¿Adolf? ¿Qué Adolf?

Portada de Captain America Comics 1 (1941)

Portada del tomo Capitán América: La edad dorada (2019)

Para mí que va a ser…
Es un diseño moderno y cool
Es una portada especial para miopes
No tienen los derechos para mostrar al otro personaje
Ver el puñetazo puede ser ofensivo para algunos
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El Caso

Hay dibujantes que plagian ilustraciones ajenas sin cortarse lo más mínimo.

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Larroca, en este caso.

Hay dibujantes a quienes no les gusta trabajar y se dedican a calcar caras de actores famosos. No contentos con ello le endilgan al colorista el trabajo de copiar el dibujo y repetirlo una y otra vez para trabajar menos todavía.

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Larroca, en este caso.

Incluso, aunque os cueste creerlo, los hay que se limitan a dibujar tres perspectivas de un objeto y dejan que el colorista se encargue de clonarlas hasta rellenar páginas y hasta episodios enteros.

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Larroca, en este caso.

Hay dibujantes que ya ni con la excusa de que calcan caras de famosos por lo de los guiños pueden explicar lo que hacen.

Larroca, en este caso.

Hay dibujantes vagos redomados que apenas dibujan una cara en la viñeta (de esas calcadas) dejando que el sufrido colorista tenga que pegar de fondo una foto de cielo o edificio que no cante demasiado. Y lo disimulan tan poco que hasta exhiben orgullosos en convenciones sus “originales”.

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Larroca, en este caso.

Hay dibujantes bocachanclas que corren a quejarse de que les obligan a cambiar de serie y cuando se enteran sus jefes dicen que no, que paranada, que fué en un small spanish forum y que fué todo un error de traducción porque ellos están encantados, ENCANTADÍSIMOS.

A que no adivinais quién, en este caso

Se merece un homenaje

Durante los muchos años que llevamos en esta apasionada defensa de los creadores encontramos a veces creadores desconocidos para el gran público. Gente que, en un momento, aparece ante nosotros demostrando lo mucho que merece lo que sea que toque en aquel momento.

Durante este fin de semana ha aparecido una de esas personas, y lo ha hecho de la mejor de las maneras posibles: En forma de tuits de personas a las que podemos incrustar aquí para no tener que explicar nada.

(Que hubiera sido mejor si Peube nos hubiera escrito el post de hoy, pero vamos a insertarle como si hubiera tenido tiempo)

Todo empieza, para nosotros, con la aparición de este tuit:

Que en el periódico de Ourense La Región haya alguien que una vez plagió a un tuitero podría parecer anecdótico… de no ser porque Peube decidió ponerse a mirar si había sucedido antes. Y, claro.

La lista es más larga, pero os hacéis una idea.

El siguiente paso fue, por supuesto, buscar a esta fuente de taquiones:

Lo que llevó, por supuesto, a descubrir a la persona tras la obra…

Quien, como suele ser habitual, es tan interesante como la propia obra. No hay más que leer esa entrevista en la que…

Lo justo y necesario como para entrar en su propio Jarl of Fame, más aún cuando encontramos qué pudo motivar esto:

Y, por supuesto, aún queda un último giro en la historia. Porque habíamos tenido pocos. Es decir:

Y es que está claro que cuando uno quiere contenido facilito y relleno seguro lo mejor es acudir a interente, que es algo que se puede ver en esta misma entrada.

Mientras que esperamos a saber más sobre este gran autor y sus swipeos mentales sólo podemos decir una cosa:

AVIV LEÖX!!!

Valor seguro

Seguimos viviendo tiempos inciertos cada vez que visitamos la librería en busca de novedades. El surtido americano, otrora tan estable, comienza a generarnos dudas cada vez que sopesamos una nueva aparición ¿esta grapa/tomo inicia una serie regular o es limitada desde el principio? ¿de cuántos números puedo prever que constará si la anuncian como abierta? ¿Cuánto tiempo se mantendrán al frente los autores publicitados en el primer número? ¿llegarán a concluir el arco argumental inaugural? ¿si renumeran y cambian de autores seguirá interesándome o tendrá un enfoque completamente cambiado? ¿la editorial española seguirá sacando más entregas? Rutinas a las que nos habiámos habituado cambian ahora sin cesar. Se pierden costumbres tan ancestrales como aquella de iniciar el Año Nuevo con aquel texto de “Querido Lector“…

Durante bastante tiempo la diferencia temporal entre la aparición de un título en origen y nuestro país hacía que supiéramos bastante sobre los entresijos de autores y argumento de los mismos, pero al reducirse el margen a los 3 meses en el caso de Marvel/Panini y a X en el caso de DC/ECC, la información previa con la que contamos en cada caso es más bien poca. Por eso, en el caso de los lectores que lo que valoran es la tranquilidad, etapas largas y estables a cargo de autores conocidos y fiables, la alternativa ideal es refugiarse en los clásicos.

Y pocas veces mejor dicho eso de “refugiarse”…

…pues al tratarse de material previamente acumulado permite su edición en multitud de formatos, tamaños y precios. La imaginación y la capacidad editorial de riesgo es el límite.

Y mientras que el presente es lo que hay y el futuro está por verse, la cantidad de material clásico va creciendo mes a mes. Todo puede terminar siendo clásico si esperamos el tiempo suficiente.

Todo. La Golden Age, con la que se iniciaron las historietas seriadas hasta el hachazo del inocente seducido a mediados de los años 50. La Silver Age, con el nacimiento de los universos superheroicos hasta los años 70. La Bronze Age entre los años 70 y 80, con la consolidación de universos, personajes, títulos y autores. Y lo que vino después, que ya ha pasado suficiente como para ser considerado etapa clásica ¿Cómo vamos a llamarla? pregunta retórica pues ya tiene respuesta:

Cour Age, la Edad del Corazón en francés culto.

Este año va a pintar bien.

WTF, ECC??

Portada de Harley Quinn 45 de DC Comics, obra de Guillem March (2018)

Harley Quinn 45

Portada de Harley Quinn 31(¡1!) de ECC Ediciones, obra de Guillem March (2019)

Harley Quinn 31

Zoom sobre los bocadillos:

Harley Quinn 31 vs 45

(No, esto no es un posteo sobre malas traducciones, sino un ejemplo de cómo el cómic de superhéroes puede vender con igual entusiasmo un suceso y su contrario)

Qué Negro era mi Abismo

Amigos, adláteres, en estas fechas tan señaladas sé que todos estais pensando en lo mismo: el Día de Reyes. Que hay que ver, para eso sois todos monárquicos ¿verdad? Ese día se os olvidan todo eso de reivindicar de república ¿eh, malandrines?

Tranquilos, si yo lo comprendo perfectamente. Porque si es un placer recibir un regalo no lo es menos darlo y una fecha que propicie ambas actividades simultaneamente es en verdad apreciable. Tal vez demasiado pues, con preocupante frecuencia, estos días se convierten en una vorágine de desesperación, en un pandemonium de búsqueda de ese elusivo regalo cuya satisfacción esté garantizada.

Yo ya lo tengo, por supuesto.

Corría el año 1979 cuando la Disney decidió expandir los horizontes creativos de su división de cine de imagen real y adentrarse en la ciencia ficción. Un terreno que ya habían pisado, quizá tangencialmente, con clásicos imperecederos como Un Astronauta en la Corte del Rey Arturo o El Gato que Vino del Espacio. Era Walt Disney, la exitosa productora conocida internacionalmente como una infalible factoría de diversión y entretenimiento. ¿Qué podría salir mal?

Nada, obviamente.

Os sonará extraño pero en aquellas lejanas fechas era costumbre editar libros que aprovecharan el tirón de un estreno importante y El Abismo Negro no fué una excepción.

La mítica editorial Everest fué la escogida para traernos un lujoso libro de portada exquisitamente maquetada que aunaba texto con fotos para narrar el apasionante argumento del filme.

Incluyendo los hilarantes lances y las estremecedoras aventuras del simpático robot V.I.N.C.E.N.T. Porque hay muchas escenas protagonizadas por V.I.N.C.E.N.T. De hecho hace falta examinar el libro con mucho detenimiento para encontrar alguna página en la que no aparezca V.I.N.C.E.N.T. (sin duda debida a algún error de maquetación).

Esta joya impresa culmina con tres páginas dedicadas a explicar sus efectos especiales. Que pueden parecer pocas pero ya son más extras que más de un DVD “edición de coleccionista” que anda por ahí. ¡Y además nos permiten poder disfrutar de más fotos de V.I.N.C.E.N.T.!

Pero no, no es este el mitológico regalo perfecto que os prometí al principio. Tal honor corresponde a un libro no editado por Everest sino por la igualmente legendaria Montena y que responde al titilante título de…

Un Libro Mágico. Basado en una producción empapada de la magia Disney. ¡Eso es magía al cuadrado!

¿Y en qué se aplica esa magia? Pues en el uso de arcanas técnicas de impresión y de secretos procedimientos reprográficos que logran dotar de tridimensionalidad a sus imágenes.

¡Parece que las mismas naves van a saltar de la página y a pasarte por encima! Mediante este misterioso procedimiento podemos experimentar la cósmica maravilla y el estelar asombro de las escenas de El Abismo Negro como si nos hubieramos sumergido de lleno en ellas.

Y luego dicen que el final de 2001 Una Odisea Espacial es dificil de entender.

Pero por si esto no fuera suficiente en los bordes de las páginas hallamos lenguetas que al ser activadas desencadenan un impresionante efecto de movimiento. Gracias a ello podemos ser testigos del giro de las arremolinadas energías del titular abismo. O contemplar cómo el USS Palomino orbita alrededor del Cygnus cual delicada bailarina.

Y sí, claro que podemos gozar de más ingeniosoas ocurrencias de V.I.N.C.E.N.T.

Por ejemplo tirando de la lengueta para desplegar su cabeza verticalmente con un firme y potente desplazamiento…

…en dirección a su estratégicamente colocado nuevo amiguito.

Pero la verdadera piéce de rèsistance, la página que hace de este Libro Mágico de El Abismo Negro un valioso incunable, es la que nos permite revivir el dramático clímax de la película.

En el que un bloque de maquinaria se desploma aplastando al malvado Doctor Reinhardt.

Míradlo ahí, más aplanado que el techo electoral de Podemos.

¡Oh no! ¡¡¡NOOOOOOO!!!

KKK-CRUNCHHHHSSSssskkk k k k

¡Horas y horas de diversión para los más pequeños de la casa!

Sin embargo debo avisaros de que quien adquiera esta maravilla esperando encontrar un buen surtido de chistes sobre pederastia va a quedar severamente decepcionado ¿eh?

Hierro Condenado

En tiempos recientes algunos guionistas han proyectado una imagen algo distorsionada de Tony Stark, nuestro millonario forrado de metal favorito. BENDIS! no, BENDIS! nunca, por supuesto. Pero en sus apariciones fuera de su propia cabecera a menudo se le retrata como un playboy superficial obsesionado con ligar con toda fémina con la que se tope.

Debemos empezar por comprender que los cimientos del personaje tal y como lo conocemos hoy los pusieron David Micheline y Bob Layton en sus celebrada etapa de inicio de los años ochenta. Fuertemente influenciada por la todavía vigente cultura Disco heredada de los Balanceantes Setenta. Su Tony es un playboy en el sentido mas… um… revistero del término.

Y su reparto de secundarios también lo és.

¿Debemos asumir por tanto que Stark es un opresor heteropatriarcal? ¡Nada más lejos de la realidad! Si bien puede criticarse a aquellas historias que siempre se le presente como la parte activa en el ritual de seducción también lo es que ocasionalmente es él el seducido.

Pero ¿qué hay de la parte “hetero” de “heteropatriarcal”?

Bueno, el mismo Micheline escribió en pleno siglo XXI (pero hace ya diez años) Legacy of Doom, una secuela de la afamada saga que efrentaba al Vengador Dorado con el LEGÍTIMO monarca de Latveria.

En ella desde el mismo principio se nos deja claro que a Tony está tan agusto con su orientación sexual le da igual que le juzguen por las apariencias. Pero igual IGUAL ¿eh?

Para detener al típico demonio chungo interdimensional que planea pasar las vacaciones en nuestro plano de existencia (con erótico resultado) Victor roba se adjudica la mismísima espada Excalibur, cuyas cualidades la hacen invencible y la fusiona mágicamente con su armadura.

Convirtiéndose él mismo en una encarnación de la espada.

Pero para poder derrotar a la criatura también necesita la igualmente legendaria vaina de Excalibur pues, como explica Dumbledore Merlin en persona, otorga invulnerabilidad a su poseedor.

La trama se complica cuando Tony, movido por una incomprensible desconfianza, se le adelanta y al tocar la vaina se convierte igualmente en su encarnación.

El problema es que para derrotar al demonio hacen falta ambos atributos. Y para combinarlos…

Ahm…

Mira, mejor que os lo explique Gandalf Merlin…

Eso.

Hay que… envainar… la espada.

Y Victor es la espada y Tony la vaina.

De hecho se trata de una inevitable conclusión que muy inteligentemente Micheline nos ha estado anticipando desde el primer número en el diseño de la cabecera.

Dura elección… Otros en su lugar habrían preferido dejar que el planeta fuera arrasado. Y es lo que hubiera hecho Tony si fuera el casposo cuñado que algunos se empeñan en creer que es.

En lugar de decir valiente y liberalmente…

…”adelante, Muerte, clávamela”.

Así es el verdadero Iron Man. Liberal hasta las últimas consecuencias. Respetuoso con el espectro de orientaciones e identidades e incluso dispuesto a explorarlo ocasionalmente.

¿Cómo? ¿Que qué tal la experiencia?

Pues decepcionante, para qué os voy a engañar.

Para mí que Victor sólo quería darle celos a Reed y claro, si no pones pasión en lo que haces y estás a lo que tienes que estar se nota la falta de pasión. Falta, nunca mejor dicho, magia…