Un asunto de tiempos

Ya, ya sé. Hoy parece que sería el mejor día para hablar de, digamos, cómo los premios se dan de manera previsible y aleatoria a la vez. A veces incluso sin que haga falta morirse antes.

Pero no es eso a por lo que venís. Venís aquí a por los comentarios sobre cómics. Vale, hoy en día cómics son películas y series, eso lo habéis entendido tan bien como Valiant y aún mejor que sus editores españoles. Pero tampoco os toca.

Pero hoy no hay grandes noticias en series de televisión que tengan alguna relación con cómics. Y eso es lo primero. Así que no esperéis que hablemos Mythic Quest: Raven’s Banquet, The Goes Wrong Show o Locke & Key.

De manera que, me temo, hoy nos toca ir a hablar de otras cosas. Por ejemplo, de los cómics. Bueno, mejor dicho, de cómo funciona en España lo de los cómics.

Parece que por sin se están moviendo cosas sobre La Desbandá. Y sí, estamos hablando ahora de uno de esos asuntos de la Guerra Civil. Si creéis que eso está trillado esperad un rato a ver los giros de la historia.

Como casi siempre cuando se empieza a hablar de este tipo de temas resulta que si uno se pone a mirar antes había un cómic. Y aquí es a donde vamos.

En 2015 se lanzó El paseo de los canadienses. El nombre va directamente a un hecho del pasado. La ‘calle’ del mismo nombre que se inauguró el 7 de febrero de 2006 en recuerdo de Norman Bethune y su ayuda prestada al pueblo malagueño. Que, oye, mejor ellos que el tipo que pone los apodos en El País. Bueno, es posible que también fuera al hecho en sí, quién sabe. En cualquier caso, hubo varios actos como la conmemoración en 2014. Quizá no tan llamativas como las de 2013. En cualquier caso para 2015 ya había un cómic.

Espera… ¿lo había?

Bueno, hay una foto del autor sosteniendo un ejemplar. Eso sin duda. Y también sabemos que hubo una presentación oficial ya en 2016 aunque parece que la primera edición estaba agotada.

O eso dice el autor, que se mostraba seguro de que se está vendiendo bien aunque no tiene los datos. Si lo dice el autor.

El problema fue… que la editorial en la que lo publicó no pasaba su mejor momento. De Ponent andaba en líos y que su editor falleciera en julio de ese mismo año sirvió para liarlo aún más.

Al año siguiente, en verano, salí una información sobre los problemas que los autores estaban teniendo con sus derechos. Por supuesto al ser un tema sobre autores de cómics y derechos la información salió en un medio no especializado. Solo faltaría. Entre los afectados estaba, por supuesto, este cómic que no corrió la suerte de que ninguna de las dos grandes empresas de servicios de prensa que publican cómics se fijara en ellos como para intentar arreglarlo.

Así que, en apariencia, el cómic desapareció -como tantos otros- en el agujero negro del caos subsiguiente.

O puede que solo en apariencia.

A finales de ese mismo 2017 Canal Sur presenta un documental adaptando la historia, o algo así, desde luego le dan al cómic y a las pocas fotografías originales que usa como documentación un espacio especial en la divulgación del mismo. Y cuando se menciona al documental -por ejemplo, al año siguiente- también se habla del cómic.

En 2019 se lanza una novela histórica con el mismo nombre y, en fin, ya estamos en 2020. Por supuesto el lío es el lío y estas cosas se publican como se publican. Pero parece que el cómic debería de estar disponible.

Probablemente por ello acaba saliendo esto:

Espero que os haya quedado claro que es una obra protegida por derechos de autor.

¿Qué eso a qué viene? Bueno, quizá os sirva también echarle un ojo a la portada y contra originales.

Sí, parece una versión… ‘menos colorista’. De hecho, cualquier podría llegar a pensar que hay algo más extraño en ella.

Como que sólo se encuentre en un famoso servicio depredador de venta internetera o que le hayan puesto un ISBN de mentirijilla como es 978-1730994906.

Uno podría llegar a -mal- pensar que el autor decidió recuperar los derechos por su cuenta, escaneó en escala de grises y subió del tirón sin encomendarse a ROB! ni al servicio depredador de venta internetera.

Normalmente la cosa terminaría aquí, o se esperaría uno a que hubiera película para que, ahora sí, las grandes editoriales lo reeditaran como si fuera una novedad que se les ha ocurrido a ellos.

Por supuesto podríamos sacar muchísimas conclusiones. pero no tendríamos seguro estar sacando las correctas y no como esos analistas de taquilla de películas de superhéroes que no se molestan en mirar el coste inicial de la película antes de llamarla éxito o fracaso.

Porque quizá nosotros tendríamos que preguntarnos si esta decisión de publicar -un decir- así el cómic no estará relacionada con la forma en la que las editoriales deciden ahora cómo se publica un cómic.

Ya os dije que íbamos a tener giro. A ver si os creéis que solo en la versión producida por Netflix de Black Mirror pueden echarle la culpa a las redes sociales y la tecnología de los defectos a la hora de emplearla por parte de los humanos.

Dad gracias que no he acabado preguntándoos quienes son realmente los…

2 comentarios sobre “Un asunto de tiempos”

  1. Nada, hombre, no hace falta que se disculpen. Si quien tiene boca, se equivoca. Además, piensen que la secta de ustedes hace más dinero que la nuestra y…

    Ah, que no, NO estamos hablando de ESA película…

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