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Archivos D de Domingo, D de Defensa: Marzo 2011

20 de Marzo 2011

D de Domingo, D de Defensa: 33

(por Bac Hylon, del que nos olvidamos publicárselo cuando tocaba)


Por todos es sabido que los cómics de los 90 no hubieran sido lo mismo sin Rob Liefeld. A él le debemos la auténtica revolución del noveno arte a la que toda una generación de jóvenes promesas no dudó en apuntarse. A él le debemos también la creación de dos de los personajes más carismáticos de la Marvel mutante de entonces, Cable y Deadpool (Masacre, Muertopiscinas… ¿acaso una rosa dejaría de oler igual si se llamara de otra forma…?).

Sin embargo, las malas lenguas, las envidias, perfidias y luchas intestinas por el poder en Marvel provocarían que nuestro querido Liefeld abandonara ese barco, antes incluso de que las propias ratas comenzaran a hacerlo, en busca de nuevos pastos verdes que explotar. Una tremenda pérdida para los marvelitas, que vieron cómo éstas sus dos creaciones eran impunemente maltratadas por guionistas y dibujantes sin el mínimo ápice de genialidad que caracteriza a Rob.

Pero como siempre ocurre en este mundo, a cada cerdo le llega su San Martín. O dicho de otra forma, rectificar es de sabios. A los mandamases de Marvel les costó 12 largos años, pero al final supieron reconocer dónde había quedado la grandeza, y qué o quién era lo que necesitaban para relanzar a dos de sus grandes pilares mutantes. Por supuesto, nos referimos a Rob. El público demandaba que el autor retomara a sus personajes y les devolviera el papel fundamental que ambos jugaban en el Universo Marvel. Y bastó con que dibujara una portada. Esta portada.

Un pequeño vistazo a la misma es suficiente para captar todos los mensajes que Rob nos lanza mediante la misma. A los incultos e infieles les parecerá el mismo perro con distinto collar, un collar de coloreado por ordenador. Qué insuficiente, qué corta es su visión de la realidad, pues Rob no hace sino reafirmarse en el verdadero carácter que ambos personajes debieran tener, el mismo que él les imprimió en el momento de su creación.

El fondo coloreado por ordenador expresa el explosivo y fulminante regreso de Rob para recuperar a sus creaciones, a Cable y Muertopiscinas.

Por lo demás, todo está ahí. Nada ha cambiado, y todo es nuevo. Grandes armas, músculos tensos, bolsillos, ojos brillantes, líneas dinámicas para realzar el relieve de las figuras, para dotarlas de tridimensionalidad… No falta nada. Excepto los pies, quienes muchos consideran la asignatura pendiente de Rob. De nuevo, fracasan miserablemente en su vil intento de atacar al talento del artista, pues, de nuevo, todo obedece a un nuevo mensaje subliminal. ¿Quién no conoce la expresión de “Gigantes con Pies de Barro”, con la que se pretende expresar que todo coloso cuenta con un punto flaco que, al tiempo, provoca su caída? Los personajes de cómic son gigantes en su mundo, son seres adorados, idolatrados incluso, por los aficionados. Pero, una vez que su tiempo ha pasado, caen en el olvido, caen como colosos a los que les fallaran los pies. De barro, no lo olvidemos.

Rob, una vez más, nos demuestra que sus personajes están mucho más allá de todo eso. Oculta a propósito los pies, para reafirmar así la idea de que ellos continuarán ahí mucho tiempo después de que todos nosotros hayamos desaparecido. ¿No estamos acaso viendo cómo Cable y Muertopiscinas, pese a deambular sin rumbo de un sitio para otro, lejos del toque de Rob, han vuelto a resurgir, a renacer de sus cenizas, gracias a dicho toque? ¿Acaso no son claras las señales?

Y eso no es todo. El avezado lector observará cómo parece haber una marcada desproporción entre el tamaño de Cable y el de Muertopiscinas, cuando por cuestiones de perspectiva, debiera ser al contrario. Error. Ésa no es la perspectiva que debemos usar. ¿Qué fue antes, Cable o Muertopiscinas? Pues Cable, por supuesto, Rob lo creó primero a él. Y ya algo más tarde aparecería Muertopiscinas, como un acérrimo enemigo del primero. Pues he ahí la grandeza del dibujo, en la que Rob también nos traslada esa relación de causa y efecto entre ambos personajes. En la imagen, podemos ver como Cable está “dando a luz” a Muertopiscinas, cómo éste parece surgir desde detrás de las partes nobles del primero, en un símil de cómo la aparición de Cable dio lugar en últimas circunstancias al origen de Muertopiscinas, al igual que Afrodita surgió de la espuma de las cercenadas gónadas de Urano. Nótese además la forma ovoide de las piernas de Cable, como albergando a su criatura recién nacida ¿No es cierto, por tanto, que estamos de nuevo ante una nueva genialidad del maestro?

Por último, Rob es mayestático, es grandioso y magnánimo, pero no olvida. No olvida los sinsabores del rechazo de Marvel a su obra, de cómo ésta fue pervertida y ultrajada, reducida a una triste parodia, durante su ausencia. Y por eso les deja un mensaje a sus detractores, usando aquello que mejor sabe dibujar. El arma de Cable. Si bien el personaje la tiene asida con ambas manos, apuntando a algún lugar indefinido hacia la derecha, también podemos observar cómo, mediante un recurso artístico que le permite deformar la perspectiva, el arma apunta también al frente. Es un mensaje, como decía, del propio Rob hacia sus enemigos, con el que les deja claro como el cristal que, “no importa dónde os escondáis, si ofendéis a Rob, lo pagaréis muy caro. AVÏV BÖR!”.



(¿y en la próxima entrega?)

13 de Marzo 2011

D de Domingo, D de Defensa: 1

(por Bleyer)

La ignorancia es osada. Dos incultos plebeyos ven esta obra de arte del gran Rob! y suponen que nuestro prócer dibujó la página y luego se dio cuenta de que Franklin Richards tenía que llevar una pistola, así que sencillamente la dibujó sin más. ¡Qué tremenda falta de visión la de estos anónimos desconocedores de la preclara mente de nuestro venerado Rob!

Si la ignorancia no ocupara hasta la más pequeña neurona del cerebro de  estos señores, no se hubieran quedado mirando los árboles, sino que, al igual que nosotros, podrían admirar el bosque en todo su esplendor. Y es que el análisis de Hanstock y B se queda en lo superficial, en el hecho de que Franklin no parece llevar una pistola, pero no va más allá, no hace la pregunta esencial que es… ¿Franklin Richards llevando un pistolón y disparando a Blaastar? ¿No es eso demasiado raro? Resulta sospechoso que esta pareja de autores, supuestamente contestatarios, haya decidido pasar por alto este hecho; resulta tan sospechoso que cualquier persona con menos prudencia que la mía afirmaría sin duda que detrás de esta crítica feroz al trabajo de Rob! hay aviesos intereses…

Pero ignoremos por un momento a estos dos presuntos escritores para imaginarnos el momento en el que a Rob Liefeld le llegó el guión y leyó que Franklin, un niño, qué digo, EL niño por ontonomasia del Marvelverso, huía de Blaastar armado hasta las cejas y hasta incluso… disparando el arma. Nuestro venerado Rob!, al contrario que los dos blogueros del montón que pretenden hacerse famosos difamando su obra, se dio cuenta de que esa situación era directamente aberrante. En un país como los Estados Unidos de América, donde tragedias como la de Columbine se repiten periódicamente, ¿qué tipo de mensaje está recibiendo la juventud si el puro, inocente y virginal Franklin usa armas? ¿Acaso los editores de Marvel no son conscientes de que en muchos países pobres se usa a los niños en las guerras? ¿O sí que lo conocen, pero son tan inconscientes que optan por banalizar la tragedia de los niños soldados africanos? Rob! se rebela contra ese mensaje mezquino de dejadez, sabe que es perjudicial, nocivo y pernicioso para la sociedad, pero ¡ay! no puede enfrentarse a la maquinaria industrial de Marvel y borrar como si nada la pistola: los personajes son propiedad de la editorial, al fin y al cabo, y suya es la potestad de marcar la línea editorial de sus tebeos. Así que Rob!, en toda su sabiduría, dibuja lo que dice el guión, pero no puede sino plantarse ante la ignominia moral cometida por Marvel y es por ello que dibuja la pistola de manera que parezca que es rechazada por el cuerpo de Franklin, dejando bien a las claras que las manos de Franklin repelen la pistola, evidenciando con una metáfora visual digna del genio que es lo antinatural que resulte que Franklin lleve un arma, a pesar de lo que diga Marvel.

Sí, la ignorancia es osada. La ignorancia y la mala fe llevan a Hanstock y B a afirmar que la habilidad artística de Rob! bordea la incompetencia, pero en realidad esta página es más que una pequeña parte de una aventura ilustrada: es una declaración de las intenciones morales del maestro Rob!, es un corte de mangas en la cara de la industria mainstream del cómic americana dado desde las páginas publicadas por la propia industria, es un auténtico cómic protesta contra la explotación de la infancia, es una muestra de la poderosa fortaleza ética de nuestro ídolo ante la iniquidad de la industria.

La ignorancia es poderosa, pero ADLO siempre luchará contra ella. Se lo debemos a Rob!



(y también por Carlos alias Oza)


Escribo este texto con la humilde intención de defender a Rob! del vilipendio que ha sufrido por crear esta obra de arte:
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El ignorante autor de esta crítica pretende que Rob! se ajuste a la anatomía convencional bajo dos circunstancias especiales: un entorno claramente distinto al de la Tierra, y el personaje Franklin Richards, hijo de Reed y Sue, el matrimonio de los Cuatro Fantásticos.

Es decir, se pretende que, en un entorno donde la física actúa de modo diferente, y con un chico cuyos padres desafían la física cuando así lo desean, la anatomía sea respetada. ¡Cuán erróneo análisis! ¡Qué dislate! Es incapaz de ver, por prejuicios, la conjunción entre página y autor. Rob!, el que desafió nuestra concepción de la perspectiva más elemental, se nos hace presente y claro cuando dibuja a Franklin, pues no puede sino aprovechar su potencial para mostrarnos la física de este mundo, retadora de nuestras convenciones artísticas.

Respecto al arma que parece estar flotando, mucho temo que el iluso crítico no ha sabido captar el sutil mensaje, que sólo las mentes eruditas disfrutarán. Se trata de que, como ocurriera con las mujeres de Rob!, nuestros sentidos son incapaces de captar correctamente lo que ocurre.

Rob! elucubra la idea platónica con el escalpelo de su ingenio, pero esta se vuelve extraña cuando la contemplamos. En realidad, Rob! quiso mostrar gráficamente cómo el joven Franklin se debatía entre huir y luchar: su cuerpo huye, pero el arma se dispara... mientras uno no se implique. Cuando lo hacemos, y nuestra propia lectura determina los detalles menores de la narración, obtenemos tantas interpretaciones diferentes como lectores. Todas son combinaciones de dos posibilidades básicas: lucha y huida.

Estamos, pues, ante un dibujo que resume la metáfora empleada por Schródinger para explicar la base teórica de la mecánica cuántica. Pero no sólo eso: toda la página, con su física desconocida y sus acciones contradictorias dibujadas según procentajes probabilísticos, nos lleva a Platón, a la lucha de la humanidad por entender cómo es la luz que incide sobre nosotros y causa nuestra sombra.

Y aún más: Si Rob! es capaz de proporcionarnos semejante reflexión, es que él está frente a esa luz. No obstante, en un acto de extraordinaria generosidad, Rob! nos envía el mensaje desde la luz. Pues él comprende nuestra lucha, nuestro esfuerzo sobrehumano, que finalmente nos convierte en héroes, como se vio en uno de los numerosos análisis del Capitán América (¿Acaso existe otro?).

Es triste que el parangón de los genios no sólo quede incomprendido, sino tan zaherido como brillante es. Esta página, que un necio ve como lo peor de Rob!, no es sino la mayor afirmación vital de su filosofía.

AVIV BÖR, señores, AVIV…

 
(y... ¡otra vez por Oza, que se picó por el nivel de la defensa de la semana pasada y ha mandado una versión ampliada y mejorada!)

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Escribo este texto con la humilde intención de defender a Rob! del vilipendio que ha sufrido por crear esta página, una obra de arte insuficientemente apreciada por diletantes que confunden la inteligencia con el descaro. Su profundidad me obliga a tratarla en cuatro apartados.

 

Las no tan inmutables leyes naturales: El ignorante autor de la crítica pretende que Rob! se ajuste a la anatomía convencional bajo dos circunstancias especiales: La Zona Negativa, un entorno claramente distinto al de la insignificante Tierra, y el personaje Franklin Richards, hijo de Reed y Sue, el matrimonio de los Cuatro Fantásticos.

 

Es decir, se pretende, en un entorno donde la física actúa de modo diferente, y con un chico cuyos padres desafían la física cuando así lo desean, que Rob! deba ceñirse a los parámetros artísticos del estrecho rango de posibilidades que la bola azul permite.

 

¡Cuán erróneo análisis! ¡Qué dislate! Es incapaz de ver, por prejuicios, la conjunción entre página y autor. Rob!, el que desafió nuestra concepción de la perspectiva más elemental, se nos hace presente y claro cuando dibuja a Franklin, pues no puede sino aprovechar su potencial para mostrarnos las singulares características del escenario de la acción, la Zona Negativa. Para ilustrar este punto, examinaremos cómo se manifiesta en el físico del muchacho.

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a) Fijémonos en la pierna izquierda de Franklin. Esta pierna es, según el crítico de Progressive Boink, la prueba más clara que a Rob! le importamos un comino… porque, en su inocencia, cree que todo ocurre en condiciones ambientales estándar. Pero claro, estamos ante condiciones físicas no experimentadas por el grueso de la población humana. La pierna de Franklin no escapa a estas, y se muestra alterada, reflejando asimismo la turbación del joven, que se desespera por no ser lo suficientemente rápido frente al pandemonio que lo rodea. No es para menos: ¡Está viviendo una pesadilla!

 

Este mismo ejemplo debería bastar para responder a quienes afirman que Rob! no sabe dibujar pies porque en rara ocasión lo hace. No, señores: Rob! no dibuja pies, no porque no sepa, sino porque nada gana el dibujo si lo hace. Así queda refutada esa fábula que compara al cisne de Anaheim (California) con aquellos pintores que pintaban retratos con las manos en los bolsillos, de los que se burlara el de Avon.

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b) Nuestro crítico afirma, asimismo, que esta camiseta es muy de los noventa para su gusto. Bien, recordemos que Rob! libera taquiones mientras crea. Por tanto, no es que la camiseta esté desactualizada, sino nosotros mismos muy lejos de Rob!, cuyas ideas deben de estar llegándonos ahora mismo desde la década de los (20)30.


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c) Las alteraciones locales de la gravedad provocan que el peinado de Franklin se invierta de una viñeta a otra, como un segundero siniestro (y engominado). Existe otro motivo oculto en esta oscilación especular, pero se desarrollará en el tercer apartado.

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d) Su tronco parece pegado malamente sobre su cintura. Claro síntoma de su malestar, de cuán terriblemente le afecta ser perseguido por Blastaar, un ser superpoderoso, en un entorno negativo y taquiónico. También Blastaar es más de lo que se ve a simple vista, pero no se impacienten.

 

Estos ejemplos son suficientes para percatarse de que una persecución en un campo de asteroides no puede dar como resultado una estampa típica del metro de una gran ciudad en hora punta, de una pradera salvaje o de una discoteca, aunque la iluminación sea absolutamente psicodélica.

 

Psique en pleno proceso de crecimiento: El anterior apartado bastaría si la página representara una naturaleza muerta, las cuales sólo responden a las variables físico-químicas. No obstante, no perdamos de vista que estamos hablando de personajes, y su personalidad se ve simbolizada en los detalles, que cualquier otro autor habría hecho insignificantes. Así, es fundamental tratar ahora de cómo se mueven y qué dicen para implicarse en la emotiva secuencia, de acción palomitera para los pobres de espíritu.

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a) Nótese cómo el peto de Blastaar se asemeja a un reloj. Es tanto una sutil y simpática referencia a Watchmen de Alan Moore como una firma de autor: ha pasado de estar cerca de las doce de la medianoche a las ocho y cuarto de la mañana, una hora próxima al comienzo de la jornada escolar. Véase cómo Rob! no homenajea gratuitamente: aprovecha para introducir signo velados de que Franklin se acerca al inicio de una nueva etapa vital.

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b) El propio escenario no parece variar entre viñeta y viñeta, lo que indica que el tiempo se ha detenido absolutamente. Esto simboliza la profunda indecisión en la cual el joven se halla atrapado, como será demostrado en la siguiente sección.

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c) Los sagaces habrán observado que Franklin grita una y otra vez, reclamando a su tío Ben Grimm. He aquí cómo este joven no admite aún su inminente responsabilidad como adulto. Habiendo vivido bajo el amparo de unos amantes padres y de unos queridos tíos, intenta conjurar ese nido seguro y entrañable.

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e) No obstante, no sólo fracasa, sino que, en lugar del anunciador de la hora de las tortas, aparece Blastaar, advirtiendo a Franklin que puede correr, pero no huir de él, La bomba viviente. He aquí cómo Rob! aprovecha a un villano de Los cuatro fantásticos para indicar una alegoría acerca del próximo florecimiento sexual de Franklin en su comentario, cuya importancia requiere citarlo en la lengua original:

 

Blastaar, the Living Bomb-Burst!

 

La Bomba Viviente. ¿Qué es un adolescente, sino precisamente eso? Una bomba cuyo catalizador, las hormonas, hacen explotar al niño para dar paso al adulto. Además, Blastaar tiene aspecto de simio. Eso sí, sin pelo. Un mono sin pelo no es sino un hombre. La adolescencia nos recuerda a todos que las ínfulas divinas del ser humano siempre fueron socavadas por los innegables parecidos que aquellos de los pies de barro guardan con los demás homínidos.

 

Increíblemente, la sutilidad no se detiene aquí. Por si fuera poco, Rob! hace que nuestro villano lleve un traje de color morado… En Estados Unidos, ese es el color de las reivindicaciones homosexuales. El villano Blastaar no se conforma con amenazar al chico con matarlo, sino que encima se burla impunemente de su (presunta) orientación sexual a una edad en que puede resultar traumatizado.

 

Por lo tanto, Blastaar ha alcanzado la cúspide de la villanía como actividad artística, al afectar al joven Franklin no mediante una explosión energética, tan vulgar en el mundo de los superhéroes, sino por haberlo herido en su sensible corazón. Tengamos en cuenta que, en esa viñeta, como antes se ha comentado, el peinado de Franklin se invierte en el preciso instante en que Blastaar se acerca POR DETRÁS, fascinante símbolo del rechazo interior del chico. Sólo Rob! es capaz de la triple hazaña: ambas por separado y su yuxtaposición.

 

En resumen, no sólo estamos ante una simple especulación de la anatomía humana bajo condiciones desconocidas, sino que estamos ante la zozobra que cualquiera de nosotros experimenta mientras alcanzamos la madurez sexual.

 

La pistola fantasmal: Como adláter, me siento inclinado a ser generoso y comprensivo con los no-adláteres, pero debo declarar que, si bien las faltas de aprecio anteriores podían ser disculpadas, el peor error se halla aquí. Y es que, como se ha comentado más de una vez, los dibujos de Rob! son semejantes a las matrioskas rusas. Cada interpretación lleva en su seno otra aún más recóndita, pero también más vera.

 

El crítico acierta cuando dice Rob! dibujó la página con un Franklin desarmado y luego superpuso la pistola, pero yerra en su interpretación de Sus planes, achacándolo sacrílegamente a un imposible error. Contemplemos más de cerca la misteriosa arma.

 
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Innegablemente, parece estar flotando, pero mucho temo que el iluso crítico no ha sabido captar el sutil mensaje, que sólo las mentes eruditas disfrutarán. Se trata de que, como ocurriera con las mujeres de Rob!, nuestros sentidos son incapaces de captar correctamente lo que ocurre.

 

Rob! elucubra las ideas con el escalpelo de su ingenio, pero estas se vuelven extrañas cuando estas son expuestas a las mentes corrientes. En realidad, Rob! quiso dibujar EXACTAMENTE cómo el joven Franklin se debatía entre huir y luchar: su cuerpo huye, pero el arma “flotante” se dispara por sí sola, sin que siquiera el gatillo sea pulsado (aquí dirá el crítico que Rob! volvió a equivocarse). Mientras no nos impliquemos y aportemos nuestra subjetividad, tenemos una imagen extraña. Cuando lo hacemos, y nuestra propia lectura determina los detalles menores de la narración, obtenemos tantas interpretaciones diferentes como lectores. Todas son combinaciones de dos posibilidades básicas: lucha y huida. Sólo que, en lugar de verla en viñetas físicas, la vemos en viñetas mentales. Es decir: ora un lector “ve” a Franklin corriendo mientras dispara hacia un lado, ora otro1ector lo “ve“ huyendo mientras el arma se dispara accidentalmente, ora un tercero lo “ve” abriéndose camino a disparo limpio, etcétera.

 

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He aquí la prueba: cuando al joven no le queda más remedio que huir, la pistola desaparece sin más. ¿Cómo podría existir, qué fin tendría si ya no se puede luchar? Esto podemos enlazarlo con el caso de los pies no dibujados de Rob!. En ambas situaciones, son detalles inútiles para la continuidad de la narración.

 

Habrá quien diga que Rob! podría haber dibujado una de esas infinitas escenas, y no “dejar la página dibujada a medias”. ¡Atrevidos! ¿Acaso no se valora la Mona Lisa por las infinitas interpretaciones que ofrece su sonrisa? ¡Pues Rob! es valorado por las infinitas interpretaciones que sus creaciones ofrecen al común de los mortales! Además, para Rob!, capaz de visualizar las infinitas posibilidades en un tiempo igual a cero, la escena habría perdido lecturas infinitas (menos una). ¿Acaso la historia del arte no habría sido diferente a como la conocemos si Da Vinci hubiese retocado la sonrisa de su cuadro para hacerla menos ambigua? ¡Qué desastre habría sido!

 

Además, no pasemos por alto lo que se comentó en el segundo apartado: Franklin está absolutamente indeciso. Si él no puede continuar la trama, ¿quién podrá? ¡Nosotros, los lectores! ¿Tanto esfuerzo supone para algunos ayudar a esos viejos amigos que tanto gozo nos han dado a lo largo de los años? ¡Rob! nos da la oportunidad de ser nosotros mismos los héroes de la historia! ¿O quizás quiere decirnos que no podemos limitarnos a ser espectadores del mundo que nos rodea, que nuestra participación es inexcusable? Sin duda, como se concluirá en el último apartado, esta es la interpretación correcta.

 

Incluso fuera del contexto de la página, estamos, pues, ante un dibujo que resume y supera la metáfora empleada por Schrödinger para explicar la base teórica de la mecánica cuántica. ¡Y nada menos que en infinitos grados! ¡Y como parte de algo mucho mayor! Asimismo, cualquier obra de ficción que precise de la interactuación del público queda como un pequeño caso al lado de la monumental lección de Rob!

 

En resumen, Rob! ha querido demostrar que el camino para ser un adulto no es ni mucho menos claro: es difuso, da giros contradictorios, depende de nuestras propias decisiones. Apela a nuestra responsabilidad personal sin caer en moralismos cursis. ¿Se atreverá alguien a partir de ahora a afirmar que los tebeos son objetos de consumo para evadirse de la realidad?

 

La intencionalidad de Rob!: Porque no es cada pequeña pieza, sino toda la página, con su física desconocida, su inestabilidad psicológica y sus acciones contradictorias dibujadas según porcentajes probabilísticos, el objeto de esta modesta defensa.

 

No obstante, los tres anteriores apartados han arrojado las mismas conclusiones. El primero ha mostrado la divergencia entre las condiciones ambientales estándar (a veces llamadas IDEALES) y las no estándar (NO IDEALES). El segundo, la desorientación resultante del paso de las vivencias en el hogar paterno (un período frecuentemente IDEALIZADO por muchos adultos) al hogar propio (IDEALIZADO antes de vivirlo, pero DESMITIFICADO después). El tercero, cómo dos IDEAS iniciales, teóricamente independientes, dan infinitos resultados en la REALIDAD.

 

IDEAS frente a HECHOS. Rob! aprovecha la página de un tebeo de superhéroes para exponer una de las dualidades más conocidas de la historia del pensamiento. No duda en señalar cómo este conocimiento no sólo no resulta reconfortante, sino que es origen de sufrimientos y pesares. Intenta, valientemente, recordarnos que no importa tanto lo que pensemos como sí lo que hacemos.

 

El conflicto inherente nos lleva a Platón, a la lucha de la humanidad por entender cómo es la luz que incide sobre nosotros y causa la triste sombra que contemplamos en el interior de una triste caverna.

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Es más, afirmo sin miedo a la mofa de los gañanes: Si Rob! es capaz de proporcionarnos semejante reflexión, es que él está cerca de esa luz. No obstante, en un acto de extraordinaria generosidad, Rob! nos envía su mensaje de comprensión y afecto desde la luz.

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¡PORQUE ÉL ES LA FUENTE DE ESA MISMA LUZ!

 
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¡Y DESDE EL FUTURO, MEDIANTE EL FLUJO DE TAQUIONES!

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Pues él comprende nuestra lucha, nuestro esfuerzo sobrehumano, que finalmente nos convierte en héroes, como se vio en uno de los numerosos análisis del Capitán América (y si te preguntas si me refiero al de Rob!, yo te pregunto, ¿acaso existe otro?).

En conclusión, es desolador que el parangón de los genios no sólo quede incomprendido, sino tan zaherido como brillante es. Esta página, que un necio ve como lo peor de Rob!, no es sino la mayor afirmación vital de su filosofía.

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AVIV BÖR, señores, AVIV…





(y en la próxima entrega...
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)

6 de Marzo 2011

D de Domingo, D de Defensa: 2

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Aquellos que leen de manera literal el texto no acaban de entender nunca a la gente común, mucho menos a los genios, logrando sólo ponerse en evidencia y que aquellos menos concienciados les conviertan en objeto de burla mientras los más piadosos símplemente muestran su compasión. No entender expresiones como "tirar de la lengua" o "hacerse cruces" no debería ser motivo para la risa de manera que no entender lo que presenta aquí ROB! tampoco puede serlo.
 
Una alegoría, eso es lo que cualquiera puede ver aquí, lo que hasta el más ciego de nosotros puede sin duda comprobar. Perdón, dije que no me metería con los que están ciegos y no lo saben y debo respetarlo. Lo transparente de la alegoría, lo claro del mensaje, lo dedicado, sencillo y directo de todo lo que una sóla viñeta puede representar sería una sorpresa en muchos otros creadores, gente necesitada de atención que usan torpes trucos de baratillo para llamar la atención. ROB! no necesita nada de eso, cada viñeta es un mundo y cada trazo, ¡qué digo trazo: pincelada!, ¡¡¿cómo llamarlo pincelada? : RALLITA!!! es un mundo de sentido y significado.
 
La alegoría es, como todos bien sabéis, un conjunto de metáforas que ofrecen una explicación literal y, a la vez, un sentido figurado profundo escondido a simple vista por el autor. Mientras otros autores necesitan apilar versos sobre ríos, y vidas, y mar, y moradas y todas esas cosas él expone un punto de vista compartido y comprensible para establecer su punto, ROB! lo oculta a simple vista para que el lector observador lo descubra.
 
Fijaos en esa viñeta, ¿qué véis?
 
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Interpretación literal: Un periodista informando desde algún tipo de conflicto.
 
Interpretación pedestre: Lo que quiera que hayan dicho en Progressive Boink.
 
Alegoría:
 
1) Ya desde el diseño de la viñeta, está claro que remite a un televisor, pero no a uno moderno de plasma obviamente, pero tampoco a uno de la época en que fue se produjo el cómic, el diseño remite, directamente, al clásico modelo de televisor y sólo el respeto habitual de ROB! hacia la narración le impidió ponerle además antenas. ¿Por qué habría alguien de hacer esto? Obviamente porque quería que pensáramos en LA TELEVISIÓN, la referencia ideal -a la manera platónica- que todo el mundo sabe reconocer como el molde desde el que se realiza la referencia.
 
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2) Preguntémonos cláramente: ¿Qué estamos viendo? Podemos separarlo por planos: el central, el medio y el fondo. Algo que nos recuerda a la estructura clásica y a la forma en que se puede organizar buena parte de nuestro mundo y nuestro conocimiento, por eso el centro puede ser el presente, el medio el futuro y el fondo el pasado.
 
3) El fondo es el pasado, como siempre, y en el caso de ROB! es un recordatorio de su capacidad: Rayitas, no necesita más. ¿Qué está haciendo con ella? Habrá quien diga que dar acción a al viñeta, pero eso sería más propio de... Exacto: Un manga. El Manga parecía el futuro pero al final es el pasado, más aún, ROB! expresa la clara contradicción circular que demuestra que lo que la tele ofrecía hacía décadas -series como Comando G o Speed Racer- y que golpeaba con fuerza en aquel momento, pudiera llegar a ser el futuro. La rueda de fondo era todo uno y mientras algunos creían que eso podría llegar a ser la salvación del cómic ÉL conocía la respuesta: Era algo que ya había sucedido y volvería a pasar. Porque no sólo es un comentario, también es una clave = Cíclico y eterno.
 
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4) En el medio, y no sólo el medio sino que la mitad, tenemos el futuro. Fijaos en ese diseño: ¡No puede ser verdad!, claman los cortos de atención. ¡¡¡Claro que no!!! ¡¡¡Es el futuro lo que ves ahí!!! Con trazo certero y mano maestra ROB! se saca de la manga unos huevocópteros que muestra como unión, unión con el fondo -el tema manga, de ahí la referencia implícita a la serie normalizadora de éxito por excelencia- y unión con el todo: Algo sucede y esos aparatos son la noticia. Fijáos en la imagen: ¿Qué véis? Lo único ajeno al periodista que se ve con claridad son esos aparatos. Porque sólo en ellos está la noticia.  Si no estuvieran los helicópteros no habría noticia, si algo existe pero no hay cobertura informativa, tampoco. ¿No os parece estremecedoramente certero? ¿Terriblemente cierto? Ese futuro que podría ser, esa imposibilidad pendiente de la nada, colgada en el aire y que no parece ir a ningún lado, porque el futuro es impredecible, lo que nos lleva a la siguiente clave= AMBIGÜAMENTE REAL.
 
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5) Es indudable que el primer plano es el punto más intersante, del centro de atención, por eso es el presente y por eso es el eje no ya de la viñeta sino, de hecho, de todo el mensaje. La brillante alegoría de ROB! llega a su máximo con esta figura, identificada por el texto de abajo como un periodista. Pero fijaos cómo una cosa es el texto y otra la imagen -una brillante demostración de la capacidad de ROB! para ofrecer un contrapunto entre lo que se dice y lo que se hace, otra de las imágenes del tema principal de esta Alegoría- porque, ¡qué tenemos aquí?
 
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a) Resulta del todo imposible no fijarse en la diferencia entre las cejas y el pelo, ese pelo colocado de manera clara con otra tonalidad y en una localización que sólo puede ser una cosa: Una peluca. Y no una que pueda hacerse pasar por pelo real, una burda imitación en otro color y rotundamente inadecuada: El presentador, el PERIODISTA, se nos muestra como portador de algo que es tan evidentemente falso que uno no puede pensar más que en la manera en la que lo lleva. No busca ganar atractivo, no existe la posibilidad de que pase por real, sólo cumple una función mínimamente utiliaria de pacto social: El finge que tiene pelo y la gente, incluso aunque sepa que es falso, no le lleva la contraria por ser eso algo contra el pacto de buenas relaciones cotidianas.
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b) Lo siguiente que enfocamos es el rostro. El rostro humano es fácil de hacer, con un 6 y un 4 lo consigues sin facilidad. Pero este rostro ofrece muchos contrastes. El obvio es el de una cabeza fundiéndose como la del Mayor Toth al abrir el Arca de la Alianza, múltiples significados sobre la religión y la escritura que contraponen la verdad con la imposibilidad de narrarla, un tema importante tratado como un chiste referencial. pero no termina ahí.
 
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Parece en movimiento, referenciando el clásico cuadro de Edvard Munch "Skrik" que si bien es conocido entre nosotros como "El Grito" alguien como ROB! no sólo conoce por su significado original -recordemos que ROB! tuvo una exitosa serie de tiras y pronto una película con la actriz de culo Liefeldiano Jennifer López llamada "Shrink", en clara unión entre el concepto de angustia de El Grito y la función de una psicóloga de superhéroes- sino que maneja de manera igualmente suelta las dos variantes: Culta y Popular. 

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  En la tradición Culta este cuadro era una clara referencia a la desesperación, a la angustia que atesora el hombre, de hecho, el parecido entre este cuadro y la viñeta de ROB! es incontestable, una figura central, un cielo compuesto por líneas y al fondo dos figuras más, que podrían ser hombres en el caso de Munch y helicópteros en el de ROB!. En ambos casos elementos indistinguibles de valoración poco precisa. En la tradición Popular se asocia El Grito al personaje de Ghostface, el asesino de Scream, que es famoso por dos motivos: ser el eje de una serie de películas que reivindican lo meta y el humor con el conocimiento popular e, igual de importante, estar encarnados en cada ocasión por un personaje secundario diferente, siempre alguien cercano, siempre alguien desconocido. En este contexto popular el espectador lo reconoce y, acto seguido, sabe que es un guiño meta hacia alguien que es a la vez familiar a nosotros pero a quien no le importaria asesinarnos. Una máscara de matar. No sólo eso, además se permite dos pequeños detallitos:
 
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b.1) Los ojos, entrecerrados, pueden ser una imagen de ceguera -no ve el futuro- , de intento de resistir a los elementos sin éxito -el viento de los huevocópteros levanta polvo, es decir: el futuro le ciega- o de sueño -referencia a la incapacidad de distinguir lo real de lo falso, al tedio vital que lleva a la angustia, a la posibilidad de analizar y psicoanalizar neustra vida a aprtir de los hechos interpretados por nuestro subconsciente- o todo lo anterior: El PERIODISTA entrecierra los ojos y  nosotros sabemos que ahí existe una angustia ante el presente y el futuro que se agrava por los problemas para descubrir la verdad.
 
 
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b.2) La boca, además, nos presenta una forma especial e inesperada, parte de lo cual nos lleval punto c) pero otra permite sacarle más jugo a la alegoría. ¿No os parece que para ser un autor conocido por sus personajes con muchos dientes este PERIODISTA tiene singularmente pocos? No pocos para ROB!, pocos para la humanidad en general. Es una boca desdentada, como de bruja de cuento. La boca de alguien que se disfraza para mentir. Es una boca, también, sin labios, y con unos pliegues que hacen difícil decir dónde empieza y dónde termina, es una nueva referencia a la eternidad convirtiendo su cháchara, su mentiras sin fin en un ouroboros, un pequeño chiste privado por parte del hijo del predicador convertir a una serpiente sin fin en un ejemplo de mentira eterna.
 
 
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c) Fijaós en la ropa, en cómo delata todo. Es ropa de crudo invierno, pese a que se supone que la guerra es en un país cálido y, además, permite señalar tres cualidades del PERIODISTA: Su función como maniquí -con el contexto de muñeco manipulable-, su necesidad de algo externo para rellenar la pantalla -algo que no es propio de los humanos, algo fabricado- y la obvia elección de un vestuario que sólo puede significar una cosa: La mentira. Tal y como está la persona no podría tener ahí la cabeza de ninguna manera a menos que... debajo de toda esa ropa -fabricada para rellenar y colocársela a un muñeco- no haya más que un esqueleto menor que se ve obligado a fingir lo que no es, a ser inadecuado como ese cuello de cisne que no viene a cuento -de nuevo la falsedad obvia, como con la peluca- para cumplir su cometido: Puede que haya un hombre debajo, nos dice su ropa, pero no es tan importante como lo que lleva puesto.
 
 
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d) Imposible no fijarse en ese pulgar, un pulgar que tiene la cualidad de estar extráñamente retoricido a la vez que cumple una doble función: señalar e indicar optimismo, OK parece decir el PERIODISTA. La torsión nos lleva de nuevo a la Alegoría, nos recuerda la manipulación, la tergiversación -tergi versare, volver del revés en latín, otro apunte chistoso de la educación cristiana más profunda- del pulgar nos demuestra que lo que parece un OK puede no serlo -de hecho la presencia de los helicópteros futuristas huevos podría indicar que los está señalando- de manera que resulta ambiguo de manera deliberada sobre el optimismo igual que es ambiguo sobre el futuro y, sobre todo, es ambiguo sobre la propia persona que está emitiendo el juicio.



 
Cuidado, advierte el dibujante, porque aunque los chinos digan que "Cuando el sabio señala a la luna el tonto se fija en el dedo" esos asiáticos -como el manga, de nuevo- deberían reflexionar también sobre la posibilidad de que el dedo sea importante. ¿Cuando el dedo señala a la luna debemos dejar de mirar a las estrellas? Sí, nos dice ROB!, el futuro es importante, las guerras también, pero es más importante preguntarse quién quiere que establezcamos qué es lo importante en cada momento, ¿por qué hoy sí y mañana no? Eso ocurre con el dedo del periodista, eso demuestra ROB! incluyendo en esta Alegoría una Metonimia, si existe una parte por el todo entonces ese pulgar no puede ser más que un ejemplo del propio Periodista: Un dedo retorcido usado para señalar.
 

 
e) Mirad el micrófono. En Progressive Boink dijeron, "No puede funcionar". Yo os digo: "Exacto". No parece un micrófono, sin duda, no tiene logo de una compañía, por la otra -de hecho, esto es importante, en el texto se da un nombre, en la imagen no hay "mosca" de la cadena ni identificativo del micrófono, el texto y la imagen se rompen de nuevo, el PERIODISTA de una cadena lo es de todas- pero es que, de hecho, daría igual que lo fuera porque la boca, ese Ouroboros de mentira eterna, no está enfocado hacia él, no va en su dirección, da igual que haya un instrumento que represente la grabación, al reproducción fiel, la información, el PERIODISTA lo está dándo de lado, no le interesa, sólo está ahí para dar una imagen de información pero no para realizarla: El choque entre lo que es falso a todas luces y a nadie le importa.
 
 
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Reunamos ahora todos los detalles sobre este punto 5), tenemos a un periodista que es el PERIODISTA, que nos muestra una serie de mentiras poco enmascaradas mientras la realidad parece no importarle, centrado como está en ser un mero maniquí lleno de angustia que sirve a planes ajenos señalando hacia los lugares que deberían interesarnos.
 
 
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6) Examinemos ahora todo lo que hemos conseguido usando 5 como catalizador: Está claro que la figura del PERIODISTA recoge lo visto en 1) con la alegoría de TELEVISIÓN, estamos  por lo tanto hablando de los medios. Como en 2) tenemos un nexo de unión entre los planos y la viñeta, el mensaje alegórico se repite con fuerza creando su propio eco interno. El PERIODISMO (5) es AMBIGUO, mentiroso, (4) de manera constante (3), y el uso de la guerra no es casual. Las guerras son grandes ocasiones que dejan en evidencia muchos de los pactos comunes,por eso es más fácil demostrar allí la falta de utilidad real, la unión entre una película y un informativo -esa sutil referencia a los mentirosos reporteros de guerra que no dudan en inventarse lo que debería estar pasando- porque hace falta un espectáculo que rellene la pantalla y un apoyo a los intereses que visten la cadena.
 
7) Todo junto y resumido:
 
El periodismo está al servicio de la mentira, controlado por intereses secretos para que nos fijemos en lo que ellos deciden, manipulándolos.
 
Ese es el tema de la Alegoría que ha montado ROB! -lógica elección, en un campo tan habitual en obras sobre santos, para alguien con su formación- y por eso ha incluido una y mil referencias, pequeños detalles, que apuntan hacia esa falsedad, hacia esa dirección de los medios que no debe ni puede ser creida.
 
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¿Quieres ser literal?
 
Dí que la viñeta es de un periodista.
 
¿Quieres comprender la Alegoría de ROB!?
 
Descubre en una sóla viñeta cómo ROB! demuestra las mentiras y servidumbres del periodismo.
 
Lo más importante: Ambas lecturas, superficial y profunda, pueden coexistir.
 
Esa es la grandeza de ROB!


         
(y en la próxima entrega...
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