Gorila.d.l.osprites Jr
Pues con esto damos por finalizada la semana internacional del traje de gorila.
Hasta el año que viene, simiescos saludos.
Desde aquí repartimos ideas y conceptos para la manipulación creativa y el abuso cultural. Somos el diario de lo genial, y el pensamiento de lo imposible.




Loeb es el nexo que une al Gorila con Adlo! en esta ocasión. Procedente del cine (suyo es el guión de Commando, ahí es nada, precursor de la actual fiebre de la adaptación de videojuegos y protagonizada por un hombre de verdad, nada de esas mujeres semidesnudas o embutidas en látex de ahora, snif), pasó a la historieta de la mano de DC y Marvel, llegando rápidamente al estrellato y a ser el único escritor que aparece regularmente en el Top de la revista Wizard pese a no ser precisamente un jovencito molón. Se caracteriza por un estilo de escritura afable, accesible, sencillo, simplote…no hay que hacer gimnasia mental ni tener un máster para entender un guión suyo. Loeb comprende que el cómic en serie pertenece a la industria del entretenimiento, que lo que verdaderamente mola es el dibujo, y supedita su labor a la del verdadero protagonista, el artista. En este aspecto destacan sus colaboraciones con Tim Sale, tanto en DC (Investigadores de lo Desconocido, especiales de Halloween de Batman, Largo Halloween, Larga Secuela...) como Marvel (Amarillo, Azul, Gris…no sabemos si tiene previstas 256 sagas o millones). Sale es un narrador exquisito que sólo necesita de 35 viñetas para contar el episodio de lo que toque ese mes, y Loeb remata la faena con 35 textos de apoyo. El trabajo duro es para coloristas y rotulistas, que son los que suelen retrasar algún mes que otro la salida de sus obras. Loeb y Sale con una tarde en una cafetería bien surtida de servilletas tienen de sobra.
La película, ochentera, se enmarca en el género de institutos americanos, con sus taquillas, sus macarras, su baile de graduación, sus escarceos en el coche de los padres…resulta que Michael J. Fox hereda una molesta cualidad de su padre, que no es otra que convertirse en un Gorila peludo, hecho que aprovecha para ser la estrella del equipo de baloncesto y convertirse en el chico más popular del instituto.








Sin Gorilas todo estaba a un nivel más manejable e igualado, pero cuando llegó el momento de darle un giro a la serie, Toriyama volvió a recurrir al factor Gorila. Así, Son Goku tuvo un hijo, Son Gohan, que heredó la colita de su padre. Pero no acaba ahí la cosa, pues se descubre que Goku pertenece a una raza extraterrestre en la que todos poseen esa cola, y algunos de ellos se presentan ante él y sus compañeros con el propósito de destruir la Tierra (¿por qué? pues por que son Super Guerreros del Espacio y esa es su función, por eso, y es lo que hay). Los paisanos de Goku suelen llevar la cola dándoles la vuelta a la cintura ¡aprende, Roco Vidal!
































