they said it on the bat-air

Vamos a hacer como DC, vamos a centrarnos en Batman. Aunque nosotros podemos justificar que sea solo el día de hoy, no dependemos tanto de millonarios sin escrúpulos ni de personajes de cómic que hacen ganar dinero a esos millonarios.

Como sabe cualquiera que haya mirado las noticias de política, hemos vuelto a 1943. Ya en aquel entonces hubo intentos de sacar una versión radiofónica de Bats. Aprovechando el éxito de los cómics, y del serial radiofónico de Superman, y del serial cinematográfico de Batman, no funcionó pero se incorporó al murciélago y a Robin entre los secundarios del de Supes. Eso sí, frente a Robin, que sería interpretado siempre por Ronald Liss, aquí lo intentarían con éxito regular Matt Crowley, Stacy Harris y Gary Merrill. No es que salieran mucho, pero salían, y en ocasiones cuando Bud Collyer se tomaba un descanso era el Dúo Dinámico el que ocupaba las ondas. Especialmente en 1948, cuando se emitió la aventura en once partes Batman’s Great Mystery.

Una aventura que podría parecer muy moderna si no fuera porque probablemente los que estamos volviéndonos antiguos somos nosotros. Con un grupo de fascistas tomando como rehén a Bruce Wayne y usando a Batman como figura a través de la que construirse una plataforma de odio. Por suerte este no es un cómic famosísimo que tiene poco más de quince años, así que no vamos a tener que releer redacciones de colegio sobre él. Solo saber que existe. De hecho, podéis buscaros la historia completa, si esas cosas os van.

El asunto es que Batman parecía tener más éxito en la pantalla que en las ondas, y así en 1949 saldría el segundo serial cinematográfico: Batman & Robin. Y ninguno radiofónico, pese a que se intentara.

Lo que no significa, por supuesto, que no los hubiera. En 1989, con aquello de la película y tal, los británicos -siempre obsesionados por la radionovelas (por supuesto nada que ver con las Novelas Sonoras, que son de más categoría y calidad) – decidieron montar en la BBC4 una de estas adaptaciones.

Sería Batman: The Lazarus Syndrome, una celebración de los 50 años del personaje con referencias a Una muerte en la familia o La broma asesina en la que se aprovechaba para sacar a muchos de los villanos habituales del murciélago. Escrita por Simon Bullivant y Dirk Maggs, respectivamente un escritor especializado en comedia que llegaría a co-crear el programa Never Mind the Buzzcocks y el otro un experto autor de audiodramas que estaría involucrado en la recuperación de la Guía del Autoestopista Galáctico.

No es que en esta ocasión hicieran un trabajo especialmente destacable, que además había que sacar otro de Superman porque estas cosas van así. De hecho en los noventa volverían a intentarlo, tanto por el lado de Superman como el de Batman, y si el primero era Doomsday & Beyond de Bats sería Knightfall.

De nuevo con Maggs como creador, esta vez en solitario que para algo estaba haciendo la adaptación de algo existente, tanto aquí como en Supes. Pero que le convertiría en una figura lo suficientemente destacable como para llevarse su viñeta.

No es que sea muy grande, pero algo es.

Lo otro que tenían en común es que en todas estas ficciones sonoras interpretaba a Alfred el mismo Michael Gough que le había dado vida en las películas de Burton y Schumacher. Así que un punto de multiversalidad tenía. Y, de paso, conocer a un nuevo Batman, porque en ambas ocasiones sería Bob Sessions.

Y esto sería todo… hasta ahora.

Resulta que el éxito de los podcast es algo imparable, que es una suerte porque así de memoria diría yo que El Noveno Podcast se fundó hará una década. Y si nos ponemos a hablar sospecho que unos cuantos iban a salirnos con bastante recorrido. Pero bueno, que está bien que la gente haga sus cosas e incluso se ponga las pilas en dos años a ver si se trasforman en experto y PRISA les contrata, que trepar no es fácil. Grabar es fácil.

El caso es que en DC han permitido un par de experimentos radiofónicos más -un decir- con Batman.

Y el primero se ha estrenado esta semana. En HBO MAX.

Sí, en un sistema de streaming de vídeo. Yo qué sé. Esta gente de Warner es así.

Bienvenidos a Batman: The Audio Adventures.

A su favor tiene que es algo menos salvapantallas de Windows que el Calls de Apple +. En su contra… bueno. No parece que se hayan molestado tanto en crearlo. Desde luego no es la Ham Radio de Frasier o lo que se ve en Haunted Honeymoon o incluso la famosa película co-escrita por George Lucas Radioland Murders.

Al frente está el guionista del SNL -y más cosas, pero dado que ha metido a media docena de personas del programa parece relevante- Dennis McNicholas, Que hace un trabajo psé, pero al menos no intenta forzar que sea algo cómico. Y menos mal, porque momentos como la conversación entre Alfred -nada menos que Alan Tudyk– y la Bat-Computadora son tan GENIALES! que solo mejorarían escuchándolos en x4.

Por suerte el narrador es Chris Parnell -el SNL, ya os digo-, Sudekis interpreta al Alcalde y Jeffrey Wright es mucho más que competente como Batman. Como solo han sacado un par de capítulos habrá que ir esperando a ver el resto del reparto qué hace.

La idea de ponerlo con imágenes de fondo supongo que significa que por fin HBO MAX es consciente que las series son eso que muchas veces nos ponemos mientras hacemos otras cosas. Pero bueno, allá ellos.

Porque, además, no son ni los únicos.

Resulta que Warner ha vendido a Spotify otro podcast, Batman: Unburied. No es que sea una idea tan loca esto de crearse su propia competencia porque para algo han puesto al frente a David S. Goyer. Más listos que son… Eso sí, han confirmado ya que Alfred será Jason Isaacs y que Winston Duke es Batman. Me sorprende que el experto en grabar por teléfono, y actor de The Dark Knight, Eric Roberts no haya sido llamado, pero parece que aún queda para su estreno.

Así que parece que se nos viene una Edad de Oro del Podcast de Batman. Con suerte hasta lo adaptarán luego a cómic y le pondrán una portada alternativa de ROB!, que es lo que demuestra que algo ha sido un éxito.

Suponiendo, claro, que alguien lo escuche…

Como siempre, a la misma bat-hora en el mismo bat-canal.

[EDITADO: Pues HBO MAX ha puesto gratis esos dos primeros episodios, así que vamos a ponerlos también aquí porque total.

]

Lo Escualo

Está claro que este es el año del tiburón. No tanto porque se haya saltado, que a estas alturas parece una comba, como porque van apareciendo por todas partes. Estamos viviendo una especie de Semana del Tiburón eterna.

Pero en realidad habría que preguntarse de dónde viene todo esto. Que lo lógico sería pensar que es de los años noventa. Al fin y al cabo…

algo de eso hay.

Pero más allá del King Shark y sus múltiples versiones, y más allá de otras configuraciones populares, porque al fin y al cabo en todas partes cuecen habas,

en todas.

Y fuera de otras posibilidades comiqueras que podríamos sacar porque claro:

Que hayan sido villanos en su mayoría (bueno, hay uno que quizá sea budista) no ha ayudado.

Por suerte hace unos años apareció Jeff.

¿Qué Jeff?

Este Jeff.

Que no es solo que se haya convertido en un personaje bienamado, merecedor de que en Marvel le dediquen artículos y mucho más.

Es que ha traído algo más poderoso con él.

¡LOS TAQUIONES!

Porque, ¿de qué otra manera podemos definir que hace dos semanas Netflix estrenara esta serie si no?

Que no se hayan demandado mutuamente aún sólo demuestra una cosa.

Están aún revisando si tenía un perro Baby Shark.

Nananananana.

Qué os puedo decir, todo esto ha pasado. Y volverá a pasar. En Disney Plus probablemente.

Una pequeña proposición animada.

En estos días de promoción de series animadas he pensado que también yo puedo proponer una con amplias posibilidades de exportación.

La idea es que sea una serie lo más española posible, que eso facilita siempre su exportación. Así que ponemos una trama sobre un chaval que viaja en el tiempo del pasado al presente, pero resulta que en aquel momento él estaba dentro de un grupo de cofrades. La dinámica de los capillitas llevaba, por supuesto, a una serie de combates entre penitentes en campos iluminados por cruces en llamas.

Pero creo que podemos hacer una serie incluso más interesante si le metemos una trama histórica. Por ejemplo, algo que tenga que ver con Sevilla… Los Reyes Católicos estarían bien. Podemos hacer una trama bíblica en la que se hable del águila de San Juan. Y que haya un grupo que use el yugo y las flechas. Pero por Los Reyes Católicos, claro. Yo creo que lo lógico es que al ser una banda les llames… Los Conquistadores, por ejemplo.

Por supuesto al ser todo historias centradas en los más rancios, perdón, los más clásicos fundamentos de la hispanidad. Porque si llamas al evento El Día de la Hispanidad seguro que no hay problema tampoco.

Y si la hay, pues nada, se acusa al tipo que lo hace de ignorante y a seguir. ¡A ver si vamos a tener que pensar ahora en los demás!

Mientras tanto, ¡estoy seguro de que Kofrades Karismátikos Kontratemporales será todo un éxito!

Ed Asner no ceja nunca

Nos ha dejado Ed Asner.

Con solo esto tenemos más que de sobra. Sospecho que para varias generaciones al menos.

Supongo que habría que explicar más cosas, pero vayamos en breve diciendo que es un actor de amplia trayectoria que protagonizó uno de los momentos más sonados de la televisión ochentera cuando el canal CBS decidió cancelar Lou Grant por la baja de audiencia a lo que Asner replicó desde cualquier medio que quisiera oírle que había sido debido a que salió apoyando a los guerrilleros de El Salvador.

Es sólo un ejemplo, aunque para mí es el que marca toda una época en la televisión estadounidense desde que en la CBS cancelaron a The Smothers Brothers Comedy Hour en 1969 hasta esta otra cancelación en 1982, marcando la década de los setenta.

Pero, ¿por qué hablamos de Asner aquí si este blog va sobre tebeos? Pues porque Asner era un aficionado a ellos.

Sí, estas cosas pasan. Al fin y al cabo tenía casi noventa años, que es algo así como la edad media de los lectores de cómics.

Podemos rastrear su interés en, pongamos…

Por supuesto no es lo único que podríamos mencionar, pero creo que merecía la pena dejarlo claro.

Sobre todo por una historia que podéis leer por aquí:

La historia detrás es relativamente sencilla. Asner y su hijo eran fans de los cómics –Asner decía que su favorito era el Plastic Man de Jack Cole– así que cuando decidieron apoyar una iniciativa para apoyar a jóvenes autistas, The Family Center, la idea que le pareció más sencilla fue organizar subastas de cómics, especialmente de originales. Para las cuales contaba con la participación de profesionales del medio.

Así que sí, pudo ser uno de los más grandes de la televisión, capaz de ganar un premio a comedia y otro a drama interpretando al mismo personaje, capaz de hacer de Lou Grant y, a la vez, defender durante años las organizaciones de izquierdas estadounidenses y extranjeras.

Sin dejar el cómic de lado.

AVIV DE!

In Spain we don’t say Swimsuit

In Spain we said Meyba.

O algo así, la verdad es que no lo sé seguro. Pero si en este blog tenemos una tradición es hacer todos los veranos nuestro posteo obligatorio Swimsuit Special y lo lógico es darnos un hueco mientras deciden si vuelven o no a las grandes compañías, más ahora que Marvel se va a lanzar al NFT, para mirar para dentro de nuestras fronteras.

No por los doscientos millones de autores españoles que ahora trabajan para el mercado americano, que ese será otro tema porque a veces creo que se da como excepcional lo que ahora es habitual y sirve solo para demostrar qué autores, empresas o personajes importan a la ‘prensa’ ‘cultural’ ‘del cómic’ ‘español’.

¡Así que vamos con los swimsuit de este año, que en realidad son bañadores y que algunos de ellos los hemos cogido prestados a Los Burgomaestres de LadyFilstrup!

Como veis, los españoles tienen ejemplos más que de sobra para poder montar su propio ejemplar especial bañadores.

No hay nada que les falte.

Bueno, casi nada.

Excepto… quizá…

Qué puedo decir, aún estamos a tiempo de encontrar una versión española. Al fin y al cabo, ¿no podría ser esa concha de vieira española?

AÑAPSE AVIV!

Al fin y al cabo es Año Xacobeo.

¿Que si qué?

Lo bueno de la actualidad es que sirve para que hablemos de lo que a nosotros nos dé la gana. Tranquilos, esta semana no toca abochornarse de nuevo por el Saló de Barcelona, eso ya lo hacen por nosotros.

Lo que pasa es que estrena Marvel con agostidad y alevosía otra de sus series esas que sirven para que uno se pregunte por pagar Disney +. Es decir, que se pregunte por qué lo está pagando. Y a mí me viene de perlas porque una de las constantes en los comentarios de ADLO! desde hace un tiempo tiene que ver precisamente con ella.

No sé si recordaréis cuando en 2016 Donald TRUMP! ganó las elecciones en USA, lo que sí que os puedo contar es que nosotros lo aprovechamos para hablar de los What If…? No solo lo aprovechamos para eso, es que hicimos un breve repaso de las veces que se habían inspirado en esta colección para la evolución de la línea principal.

Que tampoco es que fuera tan extraño porque ya desde el mismo 1977 que empezó la serie acabaron metiendo números (el 4 y el 9, tampoco creáis que esperaron mucho) en la continuidad oficial.

Y en cuanto a usar ideas de la serie… este es el número 2.

Así que, como veis, en esta serie siempre han creado ideas que luego se han podido… aprovechar. No solo las que mencionamos ya en su día, también:

Así que nuestra propuesta para esta semana no es escribir una historia de la serie, que eso es mucho trabajo y es agosto y hace calor. Sino recomendar… ¡Otros números que podrían haber sido inspiración!

Mogollón de buenas ideas aún por más o menos explorar.

Total, será por historias…

Porque si algo está claro es que no hace falta más que un creador con talento para alumbrar estas ideas y que luego llegue alguien con menos capacidad creativa y se aproveche. Es una historia vieja, y si no me creéis a mí…

…preguntadle a ROB!

Seguimos para bingo

Que en el mundillo y sus aledaños las cosas estén tranquilas es algo esperable, clásico, jamás nada perturba la paz de los muertos.

Sin embargo en ocasiones algún hecho salta porque la gente resulta que no quiere seguir dorándole la píldora a abusadores, acosadores, derechistas en varios grados, homófobos, misóginos, racistas de distintos pelajes, explotadores y demás carcundia.

En esos momentos surge de inmediato un movimiento expontáneo.

Para protegerlos. Que a ver qué pasa aquí, lo mismo un día le toca a ellos y al siguiente a ti. ¿Por ser alguna de esas cosas? Uy, no te escucho.

El asunto es que mientras dejar sin trabajo, sin oportunidades o sin posibilidades a gente en una posición precaria es lo razonable, lo que dicta el mercado o lo que pasa siempre parece que cuando uno protesta, critica o dice en qué va a gastar su dinero está haciendo algo en contra de todo orden social y lógico grecolatina.

El término técnico creo que es: Escuece.

Por ello que, regularmente, los escociditos vengan a los comentarios a explicar por qué está feo criticar o, pero aún, que también los privilegiados sufran las consecuencias de sus acciones. Por supuesto la Cultura de la Impunidad está fuertemente arraigada pero no da para demasiado, así que si uno visita cualquier comentario lo más posible es que acabe encontrándose un número limitado de tipos de respuestas.

De ahí que hayamos considerado necesaria para la fina convivencia el sacar un bingo.

Por un lado entendemos que esto puede ser problemático por animar a la ludopatía, sin duda muchos no podrán dejar de participar hasta completar el cartón llevándose el premio gordo: Una opinión de mierda.

Pero como ya sabéis aquí nunca nos ha preocupado que nos acusen los privilegiados de ser agresivos y poco elegantes aunque eso dificulte nuestras posibilidades de pillar carguitos, trepar en las colaboraciones periodísticas, ser jurados que dan premios a gente de mierda, monetizar vídeos y, en general, todo lo que hace un estercolero en llamas de este mundillo.

Que, además, está a punto de empezar la temporada de anuncios de invitados para convenciones y ya sabemos cómo funcionan esas cosas. Es como lo de ser evento de referencia, solo necesitas valor. Y una plataforma para quejarte de que te intentan silenciar. (Con suerte logras el combo Laura Fernández y puedes blanquear a un abusador e inventarte una quema de libros en el mismo medio de comunicación sin que te echen). Ahora mismo hay mucha gente preparando excusas de mierda. La mayoría sin cobrar.

Así que aquí os presentamos en exclusiva -y absolutamente nada inspirados por las respuestas que Teknomagic tiene que aguantar regularmente, no busquéis los parecidos razonables, están solo en vuestra imaginación- este magnífico cartón de bingo:

Sé que no tiene tanta gracia como meterse en internet con la gente que no conoce la afición y quiere darte dinero porque tú sí que la conoces y puedes ridiculizar su ignorancia, pero es que en ADLO! tampoco damos para mucho más.

Y, total, esto es un remanso de paz. Así que no habrá que recordar a Ozores, Pajares o Esteso. ¿Cuándo será la próxima vez que haya que usarlo?

El Caso Master del Universo.

Hay creaciones que parecen atraer al caos, y supongo que esa es la razón de que pensara que ya habíamos hablado de los tebeos de los Master del Universo y resulte que no. Pese a ser uno de los mejores ejemplos posibles de caos editorial. Y, en general, de todas las ramas del mundillo.

Además de ser carne para este vuestro blog. Pero desde prácticamente su minuto uno. En serio:

Sí, os puede recordar a otro tipo de cómics que buscáis en internete, pero en lugar de eso estamos ante una de las primera páginas de los minicómics que acompañaban a las primeras figuritas.

Aquí He-Man, que se ha despedido de su tribu y abandonado la jungla, tras derrotar a Skeletor -que quería raptar a The Goddess para hacerla su mujer- es recompensado por esta con las armas especiales de los científicos de Eternia que realizaron antes de las Grandes Guerras que convirtieron ese mundo en un entorno postapocalíptico. Y estamos en la página cuatro.

Normalmente un buen momento para que suene aquello del ruido de disco rallado y pasar a contar lo de Espera, ¿qué? y Supongo que os preguntaréis cómo hemos llegado hasta aquí y todas esas cosas. Habitualmente con una imagen del protagonista.

Claro que eso a lo mejor cuadraría más con, digamos, esta otra imagen:

¿Quién podría no querer algo más de información?

En realidad toda la parte previa es más o menos sencilla. La culpa es de George Lucas.

Bueno, quizá en este caso Lucas no tiene exactamente la culpa. Al fin y al cabo él le propuso a Mattel realizar una línea de muñequitos de una película que estaba a punto de sacar. Los jefes de Mattel dijeron que no. Y, aparentemente, luego se arrepintieron. Así que la culpa es de la visión empresarial de los jefes. Ya os digo que esto es siempre así.

Que lo de los muñequitos lo podéis mirar en los documentales esos que ya sabéis cómo van. El caso es que una vez habían decidido entre un bárbaro, un aventurero espacial y un… algo… con cara de tanque se pusieron a elegir los cinco primeros bichos que sacar. Y, con ellos, unos minicómics de acompañamiento. Luego se añadirían cinco más, dos vehículos y, claro, el Castillo de Greyskull. Pero durante esta primera tanda las cosas aún no estaban demasiado claras.

La idea de los minicomics eran presentar a los chavales los personajes (y vendérselos, claro) y darles algo de trasfondo para que tuvieras una idea de cuál era el asunto.

Claro que hubiera estado bien que lo supieran los autores de los cómics, pero tampoco íbamos a exagerar. En Mattel habían contratado a Don Glut, autor de novelizaciones, guionista, fan aficionado a hacer fanfilms de sus héroes -sí, en los ’60s también pasaba- y, dado que querían dibujar aventuras de un bárbaro, como dibujante ficharon a Alfredo Alcalá, conocido entre otras cosas por sus Conans -lo que acabaría costando una demanda de los propietarios de los derechos del bárbaro, pero ese es otro tema- que se ocuparon de los cuatro primeros cómics.

Empezando por

Cuya cuarta página ya hemos visto.

Por supuesto en el sindios que fue aquello teníamos cambios de color –The Goddess dejó rápidamente de ser verde- o decisiones… decisiones. Teela, el único otro personaje femenino al margen de The Goddess, tendría exactamente la misma pinta que esta porque así podían sacar solo un muñeco femenino en la línea. Se añadía al muñeco de Teela la posibilidad de ponerle el tocado serpiente de The Goddess y todos contentos. Si luego había que explicar algo… bueno, ya habría tiempo…

Para la segunda tanda de juguetes Mattel ya estaba trabajando en dos cosas, por un lado en un acuerdo con DC Cómics para que se encargaran ellos de realizar los minicómics, por el otro, de que Filmation les desarrollara una serie de animación para televisión para que así pudieran vender más juguetes. Luego ya se le ponía una enseñanza moral al final del capítulo y no era tan malo que su función principal fuera vender muñequitos. Si, total, estos eran dibujos en sindicación y no de ninguna cadena.

Una persona con un particular sistema de creencias consideraría lógico pensar que eso significó que Mattel se sentó en una mesa con DC y con Filmation para establecer los personajes, sus tramas y sus trasfondos de manera que todos contaran lo mismo. Esas personas tienen un nombre: COBARDES.

En DC se pusieron a trabajar de inmediato en el asunto. Gary Cohn en los guiones y Mark Texeira se encargaría de los dibujos. Aquí tocaría, por ejemplo, intentar explicar el lío entre The Goddess y Teela. En un minicómic en el que se nos cuenta que es… ahm… un clon creado a partir de una parte drenada de su poder. De hecho, fue creada como un clon bebé que Man-At-Arms encontró y adoptó. Cosas que pasan en Eternia, supongo. Claro que también cambian lo que es Eternia que ahora parece un próspero reino con unos ancianos gobernantes a los que He-Man socorre. Ah, y He-Man no era miembro de una tribu en el primer minicómic… es que estaba de visita. A su amigo Ceril. Eso es. Por eso se despide. Fue un malentendido. *cof* También aparece la Espada del Poder, pero en dos partes. Una mitad la tiene He-Man y otra Skeletor. Que para algo en los juguetes salía así.

No es lo único que DC haría, claro. Porque si puedes organizar un crossover lo organizas, así que en DC Comics Presents issue #47 llega From Eternia—With Death!

Un cómic en el que DC introduce al Príncipe Adam y a Cringer, y también la idea de que He-Man conoce a Superman porque su madre (la reina) es una astronauta estrellada en Eternia y cuando le cuenta sobre la Tierra habla de Superman. Y eso que era antes de Cavill.  (Esto se aprovecharía para explicar que otros miembros de la expedición galáctica serían Biff Beastman, Evelyn Powers y T.E. Scope que a su llegada a Eternia pasarían a ser Beast-Man, Evil-Lyn y Tri-Klops. Y a no mencionar de nuevo que eran compañeros de trabajo. Puedo entenderlos.)

En cualquier caso, esta historia concluía en un inserto en varios cómics de DC (incluyendo superéxitos como Arak Son of Thunder, Captain Carrot and His Amazing Zoo Crew, Warlord o Batman) por aquello de que si cuela cuela. Con estos cómics de DC sigue también la juerga del cambio de nombre de The Goddess a The Sorceress

Por su parte la Filmation había estado trabajando en una serie que se estrenaría al año siguiente. Y que tendría como característica el tomar alguna de estas ideas, saltarse otras, meter morcillas, y todo porque algún ejecutivo de juguetera dijera que no entendía por qué los niños iban a querer comprar estos muñecos… Un poco lo de siempre.

Bien es cierto que Filmation también llevaba un tiempo buscando su propio éxito. Como prueban los Space Sentinels y BlackStar

antecedentes ambos, de formas diferentes pero bastante claras, de las correrías de He-Man y los Masters.

En la serie se incluirían a unos reyes visiblemente más jóvenes que la última vez que los vimos en los minicómics (el Rey Randor y la Reina Marlena) con un Adam que está claro que engaña poco pero que sirve para ver su transformación del aparentemente inútil Adam, cuyo padre parece decepcionado por cómo es, el la figura de poder de He-Man gracias a sujetar -ahora sí- una espada y decir «¡Yo tengo el poder!». Imposible saber qué llamó la atención de tantos jóvenes. 

Por supuesto hubo también bastante discusión sobre si todo esto era una metáfora gay, solo porque Adam tuviera una doble vida que no podía contar a sus padres aunque su madre claro que lo sabe pero no dice nada, y vistiera particular como Adam y se pusiera un arnés cuando era la torre de músculos de He-Man y su enemigo tuviera la cara de un esqueleto como si hubiera pillado una enfermedad que en los och… da igual. El caso es que se han corrido muchos ríos de tinta y, en realidad, tampoco viene tanto al caso aquí. Que para eso tenéis buscadores. Que ya está bien, que en cualquier cosa veis tres patas.

Ah, sí, también en los dibujos se le dio a Man-At-Arms un bigotón. Así se diferenciaba de la barba que llevaba su hermano Fisto.

Y se creó a Orko. Un personaje importante para demostrar una cosa. Que Filmation prefería cambiarle el nombre a un personaje antes que tener que dibujar letras que no se puedan rotar.

La serie produciría una gran cantidad de capítulos para poder ofrecer en sindicación uno cada día de entresemana. Lo que ya no tendría sería una tercera temporada. Pero a todo llegaremos.

Porque con la aparición de la serie la tercera tanda de minicómics parecía tener finalmente algo a lo que acercarse. A partir de aquí, por ejemplo, The Goddess pasará a ser The Sorceress -aunque en los primeros cómics porst-Filmation la sacaron con su traje en blanco, lo de los colores se les daba regular- y se deja más o menos en el aire que es la madre de Teela en lugar de todo aquel follón del clon. Lo de si Man-At-Arms era su padrastro, su padre o qué lo dejamos para un día que no me duela la cabeza.

Y, mientras tanto, pasaba otra cosa en los cómics. Porque la expansión internacional de la marca facilitaba que por todo el mundo hubiera interés tanto por las figuritas como por la posibilidad de realizar inserto en revistas existentes o por la creación de títulos y magazines propios. Lo que pasa es que en DC estaban muy ocupados con los minicómics como para sacar una colección exportable. Así que…

Mattel ‘dejó hacer’ a diversas editoriales del mercado internacional. Interpart/Condor Verlag y luego Ehapa Verlag en Alemania, Edigamma y Mondadori en Italia, London Editions Magazines – Egmont en UK y, en menor medida pero no despreciable, Abril en Brasil, Ledafilms en Argentina, crearon unos cómics que lograban ser más o menos atemporales -es decir, lo único que marcaba realmente la continuidad era la aparición de los muñecos por presencia antes que por ausencia- y de una calidad variable pero que ni estaban restringidos ni eran mayoritariamente malos. Es decir, algunas de las mejores historias vienen de estos cómics y, de hecho, es habitual ver circular estas historias por diferentes países de manera que en una misma cabecera puedes encontrar historias alemanas, inglesas e italianas traduciendo al idioma de turno las que correspondieran, fuera el alemán, el inglés, el italiano o cualquier otro idioma del país que quisiera estos cómics.

Bien es cierto que en Alemania y UK tuvieron sus propias cabeceras mientras que en Italia solían ir como complementos dentro de revistas como Píu o Magic Boy. Revistas perfectamente normales para chicos y adolescentes.

Perfectamente normales, os digo.

Mattel veía que aún podía sacar más pasta de sitios, así que para 1985 preparó la salida de She-Ra con sus coletillas que se pueden resumir en She-Ra and the Princess of Power. She-Ra se enfrentaría en su propia serie de la Filmation al malvado Hordak. Lo haría después una película animada adaptable a cinco episodios -o viceversa- en la que aparecía He-Man porque la continuidad, una vez más, traía curvas.

En la película, tras una serie de periplos, He-Man se enfrenta a la Capitana Adora de la Evil Horde de Hordak -ya, exacto- solo para descubrir que es su hermana melliza desaparecida -sí, exacto de nuevo- que fue raptada por Hordak cuando aún era un bebé y entrenada como uno de los suyos, mientras tanto, para que no hubiera problemas (no sabemos cuales, pero tampoco es muy fácil de entender que He-Man necesite doble identidad y aquí estamos) The Sorceress borra la memoria a casi todo el mundo de su existencia -porque borrar la mente a la gente no ha sido nunca problemático- excepto a sus padres y, por algún motivo, Man-At-Arms. Quizá porque el bigote les parece digno de guardar todos los putos secretos de Eternia. Lo raro es que no se diera a la bebida. A saber qué secretos le guardaba a su hermano Fisto.

Volviendo a She-Ra, resulta que The Sorceress decide que ya está bien y manda a He-Man a darle una espada -este es el periplo que os decía antes- que la convierte en She-Ra y hace que decida desertar de la Horda. Eso sí, se queda el uniforme para cuando está con su personalidad civil en la que, ya puestos, decide comandar la resistencia. Por un lado el argumento no tiene mucho sentido. Por el otro, la idea de que Ilsa con su uniforme de las SS se pusiera al frente de La Résistance es tan puramente americana que no debería sorprendernos demasiado.

A partir de aquí y después de llevarla a saludar a sus padres y esas cosas empiezan las idas y venidas porque si en He-Man tenemos un mundo en el que los malos quieren conquistar el poder en She-Ra los malos están en el poder y hay que buscar una manera de reconquistarlo. Se podría hacer una lectura social sobre niños reteniendo el poder y niñas teniendo que conquistarlo pero no lo leerán aquí.

Lo importante es que ya tenían dos líneas de juguetes que manejar, con sus propios minicómics. Y ahora que además la Filmation se encargaba de ambas series lo lógico sería pensar que la unidad estaba garantizada.

¡PUES CLARO QUE NO! Que parecéis nuevos.

Los minicómics rápidamente establecieron a Hordak como nuevo villano de He-Man, mientras que Catra asumiría ese puesto en los minicómics de She-Ra. Esto a la vez que se decidía qué personajes tenían o no figurita en una y otra serie y, por tanto, tenían más peso en los minicómics. Es decir, Catra fue la única de la Horda en aparecer en la primera tanda fuera de la serie de muñecos de He-Man, porque le tocaba ir en la de She-Ra. Que fuera el único personaje femenino de toda esta primera tanda es pura casualidad. Eso sí, el editor de facto de la línea, Lee Nordling, iba trayendo autores variados para los dibujos. Así junto a algunos que ya habían colaborado como Alfredo Alcalá nos encontrábamos a jóvenes debutantes como Bruce Timm.

Para colmo no se renovaría la serie de He-Man en Filmation por una tercera temporada, y She-Ra acabaría en una segunda con menos de la mitad de episodios de la primera.

Los muñequitos, eso sí, parecían ir viento en popa y en ese mismo 1985 que terminaba la serie animada de He-Man comenzaba su tira de prensa. Bueno, la comenzaba en serio porque ya en 1982 hubo un par de ellas adaptando minicómics de DC en lo que estaba más cerca de ser un anuncio que una tira.

Esta vez, sin embargo, la tira duraría hasta 1991 y cubriría una quincena de historias diferentes.

Por supuesto la continuidad de las tiras era… propia. Digamos que seguía esa idea de los cómics internacionales de crear una vaga idea de continuidad por los personajes que aparecían antes que mediante historias o creaciones internas. Ya está bien de tontos líos de continuidad, hombrepordios.

Y si creíais que esto no se podía liar más… Llega Marvel. Que hasta el momento ha estado muy tranquila sin hacer nada pero que ahora aprovechaba los cambios en principios de los ’80s en las editoriales de cómics infantiles, con Golden Key retirándose del mercado y Harvey con líos internos. De ahí que el jefe de Marvel, Mike Hobson, encargara al siempre encantador Jim Shooter meterse en ese fregado. Fue el propio Hobson el que estaría de por medio en historias como el trato fallido con la Harvey. Pero el caso es que en 1984 lograron poner en marcha Star, una línea de cómics para un público infantil o infantil/juvenil.

En la que se dieron cuenta de que podrían montar perfectamente a He-Man y los suyos. Así que llegaron a un acuerdo con Mattel, poniendo en un principio a Mike Carlin guionizando y Ron Wilson y Dennis Janke con los dibujos. Los cómics fueron bastante mejores de lo esperado, sobre todo cuando a partir de su noveno número George Caragonne pasó a encargarse de los guiones para lo poco que quedaba, porque tras abrirla en 1986 lo cerrarían en 1987 en el número 13.

Les daría, eso sí, tiempo a sacar la adaptación de la película en imagen real que en 1987 se estrenó de la mano de The Cannon Group y con otra de esas historias de caos detrás que tanto atrae esta franquicia. La hostia en taquilla acabó de hundir las expectativas audiovisuales y casi que de todo lo demás.

En 1988 se decidió que aquello ya estaba quemado y que mejor ponerse a otra cosa. Por supuesto la gente de los cómics seguía trabajando en los mismos y se enteran por la prensa, porque en Mattel es que se trabajaba así.

En 1986 se había introducido entre medias a otro villano temático más, el King Hiss y sus Snake Men, y en los minicómics hubo que presentarlo dado que ahora no había serie donde desarrollarlo. Lo que sí que tuvieron es que justificar dentro de estos Hombres Serpientes su relación con miembros existentes tanto de la Horda como de los villanos de Skeletor.

En 1987 se había sacado una primera tanda, incluyendo algunos personajes de la película que no salían en los cómics, las series o los videojuegos. ¿No os lo había dicho? Para 1987 habían aparecido ya dos: Masters of the Universe: The Power of He-Man (1983) y Masters of the Universe: The Super Adventure (1986), ese mismo año con la cosa de la película saldrían dos más Masters of the Universe: The Arcade Game (1987) y Masters of the Universe: The Movie (1987) Si creéis que no hubo caos es que estáis en la franquicia equivocada. Pero, una vez más, no me corresponde a mí contar estas historias, ni las de los juegos posteriores ya en el siglo siguiente, que suficiente trabajo dan ya los cómics.

El asunto es que esa primera tanda de la serie seis tendría que haber sido completada con una segunda tanda, de ahí que apareciera un minicómic iniciando una saga llamada The Powers of Greyskull.

La idea era pasar a una especie de precuela ambientada en los tiempos antiguos, en Preternia -en serio- en la que un antecesor de He-Man llamado He-Ro -en serio- que es uno de los grandes magos que el mundo conoció se enfrentaba contra el Rey Hiss y contra más gente porque ya puestos se sacaban de la manga a un The Unnamed One al que no se llegaba a ver.

Que no hubiera más números, y que se dejara colgada la historia habiendo salido solo los dinosaurios de combate con los que iba esta historia (a saber, Tyrantisaurus Rex, Bionatops y Turbodactyl) llegando solo a aparecer algún prototipo de He-Ro y un par de figuras de gigantes como cosas excepcionales fuera de USA tampoco ayudó mucho a completarla.

Eso no significa que el nombre de He-Ro, o varias otras ideas, se perdieran, solo se aparcaron.

Y, por supuesto, no sería el único lío de continuidad que se montaría con esos cómics. Aquí os presento The Search for Keldor.

En teoría una historia para aprovechar las figuras del Rey Randor y de The Sorceress, en la práctica esta búsqueda del hermano del rey desaparecido hace muchos años mientras practicaba hechicería sirvió para liar aún más las cosas porque la justificación que se les ocurrió para que Skeletor mandara a un grupo de nuevos villanos a impedir que los nuevos héroes lograran descubrir su parecido fue: «They must never discover the secret of Keldor, for that knowledge could destroy me!». Y, claro, se lio.

Porque al cortarse la línea y no aparecer los otros minicómics no llegamos a saber si Keldor era The Unnamed One, si era un futuro -o pasado- enemigo o aliado, o si era.. el propio Skeletor.

Sentarse sobre las posibilidades de dinero que significa He-Man es algo para lo que Mattel aún no estaba preparado, así que para 1990 probaron una nueva productora de animación, Jetlag, y sacaron The New Adventures of He-Man en las que hicieron un clásico de cualquier larga saga: Lo mandaron al espacio. Ahora todos los secundarios de la serie están desaparecidos, solo quedan He-Man colaborando con los Galactic Guardians mientras Skeletor forma una alianza con los Evil Mutants.

El cambio tuvo sus propios muñequitos de éxito limitado y también cuatro minicómics que ahora no se llamaban Masters of the Universe sino He-Man.

Como todo en esta serie el caos favoreció que no cuadraran todos los nombres o diseños además de tener un efecto inesperado.

El tener que relanzar con temática espacial las series significó que Mattel decidió que había que cerrar todo lo que siguiera al continuidad tradicional. Un error de novato en esto de los cómics. Porque así publicaciones internacionales como la alemana o los magazines UK tuvieron que cerrar sus cabeceras con un alto número y sustituirlas por estas historias espaciales. Total, que sobrevivieron al cierre de la serie y de la línea original de juguetes, pero no a la gestión empresarial comiquera.

Esto podría haber sido el final, pero ya sabemos que nada termina nunca. El desastre de principios de los noventa pesó toda la década y si bien hubo propuestas de series nuevas con sus juguetes adosados de entre las que la más tremebunda fue la de recuperar a He-Ro, pero ahora como hijo de He-Man que se enfrentaría contra el hijo de Skeletor llamado, atención todo el mundo: Skeleteen.

¿Cómo pudo no salir adelante? Nunca lo sabremos.

Para principios de los 2000 se sacó una nueva línea de muñecos, la 200X. En teoría iban a tener sus minicómics en los que se iba a contar, por ejemplo, que Skeletor se había hecho con con las dos espadas, al final Mattel decidió que mejor reboot y que mejor aún limitarse a sacar mogollón de versiones de He-Man y Skeletor y ya si acaso alguna otra así como de fondo. Inesperadamente, no fue un éxito.

O quizá sí. Porque vieron que había un mercado de coleccionistas no necesariamente ligado con que la gente que era chica en los ’80 a estas alturas estuviera alrededor de la veintena. Claro que no.

Por supuesto esto venía en parte a que ese reboot era para aprovechar con una nueva serie de animación, que en lugar de las ideas sobre el hijo de He-Man o continuar la serie original mejor modernizarse. Así que en 2002 apareció, de nuevo, He-Man and the Masters of the Universe, ahora con más continuidad interna y más desarrollo de personajes y blablabla.

Por ejemplo, ya aparece lo de que Keldor era Skeletor. Algo que se había comentado como la idea detrás del personaje en alguna entrevista diciendo que en Mattel pensaron en darle un giro sorpresa con Darth Vader y El Emperador siendo este último el famoso The Unnamed One. En aquel momento aún no tenían muy claro lo que iban a hacer aunque esto parecía lo más probable. A partir de ahora ya era canon: Skeletor es el tío de She-Ra. Mucho más inesperado que El Rey León. Ya puestos, ahora el padre de He-Man es un general, porque le faltaba a esta serie era militarización, obviamente. Cierto es que a cambio Cringer ya no habla y Adam es más joven y enclenque que He-Man. Lo que se gana de verosimiltud con el cambio se pierde en la parte de Viste de rosa, no puede ser un machote del original. Ah, sí, y meten más ancestros, que tienen estos como para montar un árbol genealógico 3D. Ahora aparecen el Rey Greyskull y su mujer la hechicera Veena. Por si os lo preguntábais, tampoco esta llegó a la tercera temporada.

Lo que sí hubo fueron algunos cómics -que no minicómics- creados por MVCreations y que acabaron repartidos en Image o en CrossGen. Sí, es tan de principios de los ’00 que CrossGen aparece por medio. Y no es el único nombre inesperado.

Sí, ese Kirkman.

Hubo tres miniseries -porque si sacas miniseries es más fácil sacar números unos y evitar que se hable de cancelación, ¡simplemente no vas a publicar más miniseries!- y algunos one-shot como este de arriba, pero quedó claro pronto que ninguna de las cosas (series, muñecos, cómics) iba a prosperar. Si hasta los de MVCreations acabaron teniendo que editar alguno de los títulos directamente.

Pero, como decía, habían olido el coleccionismo en Mattel. No el del mercado general, el de la NOSTALGIA. Y eso significaba ALGO.

En 2008 ponen en marcha Masters of the Universe Classic, una serie de figuritas que reinterpretan las clásicas y blablabla. Sopocientas sacan. Luego llegan a un acuerdo con mattycollector para sacar otra serie llamada Club Grayskul que recupera los diseños de la serie de Filmation. Por supuesto en estos casos dejan claro que son Para Coleccionistas, figuras animadas adultas, nada de juguetes para los niños.

Y a Mattel le parece bien porque, mira, menos problemas.

En 2011 llegan a un acuerdo con Dark Horse para hacer minicómics. Se encargan Tim Seeley con dibujos de Wellinton Alves y portadas de Eric Powel. O eso dicen ellos.

Así que ahora, 25 años más tardes, se ve completada la trilogía de minicómics. Seeley hace el trabajo de fontanero para intentar ordenar continuidades, teniendo que elegir entre las varias posibilidades y dar respuestas a algunas discrepancias antiguas.

Introduce Preternia más claramente, traza una línea con quién estaba y dónde -que tiene mucho más mérito pero, a la vez, demuestra que algunos de estos llevan toda la vida librando la misma puñetera batallas, que ya son ganas- e incluso mete al ganador del concurso Diseña tu Master del Universo que quedó sin tener figura en su momento –siendo su momento 1985 o 1986, según- y que saldría finalmente en 2011. Tira del hilo, incluyendo la continuidad de She-Ra y acaba enlazando un final que desemboca directamente en esas batallas galácticas de la versión animada de los ’90s. Así que en tres números logra hacer mucho de ese trabajo de fontanería que las largas continuidades necesitan de cuando en cuando.

Lo que sirvió para que en 2013 le devolvieran a DC los minicómics y volvieran a liarla, claro.

Por ejemplo, presentando a Oo-Larr, el He-Man de la jungla, no fuera a estar arreglado ya aquello. Claro que también tendremos a Dare, el clásico truco de ‘has vuelto de la guerra y tienes un hijo‘ que le hacen a He-Man y que se convierte en He-Ro. Bueno en He-Ro II. Aunque luego viaje en el tiempo y conozca a He-Ro I porque… bueno, digamos que los minicómics de ahora no son mucho más sencillos de entender que los de antes, y eso que no había serie de televisión ni nada de eso. Si esto os parece una locura esperad a oír lo de Zombie Skeletor y Despara. Pero esto sería en 2015, así que aún tenemos cosas que contar por medio.

Aunque voy diciendoos ya que en 2015 Dark Horse sacó, como premio de consolación, dos tomos recopilatorios: He-Man and the Masters of the Universe Minicomic Collection que reúne todos los aparecido hasta los que sacó la propia editorial, más algunos que no se llegaron a hacer, y -ya puestos- también He-Man and the Masters of the Universe: The Newspaper Comic Strips con las tiras de prensa. Eh, como premio de consolación no está mal. Sobre todo porque ya deja un punto de contacto con la editorial.

Pero, de momento, podemos volver a DC. En 2012 se termina la relación entre Mattel y Dark Horse y vuelven ellos con varias propuestas a la vez. La primera serían una serie de minicómics digitales.

Con Geoff Johns escribiendo el primer número y Howard Porter colaborando intentan darle algo de hype para que esta idea de los minicómics semanales digitales que presentan a los diferentes personajes en ocho números que acaban con el dedicado a She-Ra que trae la gran revelación de que ¡Es la capitana de las tropas de Hordak!

Sí, como en todas las versiones anteriores.

El conocimiento de la continuidad es tan grande que esto sirvió para hacer una noticia al hablar de los cambios que DC había introducido en la historia.

Pero bueno, todo sirve para que pasen a continuación a hablar de la serie que siguió. Bueno, miniserie. Y quizá tampoco siguió, porque los números digitales iban añadiendo contexto a lo que se contaba en esta miniserie. Hasta el punto de que la gran revelación no llevaba a esta serie sino a la siguiente, una serie abierta que gracias a la publicidad y demás lograría llegar hasta el loco número de 19 meses consecutivos publicándose durante los cuales habría tres arcos de seis números y uno de cierre que sería preludio de la siguiente mini: Eternity War. Mundos vivir… no espera. Pero bueno, viene a ser lo mismo de siempre.

Resulta curioso que en cuanto entren en DC parezca que se olviden de la posibilidad de hacer aventuras más o menos autoconclusivas y, sobre todo, en los que no haya grandes muertes y resurrecciones, revelaciones sorprendentes y todo aquello. Solo les falta haber tenido alguna portada de variante de ROB! porque son todo un ejemplo de cómo se hacen los cómics ahora. Quizá han avanzado a la vez que las figuras y por eso parecen menos pensadas para lectores que para coleccionistas sin que, en realidad, hayan cambiado en su forma más que por motivos estéticos.

Que además de eso se incluya un crossover con DC sirve para comprobar cómo el paso del tiempo es relativo. Por ejemplo, el primer crossover fue en los ’80 y este segundo podría haberlo sido perfectamente en los ’90.

Mientras en los minicómics iban dedicándose más a He-Ro, el de He-Man. Tengamos en cuenta que para lo del hijo de He-Man había habido varias posibilidades contempladas, incluyendo que fuera adoptado y no se supiera quienes eran sus padres y todo aquello. Aquí deciden que He-Man, que estaba buscando a She-Ra, vuelve a casa tras 5 de batalla y 10 de búsqueda y se lo encuentra ya adolescente. Naves espaciales sí, magia sí, teléfonos no. En general cualquier intento de intentar entender la continuidad no tiene mucho sentido porque ni Keldor/ Skeletor/ Skeletor Zombie ni una vez más She-Ra en el bando de los malvados ni, desde luego, la aparición de…

¡SKELETEEN!

tienen más función que los golpes de efecto. De hecho, el intento de explicación de cómo Keldor acabó convertido en Skeletor y por qué tiene la piel azul y cómo no heredó el reino si era el hijo mayor del Rey Miro… Digamos que depende más de que uno decida que claro que sí que porque abracen el locurón o creen una gran continuidad o algo.

Randor acaba de rey, eso por supuesto, Keldor termina siendo Skeletor, y su hijo con Evil-Lyn acaba siendo Skeleteen. Con la cresta y la calavera. Excepto que…

Es un casco. Porque ni eso bonito nos dejan tener. Y no, yo tampoco sé por qué pasa de ser azul a ser violeta.

Los minicómics estaban tan desmadrados que no les temblaba el ojo en ponerles títulos como

¡JUNTOS DE NUEVO POR PRIMERA VEZ!

Pero para cuando terminan estos minicómics y The Eternity War lo que nos espera es ciertamente estre… original. Porque el primer crossover de esta nueva era ocurría en mitad de la continuidad nueva, entre capítulos. Pero en lo que tienen decidido ahora como serie principal deciden jugar el todo por el todo y la siguiente miniserie es… un crossover… con Thundercats. Y luego otro… con DC… pero esta vez los de Injustice… parece claro que lo que se pueda sacar.

El remate de esta nueva etapa en DC al menos no es un crossover… más o menos.

Ningún Felipe González fue dañado en la realización de este cómic.

Efectivamente, después de que en tres minicómics de Dark Horse se intentara integrar todas las continuidades y de que en DC se decidieran liar las cosas todo lo posible ahora nos presentan ese clásico actual de las múltiples versiones murtiversales teniendo que cooperar para que el multiverso resista. Que acabe siendo una versión de las historias de DC de Tierra 2 creo que casi la evolución lógica del asunto.

Y una explicación perfecta de en lo que había ido convirtiéndose la serie desde que pasó a ser de interés para coleccionsitas adultos.

Porque a la vez que salían estos cómics se producían figuritas sin cesar. De 2008 hasta 2015 con MotU Classic y Club Grayskull, luego -ya sin minicomics- con Super 7. Hasta 2020 salieron más de 150 figuras, vehículos y demás.

Cualquier cosa podía acabar convertido en un muñeco. Y cuando digo cualquier cosa me refiero a que, por ejemplo, tuvimos…

A Mo-Larr. Un personaje creado en Robot Chicken como parodia de la saga, un dentista. Puede que creáis que me esté inventando que tuvo figura propia. Ojalá fuera verdad.

La serie de Netflix de She-Ra en 2018 no rompería esto, aunque sí el no pasar de la segunda temporada. Que esta vez llegaría hasta la cuarta.

Sólo el acuerdo con Netflix para sacar una serie nueva cambiaría las cosas. Y decimos cambiarlas, no mejorarlas.

La serie… sacando tan pocos episodios más nos vale que llegue a la tercera temporada. En realidad está muy cerca de lo que han sido los cómics desde 2002. Es de suponer que por eso la gente está tan sorprendida.

En cuanto a lo importante, los muñecos, siguen adelante las Minis en MOTU Classic, Mega Contrux está haciendo construcciones y en Funko… bueno, sus cosas de ellos. Y, por supuesto, su propia serie de muñequitos: Masterverse.

Espero que apreciéis al ironía de que el comunicado de lanzamiento -o las primeras seis figuras, vaya- no incluya a Teela.

Al negocio de los muñequitos podemos discutirle muchas cosas, pero no la consistencia. Porque eso de lanzar una línea centrada en una serie sin hacer el mínimo caso a lo que en ella sucede ya veis que vale en casi cualquier década. Lo raro es que no se dediquen también a las reseñas.

Pero tranquilos, que ya han dicho que para noviembre o así sacan su muñeco.

Con algo así deberíamos poder terminar ya el repaso, pero ya sabéis que la tendencia ahora es que parezca que se ha acabado todo y haya un final sorpresa.

Bueno, en realidad tampoco es que pueda haber mucho final sorpresa con los cómics porque lo que ha sucedido es que ha vuelto a conseguir los derechos Dark Horse y ha montado una precuela. Con guiones de Kevin Smith, además, así que podemos esperar algo a la altura de su DareDevil.

Tres de los cuatro personajes de esta portada tienen muñequito ya en el mercado. Otro éxito de los cómics.

Pero ahora es cuando os descubro que toda esta turra en realidad era el contexto para el posteo original. Uno en el que decía que los cómics, las interferencias en la continuidad y la búsqueda de cualquier cosa muñequeable al servicio de los adultos en la década pasada produjo hechos sorprendentes aunque inesperadamente coherentes.

¿Significa eso que hubo cosas peores que Mo-Larr? Por supuesto. Especialmente si podía ser un cambio en los mismos fundamentos de los Masters del Universo. Concretamente la representación en muñeco de un personaje que sería saludado como uno de los Grandes Dioses, en concreto de el Arquitecto de todo lo que sería, lanzando con sus energías creativas todo lo que sería este mundo. Un ente místico todopoderoso con un nombre resonante: Standor.

COSMIC CREATOR OF POWER.

Una figura central para este universo al que me voy a tomar la libertad de mostraros fuera de la caja de la colección y sin el casco.

Efectivamente.

Pero, oye, ¿qué es más coherente que erigirse en arquitecto de un universo que no ha creado?

En 2013 Mattel llegó a un acuerdo con POW y de él saldría como ‘homenaje‘ esta figura que creo que explica perfectamente por sí misma cómo están: Los cómics, la cultura popular, las empresas de muñequitos. Es como un fotograma de The Big Bang Theory (una serie antigua) cobrando vida.

Pero, al fin y al cabo, ¿cómo podía sorprendernos nada de una serie de figuritas que desde el principio tuvo una con este nombre?

Si hasta tienen cuatro personajes principales femeninos (Teela, Evil-Lyn, The Sorceress, la Reina Marlena) y me cuesta establecer en qué momento pasan el Test de Bechdel.

Ese es el valor de esta franquicia: Resume a la perfección épocas, mundillo y situaciones.

Eternamente siempre.

Ten miedo, ten una cantidad razonable de miedo, ya sabes, no tanto como viendo las noticias pero sí miedo como en uy, uy, un muñeco ventrílocuo asesino del Jovial Bob.

No, no vamos a desearle un feliz cumpleaños a El Torres. Bueno, sí… ¡Feliz cumpleaños, Torres!

Pero no va de eso lo de hoy. Todos sabemos el temor a lo incognoscible que provoca ese valle inquietante que son los muñecos de ventrílocuo. No, tampoco vamos a hablar de Jose Luis Moreno. No queremos dar tanto miedo. Bueno, y el resto de cosas que provoca.

Estamos hablando de esos muñecos porque, por supuesto, de quien toca hablar hoy es del Jovial Bob.

Claro que conoces al Jovial Bob.

A mediados de los ochenta hubo una buena cantidad de libros de chistes, entretenimientos y similares. Que incluían incluso adaptaciones de series de supes.

Y a partir de ahí el Jovial Bob fue haciendo relatos aquí y allá, a veces junto a su mujer Jane, ocupado en muchas más cosas. Y acabaría encontrando un nicho de interés, Scholastic mediante, en las historias de miedo para jóvenes.

De ahí que a mediados de los noventa se convirtiera en todo un superéxito internacional que…

¡¿Pero aún nada?! Pues está muy claro que el Jovial Bob

fue uno de los principales nombres por los que se conoció a R. L. Stine.

¿Significa esto que vamos a hacer un posteo aprovechando que se ha terminado por fin Fear Street? Pues claro que no, si fuera por eso iríamos a hablar de El Club de la Media Noche en su tercera versión, o de Historias de miedo para contar en la oscuridad. Pero este no es un artículo sobre swipes, homenajes y taquiones.

Lo que pasa es que hay un punto de unión con los cómics que obviamente teníamos que tratar en este vuestro blog.

O dos. Porque no será por falta de cosas raras.

Por ejemplo, entre el ’89 y el ’95 fue uno de los guionistas de la serie infantil de marionetas Eureeka’s Castle. Sería incluso jefe de guionistas. Y sí, firmaba como Jovial Bob también.

Por supuesto en los ’90s estaba muy a tope con sus cosas de libros de terror para infantil, juvenil y aledaños. Creo que ahora entrarían en categorías como Young Adult o New Adult. Pero sin llegar a las de Reverte o Marías que supongo que son Old Adult.

Y sí, tuvo que ver con el cómic, solo que no con esos.

Bueno, a ver, también.

Esta es la primera parte de cosas relacionadas con los cómics. La que tenía menos que ver con el dedicarle un espacio aquí. Es decir, los cómics de los que se ha ocupado.

En 2019 realizó Just Beyond, que le duraría solo unos pocos números pero que tenía una importancia indudable: Permitirle usar un nuevo nombre genérico de cabecera para vender versiones audiovisuales. Para que luego digan que no se ha aprendido nada de los cómics.

Ese mismo año ya había contribuido con una historia corta a

El segundo volumen de la antología Shock. Y es que siempre es más fácil colaborar. Aunque venía de realizar una serie propia…

Porque en 2017 Marvel le había dado Man-Thing para que hiciera una mini. El Jovial Bob lo definió como la primera vez que le dejaban guionizar una serie regular. Y estaba claro que él era el motivo principal de venta como demuestra la portada del recopilatorio.

Es algo normal porque Graphix había probado en 2017 a darle su propio título… más o menos. No era su primera serie regular porque en realidad él solo era adaptado en Goosebumps Graphix: Slappy’s Tales of Horror.

Claro que su anterior contacto con el cómic había sido incluso menor. Escribir la introducción para el volumen 6 de los recopilatorios de Crime Does Not Pay que Dark Horse llevaba un tiempo publicando y que salió concretamente en 2013.

Claro que eso fue después de que en 2006 Graphix hiciera una primera aproximación a adaptar sus Pesadillas con tres números que recopilaban, a su vez, tres relatos.

Vamos, que tenía ya un poco de historia con el cómic.

Bueno… de hecho…

Tenía un poco MÁS de relación con el cómic. Porque todas estas obras están muy bien y todo eso, pero el motivo por el que en 2017 el Jovial Bob decía que era la primera vez que guionizaba una serie regular. Y es cierto.

Es cierto porque lo que apareción recopilado en 1986 bajo el título de Fear Book en realidad son una serie de relatos diversos que habían ido apareciendo en distintas publicaciones de Scholastic de esas de las que hablábamos al principio. Aparecían dentro de las revistas para las que Bob y Jane proporcionaban contenido como Weird Worlds o Bananas. Y sí, eso significa que hay cómics guionizados por Stine y dibujados por todo tipo de autores -incluidos Bissette o Veitch– a principios de los ochenta. Sí, firmados como Jovial Bob. Hay cosas importantes de mantener.

Y, con todo, este no era el final del posteo.

Porque ya os habíamos dicho que había dos puntos en común con el cómic que justifican hablar de Stine en ADLO! Y también os dijimos que no empezamos este posteo por el estreno de Fear Street. Hasta nosotros somos benevolentes a veces.

Bueno, solo un poco.

El motivo real de este posteo fue que alguien nos llamó la atención sobre una frase que aparece en su entrada española en la wikipedia. Concretamente nos preguntó por ella porque no le sonaba. Le parecía extraño lo que contaban. Y, claro, cuando uno encuentra algo raro lo normal es recurrir a ADLO!. Al fin y al cabo somos un medio de información.

No de los de inventarnos quemas de libros y blanquear a agresores sexuales, es cierto que aún somos modestos en nuestros objetivos.

Pero medio de información al fin y al cabo.

Por supuesto a nosotros también nos extraño el párrafo, más aún cuando lo vimos mil veces repetidos en medios españoles pero no en los extranjeros.

Podríamos decir que no vamos a hacer mofa, befa, chote y cachondeo con ello. ¿Pero para qué mentiros?

¿Cuál es la frase?

Tokusatsu… ¿Os imagináis una entrada en la wiki sobre el afamado Director y Productor Western? Por supuesto lo uno está en rojo porque no aparece -es lo que tiene que algo no exista- y lo otro en azul se puede consultar porque lleva a una página en la que te explican que es un género y no una persona.

Haciendo búsquedas en ingles no hemos encontrado nada.

En español sí que hay alguna variación en la que el director y productor es Dan Silver, suponemos que el actual encargado de contenidos de no ficción de Marvel.

Por supuesto Hulk no ha tenido jamás una serie llamada La ira de Hulk. De hecho, no tuvo ninguna serie de animación entre 1998 y 2001. Su serie de animación más cercana fue The Incredible Hulk, que empezó en 1996 y cambió su título en 1997 a The Incredible Hulk and She-Hulk, acabando ese mismo año.

No hay ningún especial, ni especial animado dentro de esas fechas, ni en los cómics en lso que lo más cercano podrían ser los seis números del segundo volumen de The Rampaging Hulk. Que llegaron hasta 1999.

Al decir Tokusatsu se nos ocurrió mirar a ver si había habido alguna curiosa adaptación japonesa, que es algo que hubio con el nombre de ハルクo Haruku

en los años setenta. Esto da para otro posteo, también os decimos.

Y, desde luego, no hay nada en la vida de R.L. Stine que haga pensar que ha tenido nada que ver con ello. Es decir, pudo ser un ‘desarrollo’ que no llegó a nada, y se realizó en secreto… salvo para un pequeño grupo de hispanohablantes. Porque en la web oficial del Jovial Bob tampoco hay mención alguna.

Así que os dejamos a vosotros decidir si esto ha sido un homenaje a las fake news, una copia a las demostraciones de vulnerabilidad de la wikipedia o si son los taquiones que ven el multiverso y saben todo lo que pudo haber sido y no fue, una vez más enturbiándolo todo.

Lo que está claro es que si véis alguna mezcla de Hulk y R. L. Stine en alguna web -comenzando por la wiki- o información os podéis reír a gusto de sus autores o replicadores. Al fin y al cabo eso es lo que seguro que desesaría el Jovial Bob.