Padre, separado, tinerfeño, miope…

…y también templario, si hacemos caso a Don Rosa. Y no somos nadie nosotros para rebatir al Kurt Busiek de la Disney.

El cómico Ignatius Farray ha sacado un libro autobiográfico. Nada que objetar hasta aquí…

…si no fuera porque el mismo trae hasta un 10% (27 páginas de 272) de ilustraciones e historietas. No realizadas por el autobiografiado, sino por Roberta Vázquez, Aroha Travé y Rafa Mata. Pero ahí queda la cuota de intrusismo.

Y es que para cualquier historietista sacarse su tomo es un sueño y sus sudores le cuesta.

Pero se está dando la circunstancia inversa de cómicos que tras labrarse atención mediática sacan su libro y este contiene mucha historieta. A los hechos me remito.

Los autores aquí implicados tienen un pasado común (Farray hacía sus apariciones en La Hora Chanante como El Loco de las Coles), y tirando del hilo llegamos al germen.

Carlos Areces. Artista del renacimiento. Pluriempleado. Canta. Baila. Actúa. Es sex symbol. Y hace comics.

En su faceta más conocida de actor tiene en su haber premios de interpretación, pero es que en su faceta de dibujante no se queda corto: Mejor serie de Animación en Animadrid (2001), Premio Toutaín al autor revelación en el Salón de Barcelona (2007), y un premio Ivà (2009).

Llegados a este punto, tendría sentido pensar que ese grupo de chanantes se dedicaron en su día a la comedia para labrarse una fama que al final les permitiera hacer lo que realmente querían, que era publicar historietas. No sería el camino más enrevesado ni tampoco el más difícil para dedicarse al noveno arte. Y anda que no hay gente que se metió a presentador de telenoticieros para ganar premios de narrativa.

Pero hay otra posible explicación. Y es que, cuando se venden, sacar libros es muy rentable. Papel impreso. El precio lo marca el mercado, desde hojas parroquiales o gratuitos en el metro hasta costosos y lujosos tacos de alto gramaje. Si te conviertes en un producto que genera demanda, sacar un libro puede rentar mucho.

Lo que pasa es que hay que escribirlo. Llenar páginas más bien. Y cuando llega el momento, puede conseguirse llenar más páginas a trazos que con letra. Si has pactado un cierto número de páginas con el editor, ponerse a garabatear es una opción más que interesante para llegar.

Por supuesto, no reniego del talento multidisciplinar (Frank Miller dirige, no descarto que ROB! lo termine haciendo algún día), sólo advierto de que cuando el próximo libro del influencer de turno contenga ilustraciones y otras artes echad un ojo antes. Entusiasmo vs bolsillo.

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