Desde 1999

El año 1999 fue uno estupendo para fundar cosas, dado que en un plazo breve de tiempo se podía decir que aquello tenía su origen “en el siglo pasado“, o mejor aún “en el milenio pasado“. Ya, muy pronto nos dimos cuenta de que en el 2000 también valía para eso, pero el cambio de cifras en el 99 era más llamativo. De manera que fue en 1999 cuando se fundó esta vuestra Asociación para la Defensa de Liefeld y Otros. Una época en la que Google era una incipiente opción más entre otros buscadores mucho mejores como Yahoo! o Altavista, cuando no había todavía Youtubes y las redes sociales iban por el correo electrónico de los ordenadores fijos. Cuando por la Red de redes sólo existían dos fotografías de Alan Moore, escaneadas de secciones de Zinco.

Prueba de la veteranía de esta Asociación es la sección de enlaces de la web. De la web, no del blog, de la parte alojada en Dreamers (hipervínculo haciendo clic con el puntero del mouse aquí). Gran parte de los mismos lleva a sitios ya inexistentes, muchos de ellos ubicados en GeoCities. Pura arqueología digital, sitios que ni siquiera archive.org recuerda. El resultado de todo esto es que aunque en 2004 comenzamos a indexar conocimiento en este blog de forma abierta y accesible a buscadores, gran parte del saber de aquellos primeros años sólo existe en algunas frágiles memorias (orgánicas, de gente) y si acaso pervive gracias a la tradición oral.

Recuerdo por ello para los más recientes que el Fundador, Putoamo y otros muchos títulos de todo esto es Javi Riva, que además de predicar la Loa a ROB! tenía otros fetiches, algunos de los cuales parecían ser incompatibles con la Molonidad del eterno enfant terrible del comic-book. Una de esas cosas raras que consiguió inculcar a los tebeonautas de entonces fue la admiración al Señor Jean, la serie de álbumes de Dupuy y Berberian.

¿Compatibilizar costumbrismo gafapasta con americano cool? ¿era acaso esto posible? pues posible pero extraño, se ve que hay gente para todo, hasta para esa pareja de creadores que por no definirse ni se sabía cual escribía ni cual dibujaba.

Y como para todo debe haber una razón, en alguno de los múltiples modos de comunicación que tenía la desorganización en sus inicios, uno que ahora no recuerdo, alguien a quién tampoco ubico trató de buscar Molonidad en el personaje francés, observando los títulos de los álbumes en su versión original.

Y sobre este escribió algo como “¡mirad, aquí dice que el Señor Jean es capaz de vivir sin aire! ¿Será acaso…UN MUTANTE?“. Por aquel entonces los mutantes molaban.

La realidad de la traducción era bien diferente, pero nunca había que dejar que esto estropease una buena publicación.

De la misma manera, también pudo sacarse Molonidad a la obra fuera de colección.

¡Genes en Seul, tíos! ¿qué aberraciones genéticas MUTANTES estarán haciendo estos coreanos locos?“.

Así pasábamos el día entonces. Cuando se agote el nicho de “Yo Fui a EGB” comenzad a rascar en GeoCities, una época en que hasta los trolls cuidaban la métrica y la ortografía.

Ha llovido desde entonces, algunos han madurado y otros hemos crecido, y ha habido tiempo de que hasta alguna generación amamantada con ese conocimiento no rastreable estudie, se forme y ocupe puestos de responsabilidad, tanto responsabilidad real como responsabilidad editorial. Al igual que con Roy Thomas comenzó una época en la que los tebeos de Marvel comenzaron a hacerse por gente que había crecido leyendo esos mismos títulos y personajes, habrá ahora gente por la calle que tenga impregnado en su acervo intelectual consignas adlianas, ese conocimiento en segundo plano que no se manifiesta hasta que llega el momento.

Concretamente hasta que años después te toca traducir el integral del Señor Jean para ECC.

Y esto, cerrando el ciclo, llega a nuestro conocimiento gracias a no otro que el Putoamo de todo esto, que además nos ofrece una peregrina explicación alternativa…

…como que a alguien le guste Maná.

Se titulan así pero no es lo que parece, cariño

La historia previa es bien conocida. En un mercado repleto de autores bombásticos y cinéticos, uno desaborido y estático tuvo un nicho para destacar por lo diferente. Es así como se explica que un calcador como Alex Ross pudiera medrar. Total, que los cazadores de tendencias de la revista Wizard le encargaron una serie de bocetos en los que elaborara un futuro distópico (¿acaso no lo son todos?) para Marvel, que aparecieron en uno de sus tebeos especiales y exclusivos.

Y como la cosa tuvo su gracia y la Marvel de 1999 estaba al borde de la bancarrota encargaron a posteriori y a la desesperada al estático hot-artist una maxiserie para desarrollar todo eso: Tierra-X.

Ross aceptó, dejando a cargo de sacar una historia a partir de los bocetos a su buen amigo y compañero Jim Krueger. Un tipo cuya biografía se puede condensar mayormente en: la trilogía de series-x con Alex Ross, Justice para DC con Alex Ross, Project: Superpowers para Dynamite con portadas y argumento de Alex Ross y la limitada Vengadores/Invasores con argumento y portadas de Alex Ross.

Algún malpensado podría ver una pauta, y quizá para desdecirla Krueger está últimamente trabajando sin su buen compañero, para poder demostrar que también puede hacer cosas solo. Está haciendo una sección de tres páginas para un conocido título de la conocida línea Young Animal de DC, Mother Panic. Ahí queda eso.

Lo de sacar una historia a partir de unos dibujos molones ya se había probado en otras ocasiones con gran éxito, que se lo pregunten a Fabian Nicieza, que sigue comiendo caliente por estar en el buen sitio cuando ROB! estaba terminado con los Nuevos Mutantes y tenía un mercenario parlanchín al que añadirle letras. Con ese precedente los augurios eran muy buenos.

Estaba también el detalle de que Ross accedió a seguir realizando las portadas, pero los interiores los realizaría otro artista, pero tranquilos que nadie iba a notar la diferencia: John Paul Leon.

Maldito corrector

Vale, Alex, sólo realizarás portadas, de acuerdo, pero la maxi tendrá además de los 12 números un número cero de apertura y uno final al que numeraremos X. Dos portadas más ¿conforme? pues sea.

El caso es que a la hora de hilvanar cómo habían llegado los personajes al futuro planteado por Ross, Krueger estuvo bastante sembrado y comenzó a relacionar hechos aparentemente inconexos que apuntaban en una misma dirección, haciendo ver el tapiz del universo Marvel de una forma nueva pero que seguía teniendo sentido. Lo que Krueger contaba sonaba factible, y de hecho gran parte de las situaciones plasmadas en la maxiserie han acabado viendose en tebeos Marvel de la continuidad.

Pero una cosa es tener buenas ideas y otra plasmarlas correctamente. Estoy seguro que la sinopsis de pocos folios envíada a los capitostes de Marvel para dar su aprobación sería muy prometedora. Estoy seguro también de que los datos reflejados en la sinopsis se encuentran desarrollados en el tebeo. Pero que desarrollar un tebeo es algo más que agolpar personajes hablando sin ritmo ni clima es algo que se sabe también. En Tierra-X los cambios de escenas, personajes y escenarios se amontonan sin descanso, sin dar un ritmo, sin ofrecer la explicaciones necesarias en el momento oportuno. Sin momentos especialmente memorables o cliffhangers que marquen la separación entre un capítulo y el siguiente. Es como esas películas en que es mejor la lectura de la sinopsis en la carátula que la experiencia de estar hora y pico viéndola. Y los extras de texto con los diálogos entre X-51 y el Vigilante para en teoría despejar los flecos que no quedaban claros en la historieta no lo hacían mucho más asimilable.

¿Fracasó entonces Tierra-X? al contrario, era algo…diferente a lo habitual, y el poso que dejó fue lo bastante bueno como para plantearse una continuación: Universo-X.

¿Que Ross sólo hace portadas? de acuerdo, pero entonces que además del 0 y del X que haya cinco especiales adicionales. Aceptado.

El scope se ensancha en esta segunda maxiserie. Una vez establecidos los personajes y combatida su primera amenaza la historia evoluciona con un Capitán Marvel infante nacido de la unión de Adam Warlock y Ella que ha adivinado que los viajes en el tiempo en el Universo Marvel son una estratagema de Mefisto para crear Universos alternativos en los que pueda esconderse cuando la entropía condene el universo principal dentro de miles de millones de años. Eso está mal y para evitarlo hay que recolectar artilugios mágicos de poder con los que poder enfrentarse y derrotar a la Muerte. A grandes rasgos era algo así. Seguro que la servilleta de Krueger tenía más cosa y molaba más. Y el reino de la Muerte ya salía en la primera maxiserie como un lugar en que los personajes llevaban uniformes con los colores cambiados y creían seguir viviendo y que los que habían muerto y no estaban eran los que seguían vivos. Catorce miniseries y cinco especiales con esto.

Fue precisamente en uno de esos especiales, Universe X: Spidey, donde apareció la viñeta de la discordia que terminó con el contrato de Al Milgrom con la editorial. Al poco del despido del Editor en Jefe Bob Harras, Milgrom aprovechó una librería de fondo que debía entintar para dedicar un texto de despedida que fue mainterpretado. Se ve que en inglés “SOB” no es solamente la onomatopeya de lamento compungido.

Es lo que tienen las siglas. Por algo parecido le hicieron a ROB! acortar el nombre del Frente Internacional de Liberación Mutante.

Dos maxiseries, cinco especiales y 28 episodios, coronados cada uno de ellos con páginas de diálogos grandilocuentes entre personajes clarividentes varios. El sentido de la vida en la Tierra explicado. La razón de la existencia superada. La Muerte desterrada como concepto ¿queda algo después de esto? por supuesto: otra maxiserie. Paraiso-X.

De acuerdo, Alex, pero conste que los especiales no podrán ser de extensión tan larga como los hacías, si acaso los conviertes en miniseries y nos haces más portadas ¿el argumento dices? sí, dejalo ahí, en el borde de la mesa, que lo leeremos cuando podamos. Cierra la puerta al salir.

¿De qué iba Paraiso-X? es una buena pregunta.

Digamos que cogen la situación en la que terminó la miniserie anterior y apechugan con las consecuencias, en esa política de tierra quemada que toda historia alternativa tiene. Poco importa dónde llegues porque será final de trayecto. Disfruta pues del camino, en este caso las portadas.

Eliminar la Muerte puede parecer bueno a corto plazo, pero a las pocas páginas los heridos, impedidos y terminales varios comienzan a quejarse del descanso que no les llega. Así que toca buscarle un reemplazo, y ver qué están haciendo los antes ubicados en el reino de la Muerte, y la Zona Negativa pinta algo en todo esto, y es posible que todo esto fuera una trama algo tortuosa del renacido Capitán Marvel para resucitar a la raza Kree y no sentirse tan solo. Un amasijo de conceptos, ideas y revelaciones presentados uno detrás de otro sin ritmo ni clima ¿que Lobezno lleva patillas?¿que el cavernícola que montaba al Dinoasurio Diabólico llevaba patillas? pues está claro que Lobezno procede de una raza de patilludos primigenios fruto de experimentos de los Celestiales.

Y si me compras la justificación te saco una splash con un poblado de Lobeznos en la actualidad ¿hace? pues todo así.

Tanto es así que a medida que van quedado pocas páginas y todo debe terminar alguna forma, se suceden de manera acelerada las explicaciones trascendentes con fondos alegóricos, las parrafadas profundas de textos inconexos. Y cuando estamos casi al final, un envejecido Reed Richards, la mente más analítica del Multiverso Marvel, el hombre que ha sobrevivido a dos sagas de Jonathan Hickman y sabría explicarlas sin esdrújulas, el inventor de las moléculas inestables y de conceptos más grandes que la existencia, hace en una memorable viñeta el mejor análisis posible de la trilogía de maxiseries con tan sólo tres palabras:

Cuando llevas entre pecho y espalda más de 1800 páginas de historia y este hombre te suelta esto os juro que emociona. Vale la pena vivir la experiencia para llegar al momento. Porque las historias se recuerdan por sus momentos cumbre, y posiblemente este será el más recordado de la obra conjunta Tierra-X, Universo-X, Paraiso-X. Podrían haber seguido con más, pero Marvel les dijo que muchas gracias pero que ya era suficiente.

En nuestro país, Panini ha recuperado la historia en tres tomos, uno por maxiserie en el formato de Extra Superhéroes. Pocas veces la palabra “ladrillo” ha hecho tanta justicia como en estos tres tomazos. En mi ranking de distopías forzadas han adelantado a los tres libros Claremontianos que formarón X-Men: El Fin. Que ya es decir.

Y como pasatiempo final, dejo la despedida con agradecimientos a casi todos los amigos y colaboradores de maxiseries, miniseries y especiales, para ver si encontrais Al que falta.

Matematicalendario

No nos cansamos de alabar los Años Noventa por su influencia en los comic-books. Nunca un nombre de década ha dicho tanto. Y pocos autores han definido esos Gloriosos Años como ROB! Liefeld. Y como ROB! inició su Gloriosa Andadura ante el gran público con Halcón y Paloma se tiende a encasillar a obra y personajes como noventeros.

Pero que no os engañen músculos y pistolones. La Mítica Miniserie Original data de 1988, y la serie regular derivada de la misma, cuya primera portada teneis arriba, es de 1989. Se trata por tanto de una serie ochentera.

La diferencia entre ochentero y noventero es radical y drástica. De hecho, la serie regular de Halcón y Paloma (1989-1991) constituye un mirador de excepción para darse cuenta de ello. La primera escena de la primera página del primer número, dibujado por nuestro amigo Greg Guler, grita “¡Ochentas!” por todos lados.

Típico escenario random de campus universitario con cemento, chavales leyendo el periódico en el suelo, y sobre todo la moda. Esos ropajes, esos colores, ese entalle de los pantalones y esas camisas bien metidas por dentro. Eso era juventú. Que bien peinados ellos y cuanta laca ellas.

Es ver a estos muchachos tomando un malteado tan formales, tan sonrientes, tan pulcros, con tan buena educación, que casi dan ganas de votar a Ciudadanos ¿cuándo se echó a perder nuestra juventud universitaria?

La estética ochentera impregna todo este episodio de 1989. Claro ejemplo es este duro inspector de policía. La dureza viene demostrada por el mullet, los walkman y ESA CAMISA.

Esa camisa. No había color informático todavía, pero ser colorista en los Ochenta era deporte de riesgo.

En episodios posteriores, siempre en 1989, se mantiene la tendencia estética en protagonistas y secundarios.

Camisas por dentro, hombreras, peinados, diseños en los jerseys…fue por esa época por la que Romita Jr se desmelenaba cambiando uniformes en la Patrulla-X.

 

Hasta que nos plantamos en el número 22 de la serie, con fecha de portada Marzo de 1991, aparecido en tiendas en Enero. El primer episodio de la serie en la década de los Noventa. Sí, al igual que el siglo XXI comenzó en 2001 las décadas no empiezan por cero, sino que terminan. Aunque este número no lo dibuje Guler, fijaos en la portada:

Dureza, energía, dientes, gafas de sol y barba de tres días. Testosterona. Bienvenidos a los Noventa. Casi seguro que el nombre del malo en dos palabras en vez de en una sola fue un error de transcripción.

Y en el interior el bueno de Hank/Halcón que va dejando atrás su pulcritud ochentera.

¿Que si el cambio fue tan radical? acabamos de ver el número 22, volvamos al 21, del mes anterior ¿era ochentero?

Lo era.

Pudo haber sido casualidad, por el cambio de dibujante… Vale, pues vamos entonces con el último número dibujado por Guler, el 27, con fecha Agosto de 1991. No es sólo la barba, no.

Es que Hank ya nos lleva la camiseta por fuera.

Y nuestro amigo inspector…

Uniforme, pistola, barba y el mullet recogido en coleta.

No hablamos de una evolución de décadas o años, sino de un número al siguiente, de un mes al siguiente, el mes que marcó el paso de los Ochenta a los Noventa.

CONCLUSIÓN: Los Noventa eran TAN importantes y necesarios que llegaron en seguida. No le dieron a los ochenta ni tiempo a empaquetar y despedirse.

AVIV s’Ö9!!

Con preparación sobrada

A medida que por delante de uno van pasando los Eventos, las Macrosagas, los Cruces, las Crisis y los Nada volverá a ser lo mismo, uno se va volviendo un poco páginavieja, y le da menos importancia a los grandes golpes de efecto y valora un poquito más la coherencia y la tranquilidad. Ya se han visto muchos In-your-face de garrafón, muertes de puerta giratoria o Grandes Revelaciones que se contradicen en menos de tres meses. Se buscan más las etapas tranquilas pero coherentes, las tramas cocinadas a fuego lento, los desarrollos pausados. Con dibujantes chulos siempre que se pueda, por supuesto, pero incluso eso a veces no es motivo suficiente. Que los páginavieja somos muy nuestros y muy raros.

El ejemplo más reciente en mi caso fueron los Thunderbolts. Que me he tragado los de Busiek, los de Nicieza ¡los de Arcudi! los de Ellis, los de Diggle, y de Parker tanto los Thunderbolts como cuando se llamaron Vengadores Oscuros. Y cuando fueron el equipo Rojo de Los Vengadores comandados por Trueno Ross. Todo, vaya, pero cuando debían volver a interesarme porque los dibujaba el bueno de Jon Malin decidí pasar.

Muy a mi pesar, desde luego, pues Malin apunta muy buenas maneras. Y no puedo quitarme de la cabeza paralelismos (simetrías, más bien) entre la primera splash del inicio de este volumen…

…y esta otra.

Pero no lo seguí ¿sabéis por qué? porque en la alineación habían incluido a Arreglador.

Ese personaje murió y quedo atrapado en un bucle temporal en uno de los últimos episodios de los Vengadores Oscuros de Jeff Parker. Viajaron al pasado y Arreglador mató a su yo del pasado, y para no escogorciar el continuo se operó físico y recuerdos para hacerse pasar por si mismo y revivir su vida tal cual hasta que volviera a viajar al pasado y… Ahí quedó el personaje y en cambio ahora lo volvía a tener en portada y equipo, fresco como una rosa y sin mención a cómo había regresado. Llamadme páginavieja, pero esto me incomodaba tanto que decidí no pillarlo. Me enteré más tarde de que a la altura del número 6 de la serie se le dio una justificación, cosa bastante sencilla cuando una de las razones de ser del grupo era contar entre sus filas con un cubo cósmico con coletas.

Pero en ese sexto número ya era tarde para mi y habían perdido a un lector.

Si esa explicación estaba prevista, hubiera estado bien que se hubiera dado desde un principio para no provocar la desbandada de los páginavieja, que somos cobardes, supersticiosos, y más de los que se piensan. Explicar eso en su momento hubiera sido la labor de un buen Editor.

Esa es la labor del Editor. Servir de nexo entre lectores y autores para hacernos todo la experiencia lectora más digerible. Por eso es importante que un Editor conozca el material con el que trabaja. Y no estoy diciendo que los Editores deban a su vez ser páginaviejas, todo lo contrario. Una persona con la energía e ilusión de la juventud, bien preparada, puede desempeñar este cargo a las mil maravillas. Me viene a la cabeza el caso de Ellie Pyle, que al poco de aterrizar en Daredevil la hicieron ponerse al frente de los fastos del 50 Aniversario del personaje, incluyendo tebeo conmemorativo y texto laudatorio.

Pues te lo preparas, te lo estudias y haces frente con profesionalidad. Y dando datos curiosos de paso, para que vean que conoces el terreno que pisas.

Sí, señora, para quitarse el sombrero. O la gorra, mejor dicho.

Por eso siempre que puedo me acomodo en personajes conocidos y sin demasiado vaivenes editoriales. Como la mini que sale ahora en América de los Nuevos Mutantes, que a Marvel le ha pasado como a Panini, que se creyeron lo de que ahora salía una película y prepararon cosas.

Y esto lo podré leer con la tranquilidad de que…esperad ¿ese es Fortachón? ¿pero no se había quedado en el Infierno para recuperar su alma cuando le derrotaron los Thunderbolts de Trueno Ross? ¿explican cómo ha llegado aquí?

Cómo conocí a vuestro kryptoniano

La DC de 2010-2011 contiene mucho material digno de estudio adliano por tratarse de una época fronteriza entre el final del Universo DC tradicional (desde su reseteo anterior) y el inicio de los Nuevos 52. Los personajes dejarían de ser los mismos y en la editorial había prisa por tanto sacar toda suerte de proyectos que ya estuvieran en marcha, pues en pocos meses estarían caducados y ya no tendrían validez. Incluso los Elseworlds. Es posiblemente por esto que una miniserie planificada para seis episodios terminase saliendo en tres de extensión doble, que en nuestro país se engalanó como tomo único. Renato Arlem no merece menos.

Aunque aquí el papel estelar lo tiene Cary Bates, veterano escritor que escribía The Flash y algunos títulos de Superman antes de la Primera Gran Crisis, y que tras ella asumió principalmente la escritura del Capitán Atom. Bates era consciente de que la continuidad que él había contribuido a crear iba a desaparecer y quiso dar su particular visión sobre cierto aspecto del legado kryptoniano sobre el que se había pasado muchas veces por alto. Y como buen fabulista utilizo una historia imaginaria como hilo conductor (aquí tratándose de Superman debería citar su frase sobre las historias imaginarias, pero tengo sobredosis de serendipias con Moore, pues el Oscar a La Forma del Agua me pilló leyendo su Neonomicon).

El punto de partida: ¿y si la familia de Superman hubiera sobrevivido a la destrucción de su planeta natal?

¿Y si llegasen juntos a la Tierra?

Pues seguramente mientras el pequeño Kal-El está siendo criado, el rol de superbenefactor para el planeta lo asumiría su padre Jor-El.

Asistido desde la retaguardia en la parte técnica por su esposa, claro está.

Si bien es posible que este papel secundario no sea suficiente para ella y termine dando un paso al frente.

De forma que, ante la obsesión de su marido con la destrucción de Krypton…

…le induce a dedicar sus atenciones a otros asuntos.

No en vano ellos son los últimos supervivientes de su raza y a ellos les corresponde la pesada responsabilidad de la tarea de la repoblación.

Es este el esperanzador inicio de un nuevo capítulo en la saga kryptoniana con un feliz padre que contempla orgulloso a sus nuevos retoños que serán bien criados y amamantados hasta completar su desarrollo. Una nueva oportunidad. La vida gana.

Y es gracias a Cary Bates que, más de setenta años después de la creación del mito, caemos en la cuenta de un aspecto de la biografía del personaje en el que no nos habíamos fijado antes. Si cuando faltando una pregunta para ganar el bote del concurso nos planteasen una sobre Superman respiraríamos tranquilos. Y si nos preguntan el nombre del padre de Kal-El, contestaríamos en centésimas. Ahora bien, si nos preguntan por la madre, como mucho nos saldría el nombre, Lara, y perderíamos el premio con los compañeros asesinándonos con la mirada. Y este es el mérito de Bates, visibilizar (con la inestimable ayuda de Renato Arlem) a Lara Lor-Van. La sutil narrativa maridada con el trazo del brasileño la rescatan del rol secundario y apartado que siempre se le otorgó y hace que la tengamos en cuenta. Quien lo lee no la olvida. Visibilidad, matriarcado, feminismo. Diría que es la última gran historia de esta mujer, pero a lo mejor era también la primera.

AVIV SETÄB!

No todo el monte

Comienza la temporada alta. Así como con el Miércoles de Ceniza se inicia la Cuaresma que termina desembocando en la Semana Santa, o como los fastos para Wrestlemania se inician en el Royal Rumble, para nuestro particular Road to Saló del Cómic el evento que da el pistoletazo a partir de ahora y para los años venideros es el Heroes Comic Con Valencia, con sus colas, sus exposiciones, sus actos, sus fuegos artificiales en las Torres de Serrano, su olor a pólvora, sus despertás…Valencia es una ciudad que por estas fechas se vuelca con el mundo de la cultura de las viñetas.

Temporada alta, decía. Comienza lo bueno. Las editoriales preparan su material más cañero, sus formatos más sorprendentes y valiosos, y comienzan las quinielas para los premios. Y para ello hay que recordar todo ese material que ha ido saliendo a lo largo de los meses, y al hacerlo también nos damos cuenta de las carencias, de los olvidos, de esos títulos de los que ya nadie habla pese a sus contrastada calidad y la fama de sus autores. Ya ves, con lo que molaban en su momento, en boca de todos, y ahora hay que hacer memoria ¿por qué? ¿por qué somos tan ingratos? ¿por qué dejamos de hablar de ellos?

¿Por qué no se habla de ese escritor que entre sus tantos proyectos para distintos medios ha dedicado un poco de su saber al noveno arte? y de ese título adelantado a su tiempo en el que era tan, tan feminista que hasta llegaron a dibujarlo mujeres. Ese en el que salía un paseante portando un gran libro por misteriosas estancias.

En el que un gato podía hablarte.

En el que una encantadora muchacha gótica era mucho más de lo que parecía.

En el que mujeres más antiguas que el tiempo tejían los hilos del Destino.

En el que había un lugar también para la fantasía faerica primorosamente ilustrada.

En el que nos encontrábamos con ángeles caidos.

En el que encontrábamos cartuchos de texto a tutiplén, que el figura aquí era el escritor.

En el que lo misterioso podía encontrarse a la vuelta de la esquina, incluyendo a un taciturno ser que porta gafas de sol…

…para disimular una condición ocular algo especialita.

En el que elevadas conversaciones tienen lugar en blanco sobre negro.

 

Vais haciendo memoria ¿verdad? cómo pudo haberse pasado, y más habiendose publicado en una de las editoriales grandes. Pero así es la memoria y así de ingratos somos. Lo tenía todo para triunfar y ha terminado arrinconada en una esquina de la memoria.

¿Por que no se habla de The Book of Lost Souls de Strackzynski y Colleen Doran para la Icon de Marvel?


Y en sólo seis números. Hay mucha más fantasía ahí afuera, que no todo el monte es oregaiman.

Felices Salones y Felices Premios.

 

 

(Ahora es cuando alguien comenta lo de “es que yo quiero que en mis lecturas me cuenten cosas originales” y nos reimos todos)

Temporada de patos

La verdad es que da un puntito de rabia cuando tu autor o serie preferida de culto se vuelve mainstream.

Es casi como una traición, se pierde parte de la exclusividad que tenías tu para ellos y ellos para contigo. Tú eres el que les apoyaba en los momentos difíciles, quien se sabía de memoria su tebeografía, el que pujaba online por aquel ejemplar rosoño y subido de precio pero que tenía cuatro páginas que no se habían publicado en ninguna otra edición. Eres el que has completado tus huecos con ediciones de países remotos, seis formatos, cuatro idiomas, tres tamaños, y te falta muy poco para tenerlo casi todo. El que difruta cada nuevo hallazgo en su colección como una pieza más de un Santo Gríal que será el tener por fin la Obra Completa. Hay un par que están bastante complicados, pero el resto confías en poder completarlo en unos pocos años. Y entonces pasa.

Lo que quiero decir es que puedo comprenderlo. Puedo entender que hayas memorizado en que número de Four Color, de Vacation Parade, de Comics and Stories… aparece cada aventura del personaje, que tengas en tu agenda de Favoritos librerías online que venden ejemplares y chequeas con regularidad por si bajan de precio, que compres una segunda copia de un ejemplar que ya tenías porque se encuentra en mejor estado de conservación, que tengas los tres más antiguos expuestos en una vitrina, que creas de justicia que algún día la concejalía de Cultura de tu población debería contactarte para montar algún tipo de exposición, y que entonces…

…entonces llegue Salvat y te saque a traición la obra completa de Carl Barks en orden cronólogico (comenzando por el tomo 12, años 50, material goloso) en 48 tomos en tapa dura. Sí, a traición, saliendo en quioscos ¿cuándo se ha visto eso de publicar cómics en quioscos? ¡a la vista de todo el populacho! ¡con gente pillándose el primero por probar! ¡con niños dejándolos por ahí tirados en su cuarto!

A ti, que hasta pasaste por caja para pillarte cada uno de esos cuatro tomos de Planeta en formato de lujo con la esperanza de que les fuera rentable y terminasen llegando a sacar lo que te faltaba a ti, aunque fuera en castellano.

Ains, Planeta, los que parecía que iban a salvar Patoburgo ¿pero no eran ellos los que tenían los derechos de Disney? ¿qué están haciendo ahora?

Ah, lo de siempre vender tapasduras de 10 euros a los niños, a ver eso a quién le intere…espera ¿trae material de Luca Usai?

El Dilema del Numerito

Es casi ya una tradición de cada año, el inicio de una nueva temporada en Marvel de…de algo. Esta vez toca llamarse Legacy.

¿Que de qué va Legacy? ¿y qué más da? se trata de un nuevo punto de inicio para la entrada de nuevos lectores, basado en retomar la larga historia y tradición superheroica y…no, no sé la diferencia exacta que pueda tener con cuando hicieron La Edad Heroica, ni tampoco pillé en qué se diferenciaban Marvel Now! de All-New Marvel Now!, ni me fijé en cómo llamaron a la época de ey-miradnos-hemos-vuelto-de-las-Guerras-Secretas-y-todo-ha cambiado. Pero ahora van a hacer algo diferente. No van a renumerar las series. Lo que van a hacer es todo lo contrario. Van a retomar la numeración clásica de cada serie muchas de las series, esto es, sumando el acumulado de cada volumen hasta la actualidad.

Aunque el homenaje clásico de verdad es la recuperación de la logoforma, ahí a muchos nos han ganado.

Y es que el truco de renumerar hace muchas renumeraciones que olía a cuerno quemado.

Al primero que lei en su momento sobre la conveniencia de las renumeraciones para recuperar fuelle y masa lectora fue a John Byrne en una de sus columnas de opinión de sus Next Men, ha llovido, abogando por cada mes de enero cambiar de volumen y poner todos números 1, temporada de 12 entregas y a cambiar de volumen.

Y la primera vez que Marvel hizo una renumeración de sus series fue un exitazo.

Por poner un ejemplo cualquiera, a día de hoy ningún tebeo del Capitán América ha conseguido vender tantos ejemplares como el primero de aquella renumeración. Y cuesta hacer memoria para recordar cuántos volúmenes del Capi ha habido más desde entonces.

Pero el abuso frecuente del recurso, sobre todo sin equipos estelares, detrás, ha terminado provocando un cierto hastío y pérdida del novedad en el truquito. Y luego está lo de los aniversarios, que antes cuando se llegaba a número redondo (centena o cincuentena) se montaba numero doble, de páginas y precio, mientras que ahora se dan con un canto en los dientes si llegan a las dos cifras. De manera que el nuevo truco es volver a la numeración tocha, con la cual además será más fácil rebuscar en el mercado de atrasados. Que daba rabia pedirse el 20 de Spiderman, que te cueste un pastizal y encima de no salir Mike Morales te lo dibuje un tal Ditko.

Además de que los cambios de volumen, más que servir de punto de entrada a nuevos lectores, estaba comenzando a servir de punto de salida para los quemados. Que uno puede seguir aaaaños por incercia una serie, y cuanta más inercia más pereza da dejar de pillarla, que algún día mejorará, pero si es que además te la cierran te lo ponen en bandeja. Ey, aguanté en Hulk versión fórum esos siete números con Joe Casey cuando Peter David terminó su larga etapa, y si no hubieran cortado el volumen todavía la estaría siguiendo. Pero me vienen un día con lo de “Último Número, Prueba superada” y yo tan contento con mi serie completa. Por eso, los de Panini, que astutos son, optaron en muchos casos por no cerrar la numeración y mantenerla pese al cambio de volumen.

Astutos y ladinos, que a la hora de afrontar esto del Legacy lo hacen con chulería ¿que me tuvieron el año pasado cotejando cada mes sus listas de novedades para comprobar el nivel de precisión de su plan editorial para la línea en tapa dura para clavarlo al final? pues ahora sacan como el que no quiere la cosa la planificación de sus títulos a un año vista, con nombres, apellidos y meses. Os creo, vale.

Unos informan así y de otros no tenemos claro de verdad qué y cuándo y cómo sale lo de Caballeros Oscuros, y si lo de Metal va aparte, o si hay que pillarlo todo.

Panini además innovó también en lo de atraer tanto al público veterano como al nuevo mediante la doble numeración, con la que tienes la suya propia de siempre en pequeñito, pero también la correspondiente al número del volumen que toque. Todos contentos.

Uno podría pensar entonces ahora le bastaría con mantener la numeración propia y sería todo menos complicado ¿no? pues no.

Numeración americana en la portada.

Que en principio queda chulo, pero cuando por ejemplo en Vengadores estás planificando meter una saga semanal en tomos mensuales con cuatro números cada uno, o cuando alternas con frecuencia el contenido de tu serie de Spiderman, o cuando tienes querencia a las entregas dobles, incluso triples en el caso de grapas con cruces entre varias series, el reto se supone importante.

De manera que ahí va la pregunta de porra ¿Cuándo veremos en portada una triple numeración?

Un ejemplo de no hace tanto:

Contiene

Cyclops v2, 12, Captain Marvel v7, 14 y Legendary Star-Lord 11 USA.
Métele cuadritos.
(y aún así no puedo quitarme de encima la sensación de que se saldrán con la suya y sabrán hacerlo bien, maldita sea…)