Bac-1 (vose)

Tras Kylie y Kendall, posiblemente el Jenner más famoso sea Edward. Y hay motivos.

Que vale que aquello de asociar las pústulas en las vacas con la respuesta de superación de determinadas infecciones tuvo su cierto mérito, vale. Y pergeñar que en la sustancia purulenta de aquellas ampollas podría encontrarse el agente que había ganado la batalla al microbio invasor también tuvo su gracia.

Pero lo verdaderamente grande tras aquello (que tal como ha sido contado, los capitanes a posteriori pensarán que tampoco era para tanto, que era bastante evidente), fue convencer a la gente de que dejarse pinchar con una aguja empapada de aquel pus de vaca iba a traer beneficios para su salud (aunque más que de salud o bienestar, entonces se hablaba de supervivencia).

Convencer a la gente. Tarea difícil, pues hay gente para todo.

Algo más de 200 años después, estamos viviendo un ejemplo de sociedad en la que todavía no hay cura para una importante enfermedad de transmisión aerea. Y hay gente que ya manifiesta que cuando se ponga a disposición pública una vacuna contra la misma, no va a someterse a la vacunación.

Exponen motivos para ello, que voy a tratar de condensar en una sola oración: la vacunación masiva de la humanidad es una estrategia promovida por Bill Gates y su mujer Melinda para inocularnos unos nanochips que mediante 5G podrán controlar nuestros cuerpos y mentes.

Si es así, tiene sentido no vacunarse. Pero ¿es así?

Dejando de lado motivaciones malignas que me sobrepasan (¿para qué querría la gente que ya domina el mundo dominarnos todavía más? ¿pura maldad? ¿aburrimiento?) o cómo funciona la próxima tecnología de comunicación, hay un punto en el que el argumentario se cae, que es la posibilidad física de la operatividad de esos malvados nanochips con el propósito que les suponen.

Pues si bien existen desde hace tiempo aparatos transpondedores muy muy muy diminutos capaces de emitir una señal determinada, algo muy diferente es poder recibir una señal controladora y actuar en consecuencia. Los factores limitantes más obvios en este caso son el tamaño de una bateria y de una antena. El chip en ese caso es lo de menos. En cambio, la energia necesaria para su funcionamiento requerirá una pila que superará en mucho el tamaño del chip. Y no hablemos del de una antena receptora. Disimular eso en una solución inyectable no parece factible. El aspecto de la jeringuilla sería el de una botella de licor chino con el lagarto dentro. Si para vacunarnos contra la covid tuviésemos que pasar por quirófano no os diría que no, pero con las leyes de la física imperantes hoy día, chips inyectables con esa intención no son factibles a escala nano.

-Vaya, vaya, otros que se suben a la corriente progre de opinión imperante.

Disculpa, voz en off, pero no se trata de una opinión, que a mi tanto me da, hablo más bien de hechos.

-Sí, sí, de hechos pero sesgados. Pues tú mismo te has limitado a las leyes de la física que nos afecta.

Exacto, es una cuestión de tamaños, pues si un dispositivo así pudiera hacerse, por más miniaturización que haya existen cuellos de botella…

-¿Y que hay del Microverso?

¿ein?

-Esto va de tebeos ¿no? aunque cada vez más tengáis otras agendas. En el Microverso todo es más diminuto ¿verdad? tenemos universos contenidos en el interior de un átomo. Es posible por tanto tener dispositivos de control altamente sofisticados, con sus baterias y antenas, que fabricado en el microverso tuviera allí el tamaño de un autobús y en nuestro universo no pasara de la micra de espesor como mucho ¿estoy en lo cierto o no?

Bueno, me alegra que leas tebeos de los Micronautas.

-Hay que leer para estar enterado. Nuestros argumentos tienen bases fundadas y sólidas.

Pero veo que dejas de lado un factor que no es baladí, que es el acceso al Microverso.

Aunque cambiamos de escala, pues ahora volvemos a hablar de grandes cantidades de energía para acceder a la Fuerza Enigma, como aquel pozo del Profesor Prometheus. Algo futurible en tebeos de 1979, pero no imposible 40 años después. Bill Gates puede hacer eso y más con su fortuna.

Podría estar de acuerdo con eso, pero sigue habiendo un gran problema. Y es que siguiendo la aventura de aquellos tebeos, la Fuerza Enigma para acceder al Microverso no está desprotegida, sino que hay un ente que controla el acceso, el Viajero del Tiempo, que tiene un poder que igual al del mismísimo Capitán Universo. Y no lo digo por decir, me baso en los mismos tebeos que citas.

-¿Me dices que el Viajero del Tiempo les impedira….? BWA-HA-HA-HA-HA!!

Menos risas y más argumentos, que creo que lo haces por no tener otra salida.

¿Pero tu te miras los tebeos que lees? ¿Acaso a estas alturas te tengo que decir…

…con QUIÉN está el maldito Viajero del Tiempo?

-Llevan mucho tiempo planeando todo esto, te lo puedo asegurar.

Alerta Máx y mas

Hola, mequetrefes. Recién estrenamos Nueva Normalidad (nombre muy marketinguiano para esta temporada, que en cuanto haya que rebootearla podrá sustituirse por Normalidad Reborn, All-New All-Different Normalidad, Normalidad Fresh Start...la sensación de sorprendente novedad no debe detenerse) y nuevamente comienzan a regularizarse las llegadas de novedades a nuestras librerías. Algunas bastantes son todavía rémoras del periodo confinado, novedades de Marzo, Abril o Mayo que buscan su hueco en la nueva escaleta, pero también asoman algunas pergeñadas durante la reclusión, con toda la carga negativa que ello trae.

Destaca entre todas ellas el alegato de MAX (o como le llaman en los Simpson, OMYAC) para La Cúpula, que tras el esfuerzo de traernos un Víbora confinado gratuito digital, se estira aquí con un MAX a precio de grapa (aunque igual no es tanto mérito de La Cúpula como de los precios de Panini):

Otra a destacar, que si bien ya ha llegado a tiendas todavía sigue de presentaciones, es el despiece personal de David Ramírez.

Una obra excesivamente sincera en la que descubrimos aspectos de la vida del autor que pueden llegar a impactarnos. Yo mismo, por ejemplo, no sabía que era zurdo. Esto llegó a producción antes del virus, pero David nos ha regalado a cambio en twitter y redes un sentido diario de vivencia de la enfermedad en el hogar, motivo por el que ya merece la pena compensarle con la compra del libro.

Con el tiempo saldrán inevitablemente más obras derivadas de la situación, habrán Resistirés y caceroladas, distancias y mascarillas (aunque Marvel, por ejemplo, ha manifestado que en principio prefiere no visualizarlo para que las obras no queden relegadas a una época concreta, que los recopilatorios deben ser lo más atemporales posibles para tener larga vida en los estantes), y todos aplaudiremos con alborozo el día en que salga Fernando Simón en un tebeo dibujado por Salvador Larroca (lo leisteis aquí primero, recordAdlo!).

Es un año raro, pasan muchas cosas y demasiado deprisa, hoy mismo llega a las tiendas un tebeo de Warren Ellis, e igual le da a las hordas por entrar, cogerlo y romperlo. Y me entero ayer de que Larry Stroman es el primer artista mínimamente conocido que se suma a trabajar con Terrific Productions, el avieso arribista que desde que se hizo con los derechos de Youngblood va clamando casito para editar lo que sea. Parece que será solamente una portada para dar lustre al salto de la franquicia Black Salt al formato de novela gráfica. No se conoce artista para lo de dentro. Iba a decir algo para reprochar a Stroman que rompa el codón sanitario que la comunidad autoral ha montado de facto a Terrific por su actitud y artimañas (la última a día de hoy, pedir testimonio a autor@s de sus historias de acoso sexual por parte de miembros asentados de la industria, por si les da para hacer una antología con salseo), pero he ido a documentarme y resulta que Stroman es negro. Así que cual robot de Asimov me he

La Plaga Roja

(Algunos comenzais a pensar que este post lo ha hecho E Martín)

Curioso año este, con tantos acontecimientos sucediéndose y solapándose. Dicen que la vida imita al arte, pero ningún arte había parecido pronosticar un 2020 tan intensito. En los tebeos el arquetipo de 2020 era la serie limitada del Hombre Máquina, pero se trataba de un futuro visto desde el inocente 1984, con sus coches y motos voladoras. Echándole un ojo, lo que mejor llegaron a predecir fueron los almacenes de amazon

…y los hipsters mirando cosas que reciclar.

La interpretación del 2020 en esta miniserie es a un nivel más sutil. Yo me quedo con que parecía de Barry Smith pero a poco que rascabas se encontrabas con Herb Trimpe

Mejores perspectivas tenía con la maxiserie de Jamie Delano para Vertigo en 1997-1998, titulada precisamente 2020 Visions, con cuatro historias a cargo de otros tantos dibujantes, en la que únicamente el primero parece acertar un algo con nuestra realidad por estrenar…

Mascarillas en Agosto, aunque el panel diga Sant Jordi

…y era Frank Quitely, aviso.

Una cosa más cyberpunk con su cosa social. Lo dicho, Vertigo. Pero lo del virus y las conspiranoias asociadas para ese año nadie lo supo ver venir.

Un momento ¿he dicho nadie? una búsqueda por la web profunda (no sé llamar de otra forma a los sitios especializados en tebeos americanos de los noventa) nos ofrece un material que merece nuestra consideración.

Tranquilos…o morid. Seguro que Illa o Simón han dicho algo parecido estos días. Han dicho muchas cosas. Red Mist 2020, una saga que involucraba a tres títulos de nueva creación…

…y por supuesto cada una con su nombre compuesto.

Una aventura que incluye un peligroso virus mutante ¡¡de origen gubernamental!! ¡tate, esto va por buen camino! una saga con un muy atareado Andrew Currie, con argumentos de Alan Cowsill y Simon Jowett. Una aventura de 1993 más que premonitoria de este 2020…si hubiera llegado a publicarse.

Ese «Adlard» ¿casualidad?¿existen las casualidades?

Tras ser anunciada a bombo y platillo como el gran caballo ganador de Marvel UK para finales de 1993 (un año muy competitivo, hay que recordarlo), la línea británica al completo fue desmantelada de un día para otro sin que nadie diera una explicación coherente. Tampoco es que nadie la esperara, dada su apasionante andadura, en la que precisamente la falta de coherencia a tantos niveles fue parte de su leiv motif y su encanto.

Pero permitámonos conjeturar, ya a bordo de la nave del misterio, y veamos que ha sido de la vida de los creadores de esta abortada aventura. Si hay quién comparaba en sus inicios a Bryan Hitch con Alan Davis, entonces Andrew Currie es su Paul Neary (que además de entintador fue, curiosamente, el editor con el que Marvel UK terminó cerrando). Currie le repasa habitualmente el lápiz a Hitch. Alan Cowsill escribió durante una década las tiras británicas de Spiderman, para luego pasar a textos de enciclopedias varias para Marvel y DC. Simon Jowett, por su parte, escribe para varias series infantiles de animación e imparte un cursete de creación de historietas para una asociación londinense.

Entintador. Constar como escritor de las tiras de Spiderman. Episodios ligeros de animación. Los tres artífices de una serie que podría haber revelado muchas claves de nuestra actualidad y que para que no viera la luz hundieron a todo un sello editorial han terminado recalando en trabajos sumamente rentables y acomodados.

¿Casualidad? ¿o están cobrando por su silencio?

¿Sabéis quién fue el escritor del Hombre Máquina?

Otro al que la fortuna le ha llevado mucho más alla de lo que sus méritos pronosticaban.

No existen tebeos que hayan revelado las claves de este 2020. Igual es que no conviene que salgan a la luz, aunque para ello haya habido que tomar medidas muy drásticas. Igual Marvel UK fue un daño colateral en la monumental conspiración que se adivina. De ser así, deberemos lamentar tantas historias absurdas nunca escritas o continuadas, un universo con libras, peniques y yardas que merece mayor consideración y estudio.

Por cierto, que os he contado quién fue el último editor de Marvel UK, pero ¿os he dicho alguna vez quién fue el editor que lo llevó a su expansión internacional?

El mundo ¿necesita? héroes

Pregunta peliaguda. En ciertas librerías te cobrarían por responderte (o no, igual fue una alucinación colectiva), pero hoy nos vamos más allá del charco.

Pues dicen que aquel que no conoce la wikipedia está condenado a repetirla.

Parece que al final sí que tendremos motivos para acordarnos de 2020. En aquella época el Editor Jefe de Marvel era un tal Bob Harras ¿sabéis por dónde para ahora?

What the zeck

Llegó un momento en el que Mike Zeck cayó en la cuenta de que cuanto menos hacía más le salía a cuenta.

Ya podía tener etapas sólidas y extensas con Shang-Chi o el Capitán América, que los buenos billetes le llegaron con una maxiserie, Secret Wars. Pero más aplaudidas aún fueron después sus intervenciones en dos miniseries, de seis y cinco episodios, con Spiderman y el Castigador. En esta última ni le hizo falta dibujar el último número para que su dura versión del personaje quedase en el colectivo fanario como el canon a seguir durante décadas. De hecho de aquel momento perduran más en el recuerdo las impactantes portadas e ilustraciones que la narrativa secuencial en si.

Y si cuanto menos hacía más molaba, con esa idea le llamó DC en 1988 para realizar la saga de Las Diez Noches de la Bestia en Batman.

Las portadas únicamente, no hacía falta más. Con esas cubiertas ya podías tener a Aparo dentro, cumplidor pero sosote, que esto iba para historia clásica y perdurable a la de ya. Incluso llegaron a sacar un portafolio con las portadas y otras ilustraciones de Zeck. No voy a indagar si lo sacarón antes incluso que el recopilatorio de la historia en si. Tanto eso les molaba el arte de Mike Zeck.

Pero Aparo era cumplidor, insisto

No es de extrañar por tanto que cuando ya entrados en los años noventa y fueron a sacar una serie spinoff del universo de los Titanes con un personaje mercenario duro de sospechosa semblanza con el hipermolón Masacre, llamasen a Zeck para que engalanase sus portadas. Con Zeck ahí poco importaba quien estuviera dibujando dentro.

Aquellas portadas transmitían molonidad, acero, armamento engrasado, pólvora, testosterona, todo lo que debía ser un tebeo en 1991.

Algunos comenzais a pensar que este post lo ha hecho E Martín

Un preludio de la Image que estaba por llegar. La Image de 1992, claro, no la de ahora (inserte su meme aquí).

La serie de Deathstroke duró 60 números, con Zeck encargándose de las portadas de los primeros 28.

Extraña en principio que la colaboración de Zeck con la cabecera terminase en aquel número 28, habiendo comenzado en la entrega anterior una macrosaga en la colección, una de esas tan importantes que tienen logo propio.

¿Cual fue el motivo?

Veréis, estábamos en el competitivo mercado de 1993. Y sobre las portadas había una máxima (en realidad eran dos, la otra era Debe tener relación con el interior, pero dejó de aplicarse hace tiempo): la portada debe MOLAR.

Y si bien aquella última cubierta parecía cumplir el requisito…

…al lector de la época se le caía el alma al suelo cuando nada más pasar la página veía que el dibujante invitado le adelantaba por la derecha en cuanto a molonidad noventera recreando la misma escena.

Podemos hasta sentir los dientes apretados de Deathstroke bajo la máscara. Ante tamaña maravilla, Zeck comprendió que su momento de molonidad había concluido y lo dejó. A Malcolm Davis lo ficharon ipsofacto de Marvel para hacer Hulk 2099. Esa serie duró 10 números, y Davis todavía menos en el mercado. Ya hemos dicho que era muy competitivo.

En cuanto a Deathstroke, la interinidad en las cubiertas se cubrió al mes siguiente con Kevin Maguire, con una ilustración que rinde homenaje al John Woo de Hard Boiled y Una Bala en la Cabeza. O eso se intuye por la firma. Para nosotros siempre será el de Misión Imposible 2.

El World Tour ’93 continuó su andadura, ya con portadas habitualmente del dibujante regular Steve Erwin, y con las acostumbradas aliteraciones: «Chaos in China!», «Intrigue in India!», «Pummeled in Paris!», «Demolition in Dallas»…hasta su conclusión en Egipto, en la que pudimos ver que esto de que las sagas se les terminen alargando más de lo inicialmente previsto no es algo de ahora.

Y vale que tenía dientes y espadas, pero no era lo mismo. Otros portadistas llegaron y se fueron, pero ya no era lo mismo.

Un último dato: DC comenzó en 2015 a reeditar en tomos recopilatorios esta añeja serie, llegando a publicar cinco de ellos que abarcaron hasta ese 34 con el que concluía ese World Tour. No ha sacado más.

Obviamente todos con portadas de Mike Zeck.

Cuando ya no les quedó más Zeck, dejaron de sacar tomos.

Las portadas importan.

#quedateeneledificiobaxter

Ahora que en nuestro país las medidas de confinamiento han comenzado a rebajarse (tanto que antes de repasar lo escrito ponía «confiamiento»), que incluso en las regiones residuales que siguen en fase inicial se les ha dado un empujoncito de ánimo, podemos echar la vista atrás a aquellos primeros, largos y monótonos días. A cuándo ni recordábamos qué día de la semana era. De cuanto la lista de la compra en el móvil era con scroll y nunca traíamos suficientes bolsas. Cuando una vez ordenado todo lo ordenable empezábamos a limpiar todo lo limpiable. Cuando nos lavábamos las manos de verdad, en cantidad y calidad, no como ahora.

Con esto de que los comic-book intentan reflejar la sociedad del momento ¿veremos esta época que se nos viene reflejada en los mismos? pues es más que posible que se empiecen a ver transeuntes con guantes y mascarilla por las viñetas. Erik Larsen ya ha manifestado que en su primer Savage Dragon que se vaya a distribuir ya podremos verlo. No diga ir de craneo con las fechas, diga ir pegado a la actualidad. Pero lo de la primera cuarentena será más improbable.

O no. Porque en un casi olvidado especial de la Primera Familia marveliana se trató precisamente eso. Cuatro en Cuarentena.

Un especial de 2009 a cargo de Cary Bates, guionista clasicote que se había prodigado poco en Marvel, y Bing Cansino, dibujante que tras un escaso puñado de tebeos dibujados vio más futuro en las comissions. En castellano no lo vimos, a Panini no le pareció conveniente meter a Bates y Cansino interrumpiendo a Millar e Hitch.

La trama se inicia con Reed Richars imponiendo una…

Pero tranquilos, que no será demasiado larga, con dos días bastará. Con más de eso nuestra galaxia podría estar en problemas.

¿Qué extraña infección habrán contraido nuestro imaginautas en sus incursiones dimensionales? ¿cómo habrá pasado a los superhumanos? ¿un murciélago mutante, un pangolín supradimensional? pues no, la realidad es algo más cruda.

Como podéis ver, es una p…lantita, que…poliniza…a nuestro amigo Ben. Siempre hay que tener cuidado con esas cosas cuando se conoce una plantita nueva.

Total, que vamos a ver como lo llevan nuestros personajes conviviendo juntos en familia. Pues aunque tengan metros y espacio, se hace largo e intenso. Miradles cómo les han cambiado las caras ya la primera mañana, con todo un día por delante.

Sin posibilidad de salvar el universo de forma telemática, pasan el tiempo como buenamente pueden. Aquí podemos comenzar a identificarnos. Los críos jugando.

Los mayores con la lectura. Era 2009, no había tanto streaming.

Y siempre con medidas de protección. Esta máscara es concreto es una FF4, no disponible en tiendas.

En tiempo Marvel todo pasa más lento ¿o era más rápido? sea como sea, caras del segundo y último día. Poco les falta para buscar las cacerolas.

Los niños, como son más adaptables…olvidAdlo!

Al final dijeron que sus neuras tenían que ver con feromonas de la plantita, pero como toda buena fabulación debemos quedarnos con la moraleja ¿dos hijos y una madre, tres diablos para el padre? no ¿Calentura del hogar, solo dura hasta el umbral? tampoco. Yo, recordando una viñeta de Vázquez en algún Super Mortadelo que no soy capaz de ubicar, y recordando el affaire de Ben con la plantita, diría aquello de

Quien a buen árbol se arrima, cuidado con la resina

Quedan días, sed buenos.

La paguita

Con los cambios que se avecinan en nuestra sociedad, no podemos dejar de citar uno que al menos era esperado por cuanto formaba parte de los programas electorales de los partidos que componen el actual gobierno de la nación: la renta mínima.

A grandes rasgos, y teniendo en cuenta los cambios que pueda tener desde el papel hasta la realidad, consistirá en un ingreso mínimo para el individuo o la unidad familiar, que se daría para facilitar el acceso a las necesidades más básicas en cuanto a alimentación, vivienda, servicios esenciales, etc. En teoría, este ingreso se daría a la gente necesitada por el mero hecho de existir. Por haber llegado en este Valle de Lágrimas a esta Piel de Toro.

La medida llega de manera oportuna por cuanto aun estamos por ver la que caerá cuando la crisis sanitaria nos deje ver algo más. Por otra parte, hay que tener en cuenta también que la producción de bienes y la generación de riqueza en esta era precisa cada vez de de menos mano de obra y se tiende a la automatización, con lo que estamos cada vez se produce con menos trabajadores. Llevado esto al extremo, podemos llegar a un máximo de producción que no llegue a ocupar a toda la mano de obra potencial. Y siendo así, la pregunta que cabe hacerse es si en realidad hace falta que todo el mundo trabaje para que el sitema funcione. Y si no hay trabajo para todos, si a quién no lo encuentre o no lo busque se le debe incluir o excluir.

Es desde luego algo bastante rompedor, pues de siempre se nos ha dicho que el trabajo dignifica, lo que lleva ahora a muchos a opinar que «mis impuestos no van para vagos«. Algunos de estos también decían «Antes de ayudar a los de fuera, primero los de aquí«. Pero es que cuando se trata de ayudar cuesta encontrar el target.

Igual me equivoco, pero no creo que recibir ese ingreso mínimo (ingreso, renta, subsidio, el sustantivo cambia, pero el adjetivo mínimo le acompaña siempre) suponga entrar en una vida de lujos y desenfrenos sin echar un palo al agua. Para mi el ingreso mínimo es algo parecido a Amazon Prime Video. Es algo que por el hecho de haberte hecho el Prime lo tienes. De gratis, por la face. Y un buen día te metes y ves el contenido. Hola, cliente, esto es lo que hay. Puedes ver tele a la carta de gratis, como los del Netflix y el Disney. Entonces usas el buscador a ver si hay algo que te interese. Primero si lo hay, y si es así casi con toda seguridad que te digan que debes volver a pagar.

Pero si las necesidades más básicas quedan de cierta manera cubiertas, y un sector de la gente no es demasiado exigente, entonces podría resulta que el hecho de buscar un trabajo no fuera tanto una necesidad perentoria sino una opción personal para ganar más. Cierto es que en la situación presente muchas veces ni con dos sueldos en casa se llega holgado a final de mes, pero también hay que considerar que si la bolsa de gente que busca empleo se reduce porque ya no es tanta extrema necesidad, puede darse el caso de que los puestos de trabajo que necesiten llenarse deban aumentar sus salarios para interesar a la gente que quede. Y es que si los gastos derivados de trabajar (tiempo, desplazamientos, etc) no compensan, igual es más interesante no hacer nada.

Cuando pasé de la infancia y la sopa boba al crudo mundo laboral, me chocó que hubo una generación de familias, las que comenzaron cotizando en periodo predemocrático, que podían llegar con un solo sueldo no demasiado rumboso a tener piso y vehículo en propiedad, y si me apuras un terrenito donde ir en vacaciones. En este sentido, y alguna reprimenda me he llevado cuando lo que voy a decir no lo he expresado delicadamente, cuando abrieron el mercado laboral a la otra mitad de la población (las mujeres, vaya), nos tomaron bien el pelo. Pues de alguna manera pasamos de no pasar penurias con un único sueldo a tener que trabajar dos para casi no llegar. Ahí pasó algo. E igual esto del esto mínimo puede ayudar a vivir mejor. Igual no con más, pero sí mejor.

Hay quien dice también que esto será un desastre, un criadero de ganapanes, y que no tendrá más recorrido que la alternancia política en los gobiernos. En verdad, no es sencillo saber qué sucederá, pero al menos parece que va a intentarse.

Y es entonces cuando caigo que esto de la renta mínima ya se ha vivido antes en los tebeos, por lo que a lo mejor alguna conclusión podemos sacar.

23 de Agosto de 1948. El entrañable paleto Abner Yokum pasea por las colinas de Dogpatch cuando se siente atraido por un dulce canturreo.

Algunos tics de Groo pueden remontarse a Li’l Abner

Llega a un valle poblado por unos curiosos animalitos: los Shmoos.

Unos seres pacíficos y bondadosos, que producen leche, dan huevos, jugosos filetes, y no hay maltrato animal, puesto que en cuanto se les mira con un poco de ganas, mueren con gusto para que puedas comerlos, es casi su objetivo en la existencia, hacer feliz a la gente. Con su piel pueden hacerse ropas, con sus bigotes palillos, no comen ni consumen nada, y además se reproducen rápidamente.

Unos animalicos con los que todas las necesidades familiares se ven cubiertas. Un ingreso mínimo.

La entrada de este nuevo factor en la sociedad produce al principio imágenes chocantes.

Pero veamos cómo reacciona a la nueva situación un proletario típico. Uno de 1948, cuidado, no confundir con los de 72 años después. El buen hombre llega a una zona desfavorecida con el loable objetivo de ofrecer trabajo, e incluso sueldo si es necesario, a la población.

Y es consciente de que la necesidad ya no es la motivación que atraerá a la gente a las puertas de su fábrica.

Moonbeam McSwine, su presencia en esta escena era imprescindible

No solo eso, sino que la viralidad de los Shmoos hace que hasta su propio personal se le suba a las barbas.

Se les subleva el servicio…

…y las amigas le dejan los mensajes en Visto.

Siempre hay quien dice que una crisis supone una oportunidad, así que algunos buscarán la manera de reconvertir su modelo de negocio. Si lo básico está cubierto, convirtamos los superfluo en imprescindible. Que si dudan entre comer o el último smartphone, que pasen un poquito de hambre. Pero también habrá quien , llamadle antiguo, crea que las cosas ya están bien como han estado siempre.

Uno de estos preocupados empresarios es el que, comisionado mediante, llama a una unidad de acción para resolver la situación.

Entendiendo por «resolver» el devolver la situación al status quo inicial.

Y así, todos contentos (o casi todos)

Y esto es lo que dicen los tebeos. Hay que tener en cuenta que se trata de una fabulación sobre una situación fantasiosa planteada hace más de setenta años, por lo que pese a los paralelismos no debemos tomarlo como advertencia de lo que vaya a suceder ahora. De hecho a Al Capp, autor de la tira, le llovieron en su día capones de derecha e izquierda por esta historia, de unos porque creyeron que estaba parodiando de forma salvaje al comunismo, de otros porque veían una crítica cruel y sin fundamento de los honrados empresarios de la época.

Pero al menos podemos ver quién salió ganando con aquella situación.

El merchadising.

Yonquis del papel

¿Cuánto hace que no os metéis uno nuevo, eh? ¿semanas? ¿meses?

Que seguro que a todos os ha pillado esto con reservas leidas y por leer, pero aún así se echa de menos. Las novedades, pasar la mano por sus brillantes portadas, sus lomos, sus grapitas, ese olor. Ir a ver que hay. Perder dioptrías con las portadas manga ahí todas juntas. Llevarse algunos. Incluso leerlos.

Que con el loable propósito de hacernos más llevadero el trago, varios han sido los autores (El Torres el primero, hay que recordar siempre) y las editoriales que han dispuesto libre acceso telemático a títulos seleccionados de su fondo de catálogo. Y eso ha estado muy bien. Pero no es lo mismo.

Llegados a este punto, tenemos que reconocer la dependencia. La adicción.

Algunos dirán que echan en falta las novedades, pero seamos sinceros, que ediciones digitales las hay y no nos han llenado lo mismo. Lo que engancha es el papel.

Y ellos lo saben.

Saben que en cuanto podamos iremos a por la dosis.

Mirad si lo tienen claro, que en la última iniciativa pre-inicio de fases, saben tan cierto que las vamos a pillar cuando salgan…

…que no les importa adelantárnoslas todas por digital de gratis.

¿y qué? ¿que alguno dejará de pillarlos por eso?

«Oh, yo ya no necesito comprarlo, que me lo he leido antes por la patilla en una pantalla»

¡JÁ!

Claro que sí, campeón.

Que sí, que puedes dejarlo cuando quieras, seguro. Todos controlamos, tranquilo.

Fantástico y Especial

Fruto de movidas entre distribuidoras, las Ediciones Especiales de las grapas de Panini lo tenían todo para haber triunfado. Y la que tenía todos los números para petarlo fue la Edición Especial de la grapa de los Cuatro Fantásticos.

Es decir, te ofrecen algo con «Fantástico» y «Especial» en la misma portada ¿cómo podría uno ser tan tonto de no comprarlo?

Llegando a las librerías una semana antes que la cochambrosa edición no especial, y formato americano tanto para lectores como para libreros (mayor margen de ganancia, sin derecho a devolución ¡basta de parecer quioscos!).

Pero además muchas de estas Ediciones Especiales ofrecían otros extras al ávido lector especulador que sabía que estas grapas se revalorizarían hasta niveles estratosféricos ¡la última parte de la mítica etapa de Straczynski y McKone! ¡la serie de Dan Slott de La Cosa! estas cosas o te las pillabas en estas grapas o no las ibas a tener de ninguna otra forma.

Pero es que además ofrecían una portada nueva y diferente, una que ni siquiera los propios lectores americanos tenían.

Algunos podréis decir «¿Cómo? pero si eso son las portadas de La Cosa, del complemento, una maldita manía que tenía Panini en aquellos primeros años y que por suerte dejaron de hacer hasta que dejamos de tener suerte«.

Y llegados a este punto, yo os tendré que mostrar cuan equivocados estabais.

En serio que si en vez de tebeos fueran sellos, valdrían una maldita fortuna.