El Spiderman de los 90. 2ª Parte : Este clon está muy vivo

En septiembre de 1994 comienza a sugerirse lo que, un mes después, quedaría confirmado: el clon de Spiderman de los 70 estaba vivo, y había vuelto a Nueva York a ver a la Tía May, en coma y hospitalizada en aquel momento. El primer evento, Poder y Responsabilidad, ocuparía el mes de octubre con un viaje a la psique de Peter Parker. Un Parker afectado por los últimos años de guiones atroces con una personalidad violenta y pendenciera.

Creo que es importante destacar que, por algún motivo, los guionistas de Spiderman habían decidido darle una nueva personalidad a Peter, mucho más agresiva, irreflexiva y exenta de casi todo humor. De hecho, hay varios ejemplos entre el 93 y el 94 de Spiderman atacando sin provocación a toda clase de personajes de Marvel, muchas veces con graves consecuencias perfectamente evitables. Todo esto era secuela de los movimientos de los últimos años, contando historias más radicales y extremas para el personaje para atraer y atar a la audiencia young-adult antes de que se fuera a DC, o peor, a Image.

Hay enormes diferencias entre el Spidey tras la muerte de Gwen o la de Jean DeWolff en los 80 y la reacción que Peter tenía a los ataques de Veneno o a La Última Cacería. Los culpables últimos de esto eran los mismos guionistas que se encontraban ahora ante un Peter Parker que le caía mal a todo el mundo. Es decir, DeFalco y DeMatteis, como comentamos la semana pasada. Los demás pasaban por ahí.

La idea, suponemos, era ofrecer un Spiderman más fresco, sin el bagaje dramático de los últimos años, pero tomando las claves estéticas de la década de los 90.

En Web of Spiderman 118 teníamos el origen del traje y una breve presentación de personaje, explicando el bagaje de Ben Reilly y dando pinceladas también sobre su primer enemigo, que no podía ser otro que Veneno. Se creaba así una nueva dinámica. Web of Spiderman y Spider-man las protagonizaba el clon, mientras que Amazing y Spectacular seguían al Peter Parker de siempre. De hecho, durante dos meses, ni en AMS ni en TSS se menciona al clon. Además a esto se unió Spider-Man Unlimited, colección trimestral en la que también se desarrollarían algunos episodios de la saga del Clon. Aquella cabecera desastrosa probablemente es el mejor resumen de todos los males que sufren estos tebeos.

Para sorpresa de cualquiera que vuelva sobre esta etapa ahora, cuando Ben Reilly no está en la página, no sale ningún personaje preguntando «¿Dónde está Poochie?». Las tramas de Amazing y Spectacular son tediosas hasta el agotamiento durante bastante tiempo, de modo que pisemos acelerador.

Al comienzo de 1995, ambas sub-series mensuales estrenan arco. Las colecciones de Ben Reilly cuentan Web of Life mientras que las de Peter Parker narran Web of Death. En Web of Life nos presentan al villano Kaine, con una relación misteriosa con el pasado de Ben Reilly. La idea original, de tener un Spiderman sin tanto bagaje,se va a hacer gárgaras 4 meses después de empezar. La idea, cómo no, fue de Terry Kavanagh, encargado de Web of Spiderman y liante profesional.

Sin embargo, las ideas de fondo siguen ahí de mano de DeFalco y DeMatteis. Peter y MJ descubren que van a tener un hijo, lo que debería llevar a que finalmente se retire y pase el manto al clon. ¿No?

En el arco argumental Humo y Espejos, a partir de Marzo de 1995, ambas subseries colisionan y Spiderman y la Araña Escarlata vuelven a reunirse para enfrentarse a la amenaza de El Chacal, revivido desde los 70. El embrollo se complica cuando los guionistas deciden sembrar la duda sobre si el auténtico Peter Parker no es en realidad Ben Reilly, y el Spiderman de los últimos 20 años no es más que el clon, todo en una compleja manipulación de El Chacal.

Esta idea no estaba en los papeles originales y no aporta nada al plan “renove” del personaje, es solo un embrollo para mantener el tema de los clones vivo y activo durante más tiempo. A los fans aquello les gustó regular, hay que decirlo. 

En Mayo del 95 la trama se ha ido enrevesando con la presencia de un tercer Peter Parker que alega ser el verdadero. En medio hay un combate con Kaine, que secuestra a MJ, y un montón de relleno infumable. Lo que originalmente iba a ser un pequeño arco para darle un toque fresco al personaje es en ese momento un mamotreto de 40 números en el que sigue habiendo más preguntas que respuestas y nadie está satisfecho.

Sabes que las cosas van mal en tu cómic cuando puedes terminar el Spectacular Spiderman 225 con este rótulo:

Tampoco es una buena señal que tengas que recurrir a chorradas en las portadas para intentar convencer a algún coleccionista o a algún pobre niño de comprar un tebeo, como es este HOLODISCO.

Hay cierta tendencia aquí de culpar al coleccionismo de todos los males de los tebeos de los 90, y no seré yo el que le reste responsabilidades a la especulación, pero principalmente lo que ocurre con estos tebeos es que no pasa nada en ellos. Y cuando pasa, son solo golpes de efecto para convencerte de comprar el siguiente número en el que, sorpresa, no pasa nada tampoco.

Por ejemplo, en Spider-Man 60, escrito por Howard Mackie, se revela que Kaine es… ¡OTRO CLON DE PETER PARKER!

Y en Spectacular Spiderman 226 descubrimos… ¡que Peter es el clon y Ben es el original! Es decir, que seguimos dándole vueltas a esta mierda.

¿Por qué todo este ir y venir? Lo cierto es que ahora resulta bastante complicado de decir. Tanto DeFalco como DeMatteis e incluso Howard Mackie han expresado varias veces que nunca fue su intención llegar tan lejos con todo esto. La explicación más sencilla es que Marvel insistió en mantener este dramón a ver si mantenía las ya algo paupérrimas ventas de las colecciones arácnidas y confirmaban que ya habían tocado suelo de lectores.

Mi otra teoría es que nadie tenía nada planeado para cuando acabase esto, y se limitaron a hacer tiempo esperando a que a alguien se le ocurriese algo. Cosa que nunca llegó a pasar, por cierto.

Por si acaso aquello no era bastante embrollo, alguien decidió sacar OTRA miniserie de dos números llamada Spider-Man: Maximum Clonage Omega, que era, como cabría esperar, un mojón insoportable guionizado por el recientemente fallecido Tom Lyle. En Spectacular Spiderman 227 finalmente muere Kaine, en una batalla contra un montón de clones de Spiderman en uno de los tebeos más mediocres de toda la saga, ilustrado con absolutamente ningún gusto por Sal Buscema.

No es que quiera insistir en este tema, pero mientras que el resto de colecciones contaban con dibujantes promedio (con loables excepciones como Gil Kane, Mark Bagley o Darick Robertson) el Spectacular de Buscema es absolutamente ilegible a estas alturas.

Un par de meses después de la muerte de Kaine y el Chacal, y cumpliendo 14 meses desde el comienzo de La Saga del Clon, por fin el prometido relevo se produce, Peter Parker (¿clon o persona real?) cuelga las redes y deja paso a Ben Reilly como Spiderman. Y así, tras un par de meses con los nombres de las cabeceras cambiados (Web of Scarlet Spider, Amazing Scarlet Spider, Scarlet Spider y The Spectacular Scarlet Spider), Ben Reilly finalmente se enfunda un nuevo traje y retoma el nombre de Spiderman.

Si hasta ahora la cosa parecía infame, la semana que viene hablamos del rediseño del traje y de todo lo que vino después.

El Spiderman de los 90. 1ª Parte: Donde caben 3 caben 4

Han pasado 25 años desde que comenzase la publicación de la infame Saga del Clon, y para celebrarlo, voy a pasarme un mes reivindicando la valía del tan denostado Spiderman de la década de los 90. De modo que durante las próximas 4 semanas os espera una buena brasa arácnida.

Para esa historia vamos a ir un poco atrás en el tiempo, cuando el resto de redactores de ADLO! todavía no eran viejos y aún se hablaba de los kioskos como un sitio donde se podía comprar cómics. Vamos a 1987. A finales del año 87 el bastón de editor en jefe de Marvel cambia de manos después de una década de control de Jim Shooter. El artífice de la época más sólida y aplaudida de la historia de Marvel se había ganado mucho enemigos por ejercer demasiado control sobre los artistas y para sustituirle ponen a Tom DeFalco, que llevaba tiempo siendo el guionista del trepamuros. A Spiderman el equipo Shooter-editor y DeFalco-guionista le había sentado maravillosamente. Uno pensaría que con DeFalco a los mandos de todo Marvel, todo iba a salir a pedir de Peter Parker. 

Así de entrada, el cambio le pilló en medio del arco narrativo de La última cacería de Kraven, y dos números después de que este terminase, entraría a hacerse cargo de los lápices de The Amazing Spiderman un chavalito que venía de dibujar Hulks con Peter David: Todd McFarlane

Una de las cosas por las que DeFalco tuvo mejor aceptación que los últimos años de Shooter fue porque era más abierto a ideas ajenas. Para demostrarlo, dejó que los artistas de The Amazing Spiderman hicieran lo que les saliera del rabo llevasen a cabo sus atrevidas propuestas, como por ejemplo, crear a un villano únicamente para obligar a Spiderman a llevar el uniforme “clásico” que llevaba más de 5 años sin aparecer.

¿Pero qué pasaba mientras tanto en las demás colecciones arácnidas? Porque claro, el éxito sale caro, y es que además de la cabecera principal, Spiderman contaba con otras 2 colecciones mensuales. La segunda en importancia era The Spectacular Spiderman, guionizada por Gerry Conway (el señor que mató a Gwen Stacy en los 70) y Sal Buscema. Al poco tiempo los guiones de Spectacular recaerían sobre J.M.Dematteis, autor intelectual de La última cacería, y uno de esos guionistas a los que les da igual 8 que 80.

¿Qué hizo Marvel con Conway? Le movió a Web of Spiderman, tercera serie regular del cara de red, un sin dios que durante años dio tumbos sin demasiada dirección cerrando los arcos de Conway de otras cabeceras e ideas descartadas de los 70.

Nota mental: escribir sobre la obsesión de Conway con los hombres lobo…

Conway acabó largándose y fueron probando guionistas de todo pelaje, siendo el más habitual Terry Kavanagh, al que nadie recuerda ya pero que llegó a ser el hombre más importante de la habitación. Ya volveremos sobre Terry.

Como a DeFalco le parecía que 3 colecciones regulares (regular usado aquí de forma polisémica) no eran suficientes, en 1990 crea simplemente “Spider-man”, dibujada y guionizada enteramente por TODD y por tanto, la serie más GENIAL de las 4. McFarlane no puede hacer tanto arte cada mes, de modo que en The Amazing Spiderman entra a sustituirle Erik J. Larsen, dibujante cubista y contorsionista en sus ratos libres.

Estos tebeos se venden como churros gracias al auge de las tiendas especializadas en cómics, lo famosos que eran sus artistas y a la aparición desbocada de los coleccionistas completistas y de portadas alternativas. Y a que no eran malos, salvo Web of Spiderman. Claro que tenían defectos horribles y que han envejecido como el culo, pero sobre todo Amazing y Spectacular fueron hasta 1992 un laboratorio de ideas nunca vistas en el personaje y diversión a raudales.

Spiderman volvía a tocar temas sociales y de actualidad, aunque el tratamiento de dichos temas fuera un poco rancio (sorpresa, también Stan Lee y Conway eran algo rancios en los 70), se reinventaba a varios de los villanos clásicos y se intentaba darle una nueva dimensión a los secundarios no superpoderosos de Spidey, especialmente a MJ, con la que nadie sabía qué hacer pero que a TODD le parecía guay dibujar medio en pelotas todo el rato.

Esto dura año y medio hasta que McFarlane se cansa de DeFalco y de Marvel, por lo que la colección de Spider-Man se la queda, otra vez como segundo plato, Larsen, y en The Amazing Spiderman se coloca un tal Mark Bagley.

¿Que por qué McFarlane abandona una colección creada específicamente para él, con sus dibujos y sus guiones? Pues porque Marvel le pone pegas con el tratamiento de la violencia, los apuñalamientos y su forma de gestionar al personaje de MJ. Marvel argumenta que sus tebeos los leen niños (¿y es que nadie va a pensar en los niños?) mientras que TODD y una parte de sus fans acusan a Disney Marvel de estar cargándose los tebeos de superhéroes.

Ni una grapa mensual sin su MJ en picardías…

Aquí hay un baile de guionistas y dibujantes donde los tebeos de Spiderman se llenan de cameos de personajes más “molones”, especialmente el Castigador, que sale mes sí mes no en una portada arácnida. La cosa no mejora cuando TODD resulta que saca Image y su propio personaje, llevándose al público que Marvel había seducido con hot-artists a una editorial más radical. Como Ciudadanos perdiendo los votantes fachas en favor de VOX.  También Erik Larsen se larga en 1992 a Image, obligando a DeFalco a tirar de agenda para intentar llenar 4 colecciones arácnidas, una de las cuales tenía como único propósito que los ahora dibujantes de Image se sacasen la polla se lucieran.

¿Resultado a partir del debut de Spawn en el 92? Michelinie y Bagley intentan salvar la papeleta en The Amazing, DeMatteis y Sal Buscema en The Spectacular y Web of Spiderman sigue siendo intragable en manos de Kavanagh y el dibujante que toque en cada momento. No todo lo que sale es malo, especialmente en Amazing, pero está lejos de la imaginación que habían poseído las historias del personaje tan solo un año antes.

La famosa Spider-man pasa a ser un contenedor de artistas que no tienen ni página en la Wikipedia a día de hoy y guionizada a 6 manos por los 3 guionistas de las otras colecciones o por quien estuviera libre ese mes.

Sorprendentemente esta estrategia no solucionó absolutamente nada y las ventas en Marvel comenzaron a irse a la porra (en los mutantes había pasado exactamente lo mismo, cambiando a McFarlane y a Larsen por Jim Lee y Rob Liefeld). Al final rodaron cabezas y Marvel degradó a DeFalco a guionista, y al final quedaría a los mandos Bob Harras, que había sido mano derecha de DeFalco y editor de los tebeos mutantes. Y que fue el peor editor de la historia de Marvel. Ya llegaremos.

¿Qué pasó con DeFalco? Probablemente ya se olía la tostada, en 1994 puso a DeMatteis de guionista en Amazing… y se puso él mismo a la cabeza de los guiones de The Spectacular Spiderman.

De modo que tenemos cuatro colecciones que funcionan tal que así: cada guionista está contando más o menos su historia pero hay subtramas comunes que conectan todas las series del trepamuros. Cronológicamente, cada mes los sucesos de Web of Spiderman continuaban en Amazing, seguían luego en Spider-Man y finalmente en The Spectacular. Ese era el orden de lectura si comprabas las 4 colecciones.

Si os estáis preguntando si obligar a la gente a comprar 4 tebeos diferentes cada mes y a averiguar qué grapa había que leerse primero mejoró las ventas, ya os adelanto yo que no.

Pero Kavanagh dió con una sorprendente idea que, quizá, podía dar olor a nuevo y volver a atraer al público hacia Spiderman. Una idea atrevida y tan osada que DC la acababa de probar con Batman unos meses antes. ¡Sustituir al personaje por una alternativa más GENIAL! Mi teoría, por cierto, es que rebuscando en la papelera Kavanagh encontró una servilleta con anotaciones de Gerry Conway, que llevaba ahí desde 1990. Y es que retomaba una vieja trama de Conway en los 70, el clon de Spiderman. Rápidamente, y con aquella idea en mente, DeFalco y el resto de guionistas crean un arco breve que marcará un antes y un después en la historia del trepamuros. El mayor pifostio editorial de Marvel. La saga del Clon. La semana que viene os cuento.

Hoy vamos un poco en serio

Hoy vengo a hablar en serio. Ayer, 19 de noviembre, fallecía Tom Lyle, un dibujante GENIAL! y uno de los artistas que dieron vida a muchas de las viñetas que me hicieron caer en ese pozo horrible en este hermoso hobby que son los tebeos de pijamitas.

Aunque su primera incursión en las colecciones arácnidas fue en el Annual de 1993 (un desastre de Annual, por cierto, dadle al del 92 que es donde está la crema), para mí su trabajo a los lápices está ligado a su participación más regular en la cabecera llamada simplemente Spider-man, donde participó en uno de los eventos más importantes del año, ¡MATANZA MÁXIMA!

¿A qué está esperando Panini para reeditar en tapa dura esta mítica etapa, ofrecida originalmente en España como miniserie por algún motivo ignoto? Tiene todo lo que le gusta a la gente de Donny Cates, pero sin ser un refrito.

Después de este arco GENIAL! fue sustituido temporalmente en la colección por un tal Klaus Janson, pero volvería a los lápices de Spider-man unos pocos números después, incluso co-escribiendo algunos números donde estaría implicado el Camaleón, el Duende de Jason Macelande, el Demoduende,…

Sin embargo, su papel crucial fue participar en el evento arácnido de la década de los 90, aquel que eclipsaría incluso la labor de TOD! al cargo del trepamuros. Sí, por supuesto, estoy hablando de…

¡LA SAGA DEL CLON! (deseando que llegue ya el tomo Marvel Saga con esto)

De hecho, su papel en la historia de Spiderman es imborrable, pues es el responsable del diseño final de La Araña Escarlata. Sí, estamos hablando de la famosa chaqueta.

De modo que hoy debemos honrar el recuerdo de la persona que introdujo, de forma definitiva, a Spiderman en la década de los 90.

Descanse en paz.

Los jueves de Kojima, los miércoles de periodismo

Bueno, hoy no vamos a hablar del Death Stranding porque es miércoles. Y ya sabemos que el día para hablar de Kojima es el jueves.

Pero no he venido a hacer leña del árbol caído, que el pobre Ángel Luis lleva sin tuitear nada desde el día 4, demostrándose así pionero de la estrategia en redes sociales de un buen puñado de opinadores del PSOE que llevan 6 meses diciendo que pactar con Podemos es inaceptable.

A lo que yo he venido a es a hablar de periodismo. Ya sabéis, de vez en cuando me gusta dar un repaso por lo que se escribe desde la prensa generalista sobre “lo friki”.

Ha sido comidilla durante la semana pasada el siempre certero Ramón de España, ese señor con nombre de historieta de El Jueves, por su… vamos a llamarlo crónica sobre el “Manga Barcelona”. Y es que al parecer a los catalanes les gusta llevar la contraria, y si en Madrid tenemos a la Heroes Con Adolfo Suarez Madrid Barajas cada vez con más nombres, ellos han decidido quitarle la palabra Salón y las preposiciones al suyo, solo por joder. Cómo son los catalanes.

Sin embargo, esta atención sobre el citado evento ha eclipsado uno igualmente importante y relevante que se daba en Madrid. Os hablo, evidentemente, de la Batcon, evento organizado por los GENIALES editores de ECC. A 10 euros de nada la entrada el evento ofrecía diversas (¡7 a lo largo de 2 días!) mesas redondas y charlas, prácticamente todas con una unidad de ponente femenina para evitar movidas en Twitter. Indudablemente, tan atractiva oferta cultural a precios razonables atrajo a una gran cantidad de público interesado en el mito del Hombre Muerciélago.

¡Pero como he dicho, no hemos venido a hacer leña del árbol caído! Hablemos de historias de éxito. Por ejemplo, aquí tengo una noticia del Diario de Sevilla sobre un exitoso crowdfunding español que…

Vale, hemos dicho que no vamos a hacer leña del árbol caído y lo decía en serio. Hablemos de una historia de éxito. Por ejemplo, hablemos de Planeta Cómics, que ha decidido alcanzar las cimas más altas de la edición en tebeos en castellano editando un Omnibus de Darth Vader.

75€ por 25 números. ¡Al mismo precio por grapa que Panini! ¡Cómo son estos italianos, marcando la marcha, señalando la tendencia! Eso sí, los compañeros de Planeta han tomado buena nota. También nos regalan este año con un coleccionable para montar una armadura de Ironman.

La primera entrega a 1€ puede parecer incoherente, pero por suerte a la tercera entrega ya se pone en un precio de verdad, 10,99 durante las restantes 97 entregas. Al final, la cosa sale por unos económicos 1070 euretes de nada. A 214 euros el Kg de Ironman. Y voy a la ruina.

Yo quería hablar de periodismo, de modo que me he puesto a leer las reseñas de la nueva serie de HBO de Watchmen a ver qué decían. Pero no he encontrado nada que comentar aquí. Igual que la serie todos los críticos patrios han decidido obviar lo más importante, el dildo del Dr. Manhattan los cómics.

Planeta, saca un coleccionable si te atreves.

Cuestión de perspectiva

Me informan por el pinganillo de que ya se saben datos sobre la subida de precio de las ediciones de Panini España para los tebeos de Marvel este 2020. El año con menos hype sobre el MCU en los últimos tiempos nos regala una gama de precios por los que una grapa de 24 páginas de Marvel cuesta…

Tres conos repugnantes del McDonald’s.

Dos o tres bandanas de Naruto de Aliexpress para la próxima invasión al Área 51.

Algo más de una entrada de la Fiesta del Cine para ver Youker.

Una caja de Chocopocs si le escamoteas un céntimo a la cajera del Alcampo.

1/5 de pollo de speed para compartir con los amigos.

1/6 de una Estatua de 3 metros de altura en el Museo del Cómic de Benavente.

1/10 de Novela Gráfica Original de Watchmen.

1/22 de la Edición de HeroQuest 25º aniversario que nunca verá la luz.

1/29 entradas para Disneyland París.

1/163 del precio de alquilar un zulo de 15 metros cuadrados en Madrid.

1/426 contendores barceloneses.

1/266.666 casoplones de Pablo Iglesias e Irene Montero según OkDiario.

1/376.000.000 de la recaudación mundial de la boicoteada Capitana Marvel.

¡Y eso si no contamos con el precio de las grapas dobles!

La continuidad es optativa

La continuidad es uno de los elementos más importantes de lo de leer tebeos de superhéroes. Entender y comprender la continuidad es el Saber qué es un fuera de juego de la cultura pop: en realidad es muy sencillo, pero nos gusta fingir que es alguna especie de conocimiento secreto. Lo cierto es que la continuidad solo es importante en el corto plazo, porque a medida que el tiempo va pasando, los sucesos se van desvaneciendo, y por eso en la web de RTVE se puede decir que Frank Miller hizo que las mujeres dejaran de ser un objeto decorativo en los cómics. Ha pasado mucho tiempo, y lo que hiciera Miller o dejara de hacer con los personajes femeninos pues no es importante.

Una vez de algo ha pasado mucho tiempo, pues mira, no hace falta darle mucha importancia y podemos hacer como que nadie lo ha leído. E, incluso, volver a vendérselo. Podemos coger una historia, así sin mucha importancia, como por ejemplo… no sé, el The Amazing Spiderman 248. En ella, el cabeza de red visita a un niño que es un gran fan de Spiderman, y que sufre una terrible enfermedad. Tal es la compasión de Peter con su joven fan, que en un momento incluso le desvela su identidad secreta.

Qué bonito. Qué humano. Qué emotivo. Un Spiderman cercano preocupado por aquellos más débiles. Los que más complicado lo tienen. Eso pensó en este siglo XXI un guionista del trepamuros, que decidió que había pasado suficiente tiempo como para que ese número ya no estuviera dentro de la continuidad y se pudiera repetir la jugada. Qué sé yo. Igual Timothy Harrison fue borrado de la historia durante el Mefistazo y como nunca ha ocurrido, está bien refritear la historia.. Solo Quesada lo sabe. El caso es que se podía volver a hacer el mismo tebeo sin ninguna vergüenza ni pudor a ver si el momento emotivo volvía a funcionar.

¿Cómo? ¿Que si estoy hablando del Friendly Neighborhood Spider-Man 6 de Tom Taylor? ¿Ese en el que Spider-Man va a visitar a un niño que es un gran fan de Spiderman y sufre una grave enfermedad? ¿En el que finalmente Peter se apiada del niño y en un gran acto de humanidad va más allá de lo que pensaba que iba a hacer por ese niño?

Pues bueno, yo estaba pensando en The Spectacular Spider-Man 14, de Paul Jenkins, en el que Spiderman salva a un joven con una grave enfermedad y en el que finalmente, se apiada tanto de su condición que le desvela su identidad secreta.

Porque, la verdad, comparando con la cara dura de Jenkins, al menos Taylor se ha tomado la molestia de inventarse un final emotivo diferente para la historia.

(Y entre el cómic de Stern y el de Taylor hay 35 años de diferencia, pero entre el de Stern y el de Jenkins solo 20, que no sé si son suficientes para que la continuidad prescriba).

Sin ser nosotros nada de eso

Un hombre va al médico. Le cuenta que está deprimido. Le dice que le parece que vivimos en una sociedad. Dice que se siente muy solo en este mundo lleno de amenazas donde lo que nos espera es vago e incierto.

El doctor le responde: “No, mira, eso son todos problemitas del primer mundo ¿Quieres ser un atormentado? Pues sé Joaquín Fenix con una enfermedad mental y Sin Seguridad Social gratuita”.

El hombre se echa a llorar. Y dice: “Pero, doctor…en la película el Joaquín Fenix va a una psicóloga pagada por el estado”.

Está siendo un gran momento para el cine de Batman. Este año se ha estrenado Youker, la película que ha revolucionado el cine y nuestros corazones. Y apenas empezado 2020 tendremos el estreno de Birds of Prey. Habrá quien diga que Batman no forma parte de las Aves de Presa. Pero tiene pinta de que la película va a tratar más de Batman que de las Aves de Presa, de modo que espero que esa gente no me rechiste.

En 2016 se anunciaba que The Batman, con Ben Affleck a la cabeza, se estrenaría en 2018. No obstante, la elaboración de una película cada vez más sofisticada y en la que Ben Affleck no estuviera nos llevó a enero de este mismo 2019, en el que nos confirmaron la sustitución del oscarizado director de Argo por Matt Reeves, al oscarizado guionista de El indomable Will Hunting por Chris Terrio y al actor nominado en los MTV Movie & Tv Awards al Mejor Beso por Daredevil por Robert Pattinson (del que hay que decir que ha ganado el premio de la MTV al Mejor Beso en dos ocasiones).

Este mes nos enteramos de una nueva confirmación, con Zoë Kravitz como Selina Kyle. Esto nos choca por dos motivos. Primero, porque Pattinson y Kravitz se llevan solo dos años entre ellos. Atras quedaron los buenos tiempos en que un señor como Michael Kane podía rondarle a una jovencita 7 años menor que él, como Michelle Pfeiffer, o Chistian Bale, con 8 años de diferencia sobre Anne Hathaway. ¡La corrección política ataca de nuevo!

La segunda sorpresa es porque Zoë Kravitz no es…
Bueno.
A ver como lo digo.
Que no es que yo sea nada de eso…
Pero vamos. Que no es…

¡QUE NO ES LA DE GOTHAM!

Un buen chiste. Todo el mundo se ríe. Redoble de tambor. Hay gente a la que le gusta Gotham. Telón.

La penúltima cacería de Kraven

Hay personajes de Marvel que uno nunca sabe muy bien qué están haciendo. Dónde están, qué ha sido de ellos, cuándo volverán a aparecer, y, sobre todo, por qué demonios iban a volver a aparecer. Si hablamos de un personaje muy secundario, pongamos, qué sé yo, el Gibón, lo más probable es que alguien se haya olvidado de él y algún guionista lo recupere cuando lo necesite. Pero si se trata de un secundario más o menos popular, la respuesta más posible a los motivos de su desaparición siempre suele ser la misma: en algún momento ha muerto.

Así, entramos en el proceso del Marvel 3D. Un personaje muerto (Dead) acabará reapareciendo, bien a través de un imitador/clon/familiar (Double) o bien a través de émulo de otra dimensión (Dimension). Este triángulo se repite de forma infinita, pues es necesario que el personaje muerto en algún momento reviva, haciendo imprescindible la muerte del doble, o bien el nuevo sustituto, ya sea clon o de otra dimensión, acabará muriendo en un paralelismo al personaje primigenio, forzando al siguiente guionista interesado a buscar una nueva excusa: revivirlo, volver a buscarle un doble o volver a traerlo de otra dimensión.

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Un ejemplo muy ilustrativo es Kraven el Cazador. Kraven es uno de los villanos clásicos de Spiderman, creado por Steve Dikto y alguna servilleta en la que garabatease Stan Lee en 1964. Con la llegada de los 80 su popularidad comenzó a decaer, al ser un personaje demasiado camp y ridículo para las historias habituales del trepamuros. Esto era así hasta que J.M.DeMatteis tuviera la feliz ocurrencia de darle matarile en 1988, reciclando una historia que tenía pensada para otro personaje que no era Spiderman ni su némesis con piel de león. La última cacería de Kraven es lo más parecido a La Broma Asesina con lo que dan la turra los aficionados de Marvel, y marcó un nuevo punto en la vida de Kraven el Cazador. Aparte de por haberse muerto, claro.

El tono lúgubre e intensito de La última cacería permitió a los más lúgubres e intensitos aficionados a los tebeos de finales de los 80 subir a los altares de los mejores villanos del trepamuros a un secundario bastante ridículo, y esa popularidad era algo que Marvel no podía dejar escapar. De modo que fueron surgiendo Dobles variados.

El primero sería Vladimir Kravinov, hijo del Cazador en persona y que se puso el ridículo mote de El Cazador Macabro, con el que rondó las colecciones arácnidas durante un año antes de que Kaine, uno de los clones de Spiderman, le mandase al otro barrio temporalmente. Pero no fue el único.

Por ejemplo, hubo un momento en el que el Camaleón intentó hacerse pasar por Kraven…

…desgraciadamente para él, intervino Alyosha, otro de los hijos bastardos del auténtico Kraven. Aunque a este le duró poco la pájara. O eso pensábamos. De hecho, Al Kraven estuvo durante una temporada intentando hacerse un nombre en Hollywood como productor de cine, hasta que tuvo un enfrentamiento con Nedrocci Tannengarden, que se descubriría finalmente que era otro de los hijos ilegítimos de Kraven. A estas alturas, estaremos todos de acuerdo con que Kraven el Cazador es el equivalente marvelita de Julio Iglesias.

Más tarde tomaría el manto Anastasia Kravinoff, otra hija de Kraven que llegaría a asociarse con varios de sus medio-hermanos para revivir a su padre.

Y desde entonces, Kraven el Cazador, el de verdad verdadera, ha estado rondando por el Universo Marvel sin demasiado propósito en este mundo, porque, bueno, en realidad se había suicidado él y tampoco tenía mucho que hacer.

Como en Marvel no tenían una idea muy clara de qué hacer con el personaje, ha tenido que llegar Nick Spencer, el actual guionista arácnido y experto en retomar el hilo de villanos de Spiderman caídos en desgracia, a resolver la papeleta. Spencer demuestra que el revival de los 90 ya está aquí y recurre a un viejo truco al que todos los guionistas de Spiderman llevan décadas mirando de reojo. ¡Clones!

Entendemos el disgusto de Anastasia, que se ve venir que no va a volver a salir en un tebeo jamás ahora que hay un montón de señores blancos con bigote para copar las historias. El caso es que detrás de todo esto hay un enrevesado plan en el que Kraven ha decidido capturar a todos los villanos del Universo Marvel que utilizan el nombre y el aspecto de animales salvajes.

E igual que hace un par de semanas, confirmamos que ni un solo guionista de Marvel (o editor, ya que estamos) estaba pendiente de lo que se hacía en las colecciones del Castigador en la década pasada. En Punisher War Journal, Matt Fraction ya había hecho que Alyosha Kravinov, en uno de sus piques imitando a su padre… bueno, capturase a un montón de villanos con aspecto de animales.

De hecho, los villanos protagonistas de esta historia eran dos enemigos de Spiderman bien conocidos, El Buitre y el Rino.

Que casualmente también llevan la voz cantante en el cómic de Spencer…

Y es que, está claro, que de tal palo, tal astilla. O tal homenaje.

Veremos qué nuevas aventuras nos sugieren ahora que Spencer ha puesto fin al problema de Kraven, dándole por fin una muerte digna en la que vuelven a aparecer (y van…) todos los elementos clásicos del lore del Cazador desde sus orígenes hasta su mítica primera muerte en La última cacería de Kraven, dejando reposar al personaje para el merecido descanso que DeMatteis le ofreció hace ya 30 años.

Ah, no, el clon sigue vivo, coge la piel de león y va a seguir siendo Kraven el Cazador. Podemos empezar a hacer una porra de cuánto tarda en morir. O en tener hijos. O ambas. Los noventa han vuelto con fuerza.

El Watchmen del siglo XXI

Y yo que me burlaba un poco maliciosamente de Javier Zurro, de El Español, por sacar su reseña de The Boys un mes después del estreno de la serie en Amazon, en agosto… No podía esperar que en El Salto, el redactor José Carmona se esperaría hasta el 3 de octubre para sacar la suya.

Hay que reconocerle algo José, y es que ya que está le echa valor y hace algo que casi nadie hace a lo largo de las muchas reseñas de prensa que el periodismo cultural ha hecho en España de la adaptación del cómic de Garth Ennis y Darick Robertson. Por ejemplo, compararla con Watchmen, que así de entrada uno hubiera dicho que era la referencia más obvia y directa, y un producto no precisamente desconocido para el consumido de superhéroes en formato audiovisual. También es el primero que se las apaña para mencionar a Seth Rogen, cuyo nombre se ha volatilizado de los comentarios sobre The Boys una vez estrenada.

También hay que decir que probablemente es el periodista que menos habla del formato original de la historia. Ni Ennis ni Robertson son mencionados en ningún momento del texto. Bueno, cosas de este mundillo donde uno tiene suerte si, una vez muerto, empiezan a acreditarle en los créditos de las películas.

Carmona hace algunas reflexiones llamativas. Por ejemplo, opone el que los personajes de The Boys sean una parodia de la JLA de DC con que tengan un trasfondo similar al de los héroes de Watchmen. Como si Watchmen y DC no tuvieran nada que ver, oye. En esa moda tan boyante entre los periodistas de separar entre “los superhéroes bien” aka, el Youker, y los “superhéroes mal” aka, Los Vengadores, muchas veces nos olvidamos de que el mundo es más pequeño de lo que parece.

Por eso, uno puede afirmar cosas como esta:

Y rápidamente uno puede ponerse a pensar en esto:

Que claro, no es de Warner Bros, es de Sony, esa copañía que no tiene ningún interés en el mercado del cine de superhéroes más mainstream estilo Disney/Marvel.

Sin embargo, claro, uno también puede pensar en otras cosas. Obras que hablen de Superman como un “altavoz para todas las miserias yanquis”, como Carmona destaca como una virtud en The Boys. 

Bueno, no, esa no vale, porque el malo es Lex Luthor, no Superman. Hablo de alguna en el que se mostrase a Superman como un esbirro corporativo al servicio de la maquinaria de opresión estadounidense y todo su aparato militarizado.

Pero bueno, aquí lo importante es hablar con propiedad, y hablando en serio, las películas de dibujitos no pueden contar. Se empieza contando con eso y se acaba contando con los videojuegos de Injustice, y eso sí que no, ni que los videojuegos fueran una cosa seria o algo.

Y hablando de cosas que no cuentan. Cuando hablamos del origen de los superhéroes, obviamente todos pensamos en el mismo personaje. ¿No? Claro, en el Capitán América.

Porque evidentemente, Superman, Zatara, Batman, Sandman, Blue Beetle, Flash, Hawkman, el Capitán Marvel Shazam, o el Doctor Destino no cuentan. Porque estamos hablando de personajes que sirvan para hacer propaganda militarista estadounidense. Tampoco valdrían, por supuesto, Americommando, The Shield, Minute Man y otros superhéroes inspirados en la bandera americana y presentados en tebeos anteriores a marzo de 1941. Lo importante, lo fundamental, lo bueno para el SEO periodístico, es hablar de Marvel. Hasta cuando estamos hablando de The Boys.

Y es que, como dice José Carmona, aquí lo importante es que The Boys es la primera piedra para conseguir El Padrino de los tebeos… digooo, el Watchmen del Siglo XXI.

Estos no son los Salvajes Vengadores que leían tus padres

Uff, uff.

Qué resaca más mala.

¿Qué ha pasado?

¿Dónde nos quedamos la semana pasada?

Ah, sí, es verdad, en Salvajes Vengadores. Madre mía.

Bueno, a ver, básicamente el primer número es Lobezno curtiéndose a hostias con Conan el Bárbaro, algo que por algún motivo algún editor de Marvel decidió que era algo que merecía la pena escribir, dibujar, entintar, maquetar, imprimir y distribuir en tiendas.


*sigh*

Al final de toda esta fiesta resulta que es malo es Kulan Gath, que está haciendo un ritual para el que necesita la sangre de muchos guerreros. ¿Su plan? Secuestrar a la familia de Frank Castle para atraerlo y convertirlo en zumo.

Sí, bueno, podría haber intentado traer la sangre de algún otro guerrero del Universo Marvel. Yo qué sé. Kang, Thor, el Capitán América,… Pero entonces esto no sería SAVAGE AVENGERS.

Total, que el Castigador aparece por allí para matar ninjas de la mano y se encuentra con Elektra, con la que… Déjame que mire. Ah, sí. Tuvo un rollete mientras ambos estaban en los Thunderbolts.


Sí. Aja. Entendido… Bueno, esto es Marvel, ¿quién no se ha follado alguna vez a un no-muerto?

¡Ah! Cierto, hablando de no-muertos. Lobezno descubre que tiene un nuevo superpoder, merced de su factor curativo.

¡La transferencia de sangre de la resurrección!

Sí, probablemente nunca jamás se vuelva a usar esta tontería en un cómic.

Y bueno, Kulan Gath ofrece al Castigador revivir a su familia, a la que ha sacado de sus tumbas para atraerle ahí. A cambio quiere no sé qué cosa, a estas alturas yo ya solo estoy mirando los dibujos.

Un momento, ¿no pensaba desangrarlo para su ritual? Suponemos que sí.

En fin.

La idea es cojonuda, ¿eh? El Castigador, ese personaje de a pie de calle, alejado de las grandes escaladas de poder del Universo Marvel, encuentra a un mago maligno que le ofrece usar sus poderes para revivir a su familia muerta.

Ah, sí, es verdad. Ya lo hizo Rick Remender en 2009, con El Encapuchado durante el evento de Reinado Oscuro.

Lo que evidentemente, dada la GENIALIDAD de estos Salvajes Vengadores solo puede querer decir una cosa… Exacto.

TAQUIONES.

El poder de SAVAGE AVENGERS es tan inmenso que ha logrado atravesar las fronteras del tiempo para influir a Rick Remender hace una década. Sí, eso debe haber sido. Bueno, ¿qué pasa después?

Conan muere, pero lo revive un Simbionte que el malo tenía metido dentro de una botella para fusionarlo con su Dios de la Muerte o lo que sea que están invocando. Llegados a este punto no vamos a fingir que esto me sorprende, pero tampoco os voy a negar que me pareció un poco que el vaso estaba a punto de colmarse.

Llevamos tres números y esto no solo no mejora, no solo no aparece Venom (todavía), no solo sigue estando dibujado por el Deodato con menos talento de todo Brasil, es que encima, las portadas…

Ay.

¿Me he hecho viejo para eso?

Al fin y al cabo yo crecí leyendo tebeos de los 90. Yo me curtí con los mutantes de Jim Lee, con La Araña Escarlata, con Spawn y Rob Liefeld. No puede ser que esto me supere. Es imposible que haya algo en este tebeo con lo que yo no pueda. ¿Qué puede ser más ridículo que lo que he leído hasta ahora?

Definitivamente, me he hecho viejo para esto.