El trenecito

No hay nada más divertido que adaptar un cómic de éxito. Salvo, quizá, adaptar un cómic que en realidad no ha tenido tanto éxito. Eh, los segundos se pueden quejar menos.

Imaginad lo que pasa si lo que se adapta es una película de éxito limitado -hizo más en VOD que en salas- basada en un cómic. A ver, ¿adaptar al gusto del público americano una película que era colaboración USA-Corea del Sur adaptando una Bande Dessinée francesa? ¿Qué podría salir mal?

Total, que en 2015 Marty Adelstein decidió poner pasta para comprar la adaptación de 2013 de Le Transperceneige, que los franceses Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette sacaron en 1982. ¿Parecido? Ninguno, claro. Bueno, miento, había un tren. Y nieve.

Vale, la película de 2013 tenía a un guionista surcoreano –Bong Joon-ho, que también dirige cosas, un chico joven que está empezando- y al estadounidense Kelly Masterson. Al que, por supuesto, no llamaron. Joon-ho sacó un crédito de productor ejecutivo, Adelstein otro, pusieron a escribir el guión Josh Friedman y supongo que Masterson se llevó este aplauso del público y el juego de nuestro programa.

Para 2016 el canal TNT dijo que adelante, para 2017 el piloto, para 2018 se dijo que adelante con una serie. Un mes más tarde Friedman, a quien quizá conozcáis por The Sarah Connor Chronicles, fue expulsado por dos puntos diferencias creativas punto. Al mes siguiente se reunieron con Graeme Manson -uno de los responsables de Orphan Black– que casi lo primero que hizo fue pelearse con el director del piloto. Algo que quedó claro como quedan claras las cosas ahora, por un tuit:

La decisión en aquel momento parecía sencilla: Había que contratar a más señores. Esta vez le tocó a James Hawes que venía de dirigir unos pocos episodios de Penny Dreadful. Así que ya estaba acostumbrado a adaptaciones laxas y sainetes.

Manson decidió utilizar un total de nada del piloto original que consiguió que la cadena les pidiera una temporada entera. Luego hubo bronca y entonces usó una toma de un efecto especial. La cadena accedió a que se grabara un piloto completamente nuevo, probablemente pensando que en el futuro seguro que habría alguien tan tonto como para pagar el Friedman’s Cut.

Como en 2018 lograron que Netflix pusiera pasta para los derechos internacionales fuera de USA/China y parecía que en 2019 iban a estrenarlo decidieron moverla de canal de la TNT a TBS , ¿que quién lo anunció? Pues el dueño de TNT y TBS, claro. Warner. ¿No os había dicho que era de Warner? Pues creo que os lo podríais haber imaginado ya, sobre todo porque, ya puestos, decidieron darle una segunda temporada porque total, por qué no. Si al final hay bronca internacional por su emisión fuera de USA entre Netflix y HBO Max aún tendré que extender el texto.

Entre las brillantes decisiones tomadas entre medias estuvo mandar un tratamiento a diez guionistas para que hicieran su capítulo cada uno y que luego Manson le diera coherencia. Salió regular y tuvieron que hacer incluso más reescrituras aún.

Por supuesto los franceses autores del cómic original tenían también una opinión, así que aprovecharon para publicar… una precuelas. Porque cada vez estaba más claro que aquello no iba a ser como la película, ni como el cómic, ni como… Bueno, os hacéis a la idea. Con deciros que aprovecharon para cambiar a Legrand por Matz.

¿Por qué precuela? Teniendo en cuenta que ya le habían hecho cambios del cómic a la adaptación como si esto fueran Las tortugas ninja, y que además de los cambios quizá tuvo que ver que con el cachondeo de canales y demás -¿os había contado ya que decidieron volver a mandarlo a TNT? Pues lo hicieron- a los nuevos responsables les tocó convencer a los actores que ya tenían firmado su papel de… bueno…

Sí, que interpretaran diferentes papeles de los del piloto ya rodado, no digamos ya de aquellos que habían leído y accedido a interpretar.

El protagonista, Daveed Diggs -que verá en julio estrenado en Disney + un trabajo rodado hace como un lustro- pasa de ser un drogadicto que se pasea con una caja con ratas a ser un antiguo policía. Todo un Piolín de distancia entre ambos. Una actriz podría haber sido contratada para un papel pero la productora (una de ellas) decidir que hacía falta alguien para un papel similar al de Tilda Swinton, porque todos sabemos que Swinton es una actriz fácil de replicar (y ni siquiera tuvieron a bien poner a otra actriz asiática como Johansson), una chica podía ir de joven trabajadora a mocosa malcriada, un archivista pasar a ser un propietario de nightclub, o eliminar a un cuerpo de policía interno para justificar la trama y, sospecho, poder soltar esta frase:

Ah, sí, ¿no os lo había dicho? Ahora la serie era un policíaco.

Sí, esa es la protagonista. Jennifer Connelly. Por lo visto tenía una visión. Con Hulk funcionó.

Está muy bien porque permite tener a una mujer blanca y a un hombre negro de protagonistas pero no entre los creadores. ¿Y los guionistas? Bien gracias.

Por supuesto podríamos suponer que la idea de montar un policíaco en algo con un set tan limitado y ridículo solo podría recordarnos el genio creador de Agatha Christie, porque aquí parecen tener la misma culpabilidad. No digamos ya las posibilidades de Netflix de invertir en algo que podría ser incluso peor que Altered Carbon. Al fin y al cabo estaría por ver que un policía se uniera a una organización parafascista dirigida por una élite capitalistas y en contra del pueblo más allanado. No parece el tipo de tren en el que pueda haber cacerolas.

Pero qué podemos decir nosotros, si lo más interesante es ver cómo acaba todo esto después de tanta bronca entre bastidores.

Ahora que ha llegado podremos ver si todo este descarrile acaba en un auténtico choque de trenes. Supongo que es el motivo para verlo.

Entre Solitaire y Malibú

Os preguntaréis cómo hemos llegado hasta aquí…

La misma idea de Solitaire parece propia de los noventas, que para eso estaban. Pero, sobre todo, por la creación de Malibú.

Explicar todo el follón que fue aquello y que es aún hoy -recordemos que tanto Quesada como Brevoort intentaron explicar por qué no usan los personajes o el universo y todo lo que saben decir es Buah, mazo de movidas.- además nos llevaría a uno de los villanos de esta casa. Así que mejor lo dejamos para más adelante y nos centramos en lo importante.

Lo importante es que el personaje se llamaba Solitaire más que el uso de cartas, cunado se acordaban, y que tenía unos problemas paternales que ríete de Harry Osborn. De hecho, se parece más a La Rosa. Pero ese es otro tema también.

Lo importante es que abrieron con rapidez la serie…

Como es lo habitual en estos casos hubo a la vez una edición «con brillitos».

Ultra Limitada a 5000 ejemplares. Je. Limitada.

Pero bueno, las publicaciones y sus cosas. Total, que rápidamente pasaron a meter el consabido crossover.

A buscarse una manera de poner un número 1 en grande para vender más.

Con tanto éxito que para el siguiente número…

No es que dejaran de buscar un público. Su público. Algún público…

Muy particular.

Tanto da.

Hasta llegar al villano final que, inexplicablemente, no se llamaba IronFisting. Pero también da igual. Solitaire vivió una parte importante del universo Malibú.

Incluyendo megaeventos.

Y apariciones en otros títulos.

Ya, ya supongo que no hace falta que os cuente mucho del UltraVerso, Génesis y todo lo demás. Todos estos personajes sobradamente conocidos. Todas esas tendencias tan interesantes. Todos esos personajes como

HardCase que tanto ha hecho por los culos del mundo. Por todos los culos.

Con enorme rotundidad.

Hard Case duró más, y eso le permitió vivir a tope la llegada de Marvel comprando a lo loco -Esto es, tanto por lo que decidieron comprar como por los documentos que firmaron- y el subsecuente éxito editorial.

Por supuesto no fue el único personaje en vivir esta Gloriosa Época

Lo que nos lleva, de nuevo a Solitaire.

Puede que ni Gerard Jones ni Jeff Parker llegaran a los niveles de calidad de ROB!, pese a lo cual se han ido defendiendo más o menos en el mundillo.

Pero lo importante ahora es que esto resume un cierto problema. Puede que el Solitaire tuviera potencial, pero ante la apertura de las playas de Malibú al capitalismo y su venta a Marvel el resultado fue la erradicación total de su universo.

Siempre ha habido teorías de qué lo causó, los autores suelen culpar a que Marvel tendría que pagar derechos de autor por usar los personajes, Marvel tiende a echar balones fuera, y al final un nombre sale a relucir.

Porque detrás de todas estas cosas siempre hay un archivillano.

¡¡¡Scott Mitchell Rosenberg!!!

Y es que al final siempre acaba apareciendo alguien dispuesto a poner el cazo.

Another vodka stinger

Están siendo unos días tan complicados que uno ya no sabe ni si el dictador está muerto o no. Y normalmente eso lleva cuarenta años. Pero el mundo de los cómics no está tan lejos del resto de mundos. Supongo.

En realidad ni siquiera tengo claro que haya alguien al otro lado leyendo esto. Podríais ser todos bots falsos. Ahora que las editoriales ya no los contratan alguna manera de ganarse la vida tendrían que tener.

Pero, claro, si hemos llegado al punto en que las grandes editoriales tienen que pagar para que entrevisten a sus editores es que algo está cambiando. Y no creo que sea la falta de ganas de los blogs. Perdón, ahora no se llaman blogs. Ahora se llaman… ¿semanarios digitales de información comiquera? Yo qué sé, si un cómic es un tebeo con otro nombre no veo por qué van a dejar de ser blogs.

Porque los periódicos no han variado, qué va. Ellos siguen siendo tan…

periodistas.

El mundo del cómic es así.

Lo mismo hay tanta juerga como con la nueva novela de Morán

como con la Virgen de la Macarena.

Se empieza así y se termina haciendo fanfics del escultista ilegal cuando ves que a otros les funcionan los fanfics del murciegalo.

No, ese no.

Tanto da, todo eso no importa cuando llega lo último y arrasa con todo como si fuera un programa de corazón demostrando cómo se maximizan las estrategias de visibilización de la AltRight.

Que podría ser peor, podría ser un chupito de lejía.

Pero aún así…

Vivimos días extraños, desde luego.

Muy, muy extraños.

Un momento creativo

Ya, ya lo sé. No hay tiempo para hacer todo lo que se supone que hay para hacer porque estás con otras cosas y blablabla. Pero dado que ROB! aún no se ha decidido a dibujar fondos para teleconferencias -y es raro que no haya visto el dinero ahí habiéndolo visto en Cameo- con algo tendré que rellenar yo esto.

Lo primero que he pensado ha sido, por supuesto, hacerlo con lo que están haciendo los autores en estos momentos. Que no es que vayamos a pasarle nada por la cara a nadie, es normal que en este momento haya gente intentando hacer obras originales igual que habrá quien recurra al fanart de superhéroes con películas, si es que es lo bueno del cómic. Que acabe todo aunque una cosa traiga más atención que la otra.

Pero, claro, también están los que han decidido contar lo que están viviendo, bien desde el confinamiento

Bien desde… otras perspectivas.

Supongo que también habrá gente haciendo webcómics de personajes originales desde una perspectiva que no sea la autoficción. Hay gente para todo.

Por ejemplo, ROB! ha decidido ponerse a hacer sus cosas de ser ROB! pero no en webcómic, sino en papel.

Concretamente ha decidido anunciar que va a sacar un cómic nuevo llamado EKO-92.

Que no creemos que tenga nada que ver con que en abril del ’92 saliera el #1 de Youngblood. Que va. Es como insinuar que su nueva serie tiene parecido alguno con aquello. O que el motivo de todo esto es que no pueda sacar dinero de los personajes por culpa de Rosenberg. Todo ello falaces embustes.

Es como lo de que ROB! no está enviando las copias del cómic para el que hizo el kickstarter hace siete años. ¡No lo está haciendo por vuestra seguridad!

Igual que este grupo nuevo novísimo llamado EXPO 92 no tiene ningún parecido con ningún otro grupo.

¡¡¡NINGUNO!!!

AVIV BÖR!!!

Reyes

Las tradiciones orientales y occidentales están tan mezcladas que uno no puede más que preguntarse en qué momento concreto empieza una y no se va a encontrar con la otra.

Bueno, vale, es más complicado que haya un guió a los orientales dentro de los occidentales, ellos son así.

Pero lo contrario no es tan complicado de pensar. Uno se pone una libre adaptación de Viaje al Oeste, que a estas alturas me extraña que no se haya reclamado ya como una obra del oeste, pero bueno… y en la que estás con el Rey Mono y compañía acabas en un ¿elaborado? chiste sobre otro de esos Reyes animales que tanto se mueven en el imaginario totémico-animalista.

De ahí, y sin ánimo de hacer mucho destripe, que acabemos encontrándonos con…

¿Que queréis contexto? Bueno, quizá un poco más…

Así que mientras espero que haya un movimiento igual en el lado contrario que vaya más allá de…

os podéis ir viendo la película de arriba:

Lucha inmortal la han llamado en España. Y sí, es de 2005. A estas alturas casi podríamos datarla por el traje usado.

Ah, la magia del cine.

Una figura de unidad

En estos momentos duros, difíciles y divisibles es lógico mirar a nuestras instituciones buscando a alguien que nos represente y darnos cuenta de que los Lehnsherr, perdón, los Eisenhardt… bueno, como se llamen esta semana… ellos no nos han sabido representar con tanta isla y tanto estado y tanto… bueno, tanto estar buscando de paraíso en paraíso.

Precisamente por eso hace falta encontrar algo mejor. Algo que signifique unión. Algo que… Bueno, que qué os voy a contar…

AVIV BÖR!

Y Aviv también a karthik_nj que es quien ha realizado tan magnífico retrato.