¿Alguien confía todavía en TVE?

Hasta en lo más sagrado, los Documentales de la 2…

 

“Iron Man y los Vengadores han hecho mucho por mantener la inocencia de los superhéroes. Son películas fantásticas, de entretenimiento familiar, muy aptas para todos los públicos. Permiten que esa especie de mitología inocente, que a mi me parece positiva, perviva, y que creo que es positiva porque mantiene vivo el espíritu del cómic

Zack Snyder”

Polla teriyaki

Se dice que la función de Galactus en el Universo es la de juzgar aquellas civilizaciones por las que pasa. Si la población del planeta al que llega ha evolucionado y avanzado lo suficiente como para resistirle, ésta será considerada digna. Y si no, al buche. Una forma de equilibrio cósmico.

De manera similar, una prueba de estrés parecida pasó hace poco por nuestro mundillo juzgando a nuestra sociedad. Fue sutil y casi silenciosa. Y sorprendentemente parecemos haberla superado. Una suerte de Crisis Final conceptual de esas que se marca Morrison y que tanto molan hasta que las piensas un poco.

No hace mucho sucedió un relevo en el cargo de Editor en Jefe de Marvel. Axel Alonso dejó el cargo tras siete años en el mismo, y el testigo lo recogió C.B. Cebulski, siendo el decimosegundo en ostentar dicho titulo desde que comenzó la era Marvel en 1961.

(si sois supersticiosos con los números y teméis quién podría ser el próximo, me veo en la obligación de advertiros en que para este recuento no he tenido en cuenta el periodo 1994-1995 en el que entre Tom Defalco y Bob Harras la editorial no tuvo una única cabeza pensantevisible sino varias, divididas por lineas)

Axel Alonso se curtió en la linea Vertigo de DC, y Joe Quesada se lo trajo a Marvel en 2000 como revulsivo, como una manera de que entrase aire fresco en la estancada atmósfera que reinaba entonces en la otrora llamada Casa de las Ideas. La pirotecnia derivada de los Heroes Return de Busiek, Waid y compañía se estaba agotando y el público cada vez tragaba menos con las series de corta vida protagonizadas por segundones como Mercurio, Héroes de Alquiler o Ka-Zar. Se hacia necesario un nuevo enfoque, nuevos personajes, nuevos conceptos, nuevos autores. Y de esto último Alonso traía la agenda llena. Bajo la batuta de Quesada, Alonso trajo gente mediática y diferente que copó titulares. Straczinsky, Allred, Brubaker, Richard Corben en la línea Max que ayudó a crear… Una época de afortunada experimentación que le sirvió para ser merecedor del cargo de Editor en Jefe a partir de 2011.

Bajo su intensa mirada, Marvel cambió. Y tal vez su contribución más recordada terminará siendo la aplicación de la diversidad a los personajes enseña de la compañía. No le tembló el pulso al sustituir al ario Steve Rogers por el afro Sam Wilson, al rubicundo Thor por la terminal Jane Foster, o agriar el carácter de Tony Stark hasta convertirle casi en un villano, todo ello mientras estos personajes ocupaban las pantallas y el box office del todo el mundo y se convertían en iconos globales con una imagen de mercado clásica, muy distinta a la que ofrecían los tebeos. Cuando vió que Los Vengadores fue un bombazo de taquilla, metió enseguida a Jonathan Hickman en las dos series, por si acaso algún nuevo lector llegaba y se pensaba que lo de los comics era como en el cine, que te sentabas y te daban las cosas masticaditas.

Esta diversidad no se notó solamente en los personajes más emblemáticos, sino que también a su rebufo surgieron o cobraron protagonismo personajes como Ms Marvel, Chica Ardilla, Pajaro Burlón, el Pato Howard, Chica Dinosario, Patsy Walker… hasta que de tanta diversidad la cosa comenzó a empachar y las ventas dejaron de apoyar la estrategia. Así que antes de que Alonso volviera a echar los dados y dijera “nuestro próximo gran personaje será un indio americano transexual en silla de ruedas ¿está libre Ghost Rider?“, los capitostes han ofrecido la batuta de mando a C.B. Cebulski, un tipo más acorde a la estrategia Legacy con los héroes de siempre, las batallas de siempre, las numeraciones de siempre. Ofrecer tebeos como los que busca la gente que quiere leer tebeos de Marvel.

No se puede tener más aspecto de fan random, seguro que habréis visto alguno parecido por algún frikievento. Si no fuera porque su primer nombre es Chester, se diría que la C.B. de sus iniciales corresponden a Comic Book. Un cambio de tendencia que algunos ya supieron ver venir hace más de un año.

Aunque las labores previas de Cebulski se han enfocado mayoritariamente a tareas editoriales en Marvel, al igual que todos (excepto Alonso) los que le sucedieron en el cargo también tiene un cierto bagaje como guionista en cositas de la empresa. Cosas en el Mangaverso, miniseries de Marvel Fairy Tales, una mini de dos números con Darkhawk derivada de War of Kings…nada que haya pasado a la historia. Pero Cebulski ocultaba un secreto que se reveló al gran público la semana pasada.

En un periodo en el que Marvel no permitía que sus empleados de oficina hicieran labores de guionistas, Cebulski trabajó bajo el seudónimo de Akira Yoshida para Dreamwave (Darkstalkers) y Dark Horse (Conan). La cosa se complicó cuando su forma de escribir se ve que gustó y fue contratado para escribir guiones para…Marvel.

Desconozco si allí pagan con cheques al portador o con bolsas de plástico en apartados de correos, el caso es que Akira Yoshida firmó guiones en Marvel (enlazaría a la web de Panini si su buscador funcionara como antes). Gente como Rich Johnston (Bleeding Cool) o Brian Cronin (Comic Book Legends) indagaron en su momento en el tema. Johnston no cejó hasta que Cebulski terminó admitiéndolo, pero a Cronin le cerró la pista Mike Marts, que le afirmó que Yoshida no era un alias sino una persona japonesa real, con la que se había llegado a reunir.

Y es que Cebulski se lo curró mucho, trabajándose toda una biografía de aficionado al manga y comic desde pequeño, con un padre que viajaba mucho y le introdujo en la cultura occidental, biografía que empleaba cuando le hacían entrevistas en reportajes. Mike Marts resulta que cenó con un traductor japonés.

La movida duró un año, hasta que Cebulski lo declaró a las altas esferas, que se lo tomaron bien, le mantuvieron en la empresa y le siguieron encargando algún que otro guión. Hasta ahora podría tomarse esto como una historia de superación, de imponerse sobre ciertas normas para alcanzar el éxito y el reconocimiento por encima de los opresores. Un bonito telefilme de sobremesa, un final feliz del que el cargo de Editor en Jefe es la guinda perfecta. Pero hay un problema.

Twitter, la gente que se ofende con mucha facilidad, y los posibles tintes racistas derivados del hecho de usar un nombre japo para escribir cosas de japos. Un japo puede contar cosas de japos, pero si lo haces sin ser japo estás burlándote de los japos. Es como eso de que sólo un negro puede llamar “negro” a un negro sin ser ofensivo, o que sólo Mario Vaquerizo puede decir “maricón” por televisión. Lo que para los lectores había sido una visión fresca de otra cultura por parte de un nativo se convirtió en un momento en una patochada repleta de estereotipos. Que si ninjas, que si mechas…por favor ¿se puede ser más tópicazo? si hasta el nombre canta a inventado…Akira…y Yoshida, como Fuego Solar. Si lo que me extraña es cómo no desenmascararon a Scott Clark llamándose como Cíclope y Superman…

A mi esto me recuerda a lo que sucedió con Micah Ian Wright ¿no?

Recordais a Micah Ian Wright ¿no?

No, claro, por entonces Wildstorm lo publicaba Norma aquí…

Un año después de los atentados del 11-S se publicó el primer número de StormWatch: Team Achilles.

Se trataba de una unidad de acción militar bajo el mando de Naciones Unidas, compuesto principalmente por gente sin superpoderes. Un título de acción con bastante carga política escrito por el ensayista Micah Ian Wright. En la introducción de un ensayo antimilitarista que escribió poco antes de la invasión estadounidense de Irak comentó que en el pasado había participado en la invasión de Panamá como Sargento del Ejército de los Estados Unidos. Ese detalle del curriculum era un buen aliciente para la serie. Un escritor con experiencia en el ejército para una serie de corte militarista. Pero resulto que no era cierto. Y cuando se supo la reacción fue fulminante. La impresión de varios libros suyos se detuvo, y Stormwatch: Team Achilles fue cancelada de repente en su número 23, en mitad de un argumento que ni siquiera tuvo tiempo de resolverse. Ahí terminó la carrera de Micah Ian Wright en los comics. Por el desengaño de ciertos posturetas cuando no tienen más remedio que admitir que se la colaron. Es como si el de la vermutería admitiera que rellena todas las ginebras de los estantes de la misma garrafa.

Hace un tiempo escribimos por aquí que el mérito de algunas obras podían deberse no tanto a su contenido como a su continente, usando como ejemplo a Marjene Satrapi, cuyo trazo y técnica resultan admisibles cuando se conocen las circunstancias vitales de su autora.

Repasando el texto de entonces veo que en los comentarios también llegué a citar a Wright. De hecho, el título del presente es un poco homenaje a aquel, con la variante nipona tanto por el caso de Cebulski como por el hecho de que éste lleve un blog de comida oriental de precioso nombre, ya que se le ve buen comedor y ha pasado media vida por esa zona del globo. Sin ir más lejos, la noticia del ascenso le llegó volviendo de China (chinos, japos…). Y aquí es donde nuestra sociedad parece haber pasado la Prueba.

A día en que estoy escribiendo esto, Disney todavía no ha despedido amablemente a C.B. Cebulski.

En un momento de intereses globales, macromultinaciones y gente ofendidita, el que no haya sucedido un guillotinazo fulminante parece mostrar que por alguna parte todavía hay esperanza para ciertas cosas. Galactus no nos ha comido.

 

 

 

Pero nada de todo esto debe ocultar lo verdaderamente importante.

Y es que con la revelación del Yoshidagate lo que se nos está diciendo es que el actual Editor en Jefe de la editorial más importante de comics fue el tipo que escribió una de esas series que pasaron de puntillas por las librerías y por esta desorganización pero que son claves para el movimiento Adliano:

En su día sólo recibió su dibujante (Pat Lee) una nominación a los PicAdlo!s, pero es que la cosecha de 2008 fue espectacular. Pues su guionista es hoy en día el Editor en Jefe de Marvel. Tenedlo presente, recordAdlo!

Si lo teneis, releedlo. Y si no lo teneis, tendreis que acudir al mercado de segunda mano pues casualmente está descatalogado.

Uf, Pat Lee y su Dreamwave ¿os acordais? ¿sabiais que es canadiense?

Le Gácy

Aunque la bande dessinée francobelga se considere típicamente como obra autoral, lo cierto es que sus grandes superventas son aventuras de personajes cuyos creadores hace tiempo que los dejaron en otras manos.

El mótivo más típico para esta sucesión es el fallecimiento del autor y la continuación por parte de autores (reconocidos o directamente un estudio) que traten en principio de remedar el estilo ambiental y gráfico de la obra original. Ejemplos de esta situación podrían ser, entre otros, Blake y Mortimer

los Pitufos

…o más recientemenet y por eso de colocar españoles, Corto Maltés.

 

Este cambio por cuestión vital se hace menos abrupto cuando el equipo creativo está compuesto por un guionista y un dibujante y no se da la maldita coincidencia de que la parca visite a ambos al mismo tiempo (situación que en la práctica no me consta que se haya dado). El casa más típico fue el de René Goscinny, cuando los dibujantes a cargo de sus series más representativas tomaron también las labores argumentales, como en el caso de Lucky Luke (Morris con otros guionistas, y al fallecer continuaron otros)…

…o Iznogud (Tabary, la serie terminó cuando él), entre otros.

 

Cierto es que tampoco hay que ser tajante, y la retirada puede ser en vida, bien en plena cumbre o siendo amables unos cuantos álbumes demasiado tarde. En el caso de equipos creativos el caso más sonado es el del Jean (not Claude) Van Hamme, el superventas responsable de la génesis de Thorgal, que dejó tras 29 álbumes…

…, XIII, tras 19 entregas (también se marchó su dibujante original, Vance, pero no se le echa tanto de menos)…

…o más recientemente su Largo Winch, tras conseguir en su última saga que toda la cúpula directiva del Grupo Winch se zumbase a alguien (secretarias, antiguos compañeros de estudios, chóferes, hermosas ninfómanas que pasaban por ahí…) en un meeting de la empresa.

 

Y como ejemplo de un autor único a cargo de guión y dibujo que haya cedido los bártulos en vida a otros tenemos el caso de Albert Uderzo, claro…

PERO tenemos que tener en cuenta en el caso de Uderzo este relevo se produjo a la provecta edad de 86 años.

…de manera que si queremos hacerlo servir como precedente, mucho me temo, Don Francisco

…que le quedan todavía unos años de seguir dando el callo. Además ¿de dónde íbamos a encontrar de un día para otro a alguien que dibujase clavado a usted?

Mismamente Uno

Se nos dice mucho eso de que hay que revisitar los clásicos, pero se trata de tebeos viejos.

El tiempo no pasa en balde, y muchas de las cosas que aparecen en esas antiguas historias pueden sonar confusas para los desprevenidos e indefensos millennials. Transeuntes con gabardina y sombrero fumando en pipa, pero sin barba hipster. Cabinas de teléfono. Jóvenes tomando malteados frente a la gramola. Teléfonos de sobremesa. Geocities. Radios de onda corta. Está bien sacar este tipo de cosas como Huevos de Pascua curiosones en el Stranger Things de turno, pero siempre que te lo ofrezcan bien explicadito. El problema viene cuando te lo venden como algo obvio y sin explicación previa por ser parte de la época en la que se concibió la aventura. Es por esto que cada vez se hacen más necesarios los reboots, reinterpretaciones de lo ya inventado de manera que pueda ofrecerse al público nuevo.

Así, la génesis de Spiderman se entiende mucho mejor si en el último cumpleaños que celebró Peter Parker antes de morir su tío Ben, éste le regala un fantabuloso ordenador (Mackie + Byrne, 1998) en vez de un microscopio (Lee + Ditko, 1962). A Tobey Maguire hay que sustituirle tras tres películas por Andrew Garfield, al que se le rebooteará tras otras dos. Y siempre, siempre, hay que mantener un aire moderno. Muchas, muchas referencias a lo más actual con la tranquilidad de que cuando quede desfasado será momento de una nueva versión. La atemporalidad es de timoratos.

Lo grave viene cuando quieres ir de moderno sin que te reboteen. Esos Waid y Busiek queriendo ir de guays y molones, de teenagers pasando de largo la cuarentena. Recuerdo todavía, por ejemplo, cuando Nicieza había tomado el relevo de forma casi mimética de Busiek en los Thunderbolts, y había una subtrama sobre unos asesinatos corporativos que se descubrieron gracias a lo que el traductor Eduardo Braun nos versionó como un “vínculo flotante” ¿que carallo sería eso de un vínculo flotante? desde luego sonaba muy Carpeta de Geocities. Y gracias a las tecnologías actuales (¡gracias, emule!) he podido saber que decían en realidad en aquella escena:

 

Se referían a una Unattached Floating File Link. Y un Floating File Link es un…o sea, era…se refería a…me rindo, Google, dime que era eso:

Vale…

Una actitud actual que se está reflejando en muchos tebeos y que dentro de unos años vuestros hijos os preguntarán qué están haciendo son las selfies. En estos tiempos de posverdad y Google Images, lo importante no es sacar una instantánea a un lugar o momento interesante, sino reflejar que uno estaba allí. Yo mismo también lo hago en mis viajes familiares, le paso la cámara de carrete  a alguien que pase por ahí y le digo “oye, sácanos una selfie“. Así he perdido ya tres cámaras cuando salen corriendo. Normal que la gente se las haga ahora con un palo. Y eso que la primera vez que vimos ese palo fue en un libro de Inventos Inútiles Japoneses de 1995. Lo inútil de hoy es lo imprescindible del mañana.

Y todo esto nos lleva a Armatura Uno, la mítica obra de Jerry Finger que está siendo revisitada por autores españoles.

Si bien las aventuras originales de Armatura Uno se publicaron en Estados Unidos desde 1942 hasta 1954, momento en que entró en vigor la Ley Wertham, el mensaje de la odisea vital del personaje merecía ser conocido por una nueva generación de lectores. Y ha habido la suerte de que los azares editoriales han querido que los derechos de la obra de Finger hayan recaido en manos patrias, que están remozando el envoltorio para que la aventura clásica parezca moderna. Por actitud, por pose, por molonismo.

Y nada ilustra mejor al moderno rancio…

…que una selfie torcida con perspectiva contraria al campo a fotografíar, y con el flash apuntando al espectador ¿nos está retratando? ¿o es una autofoto enfocando al espejo?

Tebeos clásicos hechos modernos, esa mezcla tan inestable. Como usar una Smart TV 4K para ver youtubes de VHS de Chiquito de la Calzada (true story). La Vida Moderna es esto. Sólo el tiempo dirá si Armatura Uno se convertirá en un clásico otra vez. En los estantes de las grapas de vuestras librerías. Papel ¿os acordáis, millennials?

Greg Guler, el hombre que llegaba a destiempo

Para poder medrar en el mundillo no basta con ser bueno. Hace falta además tener suerte. Llegar con la obra adecuada en el momento adecuado. Encontrar el momento. Demasiado pronto o demasiado tarde y la obra con la que llevas tanto tiempo comprometido puede pasar desapercibida porque el sabor de moda ha pasado a ser otro. Injusto, sí, pero verdad.

Y el artista que peor lo tuvo a este respecto fue Greg Guler, un muchacho de breve aunque intensa carrera en el comic-book.

Eran los ochenta y las gorras se fabricaban con la visera hacia adelante. El mercado del comic americano estaba en plena explosión (nada que ver con la de la década posterior, pero a su modo era importante) gracias a la progresiva implantación de librerías especializadas que permitían la existencia de nuevas editoriales y con ellas nuevos talentos. Y Guler quiso ser uno de ellos, pese a su estilo, digamos…autodidacta.

Su primera gran oportunidad le llegó de manos de la editorial AC con un caballo ganador: nada menos que una reunión de héroes, todos ellos creados por Steve Ditko en otra editorial y que habían dejado muy bien recuerdo entre los aficionados. Había ganas de seguir leyendo cosas con ellos. Esos populares personajes combatieron juntos por primera vez en un grupo que debería haberse convertido la enseña de la editorial. Fueron presentados en el primer número de Americomics Special bajo el sugerente nombre de Sentinelas de la Justisia. Con esto Whedon te hace hoy día un blockbuster. Y ese especial dibujado por Guler tuvo su público, no penséis mal, pero no llegó a ser el gran bombazo que pudo haber sido.

Y todo porque llegó a destiempo. En concreto algunos meses/años DEMASIADO PRONTO.

Un grupo de vigilantes justicieros que vigilan. Y que a los pocos minutos dejan su solitaria tarea para agruparse y combatir amenazas, sean cuales sean, tanto daban ladrones de bancos como calamares gigantes.

Lamentablemente, este primer especial fue también el último, pues a la altura de la última viñeta de la historia ya avanzaban que ya no podrían hacer mucho más con esos personajes.

Mal momento, como decía, Greg. DEMASIADO PRONTO. Te dan un guión con esos personajes unos años más tarde y haces historia.

En cambio tuvisteis que hacer un casting con lo que teníais por ahí para hacer otra alineación, y como eran los ochenta escogiste a este…

…en lugar de este otro…

…para hacer un grupo genérico de más de lo mismo con prácticamente nulo recorrido. Y mira que si en el ojo en vez de una sombra hubiera tenido un brillo lo hubiera podido petar. O no, igual hubiera sido DEMASIADO PRONTO, vaya usted a saber.

Es lo malo de adelantarse, que el éxito llega después y a otro.

Es por esto que para su siguiente gran trabajo, Greg Guler decidió no arriesgar y aceptar solamente un proyecto con algo consolidado. Y le llegó, vaya sí le llegó. Para DC. Con dos personajes tambien creados por Ditko que venían de petarlo con una miniserie, a Guler le ofrecieron la serie regular derivada con los mismos personajes y la misma pareja de guionistas. Casi treinta números duró, con Guler de artista regular. Y sin un triste recopilatorio que llevarse a la boca, queda como una de las grandes olvidadas de aquellos finales de los ochenta ¿y sabéis por qué fue una obra olvidada.

Porque Guler se subió al barco DEMASIADO TARDE.

La gran ola ya había pasado con el dibujante de la miniserie, de la que todavía es posible encontrar recopilatorios.

Artísticamente, poco queda después de ROB!, así que tras aquel trabajo Guler hizo lo más lógico: abandonar el mundo del cómic. Dedicó su talento al por entonces hermano tonto y repetitivo del cómic, la animación, y ahí sigue, haciendo lo que puede. Se ha quitado la gorra, se dedica al diseño de personajes y después de todo puede decirse que le ha terminando yendo bien.

 

Podemos decir que lo que perdió el cómic lo terminó ganado la animación y el público en general. Final feliz, como no podía ser de otra manera estando ROB! implicado aunque fuera tangencialmente, tal es su influencia.

Así que en conclusión, queridos amigos, recordad lo del principio: si queréis medrar en el mundillo llegad con la obra adecuada en el momento adecuado. Sed OPORTUNOS.

Sed como Pablo Ríos.

100% Factcheck HC (Enero-Noviembre)

Qué difícil es saber ganar. Cuando parecía que Panini se tomaba demasiadas licencias para encuadernar en tapa dura y precio acorde determinado material que no parecía merecer el honor y la clavada, Julián Clemente anunció lo siguiente para despejar dudas en el editorial de Marvel Age:

Desde aquí hemos ido haciendo el seguimiento mensual del número de novedades de la línea 100%, tanto en tapa blanda como para material moderno en tapa dura. De Enero a Octubre llevábamos contabilizadas 44 tapas blandas frente a 11 duras de material moderno. Casi clavando la predición y confiando en que con un margen de error razonable el anuncio de 50/12 estaría muy próximo a la realidad. Podría publicar alguna tapa dura de más, o la proporción quedarse un poco por debajo de ese 4:1. Pero no se suponía ninguna desviación significativa, ese margen de error infinitesimal apenas habría tenido consecuencias. Panini se habría acercado muchísimo a la realidad con trimestres de antelación, demostrando que su planificación es casi milimétrica. Pero, ay, a algunos no les gustan las palabras “casi“, “margen de error“, “un poco por debajo“. Necesitan control total. Y si no lo consiguen, lo tapan.

Todo esto viene a cuento de que iba como cada mes a pillar el detalle de las novedades de la web de Panini, en este mes crucual en el que se podría confirmar el acierto con el precio de una mínimísísima desviación ¿y sabéis que ha pasado justo ahora?

Que Panini Espagna ha cambiado su web de arriba a abajo y no hay manera de tener las novedades de un mes concreto por orden alfabético.

Justo ahora, con la pantalla de humo del ExpoCómic Con.

Así que para no darnos por vencidos he tenido que tirar de pantallazo de pdf, en el que constan los siguientes:

 

Dos tapas duras (las dos con material actual) frente a cinco blandas.

Y el acumulado hasta la fecha es:

Tomos 100% Marvel tapa blanda Enero-Noviembre: 49 (3-4-5-7-6-4-3-4-5-3-5)

Tomos 100% Marvel tapa dura Enero-Noviembre: 23 (0-3-4-1-2-2-1-4-2-2-2); material actual 13 (0-2-2-0-2-2-0-2-1-0-2)

Pasan por uno de la docena de tapas duras con material actual y el 4:1 se convierte en 3.77:1. Pero se mantiene razonablemente dentro de lo anunciado. No hacía falta ese maremagnum de la web, que de verdad que hay gente que la consulta.

Y además esa desviación mínima viene por una única obra que he decidido contar como material nuevo, aunque la interpretación admite matizaciones, ya que pese a ser de publicación reciente se ubica en una época pretérita de los Héroes Más Poderosos de la Tierra e intenta captar aquel espíritu añejo de la primera Marvel. Igual a lo mejor lo podría considerar como material clásico y no como novedad, con lo que las ratios se mantendrían. Hablo del siguiente tomo ¿qué pensáis?

 

Sea como sea, el recuento terminará definitivamente el próximo mes de Diciembre. Veremos cómo evoluciona.

Levando anclas (¿cómo?¿que ya usé este título?)

¡Hola, grumetes! los que tengáis buena memoria recordaréis que cuando hablamos de la campaña para financiar el juego de mesa Piratinies dijimos que comenzaría el próximo 7 de Noviembre (nota: modificar posteos anteriores donde dije Octubre). Pues bien, ese día es HOY.

No, no sé incrustar el video, pero si vais al enlace podéis ver en blanca definición a David Abadía glosando las bondades del juego, con sus dados, sus cartitas y sus personajes, uno de los cuales fue decidido por votación popular en este mismo sitio.

Había otros personajes, pero ganó la jamona.

En fin, ya sabéis cómo va esto de la economía colaborativa, y si no lo sabeís ya toca, que las Navidades no están tan lejos (para obtener un “Vale por…” para esa fecha, que ya sabemos cómo va esto de la economía colaborativa. Entrega prevista en Marzo’18). 29 días para llegar al objetivo, y cuanto antes se consiga antes dejaremos de dar la matraca con ello ¿queréis que paremos? pues colaborad ya.

¿He dicho ya lo del enlace?

A ver…levar anclas, grumetes…ah, sí, desear que esta travesía llegue pronto a buen puerto.

Y de bonus, un video que sí funciona.

¡PIRATINIES!

Decadancia

El otro día cai en la cuenta de que estamos en 2017.

A ver, que por supuesto sé en qué año estamos, lo que quiero decir es que estamos avistando el final de la segunda década del siglo y me parece que no hemos prestado suficiente atención a la primera, a esa que no sé nunca si llamarla “los años cero” o “los dosmiles” ¿Cual es el artista o artistas que definen la década pasada?

En los años sesenta el modelo a seguir fueron claramente Stan Lee y Jack Kirby. No solamente por la calidad de sus obras sino porque eran el referente para todo aquel que quisiera entrar en el mercado. Para un guionista prosa espesa y chispeante, y para un artista no había otra que emular a Jack. Sirva de muestra la primera página para la industria americana de Barry Smith. Poco prerrafaelismo.

Los años setenta los veo representados con las bizarras continuidades de Steve Englehart. Mucho viaje espiritual, psicodelia y epopeya. En los dibujantes posiblemente había más diversidad al desligarse del patrón Kirby, pero de quedarme con alguno, aunque poca escuela ha instaurado, sería con la majestuosidad acartonada de Jim Starlin.

Tengo más claro los referentes artísticos más claros de los años ochenta, a esos a los que tenías que parecerte para conseguir un puesto en la industria. Es la década de gente como John Byrne y George Pérez.

Con los años noventa llegó ROB! y se convirtió en un sinónimo de la época. Jamás un único artista consiguió definir tan claramente una estética, un mercado, una línea editorial y varios estudios de nuevos dibujantes.

Y llegamos a los dosmiles ¿quién es su autor de referencia?

Hay muchos destacables, sí, unos más molones y otros menos, y muchos con un estilo muy personal. Tanto que son difícilmente imitables y por tanto no sirven como referente directo a fusilar para labrarte un nombre y una carrera.

No hay entonces que mirar tan alto. Y es que la década pasada fue la de la clase media. O dicho de otra forma, si el representante de los noventa es ROB! es lógico que el paso siguiente sea empeorar.

Si hay que buscar un ejemplo a seguir para los artistas de la década pasada, en mi opinión ese sería Eddy Barrows.

Esta fotografía corporativa, anodina, en blanco y negro le retrata perfectamente. Eddy es un hombre de empresa, y aunque la mayor parte de su trabajo ha estado ligado a los Jóvenes Titanes, siempre está disponible para cubrir cualquier hueco de un par de números que se necesiten cubrir en DC, fiel a un estilo correcto y claro, aunque algo insulso y poco espectacular. Un ejemplo de la eficacia frente a la pirotecnia.

Un artista que te llena las páginas, con un dibujo resultón pero nada que impacte de por vida al lector. No te quemará las retinas con un fallo garrafal pero tampoco lo tendrás en tu olimpo particular. Lo más destacable es que el editor le pidió esas páginas para ayer y cumplió con la deadline. Dibujante. sí, pero ante todo currante.

Y un autor así ¿es un referente para alguien? rotundamente sí.

Lo es para todas las carretadas de artistas que se metieron en la industria haciendo páginas de relleno en especiales de eventos, historietas de complemento y series limitadas semanales de DC la década pasada.

Todos tenemos en mente aquellos títulos en los que la ristra de créditos se alargaba hasta los cinco o seis dibujantes para 22 páginas de historia. En los que Didio y Johns cambiaban de un día para otro la planificación editorial y había poco margen para rehacer páginas y se encargaban al primero que pudiera. A veces el margen de actuación era tan corto que ni siquiera aparecían correctamente acreditados en portada. Pero al mismo tiempo el salto de un artista a otro no era apenas brusco en aquellas páginas, pues todos tenían un estilo más o menos parecido y los entintadores se encargaban de acentuar todavía más la semejanza.

¿Y a quién se parecían todos aquellos artistas que surtían de páginas esos productos que DC colocaba cada semana en las librerías? yo digo que se parecían a Eddy Barrows.

Los habrá más espectaculares, pero también más lentos. Y cuando te piden seis páginas para ya, se trata de ser eficaz. Barrows lo es, y como él lo fueron todos aquellos trabajadores del lápiz. Sirva este texto pues para reconocerle el mérito. Este es de los que cuando se jubilan la empresa monta una merienda y le regala un reloj. Chequeando en qué está ahora le veo en Escuadrón suicida…dibujando episodios a medias, como no podía ser de otra manera.

Por cierto, que rastreando información veo que es de origen brasileño y su verdadero nombre es Eduardo Barros, lo que refuerza la tesis: mano de obra inmigrante a buen precio.

 

Y como lo competente no desmerece lo GENIAL! es obligado recordar que allá por 2008 Bleyer ya nos puso sobre la pista de que Eddy era un autor a tener en cuenta.

Vamos comenzando a mirar qué legado dejará la década de “los dieces” ¿o cómo llamaremos a esta?