Desfasando

Queridísimos amigos lectores madrileños, en un pequeño aparte perdido en la nonagésima página del periódico del domingo he leido una indirecta mención a la frustración que habeis sufrido al no haber podido pasar a la Fase 1 de la desescalada (otro día hablamos de lo dificil que es enterarse de qué está pasando allá en medio de esa avalancha de exhaustivas noticias sobre todas y cada una de las ciudades que forman España, he oido que teniais un hospital llamado ¿IFORE?).

La frustración que habeis sufrido, decia, es más que comprensible. Que hasta la isla de La Graciosa os ha adelantado en la lucha contra el COVID-19, tanto que quizá no deberia mencionaros que ni siquiera es una isla, es un pequeño islote. No soy capaz de imaginar la zozobrante confusión que os ha debido embargar a lo largo de esta semana. Que posiblemente entenderiais que los catalanes os hubieran sobrepasado en la Carrera de las Fases (sin duda debido a sus traicioneras artimañas), quizá incluso los vascos (sin duda debido a YA-SABEIS-QUÉ) pero ¿esos mindundis que viven en todas esas otras comunidades que están alrededor? Peor todavía, ¿esos piltrafillas tercermundistas que viven en unas islitas rodeadas por un rectángulo?

No temais, hermanos capitalinos, estoy a punto de compartir con vosotros el secreto de nuestro éxito: hemos derrotado al coronavirus en las calles.

No, no es porque hayamos sacado al ejército a recorrerlas.

Ya sé que eso a vosotros también se os da bien. Y no, tampoco es porque lo hayamos puesto a sobrevolarlas.

Saigon, mierda, todavía sigo en Sai¿de qué estábamos hablando…? Ah sí, de la desescalada. Que no, que la clave ha sido otra.

¿Haber hecho sacrificios de vírgenes al volcán? No. Y no voy a hacer el gastado chiste sobre lo dificil que es encontrar vírgenes a estas alturas de la vida.

¿Que tenemos una inmunidad especial debido a nuestros apareamientos con primigenios homínidos anfibios? Ahhh claro, como vivimos en islas tropicales tenemos que ser adoradores de Dagon o de cualquier otro impío culto primitivo ¿verdad? Cómo es vuestro peninsulocentrismo, coño. Que sepais que en estas atlánticas tierras de toda la vida hemos sido devotos seguidores de El Que Camina Detrás De Las Plataneras.

No, colegas metropolitanos. Nuestro secreto es otro. Un arma que frente al COVID-19 ha sido como la krytponita para Superman. Como el color amarillo para un Linerna Verde. Como el Microsoft Word para Ana Rosa.

Behold: EL PEPE BENAVENTEMÓVIL.

Cuatro semanas de esto paseando por la ciudad y ni virus ni voras, coño.

(y os parecia jevi lo de Mad Max: Fury Road)

2 comentarios en «Desfasando»

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