El futuro ya no es lo que era

Estamos ya lo suficientemente adentrados en el Siglo XXI como para haber perdido casi toda la ilusión de ciencia ficción que el traspasar el año 2000 parecía que nos iba a proporcionar. El paso a los dosmiles era el guarismo clave en el que para la narrativa dibujada popular todos iriamos en nuestras mininaves espaciales por las espacioautopistas a nuestras ciberocupaciones. Y ahora visto a pie de calle, ni siquiera en mitad de una pandemia podemos ver el encanto futurista que unas buenas caretas antigás o trajes termosellados de protección biológicas nos proporcionarían. Mascarillas desechables del chino de abajo y gracias. Si al menos el chino tuviera luces a lo Blade Runner, pero tampoco…

En la práctica, todos aquellos ciberimplantes se han reconvertido en una terminal de llamadas ilimitadas y datos acumulables con tarifa mensual, el cuero negro crepuscular del cyberpunk deviene pantaloncitos por donde asoman las nalgas (aunque no es hipersexualización sino empoderamiento), y en vez de punk progresivo tenemos reguetón. Sonidos indescifrables igualmente.

No se trata de indagar sobre dónde o cuándo se torció la cosa, esto es simplemente un reflejo más de la poca capacidad de previsión que tenemos. Hartos estamos en base macroeconómica (economía, la ciencia capaz de predecir el pasado) de que se tomen medida a principios de año en base de las previsiones de crecimiento estimadas, previsiones que cada pocos meses se reajustan, con un ajuste casi final de última hora que es el que cuenta para poder decir que acertaron. Si doce meses les dan para equivocarse de tanto en la primera previsión, qué no fallaremos cuando vamos a decenios de años vista.

Teniendo esto en cuenta, no debería extrañarnos tanto que cuando en los años ochenta se aventuraron a describir la raza humana del entonces lejano año 2028, se pasaran de optimistas con el potencial de crecimiento en altura de las nuevas generaciones.

Uy, si cumplió años el domingo, felicidades

Ahora bien, hay que decir entonces que si estas eran las fichas de los personajes con los que trabajaba, José Luis García López en Atari Force, tenía tendencia a dibujarlos más bien rechonchos.

Eso en primera previsión, claro, que los consiguientes reajustes se acercaron más a la realidad presente de doritos y sillas gamer.

La correction de Dart salió en el correo de otro número, pero la omito por caballerosidad. Un Índice de Masa Corporal de 32 (obesidad) para Tempest, y un sobrepeso (29.09) para su padre debería ser suficiente. Y la tendencia de García López era por tanto de dibujarlos demasiado estilizados. Se entiende que la editorial le encargase tanto diseño corporativo de sus personajes.

Capaces serían de echarle la culpa al sistema métrico decimal, estos yanquis. Seguro que por eso las fichas en DC a partir de entonces fueron con libras y pulgadas.

Principios 3.0

Este mes, concretamente el próximo domingo, se cumplen tres años desde la aparición de la primera publicación bajo el sello Black Label en DC.

Fruto en gran parte de la necesaria renovación de cara al mercado para material adulto de sellos que habían quedado anticuados como Vertigo, esta propuesta se promocionó bajo una serie de principios que pintaban bastante bien, como la libertad creativa que se daba a autores de primer nivel para ofrecer su visión de personajes y situaciones del Universo DC que no necesariamente tenían que estar atadas por la continuidad imperante en DC ese día.

Es decir, lo mejor de Elseworlds y de Vertigo con autores molones. Es decir, tebeos caros. En el caso de nuestro país tebeos más caros y en tapa dura, salvo si te escribe Tom King. Entonces sales en grapa.

Material y autores seleccionados. No todo vale. Salvo si haces cosas de Batman, claro, pues Batman siempre mola, Batman siempre es adulto y sofisticado. Y quien dice Batman dice Joker y Harley Quinn, por supuesto.

Esos fueron los principios de Black Label. Visión, autores y libertad creativa.

Aunque la misma palabra «principio» ya te indica que eso es lo que se pretende al menos de inicio, pues una vez que el CM quiso hacer algo de autobombo…

…le recordaron que algunos límites sí que había:

Y es que lo de «material adulto» no tiene el mismo significado que en Europa.

Es decir, que el sello Black Label no se siente atado por ninguna norma ya desde su primer título, ni siquiera por las suyas propias. El sello Black Label es dinámico, por lo cual no puede ni debe quedarse estancado en unos principios. El sello Black Label evoluciona, y esa misma evolución es lo que garantiza su pervivencia. Es decir, que los números cuadren.

Felices tres.

What if…Dargaud Cinematic Universe?

Pocas cosas hay más clásicas en un inicio de curso que elaborar una redacción enumerando las actividades del terminado asueto estival. Habiendo sido este otro verano raro, no he tirado de lecturas exóticas, sino de cercanas, clásicas, lecturas de proximidad: básicamente, he releido Asterix y me puesto al día con XIII.

La lectura seguida de las hazañas del irreductible galo me ha servido para comprobar cómo el espíritu serie cambia con la salida de Goscinny, y cómo desaparece con el equipo nuevo. Y para confirmar mi sensación de que si solamente pudiera estar releyendo en bucle una sola historieta por lo que me resta, muy posiblemente sería Asterix Legionario.

Lo de XIII era una deuda pendiente, pues desde su tomo 14 no me tomaba el trabajo previo de relectura de las tramas anteriores y me lanzaba a la lectura de las nuevas entregas con el único apoyo de mi flaqueante memoria. Con lo que al llegar al equipo nuevo no me quedaba claro si lo que me contaban no me llegaba por cosa de ellos o por cosa mía.

Y es que por circunstancias de la vida llegué a XIII a finales del siglo pasado, con la lectura de los doce primeros tomos en formato de cuatro integrales, en su idioma original, en una sola semana. Mucha información de golpe, con todos sus enredos de identidad, tramas y recontratramas apiladas unas sobre otras. Por la misma época descubrí también Largo Winch, del mismo creador y guionista, Jean Van Hamme, al que puse por tanto en un pedestal, merecido por otra parte habida cuenta de los millones de ejemplares que ha vendido de todo donde mete la pluma. Creador de Thorgal también, poca broma.

El caso es que tras el empacho y saltarme la entrega 13 (al ojearlo me olí la tostada, era un Official Handbook of the XIII Universe vestido con tapa dura) ya seguí con la edición castellana, bastándome las páginas iniciales de recapitulación de cada álbum para no sentirme demasiado perdido. Al menos hasta que Van Hamme y Vance terminaron su ciclo en el 19 y cedieron los trastos a los siguientes (me pasa como con Asterix o con Thorgal, que no me salen nunca los nombres de los nuevos). Ahora me intentaban contar algo nuevo, que complicaba la historia del personaje todavía encaramado al entramado anterior de identidades, y nuevamente estaba esa sensación de que aunque no sabes bien qué falta, pues todo parece estar ahí, hay algo que no está como antes. De manera que los fui leyendo hasta la altura de su entrega 23, El mensaje del martir, allá por 2015. En un viaje vacacional posterior por las galias me agencié en una papelería una serie de guía de la serie, con bocetos, entrevistas y extras así, aparcándolo para esa futura relectura completa con atención, la que ha tenido lugar este verano.

Y lo que ha desencadenado la relectura fue otro viaje reciente, el primer desplazamiento laboral en pandemia, en el que retomé la costumbre de compras de aeropuerto.

El de abajo es el primero de una serie de tres álbumes contando la historia de la fortuna familiar de Largo Winch, escrito por Van Hamme. Lo dicho, un pedestal.

Total que este era el 27, y yo recordaba tener en la pila de pendientes el 24, pero es bastante frecuente que se me despisten algunos con la periodicidad tan espaciada, de forma que antes de emprender la relectura tiré de buscadores para saber qué había, qué tengo y qué me falta.

Lo primero que me dice Google es que para tener completa la etapa Van Hamme-Vance me faltaría la historia corta ilustrada titulada Traquenards & Sentiments, realizada en 2003 en una tirada limitada y que se situa entre los tomos 16 y 17. Vistazo a los sitios de vicio de segunda mano a ver, y compruebo que mi espíritu completista tendrá que aguantarse. Por cierto, que también he terminado picando con aquel tomo 13 que repudié en su día. Horror vacui aplicado a las estanterías.

Pero lo realmente curioso llega cuando me pongo al día con la edición castellana de Norma. Por el 25 van, ya hace tiempo que noto que les da pereza seguir adelante con estos álbumes finitos habiendo tanta novela gráfica gordota por publicar, pero no me esperaba un retraso tan clamoroso con algo que se supone que debe vender. Han sacado el 25 este mismo Junio 2021, cuando el original es de 2019. Encontrar un 26 para completar la serie y tener lectura del tirón no es problema en estos tiempos, otra tuerca para el próximo cohete de Bezos.

No me invento la popularidad de XIII, que para demostrarlo hay datos cuantitativos de esos que os gusta a la chavalada, como son videojuegos y los audiovisuales.

Pero es que la consulta del estado de la serie en la web de Norma me ha hecho darme cuenta de la de cosas que me he perdido desde que dejé la serie en standby.

Lectores completistas al bourne de un ataque de nervios, que cada cual saque sus conclusiones. Hay que vender.

La lectura bien, por cierto. De los spinoffs de XIII Mystery con otros autores pasé, aunque en la guía francesa me enteré de que su decimotercer tomo es el último y está escrito por Van Hamme.

Entretanto en casa Norma la última entrega fue en 2020 con una entrega doble (el miedo a los tomos finitos) con Calvin Wax y Jonathan Fly. 10-11. Paciencia. A ver si para la próxima película sacan más material.

Ah, y hablando de esa guía, resulta que la última parte de la misma contiene la historia aquella inencontrable de Traquenards & Sentiments, esa con la que casi me dejo el presupuesto. Y es que buscar tebeos está bien, pero también es muy bonito cuando son los tebeos los que le encuentran a uno.

Y así ha sido mi verano.

Premios tengas y los ganes

La sustitución de las actividades presenciales por otras online está cambiando nuestras costumbres. Las videorreuniones, por ejemplo. Que al principio era divertido ver en un zapping que cuando aquel se levantaba iba en pantalones de pijama, hasta que aquello que parecía excepcional se fue haciendo costumbre. Ahora ya sabemos que todos los demás en la reunión tampoco van arreglados más allá de lo visible, incluyéndonos a nosotros mismos. Y seguramente el que más cara de atención pone está con algún videojuego en otra ventana. Lo sabemos. Y además nos da igual. El distanciamiento forzado tiene eso, que nos da lo mismo ser un poco más pasotas, más perros, más nosotros mismos. La barrera del monitor hace de filtro en que lo público y lo privado se confunde, se mezcla, se diluye.

Algo parecido encuentro que está pasando con las entregas de premios. Porque vamos a ver ¿alguien cree que el Gran Premio del Salón de este año hubiera sido el mismo en un acto presencial con público y objetos arrojadizos? pues cuando a un jurado le pones una barrera, pueden pasar esas cosas, que se atrevan con algo que de habitual esconden. Y algo así siento que puede haber pasado en los Premios Eisner el pasado fin de semana. Y poca broma, que recordemos que cuando le toca algún compatriota la prensa local los define como los OscarTM de los cómics.

Me voy al Palmarés de 2019, antes de lo de ahora ¿qué me encuentro? una historia corta de Tom King, Jason Fabok y la Cosa del Pantano; una de Spiderman con Chip Zdarsky; Giant Days; Mister Miracle; Gideon Falls; Frankenstein de Junji Ito; la edición en tapa dura de La Visión; las tiras de prensa de Star Wars; a Tom King, a Mitch Gerard, a Dustin Nguyen. Se diría que se prima una cierta calidad, siempre dentro de una tendencia mainstream. No podemos dejar de lado que la Comicon de San Diego donde se hace la ceremonia de entrega es además un gigantesco supermercado. Y los clientes tienen siempre la razón, sobre todo los presenciales. Hay también sitio en la larga lista de premiados para un cierto componente social, como puede haber sido el otorgado al mejor Libro relacionado con los cómics, Drawn to Purpose: American Women Illustrators and Cartoonists, de Martha H. Kennedy. Pero no deja de ser un caso puntual y residual.

Ahora, dales una pandemia, eventos online y tiempo para cogerle el gusto. Votando y discutiendo nominaciones por videollamada, arrascándose las partes. Vamos a los Premios 2021.

Queda sitio para lo mainstream como Usagi Yojimbo o el Jimmy Olsen de Fraction. Pero lo destacable es que la presencia de lo social se multiplica y gana premios de mayor enjundia. Encontramos hasta tres publicaciones sobre temática racial: The Content of Our Caricature: African American Comic Art and Political Belonging (New York University Press), Invisible Men: The Trailblazing Black Artists of Comic Books, y Superman Smashes the Klan, por Gene Luen Yang y Gurihiru. Y tres más dedicadas a mujeres, con Women Write About Comics, The Flapper Queens: Women Cartoonists of the Jazz Age, y mi favorita con dos premios (mejor antología y mejor historia corta), Menopause: A Comic Treatment (Graphic Medicine/Pennsylvania State University Press).

Que considero que la historieta es un medio tan adecuado como cualquier otro para abordar una condición como la menopausia, que terminará sucediendo a la mitad de la población mundial. Pero aún así me resulta chocante que todo un jurado haya convenido en glosar las bondades de una publicación tan especializada y a priori poco llamativa para el mercado del entretenimiento, sobre todo tratándose de una editorial universitaria, no necesariamente especializada en historieta.

Aunque lo cierto es que la editorial está bastante comprometida con lo que ha venido a definir como «medicina gráfica» que considera que puede ayudar tanto a la comunidad médica como a sus pacientes a comprender las causas de determinadas patologías y condiciones.

Y que además de tratar temas que en manos de otros les lloverían los ofendiditos…

…también han sabido sumarse a las tendencias más recientes.

También es cierto que de otra manera se me hubieran escapado la sutileza y metáforas de Mimi Pond para “When the Menopausal Carnival Comes to Town”, obra ganadora a mejor historia corta.

Lo dicho. Mis dieses a una iniciativa que premia y recomienda material que de otra manera escaparía a la vista del gran público. Pero no perdamos de vista la tendencia, que como llegue otra variante virulenta y esto se alargue algunos premios más, las consecuencias pueden ser imprevisibles.

Uf, que tarde se ha hecho. Ahora tendría que vestirme para bajar y comprar algo de cena, pero total es aquí abajo, puedo ir tal cual, tampoco dirán nada. Total, no creo que sea el único, y el pato Donald también viste así…

Los problemas cambian, las soluciones permanecen

Viviendo ahora una explosión de formatos de material americano se nos hace difícil digerir la rigidez editorial que tenían los tebeos de forum en sus tiempos. Todos debían tener el mismo número de páginas independientemente de su contenido, lo cual vino bien en los primeros tiempos para alcanzar de manera rápida la distancia respecto a la actualidad americana, ya que estamos hablando de 36 páginas incluyendo cubiertas, siendo todas ellas hábiles. Una vez se había alcanzado el colchón de seguridad, estimado por aquel entonces en 11 meses ya que los fotolitos viajaban en barco, diligencia y pony, las páginas sobrantes se llenaban mayoritariamente con complementos, despieces de episodios con alguna o ninguna relación con la serie principal. Dependiendo de si el ejemplar traía algún poster o no, el número de páginas del complemento oscilaba entre las ocho y las doce, de forma que cada capítulo del complemento se repartía entre dos o tres cuadernos. Así nos llegó por primera vez el Born Again de Daredevil como complemento de Spiderman o el Doctor Extraño de Stern y Rogers junto con los Nuevos Mutantes, por poner un par de ejemplos. De, este último ya había salido algo en Pocket de Ases de Bruguera, pero esta fue la primera vez que salió sin viñetas retocadas o ampliadas. Esa es otra historia.

Teniamos pues cuadernos con un episodio de la serie principal más relleno. Pero la inflexibilidad editorial no permitía aunmentar el número de páginas cuando el episodio original era de mayor extensión, como podía ser el caso de los números centenarios redondos o annuales que por lo que fuera no se incluían en los especiales estacionales (Primavera, Verano, Otoño, Navidad) de las colecciones más populares (¡64 páginazas!¡imposible acabárselo de una sentada!). En aquellas ocasiones en forum tenían dos opciones, una de ellas era recurrir a los chavales próximos a la redacción y que para ganar visibilidad te apañaban algo. Chicos como aquel tal Carlos Pacheco.

Un mal menor, pero para suplir esas cubiertas faltantes hacía falta planificación y tiempo, cosa de la que a veces no se disponía. Por eso otra manera de desdoblar episodios extensos era escoger una viñeta de la historia, ampliarla y voilá, portada nueva.

Otro caso especial se daba las pocas veces en que un episodio de una serie debía repetirse en otra, como sucedió algunas veces con los cruces de la Secret Wars II. El mismo material en el mismo formato ¿cómo iban a usar la misma tapa? la gente podía percatarse de que era otra vez lo mismo y dejarlo de comprar. Mejor jugar a la confusión con portadistas invitados o viñetas escogidas.

Puede sonaros extraño a la gente de espíritu completista, pero se daban casos de gente que incluso así dejaba de comprar el episodio repetido. Mis (dos) colecciones mutantes siguen teniendo esas faltas, pues era material que ya tenía en otra serie. Y ya no se trata tan sólo de las colecciones incompletas, sino de los complementos faltos de alguna parte para su lectura completa. Así eran las cosas entonces.

Menos mal que hemos avanzado ¿verdad?

Además, tal como estamos en la Segunda Ola de Portadas Variantes, que un tebeo se quede sin portada y haya que rellenar con lo que sea se antojo casi imposible ¿verdad?

Casi.

En la DC del Siglo XXI hay una regla no escrita (¿acaso no son todas no escritas en DC?) que dicta que es buena para hacer caja una serie conjunta con componentes de la triada de personajes más populares, que son Superman, Batman y Wonder Woman. Así hemos tenido un par de serie tituladas directamente Trinidad, o Superman/Batman, Batman/Superman, Superman & Wonder Woman… de lo que parece que no puede haber es de Batman & Wonder Woman, pues lo poco que contó alguna vez King ya era suficiente para que Clark le vuele la cabeza a Bruce como se entere ¿Contenido y calidad de estas series? difícil saberlo a priori, edita ECC, y con ellos la falta de artículos y textos explicativos en sus tebeos brillan por su ausencia. Tienen también una revista mensual de 50 céntimos para ello, pero tampoco con ella es posible estar al día de todo. Yo estoy siguiendo esa revista por los complementos y por una condición que me puso mi entidad bancaria, que me impuso hacer mínimo una compra mensual de cualquier importe usando la tarjeta de crédito. Tremenda huella de carbono que estoy dejando cada vez que hago clic, ese cohete de Jeff Bezos también lo siento un poco mío.

Pero oye, un tebeo en que salen Superman y Batman debe estar bien, poco hay que añadir, de manera que se da por supuesto que debe tratarse de colecciones con buena salida. Aún así se terminan, pero es el sino de todas las series actuales, raro es la que lleva a números tan elevados como el 25 sin hacer trampas o sumas. Pero esto es un poco como la paradoja del árbol caido en el bosque solitario, si no hay nadie para escuchar la caida no podemos aformar que haya hecho ruido. Así pues, si no se informa de que una serie ha cerrado y seguimos sacando el título ¿realmente se ha acabado?

No se trata de una pregunta metafísica, sino de una presentación para el cuaderno número 17 de la edición de ECC de Batman/Superman.

La serie original americana concluyó en la grapa anterior, la 16 de ECC, con la publicación del número 15 de Batman/Superman. La discrepancia de numeraciones viene por la inclusión de un (del) Annual en una entrega anterior. La editorial ha decidido, ya que no ha informado de la conclusión del título, seguir dándole una oportunidad, incluyendo en esta ocasión material procedente de títulos Digital First de DC, como son Superman: Man of Tomorrow y World’s Finest: Batwoman & Supergirl. Alguien podría pensar «¿y eso por qué?». La respuesta es sencilla: «¿por qué no?».

Viendo el elenco de autores, es posible que esta sea la gran oportunidad para que alguno de ellos vea su obra en nuestro idioma.

No hay anunciado ningún número 18 para la serie, así que sin consideramos la falta de noticias como una noticia podemos dar la serie por terminada con esta entrega. Pero ya digo, es difícil enterarse de estas cosas con ellos. Por cierto, el próximo mes ya no está Bendis en Superman, por si quereís reengancharos o dejarla.

Pero si bien la estrategia de apurar ventas con material residual aprovechando una serie clausurada es admirable desde un punto de vista estrictamente empresarial, lo que verdaderamente me ha embelesado es la portada que han escogido para engalanar la entrega.

Pues no en vano se trata de una ampliación de una viñeta del interior.

¡con ladillismo pulguero incluido! ¡eso es tener ojo!

Aunque no seamos malpensados y no hablemos de regresión, pues si desde la editorial dijeran algo alguna vez, podrían decir…

…que se han basado en la portada que traía el material original, fuera el que fuese.

Con la Jota, apellido del dibujante y guionista que mató a Superman

Con la llegada del buen tiempo y el asueto vacacional, se reduce el consumo de televisión lineal, es un hecho. Y suele haber aunque no sea de manera intencionada algún acontecimiento que sea el que marque la frontera entre estar abonado a la programación televisiva y el dejarlo estar hasta la vuelta en Septiembre. Final de temporada de alguna telenovela, la final de algún acontecimiento deportivo, o como ha sido mi caso este año, el bote de Pasapalabra.

No es que fuera seguidor berserker del formato, pero aquellas semanas metido en casa el programa tuvo un buen timing, era terminar de aplaudir en los balcones y empezar la emisión, se convirtio en una costumbre que acompañaba durante la elaboración de la cena. Y las pugnas de Pablo con contrincantes como Nacho, Luis, Marta o Javier por llevarse el mayor número de palabras del rosco tenían su emoción, aunque la consecución del premio gordo fuera una gesta bastante improbable.

Una de las consecuencias de que la historieta se haya introducido en nuestra realidad cotidiana es que en estos programas de cultura general ya no es extraño encontrarse preguntas y pruebas relacionados con el Noveno Arte. Yo era en su momento más seguidor de Boom! cuando los Lobos arrasaban día sí, día también (mismo canal y franja horaria que el actual Pasapalabra, igual lo del confinamiento fue más bien un reenganche). En ese grupo estaba Manu, que era el que podía considerarse más conocedor del mundillo de las viñetas, si bien su ratio de aciertos en el tema era más o menos del 60%, y en el polo opuesto Erundino, ser de luz materialista anclado en la realidad palpable, que renegaba y echaba pestes de esos divertimentos infantiloides. El que parecía que controlaba un poco es el presentador, Juanra Bonet, pero como le chivan las respuestas por el pinganillo vaya usted a saber cuanto hay de cierto. Tras Los Lobos estuvieron una buena temporada Los Dispersos, cuyo Grandote (en casa nos cuesta retener los nombres y les buscamos motes que a veces se les quedan para siempre, los Dispersos eran el grandote, la chica, el joven y el andaluz) admitió en algún programa tener algunos originales, y que tenía mucha ilusión por ver algún día como eran los collages que hacía Dave McKean para las portadas de Sandman. Debe tener más conexiones Grandote con la cultura popular, pues creo que es el miembro del grupo que ha sido invitado en alguna de las tertulias de Campamento Krypton.

Ahora me acuerdo, se llama Óscar

Volviendo a Pasapalabra, su presentador demuestra cierta maña cuando hace dibujos rápidos relacionados con la solución de la prueba musical, y un vistazo a sus redes demuestra que sí, que el dibujo es una de sus pasiones.

Pero si algo me ha dejado mal sabor de boca en este season finale televisivo ha sido que el bote de Pablo han comportado también la salida del programa de su entonces contrincante, Javier Dávila (alias Montorito).

Y es que si Pablo representaba ese yerno perfecto que toda madre querría para su hija o hijo, la pátina de salmantina seriedad de Javier se desmoronaba en cuanto abría la boca. Es un cachondo mental, un animal televisivo capaz de cantar, bailar, hacer chistes, juegos de palabras, ironías, y acertarte casi todo lo que le pusieran por delante. Se notaba en el ambiente de plató que el admirado era Pablo, pero con quien se lo pasaban verdaderamente bien público, invitados y presentador era con Javier, un buen tipo.

Un buen tipo que en dos ocasiones se quedó a una sola palabra de acertar el rosco completo y llevase el millonario Bote. Y la segunda vez la palabra definitiva fue una relacionada con el cómic.

Se llevaba algo más de un millón y medio de euros si acertaba el nombre del acompañante de Booster Gold.

Comenzando por la letra Ese. Un robot.

Y por eso te odio un poco, Dan Jurgens.

Se acabó pues la tele hasta Otoño. No, lo de First Dates durante la cena no cuenta, es acompañamiento.

La Casa de los Cumpleaños

La actualidad Marvelita viene marcada por la conclusión de Heroes Reborn, y se atisba ya el próximo evento con Onslaught ¿os suena todo esto? tras muchos experimentos, parecen haber terminado dándose cuenta de que la clave está en ofrecer una y otra vez a los lectores lo que ha quedado demostrado en su día que funcionaba. La población lectora no va a renovarse, ese público te lo has de ganar con los audiovisuales y el streaming, que pueden dar más ingresos que los tebeos, y los lectores de siempre no quieren tampoco que los saques de los lugares acostumbrados. Llámalo evento, llámalo especial, pero cada mes tiene que haber alguna rememoración de aquellos buenos viejos tiempos. Por la parte mutante, el festival es continuo con la serie X-Men Legends que tiene a los Nicieza, Simonson, Hama… noventerismo puro para contrarrestar las cosas estas de títulos con diseño y letras minúsculas que ya pasará, como todo. Y no se deben desaprovechar las ocasiones para celebrar los aniversarios. Y si comenzábamos el año con un especial celebrando el 30 aniversario de Masacre, cuya primera aparición tuvo lugar en el inmortal número 98 de Los Nuevos Mutantes, de lógica era que lo siguiente a celebrar fuera el evento que tuvo lugar pocos meses después, el paso de los Nuevos Mutantes a X-Force.

Y también de lógica es quién debe ser el autor encargado de conmemorar la efeméride, así que sin más preámbulos:

X-FORCE: KILLSHOT #1
Written by ROB LIEFELD
Art by ROB LIEFELD
On Sale November

Y todos contentos.

El título ha tenido múltiples alieneaciones, pero todo tenemos claro a quiénes queremos cuando abrimos un X-Force. Lo sabemos y ROB! lo sabe. Así que en este nuevo regreso a la escudería, recogerá diferentes componentes de toda su historia (¿tiempo?¿espacio?¿continuidad?¿es necesario todo eso cuando lo que queremos es molonidad?) para formar diferentes equipos en una nueva confrontación con Dyscordia

Y sí, ROB! sabe también que nos quedamos con ganas de más Commander-X.

Se nos hará largo el verano esperando esto. Una vez más, pero siempre con entusiasmo…

AVIV BÖR!

Si no se llamaran tebeos, se llamarían…

Pulgarcitos.

Sigamos divulgando, que el día menos pensado lo recompensan. Y es que el próximo mes se cumplen 100 años de la publicación del primer número de Pulgarcito. El colectivo asocia el título a Bruguera, aunque en aquellos tiempos iniciales la editorial se llamaba El Gato Negro. Como lo de que Marvel se llamaba antes Timely y eso. Y cuando más ha arraigado en la población ha sido en la época que inició en 1946, ya bajo el paraguas Bruguera, sus Cuatro Fantásticos que iniciaron toda una suerte de publicaciones y personajes que marcaron las mentes de varias generaciones de lectores.

De sus páginas han salido personajes como Zipi y Zape, Carpanta, Don Pío, Gordito Relleno, Anacleto, o su gran blockbuster, Mortadelo y Filemon. Fue también cuna de expresiones que todavía usamos de vez en cuando (percebe, merluzo) demostrando que tenemos una cierta edad. Aunque con este material pasa un poco como con las cucarachas, que sobreviven a todo. Bruguera cesó su actividad a finales de los año ochenta, pero aún así, podemos aseverar que si registrásemos por los rincones de los hogares españoles actuales, en la mayoría de ellos encontraríamos algún tebeo de Bruguera y un álbum de Asterix.

Siguiendo el simil marveliano, y aquí viene lo que, como todo, enlaza esta entrada con ROB!, un puñado de los mejores autores de Bruguera consideró que la autoedición era un camino mejor para conseguir sus objetivos artísticos y vitales, que en aquella época eran cosas como comer caliente con frecuencia.

La aventura de Tio Vivo bajo el paraguas de Dibujantes Españoles Reunidos, duró tres años hasta que los autores regresaron a Bruguera, pero a buen seguro fue un ejemplo de lo que podía hacer la cooperación entre autores hot, e influiría en el germen de Image, con nuestro ROB! al frente, años despues.

Tras el retcon, el del centro abajo es Robert Kirkman

Así pues, celebrar a Pulgarcito, es como celebrar a Image (30 años en 2022), y por tanto a ROB! Por cierto, que si este verano optais por el turismo nacional, sabed que en Sant Cugat del Vallés hay una exposición dedicada a tal centenario. Sin Pulgarcitos, son cultura.

AVIV ÖTICRAGLUP!

Cuando el dibujo mola, lo otro da igual

Pues resulta que ROB! ha escrito sobre Antonio Martín diciendo que…no, por un día que descanse el tema. Hablemos de ROB!, que siempre es noticia.

Son pocas las veces que ROB! ha permitido que otra persona haga los guiones de las historias que ilustra. Más por generosidad que por otra cosa, sí que deja sin embargo que algún argumentista le complete los diálogos, pula el lenguaje y las cosas esas de ordenador. Y es que el arte de ROB! tiene tanta energía que prácticamente se escribe solo. Y más de una vez tiene más de una posible lectura. Al igual que aquellas ilustraciones picantes de una única viñeta con señora estupenda incluida que los artistas vendían a las revistas para que estas colocaran con esa imagen el chiste que ellas quisieran e incluso que lo reciclasen con otros chistes diferentes, ROB! ha hecho también la remasterización a nivel argumental de una obra suya. De Youngblood, nada menos. Instisfecho con los globos de diálogo que Hank Kanalz metió en el primer número de la serie, y que posiblemente le hicieron llevar el argumento de los números siguientes por derroteros diferentes a los que le hubieran molado, ROB! encargó a Joe Casey que partiendo del mismo material crease una historia completamente nueva, diferente, más molona. Así obró Casey, cambiando diálogos y orden de páginas y escenas para dar forma a algo nuevo que vió la luz en 2008 en forma de lujoso tomo en tapa dura, a día de hoy sólo encontrable a precios prohibitivos, así es el mercado.

Pues bien, tanta energía tienen las páginas de ROB! que algo parecido está a punto de suceder. Os informamos en su momento de que a causa de que sentía que le habían revelado un spoiler de la trama que estaba preparando, había abandonado el proyecto de una serie de especiales unitarios alrededor de los héroes de The Crusaders para Archie Comics. Pero lo cierto es que las páginas del primer episodio, con The Shield, ya estaban dibujadas, y la editorial pagó por ese trabajo. Así que como el sistema de compras previas en EEUU hace que los encargos lleguen a editoriales y distribuidoras antes incluso de que el tebeo esté terminado, la salida anunciada de ese episodio se seguía manteniendo para finales de Junio. Así que lo que ha decidido hacer Archie Comics es contratar a un juntaletras, un tal David Gallaher, para que partiendo de los dibujos de ROB! para el primer episodio de una serie de especiales, construya una historia completa en un único número.

Y es tal la versalitidad de su arte, que algo bueno saldrá de ahí. No descartamos incluso que la editorial vuelva a contactar con el artista para continuar esa primera historia si las ventas acompañan. Que no pierdan el contacto de Gallaher por si acaso.

Y es que ROB! es capaz de vender incluso cuando el scripter no sabe qué le pasaba al dibujante por la cabeza. Su arte es a prueba de casi todo. Hasta de diseñadores.