos cuatro colecciones que funcionan tal que así: cada guionista está contando más o menos su historia pero hay subtramas comunes que conectan todas las series del trepamuros. Cronológicamente, cada mes los sucesos de Web of Spiderman continuaban en Amazing, seguían luego en Spider-Man y finalmente en The Spectacular. Ese era el orden de lectura si comprabas las 4 colecciones.

Si os estáis preguntando si obligar a la gente a comprar 4 tebeos diferentes cada mes y a averiguar qué grapa había que leerse primero mejoró las ventas, ya os adelanto yo que no.

Pero Kavanagh dió con una sorprendente idea que, quizá, podía dar olor a nuevo y volver a atraer al público hacia Spiderman. Una idea atrevida y tan osada que DC la acababa de probar con Batman unos meses antes. ¡Sustituir al personaje por una alternativa más GENIAL! Mi teoría, por cierto, es que rebuscando en la papelera Kavanagh encontró una servilleta con anotaciones de Gerry Conway, que llevaba ahí desde 1990. Y es que retomaba una vieja trama de Conway en los 70, el clon de Spiderman. Rápidamente, y con aquella idea en mente, DeFalco y el resto de guionistas crean un arco breve que marcará un antes y un después en la historia del trepamuros. El mayor pifostio editorial de Marvel. La saga del Clon. La semana que viene os cuento.

A Alan Moore se le ve el cartón

-¿Qué te parece cómo nos ha quedao Jerusalén? Niquelao, ¿no?

-Hombre, no sé yo. ¿No nos ha salido el estuche un poco grande? ¿No se ve mucho hueco?
-Las fotos promocionales las hacemos por la parte que no se ve y arreglao

-Pero, ¿no bailarán los libros en la distribución? ¿No se estropearán las cajas al apilarlas?
-Tranquilo, que lo tengo todo pensado

-Le metemos un cartón en el hueco y ya no se mueven los libros mientras los llevamos en la fragoneta. ¿Ves qué fácil se arregla todo?

KlanK

Es curioso cómo funciona esto de la información. Resulta que en una serie de televisión del universo expandido de un cómic sale una referencia que parece atar a los supes con los enmascarados justicieros de extrema derecha y, a partir de ahí, mucha tinta. O mucho pixel.

Que si Moore, que si Lindelof, que si el otro…

Y, a veces, parece que se olvida que, en realidad, todo se puede explicar mediante los taquiones.

Por ejemplo, 1946.

Ahora me diréis que no recordáis 1946.

¡Pero si es como si lo estuviérais viviendo!

Vale, quizá es demasiado moderno.

En 1946 el treméndamente popular serial radiofónico -o radionovela, radionovela gráfica, incluso- de The Adventures of Superman (TAoS para los amigos) decidió demostrar que ni todos los enmascarados, ni todos los encapuchados eran lo mismo.

Y que, al fin y al cabo, Superman es un inmigrante ilegal, así que bien le valía salir a defender a otros delo que en aquella serie de programas se llamó «Clan of The Fiery Cross».

Habrá quien piense que ojalá poder escuchar lo que allí se narraba. Y habrá quien piense que hay que ver, ya están metiendo política dentro de la ficción otra vez, con lo bien que estaban los superhéroes cuando solo luchaban contra Hitler y esas cosas.

Por supuesto no sería la única, ni la última, vez que un personaje de cómic se encontrara con ellos. No hay más que ponerse a mirar hacia delante para encontrar…

Esto no significa, por supuesto, que todos se enfrentaran al Klan…

Pero unos cuantos, desde luego. E, incluso, a veces…

Quien menos te lo esperas…

Qué queréis que os cuente.

En cualquier caso, volviendo a 1946, la historia de lo que se hizo y lo que se logró fue más que particular. Si tuviera que resumirla diría que:

Learn How a Superhero Shaped American History!

In this page-turning nonfiction book, author and newspaper reporter Rick Bowers explains in clear and compelling detail how the «Man of Steel» inspired a generation during a dark time in American history and then helped turn the tide against the evils of racism.

In the 1930s, when teens Jerry Siegel and Joe Shuster were coming of age, jobs were scarce, Nazis were on the rise in Europe, and the KKK was terrorizing innocent American families. The world needed a hero, one who would fight for the rights of all people, stomp out oppression, and restore hope. Together they created the character Superman, who became an enduring figure in comic books, newspapers, radio, television, and movies, as well as a force for real, positive change.

Superman’s influence was never more groundbreaking than in the spring of 1946. Millions of children and adults tuned their radios to the Adventures of Superman radio show entitled «Clan of the Fiery Cross,» crafted from secret information given to the show’s producers by spies inside the Klan. The shows strategically aired just as the KKK was attempting a major revival with high-profile cross burnings, renewed recruiting efforts, and death threats against its enemies. Superman’s fictional battles helped pave the way for the real civil rights crusaders of the 1950s and 60s.

¿Qué?

Ah, espera, que lo altavisteo.

¡Aprenda cómo un superhéroe formó la historia estadounidense!


En este libro de no ficción, el autor y periodista Rick Bowers explica con detalles claros y convincentes cómo el «Hombre de Acero» inspiró a una generación durante un tiempo oscuro en la historia de Estados Unidos y luego ayudó a cambiar el rumbo contra los males del racismo.

En la década de 1930, cuando los adolescentes Jerry Siegel y Joe Shuster estaban llegando a la mayoría de edad, los trabajos eran escasos, los nazis estaban en aumento en Europa y el KKK estaba aterrorizando a familias estadounidenses inocentes. El mundo necesitaba un héroe, uno que luchara por los derechos de todas las personas, aplastara la opresión y restableciera la esperanza. Juntos crearon el personaje de Superman, que se convirtió en una figura duradera en los cómics, periódicos, radio, televisión y películas, así como en una fuerza para un cambio real y positivo.

La influencia de Superman nunca fue tan innovadora como en la primavera de 1946. Millones de niños y adultos sintonizaron sus radios con el programa de radio Adventures of Superman titulado «Clan of the Fiery Cross», elaborado a partir de información secreta dada a los productores del programa por espías dentro del Klan Los espectáculos se emitieron estratégicamente justo cuando el KKK intentaba un renacimiento importante con quemaduras cruzadas de alto perfil, renovados esfuerzos de reclutamiento y amenazas de muerte contra sus enemigos. Las batallas ficticias de Superman ayudaron a allanar el camino para los verdaderos cruzados de los derechos civiles de los años cincuenta y sesenta.

¿Tampoco?

Ah, claro… Es que esto es la contra de un libro que sacaron en 2018.

Que sirvió, como siempre sirven estas cosas, para que le dieran bombo y escribieran sobre ello en todas partes. En serio, en todas. Con deciros que hasta el ABC decidió sacar una pieza sobre el asunto. Que, a ver, es un medio de contrastes y lo mismo te publica esto que sortéa una gorra de plato.

Tanto dá.

Porque lo importante es que hizo que se comentara la historia de la relación y la golpiza entre el Supes y el Klan y, a partir de ahí, a DC se le encendió la caja registradora.

Por eso prepararon para publicar un cómic adaptándolo. Total, solo han tardado unos setenta años. La idea es que fuera tan fiel que incluso el Superman fuera con el diseño de la época…

En los dibujos animados, claro. Eh, es la adapación de la radionovela que usa como base la adaptación a animación. A ver si creéis que lo de usar los cómics para vender cosas en otros medios era una nuevad.

Como véis, y para rematar el recochineo, los elegidos para la adaptación fueran Gene Luen Yang (sí, el de Chino Americano y habitual del Supes) y Gurihiru (no, no es un pokemon, es un equipo de ilustración compuesto por Chifuyu Sasaki y Naoko Kawano) que estaban más contentos que unas pascuas de poder darle al tema.

Hasta el punto de que Yang escribió un posteo en su blog sobre la publicación del mismo.

Mirad, estas son las variaciones:

Ah, es verdad. Que no os lo había dicho. Es que este cómic ya ha salido.

Concretamente… El mes pasado.

Son los taquiones, que lo enturbian todo, por eso salen las mismas cosas en 1946 y en 2019 y parece que algo que salió en octubre ha estado motivado por algo que salió después.

¿Qué os puedo decir? Nada termina nunca.

Pero con el Klan creo que podríamos hacer una excepción.

Tuiteos de octubre

¿Autobombo o pocas ganas de escribir? ¡Tú decides!

Todos los hermanos eran valientes

-Hombre Señor Warner Bros, usted por aquí, dichosos los ojos.

-Um… ¿Nos conocemos, caballero?

-Vaya que sí, llevo años siguiendo sus actividades. Toda mi vida, podría decirse. Y ahora también en Twitter. Que por cierto, ayer nos quedamos agusto ¿eh?

-Si, je je, claro. Record absoluto. Eso les enseñará a todos. ¡¡¡A TODOS!!!

-Aunque, sabe usted, igual hay gente que no lo entiende.

-No comprend…

-Que puede haber individuos que lo malinterpreten.

-Qué tonter…

-Anda mira, qué es esto que se le ha caido del bolsillo… Si juraria que es… ¿una película de superheroes?

Bueno, y no cualquier película de superheroes, esta un buen hostiazo en la taquilla ¿eh? ¿Eh?

-Bueno, no recuerd…

-¿Y esto de aquí? ¡Si es otra película de superheroes que se le ha caido! Qué descuidados somos ¿eh, Señor Warner? Aunque claro, considerando que fué otro fracaso…

-No sé a qué se ref…

-Aunque claro, viendo los antecedentes. ¡Canastos, qué casualidad, justo la película de la que estaba hablando es esta otra que se le acaba de caer!

-¡ALEJE ESO DE MI!

-Ay pobre, que pensaba que le iba a sacar El Hombre de Acero…

¿Sabe usted, Señor Warner, que puede haber incultos ahí fuera que podrían pensar que lo suyo ha sido un cóctel de rencor y envidia mal digerido? ¿Que el éxito de The Yonker™ le ha empujado a un estado de negación patológica que le ha hecho olvidar convenientemente todas las películas de superheroes que ha producido (con erótico resultado)?

-¡Mentira! Esas películas que tiene en la mano no se me han caido del bolsillo. Yo nunca he producido películas de superheroes. ¡NUNCA!

-Pero ¿no es usted es el señor Warner Bros?

-¡NO! Soy Warner Bros ESPAÑA. Mire, aquí tengo el documento que lo demuestra.

Dar la mano al mismo dos veces

Dícese de alguien en tal estado de confusión que ni conoce ni distingue. Normalmente suele deberse a comportamientos alterados por causas etílicas, pero no podemos descartar tampoco situaciones de puro atolondramiento. Tal suponemos que debió ser el caso de aquellos que formaron Expocómic, el germen de lo que ahora conocemos con Heroes Comic Con Madrid, cuando otorgaron el premio OSO a toda una carrera a una misma persona DOS VECES. La primera en 2005 y la segunda en 2008.

Aunque también podría ser que realmente esa persona mereciera un homenaje doble.

Fuimos muchos los que jamás la leimos, por supuesto, jamás, que eso eran tebeos para chicas. Nunca nos pillasteis, ergo nunca sucedió. No podréis demostrarlo. Pero lo volveríamos a hacer.

Hoy vamos un poco en serio. Adios, Purita.

Buenas gentes del cercano Heroes Comic Con Madrid ¿no molaría darle un tercero?

Hoy vamos un poco en serio

Hoy vengo a hablar en serio. Ayer, 19 de noviembre, fallecía Tom Lyle, un dibujante GENIAL! y uno de los artistas que dieron vida a muchas de las viñetas que me hicieron caer en ese pozo horrible en este hermoso hobby que son los tebeos de pijamitas.

Aunque su primera incursión en las colecciones arácnidas fue en el Annual de 1993 (un desastre de Annual, por cierto, dadle al del 92 que es donde está la crema), para mí su trabajo a los lápices está ligado a su participación más regular en la cabecera llamada simplemente Spider-man, donde participó en uno de los eventos más importantes del año, ¡MATANZA MÁXIMA!

¿A qué está esperando Panini para reeditar en tapa dura esta mítica etapa, ofrecida originalmente en España como miniserie por algún motivo ignoto? Tiene todo lo que le gusta a la gente de Donny Cates, pero sin ser un refrito.

Después de este arco GENIAL! fue sustituido temporalmente en la colección por un tal Klaus Janson, pero volvería a los lápices de Spider-man unos pocos números después, incluso co-escribiendo algunos números donde estaría implicado el Camaleón, el Duende de Jason Macelande, el Demoduende,…

Sin embargo, su papel crucial fue participar en el evento arácnido de la década de los 90, aquel que eclipsaría incluso la labor de TOD! al cargo del trepamuros. Sí, por supuesto, estoy hablando de…

¡LA SAGA DEL CLON! (deseando que llegue ya el tomo Marvel Saga con esto)

De hecho, su papel en la historia de Spiderman es imborrable, pues es el responsable del diseño final de La Araña Escarlata. Sí, estamos hablando de la famosa chaqueta.

De modo que hoy debemos honrar el recuerdo de la persona que introdujo, de forma definitiva, a Spiderman en la década de los 90.

Descanse en paz.