Es el Mercado, amigo

Este desierto cada vez está peor, coño. Si ya antes no pasaba por aquí ni dios ahora con el confinamiento menos todavia. Seis horas sobrevolando y nada que echarme a la boca. Al final va a tener razón mamá, que tendría que haber hecho como el primo Eulogio, que ha cruzado el estrecho y se está poniendo las botas en España con lo de los pisos y laEEEHHHH COMIDA A LAS TRES…

Y pedazo de comida, se le ve bien alimentado. Quizá mucho músculo pero no estoy para ponerme sibarita. A quién se le ocurre ponerse a patear el desierto en taparrabos, debe ser otro turista. Ufs, espero que este no se haya atiborrado de picante como el último que pillé, que me estuvo dando ardor de estómago una semana entera. Bueno, ya lleva un rato sin moverse, voy a ir bajando.

Menuda potra, estaba a punto de dejarlo por hoy. Ya ha sido casualidad girar hacia el norte y verlo de lejos. Porque llama la atención, un tio así…

Hmmm…

Todo esto me suena…

¿No me contaba el abuelo Eugenio una historia que le había contado a el su abuelo Eustaquio? ¿Algo que le había pasado a él de joven? Y tenía moraleja. La repetía una y otra vez. ¿Cómo era…?

«Si alguna vez sobrevuelas el desierto y avistas un chulazo mazado en paños menores…«

Qué más decía.

Bueno, este ya está a punto. A ver si comiendo me acuerdo. «…en paños menores… por muy débil e indefenso que parezca… que parezca…«

«…¡NI SE TE OCURRA ACERCARTE, LOCO…»

«…QUE NO TE PUEDES FIAR DE ESAS MUSCULOCAS PULP!»

3 comentarios en «Es el Mercado, amigo»

  1. CancelADLO! Ese varón caucásico (y posiblemente heterosexual) está expresando su opinión sobre cierta música diversa en términos totalmente inaceptables.

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