Total Eclipso of the Heart

-Buenos días, doctor.

-Buenos días, señor Gordon.

-Usted es mi última esperanza, doctor. Sólo usted puede eliminar a mi némesis, sólo usted puede aniquilar esa maldición que ha convertido mi existencia en un tortuoso devenir de incierto destino.

-Intensito, ya veo. Permítame consultar su dossier. Aham. Se refiere usted a Eclipso, ¿no es así?

-¡Maldito una y mil veces sea ese nombre!

-¿Por qué no empieza desde el principio?

-Todo comezó de la manera más inocente. Fuí a una remota isla del terer mundo a registrar un eclipse de sol y para llegar al lugar de observación óptimo tuve que tranquilizar a los supersticiosos nativos.

Que ya sabe usted cómo son estas sencillas gentes. El caso es que al brujo local no le hizo gracia y me atacó pinchándome con un diamante negro justo en el momento en que se producía el eclipse.

La siguiente vez que nuestro satélite ocultó al Astro Rey descubrí horrorizado las teribles consecuencias de su agresión…

Me transformé en esa depravada criatura que los hombres han llamado… ¡ECLIPSO!

-Hmmm… Ya veo.

-Eclipso… Eclipso… Cuántas veces he maldecido su nombre. Un Yang para mi Yin. Un Hyde para my Jeckyll. Sabe todo lo que yo sé y su único empeño es desencadenar el mal en el mundo y deshacer todo lo bueno que he hecho.

-Afirma usted que sólamente aparece cuando se produce un eclpse de sol ¿no es así?

-Lo es, doctor.

-Pero ¿no es un fenómeno extremadamente infrecuente?

-¡En absoluto, doctor! ¡Todos los meses se produce uno como mínimo!

Todos.

Los putos.

MESES.

Y eso sin tener en cuenta el resto del planeta. Que te vas de vacaciones a cualquier lugar y de repente ZASCA, resulta que esa semana allí tocaba eclipse.

De hecho ni siquiera tengo que estar presente, si en algún lugar de la Tierra se produce un eclipse me transformo en mi depravado alter ego.

En cualquier lugar de la Tierra.

¡En cualquiera, oiga!

-Pero es matemáticamente imposible que se produzcan tan a menudo, señor Gordon.

-Bueno doctor, es que también cuentan los… ehm… eclipses artificiales.

-¿»Artificiales»?

-Como cuando en el laboratorio no avisaron de que estaban experimentando los efectos de un eclipse usando focos.

Y aquella vez que fuí a un planetario…

¿CÓMO iba a sospechar que iban a simular un eclipse de sol? ¡Simulando fenómenos astronómicos en un planetario! ¿CUÁNDO SE HA VISTO ESO?

-Aun así no es posible que se encuentre usted con eclipses, reales o simulados, en su presencia o al otro lado del planeta, TAN a menudo.

-Bueno es que en realidad basta con que una luz, cualquier luz que sea redonda …

… sea cubierta por otra silueta que sea redonda.

-¡Pero eso tiene que ser todavía más infrecuente!

-Uy doctor, no tiene usted ni idea.

¡Hasta una luz proyectada a través de la ventanilla de un avión invoca a mi oscura otra mitad!

-Hmmm… Comprendo…

-¿Comprende, doctor?

-Sí. De hecho me he encontrado con muchos casos como el suyo, señor Gordon.

-¿Como el mio?

-Hombres atrapados.

-¿Por su maligna otra identidad?

-No, atrapados en su vida cotidiana.

Atrapados en un simulacro de normalidad.

En relaciones en las que se han embarcado por mera inercia, simplemente porque eran lo que la sociedad esperaba de ellos.

Que cuelgan de su cuello como una pesada, una muy pesada ancla.

Una inescapable y opresiva losa que les impide ser libres.

Que se aferra a su ser con la adherente firmeza de una rémora.

Hasta el extremo de que su única salida es inventarse otra identidad. Una personalidad libre para seguir sus ocultos anhelos y deseos.

Y poder expresar abiertamente su reprimida orientación sexual.

-¡ABSURDO!

-¿Lo es?

-No tiene usted ni idea, doctor. Eclipso es real. ¡REAL! Es un mal primigenio e incognoscible. Un demoníaco ser cuyo poder es tan insondable como inabarcable es su satánica malicia. Una nefanda entidad cuyos malignos designios amenazan a toda la raza humana. ¡AL MISMO UNIVERSO!

-Aham…

-…

-…

-…

-Explíqueme una cosa, señor Gordon. Usted se convierte físicamente en Eclipso, que es una persona diferente, ¿no es cierto?

-En efecto, doctor.

-¿Y su traje?

-¿S-su traje…?

-¿De dónde sale ese colorido y… ehm… alegre traje que lleva?

-Puesss… lo encontré la primera vez que me transformé… Lo encontré en…

…*suspir* lo encontré dentro en un armario, doctor…

-Eso me imaginaba. Afortunadamente tengo la solución a su problema.

-¿La tiene?

-El payaso Gran Paggliacci actua hoy en la ciudad. Vaya a verle y verá como recupera el optimismo y el equilibrio.

-¡JODER, DOCTOR, ES QUE NO SABE USTED RECETAR OTRA COSA!

3 comentarios sobre “Total Eclipso of the Heart”

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