El Caso Master del Universo.

Hay creaciones que parecen atraer al caos, y supongo que esa es la razón de que pensara que ya habíamos hablado de los tebeos de los Master del Universo y resulte que no. Pese a ser uno de los mejores ejemplos posibles de caos editorial. Y, en general, de todas las ramas del mundillo.

Además de ser carne para este vuestro blog. Pero desde prácticamente su minuto uno. En serio:

Sí, os puede recordar a otro tipo de cómics que buscáis en internete, pero en lugar de eso estamos ante una de las primera páginas de los minicómics que acompañaban a las primeras figuritas.

Aquí He-Man, que se ha despedido de su tribu y abandonado la jungla, tras derrotar a Skeletor -que quería raptar a The Goddess para hacerla su mujer- es recompensado por esta con las armas especiales de los científicos de Eternia que realizaron antes de las Grandes Guerras que convirtieron ese mundo en un entorno postapocalíptico. Y estamos en la página cuatro.

Normalmente un buen momento para que suene aquello del ruido de disco rallado y pasar a contar lo de Espera, ¿qué? y Supongo que os preguntaréis cómo hemos llegado hasta aquí y todas esas cosas. Habitualmente con una imagen del protagonista.

Claro que eso a lo mejor cuadraría más con, digamos, esta otra imagen:

¿Quién podría no querer algo más de información?

En realidad toda la parte previa es más o menos sencilla. La culpa es de George Lucas.

Bueno, quizá en este caso Lucas no tiene exactamente la culpa. Al fin y al cabo él le propuso a Mattel realizar una línea de muñequitos de una película que estaba a punto de sacar. Los jefes de Mattel dijeron que no. Y, aparentemente, luego se arrepintieron. Así que la culpa es de la visión empresarial de los jefes. Ya os digo que esto es siempre así.

Que lo de los muñequitos lo podéis mirar en los documentales esos que ya sabéis cómo van. El caso es que una vez habían decidido entre un bárbaro, un aventurero espacial y un… algo… con cara de tanque se pusieron a elegir los cinco primeros bichos que sacar. Y, con ellos, unos minicómics de acompañamiento. Luego se añadirían cinco más, dos vehículos y, claro, el Castillo de Greyskull. Pero durante esta primera tanda las cosas aún no estaban demasiado claras.

La idea de los minicomics eran presentar a los chavales los personajes (y vendérselos, claro) y darles algo de trasfondo para que tuvieras una idea de cuál era el asunto.

Claro que hubiera estado bien que lo supieran los autores de los cómics, pero tampoco íbamos a exagerar. En Mattel habían contratado a Don Glut, autor de novelizaciones, guionista, fan aficionado a hacer fanfilms de sus héroes -sí, en los ’60s también pasaba- y, dado que querían dibujar aventuras de un bárbaro, como dibujante ficharon a Alfredo Alcalá, conocido entre otras cosas por sus Conans -lo que acabaría costando una demanda de los propietarios de los derechos del bárbaro, pero ese es otro tema- que se ocuparon de los cuatro primeros cómics.

Empezando por

Cuya cuarta página ya hemos visto.

Por supuesto en el sindios que fue aquello teníamos cambios de color –The Goddess dejó rápidamente de ser verde- o decisiones… decisiones. Teela, el único otro personaje femenino al margen de The Goddess, tendría exactamente la misma pinta que esta porque así podían sacar solo un muñeco femenino en la línea. Se añadía al muñeco de Teela la posibilidad de ponerle el tocado serpiente de The Goddess y todos contentos. Si luego había que explicar algo… bueno, ya habría tiempo…

Para la segunda tanda de juguetes Mattel ya estaba trabajando en dos cosas, por un lado en un acuerdo con DC Cómics para que se encargaran ellos de realizar los minicómics, por el otro, de que Filmation les desarrollara una serie de animación para televisión para que así pudieran vender más juguetes. Luego ya se le ponía una enseñanza moral al final del capítulo y no era tan malo que su función principal fuera vender muñequitos. Si, total, estos eran dibujos en sindicación y no de ninguna cadena.

Una persona con un particular sistema de creencias consideraría lógico pensar que eso significó que Mattel se sentó en una mesa con DC y con Filmation para establecer los personajes, sus tramas y sus trasfondos de manera que todos contaran lo mismo. Esas personas tienen un nombre: COBARDES.

En DC se pusieron a trabajar de inmediato en el asunto. Gary Cohn en los guiones y Mark Texeira se encargaría de los dibujos. Aquí tocaría, por ejemplo, intentar explicar el lío entre The Goddess y Teela. En un minicómic en el que se nos cuenta que es… ahm… un clon creado a partir de una parte drenada de su poder. De hecho, fue creada como un clon bebé que Man-At-Arms encontró y adoptó. Cosas que pasan en Eternia, supongo. Claro que también cambian lo que es Eternia que ahora parece un próspero reino con unos ancianos gobernantes a los que He-Man socorre. Ah, y He-Man no era miembro de una tribu en el primer minicómic… es que estaba de visita. A su amigo Ceril. Eso es. Por eso se despide. Fue un malentendido. *cof* También aparece la Espada del Poder, pero en dos partes. Una mitad la tiene He-Man y otra Skeletor. Que para algo en los juguetes salía así.

No es lo único que DC haría, claro. Porque si puedes organizar un crossover lo organizas, así que en DC Comics Presents issue #47 llega From Eternia—With Death!

Un cómic en el que DC introduce al Príncipe Adam y a Cringer, y también la idea de que He-Man conoce a Superman porque su madre (la reina) es una astronauta estrellada en Eternia y cuando le cuenta sobre la Tierra habla de Superman. Y eso que era antes de Cavill.  (Esto se aprovecharía para explicar que otros miembros de la expedición galáctica serían Biff Beastman, Evelyn Powers y T.E. Scope que a su llegada a Eternia pasarían a ser Beast-Man, Evil-Lyn y Tri-Klops. Y a no mencionar de nuevo que eran compañeros de trabajo. Puedo entenderlos.)

En cualquier caso, esta historia concluía en un inserto en varios cómics de DC (incluyendo superéxitos como Arak Son of Thunder, Captain Carrot and His Amazing Zoo Crew, Warlord o Batman) por aquello de que si cuela cuela. Con estos cómics de DC sigue también la juerga del cambio de nombre de The Goddess a The Sorceress

Por su parte la Filmation había estado trabajando en una serie que se estrenaría al año siguiente. Y que tendría como característica el tomar alguna de estas ideas, saltarse otras, meter morcillas, y todo porque algún ejecutivo de juguetera dijera que no entendía por qué los niños iban a querer comprar estos muñecos… Un poco lo de siempre.

Bien es cierto que Filmation también llevaba un tiempo buscando su propio éxito. Como prueban los Space Sentinels y BlackStar

antecedentes ambos, de formas diferentes pero bastante claras, de las correrías de He-Man y los Masters.

En la serie se incluirían a unos reyes visiblemente más jóvenes que la última vez que los vimos en los minicómics (el Rey Randor y la Reina Marlena) con un Adam que está claro que engaña poco pero que sirve para ver su transformación del aparentemente inútil Adam, cuyo padre parece decepcionado por cómo es, el la figura de poder de He-Man gracias a sujetar -ahora sí- una espada y decir «¡Yo tengo el poder!». Imposible saber qué llamó la atención de tantos jóvenes. 

Por supuesto hubo también bastante discusión sobre si todo esto era una metáfora gay, solo porque Adam tuviera una doble vida que no podía contar a sus padres aunque su madre claro que lo sabe pero no dice nada, y vistiera particular como Adam y se pusiera un arnés cuando era la torre de músculos de He-Man y su enemigo tuviera la cara de un esqueleto como si hubiera pillado una enfermedad que en los och… da igual. El caso es que se han corrido muchos ríos de tinta y, en realidad, tampoco viene tanto al caso aquí. Que para eso tenéis buscadores. Que ya está bien, que en cualquier cosa veis tres patas.

Ah, sí, también en los dibujos se le dio a Man-At-Arms un bigotón. Así se diferenciaba de la barba que llevaba su hermano Fisto.

Y se creó a Orko. Un personaje importante para demostrar una cosa. Que Filmation prefería cambiarle el nombre a un personaje antes que tener que dibujar letras que no se puedan rotar.

La serie produciría una gran cantidad de capítulos para poder ofrecer en sindicación uno cada día de entresemana. Lo que ya no tendría sería una tercera temporada. Pero a todo llegaremos.

Porque con la aparición de la serie la tercera tanda de minicómics parecía tener finalmente algo a lo que acercarse. A partir de aquí, por ejemplo, The Goddess pasará a ser The Sorceress -aunque en los primeros cómics porst-Filmation la sacaron con su traje en blanco, lo de los colores se les daba regular- y se deja más o menos en el aire que es la madre de Teela en lugar de todo aquel follón del clon. Lo de si Man-At-Arms era su padrastro, su padre o qué lo dejamos para un día que no me duela la cabeza.

Y, mientras tanto, pasaba otra cosa en los cómics. Porque la expansión internacional de la marca facilitaba que por todo el mundo hubiera interés tanto por las figuritas como por la posibilidad de realizar inserto en revistas existentes o por la creación de títulos y magazines propios. Lo que pasa es que en DC estaban muy ocupados con los minicómics como para sacar una colección exportable. Así que…

Mattel ‘dejó hacer’ a diversas editoriales del mercado internacional. Interpart/Condor Verlag y luego Ehapa Verlag en Alemania, Edigamma y Mondadori en Italia, London Editions Magazines – Egmont en UK y, en menor medida pero no despreciable, Abril en Brasil, Ledafilms en Argentina, crearon unos cómics que lograban ser más o menos atemporales -es decir, lo único que marcaba realmente la continuidad era la aparición de los muñecos por presencia antes que por ausencia- y de una calidad variable pero que ni estaban restringidos ni eran mayoritariamente malos. Es decir, algunas de las mejores historias vienen de estos cómics y, de hecho, es habitual ver circular estas historias por diferentes países de manera que en una misma cabecera puedes encontrar historias alemanas, inglesas e italianas traduciendo al idioma de turno las que correspondieran, fuera el alemán, el inglés, el italiano o cualquier otro idioma del país que quisiera estos cómics.

Bien es cierto que en Alemania y UK tuvieron sus propias cabeceras mientras que en Italia solían ir como complementos dentro de revistas como Píu o Magic Boy. Revistas perfectamente normales para chicos y adolescentes.

Perfectamente normales, os digo.

Mattel veía que aún podía sacar más pasta de sitios, así que para 1985 preparó la salida de She-Ra con sus coletillas que se pueden resumir en She-Ra and the Princess of Power. She-Ra se enfrentaría en su propia serie de la Filmation al malvado Hordak. Lo haría después una película animada adaptable a cinco episodios -o viceversa- en la que aparecía He-Man porque la continuidad, una vez más, traía curvas.

En la película, tras una serie de periplos, He-Man se enfrenta a la Capitana Adora de la Evil Horde de Hordak -ya, exacto- solo para descubrir que es su hermana melliza desaparecida -sí, exacto de nuevo- que fue raptada por Hordak cuando aún era un bebé y entrenada como uno de los suyos, mientras tanto, para que no hubiera problemas (no sabemos cuales, pero tampoco es muy fácil de entender que He-Man necesite doble identidad y aquí estamos) The Sorceress borra la memoria a casi todo el mundo de su existencia -porque borrar la mente a la gente no ha sido nunca problemático- excepto a sus padres y, por algún motivo, Man-At-Arms. Quizá porque el bigote les parece digno de guardar todos los putos secretos de Eternia. Lo raro es que no se diera a la bebida. A saber qué secretos le guardaba a su hermano Fisto.

Volviendo a She-Ra, resulta que The Sorceress decide que ya está bien y manda a He-Man a darle una espada -este es el periplo que os decía antes- que la convierte en She-Ra y hace que decida desertar de la Horda. Eso sí, se queda el uniforme para cuando está con su personalidad civil en la que, ya puestos, decide comandar la resistencia. Por un lado el argumento no tiene mucho sentido. Por el otro, la idea de que Ilsa con su uniforme de las SS se pusiera al frente de La Résistance es tan puramente americana que no debería sorprendernos demasiado.

A partir de aquí y después de llevarla a saludar a sus padres y esas cosas empiezan las idas y venidas porque si en He-Man tenemos un mundo en el que los malos quieren conquistar el poder en She-Ra los malos están en el poder y hay que buscar una manera de reconquistarlo. Se podría hacer una lectura social sobre niños reteniendo el poder y niñas teniendo que conquistarlo pero no lo leerán aquí.

Lo importante es que ya tenían dos líneas de juguetes que manejar, con sus propios minicómics. Y ahora que además la Filmation se encargaba de ambas series lo lógico sería pensar que la unidad estaba garantizada.

¡PUES CLARO QUE NO! Que parecéis nuevos.

Los minicómics rápidamente establecieron a Hordak como nuevo villano de He-Man, mientras que Catra asumiría ese puesto en los minicómics de She-Ra. Esto a la vez que se decidía qué personajes tenían o no figurita en una y otra serie y, por tanto, tenían más peso en los minicómics. Es decir, Catra fue la única de la Horda en aparecer en la primera tanda fuera de la serie de muñecos de He-Man, porque le tocaba ir en la de She-Ra. Que fuera el único personaje femenino de toda esta primera tanda es pura casualidad. Eso sí, el editor de facto de la línea, Lee Nordling, iba trayendo autores variados para los dibujos. Así junto a algunos que ya habían colaborado como Alfredo Alcalá nos encontrábamos a jóvenes debutantes como Bruce Timm.

Para colmo no se renovaría la serie de He-Man en Filmation por una tercera temporada, y She-Ra acabaría en una segunda con menos de la mitad de episodios de la primera.

Los muñequitos, eso sí, parecían ir viento en popa y en ese mismo 1985 que terminaba la serie animada de He-Man comenzaba su tira de prensa. Bueno, la comenzaba en serio porque ya en 1982 hubo un par de ellas adaptando minicómics de DC en lo que estaba más cerca de ser un anuncio que una tira.

Esta vez, sin embargo, la tira duraría hasta 1991 y cubriría una quincena de historias diferentes.

Por supuesto la continuidad de las tiras era… propia. Digamos que seguía esa idea de los cómics internacionales de crear una vaga idea de continuidad por los personajes que aparecían antes que mediante historias o creaciones internas. Ya está bien de tontos líos de continuidad, hombrepordios.

Y si creíais que esto no se podía liar más… Llega Marvel. Que hasta el momento ha estado muy tranquila sin hacer nada pero que ahora aprovechaba los cambios en principios de los ’80s en las editoriales de cómics infantiles, con Golden Key retirándose del mercado y Harvey con líos internos. De ahí que el jefe de Marvel, Mike Hobson, encargara al siempre encantador Jim Shooter meterse en ese fregado. Fue el propio Hobson el que estaría de por medio en historias como el trato fallido con la Harvey. Pero el caso es que en 1984 lograron poner en marcha Star, una línea de cómics para un público infantil o infantil/juvenil.

En la que se dieron cuenta de que podrían montar perfectamente a He-Man y los suyos. Así que llegaron a un acuerdo con Mattel, poniendo en un principio a Mike Carlin guionizando y Ron Wilson y Dennis Janke con los dibujos. Los cómics fueron bastante mejores de lo esperado, sobre todo cuando a partir de su noveno número George Caragonne pasó a encargarse de los guiones para lo poco que quedaba, porque tras abrirla en 1986 lo cerrarían en 1987 en el número 13.

Les daría, eso sí, tiempo a sacar la adaptación de la película en imagen real que en 1987 se estrenó de la mano de The Cannon Group y con otra de esas historias de caos detrás que tanto atrae esta franquicia. La hostia en taquilla acabó de hundir las expectativas audiovisuales y casi que de todo lo demás.

En 1988 se decidió que aquello ya estaba quemado y que mejor ponerse a otra cosa. Por supuesto la gente de los cómics seguía trabajando en los mismos y se enteran por la prensa, porque en Mattel es que se trabajaba así.

En 1986 se había introducido entre medias a otro villano temático más, el King Hiss y sus Snake Men, y en los minicómics hubo que presentarlo dado que ahora no había serie donde desarrollarlo. Lo que sí que tuvieron es que justificar dentro de estos Hombres Serpientes su relación con miembros existentes tanto de la Horda como de los villanos de Skeletor.

En 1987 se había sacado una primera tanda, incluyendo algunos personajes de la película que no salían en los cómics, las series o los videojuegos. ¿No os lo había dicho? Para 1987 habían aparecido ya dos: Masters of the Universe: The Power of He-Man (1983) y Masters of the Universe: The Super Adventure (1986), ese mismo año con la cosa de la película saldrían dos más Masters of the Universe: The Arcade Game (1987) y Masters of the Universe: The Movie (1987) Si creéis que no hubo caos es que estáis en la franquicia equivocada. Pero, una vez más, no me corresponde a mí contar estas historias, ni las de los juegos posteriores ya en el siglo siguiente, que suficiente trabajo dan ya los cómics.

El asunto es que esa primera tanda de la serie seis tendría que haber sido completada con una segunda tanda, de ahí que apareciera un minicómic iniciando una saga llamada The Powers of Greyskull.

La idea era pasar a una especie de precuela ambientada en los tiempos antiguos, en Preternia -en serio- en la que un antecesor de He-Man llamado He-Ro -en serio- que es uno de los grandes magos que el mundo conoció se enfrentaba contra el Rey Hiss y contra más gente porque ya puestos se sacaban de la manga a un The Unnamed One al que no se llegaba a ver.

Que no hubiera más números, y que se dejara colgada la historia habiendo salido solo los dinosaurios de combate con los que iba esta historia (a saber, Tyrantisaurus Rex, Bionatops y Turbodactyl) llegando solo a aparecer algún prototipo de He-Ro y un par de figuras de gigantes como cosas excepcionales fuera de USA tampoco ayudó mucho a completarla.

Eso no significa que el nombre de He-Ro, o varias otras ideas, se perdieran, solo se aparcaron.

Y, por supuesto, no sería el único lío de continuidad que se montaría con esos cómics. Aquí os presento The Search for Keldor.

En teoría una historia para aprovechar las figuras del Rey Randor y de The Sorceress, en la práctica esta búsqueda del hermano del rey desaparecido hace muchos años mientras practicaba hechicería sirvió para liar aún más las cosas porque la justificación que se les ocurrió para que Skeletor mandara a un grupo de nuevos villanos a impedir que los nuevos héroes lograran descubrir su parecido fue: «They must never discover the secret of Keldor, for that knowledge could destroy me!». Y, claro, se lio.

Porque al cortarse la línea y no aparecer los otros minicómics no llegamos a saber si Keldor era The Unnamed One, si era un futuro -o pasado- enemigo o aliado, o si era.. el propio Skeletor.

Sentarse sobre las posibilidades de dinero que significa He-Man es algo para lo que Mattel aún no estaba preparado, así que para 1990 probaron una nueva productora de animación, Jetlag, y sacaron The New Adventures of He-Man en las que hicieron un clásico de cualquier larga saga: Lo mandaron al espacio. Ahora todos los secundarios de la serie están desaparecidos, solo quedan He-Man colaborando con los Galactic Guardians mientras Skeletor forma una alianza con los Evil Mutants.

El cambio tuvo sus propios muñequitos de éxito limitado y también cuatro minicómics que ahora no se llamaban Masters of the Universe sino He-Man.

Como todo en esta serie el caos favoreció que no cuadraran todos los nombres o diseños además de tener un efecto inesperado.

El tener que relanzar con temática espacial las series significó que Mattel decidió que había que cerrar todo lo que siguiera al continuidad tradicional. Un error de novato en esto de los cómics. Porque así publicaciones internacionales como la alemana o los magazines UK tuvieron que cerrar sus cabeceras con un alto número y sustituirlas por estas historias espaciales. Total, que sobrevivieron al cierre de la serie y de la línea original de juguetes, pero no a la gestión empresarial comiquera.

Esto podría haber sido el final, pero ya sabemos que nada termina nunca. El desastre de principios de los noventa pesó toda la década y si bien hubo propuestas de series nuevas con sus juguetes adosados de entre las que la más tremebunda fue la de recuperar a He-Ro, pero ahora como hijo de He-Man que se enfrentaría contra el hijo de Skeletor llamado, atención todo el mundo: Skeleteen.

¿Cómo pudo no salir adelante? Nunca lo sabremos.

Para principios de los 2000 se sacó una nueva línea de muñecos, la 200X. En teoría iban a tener sus minicómics en los que se iba a contar, por ejemplo, que Skeletor se había hecho con con las dos espadas, al final Mattel decidió que mejor reboot y que mejor aún limitarse a sacar mogollón de versiones de He-Man y Skeletor y ya si acaso alguna otra así como de fondo. Inesperadamente, no fue un éxito.

O quizá sí. Porque vieron que había un mercado de coleccionistas no necesariamente ligado con que la gente que era chica en los ’80 a estas alturas estuviera alrededor de la veintena. Claro que no.

Por supuesto esto venía en parte a que ese reboot era para aprovechar con una nueva serie de animación, que en lugar de las ideas sobre el hijo de He-Man o continuar la serie original mejor modernizarse. Así que en 2002 apareció, de nuevo, He-Man and the Masters of the Universe, ahora con más continuidad interna y más desarrollo de personajes y blablabla.

Por ejemplo, ya aparece lo de que Keldor era Skeletor. Algo que se había comentado como la idea detrás del personaje en alguna entrevista diciendo que en Mattel pensaron en darle un giro sorpresa con Darth Vader y El Emperador siendo este último el famoso The Unnamed One. En aquel momento aún no tenían muy claro lo que iban a hacer aunque esto parecía lo más probable. A partir de ahora ya era canon: Skeletor es el tío de She-Ra. Mucho más inesperado que El Rey León. Ya puestos, ahora el padre de He-Man es un general, porque le faltaba a esta serie era militarización, obviamente. Cierto es que a cambio Cringer ya no habla y Adam es más joven y enclenque que He-Man. Lo que se gana de verosimiltud con el cambio se pierde en la parte de Viste de rosa, no puede ser un machote del original. Ah, sí, y meten más ancestros, que tienen estos como para montar un árbol genealógico 3D. Ahora aparecen el Rey Greyskull y su mujer la hechicera Veena. Por si os lo preguntábais, tampoco esta llegó a la tercera temporada.

Lo que sí hubo fueron algunos cómics -que no minicómics- creados por MVCreations y que acabaron repartidos en Image o en CrossGen. Sí, es tan de principios de los ’00 que CrossGen aparece por medio. Y no es el único nombre inesperado.

Sí, ese Kirkman.

Hubo tres miniseries -porque si sacas miniseries es más fácil sacar números unos y evitar que se hable de cancelación, ¡simplemente no vas a publicar más miniseries!- y algunos one-shot como este de arriba, pero quedó claro pronto que ninguna de las cosas (series, muñecos, cómics) iba a prosperar. Si hasta los de MVCreations acabaron teniendo que editar alguno de los títulos directamente.

Pero, como decía, habían olido el coleccionismo en Mattel. No el del mercado general, el de la NOSTALGIA. Y eso significaba ALGO.

En 2008 ponen en marcha Masters of the Universe Classic, una serie de figuritas que reinterpretan las clásicas y blablabla. Sopocientas sacan. Luego llegan a un acuerdo con mattycollector para sacar otra serie llamada Club Grayskul que recupera los diseños de la serie de Filmation. Por supuesto en estos casos dejan claro que son Para Coleccionistas, figuras animadas adultas, nada de juguetes para los niños.

Y a Mattel le parece bien porque, mira, menos problemas.

En 2011 llegan a un acuerdo con Dark Horse para hacer minicómics. Se encargan Tim Seeley con dibujos de Wellinton Alves y portadas de Eric Powel. O eso dicen ellos.

Así que ahora, 25 años más tardes, se ve completada la trilogía de minicómics. Seeley hace el trabajo de fontanero para intentar ordenar continuidades, teniendo que elegir entre las varias posibilidades y dar respuestas a algunas discrepancias antiguas.

Introduce Preternia más claramente, traza una línea con quién estaba y dónde -que tiene mucho más mérito pero, a la vez, demuestra que algunos de estos llevan toda la vida librando la misma puñetera batallas, que ya son ganas- e incluso mete al ganador del concurso Diseña tu Master del Universo que quedó sin tener figura en su momento –siendo su momento 1985 o 1986, según- y que saldría finalmente en 2011. Tira del hilo, incluyendo la continuidad de She-Ra y acaba enlazando un final que desemboca directamente en esas batallas galácticas de la versión animada de los ’90s. Así que en tres números logra hacer mucho de ese trabajo de fontanería que las largas continuidades necesitan de cuando en cuando.

Lo que sirvió para que en 2013 le devolvieran a DC los minicómics y volvieran a liarla, claro.

Por ejemplo, presentando a Oo-Larr, el He-Man de la jungla, no fuera a estar arreglado ya aquello. Claro que también tendremos a Dare, el clásico truco de ‘has vuelto de la guerra y tienes un hijo‘ que le hacen a He-Man y que se convierte en He-Ro. Bueno en He-Ro II. Aunque luego viaje en el tiempo y conozca a He-Ro I porque… bueno, digamos que los minicómics de ahora no son mucho más sencillos de entender que los de antes, y eso que no había serie de televisión ni nada de eso. Si esto os parece una locura esperad a oír lo de Zombie Skeletor y Despara. Pero esto sería en 2015, así que aún tenemos cosas que contar por medio.

Aunque voy diciendoos ya que en 2015 Dark Horse sacó, como premio de consolación, dos tomos recopilatorios: He-Man and the Masters of the Universe Minicomic Collection que reúne todos los aparecido hasta los que sacó la propia editorial, más algunos que no se llegaron a hacer, y -ya puestos- también He-Man and the Masters of the Universe: The Newspaper Comic Strips con las tiras de prensa. Eh, como premio de consolación no está mal. Sobre todo porque ya deja un punto de contacto con la editorial.

Pero, de momento, podemos volver a DC. En 2012 se termina la relación entre Mattel y Dark Horse y vuelven ellos con varias propuestas a la vez. La primera serían una serie de minicómics digitales.

Con Geoff Johns escribiendo el primer número y Howard Porter colaborando intentan darle algo de hype para que esta idea de los minicómics semanales digitales que presentan a los diferentes personajes en ocho números que acaban con el dedicado a She-Ra que trae la gran revelación de que ¡Es la capitana de las tropas de Hordak!

Sí, como en todas las versiones anteriores.

El conocimiento de la continuidad es tan grande que esto sirvió para hacer una noticia al hablar de los cambios que DC había introducido en la historia.

Pero bueno, todo sirve para que pasen a continuación a hablar de la serie que siguió. Bueno, miniserie. Y quizá tampoco siguió, porque los números digitales iban añadiendo contexto a lo que se contaba en esta miniserie. Hasta el punto de que la gran revelación no llevaba a esta serie sino a la siguiente, una serie abierta que gracias a la publicidad y demás lograría llegar hasta el loco número de 19 meses consecutivos publicándose durante los cuales habría tres arcos de seis números y uno de cierre que sería preludio de la siguiente mini: Eternity War. Mundos vivir… no espera. Pero bueno, viene a ser lo mismo de siempre.

Resulta curioso que en cuanto entren en DC parezca que se olviden de la posibilidad de hacer aventuras más o menos autoconclusivas y, sobre todo, en los que no haya grandes muertes y resurrecciones, revelaciones sorprendentes y todo aquello. Solo les falta haber tenido alguna portada de variante de ROB! porque son todo un ejemplo de cómo se hacen los cómics ahora. Quizá han avanzado a la vez que las figuras y por eso parecen menos pensadas para lectores que para coleccionistas sin que, en realidad, hayan cambiado en su forma más que por motivos estéticos.

Que además de eso se incluya un crossover con DC sirve para comprobar cómo el paso del tiempo es relativo. Por ejemplo, el primer crossover fue en los ’80 y este segundo podría haberlo sido perfectamente en los ’90.

Mientras en los minicómics iban dedicándose más a He-Ro, el de He-Man. Tengamos en cuenta que para lo del hijo de He-Man había habido varias posibilidades contempladas, incluyendo que fuera adoptado y no se supiera quienes eran sus padres y todo aquello. Aquí deciden que He-Man, que estaba buscando a She-Ra, vuelve a casa tras 5 de batalla y 10 de búsqueda y se lo encuentra ya adolescente. Naves espaciales sí, magia sí, teléfonos no. En general cualquier intento de intentar entender la continuidad no tiene mucho sentido porque ni Keldor/ Skeletor/ Skeletor Zombie ni una vez más She-Ra en el bando de los malvados ni, desde luego, la aparición de…

¡SKELETEEN!

tienen más función que los golpes de efecto. De hecho, el intento de explicación de cómo Keldor acabó convertido en Skeletor y por qué tiene la piel azul y cómo no heredó el reino si era el hijo mayor del Rey Miro… Digamos que depende más de que uno decida que claro que sí que porque abracen el locurón o creen una gran continuidad o algo.

Randor acaba de rey, eso por supuesto, Keldor termina siendo Skeletor, y su hijo con Evil-Lyn acaba siendo Skeleteen. Con la cresta y la calavera. Excepto que…

Es un casco. Porque ni eso bonito nos dejan tener. Y no, yo tampoco sé por qué pasa de ser azul a ser violeta.

Los minicómics estaban tan desmadrados que no les temblaba el ojo en ponerles títulos como

¡JUNTOS DE NUEVO POR PRIMERA VEZ!

Pero para cuando terminan estos minicómics y The Eternity War lo que nos espera es ciertamente estre… original. Porque el primer crossover de esta nueva era ocurría en mitad de la continuidad nueva, entre capítulos. Pero en lo que tienen decidido ahora como serie principal deciden jugar el todo por el todo y la siguiente miniserie es… un crossover… con Thundercats. Y luego otro… con DC… pero esta vez los de Injustice… parece claro que lo que se pueda sacar.

El remate de esta nueva etapa en DC al menos no es un crossover… más o menos.

Ningún Felipe González fue dañado en la realización de este cómic.

Efectivamente, después de que en tres minicómics de Dark Horse se intentara integrar todas las continuidades y de que en DC se decidieran liar las cosas todo lo posible ahora nos presentan ese clásico actual de las múltiples versiones murtiversales teniendo que cooperar para que el multiverso resista. Que acabe siendo una versión de las historias de DC de Tierra 2 creo que casi la evolución lógica del asunto.

Y una explicación perfecta de en lo que había ido convirtiéndose la serie desde que pasó a ser de interés para coleccionsitas adultos.

Porque a la vez que salían estos cómics se producían figuritas sin cesar. De 2008 hasta 2015 con MotU Classic y Club Grayskull, luego -ya sin minicomics- con Super 7. Hasta 2020 salieron más de 150 figuras, vehículos y demás.

Cualquier cosa podía acabar convertido en un muñeco. Y cuando digo cualquier cosa me refiero a que, por ejemplo, tuvimos…

A Mo-Larr. Un personaje creado en Robot Chicken como parodia de la saga, un dentista. Puede que creáis que me esté inventando que tuvo figura propia. Ojalá fuera verdad.

La serie de Netflix de She-Ra en 2018 no rompería esto, aunque sí el no pasar de la segunda temporada. Que esta vez llegaría hasta la cuarta.

Sólo el acuerdo con Netflix para sacar una serie nueva cambiaría las cosas. Y decimos cambiarlas, no mejorarlas.

La serie… sacando tan pocos episodios más nos vale que llegue a la tercera temporada. En realidad está muy cerca de lo que han sido los cómics desde 2002. Es de suponer que por eso la gente está tan sorprendida.

En cuanto a lo importante, los muñecos, siguen adelante las Minis en MOTU Classic, Mega Contrux está haciendo construcciones y en Funko… bueno, sus cosas de ellos. Y, por supuesto, su propia serie de muñequitos: Masterverse.

Espero que apreciéis al ironía de que el comunicado de lanzamiento -o las primeras seis figuras, vaya- no incluya a Teela.

Al negocio de los muñequitos podemos discutirle muchas cosas, pero no la consistencia. Porque eso de lanzar una línea centrada en una serie sin hacer el mínimo caso a lo que en ella sucede ya veis que vale en casi cualquier década. Lo raro es que no se dediquen también a las reseñas.

Pero tranquilos, que ya han dicho que para noviembre o así sacan su muñeco.

Con algo así deberíamos poder terminar ya el repaso, pero ya sabéis que la tendencia ahora es que parezca que se ha acabado todo y haya un final sorpresa.

Bueno, en realidad tampoco es que pueda haber mucho final sorpresa con los cómics porque lo que ha sucedido es que ha vuelto a conseguir los derechos Dark Horse y ha montado una precuela. Con guiones de Kevin Smith, además, así que podemos esperar algo a la altura de su DareDevil.

Tres de los cuatro personajes de esta portada tienen muñequito ya en el mercado. Otro éxito de los cómics.

Pero ahora es cuando os descubro que toda esta turra en realidad era el contexto para el posteo original. Uno en el que decía que los cómics, las interferencias en la continuidad y la búsqueda de cualquier cosa muñequeable al servicio de los adultos en la década pasada produjo hechos sorprendentes aunque inesperadamente coherentes.

¿Significa eso que hubo cosas peores que Mo-Larr? Por supuesto. Especialmente si podía ser un cambio en los mismos fundamentos de los Masters del Universo. Concretamente la representación en muñeco de un personaje que sería saludado como uno de los Grandes Dioses, en concreto de el Arquitecto de todo lo que sería, lanzando con sus energías creativas todo lo que sería este mundo. Un ente místico todopoderoso con un nombre resonante: Standor.

COSMIC CREATOR OF POWER.

Una figura central para este universo al que me voy a tomar la libertad de mostraros fuera de la caja de la colección y sin el casco.

Efectivamente.

Pero, oye, ¿qué es más coherente que erigirse en arquitecto de un universo que no ha creado?

En 2013 Mattel llegó a un acuerdo con POW y de él saldría como ‘homenaje‘ esta figura que creo que explica perfectamente por sí misma cómo están: Los cómics, la cultura popular, las empresas de muñequitos. Es como un fotograma de The Big Bang Theory (una serie antigua) cobrando vida.

Pero, al fin y al cabo, ¿cómo podía sorprendernos nada de una serie de figuritas que desde el principio tuvo una con este nombre?

Si hasta tienen cuatro personajes principales femeninos (Teela, Evil-Lyn, The Sorceress, la Reina Marlena) y me cuesta establecer en qué momento pasan el Test de Bechdel.

Ese es el valor de esta franquicia: Resume a la perfección épocas, mundillo y situaciones.

Eternamente siempre.

7 comentarios en «El Caso Master del Universo.»

  1. Como detalle completista decir que durante el tiempo que estuvo sin trabajo en la franquicia Skeleteen emigró a la Marvel para interpretar a Venganza en las colecciónes del Motorista Fantasma. Y que, como muchos ya habreis supuesto, Fisto era un pecador de la pradera.

    1. Porque a pesar de nuestras edades nos hemos adaptado a los tiempos que corren y somos personas modernas y tolerantes que sabemos que llorar es de nenazas, coño.

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