Hierro Condenado

En tiempos recientes algunos guionistas han proyectado una imagen algo distorsionada de Tony Stark, nuestro millonario forrado de metal favorito. BENDIS! no, BENDIS! nunca, por supuesto. Pero en sus apariciones fuera de su propia cabecera a menudo se le retrata como un playboy superficial obsesionado con ligar con toda fémina con la que se tope.

Debemos empezar por comprender que los cimientos del personaje tal y como lo conocemos hoy los pusieron David Micheline y Bob Layton en sus celebrada etapa de inicio de los años ochenta. Fuertemente influenciada por la todavía vigente cultura Disco heredada de los Balanceantes Setenta. Su Tony es un playboy en el sentido mas… um… revistero del término.

Y su reparto de secundarios también lo és.

¿Debemos asumir por tanto que Stark es un opresor heteropatriarcal? ¡Nada más lejos de la realidad! Si bien puede criticarse a aquellas historias que siempre se le presente como la parte activa en el ritual de seducción también lo es que ocasionalmente es él el seducido.

Pero ¿qué hay de la parte “hetero” de “heteropatriarcal”?

Bueno, el mismo Micheline escribió en pleno siglo XXI (pero hace ya diez años) Legacy of Doom, una secuela de la afamada saga que efrentaba al Vengador Dorado con el LEGÍTIMO monarca de Latveria.

En ella desde el mismo principio se nos deja claro que a Tony está tan agusto con su orientación sexual le da igual que le juzguen por las apariencias. Pero igual IGUAL ¿eh?

Para detener al típico demonio chungo interdimensional que planea pasar las vacaciones en nuestro plano de existencia (con erótico resultado) Victor roba se adjudica la mismísima espada Excalibur, cuyas cualidades la hacen invencible y la fusiona mágicamente con su armadura.

Convirtiéndose él mismo en una encarnación de la espada.

Pero para poder derrotar a la criatura también necesita la igualmente legendaria vaina de Excalibur pues, como explica Dumbledore Merlin en persona, otorga invulnerabilidad a su poseedor.

La trama se complica cuando Tony, movido por una incomprensible desconfianza, se le adelanta y al tocar la vaina se convierte igualmente en su encarnación.

El problema es que para derrotar al demonio hacen falta ambos atributos. Y para combinarlos…

Ahm…

Mira, mejor que os lo explique Gandalf Merlin…

Eso.

Hay que… envainar… la espada.

Y Victor es la espada y Tony la vaina.

De hecho se trata de una inevitable conclusión que muy inteligentemente Micheline nos ha estado anticipando desde el primer número en el diseño de la cabecera.

Dura elección… Otros en su lugar habrían preferido dejar que el planeta fuera arrasado. Y es lo que hubiera hecho Tony si fuera el casposo cuñado que algunos se empeñan en creer que es.

En lugar de decir valiente y liberalmente…

…”adelante, Muerte, clávamela”.

Así es el verdadero Iron Man. Liberal hasta las últimas consecuencias. Respetuoso con el espectro de orientaciones e identidades e incluso dispuesto a explorarlo ocasionalmente.

¿Cómo? ¿Que qué tal la experiencia?

Pues decepcionante, para qué os voy a engañar.

Para mí que Victor sólo quería darle celos a Reed y claro, si no pones pasión en lo que haces y estás a lo que tienes que estar se nota la falta de pasión. Falta, nunca mejor dicho, magia…

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