Camaleón: un ejemplo de emprendedor

Reinventarse o morir. En este negocio tienes que moverte, ser ágil, rápido, adaptable, un maldito superviviente. Tomemos como ejemplo al Camaleón. Su nombre habla por sí mismo. Dmitri Smerdyakov fue el primer villano en enfrentarse a Spider-man, en el icónico The Amazing Spider-Man 1. En 1963 el Camaleón se dedicaba a robar planos de defensa para venderlos a las potencias soviéticas durante la Guerra Fría. Un plan que hubiera salido bien si no hubiera decidido intentar liar a Spider-Man en todo el tinglado, usando un poder que probablemente nunca nadie ha vuelto a utilizar: las frecuencias auditivas arácnidas.

Todo esto nos habla del Camaleón como un intelectual, un hombre de la logística y la planificación. Por ello, no es de extrañar su apretada agenda como uno de los primeros villanos soviéticos de Marvel durante 1964. En Tales of Suspense 58 se enfrentaría a Iron Man y secuestró al Capitán América para leerle la mente, y en Tales of Astonish se dedicó durante unos números a trabajar para el Líder creando problemas al Increíble Hulk.

La segunda mitad de la década de los 60 no resultó mucho más prolífica para el Camaleón. Había dejado una huella importante como espía, científico y agente comunista, sirviendo de camino a muchos otros villanos, como el propio Líder, el Rhino o Abominación. No sería hasta 1970, en The Amazing Spiderman 80, que Dmitri se enfrentase de nuevo al cabeza de red. 

Aunque capturado por Spider-Man, el Camaleón no se dió por vencido, escapó de prisión y buscó reinventarse. Como a gente de Hydra se enfrentó a Hulk y a Ant-Man en Incredible Hulk 154. Aunque no consigue destruir a sus enemigos, esta aventura insufla nuevas fuerzas en Dmitri para usar sus habilidades para el crimen. Su intento de incriminar a Spider-Man en su fuga de prisión se vería frustrado en Marvel Team-Up 26 al intervenir de nuevo Hulk.

Tras este fracaso, el Camaleón decide cambiar de objetivo. Esta nueva táctica le llevaría al número 134 de Daredevil, intentando encubrir sus crímenes disfrazado como el Hombre sin Miedo.

Cualquiera diría que el que un hombre ciego te suelte un guantazo llamándote fracasado debería minar un poquito tu moral. Sin embargo, Dmitri volvería a intentarlo en 1978, en The Amazing Spider-Man 186. Esta vez, equipado con un nuevo y futurista traje que cambia automáticamente de aspecto, haciendo innecesario el uso de máscaras, peluquines y vestuario, el Camaleón intenta desacreditar a Spider-Man una vez más.

Sale mal.

Llegados a este punto, Dmitri toca fondo. Ha pasado de ser una peligrosa amenaza de la Guerra Fría a un pelele al que sacuden cada 2 años con regularidad y sin conseguir sacar siquiera un enfrentamiento que dure dos números. Por eso, el Camaleón decide replantear su modelo de negocio. Es un hombre de recursos, solo debe aprender a invertirlos correctamente. La respuesta no llegaría hasta una década después. En The Amazing Spider-Man 306, el Camaleón vuelve a las páginas marvelitas para comenzar una década dorada de ambición desbocada.

¡Así se aprovechan los años sabáticos! Dmitri decide dejarse de mamarrachadas y lanzarse directamente a la destrucción del Imperio Americano armado con su nueva tecnología de bio-camuflaje. En 1989 el Camaleón planearía hacerse con el control de la mafia neoyorquina junto con Cabeza de Martillo mientras se dedica a hundir la ¿escasa? reputación de Spider-Man disfrazado como J.J. Jameson. Hasta había ideado una ingeniosa marca personal con tipografía guay, y es que llegaban los 90, y Dmitri estaba dispuesto a convertirse en un American Psycho.

Con esta jugada maestra el Camaleón consigue por primera vez un arco de personaje que dura más allá de un número único, y en Web of Spiderman 64 le vemos ya convertido en líder de la mafia, contratando a un regimiento de villanos de los Vengadores para matar al trepamuros.

Es cierto que el personaje haría una pequeña parada en boxes en la miniserie “Skating on thin ice”, en la que su malvado plan consiste en vender drogas a unos adolescentes deportistas. Podemos entender que uno de cuando en cuando siempre tiene el gusanillo de un crimen más personal y cercano. Pero el Camaleón ha cambiado, se ha adaptado. Ya no es el villano soviético universal de los 60 ni el secuaz que cumple órdenes de los 70. Ahora es el cerebro, el líder en la sombra que da las órdenes y prepara los planes. Y así llegamos a su momento culminante. Con el apoyo de Harry Osborn, el Camaleón suplanta a los padres de Peter Parker con androides para intentar sonsacarle al fotógrafo la identidad secreta de Spider-Man, como veríamos en The Amazing Spider-man 388.

Aunque los planes no acaban saliendo bien, con ese conocimiento, Dmitri va más allá e intenta enloquecer a Spider-Man haciéndole creer que no es quien realmente cree ser. Durante la elaboración de este plan, se va fraguando una obsesión en el Camaleón con la figura de Kraven el Cazador. Incluso el difunto enemigo del trepamuros aparece para ayudarle. La obsesión posee a Dmitri, y tras varios años de brillantes golpes maestros a la cordura de Spider-man, al final es él quien acaba tocado del ala.

Entre hijo de Kraven e hijo de Kraven (hemos hablado de ellos por aquí) Dmitri hace un par de intentonas de tomar la piel de león y convertirse en Kraven el Cazador. La cosa sale regular, él acaba internado en un manicomio y parece que el Camaleón ha desaparecido.

Cualquier otro hombre se hubiera hundido para siempre. Pero no Dmitri. En 2006 aparecería en Spectacular Spider-Man 29, de nuevo bajo la identidad del Camaleón, dispuesto a volver al juego al mando de varios villanos. Incluso fundó un nuevo grupo: los Exterminadores. Quizá en algún momento se conviertan en algo recurrente.

Y es que el Camaleón del siglo XXI ha aprendido a jugar en equipo. No es extraño encontrar a Dmitri aliado con otros supervillanos. Pareció unirse al equipo reunido por M.O.D.O.K. en 2007 (aunque resultó no ser él) y lo vimos en 2012 como parte de los 6 Siniestros (The Amazing Spider-Man 659).

Ese es Dmitri, un hombre que sabe adaptarse. ¿El mercado pide soviéticos? Pues soviético. ¿Mafiosos? Mafioso. ¿Genios maquiavélicos con planes intrincados? Él te pone dos. ¿Que se rumorea que se va a hacer película de los 6 Siniestros? No le va a pillar despistado. ¿Que Obama dice que le gusta mucho Spider-Man? No falta a los saraos importantes, ahí estaba el Camaleón.

En 2012 el Joker se cortó su propia cara durante el evento Batman: La muerte de la familia. Siempre atento a cambios y tendencias, el Camaleón decidió pasar de las viejas máscaras de toda la vida y la tecnología super avanzada a la más depurada técnica de cortarle la cara a la gente y ponérselo como máscara, como vimos en Avenging Spider-man 21.

Que este 2020 le hayamos visto involucrado en movidas de atentados de falsa bandera y golpes de Estado no es casual. Ese es el Camaleón: un alma incansable, un innovador irrefrenable. Un hombre disruptivo en la super maldad. La clave es no estancarse, seguir probando cosas hasta que en algún momento la cosa funcione.

6 comentarios en «Camaleón: un ejemplo de emprendedor»

  1. Lo que nadie sabe es que, tras haber ensayado y fracasado en la toma de protesta de Obama, el Camaleón aprendió de sus errores y lo volvió a intentar, con todo éxito, con Trump… Sólo que, como Trump ya era de por sí un tipo tirando a villano, pues nadie ha notado aún el cambio.

  2. Ah, vale, estaba recordando el secuestro de Jameson y lo echaba en falta, pero leyendo más detenidamente acabo de comprobar que sí lo mencionáis de pasada… Ey, yo creo que daría para un post entero, anotadlo en asuntos pendientes. Sr. Filtro Anti-Spam, busquen en Google la portada de Web of Spider-Man #52 USA

  3. Yo también le partiría la cara a un supervillano que taquioniza a Turbo (por mucho que baile a lo Bolshoi para despistar) y luego le roba el disfraz a Tapiz Loco.

  4. “Uno de los primeros villanos soviéticos de la era Marvel”… Por eso me hacen tanta gracia los que identifican a Marvel con la política de izquierdas y el movimiento por los derechos civiles… ¡pero si todos sus grandes héroes se forjaron en la lucha contra el comunismo!

    »» Nadie recuerda en este punto que los relatos de Atlas-Marvel tienen su raíz en la Guerra Fría, enfrentándose a los enemigos socialistas del bloque soviético en tantísimas ocasiones: “Tenemos que aprovechar esa oportunidad… ¡a menos que queramos que los comunistas se nos adelanten!” (“We’ve got to take that chance… unless we want the commies to beat us!”) podíamos leer en Fantastic Four #1 recordando al astronauta rival Yuri Gagarin. En el nacimiento del Increíble Hulk, un agente secreto ruso saboteó la prueba nuclear del Dr. Bruce Banner desde la cabina de control, un soviético infiltrado en el ejército que recibía órdenes de La Gárgola, superespía del comunismo que conspiraba para entorpecer el poderío norteamericano. Thor sería “¡Prisionero de los Rojos!”, los Cuatro Fantásticos lucharían contra el Fantasma Rojo y Tony Stark sería secuestrado por un “tiránico guerrillero rojo” del Sudeste Asiático, cuando el caricaturesco pero temible Wong-Chu provocara el origen de Iron Man en su electrizante debut. En definitiva, la editorial que quiso ir en cabeza de la rebeldía estudiantil a mediados de los 60, se había dedicado toda la primera mitad de la década a combatir el socialismo y denostar el ideario bolchevique. “La política de Marvel pasó de un anti-comunismo entusiasta a comprometerse más con la llamada contracultura. El declive cultural de la John Birch Society tras su derrota en las elecciones de 1964 hizo que Marvel virase de dirección acercándose a los jóvenes universitarios que estaban leyendo las revistas de la compañía en un número creciente.” (O’NEIL, 2016)

    Fragmentos extraídos de un libro que no vais a leer ni falta que hace.

    1. Y aún así Marvel seguía siendo más progresista y moderna que la DC de la época… aunque, con villanos como Egg-Fu en DC, había GENIALIDADES que simplemente no se podían superar.

  5. ¿¡¡John Birch queeé!!? Aquí ha pasado algo y yo no me he enterado. ¿Qué dices de queeé? ¡Anda, cállate y no publiques comentarios, marisabidillo!

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