AVIV ZÜRC!

Imaginad mi alborozo al ver los créditos del tebeo especial que salió la semana pasada en los States:

No es sólo porque el personaje de Veneno entrase en el selecto Olimpo de escogidos personajes con un especial sobre «así voy a morirme algún día«, sino que los encargados de casting (o sea, editores) de Marvel habían recuperado para el evento a uno de los autores todavía asequibles capaces de encarnar la estética noventera más característica: Roger Cruz.

Un artista brasileño, bastante asiduo de este sitio en su momento, capaz de mimetizar los estilos más trendy de entonces. Ora te servía de Jim Lee de baratillo…

…como te apañaba un Madureira si este no estaba disponible.

Con ese background no es de extrañar que cuando se inició el segundo volumen de Youngblood, ROB! tuviera a bien dejar a Cruz a los lápices.

No es que llegase en el título a las altas cotas del Maestro, aunque debo decir que la última página del primer número, por estética y composición, es indistinguible de algunas del mismo ROB!

En otros aspectos flojeaba. Era bueno con spandex y escenas de acción, pero las escenas de cotidiano y ropa de paisano no le salían muy naturales.

Aunque hay que decir que es bastante honesta, bien poco esconde. Y ojo que eso es una falda.

Aún así, estaba expectante por ver de qué era capaz el bueno de Roger con el simbionte.

Imaginad pues mi decepción al pasar de la portada.

Jeffrey Chamba Cruz.

Al indagar que estaba curtido en los míticos UDON Studios, podría esperar que al menos metiera caña amerimanga, pero debo decir que algunas eran de lo más normalito y académico.

Hasta que me lo hicieron ver.

Seguramente es porque en este caso le pidieron que dibujara Al Estilo Marvel.

Y eso hizo, líteralmente.

(Una vez más, cuando iba a subir solamente el Youngblood de Roger Cruz, el grupo de Comic Swipes ha acudido oportunamente al rescate)

A ver si los Cruz van a terminar siendo familia…

Adanismo

¿Tenéis vosotros también la sensación de que hay cosas en los tebeos que cada cierto tiempo vuelven a suceder? ¿y también en las cosas que rodean a los tebeos? ¿es acaso esta la primera vez que sale por los medios la noticia de «por fin la app definitiva para leer comics».

Pero hay cosas que distinguen la iniciativa de Tebeox de otras anteriores. Por una parte su contenido es exclusivo, de forma que si no te suscribes, no hay forma, literalmente hablando, de saber qué te estás perdiendo. Esto puede jugar tanto a su favor como en su contra, pero la segunda característica es que este proyecto de negocio está auspiciado por Lanzadera, la plataforma de generación de empresas de Fernando Roig.

Tebeos Hacendado. Un día no sabes ni que existen, y al siguiente no puedes vivir sin ellos, cuidado. Es por tanto algo a tener en cuenta, de forma que me miré la noticia con atención, encontrándome un dato altamente importante:

Describe a su lector medio como un individuo maduro, de entre 40 y 50 años que añora los tebeos de su infancia como «Mortadelo y Filemón» o «13, Rue del Percebe»; a diferencia de lo que representa su púbico objetivo, jóvenes lejanos al papel y pegados día y noche a sus dispositivos móviles, en alusión a «millenials» y miembros de la «Generación Z».

Las métricas de una app consiguen dar más información de mercado que todos los brainstorming y estrategias de mercado de las editoriales más importantes.

Las principales casas de las ideas siguen con el mantra de que cada pocos años el público lector se va recambiando, los lectores que entran por los que salen, de manera que podemos volver a matar a Fénix, abandonar los Cuatro Fantásticos, hacer perder los poderes, etc, porque para el que llega será completamente nuevo.

Pero la realidad es que no hay recambio, somos los mismos de siempre, que vamos comulgando con ruedas de molino cada vez más gordas. Algunos han sabido ver esto, y adecuan los precios al supuesto poder adquisitivo de su público. Así que no os extrañe si de aquí no demasiado los precios hacen una bajada brusca y luego van subiendo un cero como poco por cien cada año. Es porque estarán ajustándose a las pensiones.

Es por esto por lo que podemos hacer eso de «Todo esto ha sucedido antes«. No tanto por sabios, sino más por viejos. Pero también porque se repiten más que el ajo, todo hay que decirlo. Incluso lo que para muchos parece nuevo.

Año 2007. DC Comics publica Green Arrow Year One, historia que cuenta las primeras andanzas del personaje.

Tranquilos, supongo que sabéis que lo del Year One ha pasado antes. Hay una nueva edición cada año que nos lo recuerda.

Año 2012. Una comunidad internaútica reacciona ante la cosificación de la mujer en la historieta con The Hawkeye Initiative, en la que recrean ilustraciones reales cambiando a las heroinas por Ojo de Halcón en la misma pose.

Una forma transgresora de hacer ver lo ridículo de una situación. Algo que no se había visto antes ¿o tal vez sí?

Pues oye, no niego que para muchos les pueda venir de nuevo…

…pero os puedo asegurar que algunos ya lo habíamos visto, y además tomandoselo en serio. Benditos Noventa.

(y ahora pongo como última imagen del post otra foto de Juan Roig para que ni facebook ni twitter espoileen el final)

Puntillismo de origen

Cuando le quedaba poco en el convento (es decir, en Marvel), Brian Bendis tomó las riendas de Iron Man. Gran parte de lo que le han pagado en DC puede deberse a cómo dejó despues de aquello a Tony Stark (gracias al cine, el vengador más popular del momento) y a Victor Von Muerte (el único personaje disponible entonces evocador de la grandiosidad de Los Cuatro Fantásticos, que estaban, ejem, deslocalizados). Para desfacer aquel doble combo, Marvel tuvo que llamar a Dan Slott para que cogiese a Iron Man y reabriera la cabecera de Los Cuatro Fantásticos.

Se habla poco de Dan Slott. Pero en ambos títulos, lejos de renegar de la herencia recibida, ha sabido cogerla y sacar algo con chicha de ella. En Iron Man ha creado un entorno coral en torno a Tony Stark que recoge las contradicciones e hiperbólicas vivencias y tira adelante con ellas. Hablaría más sobre el tema, pero me temo que al tratar sobre esos backups físicos y mentales a los que se ha sometido Stark en los últimos tiempos diría que guardan demasiadas coincidencias con asuntos que se están tratando en Altas Grapas Hickmanianas, y no quiero comparar una situación con otra…todavía. Además, esta serie no ha llegado ni a los veinte números y ya la han cerrado. Prefiero hablar sobre lo que hace en Los Cuatro Fantásticos.

En Los Cuatro Fantásticos ha creado un entorno coral…recoge las contradicciones e hiperbólicas vivencias…sí, también, ha hecho avanzar a casi todos los personajes a un nuevo status de manera brusca y al mismo tiempo natural, lo que es motor de nuevas situaciones que han convertido el título en una maravillos sitcom durante su primer año. Pero en el entorno hostil del mercado americano debes ser noticia SIEMPRE, y si no generas un bombazo cada cinco o seis meses se te comen. Es por esto que de cara al segundo año Slott arranca en la serie con la saga Punto de Origen, que nos llega ahora a nuestro país en el nuevo formato de cuaderno (¿o no os habéis dado cuenta de que han cambiado el material de las grapas por algún metal precioso?).

Cuaderno que por cierto Panini ha indexado como su número 14 #114, cuando en realidad debería ser 14 #114 Legacy #659, pero no creo que quede más gente leyéndolo a la que le importen estas cosas. Slott aprovecha una visita de los personajes a una exposición sobre el primer accidentado vuelo del cuarteto para meter el gusanillo al grupo de repetir la gesta e ir, esta vez con la adecuada protección contra los rayos cósmicos, a la lejana galaxia dónde pretendían llegar en sus inicios. El tiempo dirá si la saga será trascendente o si se terminará catalogando como una muesca más en la tradición que tiene el grupo de irse por el espaciotiempo de aventuras. Pero en el primer episodio se nos presentan a dos personajes cuya presencia se dejaba notar desde el primer episodio de la era Marvel:

Duke Duchman y Sandy Saunders, los astronautas que iban a acompañar a Reed y Ben en aquel primer vuelo experimental, aquellos cuyos asientos terminaron ocupando Johnny y Sue.

Visto en perspectiva, parece mentira que hayan pasado casi sesenta años y nadie hubiera caido en la cuenta de siquiera mentarlos.

Si no fuera porque alguien sí que los tuvo en cuenta antes.

Chris Claremont.

1998. Número 11 del volumen III (Heroes Return, para entendernos) de los Cuatro Fantásticos. Claremont y Larroca. El inglés hizo suyos (¡y de qué manera!) a los personajes, y tomó la costumbre de comenzar muchas veces los episodios con escenas inconexas de la trama principal, cuyo verdadero significado solía aclararse o en un futuro muy lejano o directamente nunca. En aquella ocasión volvimos a asistir a la mítica escena del despegue primigenio. Mucha atención al sexto globo de la segunda viñeta.

Burroughs y Hennesey.

Esos eran en aquel momento los nombres de los dos pilotos que no viajaron.

¿Qué ha sucedido? pues que una de las dos versiones debe estar equivocada, evidentemente.

El hecho de que Duke Duchman y Sandy Saunders sean el tipo de nombres aliterados que crearía Stan Lee (a menos que alguien diga ahora que Kirby también ideaba los nombres de los personajes) juega mucho en favor de esta nueva versión. Aun sin conocer los nombres de pila de Burroughs y Henessey, no parece el tipo de nombres que Stan sería capaz de escribir dos veces seguidas de la misma forma.

Tenemos que mirar con cautela pues, Los Cuatro Fantásticos de Claremont.

Y con esta nueva perspectiva se entiende mejor la escena random que abrió el número 16 de su serie.

Resumiendo mucho bastante, el grupo iba a embarcarse en una saga de esas en las que surcaban el espaciotiempo encontrando aventuras, y parecía que el detonante de ese deambular cósmico iba a ser la actuación en la sombra de Margali Szardos (madre adoptiva de Rondador Nocturno), Destino (compañera de Mística) y Legión (hijo de Charles Xavier), personajes que como reza la quinta sexta caja de texto, llevan en el alma cicatrices imposibles de borrar. Los Defensores, vaya.

Lo que pasa es que más adelante, Reed Richards aclara que el ir y venir dimensional de los siguientes episodios viene causado por…por lo que diga en el primer globo de la segunda viñeta.

Por un transceptor experimental doblador del espacio. Uno que apañó con cuatro cosas mientras unos kree habían transportado las ruinas de la torre de las cuatro libertades al area azul de la luna. Reed McGuiver. El primer viaje causado por los Defensores sería una coincidencia. Una coincidencia claremontiana, una de tantas. Al nivel de que cuando persiguen al grupo los Lobos de Guerra y la Tecno-Red (en misión encargada por Roma y Opal Saturnina), huyen por una discoteca, salen por la puerta de atrás…y en el callejón se encuentran con una banda de guerreras con la que al confrontarse contraen una deuda claremontiana de honor, un cabo que seguirá catorce números después cuando la misma banda asalta al cuarteto (para saldar la deuda de honor, obviamente) y resulta que son un ejército dirigido por nada menos el Dios Hares, tío de Hércules. Casualidades. Mi favorita es la forma en la que terminó aquel periplo, cuando recalaron en el futuro de la Zona Negativa. Los apresa el Annihilus del futuro, con la casualidad que en su nave se encuentran con cajas (rotuladas con un 4) de algún momento en que ese Annihilus del futuro robaría componentes del cuartel de los Cuatro Fantásticos. Justo los componentes que a Reed le hacían falta para calibrar bien su transceptor experimental doblador del espacio, del tiempo, y de las dimensiones. Casualidades todas. Si el Universo es un pañuelo, el Multiverso es una caja de toallitas (no tirar al wc).

Pero nada ocurre por casualidad.

Del trío de Defensores no se vuelve a saber nada y sin noticias seguimos de aquella alianza hasta hoy. De manera que revisitando la serie he acudido a Google para ver qué se sabía de aquello. Sí, he rebuscado para saber cómo acababa. Y me ha quedado claro.

¡Era la Margali Szardos de Tierra-99315!

Eso explica también cómo es que Margali Szardos vuelve a aparecer en Paris a la altura del número 20 de la serie y no se hace mención a lo de los Defensores. Era la Margali de Tierra-99315. Eran los Defensores de Tierra-99315. Y siguiendo la línea de pensamiento ¿podría ser que los Cuatro Fantásticos de Claremont y Larroca fueran los de Tierra-99315 o de otra paralela?

Una Tierra en la que entre sus adversarios y compañeros más habituales estarían la Tecno-Red, la sargento Jones, Margali Szardos, el cuerpo de Capitanes Britania, Opal Saturnina, el estado de Genosha…una en la que las piezas de los transceptores experimentales dobladores se buscan entre ellas por el continuo para repararse. Una tierra en la que los pilotos se llamaban Burroughs y Henessey.

Visto así, todo cobra sentido. Los Héroes Reborn ocurrieron en un Universo de bolsillo. Los de Claremont ocurrieron en otra Tierra. Con lo que los Cuatro Fantásticos-616 de Lobdell, Davis y Farmer empalmarían directamente con los de Loeb y Pacheco. Tengo que hacer la prueba de leerlos así y comprobar que no queda ningún fleco. Bueno, está el pequeño detalle de Valeria, pero como los gaditanos le cambiaron el origen seguramente no se notará mucho…

Y todo esto nos lo ha aclarado Dan Slott con sólo dos viñetas. Con Duke Duchman y Sandy Saunders.

Lo dicho, se habla poco de Slott.

Reboot 2020

Los propósitos de enmienda y mejora asociados a los cambios de año en el calendario tienen bastantes similitudes con los reinicios en los títulos de comic-book. Todo son buenos propósitos que arrancan muy bien al principio, pero llegado cierto momento las cosas se van dejando, se van dejando y llega un punto que llevados por la inercia, total, para lo poco que falta para el próximo reinicio, pues ya dejamos los deseos para ese siguiente. En este sentido, el reinicio más significativo en la industria tuvo lugar con los Heroes Reborn (sí, en DC hubo cositas en los años ochenta, pero no llegaron a los picos de venta conseguidos en los Noventa con la iniciativa marveliana). Y dentro de los mismos, el mayor impacto vino dado en Los Cuatro Fantásticos. No por términos de calidad, por supuesto, ya que no tiene sentido compararse con el Capitán América de ROB!, sino por lo que tuvo de reinterpretación de las aventuras primigenias del cuarteto fundador de la historia del Universo Marvel. Por todo esto es el título que he usado como metáfora de los buenos propósitos de Año Nuevo.

Los primeros números arrancan de cine, con un dibujo espectacular y un argumento agil y atráctivo que recorre a toda velocidad los mitos fundacionales de la Primera Familia. Por sus primeras páginas pasan de forma frenética Namor, el Doctor Muerte, Estela Plateada, la Pantera Negra… Un destilado de todo lo que fue un éxito en su etapa anterior pasado por el filtro de lo que funcionaba en los Noventa. Todo iba bien en los primeros números, con un Jim Lee en la cresta de la ola, al que nunca se le loaba lo suficiente en los correos de la época. En aquellos tiempos no teníamos fake news, pero con los correos de los lectores nos bastaba.

Aunque también hay que decir que entonces la información ya circulaba a toda velocidad, de manera que podías encontrar una noticia y su desmentido…en la misma sección.

Si Tomás nos lee algún día, que nos diga si consiguió esa firma

Al menos Raimon cumplió y como dice se le dice arriba habló largamente del bueno de Stan. Tan largamente que a día de hoy todavía le dura y no tiene visos de terminar. Pero esto era solo la guinda de aquellos buenos propósitos de Reinicio Nuevo que tuvimos con Jim Lee…hasta que le sustituyó Brett Booth.

Que sí, que la intención seguía siendo buena, pero… no puedo despegar de las retinas la hipermolona interpretación noventera de aquel Karnak urbano. Inhumano, literalmente. Este es el momento en el que la Realidad choca con el deseo y nos desapuntamos del gimnasio.

Ice, ice, baby

Pero, al igual que pasa con los propósitos de cada Enero, algo bueno se queda. Una mirada nueva sobre un concepto establecido puede aportar nuevas facetas.

Tomemos por ejemplo su visión de aquel ser por encima del Bien y del Mal que dio pie a la mítica trilogía. Creíamos saber todo de él, pero en realidad apenas le conocemos. Y con unos mínimos trazos Booth nos desvela rasgos de su carácter, como cuánto le importa consumir todos los recursos disponibles a su alcance para satisfacer sus apetitos, o la consideración del impacto de estas actuaciones sobre la población y el medio ambiente del planeta que está arrasando. Y no se limita a eso, sino que podemos hacernos una idea de su postura en temas tan variados como la economía, la igualdad de género o la plasticidad de una cabalgata de Reyes. Así pues ¡TEMED LA FURIA DE GÁL…

…VAREZ DE TOLEDO!

Felices propósitos para el año entrante y que sean buenos mientras duren.

¿Que cuántos podemiters habrá en el nuevo gobierno?

Es una pregunta de sencilla respuesta usando los métodos adivinatorios adecuados. Místicos más rancios emplean barajas, pero mola más con portadas random. Cojo unas cuantas, las mezclo, corto, muestro la de arriba y…

…yo digo que diez.

Quiero el batcuchillo

Parece que Frank Miller ha encontrado acomodo en la línea Black Label de DC. La editorial ha puesto mucho esfuerzo en este sello para asociarlo con sinónimo de calidad en sus historias, tanto si pertenecen al universo compartido de personajes en mallas como si se trata de proyectos alejados de los mismos. En consecuencia, el público termina sabiendo que si una obra lleva el marchamo de Black Label, es garantía de que posiblemente será buena. También sabemos por eliminación a qué atenernos cuando vamos a pillar material DC que no lo lleva.

Para ECC, este sello también supone una ventaja, pues al tratarse de material prestigioso y cuidado, ya lleva en origen la subida desmesurada de precio, de manera que no necesita hacer piruetas ni aplicar clavada a todos sus productos. Sólo necesita hacer la subida pertinente en el material que ya viene subido de casa, que además es el que posiblemente venderá bien. Todo ventajas.

El Frank Miller acomodado además es el Miller guionista, aquel que se inventa una historia, le dice al artista que la dibuje y luego pone letras. Acomodado. Si acaso alguna portada variante. Cómodo y fácil. Y ventas aseguradas. Es Black Label. Es Miller.

Lo del guionismo le permite ser más prolífico, de manera que tras debutar en el sello con Superman Año Uno acompañado de Romita Jr, ahora se nos descuelga con un especial de su Batman crepuscular con Dark Knight Returns – The Golden Child.

Un artista que en los años ochenta enlazaba un éxito tras otro, pero que en un momento dado no tuvo claro que rumbo darle a su carrera y que en la actualidad vaga sin pena ni gloria exprimiendo el filón de triunfos pasados y que se le sigue más por su nombre y anterior importancia que por su calidad actual. Me estoy refieriendo a Eddie Murphy.

Pues no en vano la obra de Miller toma el mismo título que una de las películas más representativas del autor negroamericano.

Que sí, que es cierto, que en su momento Murphy era lo más. Mi padre sólo tuvo dos pelis grabadas en video, El Chico de Oro para ver los sábados y La Última Locura de Mel Brooks para los domingos. En herencia, en la actualidad antes de planificar una actividad familiar chequeamos la programación televisiva por si van a emitir El Príncipe de Zamunda, en cuyo caso anulamos todo y la revisitamos. Y aunque no la anuncien muchas veces anulamos igual y nos quedamos por si acaso, que no te puedes fíar de las programaciones.

The Golden Child, la película, fue planteada incialmente como un film de acción con Mel Gibson, pero cuando el actor no pudo cogieron a Murphy y se convirtió en comedia.

¿Que no os creeis que marcó una época? buscad en google «alabuline» y mirad qué encuentra.

Yo pensaba que esto sólo pasaba con «kali ma«.

Lo dicho, homenajear tamaño título no puede ser coincidencia.

Mucho esperamos de ese regreso de Miller a su universo de Batman del Futuro, acompañado esta vez de Rafael Grampá, cuyo estilo parece que haya sido concebido como resultado del propio Miller el otro Frank chugo, Quitely, retozando en una probeta.

Más de una vez se ha acusado en los últimos tiempos a Miller de derechista y reaccionario por no ser perroflauta, y olvidamos que allí pasa un poco como aquí, que en realidad son todos de derechas pero hay grados.

Esto es algo que se aprecia entre lineas en la obra, con la sutileza característica del guionista.

Sea como sea, siendo un Miller es lectura obligada, tanto dan las expectativas que tengamos. Cuando un autor ha dado tanto y tan bueno, llega un momento que la lectura de obras siguientes son una forma de agradecimiento. Él lo sabe y nosotros lo sabemos, la calidad es algo accesorio.

Uy, perdonad, tenía esta en la misma carpeta…

Quedaos con este nombre: John Byrne

Deciamos ayer que John Byrne ha sido un autor adelantado a su tiempo. Hice esta aseveración aprovechando que desde hace una temporada estoy releyendo los Cuatro Fantásticos. Poco me queda para llegar al 300 habiendo leidos todos del tirón, aunque luego llegaré a un hueco importante, pues me perdí en su momento las etapas de Englehart (había demasiado en el ochenta para escoger) y DeFalco (había tantísimo en los noventa para escoger). A ver si Panini llega pronto a ellas en su linea de reediciones para purgar mi falta y a ver si a esta linea no les llega la actualización de precios. Lo bueno mientras es que tras el Marvel Héroes de Simonson en seguidita llegaré a los Heroes Reborn ¡yum!

La cosa es que he llegado al número 287 (1986)…

…y me reitero.

John Byrne, todo un adelantado.

(Fusilado del imprescindible grupo de Facebook Comic Swipes)

Dar la mano al mismo dos veces

Dícese de alguien en tal estado de confusión que ni conoce ni distingue. Normalmente suele deberse a comportamientos alterados por causas etílicas, pero no podemos descartar tampoco situaciones de puro atolondramiento. Tal suponemos que debió ser el caso de aquellos que formaron Expocómic, el germen de lo que ahora conocemos con Heroes Comic Con Madrid, cuando otorgaron el premio OSO a toda una carrera a una misma persona DOS VECES. La primera en 2005 y la segunda en 2008.

Aunque también podría ser que realmente esa persona mereciera un homenaje doble.

Fuimos muchos los que jamás la leimos, por supuesto, jamás, que eso eran tebeos para chicas. Nunca nos pillasteis, ergo nunca sucedió. No podréis demostrarlo. Pero lo volveríamos a hacer.

Hoy vamos un poco en serio. Adios, Purita.

Buenas gentes del cercano Heroes Comic Con Madrid ¿no molaría darle un tercero?

Los noventa son los nuevos setenta

La pasada semana apareció en las librerías el Marvel Limited Edition del mes, correspondiente en este caso a Los Años Perdidos de La Patrulla-X. Como corresponde al espíritu de esta linea, se trata de un material que de no publicarse de esta manera no podría hacerse un hueco en nuestro mercado…si descontamos la salida en grapas en su momento por parte de fórum, y la edición integral en tapa blanda de la propia Panini en 2013. Detalles. El título es un ejercicio de retrocontinuidad realizado por John Byrne, en el que quería con 27 números cubrir el hueco en el que el título de los X-Men ese mantuvo a base de reediciones (del 67 al 93). Narrar las aventuras que sucedieron a los personajes de la formación mutante clásica antes del renacimiento con Lobezno y compañía. A Byrne se lo vio ilusionado con el proyecto (ey, poder decir en un futuro que ÉL llegó al título antes que Claremont aunque hubiera sido con calzador era todo un aliciente), tanto que en cada portada escondía a modo de guiño el número que correspondería en la serie clásica: un 67 para el primero, 68 en el segundo, etc. Sin embargo, entró Quesada en la editorial y entre sus primeras actuaciones fue aquello de Abajo lo Viejo y lo de Hay Demasiados Títulos de Mutantes, con lo que este título fue de los primeros en ser cancelado a la altura de su número 22, cinco antes de su proyectada conclusión natural. Byrne, como es de suponer, se cabreó y desde entonces no ha vuelto a Marvel ¿si es como sus otros cabreos o si todavía le dura? pues para el 80 aniversario y el Marvel 1000 no se le ha visto.

El caso es que gracias a esta edición, los felices completistas que no la tuvieran ya gozarán de esa sensación de rellenar un hueco en la colección. Y eso no tiene precio, pongan el pvp que le pongan.

Excepto, claro, por un detalle.

Porque esas aventuras no se consideran canon.

Marvel está republicando el material de sus títulos más emblemáticos en lo que llama epic collection. Tomos de unas quinientas páginas a color y en tapa blanda con la serie principal más cruces y series relacionadas, con la particularidad de que aunque van numerados según el orden cronológico de la serie, no salen al mercado en orden correlativo sino como les parece que se venderá mejor. De la Patrulla, por ejemplo, salió el 1 en 2014; en 2015 salió el 12 (Uncanny X-Men #189–198, Annual #8; X-Men and Alpha Flight #1–2;Nightcrawler #1–4); en 2016, el 2; en 2017 el 5 con el renacimiento Claremontiano (Giant Size X-Men #1; Uncanny X-Men #94–110; Iron Fist #14–15; Marvel Team-Up #53, 69–70, Annual #1 and material from FOOM #10) y el 19, con la primera despedida del inglés (Uncanny X-Men #278–280, Annual #15; X-Factor #65–70; X-Men (1991) #1–3 and material from New Mutants Annual #7 and X-Factor Annual #6 ); 2018 fue el año para cerrar la Patrulla clásica en el número 3 (X-Men #46–66 and material from Ka-Zar #2–3 and Marvel Tales #30) y 2019 nos han brindado las salidas del 17 (Uncanny X-Men #248–267) y del 4.

En este número 4 se publica, lógicamente, lo que va entre los tomos 3 y 5, entre el 66 y el Giant Size que dió paso al 94. Se publican Los Verdaderos Años Perdidos.

¿Contiene pues este tomo el material de la serie del mismo nombre de Byrne? pues no.

Sale un material loquísimo, correspondiente a las apariciones aquí y allá de los mutantes (Amazing Adventures #11–17; Amazing Spider-Man #92; Incredible Hulk #150, 161, 172, 180–182; Marvel Team-Up #4, 23; Avengers #110–111; Captain America #172–175; Defenders #15–16; Giant-Size Fantastic Four #4 y material variado como portadas y pinups de los números con reediciones) de esta etapa oscura. Con gente como Englehart o Sal Buscema, el Hulk de Severin (¿John o Marie? no me he fijado) o Herb Trimpe.

Este es el verdadero material de los Años Perdidos, esto es lo que tenéis que reclamar en tapa dura, verdaderos creyentes, cualquier otra cosa será (¿osaré decirlo?) un hueco en vuestra colección.

Con esto de las epic collection, Marvel además mantiene vivo el copyright del mítico logo.

Y no os fijeis en el precio ¿conocéis ya las ofertas random de amazon Alemania?

Esto por una parte. Pero hablemos de Byrne, con el que pasa una cosa curiosa, que en sus inicios fue de lo más molón y vanguardista, pero un buen día y sin grandes cambios el material que producía comenzó a parecer viejo. Sucedió de repente, de veras ¿Cuándo sucedió? igual es subjetivo y depende de cada uno, pero yo me di cuenta cuando sus Wonder Woman (1995). A partir de entonces, fueran proyectos de retrocontinuidad (estos Años Perdidos, el Chapter One de Spiderman) o enclavados en la actualidad (Doom Patrol, Blood of the Demon, All-New Atom, sus últimos Next Men...), lo que antes era (y sigue siendo) modernidad comenzaba a oler a rancio.

Y es que de una forma u otra Byrne siempre ha sido un hombre fuera de su tiempo, bien por moderno o bien por antiguo. Sus inquietudes estilísticas le llevaron en los ochenta a hacer cambios en el look de los personajes que llevaba. Mucho hablamos de los looks ochenteros con Romita Jr (born in 56) de Tony Stark, Kitty Pryde o Coloso, pero durante sus estancia en los 4F Byrne fue variando desde su primer número el peinado de Sue Richards.

Y no me he visto con coraje de poner cuando llevaba mullet

Rediseñó también durante unos números el aspecto físico de La Cosa, haciéndolo más grumoso como en sus inicios, y aprovechó unas agresiones que terminaron en hospitalización a Alicia Masters para raparle el cabello. Su cambio más notable fue cuando en un viaje a la Zona Negativa (ahora se les denomina a esots personajes Imaginautas, pero la primera vez que se fueron de exploración científica por el puro afán de conocimiento fue esta)…

…sus uniformes se «negativizaron» en la reentrada.

Pero hubo otros cambios que demuestran la atemporalidad de sus diseños y sobre todo su cualidad de visionario. Fue en la saga de los números 271 a 273, la última enteramente dibujada por él, ya que a partir de entonces comenzó a tirar de entintadores como Al Gordon y Jerry Ordway. En ella visitan la mansión de su años desaparecido padre para coscarse de que en su laboratorio hay una máquina del tiempo, así que igual es cosa de ir a buscarle. Todavía era 1984.

Y un lector se dio cuenta.

John Byrne, un hombre realmente adelantado a su tiempo. O mejor dicho, desplazado. Nos adelantó los Noventa en plenos Ochenta.

Y cuando llegaron los Noventa se Setenteó. Así sigue desde entonces