En perfecta consonancia con el espíritu de La Legión

Los aficionados a la Legión de Super Héroes, además de pocos y sufridos, debemos poseer un cierto sentido taquiónico -o tiemporrívico- del devenir del tiempo. Después de todo, se trata de las aventuras de un grupo de jovencitos del futuro que han sido rebooteadas y retconeadas tantas veces que el supuesto hilo argumental se ha convertido en un ovillo tal que haría las delicias de cualquier gato de ánimo juguetón (y con una respetable musculatura para respaldar el antedicho ánimo).

Por eso es de agradecer que Planeta recoja este inherente taquionismo latente de las aventuras de la Legión, y lo aplique con entusiasmo a la publicación de las aventuras de la Legión en este país. Actualmente, Clásicos DC: Legión de Superhéroes es la serie irregular que recoge… pues eso, clásicos de la Legión. Y digo irregular porque ya no sé los meses que hace que apareció en librerías el número doce (tres? seis? Qui lo sá?). Pero por fin, ayer tuve el placer de adquirir el tomo trece.

Como es tiempo de crisis, uno ha tomado la costumbre de leerse hasta los créditos, por aquello de amortizar bien amortizado el dispendio. Así que, antes siquiera de echar una ojeada a la primera historia, me puse a leer la columnita de la portada interior. Automático WTF?:

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¿¿Se acerca a su primer año?? Pero, si es el número trece, y se han tirado varios meses para sacarlo… pero claro, uno sigue leyendo y se encuentra lo siguiente:

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Abramos el foco y… (pulsamos para ver más grande)

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¡Coño, sí que leo lento! ¡De la columna de la izquierda a los créditos de la derecha han pasado dos meses! ¡Como me descuide, en cuanto acabe de leer el tomo tengo que apuntar a la niña a la selectividad! Breve consulta a la tebeoteca: efectivamente, se les ha colado en el tomo trece la columna que salió en el tomo once. Pero todo tiene un significado con Planeta; lo difícil es discernir cual. ¿Es el modo en el que nos comunican que Planeta cumple sus promesas? ¿Es acaso una apuesta por el reciclaje? ¿O solamente son taquiones?

Con la mosca tras la oreja, dejé a un lado el tomito y cogí mi otra compra: Superman. Y como ya he referido que me leo hasta los créditos, dí en llegar al poco al checklist de agosto, que se supone es el mes corriente. Y, ¿qué dirían ustedes que me encontré? Pues esto:

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Este mes sale el trece y, oh, albricias y zapatetas, ¡este mes sale también el dieciséis! ¿Y el catorce? ¿Y el quince? ¿En qué oscuro callejón del tiempo se hallan, o hallarán, o han hallado? No le deis vueltas, amigos de la Legión. Es la manera en la que Planeta nos indica que el tiempo no es lineal ni logarítmico, ni contínuo ni discreto, ni fluído ni sólido… sino alguna otra cosa… más compleja y con tachones. Digo, taquiones.

En perfecta consonancia con el espíritu de la Legión.

Di NO al morbo

Érase una vez, en un país muy, muy lejano, una editorial que publicaba tebeos de los Vengadores. Y hete aquí que, en cierta ocasión, decidieron publicar un número doble, probablemente porque con un solo número a los lectores les sabría a poco, ya que aquellos números los guionizaba Brian «Ah, OK» Bendis.

Así que tradujeron el comic, lo rotularon… y llegó la hora de escoger una portada.

«Hombre, en la de la izquierda sale el capi», dijo uno; «sí, pero en la de la derecha pone claramente MUERE UN VENGADOR. ¿Cómo va nadie a resistirse a eso?», le respondió el otro. «Mira, chaval», repuso el primero, «de acuerdo en que la segunda portada vendería más, pero eso significaría utilizar el morbo para vender tebeos, y eso… eso no está bien. Tenemos una responsabilidad para con los niños». «Uau!, dijo el otro, cada día aprendo más cosas…»


Y así fue como Los Vengadores salieron al mercado con otra más de esas portadas genéricas, que lo mismo sirven para un roto que para un descosido. Pero, eso sí, con la conciencia limpia.

Luego nos quejamos de que no se venden tebeos…

Drama familiar

Barcelona – Los vecinos del inmueble sito en la calle del Suspiro Verde 34 llevan una semana viviendo una difícil situación: la familia Bofarull, propietaria del Tercero Segunda de dicho inmueble, lleva ese tiempo habitando en el rellano del tercer piso. Más insólito todavía es el motivo de tan extraño comportamiento: al parecer, la familia ha tenido que adoptar tan extraña medida forzada por el obsesivo comportamiento del hijo mayor, Venanci, que ha ocupado todo el espacio disponible en la amplia vivienda (90 metros cuadrados) de… comics.

Una visita al lugar de los hechos confirma la veracidad de la historia: en el rellano del tercer piso encontramos un agradable matrimonio, tranquilamente sentados en dos taburetes, junto a dos sacos de dormir y un camping-gas. «Si es que llevaba años diciéndoselo», clamó la madre, Enriqueta, a este reportero, «niño, no te compres tantos tebeos que al final vamos a tener que salirnos de casa para guardarlos». Se impone una ojeada al piso. Con cierta dificultad, empujamos un poco la puerta y lo que observamos desde allí es desconcertante: pilas y pilas de comics, apilados contra las paredes, desde el suelo hasta el techo. Imposible penetrar físicamente en la vivienda. El cabeza de familia, un funcionario de nombre Ovidi, nos explica el proceso: «cuando cumplió doce años le preguntamos qué quería para su cumpleaños, y nos dijo que una estantería. Cómo iba a saber yo que pasaría esto…» Entre lágrimas, nos explica que «para cuando cumplió quince, había llenado toda su habitación de estanterías y es que ya no se podía ni entrar. Después ocupó un lateral del pasillo; luego, el despacho y parte del lavabo. Al principio no nos preocupamos, eran cosas de críos, pero cuando cumplió los dieciocho ya tenía medio comedor y nuesto dormitorio».

Ovidi sigue desgranando su triste historia: «Yo, de tanto en tanto, le decía, Venanci, ¿por qué no empaquetas unos cuantos y los vendes…? y el crío me miraba como si estuvviese loco. Así que al cabo de un tiempo, dejé de insistir. Mi mujer y yo nos mudamos a dormir en el sofá del comedor, mientras él se apropiaba del resto de nuestro dormitorio y de la cocina. Nos acostumbramos a comer fuera de casa». «¿Lo peor? No sabría decirle… bueno, sí, espere, hace unos meses, llegó fuera de sí, como desencajado; le preguntamos y masculló algo así como que en Torma se habían vuelto locos y que iban a morir matando. Y al cabo de poco apareció el chaval con un saco como no había visto en mi vida. Oh, y los salones del comic… cada Salón era un nuevo suplicio para nosotros».

Venanci y Enriqueta prefirieron mantener su economato

El responsable de toda la historia, Venanci, está actualmente «en algún lugar del piso. no sabríamos decirle. Creemos que se ha montado un sistema de túneles o algo así, porque no lo vemos desde las vacaciones de verano. Sabemos que está ahí porque hasta anteayer, todavía podíamos entrar en el recibidor, pero ahora ya ve usted, ni eso».

El matrimonio ha pedido ayuda al ayuntamiento y otras entidades, pero hasta ahora no ha recibido respuesta por parte de las instituciones. El resto de vecinos sigue los acontecimientos con una mezcla de simpatía y preocupación. «Lo que me preocupa de verdad» afirmó el señor Cuesta, presidente de la comunidad de vecinos, «es que el cabrón ese ha empezado a apilar tebeos en el rellano»

Todavía sin noticias de Gurb

Sin noticias de Gurb es una novela, publicada originalmente por entregas en el diario El País, obra de Eduardo Mendoza. En ella, se nos explica cómo dos alienígenas aterrizan cerca de Barcelona, y cómo uno de ellos, Gurb, desaparece en la gran ciudad. El otro alienígena trata de encontrar a su compañero mientras se amolda a la complicada vida terrestre.

Para el capítulo dieciocho, Mendoza escribió varias versiones. Gracias a los buenos oficios de ADLO!, ahora podremos disfrutar (en primicia exclusiva) de una de las versiones rechazadas.

Que la disfruten.

Día 18.

10:30 Me despierto. Me desayuno un café con leche y churros. Decido tomarme el día libre, y pasear sin rumbo por el centro de la ciudad. Para la ocasión, escojo de entre el Catálogo Astral la apariencia del ente humano individualizado Fidel Castro. Cómodo, pero quizás la guayabera sea demasiado ligera. Las botas, en cambio, parecen contener estupendamente los adminículos designados localmente como «pies». Temperatura, 17 grados centígrados; humedad relativa, 63 por ciento; vientos racheados de componente norte; estado de la mar, llana.

10:35 Me descorporizo y me recorporizo en plena Avenida Gaudí. Observo una muchedumbre formada por entes individuales bajitos, que parecen estar acometiendo una extraña labor, a saber: mediante el uso de unos pequeños aparatos que llevan atados al cuello, tratan de iluminar una monstruosa edificación terminada en varias puntas. Vano esfuerzo, puesto que es de día y parece haber luz suficiente. No entiendo nada.

«Camarada quiosquero, ¿tiene usted La Vanguardia?»

11:30 Paseo sin rumbo por el centro de la ciudad. Me llama la atención una cara conocida en un cartel encima de un establecimiento. El cartel reza así: «Alguien, el Octavo Coleccionador». Me acerco a comprobarlo: ¡sí! ¡Es él! ¡Mi viejo amigo Ptxgdftgr-75, la alegre bestia colmilluda de Atron-5! Los Atronianos son un pueblo culto, sensible y especialmente dotado para las más bellas artes, a saber:

– La pintura
– La escultura
– La papiroflexia
– La alta repostería (sus magdalenas a la Skrull: excepcionales)
– La francachela, juerga, fiesta o despiporre

11:31 Entro en el establecimiento, con el ánimo enardecido ante la perspectiva de encontrarme de nuevo con un compañero de francachela, juerga, fiesta o despiporre. Las paredes del establecimiento aparecen cubiertas de pedazos de papel de vivos colores. También hay unos enormes cajones llenos hasta los topes de los susodichos papeles (de vivos colores). Aventuro dos posibilidades: una, que esto sea un cementerio de árboles. Dos, que en algún momento del futuro, se prepare una gran hoguera. Me siento tentado de ayudar prendiendo fuego a un cajón, pero me contengo por si a mi fino intelecto se le hubiere escapado algo.

En el establecimiento hay tres entes individuales. Al menos dos de ellos se desplazan sobre dos piernas; no puedo afirmar lo mismo del tercero, que está al final del habitáculo semi oculto tras un mostrador. Digo semi oculto porque, si bien su parte superior es visible, la inferior queda tras el antedicho mostrador, escapando así su tren inferior a la curiosidad del respetable. Me acerco y me intereso por Ptxgdftgr-75. Me responde que ni idea, pero que puedo mirar por las estanterías (¿?). No me atrevo a aventurar cómo un ser de casi tres metros de longitud, de la punta de la cola a los colmillos, puede caber en una estantería. Pero estamos en su casa, así que a lo mejor sabe algo que yo no sé. Le hago caso y comienzo a buscar.

¡Ptxgdftgr-75, Ptxgdftgr-75, dí «patata»!

11:33 Uno de los parroquianos del local se interesa por mi búsqueda. Cuando le expongo mi problema (a saber: que estoy buscando a Ptxgdftgr-75), sugiere que busque por los cajones de Image, que le suena bastante. Se lo agradezco haciéndole entrega de un (1) puro cubano.

11:34 Complacido por mi presente, mi interlocutor me da palique. De sus palabras se deriva que:

– El establecimiento en el que me encuentro se llama «librería especializada» y, por tanto, el caballero tras el mostrador es un «librero especializado».

– La especialidad de la casa consiste en ofrecer unos objetos, de gran simplicidad estructural, pero difícil manejo, llamados comics. Su función concreta parece ser la de suscitar animadas discusiones entre los miembros de la tribu.

– Los susodichos miembros de la tribu parecen agruparse en «frikis«, o fans de algo llamado «super héroe»; «gafapastas», fans de algo llamado «Álvaropons», y «Otakus», amigos de disfrazarse de adolescente en público.

En algún momento de la perorata, el otro ente humano individualizado ocupante de la tienda ha entrado en la conversación, y pondera en voz alta las excelencias de un tal Cuarto Mundo. Como no quiero parecer descortés, le arranco de la mano el «comic» susodicho y procedo a asimilar sus contenidos (dibujo, guión, maquetación y traducción) por el simple, pero aún desconocido en la Tierra, procedimiento de cortar las hojas en pedacitos y tragármelos con indisimulada fruición.

11:48 Cuando me estoy terminando la octava copia de El Cuarto Mundo (excelente sabor, pero de digestión algo pesada), el «librero especializado» da un grito, salta por encima del mostrador y detiene mi mano, mientras, al mismo tiempo, frunce el ceño. «Pero qué hace usted? ¿No ve que eso vale un dinero?». Registro mis bolsillos y hago un rápido inventario de su contenido: una (1) estampita de San Nepomuceno (¡muac!), las llaves del piso (tres: la entrada de la calle, la puerta del piso y la de la azotea), ocho (8) puros cubanos, (un) paquete de chicles, alcayatas (tres también), 200 (doscientos) gramos de panceta, una (una) quiniela correspondiente a la séptima jornada del Campeonato Nacional de liga (uno fijo al Getafe, que está que se sale) y 600 (seiscientos) billetes de banco de cien euros que cogí el otro día distraídamente cuando atravesaba la cámara acorazada del Banco Central Hispano en mi estado descorporeizado. Le hago entrega de billetes de banco, seiscientos y de las tres (3) alcayatas. El «librero especializado» parece darse por satisfecho, desfrunce el ceño y me anima a continuar. Continúo. Los dos parroquianos rivalizan ofreciéndome pilas de comics.

11:50 Ingiero y asimilo Chris Claremont. Dios, qué pesadez, no me puedo mover. Eructito. Pensaba que la X quería decir otra cosa.

11:53 Ingiero y asimilo Frank Cho y Adam Hughes. Caramba, ¿qué es eso que acaba de aparecer en el tren inferior? Nota mental: explorar mi nueva probóscide en mejor ocasión.

11:56 Ingiero y
asimilo Chuck Austen. Se pasa de picante.

11:58 Ingiero y asimilo todo Grant Morrison. Vaya. Creo que he comprendido el sentido de la vida. La vida es un enorme… como una especie de… o sea, es como si…. vaya, pues no, no lo he comprendido. Es más, creo que estoy peor que antes.

12:00 La hora del Ángelus. Me recojo unos instantes.

12:02 Ingiero y asimilo Corben. ¡Eso es una p****!¡Y tías en pelotas!

12:03 Ingiero y asimilo Warren Ellis. Me entra una mala leche que lo flipas.

12:05 Ingiero y asimilo todo Loeb. Pasa bien, pero al final es como si no hubiese comido nada.

12:06 Ingiero

12:07 y

12:08 asimilo

12:09 Bendis.

12:10 Me repite bastante. Me. Repite. Bastante. ¿Bastante? Sí, bastante.

12:12 Ingiero y asimilo todo John Byrne. Al principio, bien. Hacia el final, rancio.

12:15 Ingiero y asimilo todo Vértigo. Mi vida no tiene sentido. Todo es deprimente. Cuando voy a proceder a abandonar esta triste existencia por el simple, pero aún desconocido en la tierra, método de inoscilación molecular, el «librero especializado» aparece de nuevo, con el ceño de nuevo fruncido. «Eh, macho, que eso es de Norma y se paga aparte». reviso de nuevo mis bolsillos, le entrego la panceta (gramos, trescientos) y le doy un capón para que no moleste.

12:17 Ingiero y asimilo todo Neal Adams. Estupendo. Y eso de los continentes parece interesante.

12:20 Ingiero y asimilo todo Liefeld. Je. Jeje. Compruebo, por precaución, si me han salido tetas. Parece que no, a Dios gracias.

12:22 Ingiero y asimilo a Steranko, Alan Davis, Aparo, Pérez, Buscema (John), Moldoff, Boring, Kubert (Joe)… Uau.

12:38 Ingiero y asimilo a Kirby, Infantino, Colan, Kane, Romita sr., Swan, Eisner… me hinco de rodillas.

12:50 Increíble. Me siento… nuevo y diferente. NO es un engaño. NO es una historia imaginaria. Porque yo lo pedí… siento… siento EL PODER del conocimiento puro recorriendo cada fibra de mi ser. Mi Universo jamás volverá a ser el mismo. Creo que he tenido lo que localmente se conoce como Origen Secreto. Por fin veo claramente mi destino. Sí, padre, seré… un blogger.

Todavía sin noticias de Gurb.

Enarbolando, enhiesta, la bandera

Hola, tú. ¿Fumas? Pues si eres uno de esos fumadores de paquete diario, te pulirás al año unos 820 euros. ¿Lees el periódico? Porque eso son unos 400 euros al año. ¿Vas al cine? ¿Semanalmente quizás? 312 eurazos. Y si además sales por ahí a cenar con la misma frecuencia, 1040 euros. 2080 si te pegas el paginazo de pagar lo de tu pareja (caso de que la tengas). ¿Un par de devedeses al mes? ¡480 eurazos al año! ¿Abonado a Vía Digital? 270 euros al año, más extras.

Visto lo visto, ¿a que nueve miserables euros…

X-Force: Revelación

Contiene X-Force nos 1-6.

Guión de Fabian Nicieza

Dibujo de Rob Liefeld

144 páginas / 9,00 €

…tampoco son gran cosa?

X-Force. Porque una legión de adláteres no pueden estar equivocados. BÖR AVIV!!!!