Cosas de la Edad

 

La Edad de Oro de los Servicios de Prensa

Siempre agradecemos que nos den hecho el trabajo. Imaginad que hubiera una semana tranquila, tener que pensar en algo para hablar en lugar de simplemente hablar. Por suerte siempre nos tienen algo preparado. Esta semana, por ejemplo, nos ha llegado la última lista de la ACDC(E), que en contra de los rumores no es el boletín de novedades de Astiberri grapado al de Norma, que siempre es divertido estilo Juego de Tronos: Lo ves más por las intrigas internas que por la sangre y el fanservice, pero en el fondo sabes desde el principio lo que va a pasar.

La pena es que les ha quitado la primacía del fin de semana una lista que ha logrado, por difícil que parezca, oler incluso más a cerrado. Y es que el Bahbelia ha publicado el en absoluto triunfalista y desde luego no excesivo especial deEl siglo de oro del cómic español. No, no os preguntéis de ¿De qué oro?, ni de qué siglo hablan. Todos sabemos que hay muchísimos siglos que podrían ser el de oro, por ejemplo el S XVII o el XIII. Además, como esto lo han organizado como lo han organizado en otro lado sacan un La edad de oro del cómic español. Vamos, que el periodo temporal no sabemos cuál es pero está claro que lo chapan.

No voy a reventaros mucho el artículo porque los chistes funcionan mejor si no te los ves venir pero os puedo ir adelantando que son capaces de decir en el mismo artículo que Penguin Random House, la primera editorial literaria que olfateó las nuevas posibilidades del tebeo debido probablemente a que en Planeta se dedican a repartir pizzas a domicilio como todos hemos sabido siempre. Lo que tiene mérito porque, por orden, PRH no se llamó así hasta hace unos años, compró a Alfaguara que también hizo lo suyo, Bruguera es posible que no se dedicara a publicar solo estampitas,  y las nuevas posibilidades en realidad funciona de comodín justificativo. Porque, claro, puedes fingir que es que era algo Nuevo Por Primera Vez y quedarte tan tranquilo, con no explicar a qué te refieres.

Pero, de nuevo, hablamos de un artículo en el que se puede leer “si me hubieran preguntado en 1997, habría dicho que los cómics españoles estaban muertos y nunca regresarían” y también “Gallardo, leyenda del underground por Makoki, fue un precursor de la memoria histórica con Un largo silencio en 1997“. Y por eso, queridos míos, conviene no dar nunca fechas concretas. Imaginad el bochorno si el año anterior la Todopoderosa Planeta hubiera comenzado a publicar su Línea Laberinto para la promoción de autores españoles, ¿cómo no entenderlo como un claro signo de que no había futuro? A saber lo que hubieran dicho entonces en la U. Claro que entonces la publicaba Camaleón. Sí, la de Tess Tinieblas y Manticore. Aunque, espera, ¿hubiera sido mejor saber si en Nosotros somos los muertos hubieran hecho alguna mención? Mira, yo qué sé, si seguro que cuando le dieron el premio ese año en el Saló a El artefacto perverso de Felipe Hernández CavaFederico del Barrio fue porque la otra opción era entregarlo por la calle. “El primero que llegue al escenario se lo queda” o algo así debieron de decir los organizadores. Con deciros que el premio Autor Revelación se lo dieron a un señor que pasaba por allí. Albert Monteys se llamaba. ¿Qué habrá sido de él? Porque, claro, como solo llevaban montándose mesas redondas de El Mundillo Se Acaba desde los ochenta pues es raro que notáramos que no acababa de acabarse.

Por acudir al resumen que ellos mismos hacen: El cómic español vive una edad de oro. “Una fiesta creativa, empujada por pequeñas editoriales recién fundadas”. Supongo que la idea de reciente son los más de 15 años de Astiberri, por aquello de estar al pie de la calle.

Y mientras se nos trata de convencer de que estamos mejor que nunca, pese a que los autores no puedan vivir de esto… no, en serio, lo dicen así: Digamos que hay una edad de oro para el lector y una edad de hielo para el autor. Porque una cosa es que haya mucha variedad y otra que, además, coman. Así que supongo que la conclusión lógica es.

¡España va bien! (En lo de los cómics)

Por supuesto eso equivaldría a aceptar que nunca ha habido tanta variedad en las publicaciones. O tanta facilidad para acceder a ellas. ¿Estáis pensando que van a hablar de internete y cómo ha facilitado la creación y difusión de cómics?

Dadles otros quince años, que estén recién fundadas. Vamos, no hablan de Universo y ha sido candidato al Eisner y el autor -el chico este, ¿cómo se llamaba?- es un tipo encantador amigo de un montón de gente como para intentar entender qué fue del difunto WEE o qué impacto ha tenido Subcultura en los cómics. Bueno, vais a venir a preguntar por webcómics a gente que aún  no ha procesado que exista manga español.

Ah, que no os lo había contado. Es que el remate es una lista con -de nuevo en sus propias palabras- los 25 mejores títulos del cómic español del último siglo.  ¿Que si lo estoy descontextualizando? Venga, vamos a poner todo el párrafo: Para completar esta ambiciosa panorámica Babelia ha reunido a un jurado formado por 42 autores, editores, críticos y periodistas para elegir los 25 mejores títulos del cómic español del último siglo. Junto a la lista resultante se publican reseñas de las obras que ocupan los 15 primeros puestos, escritas por autores y especialistas.

Sí, en serio. A partir del 15 de 25 ya era mucho trabajo. ¿Que por qué no han hecho una lista de 15 entonces? Espera, voy a llamar… No, sale comunicando. ¡Nunca lo sabremos! ¡Quizá se les acababan los píxeles o el espacio de internete! ¿Que a quién podemos encontrar en esa lista de los 25 mejores títulos del cómic español del último siglo, -así lo llaman en el resumen, en el artículo titulan 25 joyas del cómic español del siglo XXI

pues lo que uno podría esperar, gente nueva que acaba de empezar en esto como quien dice: Paco Roca, Antonio Altarriba, Kim, Max, Santiago García, Javier Olivares, Miguel Gallardo, Miguelanxo Prado, Bartolomé Seguí, Carlos Giménez… ¿Que si entre los 15 no hay ninguna mujer? Bueno, es cierto que 7 de los 15 se los reparten Roca, Max y el tandem Kim / Altarriba –ROB! les conserve la salud, no vaya a ser que sin ellos se hundiera la industria manufactura- pero estaría feo decir que no hay ninguna mujer cuando sale un cómic de Cristina Durán y Miguel Ángel Giner. Así que al menos medio crédito es femenino en la lista de 15. Que habrá a quien le parezca un exceso pero ya sabéis que estamos en un momento de enorme diversidad. Así que debemos suponer que esto es ya más que justo y suficiente.

Porque en realidad el problema es que no entendemos nada pero hablamos. Si entendiéramos las cosas no nos preguntaríamos por qué se atribuyen a De Ponent, Sins Entido o Varias Editoriales (a Glénat no se la puede mentar que publicó la palabra con M, editó autores españoles, rescató clásicos, diversificó oferta y eso no es algo que vayamos a mencionar) cómics que ahora mismo publican Norma, Astiberri y PRH. Quiero decir, solo porque entonces de esos 15 cómics 3 serían de Norma, 2 de La Cúpula, 2 de PRH y solo 8 de Astiberri. ¡Tío, Astiberri, con lo que tú has sido! ¿Cómo era lo que decían? El cómic español vive una edad de oro. “Una fiesta creativa, empujada por pequeñas editoriales recién fundadas”.  ¡Amén, hermana!

Es cierto que no hay casi presencia femenina, LGBTQIA+, webcómics, género, diversidad funcional, de raza, de religión, de origen o herencia, en general de nada que se pueda asociar a algún tipo de diversidad. Pero quitando ese pequeño detalle es toda Una fiesta creativa. Qué digo una fiesta creativa… ¡Esa lista es una juerga!

Uno podría pensar que si la mayor variedad la presenta la portada quizá haya cosas que replantearse. Pero, claro, una cosa es que la gente sea crítica y otra que sea autocrítica. Tú imagina pararte a considerar lo que estás haciendo ocupado como estás esperando a que te lleguen cómics para considerar lo de los demás. Sobre todo porque está claramente unido a lo que dice el resumen que dice Álvaro Pons:  “Se ha avanzado con claridad en el reconocimiento sociocultural de la historieta: del olvido mediático se ha pasado a una presencia cotidiana en los medios de comunicación, apoyada en el impulso de superación de prejuicios pasados que ha supuesto el Premio Nacional de Cómic”.

Pues sí, ahora los medios hacen más casito. Yupi. Probablemente el Premio Nacional tiene que ver, al fin y al cabo gran parte de esos 15 son Premiados -¿os imagináis que eso nos llevara a tener que preguntarnos si el Premio no huele a cerr… ¡NO!-  y dentro de los 25 incluso les da tiempo a meter a alguno de los Premios que no son dramón o guerra civil (¿Ha contratado el Cómic Español a los publicistas del Cine Español?) sino aventuras como Blacksad. Ya a los que están publicados en otros idiomas y editoriales realmente pequeñas como Las serpientes ciegas no da tiempo a meterlas pero casi. Probablemente para cuando hagan la de los 50, como lo de Valenzuela (¿Dónde publica este chico? ¿Es que no tienen servicio de prensa?).

Pero, eh, ahora se llega a más gente. No como cuando el Capitán Trueno, Carpanta, Roberto Alcázar y Pedrín o los Mortadelos. Se llega a más gente y El Jueves va camino de tener más numeración que compradores. Se llega a más gente y se hacen películas. En lugar de series de animación, como antes. Se llega a más gente y PRH compra Ediciones B. Se llega a más gente, como si por fin hubieran reconquistado los quioscos. Se llega a más gente y se pronuncia Vamos logrando el respeto de aquellos cuya opinión no nos debería importar. Salvo que ese respeto llene más el estómago que la visibilidad.

Pero, claro, lo escriben en un periódico de esos de papel y lo refrendan un grupo de especialistas que han votado -aunque no Javier Marías, otra oportunidad perdida- y cuyas listas desconocemos. Esa es la relevancia que tiene.

Al final queda aquello de que una lista refleja mejor a los que las hacen que a aquello sobre lo que pretenden reflexionar. Del mismo modo que aquello de lo que se decide no hablar acaba diciendo más que lo que sí se menciona. Algo que se cumple de nuevo aquí.

Con deciros que no mencionan ni Fanhunter.

Un superhéroe de bigotes.

La cosa empieza con la enésima bronca de DC/Warner a cuenta de esa película que ya lleva como tres versiones y van a por la cuarta. La JLA.

Porque, claro, el problema es que como esto es poco menos que una piedra en el camino le enseñó que su destino era rodar y rodar. Rodar y rodar.

De modo que interfiere en otros rodajes -porque a estas alturas los actores se han buscado otros trabajos, excepto Ben Affleck que se ha buscado una alias- resulta que Cavill, que interpreta a alguien que nos diremos quién es porque es una sorpresa. De esas que te dan cuando en una fiesta aparece un pastel enorme y piensas “Oh, vaya, me pregunto si hay alguien dentro y si entró antes o después de que lo metieran en el horno”. Cavill, decía, está rodando otra película. En la que lleva bigote. Y entonces…

 

Lo primero que uno pensaría es que lo lógico es que se pase esas escenas oliendo flores, comiendo un perrito caliente, leyendo un periódico, bebiendo café y todas esas cosas perfectamente normales.

Lo segundo es que todo esto ya lo vio venir Marvel. Vale, quizá no Marvel pero si Disney. Porque ya sabéis que nunca fue fructífera la relación de los superhéroes y el cine. Pese a lo cuál el Disney Channel realizó en el año 2000 un telefilme llamado

UP, UP, AND AWAY.

¿Queréis echar un ojo a una de sus escenas?

¿Qué queréis que os diga?

Todo esto ha pasado antes…

 

Cómics con Romero

 

Normalmente pondríamos algo pretendidamente gracioso antes de rendir homenaje, pero creo que hoy es más sencillo demostrar que la grandeza de alguien está más allá de que las dos grandes estadounidenses pongan tu nombre en el título.

Y más en lograr que te recuerden por tus películas con monos.

Interrelaciones comiqueras presenta

¿Cómo que no hablo de cómics? Vale, es cierto que como cabeza visible -MUY visible- del Grupo revolucionario audio-visual ADLO! o GravADLO! puede que de cuando en cuanto esté muy ocupado con las ideas y venidas de las adaptaciones a cine, televisión y más cosas de los cómics.

¿Que cómo explican eso todos los posteos sobre broncas del mundillo? Ya estáis yendo a hacer daño como siempre… Tsch, tsch…

En cualquier caso en lugar de hablar de la recaudación de Wonder Woman -que no solo ha superado ya a todas las películas de DC sin Dark Night en el título sino que en cualquier momento superará a Muertopiscinas– o de ese intento de relanzamiento del número uno de Spider-Man que ya sabemos cómo acabará porque al final los cómics se van a parecer a las películas en que parece que no hay forma de que lleguen hasta el número 4.

Ni siquiera vamos a avanzar alguna cosa de la SanDiegoComicCon porque ya para eso estará la semana que viene donde harán un montón de tonterías, y anuncios, y cosas, y quizá en algún momento haya una presentación de Fandogamia. Vamos, creo que es lo más parecido.

Así que vamos a mirar lo que hay en las estanterías porque está claro que siempre están haciendo algo que puede ser interesante, total, si al final ha llegado a España la versión mexicana de Nimona, y ha dado tiempo a que salgan dos cómics de Sarah C. Andersen antes de que alguien decidiera a publicar uno de Sex Criminals es que el mundillo de aquí tampoco está para muchas quejas, al fin y al cabo parece que ya han sido capaces de empezar a publicar lo del JoJo. Así que seguro que hay temas de los que hablar más all…

¿Qué?

¿Que si no hay grande eventos de esos que interesan al público?

¿Con personajes populares y con consecuencias y universos y cosas?

El tipo de cosas que solo podemos considerar como el antecedente directo de lo que nos espera en SDCC.

Sí, claro, por supuesto.

Por ejemplo, en IDW

Pues sí, eso son los cómics ahora. Un sitio en el que nunca sabes que es lo siguiente que te vas a encontrar…

NUNCA.

Bring it Black (Scorpion)

Creo que a lo largo de los años hemos hablado varias veces de Black Scorpion pero nunca nos hemos detenido a dedicarle un bien merecido posteo, así que vamos a ello.

“And you know, this isn’t brain surgery. But I’ve always tried to be one jump ahead.”

“If I can’t be one jump ahead, then I try to be no more than one jump behind.”

Roger Corman es el principio, el final y el relleno de una enorme cantidad de historias. Incluyendo a esta. A principio de los años noventa habían pasado dos cosas -tres si contamos Image-, uno fue el éxitazo de Batman, que se convirtió en la película que más recaudó aquel año, la otra fue que en 1995 Showtime le dio su propio espacio a Corman. Y por espacio queremos decir Dinero pero no demasiado, lo de siempre con él.   La idea era que volviera a filmar alguno de sus éxitos -no las películas que adaptaban a Poe, Vincent Price era insustituible- y crear alguna historia nueva. Y dentro de estas historias, ¿cómo no incluir superhéroes?

Como Corman es como es pensó en hacerlo con una mujer porque así podría ahorrar dinero en el vestuario. (Ya, excusas) Luego pensó que si podía mezclar una historia seria con un tono más humorístico podría aprovechar la falta de dinero para justificar el over the top. Eh, Batman estaba siendo un éxito y la anterior vez que lo fue ya sabemos cómo lo logró. Así que si Batman Returns había sido (másomenos) un éxito con Michelle Pfeiffer haciendo una Catwoman inolvidable, ¿por qué no intentar algo propio? Con esas dos ideas principales más la decisión de meter diversidad con un secundario negro importante para el personaje principal se puso a crear la película. ¿Y qué mejor idea que co-crearlo con Craig J. Nevius? Al fin y al cabo él era todo un experto en superhéroes, ¡habían co-escrito juntos su versión de Los cuatro fantásticos! Una película llamada Black Scorpion, para así  comenzar contando la fábula del escorpión y la rana no fuera a ser que alguien no la supiera y porque, bueno, qué más dará todo. Contó para el papel con la gran Joan Severance que ya estaba reinando en el directo a vídeo tras años de cine y televisión en papeles tan magníficos como el de su temporada de Wise Guy junto a Kevin Spacey. Su interés romántico –Michael– sería interpretado por otra cara conocida, Bruce Abbott (Un día tenemos que hablar de la producción de Blind Justice) y su… ayudante… por llamarlo de alguna manera, iría a otro grande: Garrett Morris.

Así que, resumiendo, una agente de policía -aparentemente especializada en disfrazarse de prostituta (Corman tenía casi 70 años y 40 en la industria, supongo que no es excusa pero sí explicación)- cuyo padre -un expolicía con un pasado complicado por decir algo- es asesinado ante sus narices. De modo que decide honrarle y perseguir a los malos sin esas cosas de la burocracia haciéndose un disfraz: Black Scorpion. Por la historia y un anillo que su padre… Bueno, las cosas de Corman, ya sabéis. Pero al menos eso era una excusa para ponerse una trenza.

– A ratos uno podría preguntarse si Corman quería canalizar Miss Fury. Sí, vamos a poner canalizar.-

A partir de ahí un extraño villano en una especie de extraña armadura -sí, el villano extraño antes que el héroe, esas cosas se pueden hacer- un grupo de policías tirando a lo inútil, un ¿ex?delincuente afroamericano experto en coches -y en cualquier cosa ingenieril que hiciera falta, por supuesto). Por supuesto hay peleas entre buenos y malos, hay un sistema corrupto con un alcalde a la cabeza y una de las escenas sexuales más ridículas que recuerdo haber visto jamás en una película –Black Scorpion completamente desnuda excepto por su máscara tirándose al interés romántico completamente vestido y amenazándole cada vez que intenta levantarse. No, en plan ponerse de pie. Ya, es básicamente una violación y, a la vez, una sexualización extrema del personaje aunque sea la que esté en control todo el rato. Muy complicado. Claro que luego le borraría la memoria así que eso es… ahm… ¿mejor?- y que se supone su último acto antes de dejar atrás su personalidad secreta (?). Luego ya llegaría una segunda lucha contra dos wrestlers femeninas, el enfrentamiento contra el malvado cuya identidad es conocida ya pero que sirve para fusilar más o menos una escena de El retorno del Jedi, y su vindicación como policía. Todo bastante cerrado.

Bien sea por el éxito propio, el interés del canal, las comparaciones con Batman Forever o que meses después llegaría a las pantallas Xena y abriría otra ventana de oportunidad, por el motivo que fuera para 1997 pudimos tener otra película: Black Scorpion II: Aftershock. Esta vez con Whip Hubley como Michael, el interés romántico de la protagonista. Morris repetiría como el ¿ayudante tecnológico? ¿proveedor?, tanto da. La cosa es que deciden ponerle un oponente femenino que para algo es el año de Batman & Robin, y de ahí sale, Aftershock, y ya puestos a ello meten a un personaje que parece la versión negra de lo que Tomy Lee Jones habría hecho con Dos Caras. Solo que esta vez una cara sería el Joker. De todo ello sale la interpretación del ya casi olvidado Stoney Jackson.

A partir de ahí, y ya roto el acuerdo con Showtime, podríamos creer que no íbamos a volver a saber de Black Scorpion. Pero no contábamos con los alemanes, claro. Un productor alemán le hizo una oferta económica a Corman para adaptarla a televisión. Y Corman decidió que si alguien ofrecía pasta es que había pasta, así que se iba a ocupar él de ello y vendérselo a cualquier idiota. En este caso a SyFy. Bueno, Sci-Fi Channel.  Vale lo mismo.

La serie ofrecería una versión animada. No es que tuviera mucho más sentido, ni que ofreciera una explicación mejor y, desde luego, la animación era… bueno… los años noventa. Vale, es una serie de 2001, pero es que los noventa duraron tanto.

El caso es que pasan de las películas más o menos, ofreciendo un nuevo origen excepto porque no se molestan en contarlo. Pero, eso sí, para el sexto episodio aparece el villano original interpretado esta vez por Adam West. El que no sigue es Michael, que es sustituido por Steve Rafferty -e interpretado por Scott Valentine, un actor de tan poco éxito que acabaría pasándose a la producción- mientras que Black Scorpion pasaría a estar interpretada por Michelle Lintel, que reunía todo lo que Corman buscaba: altura, haber sido Miss y ganado premios olímpicos juveniles con algo que quizá o quizá no fueran artes marciales. Quizá no buscaba EXACTAMENTE eso, pero más o menos.

La serie fue incluso más barata y exagerada que las películas pero le permitió unir algunos episodios para sacar dos directos a vídeo de la única temporada que duró. Ahí podía haber terminado la cosa. Pero siempre están los cómics.

Así que para 2009 una serie de imposibilidades y extraños movimeintos hicieron que primero Devil’s Due en digital y luego BlueWater impreso sacaran una serie limitada del personaje.

A esos cinco números -con su TPB correspondiente, que Corman puede no estar directamente detrás del cómic pero no es conocido por perder dinero precisamente- y luego un inevitable número independiente crossover, por supuesto.

Como es de esperar ahora mismo hay uno de esos número gratuitos en Comixology, así que uno nunca puede estar seguro de si realmente esto será lo último que sepamos de Black Scorpion.

Al fin y al cabo Roger Corman siempre estará al acecho para ganar otro par de pavos. Y parece que los superhéroes aún pueden darlos, así que… ¿qué problema habría en volver a los noventa para hacer caja?

Preguntas – Respuestas

¿No es bonito ver que tras tanto años, tras tanta normalización y tras tanta película de éxito económico aún podemos hacer post de estos de sin despeinarnos con los grandes medios y la ayuda de los amigos?

Por ejemplo, la revista especializada en cine Fotogramas y la colaboración de nuestra Primera Bruja:

 

 

 

Pero como todos sabemos las cosas tienden a ir a grupos de tres.

Así que vamos con la tercera. ¿Cual es el problema de poner imágenes genéricas para complicarlo?

Pues que hay veces que las pones, te pasas de listo.

Y no te das cuenta de que el problema de un plano corto…

es que siempre se puede contextualizar en uno mayor.

Lo importante, por supuesto, es que nos quede claro. Podemos llevar años de películas -aunque luego solo recuerden algunas- que esto de la normalización solo significa que lo icónico lo seguirá siendo, no que podamos esperar una mayor profundización.

Y si comportamientos … discutibles.

 

Pero ya sabéis lo que dicen:

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Justicia, mi Capitán

Con la cosa de las series con ya cierto tiempo y el magnífico canal que RwDt09 tiene me he pasado gran parte de la semana viendo openings de series. Que siempre es un gran ejercicio para recordar series y encontrar caras conocidas. El caso es que mientras estaba viendo vídeos como:

 

Me encontré con una serie de esas con una historia detrás que siempre dejas para contar más adelante. Se trataba de Once a hero

¿Qué? ¿Os ha sonado alguna cara? Ya. De ahí que tuviera pendiente contaros la historia, que estaba dejando por si algún día me ponía con la de los superhéroes en televisión. Pero parece que eso tardará, así que el día ha llegado finalmente.

1987 fue un año convulso para los superhéroes en televisión. Es cierto que La Superabuela llevaba ya un par de años de éxitos, pero su cancelación dejaba muy obviamente un hueco por rellenar. Que la serie fuera inglesa no tiene nada que ver. Lo importante es que los norteamericanos eran consciente de esa necesidad pese a los fracasos recientes de Manimal, Automan o el éxito moderado de El gran héroe americano.  Pero ese mismo año se presentó en sindicación -ya sabeís, en USA las teles son como las radios en España, funcionan por emisoras asociadas que no siempre emiten el contenido de la ‘nacional‘, a veces tienen que rellenar huecos y recurren a esas series sindicadas, como Xena o Los Vigiliantes de la Playa, para hacerlo- la serie Captain Power and the Soldiers of the Future

 

y, a la vez, la cadena ABC se animó a encargar una adaptación de cómic.

Pues claro que estoy hablando en serio. Me refiero nada menos que a uno de Mike Grell, ¿ahora váis a fingir que no sabéis que ese año hubo una temporada entera de


Jon Sable: Freelance? Vale, la llamaron solo Sable que era más barato de imprimir, pero la adaptación estaba ahí.

Ya, bueno, otro día hablaremos de esta. De momento quedémonos con que mientras otras cadena se dedicaban a saber qué locas ideas -como la CBS emitiendo La bella y la bestia. Pfff.- en la ABC había gente con visión de futuro que encargó no solo la adaptación de la serie de First Comics, también una aproximación a gente que sabía de lo que hablaba. Dusty Kay, por ejemplo. Un tipo que llevaba años intentando vender pilotos sin éxito, que hasta el momento su mayor logro había sido que le hicieran un piloto llamado Triplecross que no pasó de ahí y fue reconvertido en telefilme, pero que ahora recibía de la ABC la posibilidad de montarles una serie directa a televisión.

Le pedían un superhéroe pero con un toque cómico, que ya hemos visto que era lo que mejor estaba funcionando. Así que él se lió la manta a la cabeza y busco a alguien que supiera mejor que él lo que había que hacer. Optó por Ira Steven Behr, que es una elección muy lógica porque para algo tenía experiencia como productor televisivo. En Fama.

Total, que se pusieron manos a la obra para lograr una serie que buscaba:

to satirize the anachronistic notion of being a hero in an imperfect world and to capitalize on the considerable recent popularity of comic books among adult readers.

No sé a qué se referirán, si en 1986 sólo se había publicado… uy, perdón, que no lo he altavisteado:

para satirizar la anacrónica noción de ser un héroe en un mundo imperfecto y a sacar provecho de la reciente Popularidad del cómic entre los lectores adultos.

Eso y más cuentan en esta entrevista que el New York Times les hizo… cuando cancelaron la serie tras sus tercer episodio. La cosa no salió como ellos se esperaban, a saber por qué, y la cadena decidió retirarla rápidamente. Y es una pena, porque esta comedia superheróica había contactado ya con Adam West para hacer un personaje invitado en uno de los capítulos siguientes que… No, no veo ninguna pauta. Ahora bien, ¿por qué estoy hablando de una serie de televisión que duró tres capítulos?

No, no es porque “yo soy yo”. Es por otro motivo ¡MUCHO MÁS NOTABLE! A ver, cuando he dicho antes que la ABC se dirigió a Kay para que les hiciera la serie es exactamente lo que pasó. Lo único es que no se dirigió SOLO a Kay. Sino que puso en contacto a Kay con una empresa reciente, nueva, llena de talento y de ideas, una empresa con lazos comiqueros: New World Pictures. Vale, la rama de televisión, que era la nueva, la New World original había sido creada en los ’70 por Roger Corman tras su marcha de AIP para servirle de productora, cierto.  Pero para entonces ya se la habían vendido a otro pard… experimentado inversor. El caso es que los nuevos dueños decidieron diversificarla metiéndose en el negocio de la televisión para la que producían series como Santa Barbara.  Y también compraban otras compañías, por ejemplo… Pero no nos adelantemos. La cosa es que en 1987 decidieron reinventarse, ofrecerse como un grupo de negocios multinivel y blablablabla. Lo típico. Y entre las cosas que probaron fue sacar provecho de sus creaciones. También típico. Pero cuando se les aproximó Kay para crear esta serie… bueno… No era exactamente lo que ellos tenían en mente pero, mira, una oportunidad de abrir una nueva brecha siempre es interesante. Sobre todo porque esa empresa que habían comprado en 1986 les podía venir de perlas. Ya sabéis…

Marvel Entertainment Group.

De esa compra y la lógica decisión de pues vamos a hacer series de televisión que seguro que nos forramos salió esta alianza que  funcionó… como funcionan todas estas cosas. Podemos echarle un ojo a lo que cuentan del asunto tanto en TBMR (con estrambote) como en Starlogged, pero lo importante podemos robatomárselo prestado.

La idea de modificar dibujos de Starlin para incluir al héroe de la serie

o que en su lugar de procedencia se deje ver algún conocido de la Marvel

no es casualidad. El propio Stan Lee tenía planes para la serie, y en la serie, un cameo que fue eliminado. ¿Quizá fuera ese el inicio de su obsesión con los cameo? Quién sabe. El caso es que mientras en su Soap Box venía las virtudes de la historia en la realidad la cancelaban.

Bien es cierto que no sin que antes Marvel hubiera decidido aprovechar las sinergias para hacer eso que tan bien se les ha dado siempre: Publicar un cómic basado en la serie de televisión.

Guión de J.M. DeMatteis, dibujo de Steve Leialoha, tintas de Tony DeZuniga, DeFalco editando, Potts editando, Janice Cohen al color y Janice Chiang rotulando. Y si la serie duró tres capítulos el cómic duró dos. Bien es cierto que entre el primero y el segundo habían pasado meses y no semanas. Pero mira, lo suficiente como para que pudiera aparecer en un buen número de distintas bases de datos relacionadas con los supes. Y que quedaran un par de historias curiosas.

Por ejemplo, que ni el canal, ni la productora, ni Kay parecían tener claro que era lo que querían. La idea principal -un héroe que pasa de su universo superhéroico llamado Pleasentville (*guiño codazo*) al nuestro y se encuentra con que aquí las cosas no son tan idílicas- no tendría por qué ser mala. O no se hubiera seguido copiando durante las siguientes décadas. Pero la forma de ejecutarlo, con el creador del personaje -se señor con el pelo blanco y las cejas negras- diciendo que estaba repitiendo una y otra vez esquemas, con otro personaje de su universo colándose en el nuestro, con una reportera de investigación que no es capaz de descubrir lo que pasa aunque su hijo pequeño sí, con… en fin, todo eso. Pues resulta que no acaba de funcionar.

Por lo visto no funcionaba tampoco porque la primera versión tenía a un actor tirillas para reforzar la cosa humorística. Algo que ya habían intentando tantas series antes que en 1967 había habido DOS series usando esa premisa… masomenos. Pero ese será tema para otra ocasión. El caso es que ese actor llegó a hacer un piloto que se mostró a algunos potenciales compradores de la serie -las cadenas que tenían que decidir si la emitían o no, vaya- y les dejó una impresión tan mala que aunque se hiciera un cambio en el reparto y se intentara poner en marcha de nuevo ya tenían claro que aquello no iba a funcionar.

De ese piloto al que echarle la culpa de tantas cosas también se le puede colgar el haber hecho que las emisoras que normalmente programaban series de la ABC tuvieran que buscar un sustituto. Un sustituto en sindicación, por supuesto. ¿Y qué mejor que una serie que también estuviera empezando ese año? Más aún, una serie también de fantástico y con un respaldo de franquicia que lo mismo les ayudaba a arrancar. En serio, entre eso que traían por mucha Marvel que tuviera y lo otro no había color. Así que, ¿por qué no darle una oportunidad a Star Trek: La Nueva Generación?

La pérdida de uno, la ganancia de otro. O algo así debió de pensar Ira Steven Behr cuando pasó de producir esta serie a escribir guiones para la de Star Trek y a partir de ahí a ocuparse de más cosas dentro del universo de la Enterprise. Hasta convertirse en uno de los productores de Espacio Profundo 9.

Al final ya veis, todo acaba estando conectado. Siempre. Incluso los problemas de Marvel para hacer series de TV.

Go WEST!

La muerte de Adam West es un buen momento para celebrar su vida. Pero, claro, en realidad casi cualquier momento era un buen momento para celebrarla. De West y su Batman hemos hablado por aquí tanto y tan de seguido -¡tuvimos hasta una redifusión de aquello de EliteVisión!- que creo que tampoco hace falta seguir insistiendo en ello.

Vamos, yo no tengo mucha intención.

Porque Adam West era mucho más incluso cuando aprovechaba para tirar de ello para presentar otros aspectos de él…

No era ni de lejos lo único aunque sirviera para sacarle en documentales:

Una carrera que en muchos casos se basaba en interpretar al mejor personaje de todos: Él mismo.

 

 


Pero es que además tiene toda una carrera al margen. En serio. Una carrera que, de hecho, empezaba antes de Batman, en películas y publicidad:

 


Incluido, por supuesto, en la publicidad.

 

Y que, por supuesto, continuó después de la serie.



Incluido, por supuesto, en la publicidad.

 

Y, con eso y con todo, siempre parece que su historia tiene más trabajos pendientes de descubrir, incluidos aquellos que  parecieron ser dejados -sin mucho motivo- de la mano de las cadenas:

 

Así que por todo esto y por tanto, tantísimo más…

 

Lo único que podemos decir desde aquí es…

AVIV MADA TSEW!!!