El Spiderman de los 90. Parte 3: Who let the clones out?

A comienzos de 1996, Marvel da el paso de refrescar a Spiderman después de estos dos años de travesía y clones. Lo primero que hace es cancelar Web of Spiderman. En los hechos, esto no sirve para nada, puesto que la cancelación lleva a la creación de una nueva cabecera, Sensational Spiderman. A los mandos de esta nueva colección ponen a Dan Jurgens, que se había hecho su huequito en la historia de los 90 dibujando la GENIAL! “Muerte de Superman” poco antes. Jurgens ejerce de autor completo durante una breve etapa que prometía un Spiderman más divertido, juvenil, fresco y clásico.

Junto a él trabajan DeFalco (al que inexplicablemente nunca echaron de Marvel) con Bagley en Amazing, Howard Mackie con Romita Jr en Spectacular y en Spider-man ponen a un tal Todd Dezago, un completo desconocido al que le colocaron a Sal Buscema y que en un año sería sustituido de nuevo por DeMatteis, que debía estar de año sabático. ¿Qué pasa con Dezago? Le pasan a guionizar la nueva Sensational. El hueco se queda libre cuando Jurgens se da cuenta de que la colección arácnida no va a cambiar con este pequeño baile de nombres y cabeceras. ¿Qué le lleva a esa conclusión?

Bob Harras *sonido de tormenta*

Desde la destitución de DeFalco, Marvel se había dirigido no desde una única silla de editor jefe, sino desde varios despachos independientes. El de Spiderman lo había ocupado Bob Budiansky, cuyo mérito principal está en ser uno de los principales artífices de la creación de la franquicia de los Transformers en tebeo. También guionizó un “What If… Ghost Rider owned a fast food franchise?” y algunos tebeos para Marvel UK. Efectivamente, pusieron a este tipo a mantener en orden una sala de guionistas donde estaba el anterior Editor en jefe de Marvel y varios guionistas con carreras mucho más importantes. Eso explica algunas cosas.

Al final todo el fiasco de los clones obedece a una pérdida de talento por parte de Marvel y hay que entenderla en su contexto. McFarlane y Larsen, con sus cosillas, eran creadores inquietos y llenos de nuevas ideas y ganas de experimentar, y todo lo que ellos crearon durante los primeros 4 años de la década para el personaje era divertido, interesante y, aunque ahora es fácil olvidarlo, muy exitoso. Nadie puede negar el talento que DeFalco exhibía en los 80, o el de Bagley como ilustrador durante toda su carrera. Había buenos autores aquí implicados, pero metidos en un barrizal en una compañía que iba como pollo sin cabeza frente a la novísima Image.

Bob Harras ejercía el mismo puesto que Budiansky pero en las colecciones mutantes, y acabó tomado el poder de toda Marvel con la intención de volver a centrar la editorial y hacerla tomar un rumbo. Aquello significaba, entre otras, darle aún más peso a los mutantes y hacer girar el resto de tramas y eventos alrededor de lo que él ya había autorizado como editor de los X-Men. Y eso implicaba no menear mucho a Spiderman durante unos meses. Jurgens salió de ahí y ha insinuado desde entonces que esta breve estancia como autor de Spiderman “no cuenta”, ya que ni era el auténtico Spiderman ni le dejaron hacer nada de lo que quería hacer.

¿Y qué quería hacer Jurgens? Pues dejarse de clones, recuperar al Peter Parker que la gente llevaba leyendo dos décadas y reivindicar un tono más clásico, sin amarguras ni llevar al personaje al límite de su paciencia cada dos números. En realidad, es lo que casi todos los guionistas parecían estar deseando, enfrentando a Spiderman con conflictos más clásicos o villanos conocidos como Mysterio, el Hombre de Arena, la Antorcha Humana,…

Esto duró literalmente un mes, hasta que DeZago vuelve a sacar a Kaine, a Peter y a MJ, y en general, todos los viejos elementos de la Saga del Clon.

Y es que comentábamos la semana pasada, no había un plan para después de esto, y Harras estaba muy ocupado con el evento de Onslaught, con lo que imaginamos que las directrices que dió para Spiderman fueron algo similar a “id mareando la perdiz y ya os avisaremos”. Estos meses fueron tremendamente irregulares, aunque ocasionalmente GENIALES e incluyeron a personajes nuevos como Jessica Carradine, una fotógrafa de Spiderman inspirada por el trabajo de Parker y que acabó saliendo con Ben Reilly. El girito era que era la hija… ¡del ladrón que mató a Tío Ben! No hay nada más clásico en Spidey que un buen girito familiar.

En noviembre de 1996 aparece en las tiendas The Spectacular Spiderman 240, primer número del arco Revelations, uno de los momentos álgidos de la década. Lo de Onslaught había acabado con un montón de muertes de mutantes y Vengadores, y Harras dió por fin luz verde para hacer algo parecido a un evento con Spiderman que pusiera también punto y aparte para los leales al trepamuros.

Y en ella se desvelaría que detrás de estos casi 3 años de desastrosos tebeos había una respuesta.

Un golpe de efecto, tan importante, tan relevante, que justificaría todo este estropicio.

¡EL LETTERING HORRIBLE!

Finalmente, en Spiderman 75, Ben Reilly moriría, desvelándose así que él era el clon y que Peter siempre había sido el auténtico y original. Además, toda la trama de MJ embarazada se resolvería de una forma que hoy en día nos resulta muy conocida.

Así termina la saga del clon. Imagino que fue un alivio para todos los implicados, a pesar de dejar un buen puñado de incoherencias en medio (unos implantes mentales en el “cerebro clónico de Peter” que ahora quedaban sin sentido al revelarse que él era el auténtico, por ejemplo) y resolverse trayendo a la vida a una de las pocas personas del Universo Marvel cuya muerte se había mantenido durante más de 25 años. Las consecuencias de la vuelta de Norman Osborn como villano definitivo de Spiderman han sido de calidad variable desde entonces, pero lo cierto es que mucho antes de llegar allí se había especulado con que el villano final fuera Harry Osborn, algo que hubiera tenido, quizá, algo más de sentido.

Después del desastre, y con un poquito más de libertad por parte de los autores para operar independientemente, algunos de los tebeos de Spiderman recuperaron cierta calidad. A partir de Spectacular Spiderman 241 DeMatteis planteó una pequeña secuela de su Última Cacería de Kraven que era bastante mejor que todos los intentos posteriores de recurrir al personaje. DeFalco trajo de vuelta a viejos conocidos como el Buitre, Electro o la Dra. Octopus a aventuras más mundanas y, por suerte, libres de clones. Hubo un intento que hay que reconocer de crear nuevos villanos para Ben Reilly durante estos años previos, aunque la mayoría no llegasen a ser nada más que un personaje episódico.

De hecho, Mackie y Romita Jr. escribían la más estable de las 4 colecciones, aunque muy olvidable, lo bastante digna como para no echarles en cara que hicieran un remake del mejor tebeo de Spiderman que había dibujado Jr. Y lo hicieron peor.

Sin embargo, los guionistas no saben estarse quietos, y muy pronto comenzaron de nuevo los arcos argumentales que conectaban las 4 colecciones. Sí, en Marvel seguían empeñados en que obligar a alguiena  comprar 4 grapas mensuales para seguir la historia cuadruplicaría las ventas, en lugar de hacer que todo el mundo dejase de comprar ninguna de las cabeceras. Llegaría entonces Crisis de Identidad, una etapa que venía prometiendo…

NO TENER SUDADERAS CON CAPUCHA

¿Vendrían mejores tiempos? ¿Volverían a ser los tebeos de Spiderman a ser GENIALES y no solo aburridos? ¿Os da alguna pista si os digo que menos de un año después de esto tuvieron que renumerar la colección de The Amazing Spiderman por primera vez en casi 40 años? La semana que viene lo vemos.

3 comentarios sobre “El Spiderman de los 90. Parte 3: Who let the clones out?”

  1. Yo justo me aficioné al Spider-Man (y al cómic americano) con el Nuevo Spiderman 4, el de la portada de la Telaraña de Matanza.

    No lo dejaría hasta años más tarde, cuando JR Jr abandonase a Straczynski por un tema mal resuelto del Osborn revivido

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