Producto nacional

Lo del periodismo cultural es muy interesante. Hay que hablar de superhéroes, porque es de lo que toca, pero claro, el problema es que no vamos a leernos un tebeo para ello, y este año quedan pocas películas por salir (supongo que por lo de la fatiga del género o algo). Entonces, los periodistas, en lugar de intentar hablar de cosas nuevas, se dedican a exprimir lo que queda, y si para eso hay que hablar de una película estrenada hace 4 meses, o traducir un clickbait de una web anglosajona para exprimir unos clics, pues se hacer, claro. Sin problema.

Por suerte esta semana vamos a tener un montón de nuevo material para traducir sobre el acuerdo entre Sony y Marvel sobre Spiderman, un tema del que no discutimos desde… finales de 2018, y que era completamente diferente a cuando lo discutimos en… marzo de 2017. Sí, bueno. Eso.

Comentaba yo la semana pasada en Twitter que los suplementos culturales no había hablado sobre Doom Patrol, la serie esa de DC que por lo visto no se ha visto nadie en las redacciones de nuestro país, y fíjate que casi como para darme una lección de humildad, 2 días después publicaba Eneko Ruiz unos comentarios en El País. ¿Sobre Doom Patrol? Bueno, casi, sobre The Boys, porque la gente de marketing de Amazon claramente le lleva ventaja a los de HBO. Pero, ¡eh!, al menos la mencionaba, e incluso comentaba cosas del penúltimo capítulo, de modo que entiendo que se la ha visto. Como nos descuidemos, los profesionales se van a poner a verla y hasta igual algún periódico acaba con un artículo sobre ella. ¡No es como si diera un montón de excusas para meterse con las películas de Marvel!

El caso es que a Eneko lo de hablar de The Boys se le queda corto y aprovecha para hacerse eco de unas cuantas opiniones de artistas (artistas de los de verdad, del audiovisual, no pintamonas) sobre el papel de los superhéroes en la cultura popular. Y para ello cuenta con varios implicados en la producción del futuro estreno de Netflix El vecino.

Reconozco que me sorprendí al descubrir que Netflix iba a hacer una adaptación de la serie esa del marciano de Jorge Sanz, pero esa se llamaba El inquilino. Aunque parece ser que Jorge Sanz también va a salir en esta otra. Este vecino es un tebeo español de Santiago García, titulado en Periodismo y gran entusiasta de los cómics que ganó el Premio Nacional del Cómic de 2015 porque era más fácil que conseguir un contrato en la prensa española sabiendo algo de tebeos. El vecino lo edita Astiberri, que también tiene mejor departamento de medios que HBO, y la adaptación audiovisual la dirige Nacho Vigalondo, al que ahora que está bien visto negar el Holocausto vuelven a dejar que haga declaraciones en El País.

Asumo que el plan de Netflix es prepararse para el golpe que pueda a suponer la llegada de Disney Plus a nuestras tierras, algo extraño teniendo en cuenta que según los periodistas de El País, Netflix canceló las series de Marvel porque los superhéroes habían dejado de interesar a la gente. Supongo que nos lo explicarán en algún momento. El caso es que El vecino plantea los superhéroes desde un punto de vista costumbrista.

No, esa foto no es.

Esta tampoco.

¡Ahí estamos!

Y aunque así de entrada puede parecer que tiene toda la pinta de ser un Kick-Ass, dicen en El País que se trata de una propuesta “menos convencional” que trata sobre un superhéroe que no llega a fin de mes y es un poco gorrón.

El caso es que espero que cuando la estrene Netflix estén más rápidos mandando copias de prensa meses de suscripción gratis a los redactores de los medios de lo que lo ha estado HBO con Doom Patrol.

Ortografía friqui

Cuando uno vive en Madrid está acostumbrado a que le acusen de mirarse solo al ombligo, de estar hablando siempre de si llueve o no llueve y de acaparar toda la agenda informativa. Sin embargo, hay algunas cosas en las que no somos tan especiales. Por ejemplo, lo de creer que tu ciudad es el centro del universo también lo practican los barceloneses con una fijación casi patriótica. En un momento en el que en Twitter debatimos si han llegado ya a Albacete los aerogeneradores o si siguen haciendo la harina en molinos del siglo XV, los compañeros de lodiario aclaran: la puerta de entrada a la ciencia ficción en España está en Barcelona. Lo demás es todo felpudo.

Quizá lo más sorprendente de este artículo es que de esos “más de 20 comercios” se nombren 3, dedicándole más de la mitad del texto a Gigamesh. Pero a mí me llama la atención ese “Friqui” del titular. No porque no pueda ser correcto, no, pero lo cierto es que el diccionario de la RAE recoge como más correcta la grafía “friki”.

Parece que en lodiario han decidido hacer su enmienda a esta forma preferente de escritura por parte de los imperialistas y fachas del DRAE, porque no se trata de un caso aislado en los últimos días.

Al ser Isaac Sánchez catalán, igual que el autor del otro artículo, me planteo si no será algún tipo de estrategia separatista y catalana. Ya sabemos lo mucho que le gusta a esta gente ir a la contra del resto de España, ese felpudo cultural que gira alrededor de Arc de Triomf. Pero creo que ni el desaforado empeño catalanista puede explicarnos por qué en lodiario han decidido que Superman no viene de Krypton…

… si no del Planeta Bitcoin.

Quién no conoce a Dios, a cualquier santo le reza

Hace un par de semanas hablábamos de cómo la versión televisiva de Watchmen iba a revalorizar y poner de nuevo en el candelero la obra impresa del Bardo de Northampton. Me equivoqué, al final lo hizo la necesidad compulsiva de los señores de decirle a las mujeres que están equivocadas y que para cuándo un día del hombre violado en los cómics, o algo así. Solo la audaz prensa del videojuego ha sabido hacerse eco de este clamor del fandom, algo que por supuesto no tiene nada que ver que los periodistas de videojuegos gozan de apuntarse a acosar a mujeres. No, hombre. Para nada. Si llevan casi un año sin hacerlo.

Mientras todo esto ocurre en el centro del universo, es decir, Twitter, los periodistas de la prensa seria han decidido hablar de la adaptación televisiva equivocada. Es decir, de The Boys, la adaptación de Amazon de la obra de Garth Ennis y Darick Robertson. No es que no se pudiera aprovechar el momento para comparar las perspectivas diferentes a las que tanto Moore como Ennis se enfrentaron a la hora de desgranar la cara oscura, sórdida y políticamente incorrecta de un mundo con superhéroes, pero supongo que eso se lo están guardando para cuando HBO saque su serie y se puedan comparar ambos productos. Seguro que es eso.

También podrían haber hablado de Preacher, otra serie de televisión adaptada de un cómic de Garth Ennis, editada (igual que Watchmen) por DC Cómics y cuyo protagonista tiene… cierto parecido con el personaje de Karl Urban en The Boys…

Bueno, vale, quizá que ambas series estén adaptando un tebeo del mismo guionista y que uno de sus personajes protagonistas parezca el mismo señor pero con un par de años malos encima no es suficiente para compararlas. Tampoco es que tengan mucho más en común, salvo por aquello de que ambos tienen a Evan Goldberg y a Seth Rogen como productores e iniciadores del proyecto. Esto, que era muy importante para promocionar el primer anuncio de la serie (ya saben, “Seth Rogen adaptará a la televisión…”) luego igual no es suficiente para compararlos. A mí no me pregunten, yo no soy un experto.

En su lugar, nuestros juntaletras patrios han aprovechado para comparar The Boys, la adaptación televisiva de Amazon Prime de un tebeo que comenzó a editarse en Wildstorm con la única adaptación audiovisual de un cómic que existe este año, el único producto de superhéroes que se ha emitido alguna vez en una pantalla, el origen de todos los males. Es decir, Vengadores: Endgame.

Pero no he venido yo a hablar de ese artículo, que este titular ya lo utilicé la semana pasada. No, yo aquí he venido a apoyar a la clase obrera del periodismo. Al Working Class Hero de la redacción de la prensa digital. A alguien que tiene una agenda tan apretada que hasta hace tres días no se pudo terminar la serie. Javier Zurro publicaba este lunes su comentario sobre The Boys, titulando de forma tremendamente original con:

Y yo, nada más empezar, solo me puedo hacer una pregunta. ¿Alguien ha visto a Javier Zurro y a Andrés Trasado en la misma habitación? Os dejo un sencillo test para pasar este caluroso día de verano: ¿Zurro o Trasado?

Las respuestas en la sección de cultura de vuestro diario de referencia.

En la buena dirección

¡Mi tercera semana en ADLO! y ya me he quedado sin temas sobre los que hablar! Es culpa del verano, que sabemos que detiene temporalmente la agenda mediática. Con los medios desesperados por sacar una noticia de donde puedan, uno pensaría que hay alguna metedura de pata gorda en la prensa sobre tebeos…

…pero los correctores de El País han hecho su trabajo. Y aunque el propio Paco Roca haya dado una entrevista de la que podemos sacar jugosos comentarios…

… es cierto que debemos tener cuidado a la hora de criticar a las grandes mentes del cómic patrio. No vaya a ser que te hagan un tuit sacándose la polla…

¡Nada, nada, mejor pienso en otra cosa! En lugar de andar buscando tanta bronca, igual debería dejarlo estar y ponerme a mirar algún cómic, antes de que se me ocurra hablar sobre la “fatiga de los superhéroes”…

¡No, no, hablemos de tebeos! Por ejemplo, me parece que hay que celebrar que Panini ha decidido por fin dar el paso valiente que se merecían los aficionados españoles. La primera piedra de este esfuerzo al que me refiero se ha puesto este mes de julio con la edición del tomo Marvel Héroes. El Asombroso Spiderman: El superhéroe cósmico no mutante.

¿Que por qué es valiente? Porque después de años dejando claro en las páginas introductorias de todos sus tebeos que el Spiderman de los 90 es un despropósito, Panini ya comienza a reeditarlo en tapa dura, por si alguien no se ha enterado y decide comprarlo. Y eso es una buena noticia para nosotros. No solo porque este nuevo tomo incluya las páginas del trepamuros dibujadas por los ADLIANOS Todd McFarlane y Erik Larsen, lo cual sería suficiente motivo de indudable regocijo para los verdaderos creyentes y seguidores de este sitio web. Es que además incluye el The Amazing Spiderman Annual 23, dibujado por la mano del Maestro.

Ya era hora de que Panini se pusiese las pilas, dejase a un lado sus prejuicios y empezase a recopilar el momento más glorioso de la historia del cómic estadounidense.

¡Un tebeo ideal para el verano!

La solución perfecta para calmar el mono mientras esperamos la edición en España en tapa dura de la nueva colección de ROB!, Major X.

AVIV BÖR!

Y espera a que les toque escribir la necrológica…

Ese servicio de streaming en el que antes estaba Juego de Tronos ha lanzado por fin el trailer de su adaptación al formato televisivo de la Novela Gráfica Watchmen. Es un gran momento para los aficionados, que saben que el estreno audiovisual recuperará la atención sobre esta indispensable obra del noveno arte.

Quizá, incluso, provoque la reedición de la Novela Gráfica, tan demandada y complicada de encontrar en las librerías especializadas del país. Además, este paso de Watchmen a un medio superior, como es el audiovisual, ha atraído de nuevo la atención de los medios a la vida y obra de su creador, el visionario guionista Alan Moore.

La ocasión la pintan calva porque el pionero juntaletras Alan Moore acaba de dar carpetazo a La Liga de los Hombres Extraordinarios, obra que anunció en 2016 que iba a ser su última incursión en el medio, harto de los avaros intereses corporativos, los infantiles aficionados nostálgicos y esas infundadas acusaciones de que muchas de sus Novelas Gráficas incluían una serie de tropos misóginos bastante cuestionables.

Esa escueta despedida de Moore ha sido adelantada por The Guardian, y rápidamente el resto de medios se han dedicado a fusilar el artículo del diario británico… o a traducirla, a pesar de todo, en el caso del lodiario.

En palabras de nuestro/a misterioso/a periodista, Moore es «el creador de productos imperecederos como Watchmen, V de Vendetta o La cosa del pantano». Es una lástima que en lodiario hayan decidido no acreditar a ninguno de sus redactores como el autor de esta pieza, que ha podido adelantar esta exclusiva sobre la autoría de Swamp Thing. Asumimos que dicha creación a manos de Moore tuvo lugar antes de ese advenedizo de Lein Wein publicase un tebeo del personaje en 1971, cuando nuestro barbudo protagonista tenía 18 tiernos añitos.

Suponemos también que esa creación tuvo que ser anterior, taquiones mediante siempre, a 1996, momento en el que Moore se “estrenó” como escritor según la pieza de lodiario. Por suerte, «pronto» logró hacerse hueco en la industria del cómic, así le dio tiempo a publicar una larga trayectoria en Marvel UK para luego acabar en DC 12 años antes de la publicación de La voz de fuego.

O bueno, a ver, puede que los periodistas de lodiario se refieran a escritor De Verdad, es decir, no de Novelas Gráficas, sino Novelas De Verdad. Porque todos sabemos que ser escritor es solo si escribes De Verdad. Si escribes otras cosas como, por ejemplo, yo qué sé, relatos, no cuenta como escribir. No mirar ni la Wikipedia sí que cuenta, sin embargo, como documentarse.

Como digo, es una pena que no sepamos quién ha escrito el artículo de lodiario, porque estamos hablando, sin lugar a dudas, de alguien que sabe valorar la importancia de la palabra escrita y la Literatura de Verdad.

Y es que si hay algo con lo que siempre hemos podido contar los socios de lodiario es que cuentan con EXPERTOS.

Frank Castle, un policía diferente

En estos tiempos del Nuevo Periodismo Multimedia cualquier excusa es buena para enlazar un contenido audiovisual morboso en tu página de noticias, ganar unos cuantos clicks y sentarte a esperar que te hagan una película nominada a un Oscar. La última ocurrencia la ha tenido el diario estadounidense St. Louis Post-Dispatch, al que le pareció que enlazar un streaming de Facebook donde se veía agonizar a un policía asesinado en acto de servicio era una muestra de cuarto poder y de defensa de la democracia sin precedentes.

El asunto ha convertido la muerte del agente Michael Langsdorf en un asunto notorio en Estados Unidos, donde las fuerzas de seguridad ha estado teniendo últimamente algunos problemillas de imagen por unos quítame esos asesinatos con tintes racistas por allí y unos campos de concentración con niños muertos por allá. La más pintoresca de las ideas la ha tenido el sindicato policial de St. Louis, que ha decidido utilizar a un conocido personaje de la cultura popular para acercar sus reivindicaciones a la población. Normalización del cómic en estado puro, amigos.

El personaje que estos policías han decidido que representa mejor sus intereses y su defensa de la seguridad y los derechos de todos los estadounidenses es Frank Castle. El Punisher, vamos. Suponemos que la popularidad de la serie de Netflix ha hecho que les parezca mucho mejor opción que otras figuras del cómic como el Juez Dredd o RoboCop.

Para dejar claro su compromiso con los valores que todo cuerpo de seguridad del Estado debe defender, han añadido al logotipo de la calavera un diseño basado en la bandera estadounidense con la Thin Blue Line, un símbolo creado originalmente para mostrar que la policía es lo que separa el orden social del caos. Por desgracia, Netflix no ha sacado recientemente ninguna serie sobre la forma en la que la alt-right lleva usando dicho símbolo como respuesta racista al movimiento Black Lives Matters, como dando a entender que la policía es lo opuesto a la defensa de la vida de los afroamericanos.

Por supuesto, esto no lo podían saber los miembros de esta asociación de policías de St- Louis, que no tienen absolutamente nada de racista. Para muestra, han elegido un hashtag para sus movilizaciones que no tiene nada de raro: #BlueLivesMatter. Ningún racista haría un hashtag así. Este sindicato no tiene ninguna línea política, por favor, no vayamos a pensar nada raro.

Pero dejando de lado estas cosas sobre política que no interesan a los verdaderos aficionados al cómic, algunos han mostrado su desconcierto ante el uso del personaje de Frank Castle para defender a los cuerpos de policía. Algunas mentes malpensadas han llegado a insinuar que el Castigador no es precisamente un firme defensor de la ley y la justicia, y que se trata tan solo de un justiciero fuera de la ley, lo contrario a lo que un buen cuerpo de policía debería aspirar. Incluso de nuevo se ha insinuado algún tipo de relación entre la policía y la extrema derecha, algo sin ningún fundamento.

Por supuesto, nadie que haya leído un tebeo del Castigador defendería tales afirmaciones. Frank Castle siempre se ha caracterizado por encarnar los valores de servir y proteger y del respeto constitucional en los que cualquier policía del mundo se siente reflejada.

Otros han ido más allá en su atrevimiento insinuando que Frank Castle no solo no es un agente de policía ejemplar, es además un asesino en serie. Cualquier fan estará de acuerdo en que matar a gente de forma organizada cumpliendo siempre un patrón similar y seleccionando a las víctimas debido a causas que tú has elegido no es ser un asesino en serie.

Por supuesto, todo esto son lecturas políticas de un personaje de ficción que claramente no tienen cabida para un verdadero fan.

Para los aficionados al Punisher toda esta historia es motivo de celebración. Ojo, no por la muerte de un agente de policía, ¡nada más lejos!, sino por ser una muestra más de un mundo que camina hacia la perfecta normalización del cómic y los superhéroes en nuestro día a día. La semana que viene hablaremos sobre otro héroe incomprendido y al que las fuerzas armadas de Francia han querido homenajear: Norman Osborn.