Rainbow Warrior

Esta semana se conmemora el Orgullo Gay.

Esta semana, también, se ha estrenado en nuestras tierras Wonder Woman: el Film.

Y ahora mismo estareis pensando que vamos a hacer algún chistecillo que relacione ambos hechos. Que vamos a decir “ya se sabe cómo eran los antiguos griegos para estas cosas”. O que vamos a comentar que “uy, pues Themiscira está a un tiro de piedar de Lesbos”. Incluso que vayamos a exclamar algún “¡sufriente Safo!”.

Tantos años ya y qué poco nos conoceis.

Para qué molestarse en rebuscar retorcidas referencias culturales…

…si basta con abrir al azar un tebeo de la DC de los 60 y dejar que el universo siga su inalterable curso…

 

Un desafío de marketing

-Tenemos que publicar Omega Men
-¿Seguro? Si es una serie de hace dos años y ya pasamos de ella cuando tocaba
-Pero no sabes lo que dan por culo en internet con ella
-Son cuatro gatos, no hay público. ¡Si llevamos décadas sin un tebeo de Omega Men en España!

omega men zinco

-Y los cabrones de DC ni siquiera han metido a Lobo en la serie nueva para justificar su publicación
-Pero los putos frikis me tienen hasta las pelotas, así que vamos a sacarlo todo de cualquier manera en un tomo gordo y que les aproveche

green lantern presenta

-¿Seguro que no nos comeremos la tirada entera?
-No, fíjate en el gancho que le he puesto para rascar un mínimo de ventas de los completistas locos

green lantern presenta zoom

-¿Y eso funcionará?
-¡Por supuesto! ¡Lo aprendí de los mejores!

linterna verde presenta

La perversión del niñocente

Es muy posible que ante la visión del personaje de aquí arriba algún visitante piense “¿otra vez un texto sobre Wrestling? vale que en verano esté la cosa más parada pero tampoco es para tanto“. Se equivocaría. Pues aunque tenga aspecto de compartir la costumbre familiar de cortejar a la prima sobre el heno del pajar y destilar aguardiente de maiz en el alambique del granero, no se trata de ningún miembro de la familia Wyatt, sino de un afamado escritor de la Disney. Se llama Jason Aaron.

¿Os acordáis todavía de Bendis? el calvo mimado de la Marvel de inicios del siglo XXI, de antes de ser absorbida por el emporio de la Casa del Ratón. Aquel al que le daban los títulos más populares y aquellos que iban a experimentar el mayor subidón por los éxitos peliculeros. Los Vengadores, Los Nuevos Vengadores, Los Poderosos Vengadores, Ultimate Spiderman, Los Guardianes de la Galaxia… Esta tendencia cambió con la adquisición de Disney, que cambió de calvo favorito. Bendis por Aaron. No sólo porque le dejasen estrenar sendos volúmenes con los Vengadores del cine que no estuvieran todavía pillados (Thor y Hulk), sino que además le dejaron travestir a Thor en la primera heroina verdaderamente trascendente en todo esto del empoderamiento femenino. No sólo porque le dejasen escribir el primer título de la siguiente cinefranquicia exitosa (Doctor Extraño). Es que Marvel/Disney, propietaria también de LucasFilms, le ha dado el título de Star Wars, el tebeo más importante de la casa y el más vendido con diferencia en su año de salida. Y antes de eso, cuando los mutantes marvelianos estaban en la cresta de la ola, le dieron la serie con el título más comercial posible: Lobezno y La Patrulla-X (un ojo comercial sólo comparable a titular a algo Cable y X-Force).

En manos de Aaron y su cohorte de dibujantes (Bachalo, Bradshaw, Pérez, Larraz), Lobezno y la Patrulla-X era aparentemente una divertida serie juvenil, con personajes adolescentes frescos y chispeantes. Un título entretenido, aparentemente la perfecta puerta de entrada para nuevos lectores, que podían tomar como reflejo a los jóvenes estudiantes de la Escuela Jean Grey. Se anunciaba como la mejor serie mutante, de manera que podemos considerarla como el estandarte del rumbo que Disney quería imprimir a la recién adquirida editorial. Y puso al frente a Jason Aaron. Confiaba en él para llevar adelante la serie, para dar la bienvenida a los nuevos lectores, para educarles en la lectura de este magno Universo de ficción. Y Aaron aprovecho la publicación del especial número Anual de la serie para exponer lo siguiente.

Le preguntan a un alieno adolescente qué le llama la atención de la vida en la Tierra, y el espejo en que se miran miles de niños inocentes le contesta que el azúcar de la bollería industrial, la violencia en el deporte, y…y la pornografía en la Red.

Deja de sonreirte, treintañero pasado de vueltas, y recapacita por un momento. Estamos hablando de una publicación juvenil, destinada a infantes, la serie que Disney encumbró bajo un título ultracomercial como la mejor serie mutante que estamos publicando. Y en ella su escritor banalizó la obscenidad heteropatriarcal ante su tierno lectorado.

¿Pensáis acaso que Disney quería realmente hacer eso? hablamos de una actividad que produce placer generalmente de manera solitaria. A la lectura me estoy refiriendo ¿cuantos cientos de chavales, tras la lectura de aquel Número Anual Especial pensaría “¿qué debe ser eso que dicen aquí de aparearse, voy a hacer una búsqueda…” lo que causaría la pérdida de su inocencia y la entrada en una nueva etapa vital de perversión y galones de esencia vital desperdiciados ante una pantalla?

Antes los tebeos no eran así. Antes Disney no era así. Maledito, maledito Jason Aaron ¿qué será lo próximo de lo que harás chanzas? ¿Los Reyes Magos, la explotación infantil, los refugiados, la violencia de género, la homofobia? ¿tiene límites tu perfidia? ¿sabe Disney lo que estás haciendo con la plataforma que te permite usar? ¿acaso no piensas en los niños en términos que entren dentro de la legalidad?

Padres que confiabáis en Disney para educar a vuestros hijos en la vida ¿sabéis qué abominaciones suceden en los tebeos que leen vuestros hijos? ¿Vais a permitirlo? igual es momento de cambiar ¿o acaso no hay otras editoriales, con una cuota de mercado comparable a la de Marvel, mucha mejor calidad y sobre todo, con un contenido familiar sin equívocos ni dobleces?

Imaginemos un título con hadas, elfos, reinos encantados, la materia fantástica con las que se construyen las mejores epopeyas infantiles. Imaginemos que ese título está dibujado por un autor que se caracteriza por dibujar bebés monísimos y encantadores, por dibujar durante varias miniseries el maravillante mundo de Oz. E imaginemos ese título publicándose en la mejor posible de las editoriales, en la casa que ROB! construyó. En Image.

Dejad de imaginar, descreidos de Marvel, descreidos de Disney, víctimas de Aaron. Ese título existe.

Con contenido adecuado para niños, con duendes, con muñequitos, con costas bonitas y encantadoras, con niñitas adorables de enormes ojos brillantes. Con un autor de encanto demostrado. Y no temáis, temerosos padres, pues dicho contenido también es apto para vuestros paladares, pues el que lo publique Image es garantía de un mínimo de MOLONIDAD que encandilará tanto a la chiquillería como a la vieja guardia.

I Hate Fairyland, chavales, por Skottie Young, el del Mapache, el de Oz, el de los Adorables Bebés-X.

De aparición en breve en castellano. Y como todo el material que en verdad merece la pena lo publica Panini en tapa dura, con retraso en la fecha de salida, y con páginas y precio por determinar.

No pervirtais más a los niños. No os fieis de Marvel, dejad de comprar sus productos. Acudid a Panini, compradles I Hate Fairyland y dádselo a los niños. Aprenderán cosas mejores que con Lobezno y la Patrulla-X. Pero poned por si acaso un filtro parental y borrad con frecuencia el historial de navegación. Por ellos lo digo.

Preguntas – Respuestas

¿No es bonito ver que tras tanto años, tras tanta normalización y tras tanta película de éxito económico aún podemos hacer post de estos de sin despeinarnos con los grandes medios y la ayuda de los amigos?

Por ejemplo, la revista especializada en cine Fotogramas y la colaboración de nuestra Primera Bruja:

 

 

 

Pero como todos sabemos las cosas tienden a ir a grupos de tres.

Así que vamos con la tercera. ¿Cual es el problema de poner imágenes genéricas para complicarlo?

Pues que hay veces que las pones, te pasas de listo.

Y no te das cuenta de que el problema de un plano corto…

es que siempre se puede contextualizar en uno mayor.

Lo importante, por supuesto, es que nos quede claro. Podemos llevar años de películas -aunque luego solo recuerden algunas- que esto de la normalización solo significa que lo icónico lo seguirá siendo, no que podamos esperar una mayor profundización.

Y si comportamientos … discutibles.

 

Pero ya sabéis lo que dicen:

null

Kingthor

-Hombre kingpin, tú por aquí. Qué delgado se te ve.

-¡No soy Kingpin, necio insufrible! ¡Soy Lex Luthor!

-Hubiera jurado que…

-Es culpa del pomposo patán de John Byrne, que no contento con quitarme mi hermosa armadura me ha hecho ganar estos *tosecill* kilillos de más.

-Bueno, ya sabes lo que dicen, no hay retconeo que cien episodios dure. ¿Cómo van esos planes malvados megalomaníacos?

-De maravilla, necio patético. Ahora mismo estoy construyendo una plataforma de almacenamiento de gas en España que…

 


 

-¡Hombre, Lex! ¡Por fin con armadura otra vez! ¿No era verde y morada?

-¡No soy Lex Luthor, necio obtuso! Soy KingWilson Fisk, un honesto emprendedor que por algún error burocrático se ha visto mezclado en esto del Marvel Future Fight

-Claaaro (guiñ) claaaro (guiñ). Y ahora me dirás que ese que está contigo NO es el Joker sin maquillaje…

…sino, yo qué sé, Bullseye ¿no?

-¡Justo! Si te fijas en su fr…

-Que sí que sí, lo que tu digas. Oye, en qué planes malvados megalomaníacos andas metido.

-Ahora mismo ninguno, necio rimbombante. Me quisieron vender un equipo de fútbol español pero bufs, hasta yo tengo mis límites y…

Hard as a Rock

Salvador Larroca es perro viejo en esto de los tebeos y sabe tener contentos a sus jefes. Porque a tu editor no le importa tanto cómo dibujes como que entregues tus páginas a tiempo, y en eso el dibujante valenciano es imbatible

En los tebeos de Star Wars las cosas son un poco distintas porque de las alturas llega un segundo requisito que no tenía cuando dibujaba aventuras ambientadas en el Universo Marvel: los personajes tienen que parecerse a los actores que los interpretan en el cine. Mientras dibujaba la serie de Darth Vader puso saltarse el requisito porque el protagonista iba con el casco puesto hasta a la ducha, pero al pasar a la serie central de la franquicia el bueno de Sal ha tenido que adaptarse a la nueva situación

Star Wars 31

Star Wars 32a

Star Wars 32b

Star Wars 32c

¡Ningún jefe de LucasMarvelDisney podrá decir que no se parecen a los actores!

[Viñetas de Star Wars 31 y 32]

Tanta pared cuando lo que hace falta es un toldo

Que calor ¿verdad? por eso nada mejor que echar el rato de después de comer del sábado en el cine bien fresquito, aunque la película sea Capitán Calzoncillos. El peque y el sobrinito se lo pasan bien, despiertas a la madre cuando se termina, y en la salida el peque me sorprende con su opinión sobre lo que ha visto:

-Vaya manera de romper la cuarta pared ¿no?

Y pienso que si el chaval pusiera el mismo empeño en las divisiones de dos cifras que en la crítica sobre un cacaculopedopis muy bien ejecutado podría pasar un mejor verano.  Y además, tiene razón. Los que te cuentan la peli tienen claro que estás ahí delante y se dirigen a ti, parando la acción si es necesario, o refiriéndose incluso a la historia como “la peli”. No llega al extremo de metarreferencialidad que tenía Spaceballs, claro, que los clásicos son un tema muy serio, pero es una buena muestra de que tanto cine como historieta son dos medios bastante proclives a romper la barrera entre la obra y el espectador. En tebeo europeo estas rupturas tienen que ver bastante con la consciencia del propio formato de la historieta, con lo que gente como Fred en Philemon o Marc-Antoine Mathieu se lucen bastante. Y hace unos pocos años, el Cadeau de Ruppert & Mulot también se las traía:

Todo así. Como para llegar un día a casa y que alguien se lo haya leído antes que tú.

En americano mainstream, los referentes que se llevan la palma en cuanto este tipo de rupturas no debería haber discusión en que son la Hulka de Byrne, las ralladas varias de Grant Morrison (“¡puedo verte!”) y Masacre.

Un autor (no me pongo a contar sus metarreferencias porque tengo el Multiverso todavía en pila de lectura), un personaje asociado a otro autor (si otros intentaron hacer lo mismo que Byrne en Hulka, no queda recuerdo), y un personaje que lo lleve quién lo lleve siempre lo hace bien.

Así salió su película, que ha cambiado el paradigma del cine de superhéroes elevándolo sin complejos a la categoria adulta y rescatando del ostracismo a una franquicia mutante que se estaba autofagocitando.

Y es que Masacre es un personaje agradecido de llevar. Un diseño sencillo, reconocible y elegante, con todo lo mejor de los personajes en los que las malas lenguas dicen que se basa (Spiderman, Deathstroke). Armas y espadas. Espectacular siempre. Eso combinado con una personalidad arrolladora y definida desde su primera aparición, el mercenario bocazas desquiciado que habla consigo mismo, con los demás…y hasta contigo. Poco importa quien haya ido llevando al personaje, que si Nicieza, Waid, Kelly, Priest, Way, Gischler…¡hasta con Gail Simone molaba! y quien vaya a decir que la cresta de su popularidad ya ha pasado, que tenga presente que ahora mismo está manteniendo al menos dos grapas regulares y alguna que otra miniserie que aquí vemos recopilada en tomo. Para que luego digan que Marvel boicotea a Fox. Y entretanto Lobezno sigue muerto.

Nada mal para un personaje que nuevamente las malas lenguas dijeron en cuanto comenzó a aparecer que no aportaría nada, que era sólo imagen, solamente una pose, que estaba vacío.

Y no es que estuviera vacío, es que no estaban mirando en la dimensión adecuada, la de la cuarta pared (¿esa dimensión es la quinta?). Masacre fue creado con un premisas en las que únicamente había que dibujarlo bien y dejarle suelto, que el ya iría haciendo. Y vaya si lo ha hecho, más de veintiseis años rompiendo la cuarta pared y subiendo. Aprende, Capitán Calzoncillos (que tan sólo lleva viente).

Y toda esas facetas de su personalidad se transmitieron sin necesidad siquiera de que su creador escribiera una sola linea de diálogo. Tal es la redondez de un personaje cuando está bien creado, que cualquier guionista que se lo apropie sabe qué puede hacer con él. Mérito del personaje y también de su creador. Que sabéis quién es, por supuesto.

¿O hace falta que lo diga?

 

 

AVIV BÖR!

Poneos a la sombra y refrescaos viendo alguna. Wonder Woman mismo, que aunque por Internet no lo parezca, la estrenan el próximo fin de semana. Y haceos a la idea de que de aquí al 16 de Agosto en que saldrá en castellano su Novela Gráfica, se hablará mucho de Masacre por aquí.

 

 

 

 

 

(“tengo El Multiverso en la pila de lectura”…eso suena como…como muy tremendista ¿no?)

Justicia, mi Capitán

Con la cosa de las series con ya cierto tiempo y el magnífico canal que RwDt09 tiene me he pasado gran parte de la semana viendo openings de series. Que siempre es un gran ejercicio para recordar series y encontrar caras conocidas. El caso es que mientras estaba viendo vídeos como:

 

Me encontré con una serie de esas con una historia detrás que siempre dejas para contar más adelante. Se trataba de Once a hero

¿Qué? ¿Os ha sonado alguna cara? Ya. De ahí que tuviera pendiente contaros la historia, que estaba dejando por si algún día me ponía con la de los superhéroes en televisión. Pero parece que eso tardará, así que el día ha llegado finalmente.

1987 fue un año convulso para los superhéroes en televisión. Es cierto que La Superabuela llevaba ya un par de años de éxitos, pero su cancelación dejaba muy obviamente un hueco por rellenar. Que la serie fuera inglesa no tiene nada que ver. Lo importante es que los norteamericanos eran consciente de esa necesidad pese a los fracasos recientes de Manimal, Automan o el éxito moderado de El gran héroe americano.  Pero ese mismo año se presentó en sindicación -ya sabeís, en USA las teles son como las radios en España, funcionan por emisoras asociadas que no siempre emiten el contenido de la ‘nacional‘, a veces tienen que rellenar huecos y recurren a esas series sindicadas, como Xena o Los Vigiliantes de la Playa, para hacerlo- la serie Captain Power and the Soldiers of the Future

 

y, a la vez, la cadena ABC se animó a encargar una adaptación de cómic.

Pues claro que estoy hablando en serio. Me refiero nada menos que a uno de Mike Grell, ¿ahora váis a fingir que no sabéis que ese año hubo una temporada entera de


Jon Sable: Freelance? Vale, la llamaron solo Sable que era más barato de imprimir, pero la adaptación estaba ahí.

Ya, bueno, otro día hablaremos de esta. De momento quedémonos con que mientras otras cadena se dedicaban a saber qué locas ideas -como la CBS emitiendo La bella y la bestia. Pfff.- en la ABC había gente con visión de futuro que encargó no solo la adaptación de la serie de First Comics, también una aproximación a gente que sabía de lo que hablaba. Dusty Kay, por ejemplo. Un tipo que llevaba años intentando vender pilotos sin éxito, que hasta el momento su mayor logro había sido que le hicieran un piloto llamado Triplecross que no pasó de ahí y fue reconvertido en telefilme, pero que ahora recibía de la ABC la posibilidad de montarles una serie directa a televisión.

Le pedían un superhéroe pero con un toque cómico, que ya hemos visto que era lo que mejor estaba funcionando. Así que él se lió la manta a la cabeza y busco a alguien que supiera mejor que él lo que había que hacer. Optó por Ira Steven Behr, que es una elección muy lógica porque para algo tenía experiencia como productor televisivo. En Fama.

Total, que se pusieron manos a la obra para lograr una serie que buscaba:

to satirize the anachronistic notion of being a hero in an imperfect world and to capitalize on the considerable recent popularity of comic books among adult readers.

No sé a qué se referirán, si en 1986 sólo se había publicado… uy, perdón, que no lo he altavisteado:

para satirizar la anacrónica noción de ser un héroe en un mundo imperfecto y a sacar provecho de la reciente Popularidad del cómic entre los lectores adultos.

Eso y más cuentan en esta entrevista que el New York Times les hizo… cuando cancelaron la serie tras sus tercer episodio. La cosa no salió como ellos se esperaban, a saber por qué, y la cadena decidió retirarla rápidamente. Y es una pena, porque esta comedia superheróica había contactado ya con Adam West para hacer un personaje invitado en uno de los capítulos siguientes que… No, no veo ninguna pauta. Ahora bien, ¿por qué estoy hablando de una serie de televisión que duró tres capítulos?

No, no es porque “yo soy yo”. Es por otro motivo ¡MUCHO MÁS NOTABLE! A ver, cuando he dicho antes que la ABC se dirigió a Kay para que les hiciera la serie es exactamente lo que pasó. Lo único es que no se dirigió SOLO a Kay. Sino que puso en contacto a Kay con una empresa reciente, nueva, llena de talento y de ideas, una empresa con lazos comiqueros: New World Pictures. Vale, la rama de televisión, que era la nueva, la New World original había sido creada en los ’70 por Roger Corman tras su marcha de AIP para servirle de productora, cierto.  Pero para entonces ya se la habían vendido a otro pard… experimentado inversor. El caso es que los nuevos dueños decidieron diversificarla metiéndose en el negocio de la televisión para la que producían series como Santa Barbara.  Y también compraban otras compañías, por ejemplo… Pero no nos adelantemos. La cosa es que en 1987 decidieron reinventarse, ofrecerse como un grupo de negocios multinivel y blablablabla. Lo típico. Y entre las cosas que probaron fue sacar provecho de sus creaciones. También típico. Pero cuando se les aproximó Kay para crear esta serie… bueno… No era exactamente lo que ellos tenían en mente pero, mira, una oportunidad de abrir una nueva brecha siempre es interesante. Sobre todo porque esa empresa que habían comprado en 1986 les podía venir de perlas. Ya sabéis…

Marvel Entertainment Group.

De esa compra y la lógica decisión de pues vamos a hacer series de televisión que seguro que nos forramos salió esta alianza que  funcionó… como funcionan todas estas cosas. Podemos echarle un ojo a lo que cuentan del asunto tanto en TBMR (con estrambote) como en Starlogged, pero lo importante podemos robatomárselo prestado.

La idea de modificar dibujos de Starlin para incluir al héroe de la serie

o que en su lugar de procedencia se deje ver algún conocido de la Marvel

no es casualidad. El propio Stan Lee tenía planes para la serie, y en la serie, un cameo que fue eliminado. ¿Quizá fuera ese el inicio de su obsesión con los cameo? Quién sabe. El caso es que mientras en su Soap Box venía las virtudes de la historia en la realidad la cancelaban.

Bien es cierto que no sin que antes Marvel hubiera decidido aprovechar las sinergias para hacer eso que tan bien se les ha dado siempre: Publicar un cómic basado en la serie de televisión.

Guión de J.M. DeMatteis, dibujo de Steve Leialoha, tintas de Tony DeZuniga, DeFalco editando, Potts editando, Janice Cohen al color y Janice Chiang rotulando. Y si la serie duró tres capítulos el cómic duró dos. Bien es cierto que entre el primero y el segundo habían pasado meses y no semanas. Pero mira, lo suficiente como para que pudiera aparecer en un buen número de distintas bases de datos relacionadas con los supes. Y que quedaran un par de historias curiosas.

Por ejemplo, que ni el canal, ni la productora, ni Kay parecían tener claro que era lo que querían. La idea principal -un héroe que pasa de su universo superhéroico llamado Pleasentville (*guiño codazo*) al nuestro y se encuentra con que aquí las cosas no son tan idílicas- no tendría por qué ser mala. O no se hubiera seguido copiando durante las siguientes décadas. Pero la forma de ejecutarlo, con el creador del personaje -se señor con el pelo blanco y las cejas negras- diciendo que estaba repitiendo una y otra vez esquemas, con otro personaje de su universo colándose en el nuestro, con una reportera de investigación que no es capaz de descubrir lo que pasa aunque su hijo pequeño sí, con… en fin, todo eso. Pues resulta que no acaba de funcionar.

Por lo visto no funcionaba tampoco porque la primera versión tenía a un actor tirillas para reforzar la cosa humorística. Algo que ya habían intentando tantas series antes que en 1967 había habido DOS series usando esa premisa… masomenos. Pero ese será tema para otra ocasión. El caso es que ese actor llegó a hacer un piloto que se mostró a algunos potenciales compradores de la serie -las cadenas que tenían que decidir si la emitían o no, vaya- y les dejó una impresión tan mala que aunque se hiciera un cambio en el reparto y se intentara poner en marcha de nuevo ya tenían claro que aquello no iba a funcionar.

De ese piloto al que echarle la culpa de tantas cosas también se le puede colgar el haber hecho que las emisoras que normalmente programaban series de la ABC tuvieran que buscar un sustituto. Un sustituto en sindicación, por supuesto. ¿Y qué mejor que una serie que también estuviera empezando ese año? Más aún, una serie también de fantástico y con un respaldo de franquicia que lo mismo les ayudaba a arrancar. En serio, entre eso que traían por mucha Marvel que tuviera y lo otro no había color. Así que, ¿por qué no darle una oportunidad a Star Trek: La Nueva Generación?

La pérdida de uno, la ganancia de otro. O algo así debió de pensar Ira Steven Behr cuando pasó de producir esta serie a escribir guiones para la de Star Trek y a partir de ahí a ocuparse de más cosas dentro del universo de la Enterprise. Hasta convertirse en uno de los productores de Espacio Profundo 9.

Al final ya veis, todo acaba estando conectado. Siempre. Incluso los problemas de Marvel para hacer series de TV.

Los Millennials van a llegaaarrrlll

Estimado señor Navalón.

He leido con pasmo y asombro su reciente columna publicada en El País.

Y permítame decirle que muchas son las reflexiones que su detenida lectura me ha causado. Entienda que nosotros los jóvenes no somos inv… ¿Esas risas que se oyen? Uhm… Nada nada, alguien por aquí que está viendo una serie con el volumen muy alto. Decía que nosotros los jóve… MUY ALTO… Decía que nosotros… la gente que se da por aludida¿vale…? ¿de acuerdo…? de acuerdo… que se da por aludida por sus palabras no somos invulnerables, también nos dolemos y tenemos nuestro corazoncito. Si hasta tiene su propio emoji.

Ah perdón, un “emoji” es… Ehm… Cómo explicarle… Ah sí. Un “emoji” es un bajorrelieve teletransmitido mediante un código binario que expresa una doble función ideográfica y estética.

Y es que tiene una idea equivocada, enormemente equivocada de la capacidad de compromiso sociopolítico de los millenials. No sólo existe. No solo es inconmensurable. Es que es tan potente que es gracias a ella que usted y yo podemos comunicarnos, señor Navalón.

Si los millennials no estuviran concienciados, si no fueran capaces de haberse alzado frente a la opresión y la injusticia…

…ahora viviriamos en una distopía… ¿ucronía?… en un futuro chungo dominado por los Manhunters.

No, ese no.

No, esa tampoco.

Sí, por estos.

Así que dele las gracias a los millennials, señor Navalón. A los siete.

Y antes de concluir quería decirle otra cosa más.

No es que parezcan “software de última generación”.

¡Es que es uno de sus superpoderes, hombredediso!

Más reposiciones preveraniegas

Como todos sabéis, ADLO! tiene una cuenta de Twitter para, basicamente, enlazar el posteo diario del blog. Pero entre enlace y enlace de vez en cuándo también trinamos o retuiteamos otras cosas. Como estas: